{"id":39886,"date":"2016-10-05T23:15:56","date_gmt":"2016-10-06T04:15:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-1986-encuentro-con-los-indigenas-en-popayan\/"},"modified":"2016-10-05T23:15:56","modified_gmt":"2016-10-06T04:15:56","slug":"4-de-julio-de-1986-encuentro-con-los-indigenas-en-popayan","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-julio-de-1986-encuentro-con-los-indigenas-en-popayan\/","title":{"rendered":"4 de julio de 1986, Encuentro con los ind\u00edgenas en Popay\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A COLOMBIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>ENCUENTRO CON LOS IND&Iacute;GENAS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Popay&aacute;n, viernes 4 de julio de 1986<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>\u201cGracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre y Se&ntilde;or Jesucristo\u201d <\/i>(<i>Ga<\/i> 1, 3) <\/p>\n<p><i>Amados hermanos y hermanas: <\/i><\/p>\n<p>1. Venido desde Roma hasta vosotros, como <i>Peregrino y mensajero de Evangelizaci&oacute;n<\/i>, quiero en primer lugar saludar fraternalmente al arzobispo de Popay&aacute;n y a los obispos de esta provincia eclesi&aacute;stica: de Ipiales y de Pasto as&iacute; como a los Ordinarios de las di&oacute;cesis del Sur de Colombia saludo afectuosamente a los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles aqu&iacute; congregados. Me uno tambi&eacute;n a todos para <i>dar gracias a Dios y alabar al Se&ntilde;or con alegr&iacute;a<\/i>: \u201cA Dios den gracias los pueblos, alaben los pueblos a Dios\u201d (<i>Sal<\/i> 67 [67], 6).&nbsp; <\/p>\n<p>Es hermoso y conmovedor escuchar hoy de vuestros labios este canto que seguramente llen&oacute; de fervor a vuestros antepasados. Sois en verdad un pueblo que, desde hace m&aacute;s de cuatro siglos, <i>celebra a Jesucristo, Maestro, Salvador y Redentor<\/i>, alab&aacute;ndole y d&aacute;ndole gracias. <\/p>\n<p>S&eacute;, hermanos querid&iacute;simos, que vosotros los ind&iacute;genas aqu&iacute; reunidos, pertenec&eacute;is a distintos grupos &eacute;tnicos esparcidos por el vasto territorio de vuestra patria. A todos os saludo y, desde aqu&iacute;, env&iacute;o mi saludo junto con mi bendici&oacute;n a todos los nativos que, en los valles, en las monta&ntilde;as, en las veredas y en las orillas de los r&iacute;os colombianos me est&aacute;n escuchando, y les invito a <i>alabar y ensalzar conmigo las grandezas de Dios<\/i>. <\/p>\n<p>De modo especial saludo a los indios paeces y guambianos: <\/p>\n<p>\u201cKiay cuentate yus tata Jesucristo pa mipakaue ikuesh eufinseya yusiak anya uala uechana ust yatskate luchiak na kiuete ueshyak puchuicha kia luchiak na kiute ueshyak puchuicha kia pacate yusyata uenyicha jicha selpina usa\u201d. <\/p>\n<p>\u201cKietii &ntilde;im&uacute;n, kuayab, chigeb&eacute;nd inzhimenrrai, &ntilde;im&uacute;i, tius Masg&aacute;wain guent&aacute;. <\/p>\n<p>Jesucristo &ntilde;im&uacute;i puaig, Nai Kasr&aacute;kebig larr nuiiket&aacute;n, mei &ntilde;im&uacute;n weterraw&aacute;, saludanrrab, &ntilde;im&uacute;i asig patemis&aacute;k Ku&iacute;ngucha, yu Colombia misaamer&aacute; raz&uacute;nb&eacute;, mayeel&aacute;n peem&aacute;i undakuinzh&iacute;b purug&uacute;miiket&aacute;n; nesia wa&iacute;iguent&aacute; Na&aacute; ash&iacute;kebp&eacute; mundo ereb&aacute;\u201d. <\/p>\n<p>Mi gozo es inmenso al reunirme hoy con vosotros y poder saludar, en cada una de vuestras personas, a una porci&oacute;n del pueblo colombiano, que es objeto de amor preferencial y de servicio singular por parte de la Iglesia. <\/p>\n<p>2. A la luz de la lectura del Ap&oacute;stol San Pablo, que hemos