{"id":39890,"date":"2016-10-05T23:16:08","date_gmt":"2016-10-06T04:16:08","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-julio-de-1986-celebracion-de-la-palabra-con-los-jovenes-en-el-estadio-nemesio-camacho-de-bogota\/"},"modified":"2016-10-05T23:16:08","modified_gmt":"2016-10-06T04:16:08","slug":"2-de-julio-de-1986-celebracion-de-la-palabra-con-los-jovenes-en-el-estadio-nemesio-camacho-de-bogota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-julio-de-1986-celebracion-de-la-palabra-con-los-jovenes-en-el-estadio-nemesio-camacho-de-bogota\/","title":{"rendered":"2 de julio de 1986, Celebraci\u00f3n de la Palabra con los j\u00f3venes en el estadio \u00abNemesio Camacho\u00bb de Bogot\u00e1"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A COLOMBIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>ENCUENTRO CON LOS J&Oacute;VENES<\/p>\n<p><i> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><br \/><\/i><\/b><i> Estadio &laquo;Nemesio Camacho&raquo; de Bogot&aacute;<br \/>Mi&eacute;rcoles 2 de julio de 1986<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i> &iexcl;Vosotros sois la sal de la tierra! <br \/>&iexcl;Vosotros sois la luz del mundo!&nbsp;<\/i>(<i>Mt<\/i> 5, 13-14) <\/p>\n<p align=\"left\"><i> Queridos j&oacute;venes de Colombia: <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Os saludo con las palabras que Jes&uacute;s dirigi&oacute; a la multitud en el Serm&oacute;n de la Monta&ntilde;a. <\/p>\n<p align=\"left\"> Tambi&eacute;n vosotros <i>sois multitud<\/i>, una multitud inmensa de disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s a los que el Papa dirige con afecto y con gran confianza su saludo de paz. &iexcl;<i>Sed la sal de la tierra!<\/i> <i>&iexcl;Sed lo luz del mundo!<\/i> De esta tierra de Colombia; de este mundo latinoamericano al que pertenec&eacute;is. <\/p>\n<p align=\"left\"> Contemplando esta <i>inmensa juventud<\/i> el Papa quisiera fijar la mirada en cada uno de vosotros, dirigiros la palabra a cada uno en particular, porque a todos y cada uno de vosotros os ama Dios inmensamente y espera la respuesta personal e irrepetible que brota de vuestro coraz&oacute;n generoso. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por ser <i>disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s<\/i> y por <i>ser j&oacute;venes<\/i> sois el futuro de la Iglesia, una promesa para el mundo entero. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Sois disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s<\/i>, cristianos unidos vitalmente a El por la fe viva y por la gracia del bautismo, por la coherencia de un comportamiento evang&eacute;lico. Nadie puede llamarse disc&iacute;pulo de Jes&uacute;s si no escucha sus palabras, si no sigue sus pasos. S&oacute;lo de este modo ser&eacute;is sal de la tierra y luz del mundo. S&oacute;lo as&iacute; podr&eacute;is ser de verdad j&oacute;venes, con la perenne juventud del Evangelio. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sois, <i>con esta juventud evang&eacute;lica<\/i>, gozo y esperanza de la Iglesia y del mundo. En vosotros brota el renuevo de la comunidad de los creyentes y represent&aacute;is el relevo de los que construyen la ciudad temporal. La fe tiene que alentar en vuestros corazones y en vuestras obras, llena de vigor y lozan&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. <i>Sois una generaci&oacute;n privilegiada<\/i>. Con vosotros concluye un milenio y empieza otro: el tercer milenio cristiano. Tambi&eacute;n en vosotros culminan quinientos a&ntilde;os de evangelizaci&oacute;n de este Nuevo Mundo que es Am&eacute;rica Latina, y da comienzo una renovada empresa evangelizadora que