{"id":39882,"date":"2016-10-05T23:15:50","date_gmt":"2016-10-06T04:15:50","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-julio-de-1986-coronacion-de-la-imagen-de-nuestra-senora-de-la-candelaria-en-cartagena-de-indias\/"},"modified":"2016-10-05T23:15:50","modified_gmt":"2016-10-06T04:15:50","slug":"6-de-julio-de-1986-coronacion-de-la-imagen-de-nuestra-senora-de-la-candelaria-en-cartagena-de-indias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-julio-de-1986-coronacion-de-la-imagen-de-nuestra-senora-de-la-candelaria-en-cartagena-de-indias\/","title":{"rendered":"6 de julio de 1986, Coronaci\u00f3n de la imagen de \u00abNuestra Se\u00f1ora de la Candelaria\u00bb en Cartagena de Indias"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\">PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A COLOMBIA<\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><b> <font face=\"Times New Roman\">CORONACI&Oacute;N DE LA IMAGEN DE <br \/>LA VIRGEN DE LA CANDELARIA EN LA EXPLANADA DE CHAMBAC<\/font><\/b><\/font><b><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&Uacute;<\/font><\/b><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"> <span style=\"font-family: Times New Roman; font-style: italic; font-weight: 700\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/span><\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"center\"><span lang=\"es\"><font color=\"#663300\"><i> <span style=\"font-family: Times New Roman\">Cartagena<\/span><\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"><span style=\"font-size: 12.0pt; font-family: Times New Roman\"> de Indias<br \/>Domingo<\/span><span style=\"font-family: Times New Roman\"> 6 de julio de 1986<\/span><\/font><\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\"><i>Queridos hermanos en el Episcopado, <br \/>amad&iacute;simos hermanos y hermanas:<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">1. &iexcl; Qu&eacute; hermoso y significativo es el canto que acaba de salir de vuestros labios y de vuestro coraz&oacute;n!<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">&laquo;Anunciaremos tu reino, Se&ntilde;or, tu reino, Se&ntilde;or, tu reino&raquo;.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Desde las orillas del Mar Oc&eacute;ano, camino providencial del Evangelio, en la hist&oacute;rica y heroica ciudad de Cartagena de Indias, saludo con afecto a todos los que esta noche hab&eacute;is querido congregaros para conmemorar y dar gracias a Dios por la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Os saludo, hermanos obispos de la Costa Atl&aacute;ntica, Pastores de las sedes m&aacute;s antiguas de Colombia y de las circunscripciones eclesi&aacute;sticas que de ellas han surgido. En particular, al arzobispo de Cartagena y a los Ordinarios de esta provincia eclesi&aacute;stica: Magangue, Monter&iacute;a, Sincelejo y Alto Sin&uacute;. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Os saludo, sacerdotes, misioneros, religiosas y laicos comprometidos que continu&aacute;is con ejemplar dedicaci&oacute;n la labor de llevar el Evangelio a todos los ambientes.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Os salud&#x3bf;, fieles de Cartagena y de la costa, que con gozo y entusiasmo hab&eacute;is esperado este encuentro de fe y amor.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Nos hallamos al pie del Cerro de la Popa, desde donde la Madre de Dios, la Virgen de la Candelaria, cuya venerada imagen vamos a coronar solemnemente, protege desde hace m&aacute;s de cuatro siglos al pueblo que aqu&iacute; peregrina.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Este santuario, vig&iacute;a de la fe de un pueblo, se erige esta noche en signo glorioso de los quinientos a&ntilde;os transcurridos desde el comienzo de la obra evangelizadora de la Iglesia en Am&eacute;rica. Bajo la mirada de Mar&iacute;a, la Virgen fiel, Madre de todos los hombres, os invito a profundizar en lo que ya indiqu&eacute; en la ciudad de Santo Domingo, esto es, en el significado y las perspectivas de la celebraci&oacute;n de este centenario, que viene precedido de una novena de a&ntilde;os (<i>Homil&iacute;a con ocasi&oacute;n de la apertura de la Novena de A&ntilde;os en preparaci&oacute;n de V Centenario del comienzo de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica<\/i>, Santo Domingo, 12 de octubre de 1984).