{"id":39880,"date":"2016-10-05T23:15:40","date_gmt":"2016-10-06T04:15:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-octubre-de-1986-santa-misa-en-paray-le-monial\/"},"modified":"2016-10-05T23:15:40","modified_gmt":"2016-10-06T04:15:40","slug":"5-de-octubre-de-1986-santa-misa-en-paray-le-monial","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-octubre-de-1986-santa-misa-en-paray-le-monial\/","title":{"rendered":"5 de octubre de 1986, Santa Misa en Paray-le-Monial"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/sub_index1986\/trav_francia.html\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A FRANCIA<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN PARAY-LE MONIAL<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Paray-le-Monial (Francia)<br \/> Domingo 5 de octubre de 1986<\/i><\/font> <\/p>\n<p class=\"Stile\">&nbsp;<\/p>\n<p>1. &laquo;Os dar&eacute; un coraz&oacute;n nuevo &#8230; &raquo; (<i>Ez <\/i>36, 26). <\/p>\n<p>Nos encontramos en un lugar donde estas palabras del Profeta Ezequiel resuenan con fuerza. Fueron confirmadas aqu&iacute; por una sierva pobre y escondida del Coraz&oacute;n divino de Nuestro Se&ntilde;or: Santa Margarita Mar&iacute;a. Cu&aacute;ntas veces, en el curso de la historia, la verdad de esta promesa ha sido confirmada por la Revelaci&oacute;n, en la Iglesia, a trav&eacute;s de la <i>experiencia de los santos, <\/i>de los m&iacute;sticos, de las almas consagradas a Dios. Toda <i>la historia de la espiritualidad cristiana <\/i>lo atestigua: la vida del hombre creyente en Dios, en tensi&oacute;n hacia el futuro por la esperanza, llamado a la comuni&oacute;n del amor, esta vida es la del coraz&oacute;n, la del <i>hombre &laquo;interior&raquo;, <\/i>Ella est&aacute; iluminada por la verdad admirable del Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s que se ofrece a S&iacute; mismo por el mundo. <\/p>\n<p>&iquest;Por qu&eacute; <i>la verdad sobre el Coraz&oacute;n de Jes&uacute;s <\/i>nos ha sido confirmada de modo especial aqu&iacute;, en el siglo XVII, <i>en el umbral de los tiempos modernos?<\/i><\/p>\n<p>Me alegra meditar sobre este mensaje en la tierra de Borgo&ntilde;a, tierra de santidad , marcada por Citeaux y Cluny, donde el evangelio ha dado forma a la vida y obra de los hombres. Me complace repetir el mensaje de Dios, rico en misericordia, en la di&oacute;cesis de Autun, que me recibe. Saludo cordialmente a monse&ntilde;or Armand Bourgeois, pastor de esta Iglesia, y a su obispo auxiliar. Maurice Gaidon. Saludo a los representantes de las autoridades civiles, locales y regionales. Saludo a todo el pueblo de Dios aqu&iacute; reunido, a los trabajadores de la tierra y a los de la industria, a las familias, en particular a las asociaciones que animan su vida cristiana, a los seminaristas que est&aacute;n comenzando su viaje hacia el sacerdocio, a los peregrinos del Sagrado Coraz&oacute;n, especialmente a la Comunidad del Emmanuel muy vinculada a este lugar, y a todos los que vienen aqu&iacute; a fortalecer su fe, su esp&iacute;ritu de oraci&oacute;n y su sentido de la Iglesia, en las reuniones de verano o en otras iniciativas comunitarias . Y me gustar&iacute;a estar cerca de todas las personas que, gracias a la televisi&oacute;n, siguen desde sus casas esta celebraci&oacute;n<\/p>\n<p>2. &laquo;Os dar&eacute; un coraz&oacute;n&raquo;: Dios nos lo ha dicho por el Profeta. y el sentido se aclara por el contexto. &laquo;Derramar&eacute; sobre vosotros un agua pura que os purificar&aacute;&raquo; <i>(Ez <\/i>36, 251. S&iacute;, <i>Dios purifica el coraz&oacute;n humano. <\/i>El coraz&oacute;n, creado para ser hogar del amor, ha lle- gado a ser el hogar <i>central <\/i>del rechazo de Dios, del <i>pecado <\/i>del hombre que se desv&iacute;a de Dios para unirse a toda suerte de &laquo;&iacute;dolos&raquo;. Es entonces cuando el coraz&oacute;n se hace <i>impuro&raquo;. <\/i>Pero cuando el mismo interior del hombre <i>se abre <\/i>a <i>Dios, encuentra la &laquo;pureza&raquo; <\/i>de la imagen y de la semejanza impresas en &eacute;l por el Creador desde el principio. <\/p>\n<p> El coraz&oacute;n es tambi&eacute;n el<br \/>\n<i>hogar central de la conversi&oacute;n <\/i>que Dios desea de parte del hombre para el hombre, con el fin de entrar en su intimidad, en su amor. Dios ha creado al hombre para que &eacute;ste no sea ni indiferente ni fr&iacute;o, sino que est&eacute;<br \/>\n<i>abierto <\/i>a<br \/>\n<i>Dios. <\/i>&iexcl;Qu&eacute; bellas son las Palabras del Profeta: &laquo;Arrancar&eacute; de vuestra carne el coraz&oacute;n de piedra y os dar&eacute; un coraz&oacute;n de carne&raquo; (<br \/>\n<i>Ez <\/i>36, 26)!<br \/>\n<i>El coraz&oacute;n de carne, <\/i>un coraz&oacute;n<br \/>\n<i>que tiene una sensibilidad humana y un coraz&oacute;n capaz de dejarse captar por el soplo del Esp&iacute;ritu Santo. <\/i> <\/p>\n<p><i>Es lo que dice Ezequiel: <\/i>&laquo;Os dar&eacute; un coraz&oacute;n nuevo y os infundir&eacute; un esp&iacute;ritu nuevo &#8230; &raquo;; <i>mi esp&iacute;ritu <\/i> (<i>Ez <\/i>36, 26-27). <\/p>\n<p>Hermanos y hermanas: &iexcl;Que cada uno de vosotros se deje purificar y convertir por el Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or! &iexcl;[Que cada uno de vosotros encuentre en El una inspiraci&oacute;n para su vida, una luz para su futuro, una claridad para purificar sus deseos! <\/p>\n<p>Hoy yo querr&iacute;a anunciar particularmente a las familias la buena nueva del don admirable: &iexcl;Dios da la pureza de coraz&oacute;n, Dios permite vivir un amor verdadero! <\/p>\n<p>3. Las palabras del Profeta prefiguran la profundidad de la experiencia evang&eacute;lica. La salvaci&oacute;n que debe venir est&aacute; ya presente. <\/p>\n<p>&iquest;Pero c&oacute;mo vendr&aacute; el Esp&iacute;ritu al coraz&oacute;n de los hombres? &iquest;Cu&aacute;l ser&aacute; la transformaci&oacute;n tan deseada por el Dios de Israel? <\/p>\n<p>Ser&aacute; <i>la obra de Jesucristo: <\/i>el Hijo eterno que Dios no se ha reservado, sino que lo ha entregado por todos nosotros, para <i>darnos <\/i>toda gracia con El (cf. <i>Rom <\/i>8, 32), <i>para ofrecemos todo con El. <\/i><\/p>\n<p>Ser&aacute; la obra admirable de Jes&uacute;s. Para que ella sea revelada, es preciso esperar hasta el fin, <i>hasta su muerte en la cruz. <\/i>Y cuando Cristo &laquo;entrega&raquo; su Esp&iacute;ritu en manos del Padre (cf. <i>Lc <\/i>23,46), entonces se produce este <i>acontecimiento: <\/i>&laquo;Fueron los soldados &#8230; , pero al llegar a Jes&uacute;s, viendo que ya hab&iacute;a muerto &#8230; <i>uno de los soldados con una lanza le traspas&oacute; el costado, <\/i>y al punto sali&oacute; sangre y agua&raquo; <i>(Jn <\/i>19, 32-34). <\/p>\n<p>El