{"id":39893,"date":"2016-10-05T23:16:18","date_gmt":"2016-10-06T04:16:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-febrero-de-1986-concelebracion-eucaristica-en-el-parque-shivaji-de-bombay\/"},"modified":"2016-10-05T23:16:18","modified_gmt":"2016-10-06T04:16:18","slug":"9-de-febrero-de-1986-concelebracion-eucaristica-en-el-parque-shivaji-de-bombay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-febrero-de-1986-concelebracion-eucaristica-en-el-parque-shivaji-de-bombay\/","title":{"rendered":"9 de febrero de 1986, Concelebraci\u00f3n eucar\u00edstica en el parque Shivaji de Bombay"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A INDIA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN EL PARQUE SHIVAJI<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">Bombay,&nbsp; domingo 9 de febrero de 1986<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>&laquo;Pondr&eacute; dentro de vosotros mi esp&iacute;ritu&raquo;<\/i> (<i>Ez<\/i> 36, 27). <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos hermanos hermanas: <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 1., Estas palabras del Profeta Ezequiel encuentran su cumplimiento en el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n. En la vigilia de la pasi&oacute;n, Cristo dice a los Ap&oacute;stoles: &laquo;El Esp&iacute;ritu Santo, que el Padre enviar&aacute; en mi nombre, &eacute;se os lo ense&ntilde;ar&aacute; todo y os traer&aacute; a la memoria todo lo que os he dicho. <i>La paz os dejo, mi paz os doy<\/i>&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 26-27).<\/p>\n<p align=\"left\"> Nos hemos reunido hoy en esta ciudad de Bombay, capital del Estado de Maharashtra, para rezar de forma especial por esta paz que da Cristo, por esta paz que se comunica los corazones humanos y a las comunidades humanas mediante el poder del Esp&iacute;ritu Santo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es Dios quien <i>transforma el coraz&oacute;n humano<\/i>, como el Profeta Ezequiel proclama elocuentemente: &laquo;Os dar&eacute; un coraz&oacute;n nuevo y pondr&eacute; en vosotros un esp&iacute;ritu nuevo; os arrancar&eacute; ese coraz&oacute;n de piedra y os dar&eacute; un coraz&oacute;n de carne&raquo; (<i>Ez<\/i> 36, 26).<\/p>\n<p align=\"left\"> 2. La Iglesia jam&aacute;s cesa de proclamar la verdad de que la <i>paz<\/i> en el mundo <i>tiene sus ra&iacute;ces en el coraz&oacute;n humano, en la conciencia<\/i> de todo hombre y mujer. La paz s&oacute;lo puede ser el. fruto de aun cambio espiritual, que comienza en el coraz&oacute;n de todos los seres humanos y se extiende a las comunidades. La primera de estas comunidades <i>es la familia<\/i>. La familia es l<i>a primera comunidad llamada a la paz, y la primera comunidad que hace la llamada a la paz<\/i>: paz y fraternidad entre individuos y pueblos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por esta raz&oacute;n nuestra meditaci&oacute;n y oraci&oacute;n de hoy est&aacute; centrada en la. familia. Esperamos que <i>un gran clamor por la paz y la fraternidad<\/i> se eleve desde esta peque&ntilde;a y b&aacute;sica c&eacute;lula de la sociedad, Este grito deber&aacute; llegar a todos los grupos; deber&aacute; llegar a la familia de cada naci&oacute;n y finalmente a la gran familia de todas las naciones del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Que se unan en esto la voz de India y la voz de la Iglesia.