proyectar&aacute; a la Iglesia de Jesucristo hacia el futuro, precisamente desde vosotros, los j&oacute;venes de este continente de la esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\"> Depende, pues, en buena parte de vosotros que en Colombia y en todo el continente latinoamericano se conserve y se irradie la fe cristiana que hasta ahora lo ha caracterizado. Por eso he querido venir hasta aqu&iacute; y por eso os hablo en nombre de Cristo, <i>para confirmaros en la fe y para enviaros como disc&iacute;pulos y ap&oacute;stoles del Evangelio<\/i>, hacia ese futuro que os pertenece y que os espera para que se&aacute;is sus art&iacute;fices y protagonistas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hab&eacute;is querido prepararos a este encuentro con el Papa mediante jornadas de reflexi&oacute;n y estudio sobre la Carta Apost&oacute;lica que, con ocasi&oacute;n del A&ntilde;o Internacional de la Juventud, dirig&iacute; a los j&oacute;venes y a las j&oacute;venes del mundo; y tambi&eacute;n sobre el mensaje de la XVIII Jornada Mundial de la Paz, que ten&iacute;a como lema \u201cLa paz y los j&oacute;venes caminan juntos\u201d. Me alegra saber que dichas reuniones, a nivel de grupos, \u2014como me hab&eacute;is comunicado en la carta que me enviasteis el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s\u2014 han contribuido a crear mayor unidad entre los j&oacute;venes colombianos. <\/p>\n<p align=\"left\"> S&eacute; que muchos de los aqu&iacute; presentes hab&eacute;is crecido en situaciones frente a las cuales no dej&aacute;is de manifestar vuestra disconformidad. Sois conscientes de los problemas de vuestra patria y no quer&eacute;is resignaros ante la corrupci&oacute;n, la injusticia y la violencia. Quer&eacute;is un cambio radical porque dese&aacute;is una sociedad m&aacute;s acogedora, en la que todos los colombianos puedan compartir y disfrutar de los bienes que Dios cre&oacute; para todos y no s&oacute;lo para unos pocos. Dese&aacute;is la paz y la concordia entre todos para poder afrontar el futuro con menos angustia y con mayor certeza. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ser&eacute;is luz en medio de tantas sombras si os dej&aacute;is iluminar por Cristo, \u201cLuz que alumbra a todo hombre que viene a este mundo\u201d.&nbsp; Ser&eacute;is sal en medio de tantos sinsabores, si os dej&aacute;is penetrar por la sabidur&iacute;a del Evangelio. <\/p>\n<p align=\"left\"> Vuestra juventud se desenvuelve en un per&iacute;odo de cambios acelerados y profundos, que han tra&iacute;do un indiscutible progreso en muchos campos, pero que han acarreado tambi&eacute;n trastornos y desfases que han originado dolorosos conflictos que aquejan a vuestro pa&iacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> Vosotros, queridos j&oacute;venes, sufr&iacute;s por causa de esos conflictos. Sois v&iacute;ctimas de esos procesos contradictorios, y en todo caso sent&iacute;s a veces perplejidad y desconcierto frente a tanto desequilibrio econ&oacute;mico y tanta injusticia social, frente al desempleo creciente y la pobreza insultante que aflige a no pocos de vuestros hermanos y hermanas en un suelo tal f&eacute;rtil como el de Colombia, y en una patria como la vuestra, tan rica en recursos materiales y humanos. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. <i>Vosotros mismos sois parte de ese caudal de recursos<\/i>. Con una juventud estudiosa, trabajadora, esforzada y responsable, la sociedad y la Iglesia en Colombia pueden mirar, con fundada confianza, hacia un futuro mejor. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pero junto a tantas esperanzas depositadas en vosotros no se pueden ignorar las fuertes tentaciones que os acechan en vuestro camino. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ah&iacute; est&aacute; la atracci&oacute;n que puede ejercer el enriquecimiento f&aacute;cil y r&aacute;pido, por caminos que son contrarios a la ley y a la moral cristiana; la tentaci&oacute;n de la evasi&oacute;n que puede llegar a hundiros en la alienaci&oacute;n de la droga, el alcoholismo, el sexo y otros vicios lamentables. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hay quienes pretenden seduciros con ciertas actitudes de conformismo, indiferencia pasiva y escepticismo, <i>arrancando de vuestra juventud los m&aacute;s nobles ideales humanos y cristianos<\/i>. Y no falta quien proclama, como soluci&oacute;n &uacute;ltima y desesperada, la violencia armada de la guerrilla, en la que ha ca&iacute;do buen n&uacute;mero de compa&ntilde;eros vuestros; unas veces contra su propia voluntad; otras, obnubilados por ideolog&iacute;as inspiradas en el principio de la violencia como &uacute;nico remedio a los males sociales. En muchos casos se ha llegado al absurdo de luchar <i>hermanos contra hermanos, j&oacute;venes contra j&oacute;venes<\/i>, arrastrados por esa violencia ciega que no respeta ni la ley de Dios ni los principios elementales de la convivencia humana. <\/p>\n<p align=\"left\"> Estas y otras tentaciones os acechan. Como cristianos, pod&eacute;is y deb&eacute;is superar la prueba. Sabed que sois sal de esta tierra, que no se puede desvirtuar (cf. <i>Mt<\/i> 5, 13).&nbsp; Sois luz que tiene que brillar y ciudad situada en la cima del monte (cf. <i>Ibid<\/i>. 14).&nbsp; La renovaci&oacute;n que dese&aacute;is tiene que empezar en vuestro coraz&oacute;n y en vuestras vidas mediante una sincera conversi&oacute;n a Cristo y a su Evangelio. La respuesta del cristiano a cualquier reto del mundo, su fuerza ante la tentaci&oacute;n, se fundamenta en Cristo y en el ejemplo que El nos dio. En el desierto, ante el tentador, lucha y vence. <i>Con El pod&eacute;is luchar y vencer<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Cristo rechaza la propuesta de conseguir poder y gloria a cambio de la idolatr&iacute;a. Responde al tentador con una frase de la Escritura que hoy sigue conservando todo su significado: \u201c<i>Adorar&aacute;s al Se&ntilde;or tu Dios y s&oacute;lo a El dar&aacute;s culto<\/i>\u201d (cf. <i>Lc<\/i> 4, 8).&nbsp; Tambi&eacute;n vosotros, j&oacute;venes, est&aacute;is llamados a mantener vuestra fe en un solo Dios, en medio de tantas propuestas de idolatr&iacute;a. &iexcl;No os entregu&eacute;is a los &iacute;dolos modernos! &iexcl;No renunci&eacute;is a lo m&aacute;s valioso de vuestra existencia, que es vuestra identidad cristiana! &iexcl;Mantened firme vuestra adhesi&oacute;n al Se&ntilde;or Dios, el &uacute;nico adorable, el &uacute;nico due&ntilde;o de la vida y de la muerte, el que da plenitud de sentido a nuestra peregrinaci&oacute;n por la tierra y a nuestra actividad humana! <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Nada es digno de adoraci&oacute;n fuera de Dios, nada es absoluto fuera de El! Ni la riqueza, ni los placeres, ni la ciencia, ni la tecnolog&iacute;a, ni la fama, ni el prestigio, ni las utop&iacute;as pol&iacute;ticas pueden convertirse en valor supremo. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>S&oacute;lo<\/i> Dios es capaz de saciar la sed de vuestros corazones: \u201cAl Se&ntilde;or tu Dios adorar&aacute;s y a El solo servir&aacute;s\u201d (cf. <i>Mt<\/i> 4, 10).