{"id":39876,"date":"2016-10-05T23:14:40","date_gmt":"2016-10-06T04:14:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-enero-de-1985-celebracion-eucaristica-a-caracas\/"},"modified":"2016-10-05T23:14:40","modified_gmt":"2016-10-06T04:14:40","slug":"27-de-enero-de-1985-celebracion-eucaristica-a-caracas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-enero-de-1985-celebracion-eucaristica-a-caracas\/","title":{"rendered":"27 de enero de 1985, Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica a Caracas"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, <br \/>ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO <\/font><\/span> <font color=\"#663300\">&nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN CARACAS<\/font><\/b><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Caracas<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 27 de enero de 1985<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Se&ntilde;or cardenal, hermanos obispos, autoridades, <br \/>queridas familias cristianas, <br \/>amados hijos e hijas de Venezuela: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Como Obispo de Roma, Sucesor del Ap&oacute;stol San Pedro y hoy peregrino en vuestra patria, quiero ante todo <i>postrarme en profunda adoraci&oacute;n ante el &uacute;nico Dios en el misterio de la Sant&iacute;sima Trinidad<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>A los pies de la Madre de Dios<\/i>, la Sant&iacute;sima Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela que preside este encuentro, y ante tantas familias de los barrios cercanos a nosotros, proclamamos hoy todos juntos, en esta explanada de Montalb&aacute;n, nuestra humilde alabanza a la <i>Sabidur&iacute;a y Omnipotencia divina<\/i>. Y lo hacemos con las palabras de la liturgia, en particular con las que hemos escuchado en la primera lectura, del libro de los Proverbios. Lo hacemos obedeciendo a una necesidad profunda de nuestra fe y en nombre de todas <i>las generaciones que a trav&eacute;s de los siglos se han sucedido en esta tierra<\/i>; desde los primeros pobladores ind&iacute;genas hasta los &uacute;ltimos inmigrantes. <\/p>\n<p align=\"left\"> Me concede Dios la gracia de visitar vuestro noble pa&iacute;s <i>al comienzo<\/i> de esta <i>novena de a&ntilde;os<\/i> con que la Iglesia de toda Am&eacute;rica Latina se prepara a celebrar solemnemente el V centenario del inicio de la evangelizaci&oacute;n, los 500 a&ntilde;os de presencia y de servicio al Pueblo de Dios en este continente de la esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. En la primera lectura hemos o&iacute;do las alabanzas a la Sabidur&iacute;a y Omnipotencia que Dios ha manifestado <i>en la creaci&oacute;n<\/i>. &iexcl;Con qu&eacute; inesperada magnificencia apareci&oacute; <i>este mundo creado por Dios a los ojos de Crist&oacute;bal Col&oacute;n<\/i> y sus compa&ntilde;eros, hace 500 a&ntilde;os. La tierra nueva! Como s&iacute; salieran del abismo, surgen ante sus ojos la tierra y los campos, los montes y las colinas, las fuentes cargada de agua (Cf.. <i>Prov<\/i>. 8, 24-26). <\/p>\n<p align=\"left\"> De improviso el <i>globo terrestre<\/i> se present&oacute; distinto de como hasta entonces lo hab&iacute;an cre&iacute;do. Ahora s&iacute; que aparec&iacute;a el verdadero \u201cglobo terrestre\u201d bajo el inmenso firmamento, sin que las aguas rebasaran los l&iacute;mites de <i>las tierras reci&eacute;n descubiertas<\/i> (Cf.. <i>Ib&iacute;d.<\/i>. 8, 24-29). <\/p>\n<p align=\"left\"> Deseo que desde esta ciudad de Caracas, <i>como desde un p&oacute;rtico del continente<\/i>, volvamos la mirada 500 a&ntilde;os atr&aacute;s, para postrarnos, junto con los descubridores, en actitud de alabanza y adoraci&oacute;n al Dios creador de las maravillas del Nuevo Mundo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. La Iglesia en Venezuela, al igual que toda la Iglesia en Am&eacute;rica Latina, durante esta novena de a&ntilde;os se prepara, guiada por sus Pastores, <i>al gozoso jubileo del V centenario de la llegada del Evangelio<\/i>; se prepara ala solemne conmemoraci&oacute;n de la gran siembra de la fe en este continente.