{"id":39883,"date":"2016-10-05T23:15:52","date_gmt":"2016-10-06T04:15:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-julio-de-1986-misa-para-el-laicado-colombiano-en-bucaramanga\/"},"modified":"2016-10-05T23:15:52","modified_gmt":"2016-10-06T04:15:52","slug":"6-de-julio-de-1986-misa-para-el-laicado-colombiano-en-bucaramanga","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-julio-de-1986-misa-para-el-laicado-colombiano-en-bucaramanga\/","title":{"rendered":"6 de julio de 1986, Misa para el laicado colombiano en Bucaramanga"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A COLOMBIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>MISA PARA EL LAICADO <font face=\"Times New Roman\">COLOMBIANO<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i> <span style=\"font-family: Times New Roman\">Ciudadela Real de Minas, Bucaramanga<br \/>&nbsp;D<\/span><\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"><span style=\"font-size: 12.0pt; font-family: Times New Roman\">omin<\/span><span style=\"font-family: Times New Roman\">go 6 de julio de 1986<\/span><\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p> <i>Queridos hermanos en el Episcopado, <br \/>amad&iacute;simos hijos e hijas: <\/i> <\/p>\n<p>1. \u201cLa gracia y la paz sean con vosotros de parte de Dios Padre y de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo\u201d (<i>Ga<\/i> 1, 3).&nbsp; &iexcl;Recibid todos un cordial saludo de paz y de fraternidad en Cristo! <\/p>\n<p>Elevo mi ferviente acci&oacute;n de gracias a Dios, que me ha deparado la alegr&iacute;a de este encuentro con tantos fieles hijos de la Iglesia, que viven y trabajan en estas tierras monta&ntilde;osas de Santander. Hombres y mujeres que guardan en sus corazones, como en sagrado relicario, el tesoro de la fe y del amor a Cristo. Pueblos de acendrada devoci&oacute;n a la Virgen Mar&iacute;a, conservada como tradici&oacute;n bendita en el santuario de los hogares. Que Dios bendiga a estos pueblos con hogares cristianos para que sean escuelas de virtud y de trabajo, templos de fe y de oraci&oacute;n. &iexcl;Paz a vuestras casas! (cf. <i>Lc<\/i> 10, 5)&nbsp; <\/p>\n<p>Vaya mi saludo a los Pastores de las provincias eclesi&aacute;sticas de Bucaramanga y de Nueva Pamplona. Paz y bien al pueblo de Dios de estas dos arquidi&oacute;cesis y de las di&oacute;cesis de Arauca, Barrancabermeja, C&uacute;cuta, Oca&ntilde;a, Socorro y San Gil, y de la prelatura de Tib&uacute;. <\/p>\n<p>Saludo tambi&eacute;n de todo coraz&oacute;n a los representantes de los laicos de todo el pa&iacute;s, convocados y reunidos en esta ciudad de Bucaramanga. Con fe y entusiasmo hab&eacute;is exclamado en el Salmo responsorial: \u201cJesucristo, Jesucristo, yo estoy aqu&iacute;\u201d. Hab&eacute;is querido con ello proclamar vuestra disponibilidad y entrega a la causa del Evangelio. En la narraci&oacute;n del evangelista San Lucas que acabamos de o&iacute;r, el Se&ntilde;or designa y env&iacute;a setenta y dos disc&iacute;pulos a todos los pueblos y lugares a donde El pensaba ir. Adem&aacute;s de los doce Ap&oacute;stoles y siguiendo su testimonio, muchos otros son llamados y enviados por el Se&ntilde;or para que a lo largo de los siglos y hasta nuestros d&iacute;as fueran precursores, mensajeros y testigos que anuncien la presencia y llegada de Cristo y proclamen el advenimiento del Reino de Dios. <\/p>\n<p>Vosotros form&aacute;is parte de esa multitud ininterrumpida de disc&iacute;pulos que, de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n, en todos los pueblos y ciudades, en todas las culturas, ambientes y naciones, son testigos y pregoneros de la cercan&iacute;a de ese reino de verdad y de vida, reino de santidad y de gracia, reino de justicia, de amor y de paz (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gemtium<\/a><\/i>, 36).