{"id":39895,"date":"2016-10-05T23:18:01","date_gmt":"2016-10-06T04:18:01","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1987-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:01","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:01","slug":"8-de-diciembre-de-1987-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1987-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria-2\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1987, Solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">SOLEMNI<font face=\"Times New Roman\">DAD DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N<br \/> DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\" size=\"4\"><i>HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II<\/i><\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor<br \/> Martes 8 de diciembre de 1987<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> 1. &quot;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s?&quot; &quot;&#8230; me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escond&iacute;&quot; (<i>G&eacute;n<\/i> 3, 9-10).<\/p>\n<p align=\"left\"> La liturgia de la solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n nos lleva, en primer lugar, al libro del G&eacute;nesis. Inmaculada Concepci&oacute;n significa inicio de la vida nueva en la gracia. Significa liberaci&oacute;n radical del hombre del pecado. Desde el primer momento de su concepci&oacute;n, Mar&iacute;a estuvo libre de la herencia del primer Ad&aacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> Siguiendo esta l&oacute;gica, <i>la liturgia de hoy nos muestra,<\/i> antes que nada, a Ad&aacute;n y el comienzo de esta herencia, que ha sido, despu&eacute;s, la herencia <i>del pecado y de la muerte.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> He aqu&iacute; a Ad&aacute;n, que caminaba antes con toda sencillez delante de Dios, mas que, despu&eacute;s del pecado, tiene necesidad de esconderse de la presencia de ese mismo Dios: &quot;o&iacute; tu ruido&#8230;. y me escond&iacute;&quot; (<i>ib.<\/i>).<\/p>\n<p align=\"left\"> Efectivamente, <i>la realidad del pecado<\/i> es m&aacute;s potente. Ad&aacute;n llega a ser consciente de ello y de aqu&iacute; precisamente nacen su miedo y su verg&uuml;enza. Nada puede quedar escondido a los ojos de Dios, ni el bien ni el mal. A los ojos de Dios el pecado del primer hombre no pod&iacute;a permanecer oculto.<\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Tambi&eacute;n lo que <i>acontece en Nazaret de Galilea<\/i> tiene lugar en la presencia de Dios. Dios est&aacute; en todas partes. Su presencia lo abarca todo. Sin embargo, en este momento, est&aacute; all&iacute; de un modo particular: en Nazaret, en la casa de una Virgen, cuyo nombre es Mar&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Tambi&eacute;n Ella se turb&oacute;<\/i> ante las palabras del Mensajero divino. Pero se trata de un temor distinto del que nos refiere el libro del G&eacute;nesis: &quot;O&iacute; tu ruido&#8230;. y me escond&iacute;&quot;. Tambi&eacute;n Mar&iacute;a oye la voz de Dios en las palabras de Gabriel. <i>No busca,<\/i> sin embargo, <i>un escondite.<\/i> Va al encuentro de estas palabras con sencillez y entrega total.<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Va al encuentro de Dios,<\/i> que la visita, y entra, al mismo tiempo, en la profundidad de S&iacute; misma. &quot;Se preguntaba qu&eacute; saludo era aqu&eacute;l&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 29). La Virgen se pregunta&#8230; y cuando \u2014con la ayuda de la explicaci&oacute;n del &Aacute;ngel del Se&ntilde;or\u2014 llega a comprender, responde: &quot;&#8230;h&aacute;gase en mi seg&uacute;n tu palabra&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 38).<\/p>\n<p align=\"left\"> 3. La liturgia de la solemnidad de hoy pone ante nuestros ojos <i>estas dos im&aacute;genes<\/i>. Descubrimos en ellas el contraste fundamental <i>del pecado y de la gracia.<\/i> El alejamiento de Dios y el retorno a Dios. Rechazo y salvaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> No se logra describir bien este contraste. Ning&uacute;n cuadro visible, ninguna descripci&oacute;n sensible es capaz de reproducir <i>el mal del pecado,<\/i> pero tampoco logra reproducir <i>la hermosura de la gracia,<\/i> el bien de la santidad.<\/p>\n<p align=\"left\"> La liturgia, pues \u2014como toda la Revelaci&oacute;n\u2014 nos conduce a trav&eacute;s de lo visible a lo invisible. Es el camino sobre el cual tiende el hombre continuamente hacia el encuentro con Aqu&eacute;l que &quot;habita una luz inaccesible&quot; (<i>1 Tim<\/i> 6, 16).<\/p>\n<p align=\"left\"> Sin embargo, en este camino. por el que nos conduce la liturgia de la solemnidad de hoy, <i>la diferencia<\/i> entre lo que est&aacute; escrito en el capitulo 3 del G&eacute;nesis y lo que leemos en el Evangelio de San Lucas se hace <i>completamente clara.