acontecimiento parec&iacute;a &laquo;ordinario&raquo;. En el G&oacute;lgota este es el &uacute;ltimo gesto en una ejecuci&oacute;n romana: <i>la constataci&oacute;n de la muerte del condenado. <\/i> &iexcl;S&iacute;, est&aacute; muerto, est&aacute; realmente muerto! <\/p>\n<p>Y en su muerte <i>se revela a S&iacute; mismo hasta el fin. <\/i>El coraz&oacute;n traspasado es su &uacute;ltimo testimonio. Juan, el Ap&oacute;stol que est&aacute; al pie de la cruz, lo ha comprendido; a trav&eacute;s de los siglos, los disc&iacute;pulos de Cristo y los maestros de la fe lo han comprendido. En el siglo XVIII, una religiosa de la Visitaci&oacute;n recibi&oacute; de nuevo este testimonio en Paray-le-Monial; Margarita Mar&iacute;a lo transmite a toda la Iglesia en el umbral de los tiempos modernos. <\/p>\n<p>A trav&eacute;s del Coraz&oacute;n de su Hijo traspasado en la cruz, <i>el Padre nos lo ha dado todo gratuitamente. La Iglesia y el mundo reciben el Consolador: <\/i>el Esp&iacute;ritu Santo. Jes&uacute;s hab&iacute;a dicho: &laquo;Si me voy, os lo enviar&eacute;&raquo; <i>(Jn <\/i>16, 7). Su Coraz&oacute;n traspasado testimonia que El &laquo;ha partido&raquo;. El env&iacute;a en adelante el Esp&iacute;ritu de verdad. El agua que brota de su costado traspasado es el signo del Esp&iacute;ritu Santo: Jes&uacute;s hab&iacute;a anunciado a Nicodemo el nuevo nacimiento &laquo;del agua y del Esp&iacute;ritu&raquo; (cf. <i>Jn <\/i>3,5). Las palabras del Profeta se cumplen: &laquo;Os dar&eacute; un coraz&oacute;n nuevo, infundir&eacute; en vosotros un esp&iacute;ritu nuevo&raquo;. <\/p>\n<p>4. <i>Santa Margarita Mar&iacute;a conoci&oacute; <\/i>este misterio admirable, <i>el misterio transformante del Amor divino. <\/i>Ella conoci&oacute; toda la profundidad de las palabras de Ezequiel: &laquo;Os dar&eacute; un coraz&oacute;n&raquo;. <\/p>\n<p>A lo largo de toda su <i>vida <\/i>escondida en Cristo, estuvo marcada por el don de este Coraz&oacute;n que se ofrece sin l&iacute;mites a todos los corazones humanos. Ella fue captada enteramente por este misterio divino, como lo expresa la admirable oraci&oacute;n del Salmo de este d&iacute;a: <\/p>\n<p><i>&laquo;Bendice <\/i>alma mia al Se&ntilde;or, \/ y todo mi ser a su santo nombre&raquo; (<i>Sal <\/i>102\/103, 1). <\/p>\n<p>&iexcl;&laquo;Todo mi ser&raquo;; es decir, &laquo;todo mi coraz&oacute;n&raquo;! <\/p>\n<p>&iexcl;Bendice al Se&ntilde;or! &#8230; <i>&iexcl;No olvides sus beneficios! <\/i>El perdona. El &laquo;cura&raquo;. El &laquo;rescata tu vida de la fosa&raquo;. El &laquo;te colma de gracia y de ternura&raquo;. <\/p>\n<p><i>El es bueno y lleno de amor. <\/i>Lento a la c&oacute;lera. Lleno de amor: de amor misericordioso, El se acuerda &laquo;de que somos de barro&raquo; (cf. <i>Sal <\/i>102\/103, 2-4; 8; 14). <\/p>\n<p>El, verdaderamente El, Cristo. <\/p>\n<p>5. Santa Margarita Mar&iacute;a estuvo toda su vida <i>inflamada de la llama viva de este amor que Cristo hab&iacute;a venido a alumbrar <\/i>en la historia del hombre. <\/p>\n<p>Aqu&iacute;, en este lugar de Paray-le-Monial, como en otro tiempo el Ap&oacute;stol Pablo, la humilde sierva de Dios <i>parec&iacute;a gritar al mundo entero: <\/i>&iquest;Qui&eacute;n nos separar&aacute; del amor de Cristo?