{"id":39888,"date":"2016-10-05T23:15:59","date_gmt":"2016-10-06T04:15:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-julio-de-1986-concelebracion-eucaristica-ante-el-santuario-mariano-de-chiquinquira\/"},"modified":"2016-10-05T23:15:59","modified_gmt":"2016-10-06T04:15:59","slug":"3-de-julio-de-1986-concelebracion-eucaristica-ante-el-santuario-mariano-de-chiquinquira","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/3-de-julio-de-1986-concelebracion-eucaristica-ante-el-santuario-mariano-de-chiquinquira\/","title":{"rendered":"3 de julio de 1986, Concelebraci\u00f3n eucar\u00edstica ante el Santuario mariano de Chiquinquir\u00e1"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A COLOMBIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>MISA EN EL SANTUARIO MARIANO DE CHIQUINQUIR&Aacute;<\/b><\/font><\/p>\n<p><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>Jueves 3 de julio de 1986<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">1. &iexcl;Dichosa T&uacute; que has cre&iacute;do! (cf. <i>Lc<\/i> 1, 45)<\/p>\n<p align=\"left\">Como peregrino a tu santuario de Chiquinquir&aacute;, me postro ante Ti, oh Madre de Jes&uacute;s, pronunciando las palabras con las que te salud&oacute; Isabel, la esposa de Zacar&iacute;as, en el umbral de su casa. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Dichosa T&uacute;, que has cre&iacute;do! <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Dichosa, porque a impulsos de tu fe, en respuesta al anuncio del Angel, acogiste en tu seno la Palabra del Dios vivo.<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Dichosa T&uacute; por haber pronunciando aquel bienaventurado \u201cfiat\u201d<\/i> que te convirti&oacute;, por virtud inefable, de Sierva del Se&ntilde;or <i>en la Madre del Verbo Eterno<\/i>: Dios de Dios, Luz de Luz, hecho hombre en tus entra&ntilde;as virginales. &iexcl;El Verbo se hizo hombre!(cf. <i>Jn<\/i> 1, 14).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Dichosa T&uacute;, porque gracias a tu acatamiento de la Palabra de Dios, se cumpli&oacute;, ya en la plenitud de los tiempos, el acontecimiento m&aacute;s se&ntilde;alado por los profetas para la vida y para historia de la humanidad: \u201cEl pueblo que andaba en tinieblas, vio una luz grande\u201d (<i>Is<\/i> 9, 2):&nbsp; tu Hijo Jesucristo, el Hijo del Dios vivo, el Redentor del hombre, el Redentor del mundo! <\/p>\n<p align=\"left\">2. &iexcl;Dichosa T&uacute;, que has cre&iacute;do! <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Son muchos los lugares en la tierra<\/i> desde los cuales los hijos del Pueblo de Dios, nacidos de la Nueva Alianza, te repiten a porf&iacute;a las palabras de esta bienaventuranza: \u201cBendita t&uacute; eres entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre; &iquest;de d&oacute;nde a m&iacute; que la madre de mi Se&ntilde;or venga a mi?\u201d (<i>Lc<\/i> 1, 42-43)&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Y uno de esos lugares, que T&uacute; has querido visitar, como la casa de Isabel, es &eacute;ste: el santuario mariano del Pueblo de Dios en tierra colombiana. <\/p>\n<p align=\"left\">Aqu&iacute; en Chiquinquir&aacute; quisiste, oh Madre, disponer para siempre tu morada. Durante cuatro siglos, tu presencia vigilante y valerosa ha acompa&ntilde;ado ininterrumpidamente a los mensajeros del Evangelio en estas tierras para hacer brotar en ellas, con la luz y la gracia de tu Hijo, la inmensa riqueza de la vida cristiana. Bien podemos repetir hoy, recordando las palabras de mi venerado predecesor el Papa P&iacute;o XII, que \u201cColombia es jard&iacute;n mariano, entre cuyos santuarios domina, como sol entre las estrellas, Nuestra Se&ntilde;ora de Chiquinquir&aacute;\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas: Al cumplirse el cuarto centenario de la Renovaci&oacute;n de esta venerada imagen, me sumo gozosamente a vosotros en esta peregrinaci&oacute;n de fe y de amor. He venido a este lugar a postrarme a los pies de la Virgen, deseoso de confortaros en la