escuchado, quisiera, amados hermanos, celebrar hoy con vosotros esta unidad cristiana que tiene su fundamento en el Se&ntilde;or Jes&uacute;s. Por esto deseo recordar brevemente las gracias que hab&eacute;is recibido de Dios durante vuestra historia cristiana, lo cual ha de traducirse, por vuestra parte, en compromiso de respuesta generosa al Se&ntilde;or en este momento privilegiado y dif&iacute;cil de vuestro caminar actual como Iglesia, Cuerpo de Cristo y Pueblo de Dios. <\/p>\n<p>En el a&ntilde;o 1546 el Papa Pablo III cre&oacute; ya esta di&oacute;cesis de Popay&aacute;n, dando, por as&iacute; decirlo, forma can&oacute;nica a la <i>gesta evangelizadora<\/i> realizada por intr&eacute;pidos misioneros y celosos obispos en las primeras d&eacute;cadas que siguieron al descubrimiento del Nuevo Mundo. Aquellos insignes evangelizadores sembraron aqu&iacute; la <i>semilla de la fe<\/i>, ense&ntilde;ando la doctrina y las costumbres cristianas a un pueblo que se abri&oacute; generosamente a la Palabra de Dios y se incorpor&oacute; a la Iglesia. <\/p>\n<p>Desde el principio, la ciudad fue puesta bajo el patrocinio de Nuestra Se&ntilde;ora de la Asunci&oacute;n, y la Virgen ha hecho de este lugar un terreno <i>f&eacute;rtil para el Evangelio<\/i>. F&eacute;rtil espiritualmente en los tiempos pasados y f&eacute;rtil tambi&eacute;n ahora, puesto que en Popay&aacute;n hay una comunidad eclesial muy viva y prometedora, llena de afanes apost&oacute;licos, en el campo de la juventud, de la educaci&oacute;n, de la familia y de los servicios de caridad para con los m&aacute;s pobres. &iquest;No es &eacute;ste un motivo singular para <i>dar gracias y alabar a Dios<\/i>? <\/p>\n<p>3. Vuestra raigambre espiritual ha hecho de vosotros un pueblo fuerte, avezado a la prueba y al sufrimiento. &iquest;C&oacute;mo no recordar el &uacute;ltimo terremoto del 31 de marzo de 1983, d&iacute;a de Jueves Santo, que devast&oacute; gran parte de la ciudad y llen&oacute; de dolor a los habitantes de toda esta comarca? Entonces, como ahora, quise mostraros mi solidaridad y la fe de la Iglesia entera a fin de que aquel Jueves y Viernes Santo se transformaran por la resurrecci&oacute;n en nueva primavera de vida comunitaria sobre la base del mandamiento del amor. <\/p>\n<p>Acabo de visitar la catedral, centro y s&iacute;mbolo de la Iglesia local. He orado en ella por vosotros y por vuestros seres queridos, y he pensado que los majestuosos muros de esa bas&iacute;lica, cuatro veces quebrantados por cat&aacute;strofes s&iacute;smicas, son a la vez signo de la tragedia acaecida y presagio de un pujante resurgir, al que todos est&aacute;is generosamente entregados. <\/p>\n<p>Que Dios os d&eacute; firme <i>esperanza<\/i> y que El sea vuestra <i>fortaleza<\/i> en esta dura tarea, pues \u201csi el Se&ntilde;or no construye la casa, en vano se cansan los constructores\u201d (<i>Sal<\/i> 127 [126], 1).&nbsp; Os acompa&ntilde;o con afecto de padre en vuestros afanes y deseo que mi presencia aqu&iacute; sea <i>est&iacute;mulo<\/i> para vuestra total reconstrucci&oacute;n espiritual, social y material, llevada a cabo con la mirada puesta en nuestro Padre que est&aacute; en los cielos y que quiere ver vuestra comunidad cristiana como una familia de hermanos que saben convivir y caminar unidos compartiendo generosamente sus bienes. <\/p>\n<p>4. En vuestro pueblo y en toda la comarca sudoccidental de Colombia, gracias a la plurisecular evangelizaci&oacute;n, se encuentra una fe arraigada profundamente, que se expresa de manera eminente en extraordinarias <i>manifestaciones de religiosidad y de piedad popular<\/i>. Tambi&eacute;n esto es expresi&oacute;n