&nbsp; Repetid una vez m&aacute;s con fuerza, aqu&iacute; en Bucaramanga, para que el eco llegue a todos los rincones de Colombia: \u201cJesucristo, Jesucristo, yo estoy aqu&iacute;\u201d. &iexcl;Aqu&iacute; estamos como disc&iacute;pulos; aqu&iacute; estamos como \u201cChristifideles\u201d! <\/p>\n<p>2. Este es el primer t&iacute;tulo de dignidad y responsabilidad con que el Concilio Vaticano II nombra a los laicos, en la comuni&oacute;n de todos los hermanos en la fe. <\/p>\n<p>Con la presencia e inspiraci&oacute;n vigorosas del Esp&iacute;ritu de Dios, el Concilio Vaticano II quiso ser un eco renovado y potente de ese llamado de Cristo para movilizar las energ&iacute;as cristianas de todos los bautizados, para convocarlos a la santidad de los aut&eacute;nticos disc&iacute;pulos, para enviarlos por los caminos del hombre con el &iacute;mpetu de una \u201cnueva evangelizaci&oacute;n\u201d, para animarlos en el esfuerzo de creaci&oacute;n de formas de vida m&aacute;s dignas del hombre hacia el horizonte de una civilizaci&oacute;n del amor. <\/p>\n<p>Mas, como reconoc&iacute;an tambi&eacute;n los padres conciliares, \u201cla mies es mucha y los obreros pocos\u201d (<i>Lc<\/i> 10,2).&nbsp; El campo de labor que se abre hoy ante los ojos del ap&oacute;stol es inmenso y, al mismo tiempo, variado y complejo. No faltan las ciudades que, ayer como hoy, no escuchan y rechazan a los disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or, enviados \u201ccomo corderos en medio de lobos\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i> 10,3).&nbsp; El materialismo, el consumismo, el secularismo han obnubilado y endurecido el coraz&oacute;n de muchos hombres. Pero hay muchas casas y ciudades que viven en la ley del Se&ntilde;or, que reciben \u201ccomo r&iacute;o la paz\u201d, seg&uacute;n las palabras del Profeta Isa&iacute;as (<i>Is<\/i> 66,12).&nbsp; &iexcl;La mies es abundante! &iexcl;Se necesitan muchos brazos que trabajen en la construcci&oacute;n del reino de Dios! <\/p>\n<p>Por eso el Concilio Vaticano II destac&oacute; con claridad y fuerza particulares, que toda vocaci&oacute;n cristiana es, por su misma naturaleza, vocaci&oacute;n al apostolado (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\"> Apostolicam actuositatem<\/a><\/i>, 3),&nbsp; invitando a todos los laicos a redescubrir su dignidad bautismal de disc&iacute;pulos del Se&ntilde;or, de obreros de la mies, y a reavivar su responsabilidad apost&oacute;lica ante la magnitud de la tarea. <\/p>\n<p>3. Por el bautismo y la confirmaci&oacute;n, por la participaci&oacute;n en el sacerdocio de Cristo, como miembros vivos de su Cuerpo, los laicos participan en la comuni&oacute;n y en la misi&oacute;n de la Iglesia. La Iglesia quiere y necesita laicos santos que sean disc&iacute;pulos y testigos de Cristo, constructores de comunidades cristianas, transformadores del mundo seg&uacute;n los valores del Evangelio. Guiados por vuestros Pastores, est&aacute;is todos invitados a participar activamente en esta misi&oacute;n de salvaci&oacute;n: j&oacute;venes, ancianos, pobres y ricos, hombres y mujeres, doctos e iletrados. Para todos hay una tarea en la misi&oacute;n de anunciar que \u201cel reino de Dios est&aacute; cerca\u201d (<i>Lc<\/i> 10,9).&nbsp; <\/p>\n<p>El campo de trabajo del laico en la misi&oacute;n de la Iglesia se extiende a todos los ambientes y situaciones de la convivencia humana. As&iacute; lo afirm&oacute; mi venerado predecesor el Papa Pablo VI en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica \u201c<i>Evangelii Nuntiandi<\/i>\u201d: \u201cEl campo propio de su actividad evang&eacute;lica es el mundo vasto y complejo de la pol&iacute;tica, de lo social, de la econom&iacute;a, y tambi&eacute;n de la cultura, de las ciencias y de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicaci&oacute;n social as&iacute; como de otras realidades abiertas a la evangelizaci&oacute;n como el amor, la familia, la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y de los j&oacute;venes, el trabajo profesional, el sufrimiento\u201d (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>, 70).