fe, esto es, en la verdad de Jesucristo, de la cual forma parte la verdad de Mar&iacute;a y la verdadera devoci&oacute;n hacia Ella. Quiero tambi&eacute;n orar con vosotros por la paz y la prosperidad de esta amada naci&oacute;n, ante Aquella que proclam&aacute;is Reina de la Paz y que con afecto filial invoc&aacute;is como Reina de Colombia. <\/p>\n<p align=\"left\">3. En mi peregrinaci&oacute;n a este santuario, quiero abrazar en mi saludo de fe y de amor a la Virgen, a todos cuantos est&aacute;n viviendo con vuestra presencia o en esp&iacute;ritu estos momentos de gracia: en primer lugar a mis hermanos en el Episcopado, en particular, a los Pastores de la provincia eclesi&aacute;stica de Tunja: los obispos de Chiquinquir&aacute;, Duitama, Garagoa y Casanare. Asimismo a las autoridades, encabezadas por el Se&ntilde;or Presidente de la Rep&uacute;blica; a los Pueblo de Dios que en este santuario de Mar&iacute;a se encuentra como en su propia casa, por ser casa de la Madre com&uacute;n. Mis manos se alargan, en aras de fervor mariano, para estrechar de modo singular en el mismo abrazo a todos vosotros, los campesinos, quienes a base de esfuerzo y de sudor cultiv&aacute;is esta tierra, participando en el misterio de Dios, creador y providente: Dios que da la lluvia para que la tierra d&eacute; sus frutos (cf. <i>Sal<\/i> 85 [84], 13).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Este, queridos amigos campesinos de Boyac&aacute;, es vuestro santuario. Tambi&eacute;n a vosotros os ha querido visitar la Virgen Mar&iacute;a: m&aacute;s a&uacute;n, quiso quedarse entre vosotros y con todo el pueblo colombiano, como Madre llena de ternura, decidida a compartir sin desmayo vuestros sufrimientos y alegr&iacute;as, dificultades y esperanzas. &iexcl;Cu&aacute;ntas veces Ella, invocada con urgente necesidad ante esta imagen, ha dejado su santuario para ir a remediar calamidades y penas de sus hijos, llevada por la misma sol&iacute;cita caridad con que fue a visitar a Isabel! <\/p>\n<p align=\"left\">Y es as&iacute; como de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n y desde este santuario, tan esmeradamente custodiado por la Orden Dominicana, sube a diario hasta el cielo su voz, haci&eacute;ndose eco fiel de la vuestra: \u201cEngrandece mi alma al Se&ntilde;or&#8230; porque ha hecho en mi favor maravillas el Poderoso\u201d (<i>Lc<\/i> 1, 46-49) . <\/p>\n<p align=\"left\">4. \u201cYo te bendigo, Padre&#8230; porque has revelado estas cosas a los peque&ntilde;os\u201d (<i>Mt<\/i> 11, 25).&nbsp; Estas palabras de Jes&uacute;s brotan hoy espont&aacute;neamente de mi coraz&oacute;n al escuchar la tradici&oacute;n de la Renovaci&oacute;n de esta imagen de Chiquinquir&aacute; que, a trav&eacute;s de una devoci&oacute;n firme y sencilla, hab&eacute;is conservado a lo largo de vuestra historia. Vuestra querida imagen, coronada el a&ntilde;o 1919, fue proclamada Patrona de Colombia; y el pueblo colombiano quiso consagrarse a Mar&iacute;a para afianzar los lazos de afecto que lo unen a la Madre de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">5. La devoci&oacute;n mariana, caracter&iacute;stica de toda la historia de Colombia, forma ya parte de vuestra alma nacional, es tesoro preciado de vuestra cultura. El amor a la Virgen Mar&iacute;a es a la vez garant&iacute;a de unidad y de fe cat&oacute;lica: \u201cel pueblo sabe que encuentra a Mar&iacute;a en la Iglesia cat&oacute;lica\u201d (<i>Puebla<\/i>, 283).