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Desde hace ya casi cinco siglos, resuena en estas tierras el salmo de alabanza a Dios por haber recibido la fe en Cristo resucitado: &laquo; &iexcl;Alabad al Se&ntilde;or todas las naciones!&#8230; &iexcl;Por que es fuerte su amor hacia nosotros! &raquo;(<i>Sal<\/i> 117 (116), 1-2)<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">2. Los primeros misioneros llegaron a vuestras tierras impulsados por el celo ardiente de hacer que todos los pueblos c&#x3bf;nocieran y vivieran la redenci&oacute;n, alabando a Dios por su bondad. A la vista de inmensas regiones todav&iacute;a no evangelizadas, se preguntaban como San Pablo: &laquo;&iquest;C&oacute;mo van a invocarlo si no creen en El? &iquest;C&oacute;mo van a creer si no oyen hablar de El? &iquest;Y c&oacute;mo van a o&iacute;r hablar sin alguien que proclame? &iquest;&#x3a5; c&oacute;mo van a proclamar si no los env&iacute;an?&raquo; (<i>Rm<\/i> 10, 14-15).<br clear=\"all\" \/> <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">De este modo, los primeros misioneros fueron fieles al mandato del Se&ntilde;or y ala naturaleza misionera de la Iglesia. En virtud de su obediencia a Cristo, la Iglesia ha enviado incesantemente evangelizadores a todas las regiones de la tierra y a todas las situaciones humanas, para glor&iacute;a de Dios y salvaci&oacute;n de todos los hombres (cf <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\"> Ad gentes<\/a><\/i>, 1; <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>, 17)<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">&iexcl;Anunciaremos tu Reino, Se&ntilde;or!<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">S&iacute;, anunciad a Cristo en vuestra vida y en vuestra cultura, es decir, a partir del Evangelio recibido en lo m&aacute;s hondo de vuestro ser y en la ra&iacute;z de vuestro modo de vivir. El Evangelio ha penetrado vuestra cultura hasta el punto de hacerla expresi&oacute;n de los valores salv&iacute;ficos para vosotros, para vuestros descendientes y tambi&eacute;n, &iquest;por qu&eacute; no? para otros pueblos que todav&iacute;a esperan recibir el anuncio evang&eacute;lico.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">3. La vida de las Iglesias particulares fundadas en Am&eacute;rica Latina ha seguido un proceso de continuo crecimiento en la fe, mediante un ininterrumpido anuncio del Evangelio, que ha encontrado hombres, instituciones y culturas en quienes encarnarse, hasta llegar a constituir en verdad un continente marcado por el sello de la fe cat&oacute;lica y dispuesto a colaborar responsablemente en la evangelizaci&oacute;n universal.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Todos sabemos muy bien que &laquo; la fe viene de la predicaci&oacute;n, y la predicaci&oacute;n, por la palabra de Cristo &raquo;.(<i>Rm<\/i> 10, 17) Tal fue la encomiable labor de una legi&oacute;n de predicadores bien organizados que, impulsados por su ardor misionero, remontaron corrientes de r&iacute;os, atravesaron monta&ntilde;as y surcaron valles anunciando el mensaje evang&eacute;lico. En aquellos a&ntilde;os, las doctrinas fundamentales del Concilio de Trento se vaciaron en moldes populares, incluso con expresiones po&eacute;ticas y musicales. La Am&eacute;rica hispana representa un caso peculiar de evangelizaci&oacute;n, que explica la perseverancia, a lo largo de generaciones, de una formulaci&oacute;n doctrinal, en un mismo catecismo. De este modo, la fe se transmiti&oacute; en la familia, en la escuela y en la Iglesia.<br clear=\"all\" \/> <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">4. Hoy, como anta&ntilde;o, la <i>religiosidad o piedad popular<\/i> contribuye eficazmente a presentar y propagar la fe en el alma del pueblo. Am&eacute;rica Latina conoce y siente cercano a Dios y a su Hijo Jes&uacute;s, nuestro Redentor, que nos ha dado a su Madre Mar&iacute;a como Madre nuestra. Por ello vive en sinton&iacute;a y comuni&oacute;n con toda la Iglesia. Las ceremonias sagradas, los sacramentos, los tiempos lit&uacute;rgicos, son, para el hombre latinoamericano, algo que siente y vive como individuo, como familia y como grupo social. Si no fuera por esta acendrada piedad popular, que es eminentemente eucar&iacute;stica y mariana, la escasez de sacerdotes y las grandes distancias habr&iacute;an sido motivos suficientes para que se desvaneciera la fe de la primera evangelizaci&oacute;n. La familia evangelizada se mantuvo firme y unida, gracias a la oraci&oacute;n, especialmente del santo rosario, como he recordado en Chiquinquir&aacute;. Sea esta oraci&oacute;n mariana fuente de unidad de la familia, hoy asediada por tantos peligros.