&raquo; <i>(Rom <\/i>8, 35). <\/p>\n<p>Pablo se dirig&iacute;a a <i>la primera generaci&oacute;n de cristianos. <\/i>Ellos sab&iacute;an lo que eran &laquo;la tribulaci&oacute;n, la angustia, la persecuci&oacute;n, el hambre, e incluso la desnudez&raquo; (en los circos, bajo los dientes de las bestias), ellos sab&iacute;an lo que son el peligro y la espada. <\/p>\n<p>En el siglo XVII resonaba la misma pregunta, planteada por Margarita Mar&iacute;a a los cristianos de entonces, en Palay-le-Monial. <\/p>\n<p>En nuestro tiempo resuena la misma pregunta, dirigida a cada uno de nosotros. A cada uno en particular, cuando mira su experiencia de la vida familiar. <\/p>\n<p>&iquest;Qui&eacute;n rompe los lazos del amor? &iquest;Qui&eacute;n apaga el amor que abrasa los hogares? <\/p>\n<p>6. Lo sabemos, las familias de hoy d&iacute;a conocen demasiado a menudo la prueba y la ruptura. Muchas parejas se preparan mal al matrimonio. Muchas parejas se separan, y no saben guardar la fidelidad prometida, aceptar al otro tal como es, amarlo a pesar de sus l&iacute;mites y de su debilidad. Por eso muchos ni&ntilde;os est&aacute;n privados del apoyo equilibrado que deber&iacute;an encontrar en la armon&iacute;a complementaria de sus padres. <\/p>\n<p>&iexcl;Y tambi&eacute;n, cu&aacute;ntas contradicciones a la verdad humana del amor cuando se reh&uacute;sa dar la vida de manera responsable, y cuando se hace morir al ni&ntilde;o ya concebido! <\/p>\n<p>&iexcl;Estos son los signos de una verdadera enfermedad que alcanza a las personas, a las parejas, a los ni&ntilde;os, a la misma sociedad! <\/p>\n<p>Las condiciones econ&oacute;micas, las influencias de la sociedad, las incertidumbres del futuro, se citan para explicar las alteraciones de la instituci&oacute;n familiar. Ellas pesan, ciertamente, y es necesario remediarlas. Pero esto no puede justificar que se renuncie <i>a un bien fundamental, <\/i>el de <i>la unidad estable <\/i>de la familia en la libre y hermosa responsabilidad de aquellos que unen su amor con el apoyo de la fidelidad incansable del Creador y Salvador. <\/p>\n<p>&iquest;Acaso no se ha <i>reducido demasiado a menudo el amor <\/i>a los v&eacute;rtigos del deseo individual o a la precariedad de los sentimientos? De ese modo, <i>&iquest;no se ha alejado de la verdadera felicidad <\/i>que se encuentra en la entrega de s&iacute; sin reservas y en lo que el Concilio llama &laquo;el noble ministerio de la vida&raquo; (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>, <\/i>51)? &iquest;No es preciso decir claramente que buscarse a s&iacute; mismo por ego&iacute;smo en vez de buscar el bien del otro, a eso se llama pecado? Y eso es ofender al Creador, fuente de todo amor, y a Cristo Salvador que ofreci&oacute; su Coraz&oacute;n herido para que sus hermanos encuentren su vocaci&oacute;n de seres que unen libremente su amor. <\/p>\n<p><i>S&iacute;, la cuesti&oacute;n esencial es siempre la misma. <\/i> <\/p>\n<p>La realidad es siempre la misma. <\/p>\n<p>El peligro es siempre el mismo: <i>&iexcl;Que el hombre se separe del amor! <\/i><\/p>\n<p>El hombre desenraizado del terreno m&aacute;s profundo de su existencia espiritual. El hombre <i>condenado a tener <\/i>de nuevo <i>un &laquo;coraz&oacute;n de piedra&raquo;. <\/i>Privado del &laquo;coraz&oacute;n de carne&raquo; que sea capaz de reaccionar con justicia ante el bien y el mal. El coraz&oacute;n sensible a la verdad del hombre y a la verdad de Dios. El coraz&oacute;n capaz