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> Elevamos esta voz en el lugar en el que, hace unos veinte a&ntilde;os, el Papa Pablo VI estuvo con vosotros durante el Congreso Eucar&iacute;stico Internacional, aqu&iacute; en <i> Bombay<\/i>. Fue aquella una ocasi&oacute;n excepcional en la que por primera vez en la historia un Sucesor de San Pedro visitaba vuestra madre patria. Hacia el final de aquellos d&iacute;as hist&oacute;ricos, Pablo VI manifest&oacute; su admiraci&oacute;n por el pueblo de India y de esta ciudad con las siguientes palabras: &laquo;En nuestra memoria, Bombay permanecer&aacute; como el s&iacute;mbolo y s&iacute;ntesis del gran continente de Asia, con sus culturas y tradiciones ancestrales, con sus grandes poblaciones, con su deseo sincero de paz&raquo; (4 de diciembre de 1964). Doy gracias a Dios por el privilegio de seguir las huellas de mi predecesor. Estoy complacido de haber podido viajar a numerosos lugares importantes de vuestro vasto pa&iacute;s. Es una gran alegr&iacute;a para m&iacute; estar con vosotros hoy en Bombay. Os aseguro que, cuando me marche, tambi&eacute;n llevar&eacute; en mi coraz&oacute;n un vivo recuerdo de las <i>ricas culturas y tradiciones de India<\/i>. Recordar&eacute; <i>vuestro sincero deseo de paz,<\/i> y atesorar&eacute; mi experiencia de la <i>vitalidad ;le la Iglesia en esta tierra ancestral<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"> Deseo dar un salud&oacute; especial al arzobispo Pimienta, a sus obispos auxiliares y a todos mis hermanos obispos de esta regi&oacute;n de India. Junto con ellos, saludo a mis hermanos sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a todos los fieles. Mis saludos no van s&oacute;lo a los hermanos cristianos, sino tambi&eacute;n a los hermanos y hermanas de las religiones hind&uacute;, musulmana, sij, budista, jainista, parsis, y tambi&eacute;n a todas las autoridades religiosas y civiles de este lugar. En especial saludo a <i>las familias<\/i> de Bombay y de toda India, y aprovecho esta ocasi&oacute;n para reflexionar con vosotros sobre el papel de la familia cristiana en la construcci&oacute;n de un nuevo mundo de paz.<\/p>\n<p align=\"left\"> 4. &laquo;Pondr&eacute; dentro de vosotros mi esp&iacute;ritu&raquo; (<i>Ez<\/i> 36, 27). Cuando dos seres humanos, un hombre y una mujer, se acercan al altar, como <i>ministros del sacramento del matrimonio<\/i>, la Iglesia invoca al Creador. Pide al Esp&iacute;ritu Santo que descienda sobre las dos personas que han da convertirse en marido y mujer y que est&aacute;n para iniciar una familia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Vivir&aacute;n bajo un mismo techo y <i>crear&aacute;n un hogar<\/i>. El hogar es el sitio donde la familia vive, <i>el marco externo de esa vida<\/i>. Pero a la vez existe tambi&eacute;n <i>el misterio interno de sus corazones<\/i>. Las personas no s&oacute;lo viven en un hogar; crean tambi&eacute;n un hogar. Lo crean por el hecho de &quot;vivir&quot; cada uno en el coraz&oacute;n del otro: el marido en la mujer y la mujer en el marido, los hijos en los padres y los padres en los hijos. El hogar paterno es la convivencia mutua de los corazones humanos.<\/p>\n<p align=\"left\"> As&iacute; en el hogar vemos reflejado el misterio del que Cristo habla en el Cen&aacute;culo: &laquo;Si alguno me ama, guardar&aacute; mi palabra, y mi Padre le amar&aacute;, y <i>vendremos<\/i> a &eacute;l y <i>en &eacute;l haremos morada<\/i>&raquo; (<i>Jn<\/i> 14, 23).<\/p>\n<p align=\"left\"> 5. La liturgia de hoy nos recuerda <i>la imagen maravillosa de la comunidad matrimonial y de la familia<\/i> tal cual aparece siempre descrita en las Sagradas Escrituras. Se encuentra en la Carta a los Efesios, en la que San Pablo habla de la uni&oacute;n de un hombre y una mujer en el matrimonio cristiano: &laquo;Gran misterio es &eacute;ste, pero<i> yo lo aplico a Cristo y a la Iglesia<\/i>&raquo; (<i>Ef<\/i> 5, 52). El amor del marido y de la esposa tienen su modelo en el amor de Cristo hacia la Iglesia y reflejan este autor en el mundo. Jes&uacute;s expres&oacute; su amor de la forma m&aacute;s completa en la cruz, cuando sacrific&oacute; su propia vida por su Esposa, la Iglesia. El Esp&iacute;ritu Santo, que cada uno recibimos en el bautismo y en la confirmaci&oacute;n capacita a los maridos y a las esposas a amarse entre s&iacute; con un mismo amor de sacrificio. Por esto San Pablo exhorta a los maridos con las siguientes palabras: &laquo;Maridos, <i>amad a vuestras mujeres como Cristo am&oacute; a la Iglesia y se entreg&oacute; por ella<\/i>, para santificarla&raquo; (<i>Ef<\/i> 5, 25-26). El amor de Cristo dura siempre y constantemente da vida y fruto. Asimismo, los esposos cristianos est&aacute;n indisolublemente unidos el uno con el otro en una uni&oacute;n que tiene como finalidad hacer surgir y nutrir nueva vida. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. <i>Toda pareja<\/i> que se acerca al altar para convertirse en ministros del sacramento del matrimonio deber&aacute; tener esta imagen ante sus ojoso En este sacramento la Iglesia invoca al Esp&iacute;ritu Santo, para que con su poder santificador provoque en el hombre y la mujer<i> un cambio conyugal de coraz&oacute;n<\/i>, un cambio que se convertir&aacute; en fundamento firme del compromiso matrimonial. <\/p>\n<p align=\"left\"> Este cambio conyugal de coraz&oacute;n es a la vez una <i>consagraci&oacute;n<\/i> especial en el matrimonio (cf. <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.html\"> Humanae vitae<\/a><\/i>, 25). Al entregarse el hombre y la mujer uno a otro, <i>consagran a Dios<\/i> sus almas y sus cuerpos para qua de esta uni&oacute;n pueda desarrollarse una comunidad familiar completa, <i>una comuni&oacute;n de amor y vida<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Maridos y mujeres reciben esta comuni&oacute;n como <i>un don<\/i>, un don que tienen el deber de profundizar y ampliar. A trav&eacute;s de la transmisi&oacute;n responsable de la vida, aceptar&aacute;n gozosamente a los <i>hijos<\/i> como un signo de fecundidad y como un don de Dios. Por el nacimiento de un ni&ntilde;o, que requiere un mayor amor de sacrificio, descubren su propia uni&oacute;n, que se profundiza y se ampl&iacute;a para incluir a otros. En las palabras da vuestro sabio indio Rabindranath Tagore, se reconoce esta verdad:<\/p>\n<p align=\"left\"> &laquo;Cada ni&ntilde;o que nace \/ trae consigo el mensaje \/ que Dios no ha perdido fe en la humanidad&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\"> Para el Concilio Vaticano II, la paternidad responsable significa que los padres deber&aacute;n &laquo;atender tanto a su propio bien personal como al bien de los hijos, ya nacidos o todav&iacute;a por venir, discerniendo las circunstancias de los tiempos y del estado de vida, tanto materiales como espirituales, y, finalmente, teniendo en cuenta el bien de la comunidad familiar, de la sociedad temporal y da la propia Iglesia&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 50), El Concilio prosigue: &laquo;Cuando se trata, pues, de conjugar el amor conyugal con la responsable transmisi&oacute;n de la vida, la &iacute;ndole moral de la conducta no dependa solamente de la sincera intenci&oacute;n y apreciaci&oacute;n do los motivos, sino que debe determinarse con criterios objetivos, tomados de la naturaleza de la persona y de sus actos, criterios que mantienen &iacute;ntegro el sentido da la mutua entrega y de la humana procreaci&oacute;n, entretejidos con el amor verdadero&raquo; (<i>ib.<\/i>,51).<\/p>\n<p align=\"left\"> Vemos en las aseveraciones de Mahatma Gandhi ciertas semejanzas. Mientras &eacute;l afirma que &laquo;el acto generativo debe ser controlado para el crecimiento ordenado de la humanidad&raquo;, se hac&iacute;a esta pregunta: &laquo;&iquest;C&oacute;mo se ha de conseguir la suspensi&oacute;n de la procreaci&oacute;n?&raquo;. Y contestaba: &laquo;<i>No por medios inmorales o artificiales<\/i>&#8230;, sino por medio de una vida de disciplina y de autocontrol&raquo;. Y a&ntilde;ad&iacute;a: &laquo;Los resultados morales s&oacute;lo pueden conseguirse con medios morales&raquo;. Esta, queridos hermanos y hermanas, es la profunda convicci&oacute;n de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> M&aacute;s a&uacute;n, es funci&oacute;n de la familia en todas partes y en cualquier sociedad proclamar que toda vida humana es sagrada desde el momento de su concepci&oacute;n. Es deber de la humanidad rechazar cualquier cosa que hiera, debilite o destruya la vida humana, cualquier cosa que ofenda la dignidad de un ser humano. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. <i>La familia asid llamada<\/i> por la palabra del Dios vivo a ser una comunidad de paz y fraternidad. Al mismo tiempo, <i>la familia llama<\/i> a todos los individuos y a todas las, naciones a ser una comunidad semejante.<\/p>\n<p align=\"left\"> Antes que nada, para poder desarrollarse apropiadamente, <i>la familia necesita una atm&oacute;sfera social de paz y fraternidad<\/i> que proteja sus derechos. Es significativo que la situaci&oacute;n de la familia en India presenta hoy ciertos signos alentadores: la estima en que se tiene la mutua fidelidad; los laudables esfuerzos que se hacen para promocionar la dignidad de la mujer; el cuidado de los padres por sus hijos y la devoci&oacute;n de los hijos hacia sus padres: la atenci&oacute;n prestada a la calidad de las relaciones interpersonales en el matrimonio y a la educaci&oacute;n de los hijos, para mencionar s&oacute;lo algunas.<\/p>\n<p align=\"left\"> Por otra parte, la familia hoy d&iacute;a se encuentra bajo <i>una enorme tensi&oacute;n<\/i> debido a ciertas tendencias de la sociedad moderna, al desarrollo acalorado y a otras presiones. La familia se enfrenta con riesgos de fragmentaci&oacute;n y con el quebrantamiento de la autoridad. Los padres se encuentran en dificultad para transmitir valores aut&eacute;nticos a sus hijos. El crecimiento r&aacute;pido de la urbanizaci&oacute;n trae consigo barriadas superpobladas, problemas de vivienda y un mayor &iacute;ndice de desempleo o subempleo: todo esto tiene efectos negativos en la familia. <\/p>\n<p align=\"left\"> La bien conocida oposici&oacute;n de la Iglesia a los males morales que afectan a la familia y a la vida matrimonial se debe a su profunda convicci&oacute;n de que dichos males son contrarios al plan de Dios para la humanidad y violan la <i>sacralidad del matrimonio, as&iacute; como los valores de la vida humana<\/i>. La Iglesia tiene la responsabilidad de defender los derechos de la familia y todo el bienestar de la humanidad; por eso renueva su compromiso de proclamar la verdad plena sobre el hombre.<\/p>\n<p align=\"left\"> 8. <i>La paz y la fraternidad<\/i> son tambi&eacute;n necesarias para la vida de la comunidad local y de los grupos sociales mayores, as&iacute; como de la naci&oacute;n misma. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>La calidad de la vida de una naci&oacute;n<\/i>, o de cualquier comunidad, <i>depende de la presencia o ausencia de paz y fraternidad.<\/i> Donde hay una atm&oacute;sfera de paz, surgen grandes posibilidades de bien que dan a las personal alegr&iacute;a y creatividad, les ayuda a crecer en su madurez y a trabajar juntos como hijos e hijas de un Dios amoroso. Donde hay uno aut&eacute;ntica solidaridad fraternal, los derechos de los d&eacute;biles y los indefensos no son violados; sino que la dignidad y el bienestar de todos est&aacute;n salvaguardados y son promocionados. S&oacute;lo podr&aacute; haber paz cuando haya justicia, libertad y verdadero respeto por la naturaleza del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pero nuestro mundo moderno est&aacute; demasiado familiarizado con la falta de fraternidad y con la violencia, tensi&oacute;n, discriminaci&oacute;n e injusticia. La forma con que afrontamos estos problemas constituye una <i>prueba<\/i> para nuestra humanidad, <i>una prueba<\/i> de la calidad de nuestras comunidades y naciones. Es esto un reto que debe afrontar India y todas las otras naciones del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\"> 9. <i>La humanidad<\/i> en su totalidad tambi&eacute;n constituye una familia. Es la <i>gran familia <\/i>del hombre, con todas sus variantes. <\/p>\n<p