&nbsp; S&iacute;, Ella nos lleva a Jes&uacute;s. Nos lo muestra como Maestro y Salvador; nos invita a meditar sus misterios y a vivirlos en nuestra propia experiencia. <\/p>\n<p align=\"left\">Mostr&aacute;ndonos el <i>Rosario<\/i>, nos est&aacute; anunciando a Cristo, nos descubre los misterios de su humanidad, la gracia de la Redenci&oacute;n, la victoria sobre la muerte y su gloriosa resurrecci&oacute;n, el misterio de la Iglesia que hace en Pentecost&eacute;s, la esperanza de la vida eterna y de la futura resurrecci&oacute;n en el misterio de su gloriosa Asunci&oacute;n en cuerpo y alma a los cielos. &iexcl;Qu&eacute; fuente inagotable de inspiraci&oacute;n para la piedad cristiana, la contenida en el santo rosario! No dej&eacute;is de alimentar vuestra vida espiritual queridos hermanos, con el rezo de esta oraci&oacute;n mariana por excelencia. <\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a sigue siendo la Madre del Se&ntilde;or, la que leva por los caminos del mundo, irradiando la salvaci&oacute;n, a Aquel que es el Emmanuel, el Dios con nosotros, el Dios cercano que ha venido a habitar en medio de los hombres (cf. <i>Jn<\/i> 1, 14).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">6. Por eso Mar&iacute;a es la \u201cEstrella de la evangelizaci&oacute;n\u201d; la que, con su bondad maternal, acerca a todos <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>y en especial a los humildes\u2014 a los m&aacute;s sublimes misterios de nuestra religi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Bien lo sab&eacute;is vosotros, mis queridos campesinos, para quienes Mar&iacute;a es como la s&iacute;ntesis del Evangelio, la que ilumina vuestras vidas, da sentido al gozo y al dolor, os infunde esperanza y os alienta en vuestras dificultades, mostr&aacute;ndoos a Cristo, el Salvador. <\/p>\n<p align=\"left\">La sent&iacute;s cercana porque es Madre, pero tambi&eacute;n porque Ella \u201csobresale entre los humildes y pobres del Se&ntilde;or, que confiadamente esperan y reciben de El la salvaci&oacute;n\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 55).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Pero adem&aacute;s, con una intuici&oacute;n profunda, sab&eacute;is que en Ella se cifran tambi&eacute;n las esperanzas de los pobres porque el canto de la Virgen es el anuncio prof&eacute;tico del misterio de la salvaci&oacute;n integral del hombre. \u201cElla nos muestra que es por la fe y en la fe, seg&uacute;n su ejemplo, como el Pueblo de Dios llega a ser capaz de expresar en palabras y de traducir en su vida el misterio del deseo de salvaci&oacute;n y sus dimensiones liberadoras en el plano de la existencia individual y social\u201d (cf. Congr. para la Doctrina de la Fe,<i> Libertatis Conscientia<\/i>, 97).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">\u201c<i>El Se&ntilde;or derriba a los potentados de sus tronos y enaltece a los humildes<\/i>\u201d (cf. <i>Lc<\/i> 1, 52).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">7. Guiados por esa fe sencilla y por esa esperanza sin l&iacute;mites, con amor filial, vosotros, mis queridos hermanos y hermanas, visit&aacute;is con frecuencia el santuario de vuestra Madre. <\/p>\n<p align=\"left\">Y hoy est&aacute;is aqu&iacute; reunidos conmigo, Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro, en esta com&uacute;n peregrinaci&oacute;n jubilar. <\/p>\n<p align=\"left\">S&iacute; Estamos. Y juntos gritamos a Mar&iacute;a: \u201c<i>Bienaventurada T&uacute;, que has cre&iacute;do\u201d<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Tu fe<\/i> es incesantemente <i>la gu&iacute;a de nuestra fe<\/i>. El Esp&iacute;ritu Santo se vale de Ti oh Sierva del Se&ntilde;or, para derramar sobre nosotros la gracia de la que fuiste llena con el anuncio del &Aacute;ngel. <\/p>\n<p align=\"left\">Participamos en tu fe, Mar&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">En el horizonte de nuestra vida \u2014de esta vida nuestra, a veces dif&iacute;cil y llena de oscuridad\u2014aparece una gran luz: Jesucristo tu Hijo, al que nos entregas con amor de madre. El profeta Isa&iacute;as nos dice del Mes&iacute;as en la primera lectura de esta celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica: \u201cSe llamar&aacute; su nombre: Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Padre para siempre, Pr&iacute;ncipe de la Paz\u201d(<i>Is<\/i> 9, 5).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">8. \u201cPr&iacute;ncipe de la Paz&#8230; para dilatar el principado, con una paz sin l&iacute;mites&#8230; para sostenerlo y consolidarlo con la justicia y el derecho\u201d(<i>Is<\/i> 9, 5-6).