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">5. El Episcopado, en sus acciones individuales y en los Concilios provinciales, caracter&iacute;sticos de la Am&eacute;rica hispana, asumi&oacute; como tarea evangelizadora no secundar&iacute;a, el proceso de transformar las condiciones sociales del ind&iacute;gena, elaborando un plan seg&uacute;n el cual los nativos pudieran vivir la religi&oacute;n cristiana y asimilar los valores de una cultura for&aacute;nea sin perder la propia. De ah&#x3af; arranca la religiosidad latinoamericana, verdaderamente mestiza. Habr&iacute;a que destacar la labor de defensa de los derechos de los indios, emprendida por los religiosos y misioneros en medio de dificultades, y llevada a cabo por obispos de la talla de Juan del Valle, Agust&iacute;n de la Coru&ntilde;a y Luis Zapata de C&aacute;rdenas, que consiguieron una legislaci&oacute;n social m&aacute;s justa.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La Iglesia fue pionera en el desarrollo de la cultura, puesto que a ella se debe principalmente la temprana creaci&oacute;n de la universidad, la oportuna apertura ala promoci&oacute;n de la mujer y la iniciativa art&iacute;stica y cient&iacute;fica en diversos campos.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Entre los personajes providenciales, no podemos olvidar en esta ciudad de Cartagena, a dos sacerdotes jesuitas: Alonso de Sandoval y San Pedro Claver, que imprimieron a su labor apost&oacute;lica una orientaci&oacute;n tan nueva para su tiempo y tan atrevida ante las autoridades civiles y religiosas, que han valido a esta ciudad el t&iacute;tulo de Cuna de los Derechos Humanos.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La obra cl&aacute;sica del padre Sandoval lleva un t&iacute;tulo que es ya todo un programa: <i>De instauranda Aethiopum salute<\/i>. Se trataba de una cruzada que, con armas espirituales, conquistar&iacute;a para Cristo una nueva raza, abriendo camino para la futura evangelizaci&oacute;n de &Aacute;frica, para la abolici&oacute;n de la esclavitud en Am&eacute;rica y para el decidido pronunciamiento de la Iglesia en contra de la segregaci&oacute;n racial.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">6. Esta labor liberadora no se limit&oacute; a razonamientos escritos, sino que se llev&oacute; a la pr&aacute;ctica en la asombrosa actividad de San Pedro Claver, que se llam&oacute; a s&iacute; mismo &laquo; Esclavo de los negros para siempre &raquo;, seg&uacute;n consta en la f&oacute;rmula de su profesi&oacute;n religiosa. Esta ciudad de Cartagena fue testigo de su vida, un martirio continuado de casi cuarenta a&ntilde;os, demostrando al mundo c&oacute;mo la fuerza de la fe y la gracia del sacerdocio purifica y perfecciona la entra&ntilde;a de una cultura, ya que los esclavos, instruidos por la Palabra de Dios y renacidos espiritualmente por el bautismo, obten&iacute;an la m&aacute;s profunda liberaci&oacute;n. As&iacute;, por ejemplo, cuando las naves que transportaban los esclavos se acercaban a estas costas, el primero que sub&iacute;a a ellas era Pedro Claver, para atender a los enfermos y necesitados. Se consagr&oacute; por completo a la misi&oacute;n de catequizarlos pacientemente, bautizarlos y defenderlos con valent&iacute;a de todos los abusos. Convirti&oacute; a miles y miles, dedicando siete horas diarias al ministerio de la reconciliaci&oacute;n, orient&aacute;ndoles espiritualmente y ayud&aacute;ndoles a profundizar y asimilar las verdades aprendidas en la catequesis. Para todos ten&iacute;a palabras de amor y confianza. Aquella actividad era sostenida por una profunda vida de oraci&oacute;n que duraba hasta cinco horas diarias. Verdaderamente, cuando un ap&oacute;stol ama al Se&ntilde;or encuentra tiempo para lo que ama, es decir, para la oraci&oacute;n y para la caridad apost&oacute;lica.