{"id":39877,"date":"2016-10-05T23:14:41","date_gmt":"2016-10-06T04:14:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-enero-de-1985-santa-misa-en-maracaibo\/"},"modified":"2016-10-05T23:14:41","modified_gmt":"2016-10-06T04:14:41","slug":"27-de-enero-de-1985-santa-misa-en-maracaibo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-enero-de-1985-santa-misa-en-maracaibo\/","title":{"rendered":"27 de enero de 1985, Santa misa en Maracaibo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, <br \/>ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO&nbsp; <\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <b><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN MARACAIBO<\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p><i> <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b>HOMIL&Iacute;A<\/b><\/font><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><i>Domingo<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> 27 de enero de 1985<\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> <span lang=\"es\">\u201cSe&ntilde;or, ens&eacute;&ntilde;ame tus caminos, \/ instr&uacute;yeme en tus sendas: \/ haz que camine con lealtad; ens&eacute;&ntilde;ame, \/ porque t&uacute; eres m&iacute; Dios y Salvador\u201d (<i>Ps<\/i>. 24, 4 s.). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\"> <i>Se&ntilde;or arzobispo, hermanos obispos, autoridades, <br \/>queridos hermanos y hermanas de Venezuela: <\/i> <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">1. Con las palabras del Salmo apenas escuchado, <i>doy profundas gracias a Dios<\/i>, al Dios uno y trino, porque los habitantes de estas tierras del Zulia y de toda Venezuela han acogido la Palabra de la fe tra&iacute;da hace casi cinco siglos por los mensajeros del Evangelio; porque han seguido los caminos del Se&ntilde;or, y porque reconocen en Cristo <i>a<\/i> <i>su Dios y Salvador<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Nuestra acci&oacute;n de gracias al Alt&iacute;simo <i>se renueva<\/i> por la presencia entra&ntilde;able entre vosotros de la Madre de Cristo, la Virgen Santa de Chiquinquir&aacute;, Patrona del Zulia, a quien los habitantes de esta zona llam&aacute;is con gran cari&ntilde;o \u201cla Chinita\u201d. Ella, con los rasgos aut&oacute;ctonos de su imagen venerada, preside nuestro encuentro. Ella <i>nos instruye en las sendas del Se&ntilde;or<\/i> (Cf.. <i>Ib&iacute;d.<\/i>. 4). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Amaestrados por Mar&iacute;a, la siempre d&oacute;cil a la voz del Padre, la Sierva del Se&ntilde;or (Cf.. <i>Luc<\/i>. 1, 38), vamos a escuchar en esta liturgia la Palabra revelada, que nos ayude a caminar <i>con lealtad<\/i> por los caminos de nuestro Dios (Cf.. <i>Ps<\/i>. 24, 5). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">En ese esp&iacute;ritu de disponibilidad a la escucha de la ense&ntilde;anza de lo alto, saludo con afecto al Pastor de esta sede de Maracaibo, arzobispo metropolitano, a los Pastores y fieles de las cercanas di&oacute;cesis de Cabimas, Machiques y Coro, y a los venidos de Colombia, Honduras, Antillas. Con especial afecto env&iacute;o mi abrazo de paz, a causa de la situaci&oacute;n por la que atraviesan, a las Iglesias de El Salvador y Nicaragua y a sus Pastores aqu&iacute; presentes. Saludo asimismo a todos vosotros venidos del Zulia y de otras partes de Venezuela. Un saludo que incluye a todas las Autoridades, a los responsables y miembros de la Universidad de Maracaibo, en cuyo \u201ccampus\u201d estamos. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">2. Hoy, aqu&iacute; a la orilla del lago de Maracaibo, unidos al Sucesor del Pescador de Galilea, escuchamos la Palabra de <i>Jes&uacute;s de Nazaret<\/i>, el maestro del lago de Tiber&iacute;ades. Son las palabras con las que inaugura su misi&oacute;n mesi&aacute;nica en Galilea: \u201cSe ha cumplido el plazo, est&aacute; cerca el reino de Dios: convert&iacute;os y creed en el Evangelio\u201d (<i>Marc<\/i>. 