<\/p>\n<p align=\"left\">Con qu&eacute; ardor deseamos que este poder salvador de Cristo penetre tambi&eacute;n los problemas de nuestro mundo, que penetre las acciones del hombre, las conciencias y los corazones, toda la vida moral de las personas, de las familias, de los ambientes, de la sociedad entera. <\/p>\n<p align=\"left\">Con cu&aacute;nto ardor anhelamos que el \u201c<i>derecbo y la justicia<\/i>\u201d de que Cristo es portador, <i>se conviertan en piedra angular, en s&oacute;lido principio<\/i> para afrontar y resolver en paz y concordia las diferencias y los problemas que hoy contraponen a los pueblos, a los grupos, a los individuos. <\/p>\n<p align=\"left\">\u201c<i>La misericordia y la fidelidad se encuentran, \/ la justicia y la paz se besan<\/i>\u201d (<i>Sal<\/i> 85 [86], 11).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">El reinado de Cristo, al que ha abierto el camino el \u201cfiat\u201d de Mar&iacute;a, es la actuaci&oacute;n del plan salv&iacute;fico del Padre en la justicia y la paz; la paz nace dela justicia, esa justicia que tiene en Dios su principio firme y supremo. En Dios creador, que ha encomendado al hombre el dominio de la tierra y le ha fijado las leyes del respeto a sus hermanos, para que sean valorizados sus esfuerzos y retribuidos sus trabajos. <\/p>\n<p align=\"left\">A este respecto, particular atenci&oacute;n debe dispensarse al campesinado. Con su trabajo, hoy como ayer, los agricultores ofrecen a la sociedad unos bienes que son necesarios para su sustento. Por su dignidad como personas y por la labor que desarrollan ellos merecen que sus leg&iacute;timos derechos sean tutelados, y que sean garantizadas las formas legales de acceso a la propiedad de la tierra, revisando aquellas situaciones objetivamente injustas a las que a veces muchos de ellos son sometidos, sobre todo en el caso de trabajadores agr&iacute;colas que \u201cse ven obligados a cultivar la tierra de otros y son explotados por los latifundistas, sin la esperanza de llegar un d&iacute;a a la posesi&oacute;n ni siquiera de un pedazo m&iacute;nimo de la tierra en propiedad\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0037\/__PN.HTM\">Laborem excerns<\/a><\/i>, 21).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">9. Sed vosotros, queridos campesinos, por vuestra fe en Dios y por vuestra honradez, por vuestro trabajo y apoyados en adecuadas formas de asociaci&oacute;n para defender vuestros derechos, los art&iacute;fices incansables de un desarrollo integral que tenga el sello de vuestra propia humanidad y de vuestra concepci&oacute;n cristiana de la vida. <\/p>\n<p align=\"left\">La devoci&oacute;n a la Virgen Mar&iacute;a, tan firmemente arraigada en vuestra genuina religiosidad, tan popular, no puede y no debe ser instrumentalizada, por nadie; ni como freno a las exigencias de justicia y prosperidad que son propias de la dignidad de los hijos de Dios; ni como recurso para un proyecto puramente humano de liberaci&oacute;n que muy pronto se revelar&iacute;a ilusorio. La fe que los pobres ponen en Cristo y la esperanza de su reino tienen como modelo y protectora a la Virgen Mar&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a, aceptando la voluntad del Padre, abre el camino de la salvaci&oacute;n y hace posible que con la presencia del reino de Dios se haga su voluntad en esta tierra as&iacute; como ya se hace en el cielo. Mar&iacute;a, proclamando la fidelidad de Dios por todas las generaciones, asegura la victoria de los pobres y de los humildes; esa victoria que ya se refleja en su vida y por la cual todas las generaciones la llamar&aacute;n bienaventurada (cf. <i>Lc<\/i> 1, 46-53).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">10. <i>Te damos gracias<\/i>, Santa Madre de Dios, por tu visitaci&oacute;n. Hoy te damos gracias <i>por la visitaci&oacute;n que desde hace cuatro siglos<\/i> sigues haciendo a esta tierra colombiana en tu santuario de Chiquinquir&aacute;. <\/p>\n<p align=\"left\">Contigo, oh Mar&iacute;a, cantamos el \u201cMagn&iacute;ficat\u201d con ocasi&oacute;n de este jubileo: \u201cEngrandece mi alma al Se&ntilde;or, y mi esp&iacute;ritu se alegra en Dios mi Salvador\u201d (<i>Ibid<\/i>., 1, 46-47).