align=\"left\"> La causa de asegurar la paz, la justicia internacional y la solidaridad de todos los pueblos en el mundo constituye una <i>aspiraci&oacute;n<\/i> especial <i>de nuestro tiempo<\/i>. As&iacute; lo afirman todos los l&iacute;deres de las naciones y de las Organizaciones internacionales. Casi todos los partidos pol&iacute;ticos del mundo tratan de apoyar de una forma u otra programas para la paz. Los movimientos populares y la opini&oacute;n p&uacute;blica defienden la misma causa. En todos los pa&iacute;ses la gente est&aacute; cansada de conflictos y de divisiones. El mundo anhela armon&iacute;a y paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> 10. Por eso,<i> la Iglesia<\/i> del siglo XX insistentemente <i>clama por lo justicia y por un desarrollo humano integral<\/i>. En las Conferencias Episcopales e Iglesias locales, a trav&eacute;s de los esfuerzos de las parroquias y de las diversas asociaciones, con la ense&ntilde;anza y la acci&oacute;n por la justicia, y de muchas otras formas, la Iglesia trabaja por la armon&iacute;a y la fraternidad. Sobre todo cuenta con la <i>contribuci&oacute;n de las familias cristianas<\/i> para dar testimonio del Evangelio de amor fraterno de Jes&uacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia no cesa de pedir que se le d&eacute; &laquo;un nuevo esp&iacute;ritu&raquo; a la humanidad, que el &laquo;coraz&oacute;n de piedra&raquo; sea sustituido por &laquo;un coraz&oacute;n de carne&raquo;; que haya una verdadera paz en los<i> centros de conflicto<\/i> y en la vida internacional de nuestro tiempo. <\/p>\n<p align=\"left\"> El mundo es <i>el hogar de los individuos, de los pueblos, de las naciones, de la humanidad<\/i>. La raza humana es m&aacute;s numerosa que nunca y est&aacute; adquiriendo un progreso cient&iacute;fico y tecnol&oacute;gico jam&aacute;s vistos. As&iacute; el <i>progreso &eacute;tico<\/i>, el <i>progreso espiritual<\/i>, el pleno progreso humano es m&aacute;s necesario que nunca. A esta respecto, el clamor de la Iglesia expresa <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>estoy seguro de ello<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> los sentimientos de muchos corazones aqu&iacute;, en India.<\/p>\n<p align=\"left\"> 11. A su vez, la <i>tierra<\/i> <font face=\"Times New Roman\">\u2014el <\/font>hogar de las personas<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> <i>pertenece a Dios<\/i>. La <i>liturgia<\/i> de hoy lo proclama con las palabras del Salmista:<\/p>\n<p align=\"left\"> &laquo;Dad al Se&ntilde;or, &iexcl;oh familias de tos pueblos!, \/ dad al Se&ntilde;or la gloria y el poder&iacute;o. \/ Dad al Se&ntilde;or la gloria de su nombre.. \/ &iexcl;Tema ante El toda la tierra! \/ Decid entre las gentes: &quot;&iexcl;Reina el Se&ntilde;or!&quot; \/ Pues El afirm&oacute; el orbe y no se conmueve. \/ <i>Juzga con equidad a los pueblos<\/i>&#8230;&nbsp; \/ El viene a juzgar la tierra. \/ Regir&aacute; el orbe con justicia. \/ y a los pueblos con equidad&raquo; (<i>Sal<\/i> 96\/95. 7-10. 13). <\/p>\n<p align=\"left\"> Que esta voz, que se eleva del coraz&oacute;n de la Iglesia y se hace una con la voz de India y con el clamor de toda familia establecida seg&uacute;n el pacto con Dios, Creador de la vida y fuente del amor.., se haga m&aacute;s fuerte. <i>Que esta voz no quede sin respuesta<\/i>. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1986 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A INDIA CONCELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN EL PARQUE SHIVAJI HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Bombay,&nbsp; domingo 9 de febrero de 1986 &nbsp; &laquo;Pondr&eacute; dentro de vosotros mi esp&iacute;ritu&raquo; (Ez 36, 27). Queridos hermanos hermanas: 1., Estas palabras del Profeta Ezequiel encuentran su cumplimiento en el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n. 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