de la fe cat&oacute;lica que ha marcado la identidad hist&oacute;rica y cultural de Colombia. Os aliento pues a perseverar en estas manifestaciones, que son una catequesis constante que estimula a una pr&aacute;ctica religiosa m&aacute;s intensa y aut&eacute;ntica, reforzando los lazos de uni&oacute;n en el seno de la familia de los hijos de Dios. Una genuina piedad eucar&iacute;stica y mariana es garant&iacute;a de profunda y s&oacute;lida vida cristiana, que os defender&aacute; tambi&eacute;n de ideolog&iacute;as ajenas al Evangelio. <\/p>\n<p>Se puede decir que la piedad popular responde al acervo de valores con que la sabidur&iacute;a cristiana y el sentido religioso de los fieles, sobre todo de la gente sencilla, afronta los grandes interrogantes de la existencia humana, bajo la luz de Dios Padre, orient&aacute;ndola hacia el reino de los cielos y cooperando al desarrollo de la historia humana, seg&uacute;n los designios salv&iacute;ficos del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p>&iexcl;Que no disminuya vuestro aprecio por estas pr&aacute;cticas religiosas! <\/p>\n<p>En ellas encontrar&eacute;is una <i>s&iacute;ntesis<\/i> vital que fortalece la fe en todas las circunstancias de la vida, en la alegr&iacute;a, como en el dolor; que refleja sed de Dios y comporta una fina sensibilidad ante los atributos divinos, como la paternidad y la providencia; que hace presente en nuestra existencia a Cristo Redentor y a su Sant&iacute;sima Madre; que ilumina el coraz&oacute;n y que robustece la vida nueva en el Esp&iacute;ritu; que da fuerza para la generosidad y el sacrificio; que engendra actitudes interiores de paciencia, amor a la cruz, valoraci&oacute;n del sufrimiento, aceptaci&oacute;n de los dem&aacute;s y desapego de las cosas terrenas; que confirma los sentimientos c&iacute;vicos y patrios elev&aacute;ndolos hacia Dios, que une a los diversos sectores de la sociedad a trav&eacute;s de las manifestaciones comunitarias y estrecha los v&iacute;nculos de la comunidad eclesial, convirti&eacute;ndolos en una expresi&oacute;n de la catolicidad de la Iglesia. <\/p>\n<p>5. Son &eacute;stos algunos de los <i>grandes aspectos positivos<\/i> de la piedad popular, que mi venerado predecesor el Papa Pablo VI se&ntilde;al&oacute; en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica \u201c<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>\u201d (n. 48)&nbsp; y a los que se refiere tambi&eacute;n la reciente Instrucci&oacute;n de la Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe, sobre <i>libertad cristiana y liberaci&oacute;n <\/i>(cf. Congr. para la Doctrina de la Fe,<i> Libertatis Conscientia<\/i>, 22).&nbsp; Esta fue tambi&eacute;n la ense&ntilde;anza del Episcopado Latinoamericano reunido en Puebla (<i>Puebla<\/i>, 444-459).&nbsp; <\/p>\n<p>La piedad popular debe ser instrumento de evangelizaci&oacute;n y de liberaci&oacute;n cristiana integral; de esa liberaci&oacute;n de que est&aacute;n sedientos los pueblos de Am&eacute;rica Latina, conscientes de que s&oacute;lo Dios libera plenamente de las esclavitudes y de los signos de muerte presentes en nuestro tiempo (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0035\/__PI.HTM\">Dominum et Vivificantem<\/a><\/i>, 57).&nbsp; <\/p>\n<p>Pero observamos, por otro lado, que una religiosidad popular mal concebida tiene sus l&iacute;mites y est&aacute; expuesta a peligros de deformaci&oacute;n o desviaciones. En efecto, si esta piedad quedara reducida solamente a meras manifestaciones externas, sin llegar a la profundidad de la fe y a los compromisos de caridad, podr&iacute;a favorecer la entrada de las sectas e incluso llevar a la magia, al fatalismo o a la opresi&oacute;n, con grandes peligros para la misma comunidad eclesial (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>, 48).