&nbsp; Jes&uacute;s rechaz&oacute; la tentaci&oacute;n para consagrarse por entero al servicio del Padre. Con su victoria dio principio a nuestra victoria. Con El y como El decid s&iacute; a Dios, a su reino, e su amor. Sin la fe en Dios, nuestro Padre, caer&iacute;ais en el materialismo, insidiosa ideolog&iacute;a de este mundo, de la cual derivan todas las alienaciones y desviaciones que hacen de la vida un absurdo y desembocan en la desilusi&oacute;n o la violencia. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. El conocimiento de Dios nos llega por medio de Cristo, su Verbo Eterno, verdadero Dios y verdadero hombre. El es la luz verdadera, la verdad y la vida. El es para vosotros, mis queridos j&oacute;venes,<i> respuesta veraz y exhaustiva a los interrogantes m&aacute;s profundos de la existencia y de la historia humana<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> El encuentro personal con Cristo sella profundamente nuestro ser. Cristo da sentido a nuestra humanidad y la abre a la plenitud de la vida divina de los hijos de Dios. El es la esperanza de los pueblos, porque su doctrina es la &uacute;nica capaz de <i>transformar los corazones y las estructuras<\/i>; la &uacute;nica que puede liberar a los oprimidos y desencadenar una aut&eacute;ntica revoluci&oacute;n de amor a nivel planetario, siempre que se sigan sus pasos, se imite su vida, y se pongan en pr&aacute;ctica sus palabras. <\/p>\n<p align=\"left\"> Mantened viva la fe y la esperanza en Jes&uacute;s de Nazaret, el que muri&oacute;, resucit&oacute; y, \u201cexaltado por la diestra de Dios, recibi&oacute; del Padre el Esp&iacute;ritu Santo prometido\u201d (<i>Hch<\/i> 2, 23),&nbsp; derram&aacute;ndolo en nuestros corazones, para que vivamos <i>con El y en El<\/i>; para que vivamos como El, en total entrega al designio del Padre en favor de todos los hombres. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Quien cree en Cristo lo confiesa <i>presente en la Iglesia que es su Cuerpo<\/i>. No es posible separar de Cristo a la Iglesia; no se puede disociar a Jes&uacute;s de su Iglesia. La identidad cristiana, que tiene su ra&iacute;z en el bautismo, que os ha incorporado a la fe de la Iglesia una, santa, cat&oacute;lica y apost&oacute;lica, os hace sentir miembros del mismo Cuerpo, hijos de la misma Madre, la Santa Madre Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> No se&aacute;is indiferentes a la Iglesia, Madre vuestra. Reconoced en ella a Cristo, pues es ella la que lo hace presente, la que os lo ofrece en su palabra, en los sacramentos, en la Eucarist&iacute;a, la que os ayuda a sentiros miembros de una familia que es a la vez la de esa tierra y la que vive ya en la gloria. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es verdad que, mientras peregrina por la tierra, est&aacute; sometida a la debilidad del pecado de sus propios hijos; pero, &iquest;qu&eacute; hac&eacute;is vosotros mismos para que brille mejor la luz de Cristo en el rostro de su Iglesia? <i>Sent&iacute;os plenamente responsables de la vida y misi&oacute;n de la Iglesia;<\/i> sed esa presencia nueva que vosotros mismos dese&aacute;is. <i>Sed santos con su santidad para que ella sea santa con vuestra conversi&oacute;n y vuestro testimonio<\/i>. Sed cr&iacute;ticos, pero con ese amor y esa coherencia propia de los hijos que <i>aman de verdad a la Madre<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Sea bien visible vuestra identidad cristiana a trav&eacute;s de la presencia, el servicio, la comuni&oacute;n, la colaboraci&oacute;n dentro de vuestras comunidades eclesiales, en las parroquias, en las veredas, en los grupos y movimientos apost&oacute;licos, para que con vosotros sea tambi&eacute;n visible la presencia de Cristo en medio de los j&oacute;venes. Sed los evangelizadores de Cristo en medio de vuestros compa&ntilde;eros de estudio, de trabajo, de deporte. <\/p>\n<p align=\"left\"> Bajo la gu&iacute;a de vuestros Pastores, sois tambi&eacute;n responsables de la misi&oacute;n que Jes&uacute;s mismo tiene encomendada a su Iglesia y que es intr&iacute;nsecamente propia de todo bautizado. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>La misi&oacute;n de la Iglesia<\/i> es asimismo misi&oacute;n de justicia, de compromiso con el hombre, de defensa de sus derechos y de su dignidad, porque el hombre es imagen de Dios. La misi&oacute;n evangelizadora de la Iglesia se proyecta hacia la vida de los hombres en todas sus di mensiones, ya que \u201cel amor que impulsa a la Iglesia a comunicar a todos la participaci&oacute;n en la vida divina mediante la gracia, le hace tambi&eacute;n alcanzar por la acci&oacute;n eficaz de sus miembros el verdadero bien temporal de los hombres, atender a sus necesidades, proveer a su cultura y promover una liberaci&oacute;n integral de todo lo que impide el desarrollo de las personas\u201d (Congr. para la Doctrina de la Fe, <i>Libertatis Conscientia<\/i>, 63).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. Para realizar plenamente esta tarea, que brota del mandamiento del amor y del mensaje de las bienaventuranzas, la Iglesia tiene necesidad de vosotros, queridos j&oacute;venes de Colombia. <\/p>\n<p align=\"left\"> El fruto de la justicia es la paz. El don de Jesucristo resucitado es la paz: \u201cla paz os dejo, mi paz os doy\u201d(<i>Jn<\/i> 14, 27).&nbsp; Haceos acreedores de la bienaventuranza que el Se&ntilde;or promete a los que trabajan por la paz (cf. <i>Mt<\/i> 5, 9).&nbsp; No os dej&eacute;is seducir por la tentaci&oacute;n de la violencia, que siempre engendra otra violencia m&aacute;s terrible y jam&aacute;s logra los resultados que promete sus instigadores. <i>Que la paz y los j&oacute;venes caminen siempre juntos<\/i>, que los j&oacute;venes sean en Colombia art&iacute;fices convencidos de una nueva era de paz social en la justicia, en la igualdad, en el amor que vence toda violencia y recompone todas las cosas seg&uacute;n el designio de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> Os lo digo a vosotros, j&oacute;venes trabajadores, campesinos, estudiantes: sed art&iacute;fices de paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> Os lo grito desde aqu&iacute; tambi&eacute;n a vosotros, j&oacute;venes que quiz&aacute; hab&eacute;is emprendido el camino de la guerrilla o abrig&aacute;is simpat&iacute;as por ella: apartaos de los caminos del odio y de la muerte y convert&iacute;os a la causa de la reconciliaci&oacute;n y de la paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> Os lo pido a vosotros, los que busc&aacute;is trabajo y no lo encontr&aacute;is, los que por un misterioso designio de la Providencia viv&iacute;s en el dolor de la enfermedad, los que est&aacute;is en las c&aacute;rceles o bien os sent&iacute;s marginados: trabajad tambi&eacute;n vosotros por la paz, con vuestro esfuerzo vuestro sufrimiento, vuestra oraci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> 9. En nombre de Jesucristo, Pr&iacute;ncipe de la Paz, os exhorto a que emprend&aacute;is una gran cruzada de reconciliaci&oacute;n fraterna, de di&aacute;logo constructivo, de cooperaci&oacute;n social, para que prevalezca el entendimiento entre todos y se instaure una justicia, un progreso digno de los hijos de Dios. <i>&iexcl;Sed constructores de la paz y ser&eacute;is de veras hijos de Dios!