<\/p>\n<p align=\"left\"> Ante ello no podemos menos de exclamar con las palabras de la <i>Carta a los Efesios<\/i>: \u201cBendito sea Dios y Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, que nos ha bendecido con toda clase de bendiciones espirituales, en los cielos, en Cristo\u201d (<i>Eph<\/i>. 1, 3). <\/p>\n<p align=\"left\"> Tomando el b&aacute;culo del peregrino, he venido hasta vosotros, queridos hermanos y hermanas, para que todos juntos, haciendo nuestras las palabras del Ap&oacute;stol, <i> bendigamos a Dios<\/i>, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. He venido a <i>dar gracias con vosotros al Dios uno y trino<\/i> por la gran siembra de la fe, por los frutos abundantes de la evangelizaci&oacute;n que se ha consolidado entre vosotros, entre los diversos grupos y razas, y dura hasta hoy. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es para m&iacute; deber insoslayable, como Pastor de toda la Iglesia, recordar y rendir homenaje a los pioneros de la evangelizaci&oacute;n en vuestras tierras y <i>a todos los obreros de la vi&ntilde;a del Se&ntilde;or<\/i>. A este prop&oacute;sito no puedo menos de mencionar a los padres Francisco de C&oacute;rdoba y Juan de Garc&eacute;s, al primer obispo de Venezuela Rodrigo de Bastidas, al obispo Pedro de Agreda, que organiz&oacute; los curas doctrineros, a los padres franciscanos observantes, que realizaron las primeras misiones. En esta labor misionera sobresalen las figuras de fray Francisco de Pamplona y fray Juan de Mendoza. A ellos se unen otros tantos celosos y ejemplares servidores de la Iglesia, que en los cinco siglos pasados le han dado consistencia en vuestra patria. <\/p>\n<p align=\"left\"> Y al dar gracias a Dios, <i>imploro<\/i> de su paternal misericordia que la semilla de la fe contin&uacute;e <i>madurando<\/i> y dando frutos abundantes que respondan a los retos y exigencias de nuestro tiempo y de los tiempos que se avecinan. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sea tambi&eacute;n expresi&oacute;n de nuestra acci&oacute;n de gracias y de nuestra plegaria com&uacute;n al Padre, el acto <i>solemne de coronaci&oacute;n de la venerada imagen de Nuestra Se&ntilde;ora de Coromoto<\/i>, Patrona de todos los venezolanos y de las familias del pa&iacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. El Evangelio de la liturgia de hoy nos lleva hasta <i>el portal de Bel&eacute;n<\/i> y, junto con los pastores, nos acercamos al pesebre. Ellos fueron los primeros testigos del gran misterio del nacimiento del Hijo de Dios: \u201cFueron corriendo y encontraron a Mar&iacute;a y a Jos&eacute; y al Ni&ntilde;o acostado en el pesebre\u201d (<i>Luc<\/i>. 2, 16). <\/p>\n<p align=\"left\"> Ante los pastores aparece esa imagen que ha permanecido para siempre en la memoria de la Iglesia y de la humanidad: <i>la imagen de la Sagrada Familia<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> En su infinita misericordia, el Padre Eterno \u201cnos ha bendecido con toda clase de bendiciones\u201d por el misterio de la Encarnaci&oacute;n, en la persona de Jesucristo, el <i>Hijo del Hombre<\/i> que se hace <i>ni&ntilde;o<\/i>, que viene al mundo como un reci&eacute;n nacido en <i>el seno de una familia<\/i>. De esta manera, toda familia humana, a ejemplo de la Sagrada Familia de Bel&eacute;n y Nazaret, est&aacute; llamada por Dios a ser santa e inmaculada en Cristo Jes&uacute;s (Cf.. <i>&#x395;ph<\/i>. 1, 4). <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Mas para que la <i>santidad<\/i> de la familia sea preservada, la Iglesia ha de <i>continuar predicando<\/i> la verdad sobre el matrimonio cristiano y la familia, inscrita por Dios en el coraz&oacute;n del hombre y revelada en Cristo en toda su profundidad. <\/p>\n<p align=\"left\"> El punto de partida de la doctrina eclesial en este campo est&aacute; en el concepto del amor conyugal entendido en toda su verdad. Se trata <i>del amor en cuanto comuni&oacute;n interpersonal de los c&oacute;nyuges<\/i>, que se entregan mutuamente en cuerpo y alma. Este amor interpersonal aut&eacute;ntico, base de toda la vida conyugal y familiar (Cf.. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\"> Gaudium et Spes<\/a><\/i>, 48), es el que vosotros, queridos esposos, hab&eacute;is de custodiar e incrementar. Pues el amor conyugal comienza a deteriorarse cuando la entrega entre los esposos se hace m&aacute;s d&eacute;bil, se cierra en el ego&iacute;smo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por ello escrib&iacute;an justamente vuestros obispos: \u201cDesgraciadamente comprobamos la existencia de uniones que, si bien son leg&iacute;timas, no forman una comunidad de amor. En efecto, el ego&iacute;smo, la falta de madurez, la incomprensi&oacute;n, las actividades profesionales demasiado absorbentes u otros motivos, han socavado la firmeza del amor inicial\u201d (Exhort. past. <i>Familia, Poblaci&oacute;n y Justicia<\/i>, 18). <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. La realidad estupenda del amor conyugal se manifiesta precisamente en la <i> comuni&oacute;n en el amor<\/i>. Comuni&oacute;n de los esposos entre s&iacute; y de los padres con los hijos. Estos &iacute;ntimos v&iacute;nculos que hacen de la familia <i>un hogar, una casa<\/i>, donde la fusi&oacute;n de los corazones est&aacute; garantizada por Dios: \u201cSi el Se&ntilde;or no construye la casa, en vano fatigan los obreros\u201d (<i>Ps<\/i>. 126, 1). <\/p>\n<p align=\"left\"> M&aacute;s a&uacute;n, la grandeza interior del amor conyugal est&aacute; en el hecho de ser llamado a colaborar en el amor creador de Dios. Como hemos recordado en el Salmo responsorial: \u201cLos hijos son un regalo del Se&ntilde;or y el fruto del vientre, su recompensa\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>. 3). S&iacute;, los hijos son un don del amor creador de Dios hecho al amor de los esposos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Mas algo de tanta trascendencia como la paternidad y maternidad, ha de realizarse en modo <i>plenamente responsable<\/i>, para decidir as&iacute; incluso el n&uacute;mero de hijos y su distanciamiento. En ello los esposos han de ser guiados \u201cpor la conciencia, la cual ha de ajustarse ala ley divina misma, d&oacute;ciles al Magisterio de la Iglesia\u201d (<i>Gaudium et Spes<\/i>, 50). Por otra parte, como ense&ntilde;a la Enc&iacute;clica \u201c<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.html\">Humanae Vitae<\/a><\/i>\u201d: \u201cTodo acto matrimonial debe estar abierto ala transmisi&oacute;n de la vida\u201d (PAULI VI <i>Humanae Vitae<\/i>, 11); de ah&iacute; que la contracepci&oacute;n y esterilizaci&oacute;n con fines contraceptivos sean <i>siempre gravemente il&iacute;citas<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos esposos y esposas, venidos de Caracas y de toda Venezuela: Vuestra misi&oacute;n en la sociedad y en la Iglesia es sublime. Sed creadores de verdaderos hogares, de familias unidas y educadas en la fe. Luchad contra la plaga del divorcio que arruina a las familias e incide tan negativamente en la educaci&oacute;n de los hijos. No romp&aacute;is vosotros lo que Dios ha unido. Respetad siempre la vida que es un espl&eacute;ndido don de Dios (Cf.. IOANNIS PAULI PP. II <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\"> Familiaris Consortio<\/a><\/i>, 30). Recordad que <i>nunca es l&iacute;cito suprimir una vida humana<\/i>, con el aborto ola eutanasia. Vuestra misma Constituci&oacute;n es bien clara y acertada a este prop&oacute;sito. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. San Pablo nos dec&iacute;a en la segunda lectura: Dios nos ha elegido para ser <i> sus hijos adoptivos<\/i> (Cf.. <i>Eph<\/i>. 