de acoger el soplo del Esp&iacute;ritu Santo. El coraz&oacute;n fortalecido por la fuerza de Dios. <\/p>\n<p>Los problemas esenciales del hombre \u2014ayer, hoy y ma&ntilde;ana\u2014 se sit&uacute;an a este nivel. Aquel que dice &laquo;os dar&eacute; un coraz&oacute;n&raquo; puede incluir en esta palabra todo lo que hace falta para que el hombre &laquo;llegue a ser m&aacute;s&raquo;. <\/p>\n<p>7. El testimonio de muchas familias ense&ntilde;a abundantemente que las virtudes de la fidelidad hacen feliz, que la generosidad de los c&oacute;nyuges, del uno para el otro, y juntos de cara a sus hijos, es una verdadera fuente de felicidad. El esfuerzo del dominio de s&iacute;, la superaci&oacute;n de los l&iacute;mites de cada uno, la perseverancia en los diversos momentos de la existencia, todo esto lleva a un florecimiento por el que se pueden dar gracias. <\/p>\n<p>Entonces se hace posible soportar la prueba que llega, saber perdonar una ofensa, acoger a un ni&ntilde;o que sufre, iluminar la vida del otro, incluso d&eacute;bil o disminuido, por la belleza del amor. <\/p>\n<p>Tambi&eacute;n quisiera pedir a los Pastores y a los animadores que ayudan a las familias a orientarse, que les presenten claramente el apoyo positivo que constituye para ellas la ense&ntilde;anza moral de la Iglesia. En la situaci&oacute;n confusa y contradictoria de hoy, es necesario aceptar el an&aacute;lisis y las reglas de vida que, como fruto del S&iacute;nodo de los Obispos, han sido expuestas particularmente en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a>, <\/i>la cual expresa el conjunto de la doctrina del Concilio y del Magisterio pontificio. <\/p>\n<p>El Concilio Vaticano II recordaba que &laquo;la ley divina manifiesta el pleno significado del amor conyugal, lo protege y lo conduce a su realizaci&oacute;n plenamente humana&raquo; (Constituci&oacute;n sobre la Iglesia en el mundo de hoy, <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>, <\/i> 50). <\/p>\n<p>8. S&iacute;, gracias al sacramento del matrimonio, en la Alianza con la Sabidur&iacute;a divina, en la Alianza con el Amor infinito del Coraz&oacute;n de Cristo, a vosotras, familias, os es dado desarrollar en cada uno de vuestros miembros la riqueza de la persona humana, su vocaci&oacute;n al amor de Dios y de los hombres. <\/p>\n<p> Sabed acoger la presencia del Coraz&oacute;n de Cristo confi&aacute;ndole vuestro hogar. &iexcl;Que El inspire vuestra generosidad, vuestra fidelidad al sacramento con el que vuestra alianza fue sellada ante Dios! Y que la caridad de Cristo os ayude a acoger y a ayudar a vuestros hermanos y hermanas heridos por las rupturas, y que se encuentran solos; vuestro testimonio fraterno les har&aacute; descubrir mejor que el Se&ntilde;or no cesa de amar a los que sufren. <\/p>\n<p>Animados por la fe que os ha sido transmitida, sabed despertar a vuestros hijos al mensaje del Evangelio, y a su funci&oacute;n de art&iacute;fices de la justicia y de la paz. Ayudadles a entrar activamente en la vida de la Iglesia. No descargu&eacute;is vuestras responsabilidades en otros, cooperad con los Pastores y los otros educadores en la formaci&oacute;n de la fe, en las obras de solidaridad fraterna en la animaci&oacute;n de la comunidad. En vuestra vida de hogar, dad abiertamente su lugar al Se&ntilde;or, rezad juntos. Sed fieles a la escucha de la