{"id":39891,"date":"2016-10-05T23:16:09","date_gmt":"2016-10-06T04:16:09","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-mayo-de-1986-liturgia-eucaristica-en-la-solemnidad-del-cuerpo-y-la-sangre-de-cristo\/"},"modified":"2016-10-05T23:16:09","modified_gmt":"2016-10-06T04:16:09","slug":"29-de-mayo-de-1986-liturgia-eucaristica-en-la-solemnidad-del-cuerpo-y-la-sangre-de-cristo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/29-de-mayo-de-1986-liturgia-eucaristica-en-la-solemnidad-del-cuerpo-y-la-sangre-de-cristo\/","title":{"rendered":"29 de mayo de 1986, Liturgia eucar\u00edstica en la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">LITURGIA EUCAR&Iacute;STICA EN LA PLAZA DE SAN JUAN DE LETR&Aacute;N<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\">Solemnidad del Cuerpo y Sangre de Cristo<br \/>Jueves 29 de mayo de 1986<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &laquo;T&uacute; eres Sacerdote para siempre, seg&uacute;n el orden de Melquisedec&raquo; (<i>Sal<\/i> 109\/110, 4).<\/p>\n<p>Hoy <i>la Iglesia escucha las palabras del Eterno Padre<\/i> que habla al Hijo: &laquo;Or&aacute;culo de Yav&eacute; a mi Se&ntilde;or: \u201cSi&eacute;ntate a mi diestra\u201d&#8230; Tu pueblo (se ofrecer&aacute;) espont&aacute;neamente en el d&iacute;a de tu poder&raquo; (<i>Sal<\/i> 109\/110, 1, 3).<\/p>\n<p><i>&iquest;De qu&eacute; poder habla<\/i>&nbsp;el Padre al Hijo? <i>&iquest;Qu&eacute; gloria<\/i> proclama con las palabras del Salmo mesi&aacute;nico?<\/p>\n<p>He aqu&iacute; que proclama sobre todo la gloria del Unig&eacute;nito, la gloria del que fue eternamente engendrado y que es siempre engendrado; El es de la misma naturaleza del Padre.<\/p>\n<p>&laquo;<i>Yo mismo te engendr&eacute;<\/i> corno roc&iacute;o antes de la aurora \u2014dice el Salmista\u2014 (<i>Sal<\/i> 109\/110, 3). (Bella met&aacute;fora, aunque imperfecta; ninguna imagen tomada del mundo de las criaturas puede reflejar la realidad de Dios, el misterio del Padre y del Hijo, el misterio de la generaci&oacute;n que est&aacute; eternamente en Dios).<\/p>\n<p>2. Y sin embargo, a trav&eacute;s de la imperfecci&oacute;n de las met&aacute;foras humanas, la Iglesia escucha las palabras del Padre y <i>contempla la gloria del Hijo.<\/i> La gloria que El tiene eternamente en Dios-Trinidad y, al mismo tiempo, la que El, como Hijo eterno, da al Padre.<\/p>\n<p>El Hijo de Dios (<i>Verbum Patris<\/i>), el Hijo del Hombre Sacerdote para siempre.<\/p>\n<p>3. Este es <i>el d&iacute;a de su poder<\/i> en la historia de la creaci&oacute;n. El d&iacute;a de su victoria <i>en la historia del hombre.<\/i><\/p>\n<p>El, eternamente engendrado por el Padre y de la misma substancia del Padre, <i> sube al Padre,<\/i> entra en su gloria <i>como Redentor del mundo.<\/i> Y el Padre le dice: &laquo;Si&eacute;ntate a mi derecha&raquo; (<i>Sal<\/i> 109\/110, 11.<\/p>\n<p>De este modo <i>enlaza al que<\/i> le es igual (igual al Padre): pero que como verdadero hombre &laquo;se humill&oacute;, <i>haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte<\/i>&raquo; (<i>Flp<\/i> 2, 8).<\/p>\n<p>Y precisamente por esta muerte El ha alcanzado la victoria: la victoria sobre la muerte del cuerpo y sobre la muerte del esp&iacute;ritu, es decir sobre el pecado.<\/p>\n<p>Precisamente por esta muerte El domina. Es el Se&ntilde;or en el reino de la vida.<\/p>\n<p>Y el Padre le dice: &laquo;Desde Si&oacute;n extender&eacute; el poder de tu cetro, hasta que haga de tus enemigos estrado de tus pies&raquo; (cf.<i> Sal<\/i> 109\/110, 2, 1).<\/p>\n<p>4. El que mediante la muerte ha obtenido el dominio sobre la muerte y sobre el pecado <i>es Sacerdote para siempre.<\/i> En efecto, ha obtenido ese dominio, ofreci&eacute;ndose a S&iacute; mismo en sacrificio. Sacrificio del Cuerpo y de la Sangre. Ha triunfado mediante la Cruz.<\/p>\n<p>En su dominio en el reino de la vida est&aacute; inscrito su sacerdocio. <i>El que ofrece el sacrificio, sirve:<\/i> cumple el servicio de Dios. Da testimonio del hecho de que todo lo creado pertenece a Dios y est&aacute; sometido a Dios.<\/p>\n<p>En el dominio de Cristo est&aacute; ciertamente inscrito el servicio: <i>la restituci&oacute;n de todas las criaturas a Dios como Creador y Padre.<\/i><\/p>\n<p>Cristo se sienta a la derecha del Padre, Cristo reina sometiendo todas las criaturas a Dios como Creador y Padre. Someti&eacute;ndolas, las restituye al que pertenecen sobre todo.