1, 5). Vuestros hijos, todos los hijos de las familias cristianas, vienen a ser, por el bautismo, <i>hijos adoptivos de Dios<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Qu&eacute; grandeza y responsabilidad a la vez la de los padres cristianos, que como fruto de su amor se convierten <i>en templos<\/i> en los que Dios realiza su acci&oacute;n creadora! Sed conscientes de esta alt&iacute;sima misi&oacute;n que Dios ha puesto en vuestras manos: y haced de vuestras familias un templo de Dios, una \u201ciglesia dom&eacute;stica\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> Para lograrlo, cultivad en vuestros hogares la plegaria que une y orienta rectamente la vida, ense&ntilde;ad a orar a vuestros hijos y educadlos en la moral y en las exigencias de la vida cristiana. Una tarea a la que est&aacute;n llamados los padres y las madres, en mutua colaboraci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. Tras estas reflexiones, dirigimos ahora nuestra mirada de fe <i>hacia la Santa Madre de Dios<\/i>. Hoy el Papa, Obispo de Roma, rodeado de sus hermanos los obispos de Venezuela, va a llevar a cabo la <i>coronaci&oacute;n can&oacute;nica<\/i> de la imagen de <i>Nuestra Se&ntilde;ora de Coromoto<\/i>, que ser&aacute; venerada en su nueva bas&iacute;lica. Con este acto queremos rendir un ferviente <i>homenaje de devoci&oacute;n y amor<\/i>, aqu&iacute; en la capital de la naci&oacute;n, a la dulce Madre y Patrona de Venezuela, que desde su entra&ntilde;able santuario de Guanare acompa&ntilde;a a sus hijos. Ante Ella el Papa, los obispos y todos los fieles de Venezuela nos hacemos peregrinos espirituales a su santuario. En una inmensa peregrinaci&oacute;n de fe, de amor filial. Para dar gracias a Dios por todo el pasado de la Iglesia en vuestro pa&iacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> El Evangelio de hoy nos dice: \u201cY Mar&iacute;a conservaba todas estas cosas medit&aacute;ndolas en su coraz&oacute;n\u201d (<i>Luc<\/i>. 2, 19). S&iacute;, Mar&iacute;a est&aacute; constantemente presente en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Como ense&ntilde;a el Concilio Vaticano II, la Virgen est&aacute; presente en su condici&oacute;n de madre (Cf.. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen Gentium<\/a><\/i>, 61). Ella estuvo <i>presente como Madre durante estos cinco siglos de evangelizaci&oacute;n<\/i> que van a cumplirse. Ella conserva, medit&aacute;ndola en su coraz&oacute;n, <i>la historia del Pueblo de Dios<\/i> en estas tierras, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hoy queremos, por as&iacute; decirlo, \u201c<i>coronar<\/i>\u201d y alabar <i>esa presencia<\/i> de Mar&iacute;a mediante la acci&oacute;n de gracias que brota de nuestros corazones. A la vez pedimos <i>que contin&uacute;e presente<\/i> en <i>el Pueblo de Dios de Venezuela<\/i>: como en Bel&eacute;n, en Nazaret, a los p&iacute;es de la cruz en el Calvario, en el Cen&aacute;culo de Pentecost&eacute;s con los Ap&oacute;stoles, cuando nace la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Rogamos a Dios que Mar&iacute;a contin&uacute;e estando presente entre vosotros y que, <i>por su intercesi&oacute;n materna<\/i>, Dios Padre os bendiga de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n \u201ccon toda clase de bendiciones espirituales&#8230; en Cristo\u201d (<i>Eph<\/i>. 1, 3), <i>para que se&aacute;is, para que seamos, alabanza de su gloria<\/i> todos los que desde siglos y generaciones \u201chemos esperado en Cristo\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>. 1, 12). <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO &nbsp; CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN CARACAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Caracas 27 de enero de 1985 &nbsp; Se&ntilde;or cardenal, hermanos obispos, autoridades, queridas familias cristianas, amados hijos e hijas de Venezuela: 1. Como Obispo de Roma, Sucesor del Ap&oacute;stol San Pedro y hoy &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-enero-de-1985-celebracion-eucaristica-a-caracas\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab27 de enero de 1985, Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica a Caracas\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39876","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39876","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39876"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39876\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39876"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39876"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39876"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}