&nbsp; <\/p>\n<p>El llamado \u201ccatolicismo popular\u201d, la misma piedad popular, son realmente aut&eacute;nticos cuando reflejan la comuni&oacute;n universal de la Iglesia, con manifestaciones de una misma fe, un mismo Se&ntilde;or, un mismo Esp&iacute;ritu, un mismo Dios y Padre. <\/p>\n<p>Os invito, pues, amados hermanos, sobre todo los que os hab&eacute;is comprometido en las tareas catequ&iacute;sticas y apost&oacute;licas, a no cejar en vuestro empe&ntilde;o por evangelizar las masas, tal vez propensas a conformarse con un catolicismo d&eacute;bil o superficial; trabajad por revitalizar los movimientos apost&oacute;licos, renovando su espiritualidad, sus actitudes y sus l&iacute;neas de acci&oacute;n misionera sin fronteras; por enriquecer las pr&aacute;cticas piadosas infundi&eacute;ndoles aut&eacute;ntico esp&iacute;ritu b&iacute;blico y eclesial; por hacer que la liturgia <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>realizada siempre seg&uacute;n las normas de la Iglesia\u2014 sea el centro y culmen de la vida comunitaria. <\/p>\n<p>6. La vida del cristiano, que ha de ser un verdadero e ininterrumpido culto a Dios, tiene su manifestaci&oacute;n m&aacute;s profunda y espl&eacute;ndida en la <i>caridad<\/i>. Nos lo inculca claramente San Pablo quien, al recordarnos que todos \u201csomos un solo cuerpo en Cristo\u201d (<i>Rm<\/i> 12, 5),&nbsp; pone de relieve las relaciones rec&iacute;procas que existen entre nosotros, y nos invita a amarnos \u201ccon amor fraternal\u201d, de forma que nos honremos \u201ca porf&iacute;a unos a otros\u201d (cf. <i>ibid<\/i>., 12, 19).&nbsp; <\/p>\n<p>En este esp&iacute;ritu, mi mensaje de hoy desde Popay&aacute;n se dirige a todo el Pueblo de Dios de la regi&oacute;n sudoccidental, pero de modo particular a los queridos hijos e hijas de las comunidades ind&iacute;genas aqu&iacute; presentes, as&iacute; como a todos los indios esparcidos por la amplia geograf&iacute;a de Colombia. Vosotros sois objeto de un <i>amor preferencial de la Iglesia<\/i> y ocup&aacute;is un puesto de privilegio en el coraz&oacute;n del Papa. Veo en vosotros la presencia de los abor&iacute;genes del inmenso continente americano, que hace cinco siglos se encontr&oacute; con el continente europeo, formando, con la fusi&oacute;n de razas y culturas, el rico panorama &eacute;tnico del Nuevo Mundo (<i>Puebla<\/i>, 409).&nbsp; Pero, sobre todo, veo en vosotros un signo especial de la presencia de Cristo, en su misterio de dolor y de resurrecci&oacute;n. El Papa ha venido para honrar a Cristo, que vive en vuestros corazones, en vuestras familias y en vuestro pueblo. <\/p>\n<p>Con los ind&iacute;genas del Cauca y de toda Colombia quiero agradecer a Dios el don de la fe, que hace ya casi cinco siglos ha arraigado fuertemente en vuestros corazones y en vuestras comunidades. Los misioneros procedentes de Espa&ntilde;a os trajeron el <i>Mensaje salvador de Cristo<\/i> y os anunciaron la doctrina de Jes&uacute;s seg&uacute;n vuestros moldes culturales. En medio de grandes vicisitudes y dificultades, a veces tambi&eacute;n de incomprensiones, limitaciones o fallos, la tarea evangelizadora se llev&oacute; adelante con la ayuda de Dios. Siempre ha habido obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y tambi&eacute;n laicos catequistas, que llenos de gran sentido eclesial y de afecto hacia vosotros, dedicaron totalmente su vida a estar a vuestro lado, corriendo vuestra misma suerte para as&iacute; poder atenderos espiritual y