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">El santuario que alberga su cuerpo y el convento que fuera su casa religiosa son hoy meta de peregrinaci&oacute;n de quienes admiran su obra y desean perpetuar en la sociedad contempor&aacute;nea la civilizaci&oacute;n del amor, &laquo;considerando cada cual a los dem&aacute;s como superiores a s&iacute; mismo, buscando cada cual no su propio inter&eacute;s, sino el de los dem&aacute;s &raquo; (<i>Flp<\/i> 2, 4), y cultivando los mismos sentimientos que tuvo Jes&uacute;s (cf. <i> Ib&iacute;d<\/i>. 2, 5)<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La historia y la vida de los pueblos de Am&eacute;rica Latina han estado ligadas a la vida misma de la Iglesia. El anuncio del Evangelio ha configurado el rostro peculiar de estas amadas comunidades y han sido motor y garant&iacute;a de su progreso. Sent&iacute;os orgullosos de vuestra historia, de lo que sois, y comprometed m&aacute;s vuestras energ&iacute;as en la tarea de una nueva evangelizaci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">7. Quinientos a&ntilde;os de presencia del Evangelio significan para este continente muchas gracias recibidas de Dios; gracias de las que tiene que dar cuenta la Iglesia en Am&eacute;rica Latina respondiendo con valent&iacute;a a su compromiso de evangelizar las culturas. Se recibe la fuerza divina del Evangelio para responsabilizarse de una tarea evangelizadora sin fronteras. El tercer milenio de la historia de la Iglesia espera mucho de Am&eacute;rica Latina, a quien la divina Providencia, en sus arcanos designios, podr&iacute;a llamar a desempe&ntilde;ar un papel relevante en el mundo y en toda la obra de evangelizaci&oacute;n &laquo; ad gentes &raquo;. Por ello, en esta hora importante, os exhorto a un compromiso conjunto de Pastores y fieles.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">Este compromiso misionero tiene para vosotros una caracter&iacute;stica peculiar: <i>llevar el Evangelio a las culturas<\/i> y situaciones humanas. San Pablo, en el texto b&iacute;blico con que hemos dado comienzo a nuestro encuentro, nos recuerda que la fe se recibe en el coraz&oacute;n y se expresa con los labios y con la vida: &laquo; con el coraz&oacute;n se cree para conseguir la justicia, y con la boca se confiesa para conseguir la salvaci&oacute;n &raquo; (<i>Rm<\/i> 10,10). Los labios, la palabra, vienen a ser como la expresi&oacute;n de toda la cultura, el instrumento para la proclamaci&oacute;n del misterio cristiano. Este es el verdadero proceso de &laquo;inculturaci&oacute;n&raquo;, mediante el cual la palabra de la cultura de cada pueblo se vuelve apta para manifestar y pregonar a los cuatro vientos que Cristo es el Hijo de Dios, el Salvador, que ha resucitado y es el centro de la creaci&oacute;n y de la historia humana. As&iacute;, pues, la fe, recibida en el coraz&oacute;n de cada persona y de cada pueblo, se expresa y vive de modo permanente en la propia cultura cuando &eacute;sta ha sido impregnada por el esp&iacute;ritu evang&eacute;lico, que es el esp&iacute;ritu de las bienaventuranzas y del mandamiento del amor.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La cultura est&aacute; relacionada con la religiosidad y tambi&eacute;n con las situaciones socio-econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas. Los obispos latinoamericanos reunidos en Puebla, siguiendo las directrices y la pr&aacute;ctica evangelizadora de San Pablo, contemplaron la integraci&oacute;n de la cultura en la evangelizaci&oacute;n bajo la visi&oacute;n teol&oacute;gica original del se&ntilde;or&iacute;o universal de Cristo resucitado (<i>Puebla<\/i>, 407). El discurso de San Pablo en el Are&oacute;pago de Atenas viene a ser el paradigma de toda &laquo;inculturaci&oacute;n&raquo; (cf <i>Hch<\/i> 17, 22-31).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La Iglesia, por tanto, junto a su ineludible actitud de denuncia de los falsos &iacute;dolos, ideol&oacute;gicos o pr&aacute;cticos, presentes en ciertas manifestaciones culturales de todos los tiempos y latitudes (cf. <i>Puebla<\/i>, 405), ha de empe&ntilde;arse sobre todo en hacer realidad el principio de la &laquo; encarnaci&oacute;n &raquo;. En efecto, Cristo nos salv&oacute; encarn&aacute;ndose, haci&eacute;ndose semejante a los hombres; por ello, la Iglesia &laquo;cuando anuncia el Evangelio y los pueblos acogen la fe, se encarna en ellos y asume sus culturas&raquo; (<i>Ib&iacute;d<\/i>. 400; cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_ad-gentes_sp.html\"> Ad gentes<\/a><\/i>, 10).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La misi&oacute;n, que es el dinamismo de Cristo presente en la Iglesia, implica exigencias de inserci&oacute;n en cada pueblo, de respuesta a sus leg&iacute;timas aspiraciones a la luz del misterio redentor y de b&uacute;squeda de medios concretos para evangelizar cada situaci&oacute;n cultural.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">En el panorama actual de la Iglesia en Colombia no faltan incentivos y signos claros de la Providencia divina, que urgen a una acci&oacute;n pastoral renovada en vistas a un mejor proceso de evangelizaci&oacute;n. Recordemos algunos de estos signos de gracia, que son tambi&eacute;n exigencias de renovaci&oacute;n.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">El ansia creciente de la Palabra de Dios, que se nota en vuestras comunidades y que se convierte muchas veces en una acti&shy;tud de oraci&oacute;n y de compromiso de caridad, pide por ello mismo una dedicaci&oacute;n prioritaria en el campo de la proclamaci&oacute;n de la Buena Nueva, especialmente por una catequesis a todos los niveles, sobre todo en la familia y en los ambientes juveniles. Esta dedicaci&oacute;n a la formaci&oacute;n catequ&eacute;tica llevar&aacute; espont&aacute;neamente hac&iacute;a una celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica m&aacute;s consciente y participada, que debe influir en la experiencia de una vida nueva en el Esp&iacute;ritu Santo, a nivel personal y social. De esta manera, el pueblo sencillo, religioso por naturaleza, encontrar&aacute;, en las celebraciones lit&uacute;rgicas y en la pr&aacute;c&shy;tica de la piedad popular, motivaciones suficientes para dar raz&oacute;n de su fe, y los ambientes descristianizados hallar&aacute;n cauces culturales que los conduzcan a su reencuentro con el Se&ntilde;or.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">10. Nunca ser&aacute; demasiado el esfuerzo de los Pastores por fomentar en el cristiano una mayor coherencia entre fe y vida. Ante las transformaciones culturales, pol&iacute;ticas, econ&oacute;micas y sociales de la sociedad actual, nos encontramos tal vez ante uno de los mayores retos de la historia, que reclama una nueva s&iacute;ntesis creativa entre el Evangelio y la vida. La Iglesia en Latinoam&eacute;rica, y concretamente en y desde Colombia, est&aacute; llamada a dar un alma cristiana a esta situaci&oacute;n de cambios audaces y acelerados. Todo cristiano est&aacute; llamado a una participaci&oacute;n m&aacute;s activa e intensa en todos los campos de la sociedad actual. Hay que redescubrir y vivir pues con m&aacute;s autenticidad las virtualidades que emanan del hecho de ser bautizado.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"es\">Efectivamente, en el bautismo recibe el cristiano la virtud de la caridad, que lo capacita para amar a Dios y a los hermanos. Si ejerciendo esta virtud, coloca a Dios en el centro de su existencia, como primer valor de la escala de valores, las obras de amor al pr&oacute;jimo fluir&aacute;n como algo espont&aacute;neo y transformar&aacute;n la sociedad y la cultura haci&eacute;ndolas caminar hac&iacute;a la plenitud evang&eacute;lica. Esta es la ori&shy;ginalidad cristiana, reto a los creyentes de Am&eacute;rica Latina s&iacute; quieren de veras contribuir con obras, y no s&oacute;lo con palabras, al advenimiento de una nueva civilizaci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">&iquest;Por qu&eacute; hay injusticias tan grandes en nuestro continente, que es mayoritariamente cat&oacute;lico? La denuncia evang&eacute;lica de las injusticias es parte integrante del servicio prof&eacute;tico de la Iglesia, que no puede dejar de hablar; pero sabemos que esto no basta. Todo cat&oacute;lico, en comuni&oacute;n con los Pastores, ha de ser verdadero testigo y agente de la justicia en la animaci&oacute;n cristiana de lo temporal y en todos los sectores de la sociedad. Ello es una exigencia evang&eacute;lica que reclama personas abiertas humildemente a la Palabra de Dios, fieles a la acci&oacute;n renovadora del Esp&iacute;ritu Santo, dispuestas a compartir su tiempo y sus bienes para construir una comunidad basada en el mandamiento del amor, una sociedad humana que h&#x3b1;y&#x3b1; asimilado los valores fundamentales del Evangelio en favor de la dignidad de cada persona, de cada familia y de cada pueblo.