1, 15). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Tales palabras encierran en cierto sentido <i>el programa completo<\/i> \u201ceducativo\u201d y \u201ccatequ&eacute;tico\u201d que el Se&ntilde;or Jes&uacute;s desarrollar&aacute; durante su vida p&uacute;blica. El programa que de El <i>recibir&aacute; como herencia<\/i> la Iglesia, y que habr&aacute; de continuar hasta el fin de los siglos. A tal efecto, Cristo recurre al ministerio de sus Ap&oacute;stoles y Sucesores. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Escoge para ello a Doce, que form&oacute; con mimo en su escuela a lo largo de un trienio. En la lectura de esta Misa, el Evangelista San Marcos evoca la llamada de <i>los dos primeros<\/i>, los pescadores Sim&oacute;n y su hermano Andr&eacute;s que llama al apostolado: \u201cVenid y <i>os har&eacute; pescadores de hombres<\/i>. Al instante dejaron las redes y lo siguieron\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>. 1, 17-18). A rengl&oacute;n seguido figura la vocaci&oacute;n de otros dos hermanos, Santiago y Juan: \u201cLos llam&oacute;, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con &eacute;l\u201d (<i>Marc<\/i>. 1, 19-20). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Jes&uacute;s de Nazaret <i>busca desde<\/i> el principio <i>a los hombres<\/i>, a los que quiere <i>confiar<\/i> un d&iacute;a <i>su<\/i> <i>Evangelio<\/i>. Ellos entraron poco a poco en el misterio de Cristo, comprendieron que el tiempo se hab&iacute;a cumplido, que el reino de Dios estaba cercano, y se entregaron a la gran obra de la evangelizaci&oacute;n, <i>la obra de la educaci&oacute;n y de la catequesis<\/i> en la fe. Ense&ntilde;ados por Jes&uacute;s se convierten en maestros al servicio de Cristo Maestro. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">3. <i>Esta obra est&aacute; unida<\/i>, desde el principio y en su misma base,<i> con la conversi&oacute;n del hombre a su Dios<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">El precepto de Cristo: \u201cconvert&iacute;os\u201d, impone por parte del sujeto una mutaci&oacute;n profunda de mente y voluntad, para rechazar el mal cometido y volver sinceramente ala ley del Se&ntilde;or. Dios quiere que los hombres participen en su reino; por eso pone determinadas <i>exigencias<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Un testimonio elocuente de ello lo tenemos en la primera lectura de hoy, tomada del Antiguo Testamento. Nos la ofrece el <i>Profeta Jon&aacute;s<\/i>. Dios lo manda a N&iacute;nive, la gran ciudad sumida en el pecado. Jon&aacute;s proclama a gritos, durante todo el d&iacute;a, la amenaza del Se&ntilde;or: \u201cDentro de cuarenta d&iacute;as N&iacute;nive ser&aacute; destruida\u201d (<i>Ion<\/i>. 3, 4). Esta amenaza de Dios es acogida como <i>una llamada a la conversi&oacute;n<\/i>. Y la ciudad no fue insensible a la voz de lo alto: \u201cCreyeron en Dios los ninivitas, <i>proclamaron el ayuno y se vistieron de saco<\/i> grandes y peque&ntilde;os\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>. 3, 5). Ante esa penitencia, el fruto salv&iacute;fico no se hizo esperar: \u201cSe compadeci&oacute; y se arrepinti&oacute; Dios de la cat&aacute;strofe con que hab&iacute;a amenazado a N&iacute;nive y no la ejecut&oacute;\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>. 3, 10). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">4. Fe y conversi&oacute;n est&aacute;n &iacute;ntimamente unidas, como lo vemos en el pasaje del Profeta Jon&aacute;s y como nos indica tambi&eacute;n el Evangelio de San Marcos que hemos escuchado. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">A trav&eacute;s de las lecturas de la liturgia de este d&iacute;a, en el marco del Sacrificio eucar&iacute;stico, queremos fijarnos hoy en el tema tan importante de la educaci&oacute;n y la catequesis, que corresponden a necesidades y funciones esenciales de la Iglesia en Venezuela. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">En la Palabra revelada est&aacute;, efectivamente, la vida divina encarnada en el Verbo del Padre, en Cristo. Su mensaje es el objeto de nuestra fe, la raz&oacute;n de nuestra esperanza y la meta de nuestro amor. En esa capacidad y deber de la educaci&oacute;n y de la catequesis, para <i>acoger en su centro el mensaje &iacute;ntegro de Jes&uacute;s<\/i>, est&aacute; la esencia de su misi&oacute;n en campo religioso. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La fe en el Evangelio y, a trav&eacute;s de &eacute;l, en Cristo que lo proclam&oacute;, conlleva un conocimiento que trasciende en mucho el horizonte de la ciencia, pero sin romper jam&aacute;s con ella. De ah&iacute; deriva su influjo en campo educativo, hasta el punto de que no ser&iacute;a integral una educaci&oacute;n cerrada al Evangelio en sus programas; como tampoco se concibe un Evangelio desprovisto de valor educativo. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Ese reflejo del Evangelio en el proceso educativo <i>no afecta solamente al disc&iacute;pulo<\/i>, sino que <i>alcanza tambi&eacute;n al catequista<\/i>, en cuanto maestro, educador de la fe. En efecto, Marcos, que abre su narraci&oacute;n evang&eacute;lica con el precepto: \u201c<i>Creed en el Evangelio<\/i>\u201d, cierra su libro con otro imperativo sim&eacute;trico: \u201cId por todo el mundo y predicad el Evangelio a toda criatura\u201d (<i>Marc<\/i>. 16, 15). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Por eso, aqu&iacute; en Maracaibo, queremos reflexionar sobre <i>los compromisos pr&aacute;cticos<\/i> que llevan consigo esos dos mandamientos del Se&ntilde;or. Ellos nos se&ntilde;alan la gran incidencia de la evangelizaci&oacute;n en el futuro del proceso educativo en Venezuela, para que los hombres y mujeres de este pa&iacute;s puedan de verdad caminar por las sendas del Se&ntilde;or y seguirlas con lealtad (Cf.. <i>Ps<\/i>. 24, 4 s.). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">5. Hay tambi&eacute;n una profunda conexi&oacute;n entre educaci&oacute;n y Evangelio. Se reclaman e interfieren mutuamente. El Salmista nos lo muestra en el Salmo responsorial al pedir: \u201cEns&eacute;&ntilde;ame\u201d, \u201cinstr&uacute;yeme\u201d, haz que camine en \u201c<i>tus<\/i> caminos\u201d, en \u201c<i>tus<\/i> sendas\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>.). Es una oraci&oacute;n que implora la \u201cevangelizaci&oacute;n educativa\u201d o bien la \u201ceducaci&oacute;n evang&eacute;lica\u201d. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Se trata de una realidad que reviste sumo inter&eacute;s, y que en Venezuela, en su contexto latinoamericano, cuenta con un nombre y un programa: <i>la educaci&oacute;n evangelizadora<\/i> (Cfr. <i>Puebla<\/i>, 1024), en &iacute;ntima relaci&oacute;n con la catequesis educadora de la vida, de todos los aspectos de la vida. Por eso, en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica \u201c<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>\u201d, Pablo VI hizo notar justamente que \u201centre evangelizaci&oacute;n y promoci&oacute;n humana &#8211; desarrollo y liberaci&oacute;n &#8211; existen v&iacute;nculos profundos\u201d (PAULI VI <i>Evangelii Nuntiandi<\/i>, 31). Y es que el Evangelio, no obstante su trascendencia, busca la perfecci&oacute;n de <i>todas las dimensiones<\/i> <i>del hombre<\/i>, sin olvidar su situaci&oacute;n concreta en el mundo y en la historia. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La educaci&oacute;n evangelizadora, que aplicada concretamente a los j&oacute;venes fue una de las grandes opciones de Puebla, est&aacute; llamada a renovar, en el &aacute;mbito escolar, <i>la ense&ntilde;anza de la verdad revelada<\/i>; y en terreno de la catequesis, <i>la experiencia de vida divina<\/i>, sobre todo sacramental, <i>en la parroquia<\/i>. Ni que decir tiene que la educaci&oacute;n evangelizadora ha de comenzar <i>en la familia<\/i>, que es <i>escuela<\/i> b&aacute;sica e <i>iglesia<\/i> dom&eacute;stica. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Esa educaci&oacute;n evangelizadora halla su ambiente ideal <i>en la escuela cat&oacute;lica<\/i>, donde el maestro puede vivir en fidelidad perfecta su cometido profesional y su vocaci&oacute;n apost&oacute;lica. Ah&iacute; tienen un cometido importante los religiosos consagrados a la misi&oacute;n educativa \u2014una misi&oacute;n que no ha perdido su vigencia\u2014; como hallan un espacio providencial <i>los laicos<\/i> para su testimonio espec&iacute;fico de vida evang&eacute;lica y de formadores en la fe. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Pero la educaci&oacute;n evangelizadora no ha de circunscribirse al &aacute;mbito de la escuela confesional. <i>Ha de hacerse presente en todas<\/i> sin distinci&oacute;n. Por ello la \u201c<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_16101979_catechesi-tradendae.html\">Catechesi Tradendae<\/a><\/i>\u201d expresa la esperanza de que, en base a los derechos inalienables de la persona humana y de las familias, los poderes p&uacute;blicos dejen espacio suficiente, a fin de que \u201clos alumnos cat&oacute;licos puedan progresar en su formaci&oacute;n espiritual con la aportaci&oacute;n de la ense&ntilde;anza religiosa que depende de la Iglesia\u201d (IOANNIS PAULI PP. II <i>Catechesi Tradendae<\/i>, 69). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Ni que decir tiene que la educaci&oacute;n evangelizadora ha de llegar <i>al mundo de la comunicaci&oacute;n social<\/i>, que es una inmensa <i>escuela paralela<\/i>, tan frecuentada por los j&oacute;venes, y no siempre con suficientes garant&iacute;as educativas en campo humano y religioso. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">El esfuerzo de formaci&oacute;n en la fe impone medidas concretas para que no se desvirt&uacute;e una decisi&oacute;n que pudiera ser providencial: <i>evangelizar la cultura<\/i>. Llevar el Evangelio a todas las formas de la educaci&oacute;n juvenil significa incrementar cristianamente las c&eacute;lulas germ&iacute;nales del mundo y de la Iglesia del futuro. Significa tambi&eacute;n, a todos los niveles, abrir grandes posibilidades de penetraci&oacute;n de la Verdad y de poner las fuerzas dirigentes de la sociedad al servicio del Evangelio y de la causa del hombre. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Puedo anunciar esto en un campus de la Universidad, porque tambi&eacute;n en la Universidad se debe abrir espacio para penetrar el Evangelio. El Se&ntilde;or ha dicho: \u201cId y predicad a todas las gentes\u201d. Y eso se ha de aplicar tambi&eacute;n ala Universidad. Esta es un ente muy importante. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Yo quiero una buena relaci&oacute;n con todas las ciencias \u2014Universitas scientiarum et nationum\u2014, pero hay que hacerlo a la luz de la fe. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Por eso hay que agotar todas las posibilidades que se ofrecen a la Iglesia en campo de educaci&oacute;n y catequesis, que tienen tantos lazos comunes. En efecto, la catequesis misma es una educaci&oacute;n \u201c<i>hacia la fe<\/i>\u201d, para educar luego al hombre \u201c<i>en la fe<\/i>\u201d y llevarlo a la medida de la plenitud en Cristo; para conducir a ese hombre \u201c<i>por medio de la fe<\/i>\u201d ala vida cristiana, a la vida \u201c<i>seg&uacute;n la fe<\/i>\u201d, a la vida digna del hombre, en la que camine con lealtad por las sendas del Se&ntilde;or (Cf.. <i>Ps<\/i>. 24, 5). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">6. <i>La calidad evang&eacute;lica<\/i> de la educaci&oacute;n ha de garantizarse mirando al ejemplo supremo, el del Hijo de Dios, que en el seno de la Familia de Nazaret <i>crec&iacute;a<\/i> en edad, en sabidur&iacute;a y en gracia, delante de Dios y de los hombres. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Por otra parte, mis queridos hermanos y hermanas, sabemos que los frutos de la educaci&oacute;n evangelizadora dependen en gran medida de <i>la calidad de los educadores<\/i>. Se impone, por tanto, incrementar el esfuerzo vocacional y cuidar con predilecci&oacute;n la formaci&oacute;n adecuada de los formadores; para que reciban la fe con humilde docilidad y la transmitan fielmente, como <i>el gran don de la bondad de Dios<\/i> que llama sin cesar al camino recto: \u201cAcu&eacute;rdate de m&iacute; con misericordia, por tu bondad, Se&ntilde;or. El Se&ntilde;or es bueno y recto, y ense&ntilde;a el camino a los pecadores\u201d( <i>Ps<\/i>. 24, 6-8). Esto presupone una constante conversi&oacute;n. Porque la educaci&oacute;n comporta <i>la transformaci&oacute;n del hombre<\/i> viejo y el hacer fructificar los talentos que el hombre recibe de la naturaleza y de la gracia. Nos lo recuerda el Salmista en el texto de esta Misa: \u201cSe&ntilde;or, tu ternura y tu misericordia son eternos\u201d, \u201cel Se&ntilde;or ense&ntilde;a el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud\u201d (<i>Ps<\/i>. 26, 6.8.9; cfr. S. IOANNIS CHRYSOSTOMI <i>In Matth. hom<\/i>., 14, 2). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">7. La liturgia de este d&iacute;a, hermanos marabinos y venezolanos, pone oportunamente en nuestros labios la plegar&iacute;a del Salmista. Es tambi&eacute;n nuestra oraci&oacute;n, que implora de Dios, en primer lugar, la Verdad. \u201cSe&ntilde;or, <i>gu&iacute;ame en tu verdad<\/i>, ens&eacute;&ntilde;ame, porque t&uacute; eres mi Dios y Salvador\u201d (<i>Ps<\/i>. 24, 5). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La liturgia pide asimismo a Dios que ayude al hombre, a nosotros, <i>a superar el pecado<\/i> por medio de la gracia: \u201cRecuerda, Se&ntilde;or, que tu ternura y misericordia son eternas. De los pecados de mi juventud no te acuerdes; <i>acu&eacute;rdate de m&iacute; con misericordia<\/i>\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>. 6-7). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Dios quiere, pues, educarnos con la bondad, con el amor. Tal aspecto de la educaci&oacute;n se revela como un programa para la catequesis. Este programa ha de ser bien <i>enraizado<\/i> en la misi&oacute;n de la Iglesia en esta tierra venezolana, para que pueda dar sus frutos. Esa es una empresa <i>de toda la Iglesia<\/i>. Es indispensable contar en ello con <i>la aportaci&oacute;n de todos<\/i>, cada uno seg&uacute;n sus posibilidades y responsabilidad eclesial. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">8. \u201cEl Se&ntilde;or es bueno y es recto \/ <i>y ense&ntilde;a el camino a los pecadores<\/i>; \/ hace caminar a los humildes con rectitud, \/ ense&ntilde;a su camino a los humildes\u201d (<i>Ps<\/i>. 24, 8-9). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Jesucristo, Hijo de Dios y Se&ntilde;or de nuestra salvaci&oacute;n, <i>desde hace cinco siglos<\/i> ense&ntilde;a \u201cel camino\u201d a los habitantes de esta tierra. Lo ha hecho por medio <i>de los misioneros<\/i>, los sacerdotes, los religiosos y religiosas de tantas &oacute;rdenes y congregaciones; lo ha hecho <i>a trav&eacute;s de la familia<\/i>, que a la luz del Evangelio ha ido haci&eacute;ndose progresivamente cristiana. En ese cometido, educaci&oacute;n y catequesis <i>han ido unidas<\/i>. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Hoy, en los umbrales del V centenario de la evangelizaci&oacute;n, la Iglesia en Venezuela <i>quiere empe&ntilde;arse en esta obra salvadora<\/i>, como tarea fundamental de su misi&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Quiere hacerlo en <i>sus 29 di&oacute;cesis y vicariatos<\/i>, entre los m&aacute;s de 16 millones de venezolanos, en las grandes regiones del centro, de oriente y occidente, con sus 20 Estados \u2014empezando por este del Zulia\u2014, en los dos Territorios Federales, el Distrito Federal y las Dependencias Federales con sus 72 islas del Caribe. Quiere hacerlo en la costa, en los Andes, en esta depresi&oacute;n del Lago de Maracaibo, en los Llanos, en la Gran Sabana, en la Selva; entre los descendientes de los abor&iacute;genes aruacos o caribes y del resto de la poblaci&oacute;n, entre los dedicados a la agricultura, a la artesan&iacute;a, a los servicios, a la industria o a la explotaci&oacute;n petrolera. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Quiere hacerlo <i>en el seno de la moderna sociedad<\/i>, que experimenta grandes transformaciones humanas y profesionales. Las que han llevado de las antiguas actividades agr&iacute;colas-recolectoras, de cazadores y pescadores, ala actual actividad de la industria petrolera que por s&iacute; sola aporta m&aacute;s del 90 por ciento del presupuesto nacional. Ello plantea no pocos retos, que la Iglesia quiere acoger con la revisi&oacute;n y renovaci&oacute;n de sus m&eacute;todos educativos y catequ&eacute;ticos. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">La Iglesia en Venezuela tiene la certeza de que el Se&ntilde;or \u201ces bueno y recto\u201d, por eso \u201cense&ntilde;a el camino\u201d a los pecadores. Este es <i>el camino del Evangelio de Jesucristo<\/i>. Por eso toda la Iglesia: obispos, sacerdotes, familias religiosas, laicos, desea convertirse en <i>una gran comunidad que catequiza y <\/i>a la vez<i> es catequizada<\/i> (Cfr. IOANNIS PAULI PP. II <i>Catechesi Tradendae<\/i>, 45). Que educa y es educada. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">&iexcl;Qu&eacute; gran misi&oacute;n la de educar al hombre! Hacerle ver los caminos por los que &eacute;l puede <i>realizarse a s&iacute; mismo<\/i> <i>en la verdad y en el amor<\/i>, que son los caminos de Cristo. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Por algo dec&iacute;a el Cris&oacute;stomo: \u201cNo hay arte superior a &eacute;ste. Porque, &iquest;qu&eacute; hay de comparable a formar un alma y plasmar la inteligencia y el esp&iacute;ritu de un joven? El que profesa esta ciencia, con m&aacute;s escr&uacute;pulo ha de proceder que cualquier pintor o escultor en su obra\u201d (S. IOANNIS CHR&#x3a5;SOSTOMI <i>In Matth. hom.<\/i>, 59, 7). <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Junto con vosotros, queridos hermanos y hermanas, quiero poner <i>esta gran misi&oacute;n<\/i>, de la que depende el futuro eterno de cada uno y de todos, <i>en las manos de Mar&iacute;a<\/i>, la Madre y Se&ntilde;ora de Chiquinquir&aacute;. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">\u201cSe ha cumplido el plazo, est&aacute; cerca el reino de Dios: convert&iacute;os y creed en el Evangelio\u201d. <\/span> <\/p>\n<p> <span lang=\"es\">Creed. <i>Y realizad vuestra fe en la vida de cada d&iacute;a<\/i>. Am&eacute;n.&nbsp; <\/span> <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1985 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A VENEZUELA, ECUADOR, PER&Uacute; Y TRINIDAD Y TOBAGO&nbsp; SANTA MISA EN MARACAIBO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 27 de enero de 1985 &nbsp; \u201cSe&ntilde;or, ens&eacute;&ntilde;ame tus caminos, \/ instr&uacute;yeme en tus sendas: \/ haz que camine con lealtad; ens&eacute;&ntilde;ame, \/ porque t&uacute; eres m&iacute; Dios y Salvador\u201d (Ps. 24, 4 &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-enero-de-1985-santa-misa-en-maracaibo\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab27 de enero de 1985, Santa misa en Maracaibo\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39877","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39877","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39877"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39877\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39877"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39877"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39877"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}