<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> Querid&iacute;simos j&oacute;venes: Antes de terminar este encuentro quisiera, en nombre del Se&ntilde;or, lanzaros un desaf&iacute;o, comprometeros en un pacto de fidelidad al Evangelio, que sea como el eco y la prueba de la adhesi&oacute;n a Jesucristo que hicisteis en el bautismo. <\/p>\n<p align=\"left\"> El os ha llamado sal de la tierra. Os aliento por ello a darle una respuesta con las <i>obras<\/i> de una vida nueva. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;Quer&eacute;is ser en todas partes testigos de Jesucristo? &iquest;En vuestra familia, en vuestros lugares de estudio y de trabajo? <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;Quer&eacute;is ser fieles a Jes&uacute;s y a su doctrina en vuestra vida personal, en el respeto de vuestro cuerpo, en las relaciones de amistad en vuestros noviazgos? <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;Quer&eacute;is ser testigos de Cristo respetando la vida humana, que es siempre sagrada, y defendiendo los derechos de toda persona, que es imagen viva de Cristo? <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;Quer&eacute;is ser testigos de Cristo en vuestros quehaceres y en vuestro descanso, en la solidaridad del trabajo y en el deporte? <\/p>\n<p align=\"left\"> 10. La gracia de este encuentro, queridos j&oacute;venes, amigos, es precisamente <i>la presencia de Jes&uacute;s<\/i>, aqu&iacute; y ahora, en medio de nosotros, porque estamos reunidos en su nombre (cf. <i>Mt<\/i> 18, 20).&nbsp; El os mira en los ojos, interpela vuestra generosidad, espera una respuesta que no deb&eacute;is dejar para ma&ntilde;ana. El os mira quiz&aacute; con ese amor intenso y personal con que mir&oacute; al joven del Evangelio y <i>os lanza el reto que puede cambiar vuestra vida: \u201cVen y s&iacute;gueme<\/i>\u201d (cf <i>Mc<\/i> 10, 21).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\"> Vale la pena seguir a Cristo. El es el &uacute;nico que no defrauda. A cada uno de vosotros Jes&uacute;s os dirige una palabra que ten&eacute;is que meditar en el coraz&oacute;n para ponerla luego en pr&aacute;ctica. <i>El os llama y os env&iacute;a<\/i>. Respondedle con entusiasmo y decisi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;Acept&aacute;is la misi&oacute;n que os encomienda? &iquest;Ser&eacute;is testigos suyos y difusores de su palabra entre los dem&aacute;s j&oacute;venes? &iquest;Os compromet&eacute;is a construir, desde el Evangelio, una sociedad m&aacute;s justa y fraterna? &iquest;Pondr&eacute;is todo vuestro empe&ntilde;o en edificar la nueva civilizaci&oacute;n del amor? <\/p>\n<p align=\"left\"> Que en este compromiso de fidelidad a Cristo os acompa&ntilde;e Mar&iacute;a, nuestra Madre, tan querida por todo el pueblo colombiano. &iexcl;<i>Ella, la joven Virgen de Nazaret, respondi&oacute; con generosidad y transform&oacute; la historia humana en historia de salvaci&oacute;n<\/i> acogiendo y entregando a Cristo, el fruto bendito de su vientre! <\/p>\n<p align=\"left\"> El Papa os bendice para que en vosotros se haga realidad el mensaje del Evangelio: \u201c&iexcl;Vosotros sois la sal de la tierra! &iexcl;Vosotros sois la luz del mundo! &iexcl;Que brille vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras y glorifiquen a vuestro Padre que est&aacute; en los cielos!\u201d (<i>Mt<\/i> 5, 13-14. 17).&nbsp; As&iacute; sea. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A COLOMBIA ENCUENTRO CON LOS J&Oacute;VENES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Estadio &laquo;Nemesio Camacho&raquo; de Bogot&aacute;Mi&eacute;rcoles 2 de julio de 1986 &nbsp; &iexcl;Vosotros sois la sal de la tierra! &iexcl;Vosotros sois la luz del mundo!&nbsp;(Mt 5, 13-14) Queridos j&oacute;venes de Colombia: 1. 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