{"id":39879,"date":"2016-10-05T23:15:31","date_gmt":"2016-10-06T04:15:31","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1986-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-celebracion-eucaristica-en-santa-maria-la-mayor-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:15:31","modified_gmt":"2016-10-06T04:15:31","slug":"8-de-diciembre-de-1986-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-celebracion-eucaristica-en-santa-maria-la-mayor-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1986-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-celebracion-eucaristica-en-santa-maria-la-mayor-2\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1986, Solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n &#8211; Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en Santa Mar\u00eda la Mayor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA MAR&Iacute;A LA MAYOR<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a<br \/>Lunes 8 de diciembre de 1986<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1, &laquo; Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&raquo; <i>(Ef <\/i>1,3). <\/p>\n<p>En la liturgia del Adviento resuena hoy esta bendici&oacute;n. <\/p>\n<p>Con esta invocaci&oacute;n en los labios, nosotros, la <i>Iglesia de Roma, <\/i>nos dirigimos hoy <i>en peregrinaci&oacute;n <\/i>a la plaza de Espa&ntilde;a, donde la Virgen Inmaculada domina la ciudad desde lo alto de la espl&eacute;ndida columna. Y despu&eacute;s venimos aqu&iacute;, a esta antiqu&iacute;sima bas&iacute;lica, en la que se consolid&oacute; la fe de la Iglesia en la Maternidad divina de Mar&iacute;a. <i>&laquo;Theo-tokos: Madre de Dios, <\/i>hab&iacute;an proclamado con alegr&iacute;a los padres del Concilio de Efeso: &laquo;Theo-tokos: <i>Madre de Dios, <\/i>respondi&oacute; Roma, levantando esta maravillosa bas&iacute;lica. <\/p>\n<p>2. <i>Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. <\/i>Venimos a alabar a Dios, a adorarlo por el misterio del Adviento. Este es, sobre todo, el misterio &laquo;escondido en Dios mismo&raquo; (cfr. <i>Col <\/i>1, 26), que nos eligi&oacute; antes de crear el mundo en Cristo, su eterno Hijo (cfr. <i>Ef <\/i>1,4). Nos ha destinado tambi&eacute;n por iniciativa de Jesucristo a ser sus hijos adoptivos (cfr. <i>Ef <\/i>1,5). Esa ha sido la eterna y <i>salv&iacute;fica <\/i>decisi&oacute;n de su voluntad. El Padre, amando eternamente al Hijo de su misma naturaleza, nos ha amado en El a nosotros, los hombres: <i>nos ha amado, <\/i>&laquo;en su querido Hijo&raquo; (cfr. <i>Ef <\/i>1,6). Y esto quiere decir que El no s&oacute;lo ha decidido crearnos a su imagen y semejanza, sino m&aacute;s, infinitamente m&aacute;s: ha decidido <i>hacemos participar <\/i>a <i>los hombres en su Vida. <\/i>De este modo la Vida de Dios: del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo, la vida en la cual se realiza la infinita Majestad de la Divinidad, se ha hecho don. El Padre nos ha regalado este don en su Hijo eternamente amado. Nos ha regalado la gracia. <\/p>\n<p>3. &iexcl;Bendito sea! <\/p>\n<p>Venimos hoy a esta bas&iacute;lica para alabar a la Majestad Divina por <i>el misterio del Adviento. <\/i><\/p>\n<p>He aqu&iacute; a Aquel que ha querido desde la eternidad ser &laquo;para nosotros&raquo;. Ha querido abrirse a nosotros. <i>Ha querido venir <\/i>a <i>nosotros. <\/i><\/p>\n<p>4. Adem&aacute;s, el Adviento es dimensi&oacute;n de la historia del hombre. <\/p>\n<p>Esta historia comienza, en cierto sentido, en el momento en que Dios pregunta a Ad&aacute;n: &laquo;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s?