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Te damos gracias por <i>todas las generaciones<\/i> que han pasado por este santuario y han experimentado el fortalecimiento de su fe, encontrando en &eacute;l la reconciliaci&oacute;n con Dios y el perd&oacute;n de los pecados. <\/p>\n<p align=\"left\">A Ti, Virgen Mar&iacute;a, confiamos los anhelos de renovaci&oacute;n de nuestra humanidad, porque T&uacute; eres la mujer nueva, la imagen de la nueva creaci&oacute;n y de la nueva humanidad. <\/p>\n<p align=\"left\">Al celebrar el cuarto centenario de la renovaci&oacute;n milagrosa de la imagen de la Virgen de Chiquinquir&aacute;, la Madre de Jes&uacute;s y Madre de la Iglesia nos invita, queridos hermanos, a una <i>profunda renovaci&oacute;n espiritual<\/i>, a un esfuerzo por vivir con toda integridad los compromisos de fidelidad del bautismo recibido, ahora va a hacer cinco siglos, por esta naci&oacute;n que con raz&oacute;n se precia de llamarse <i>cat&oacute;lica<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Es una invitaci&oacute;n, con palabras del Ap&oacute;stol San Pablo, \u201ca renovar el esp&iacute;ritu de vuestra mente y a revestiros del hombre nuevo creado seg&uacute;n Dios, <i>en la justicia y santidad de la verdad<\/i>\u201d (<i>Ef<\/i> 4, 23-24). <i>En la justicia de Dios<\/i> que renueva con su perd&oacute;n los corazones para que de un coraz&oacute;n nuevo se irradien las obras nuevas de los hijos de la luz; <i>en la santidad<\/i> que tiene que ser distintivo de la comunidad eclesial y que se traduce en una vida moral y en un compromiso de servicio fraterno en plena coherencia con la voluntad del Se&ntilde;or; una renovaci&oacute;n <i>en la verdad<\/i> de la conciencia, en la sinceridad de las relaciones sociales, en la transparencia evang&eacute;lica del modo de ser y de comprometerse. <\/p>\n<p align=\"left\">La Virgen Mar&iacute;a invita hoy a todos sus hijos de Colombia, como en otro tiempo en Can&aacute; de Galilea, a escuchar a su Hijo: \u201c<i>Haced lo que &eacute;l os diga<\/i>\u201d(<i>Jn<\/i> 2, 5).&nbsp; En el Evangelio de Jes&uacute;s est&aacute; el programa de una renovaci&oacute;n personal, comunitaria, social que asegura la justicia y la paz entre todos los hermanos de esta noble naci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">11. <i>&iexcl;Renovaos en la verdad de Cristo! &iexcl;Renovaos en el Esp&iacute;ritu de Cristo!<\/i> &iexcl;Para que pod&aacute;is reflejar esa imagen de la nueva humanidad que os promete Mar&iacute;a al ofreceros a Cristo, el Hombre nuevo, el Salvador y Redentor del hombre, el Pr&iacute;ncipe de la Paz! As&iacute;, el canto de Mar&iacute;a ser&aacute; tambi&eacute;n vuestro canto de acci&oacute;n de gracia porque el Poderoso ha hecho maravillas en la Iglesia de Colombia, en toda vuestra patria, proyect&aacute;ndola hacia un nuevo compromiso de evangelizaci&oacute;n y de testimonio misionero en Am&eacute;rica Latina y en el mundo entero. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Junto a Ti, oh Mar&iacute;a, nuestra alma engrandece al Se&ntilde;or que ha hecho grandes cosas en Ti y tambi&eacute;n en nosotros, por tu mediaci&oacute;n<\/i>, por tu intercesi&oacute;n ante tu Hijo, por tu maternal protecci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Glorifiquemos a Dios: Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo: S<i>u salvaci&oacute;n est&aacute; ya cerca de sus fieles \/ y su gloria habita ya en nuestra tierra<\/i> (cf.<i> Sal <\/i>85 [84], 10) .&nbsp; <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A COLOMBIA MISA EN EL SANTUARIO MARIANO DE CHIQUINQUIR&Aacute; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIJueves 3 de julio de 1986 &nbsp; 1. &iexcl;Dichosa T&uacute; que has cre&iacute;do! 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