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">11. Es hermoso comprobar que una familia que crece y se difunde no pierde su unidad. La Iglesia latinoamericana es esta gran familia que, al cumplir cinco siglos de existencia, extiende cada vez m&aacute;s su presencia a todos los sectores y situaciones humanas, incluso m&aacute;s all&aacute; de este continente. Pero ha de ser celosa en mantener su unidad frente a ideolog&iacute;as extra&ntilde;as a su propia idiosincrasia, y frente a actividades proselitistas y sectarias que intentan fragmentar la grey de Cristo. Las comunidades cristianas perseverar&aacute;n en esta unidad y comuni&oacute;n eclesial si profundizan en la vida eucar&iacute;stica y mar&#x3b9;ana, con un aut&eacute;ntico sentido y amor a la Iglesia. El Episcopado colombiano, que ha gozado de unidad de criterio y ha vivido en edificante comuni&oacute;n eclesial los setenta y cinco a&ntilde;os de existencia de su Conferencia Episcopal, sabe que la cohesi&oacute;n interna de Pastores y fieles hace cre&iacute;ble y eficaz la presencia de la Iglesia en el mundo. Esta unidad &laquo;es ya un hecho evangelizador&raquo; (<i>Puebla<\/i>, 663).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">No olvid&eacute;is que cuanto m&aacute;s ligada est&eacute; una Iglesia particular a la Iglesia universal, &laquo;en la caridad y la lealtad, en la apertura al Magisterio de Pedro, en la unidad de la <i>lex orandi<\/i>, que es tambi&eacute;n <i>lex credendi<\/i>&#8230; tanto m&aacute;s esta Iglesia ser&aacute; capaz de traducir el tesoro de la fe en la leg&iacute;tima variedad de expresiones de la profesi&oacute;n de fe&raquo; (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>, 64).<br clear=\"all\" \/> <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">S&oacute;lo a partir de esta unidad se puede pensar en una evangelizaci&oacute;n de la pluralidad cultural.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">A esta unidad nos anime la oraci&oacute;n del mismo Jes&uacute;s, dirigida al Padre durante la &uacute;ltima Cena: &laquo;Que todos sean uno en nosotros; yo en t&#x3b9; y t&uacute; en m&iacute;; que todos sean uno para que el mundo crea que t&uacute; me has enviado&raquo; (<i>Jn<\/i> 17, 21).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">La nueva evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina ha de ser pues promovida por una <i>Iglesia orante<\/i>, bajo la gu&iacute;a del Esp&iacute;ritu. &laquo;Nuestra dif&iacute;cil &eacute;poca tiene especial necesidad de oraci&oacute;n&raquo;, recordaba en mi reciente Enc&iacute;clica &laquo;<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0035\/__PL.HTM\">Dominum et Vivificantem<\/a><\/i>&raquo;.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"><span lang=\"es\">A Mar&iacute;a, Madre de la unidad y Estrella de la evangelizaci&oacute;n, conf&iacute;o estas intenciones, mientras a todos imparto con afecto mi Bendici&oacute;n Apost&oacute;lica.<\/span><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PEREGRINACI&Oacute;N APOST&Oacute;LICA A COLOMBIA CORONACI&Oacute;N DE LA IMAGEN DE LA VIRGEN DE LA CANDELARIA EN LA EXPLANADA DE CHAMBAC&Uacute; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Cartagena de IndiasDomingo 6 de julio de 1986 &nbsp; Queridos hermanos en el Episcopado, amad&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. &iexcl; Qu&eacute; hermoso y significativo es el canto que acaba &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-julio-de-1986-coronacion-de-la-imagen-de-nuestra-senora-de-la-candelaria-en-cartagena-de-indias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab6 de julio de 1986, Coronaci\u00f3n de la imagen de \u00abNuestra Se\u00f1ora de la Candelaria\u00bb en Cartagena de Indias\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39882","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39882","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39882"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39882\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39882"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39882"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39882"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}