&nbsp; <\/p>\n<p>Los laicos, fieles a vuestra identidad secular, deb&eacute;is vivir en el mundo como en vuestro ambiente y realizar all&iacute; una presencia activa y evang&eacute;lica, din&aacute;mica y transformadora, como la levadura en medio de la masa, como la sal que da sentido cristiano a la vida del trabajo, como la luz que brilla en las tinieblas de la indiferencia, del ego&iacute;smo y del odio. <\/p>\n<p>4. Esto se traduce, aqu&iacute; y ahora, para Colombia, en el compromiso y contribuci&oacute;n de los cristianos laicos para asegurar condiciones econ&oacute;micas, sociales, culturales y religiosas que favorezcan la unidad y estabilidad de las <i>familias<\/i>, que refuercen el sentido de respeto a la vida, que ataquen las causas profundas de la violencia y del terrorismo, que combatan todas las formas de corrupci&oacute;n del tejido social; que lleven adelante con valent&iacute;a modelos y estrategias de desarrollo capaces de ir superando situaciones estridentes de injusticia, desigualdad, marginaci&oacute;n y pobreza; que promuevan la iniciativa, la autogesti&oacute;n, la corresponsabilidad y participaci&oacute;n en la vida p&uacute;blica; que dignifiquen el trabajo y lo extiendan cada vez m&aacute;s como derecho de todos: que tengan horizontes amplios en el di&aacute;logo, solidaridad e integraci&oacute;n de la gran familia latinoamericana. <\/p>\n<p>La Conferencia de Puebla se&ntilde;al&oacute; la contradicci&oacute;n existente entre el sustrato cultural cat&oacute;lico a nivel popular y nacional, y las \u201cestructuras\u201d sociales, econ&oacute;micas y pol&iacute;ticas que manifiestan y generan injusticias derivadas del pecado. Urge, pues, que se ponga en pr&aacute;ctica con m&aacute;s dedicaci&oacute;n, creatividad y eficacia esa opci&oacute;n de Puebla en pro de la evangelizaci&oacute;n y crecimiento cristiano de los laicos \u201cconstructores de la sociedad\u201d. Los retos que se presentan en este final del segundo milenio cristiano son enormes y complejos. No hemos de cesar, pues, de pedir \u201cal Due&ntilde;o de la mies que env&iacute;e obreros a su mies\u201d (<i>Lc<\/i> 10,2).&nbsp; <\/p>\n<p>5. La presencia y contribuci&oacute;n del cristiano laico en la vida multiforme de la sociedad colombiana no puede disociarse de su participaci&oacute;n en el seno de las comunidades cristianas. &iexcl;Todo lo contrario! La fuerza constructora liberadora de la presencia de los cristianos en el orden social, la identidad y originalidad de su aportaci&oacute;n, se inspira y alimenta de su profundo arraigo y participaci&oacute;n en la comuni&oacute;n eclesial. La fuente de todo apostolado y, en especial de la animaci&oacute;n cristiana de lo temporal, se encuentra en la &iacute;ntima uni&oacute;n del creyente con Cristo. <\/p>\n<p>Laico colombiano, &iexcl;Cristo te llama! Cristo te espera para que contribuyas tambi&eacute;n t&uacute; en la edificaci&oacute;n del reino de Dios. Hay pues, que alentar la intensidad y multiplicidad de formas de participaci&oacute;n de los laicos en las comunidades cristianas, en su vida lit&uacute;rgica, en sus programas y consejos pastorales, en su ministerios laicales, en la pr&aacute;ctica y testimonio de la caridad. Hay que superar toda separaci&oacute;n entre la fe y la vida. La formaci&oacute;n cristiana de los laicos requiere una pedagog&iacute;a pastoral que ilumine y oriente toda su vida con la luz y la fuerza de la fe. La fe profesada tiene que convertirse en vida cristiana. Prevalezca siempre la unidad y comuni&oacute;n eclesiales en la verdad y en la caridad, bajo la gu&iacute;a de los obispos, padres y maestros en la fe. En la obediencia a los Pastores y a la sana doctrina, sepan reaccionar los laicos contra todo intento o manipulaci&oacute;n que trate de sembrar la divisi&oacute;n y la discordia. \u201cDesead la paz a Jerusal&eacute;n\u201d (<i>Sal<\/i> 122 [121], 6)&nbsp; rez&aacute;bamos en el Salmo responsorial; que la nueva Jerusal&eacute;n, que es la Iglesia, sea \u201ccomo una ciudad bien unida compacta\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>. 