<\/p>\n<p><i>Devuelve todas las criaturas y antes que nada al hombre,<\/i>&nbsp;porque El mismo es Hijo del hombre.<\/p>\n<p>En el hombre lo restituye todo, porque todo lo que ha sido creado en el mundo visible, <i>ha sido creado para el hombre.<\/i><\/p>\n<p>5. &laquo;El Se&ntilde;or lo ha jurado y no se arrepiente: \u201cT&uacute; eres sacerdote para siempre seg&uacute;n el rito de Melquisedec\u201d&raquo; (<i>Sal<\/i> 109\/110, 4).<\/p>\n<p>Cristo Sacerdote, &laquo;entr&oacute;&#8230; en el santuario&#8230; por su propia sangre&raquo; (<i>Heb<\/i> 9, 12).<\/p>\n<p><i>Instituy&oacute; la Nueva Alianza<\/i>&nbsp;de Dios con el hombre <i>en su Cuerpo y en su Sangre.<\/i> Derram&oacute; esta Sangre en la cruz, ofreciendo su Cuerpo en la pasi&oacute;n y en la muerte.<\/p>\n<p>No obstante, El ofreci&oacute; este sacrificio cruento <i>una sola vez<\/i> para siempre. Y ninguno puede repetirlo as&iacute; como ninguno pudo anticiparlo.<\/p>\n<p>A su vez, el d&iacute;a antes de Pascua, <i>el mismo Sacrificio<\/i> del Cuerpo y de la Sangre \u2014Sacrificio de la nueva y eterna Alianza con Dios\u2014 <i>lo consum&oacute; para la Iglesia bajo las especies del pan y del vino.<\/i><\/p>\n<p>Lo instituy&oacute; como sacramento del que vive la Iglesia. Del que se alimenta la Iglesia.<\/p>\n<p>De este modo Cristo se hizo Sacerdote &laquo;<i>seg&uacute;n el orden de Melquisedec&raquo;<\/i>.<\/p>\n<p>En efecto, Melquisedec, contempor&aacute;neo de Abraham, que es el padre de nuestra fe, ofreci&oacute; el sacrificio del pan y del vino: un sacrificio incruento (cf. <i>G&eacute;n<\/i> 14, 18).<\/p>\n<p><i>Cristo,<\/i>&nbsp;eterno Sacerdote, <i>permanece para siempre con la Iglesia mediante el sacrificio que ha ofrecido &laquo;seg&uacute;n el orden de Melquisedec&raquo;<\/i>.<\/p>\n<p>6. La Iglesia vive cotidianamente de este sacrificio, y de &eacute;l cotidianamente se alimenta. Por obra de este sacrificio <i>Cristo<\/i> est&aacute; constantemente <i> presente<\/i> en ella. Cristo, <i>Eterno Sacerdote.<\/i> En efecto, no hay sacrificio sin sacerdote.<\/p>\n<p>Por obra de este sacrificio, Cristo <i>vuelve a confirmar<\/i> diariamente &laquo;la nueva y eterna <i>Alianza en su Cuerpo y en su Sangre&raquo;<\/i>. Diaria e incesantemente, estando &laquo;a la derecha del Padre&raquo;, somete a Dios todas las criaturas, pero especialmente a todo hombre creado a imagen de Dios.<\/p>\n<p>Por obra de este sacrificio, por obra de la Eucarist&iacute;a, Cristo &laquo;sacerdote para siempre seg&uacute;n el orden de Melquisedec&raquo;, <i>da testimonio de Dios<\/i> que es no s&oacute;lo Creador y Se&ntilde;or de toda la creaci&oacute;n, sino que es, al mismo tiempo, <i> Padre.<\/i> Y el Padre alimenta y nutre a sus hijos.<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, alimenta y nutre al hombre con la comida y con la bebida de la Vida Eterna. Con el pan y el vino de la Sant&iacute;sima Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p>7. La Iglesia vive cotidianamente de la Eucarist&iacute;a. Vive de ella siempre.<\/p>\n<p>Pero <i>hoy<\/i> \u2014en este d&iacute;a particular\u2014 desea escuchar con especial atenci&oacute;n las palabras que el Padre dice al Hijo (&laquo;Or&aacute;culo de Yav&eacute; a mi Se&ntilde;or&raquo;); y desea meditar las palabras del Salmo mesi&aacute;nico. Meditar y contemplar su elocuencia eucar&iacute;stica.<\/p>\n<p>En efecto, &eacute;sta es la fiesta de la <i>Eucarist&iacute;a.<\/i><\/p>\n<p>La Iglesia desea salir por los caminos, anunciando a todo el mundo aquello de lo cual vive cada d&iacute;a.<\/p>\n<p><i>Desea hacer ver a todos que Cristo vive en ella.<\/i>&nbsp;El que era, es y ha de venir (cf. <i>Ap<\/i> 1, 4).<\/p>\n<p>&laquo;Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este c&aacute;liz, <i>anunciamos tu muerte, Se&ntilde;or, hasta que vuelvas&raquo;<\/i>.<\/p>\n<p>&iexcl;Cristo, Sacerdote para siempre seg&uacute;n el rito de Melquisedec!<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LITURGIA EUCAR&Iacute;STICA EN LA PLAZA DE SAN JUAN DE LETR&Aacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Solemnidad del Cuerpo y Sangre de CristoJueves 29 de mayo de 1986 &nbsp; 1. &laquo;T&uacute; eres Sacerdote para siempre, seg&uacute;n el orden de Melquisedec&raquo; (Sal 109\/110, 4). 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