<\/i> M&aacute;s que una diferencia, es una <i>contraposici&oacute;n:<\/i> es el cumplimiento de esta &quot;enemistad&quot; a la que se refieren las palabras del Proto-evangelio: &quot;Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya&quot; (<i>G&eacute;n<\/i> 3, 15).<\/p>\n<p align=\"left\"> Estas palabras del libro del G&eacute;nesis <i>constituyen un preanuncio<\/i>. En el Evangelio encuentran <i>su cumplimiento.<\/i> He aqu&iacute; que esta &quot;Mujer&quot; est&aacute; delante del mensajero de Dios y escucha: &quot;El Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti, y la fuerza del Alt&iacute;simo te cubrir&aacute; con su sombra; por eso el santo que va a nacer se llamar&aacute; Hijo de Dios&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 35)&#8230; &quot;<i>su estirpe&quot;<\/i>. Y Mar&iacute;a responde: &quot;Aqu&iacute; est&aacute; la esclava del Se&ntilde;or, h&aacute;gase en mi&#8230;&quot; (<i>Lc<\/i> 1. 38).<\/p>\n<p align=\"left\"> 4. De tal modo la liturgia de la solemnidad de este d&iacute;a <i>nos acerca a la comprensi&oacute;n del misterio de la Inmaculada Concepci&oacute;n.<\/i> Este acercamiento nos lo permite, en primer lugar, la imagen del pecado al comienzo de la historia del hombre \u2014la imagen del pecado original\u2014 y, despu&eacute;s, las palabras que escucha la Virgen de Nazaret en el momento de la Anunciaci&oacute;n: &quot;Al&eacute;grate, llena de gracia&quot; (<i>Lc<\/i> 1, 28).<\/p>\n<p align=\"left\"> Pero <i>la l&oacute;gica de la Revelaci&oacute;n divina,<\/i> que es, al mismo tiempo, la l&oacute;gica de la Palabra de Dios, en la liturgia de hoy, va m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p align=\"left\"> Ved que leemos en la carta del Ap&oacute;stol Pablo a los Efesios: &quot;Bendito sea Dios, Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo&#8230; (que) nos eligi&oacute; en la persona de Cristo \u2014antes de crear el mundo\u2014 para que fu&eacute;semos santos e irreprochables ante El&quot; (cf. <i>Ef<\/i> 1, 34).<\/p>\n<p align=\"left\"> As&iacute;, pues. para acercarnos al misterio de la Inmaculada Concepci&oacute;n de Mar&iacute;a <i> hay que trascender los umbrales del pecado<\/i> original, sobre el que nos habla el libro del G&eacute;nesis. Es m&aacute;s. hay que trascender los umbrales de la historia del hombre. Colocarse m&aacute;s all&aacute;.<\/p>\n<p align=\"left\"> Es necesario situarse ante a del tiempo, &quot;antes de la creaci&oacute;n del mundo&quot;, y volverse a encontrar en la inescrutable &quot;dimensi&oacute;n&quot; de Dios mismo. En cierto sentido, &quot;<i>en la dimensi&oacute;n pura&quot; de la elecci&oacute;n eterna,<\/i> con la que todos somos abarcados en Jesucristo: en el Hijo Eterno-Verbo, que se hizo carne al llegar la plenitud de los tiempos.<\/p>\n<p align=\"left\"> Y en El somos elegidos para la santidad, es decir, para la gracia: &quot;para que fu&eacute;semos santos e inmaculados ante El&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\"> 5. &iquest;Qui&eacute;n ha sido elegido mejor y m&aacute;s plenamente que Aquella a la que el &Aacute;ngel salud&oacute; con las palabras &quot;llena de gracia&quot;?<\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;No es Ella la preelegida m&aacute;s plenamente entre todos los hombres, descendientes del primer Ad&aacute;n, para <i>ser &quot;santa e inmaculada&quot; ante Dios?<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> En el esp&iacute;ritu propio de esta l&oacute;gica de la Revelaci&oacute;n, que es al mismo tiempo la l&oacute;gica de nuestra fe, <i>la Iglesia ense&ntilde;a que Mar&iacute;a,<\/i> en previsi&oacute;n de los m&eacute;ritos de su Hijo, Redentor del mundo, fue concebida por padres terrenos libre de la herencia del pecado original, libre de la herencia de Ad&aacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Ha sido redimida por Cristo de manera sublime y excepcional,<\/i> como ha confirmado el Concilio Vaticano II (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a>,<\/i> 53).<\/p>\n<p align=\"left\"> Precisamente este misterio lo profesamos hoy, 8 de diciembre, en el periodo de Adviento. Lo profesamos y, al mismo tiempo, nos recogemos alrededor de la Inmaculada Madre del Redentor llam&aacute;ndola con gozosa veneraci&oacute;n: &quot;Alma Redemptoris Mater&quot;. Y el tiempo de Adviento pone en particular evidencia lo que este misterio significa en los caminos de los eternos destinos de Dios. En estos caminos, por los que Dios no se cansa de acercarse al hombre. Venir a El&#8230; precisamente esto significa &quot;Adviento&quot;.<\/p>\n<p align=\"left\"> Porque: &quot;en el amor, El nos ha destinado en la persona de Cristo a ser hijos suyos&quot; (cf. <i>Ef<\/i> 1, 4-5).<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211;&nbsp; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor Martes 8 de diciembre de 1987 &nbsp; 1. &quot;&iquest;D&oacute;nde est&aacute;s?&quot; &quot;&#8230; me dio miedo, porque estaba desnudo, y me escond&iacute;&quot; (G&eacute;n 3, 9-10). 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