materialmente. <\/p>\n<p>7. Con vuestra fidelidad constante a la fe profesada al recibir el bautismo y los dem&aacute;s sacramentos, con vuestra correspondencia a los dones recibidos, vosotros hab&eacute;is enriquecido a la Iglesia universal. S&eacute; que os manten&eacute;is firmes en esta <i>fe cat&oacute;lica<\/i>, resistiendo los embates de sectas o ideolog&iacute;as extra&ntilde;as a vuestra idiosincrasia y a vuestra tradici&oacute;n. Sed siempre <i>fieles<\/i> a la Iglesia de Cristo, al mandamiento del amor fraterno y a la reconciliaci&oacute;n. Esta es la consigna que hoy os da el Papa. <\/p>\n<p>S&eacute; tambi&eacute;n que luch&aacute;is por la defensa de vuestra cultura representada en vuestras lenguas, vuestras costumbres y estilo de vida; por la defensa de vuestra dignidad humana y tambi&eacute;n por la consecuci&oacute;n de los derechos que os competen como ciudadanos. Que vuestra lucha est&eacute; siempre en la l&iacute;nea evang&eacute;lica del amor a todos los dem&aacute;s hermanos y de acuerdo con las normas de la moral cristiana. <\/p>\n<p>La Iglesia apoya estas aspiraciones vuestras; por esto <i>quiere<\/i>, <i>pide<\/i> y <i>se esfuerza<\/i> para que vuestras condiciones de vida sean cada vez mejores, de tal manera que pod&aacute;is gozar de todas las oportunidades en el terreno de la educaci&oacute;n, trabajo, salud, vivienda, etc., de las cuales gozan los dem&aacute;s ciudadanos colombianos. Por ello, mi predecesor el Papa Pablo VI, de feliz memoria, quiso que el Fondo \u201c<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_26031967_populorum.html\">Populorum progressio<\/a><\/i>\u201d, creado a ra&iacute;z de su visita a Colombia en el a&ntilde;o 1968, fuera &iacute;ntegramente aplicado en favor de los campesinos ind&iacute;genas, concretamente los del Cauca. <\/p>\n<p>8. Que vuestro ordenamiento social humano y cristiano, se vea fortalecido cada d&iacute;a por vuestro propio empe&ntilde;o, sostenido por vuestros obispos, misioneros y l&iacute;deres cristianos, que ya est&aacute;n surgiendo numerosos entre vosotros. Especialmente deseo y pido con insistencia al Se&ntilde;or que haga surgir de vuestras comunidades <i>nuevas vocaciones<\/i> al apostolado, a la vida consagrada, a los diversos ministerios y, de modo particular, al sacerdocio ministerial para que pod&aacute;is contar con <i>sacerdotes de vuestra misma sangre<\/i>. <\/p>\n<p>Queridos hermanos y hermanas: Termino exhort&aacute;ndoos con las mismas palabras de San Pablo, que han inspirado este encuentro eclesial de oraci&oacute;n, di&aacute;logo y amistad: \u201cVuestra caridad sea sin fingimiento; detestando el mal adhiri&eacute;ndoos al bien; am&aacute;ndoos cordialmente los unos a los otros\u201d (<i>Rm<\/i> 12, 9).&nbsp; <\/p>\n<p>Que la Virgen Sant&iacute;sima, que, al comienzo de la evangelizaci&oacute;n del continente, en Guadalupe, manifest&oacute; su predilecci&oacute;n por los indios en la persona de Juan Diego, y que la ha manifestado tambi&eacute;n en Chiquinquir&aacute; para los colombianos, os siga ayudando y protegiendo siempre como Madre bondadosa y sol&iacute;cita. <\/p>\n<p>A todos los aqu&iacute; presentes, a vuestras familias, a vuestros ni&ntilde;os, ancianos, enfermos y a todos cuantos sufren, os bendigo de coraz&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A COLOMBIA ENCUENTRO CON LOS IND&Iacute;GENAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Popay&aacute;n, viernes 4 de julio de 1986 &nbsp; \u201cGracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre y Se&ntilde;or Jesucristo\u201d (Ga 1, 3) Amados hermanos y hermanas: 1. 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