&raquo; (cfr. <i>G&eacute;n <\/i>3, 9). <\/p>\n<p>En ese momento Ad&aacute;n estaba escondido: &iexcl;Se hab&iacute;a escondido <i>\u2014a causa del pecado\u2014 <\/i>de la mirada de Aquel ante el cual nada puede esconderse, sino que todo es desvelado y manifiesto! <\/p>\n<p>Se hizo, pues, evidente a los ojos de Dios el primer pecado del hombre y todos sus efectos en la historia humana; <i>sin embargo, no consigui&oacute; ofuscar la eterna <\/i>&laquo;gloria de su gracia&raquo; (cfr. <i>Ef <\/i>1, 6). <\/p>\n<p>De ahora en adelante, el Adviento significa <i>una lucha de la gracia contra el pecado <\/i>en la historia del hombre. Cada hombre es lugar de esa lucha. La historia de la salvaci&oacute;n se realiza, en un cierto sentido, a trav&eacute;s de la historia del pecado. <\/p>\n<p>De ahora en adelante el Adviento significa <i>\u2014<\/i>precisamente en la dimensi&oacute;n de esta historia<i>\u2014<\/i> <i>la venida del Redentor. <\/i>Este &laquo;aplastar&aacute;&raquo; el mal del pecado en su misma ra&iacute;z, y &laquo;pagar&aacute;&raquo; por esta victoria de la gracia con la obediencia &laquo;hasta la muerte, y muerte de cruz&raquo; (cfr. <i>Flp <\/i>1, 8). <\/p>\n<p>&iexcl;El Redentor, nacido de mujer, <i>Hijo de Mar&iacute;a! <\/i><\/p>\n<p>5. Venimos hoya este templo para alabar a Dios por el <i>misterio de la Mujer, <\/i>que El ha unido desde el principio a la promesa del Redentor. <\/p>\n<p>Venimos a dar gracias por Mar&iacute;a, por <i>su Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/i>Ella ha sido &laquo;redimida de un modo sublime <i>\u2014<\/i>como dice el Concilio Vaticano II<i>\u2014<\/i> en atenci&oacute;n a los futuros m&eacute;ritos de su Hijo y a El unida con estrecho e indisoluble v&iacute;nculo&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>, <\/i>53). <\/p>\n<p>Ella <i>se encuentra en el mismo coraz&oacute;n del Adviento: <\/i>de la venida de Dios al mundo, en el Hijo eternamente &laquo;querido&raquo;. <\/p>\n<p>6. He aqu&iacute; que el Mensajero de los eternos designios de Dios viene a Ella. <\/p>\n<p>La saluda con una palabra ins&oacute;lita. Dice: &laquo;<i>Al&eacute;grate, llena de gracia <\/i>(kejaritom&eacute;ne): el Se&ntilde;or est&aacute; contigo&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 28). <\/p>\n<p>En Ti el misterio de la &laquo;Mujer&raquo; del libro del G&eacute;nesis se cumplir&aacute;: <i>&laquo;concebir&aacute;s en tu vientre y dar&aacute;s a luz un Hijo <\/i>y le pondr&aacute;s por nombre .Jes&uacute;s)&raquo; (<i>Lc <\/i> 1, 31). (Jes&uacute;s quiere decir &laquo;Salvador&raquo;, &laquo;Dios es salvaci&oacute;n&raquo;). <\/p>\n<p>De este modo la eterna &laquo;gloria de la gracia&raquo; se ha acercado al hombre. Ha bajado al coraz&oacute;n humano. <\/p>\n<p>As&iacute; como una vez <i>se hab&iacute;a alejado del hombre <\/i>a causa del pecado, <i>as&iacute; ahora se ha acercado. <\/i>Se ha acercado infinitamente. Se ha hecho carne en el coraz&oacute;n de la Virgen de Nazaret. Se ha hecho Dios-Hombre. El Emmanuel. <\/p>\n<p>7. Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. <\/p>\n<p>As&iacute;, <i>junto a Mar&iacute;a, esperamos el nacimiento del Redentor. <\/i>Ella \u2014su Madre\u2014 es la primera entre los redimidos. Inmaculada Concepci&oacute;n quiere decir precisamente esto. La liturgia de la Iglesia la incluye en la espera del Adviento. <\/p>\n<p>Esperamos el nacimiento del Redentor, lo esperamos junto con Mar&iacute;a. <i>La Iglesia, <\/i>que tambi&eacute;n sabe que es Madre en el orden de la gracia de la salvaci&oacute;n, <i>vive <\/i>profundamente <i>esta espera materna <\/i>de Mar&iacute;a en el tiempo del primer Adviento. <\/p>\n<p>8. Y en la perspectiva del segundo y definitivo Adviento, que va unido al tiempo de la Iglesia, Mar&iacute;a no cesa de resplandecer <i>en el horizonte <\/i>de la historia del hombre, la cual es a la vez la historia de la salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p>&laquo;Si creci&oacute; el pecado, m&aacute;s desbordante fue la gracia&raquo; <i>(Rom 5, <\/i>20), <\/p>\n<p>En torno a la Madre Inmaculada del Redentor se unen todos los que &laquo;han esperado en Cristo&raquo; (cfr. <i>Ef <\/i>1, 12). <\/p>\n<p>Siguiendo las huellas de los Santos Ap&oacute;stoles y M&aacute;rtires, aqu&iacute; en Roma, Ella no cesa de ser para nosotros &laquo;salus populi&raquo;: <i>&laquo;salus populi Romani&raquo;.<\/i><\/p>\n<p>Nos unimos en torno a Ella todos nosotros, que hemos esperado en Cristo, todos nosotros que esperamos su venida en la gloria (cfr. <i>Ti <\/i>2, 13). <\/p>\n<p>&iexcl;Am&eacute;n!<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA MAR&Iacute;A LA MAYOR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;aLunes 8 de diciembre de 1986 &nbsp; 1, &laquo; Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&raquo; (Ef 1,3). 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