3)&nbsp; en la fraternidad y el amor. <\/p>\n<p>6. Dirigi&eacute;ndome a los hombres y mujeres, cristianos comprometidos de Colombia, deseo presentar un saludo particular a los miembros del Consejo nacional de Laicos. S&eacute; que este Organismo cuenta ya con varios a&ntilde;os de servicio activo en &iacute;ntima colaboraci&oacute;n con la Conferencia Episcopal. A todos aliento para que el pr&oacute;ximo S&iacute;nodo de los Obispos, de 1987, que versar&aacute; sobre \u201cla vocaci&oacute;n y misi&oacute;n de los laicos en la Iglesia y en la sociedad\u201d, contribuya a movilizar, ya desde la visita del Papa, nuevas energ&iacute;as de santidad y apostolado que hagan cada vez m&aacute;s fecunda su misi&oacute;n. <\/p>\n<p>Deseo dirigir tambi&eacute;n una palabra de saludo, reconocimiento y homenaje a la mujer colombiana; a la mujer de toda Am&eacute;rica Latina. Bien ha sido dicho que la mujer ha desempe&ntilde;ado un papel providencial en la conservaci&oacute;n de la fe de los pueblos latinoamericanos de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n. Humildes y fuertes mujeres del pueblo cristiano han sido y contin&uacute;an siendo como &aacute;ngeles custodios del alma cristiana de Am&eacute;rica Latina; pedagogas de la fe, discretas; perseverantes y fieles, en la familia y en la comunidad nacional. A imitaci&oacute;n de Mar&iacute;a, la llena de gracia, que encarn&oacute; el Evangelio y nos entreg&oacute; a Jes&uacute;s, fruto bendito de su vientre, la mujer cristiana tiene en los designios divinos una misi&oacute;n muy importante que cumplir en la historia de la salvaci&oacute;n. Lo confirma la historia de la evangelizaci&oacute;n en este continente de la esperanza. <\/p>\n<p>7. Queridos hijos, hermanos, amigos: me llevo en el coraz&oacute;n el testimonio de vuestra disponibilidad y prontitud para acoger el llamado del Se&ntilde;or y convertiros en sus disc&iacute;pulos, conscientes de que la mies es mucha y los obreros pocos. Me llevo la resonancia de vuestro canto, que es plegaria y compromiso: \u201cJesucristo, Jesucristo yo estoy aqu&iacute;\u201d. Me llevo el testimonio de vuestra entrega a la causa del Evangelio, para colocarlo ante el sepulcro de los Ap&oacute;stoles Pedro y Pablo y ofrecerlo, con toda la Iglesia, a Cristo Redentor y Se&ntilde;or de la historia. <\/p>\n<p>Os recuerdo nuevamente la palabra del Se&ntilde;or que hemos escuchado en esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, exhort&aacute;ndoos a los dos grandes amores que han de inspirar y penetrar la vida del laico cristiano, la vida del ap&oacute;stol: el amor a Cristo crucificado por nuestros pecados y resucitado por nuestra salvaci&oacute;n; el amor a la Iglesia, la Jerusal&eacute;n celeste, que como madre y maestra nos acoge en su amor, nos aumenta con los sacramentos, nos acompa&ntilde;a en nuestro caminar hacia la patria definitiva. <\/p>\n<p>Cat&oacute;licos colombianos, la mies es abundante en esta tierra fecunda bendecida por Dios con la semilla de su palabra hace casi cinco siglos. <\/p>\n<p>Mientras elevo mi ferviente plegaria al Se&ntilde;or para que no falten brazos ni corazones generosos que vengan a trabajar en su mies, invoco sobre todos vosotros la protecci&oacute;n de la Sant&iacute;sima Virgen e imparto con afecto mi Bendici&oacute;n Apost&oacute;lica. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A COLOMBIA MISA PARA EL LAICADO COLOMBIANO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Ciudadela Real de Minas, Bucaramanga&nbsp;Domingo 6 de julio de 1986 &nbsp; Queridos hermanos en el Episcopado, amad&iacute;simos hijos e hijas: 1. \u201cLa gracia y la paz sean con vosotros de parte de Dios Padre y de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo\u201d &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/6-de-julio-de-1986-misa-para-el-laicado-colombiano-en-bucaramanga\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab6 de julio de 1986, Misa para el laicado colombiano en Bucaramanga\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39883","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39883","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39883"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39883\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39883"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39883"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39883"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}