palabra de Dios, a los sacramentos y sobre todo a la comuni&oacute;n del Cuerpo de Cristo entregado por nosotros. Participad regularmente en la Misa dominical, que es la reuni&oacute;n necesaria de los cristianos en la Iglesia: en ella, dais gracias por vuestro amor conyugal unido &laquo;a la caridad de Cristo que se da a S&iacute; mismo en la cruz&raquo; (cfr. <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a>, <\/i>13); ofreced as&iacute; mismo vuestras penas con su sacrificio salvador; cada uno, consciente de ser pecador; interceda tambi&eacute;n por aquellos hermanos suyos que, de muchas maneras, se alejan de su vocaci&oacute;n y renuncian a cumplir la voluntad de amor del Padre; recibid de su misericordia la purificaci&oacute;n y la fuerza de perdonaros mutuamente; afirmad vuestra esperanza; sellad vuestra comuni&oacute;n fraterna fund&aacute;ndola en la comuni&oacute;n eucar&iacute;stica. <\/p>\n<p>9. <i>Con Pablo de Tarso, con Margarita Mar&iacute;a, proclamamos la misma certeza: <\/i>ni la muerte ni la vida, ni el presente ni el futuro, ni las potencias, ni criatura alguna, nada nos <i>podr&aacute; separar del amor <\/i>de Dios manifestado en Cristo Jes&uacute;s. <\/p>\n<p><i>&iexcl;Tengo la certeza de ello &#8230; nada lo podr&aacute; jam&aacute;s! <\/i><\/p>\n<p>Hoy nos encontramos en este lugar de Paray-le-Monial para renovar en nosotros mismos esta certeza: &laquo;Yo os dar&eacute; un coraz&oacute;n &#8230; &raquo;. <\/p>\n<p>Ante el Coraz&oacute;n abierto de Cristo, tratemos de sacar de El el amor verdadero que necesitan nuestras familias. <\/p>\n<p>La c&eacute;lula familiar es fundamental para edificar la civilizaci&oacute;n del amor. <\/p>\n<p>En todas partes, en la sociedad, en nuestros pueblos, en las barriadas, en las f&aacute;bricas y oficinas, en nuestros encuentros entre pueblos y razas, el &laquo;coraz&oacute;n de piedra&raquo;, el coraz&oacute;n &aacute;rido, debe cambiarse en &laquo;coraz&oacute;n de carne&raquo;, abierto a los hermanos, abierto a Dios. De ello depende la paz. De ello depende la supervivencia de la humanidad. Esto supera nuestras fuerzas. Es un <i>don de Dios. <\/i>Un <i>don de su amor. <\/i><\/p>\n<p><i>&iexcl;Tenemos la certeza de su amor! <\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A FRANCIA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN PARAY-LE MONIAL HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Paray-le-Monial (Francia) Domingo 5 de octubre de 1986 &nbsp; 1. &laquo;Os dar&eacute; un coraz&oacute;n nuevo &#8230; &raquo; (Ez 36, 26). Nos encontramos en un lugar donde estas palabras del Profeta Ezequiel resuenan con fuerza. Fueron confirmadas aqu&iacute; por una &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-octubre-de-1986-santa-misa-en-paray-le-monial\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab5 de octubre de 1986, Santa Misa en Paray-le-Monial\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39880","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39880","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39880"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39880\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39880"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39880"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39880"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}