{"id":39897,"date":"2016-10-05T23:18:19","date_gmt":"2016-10-06T04:18:19","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-1987-misa-en-la-iglesia-parroquial-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:19","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:19","slug":"15-de-agosto-de-1987-misa-en-la-iglesia-parroquial-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-agosto-de-1987-misa-en-la-iglesia-parroquial-de-santo-tomas-de-villanueva-castelgandolfo\/","title":{"rendered":"15 de agosto de 1987, Misa en la iglesia parroquial de Santo Tom\u00e1s de Villanueva, Castelgandolfo"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"4\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Solemnidad de la Asunci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a <br \/> &nbsp;Iglesia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castel Gandolf<br \/> &nbsp;S&aacute;bado 15 de agosto de 1987<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><i>1. &laquo;Dichosa t&uacute; que has cre&iacute;do&raquo; (Lc <\/i>1, 45). <\/p>\n<p>En la solemnidad de la Asunci&oacute;n de la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a, la liturgia nos conduce a la casa de Zacar&iacute;as. En el umbral de esta casa hospitalaria, Mar&iacute;a oye de la boca de Isabel, su pariente, aquellas palabras que la iglesia ha a&ntilde;adido despu&eacute;s al saludo del Arc&aacute;ngel Gabriel, al formar la oraci&oacute;n del &laquo;Ave Mar&iacute;a&raquo;: &laquo;&iexcl;Bendita t&uacute; entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!&raquo; <i>(Lc <\/i>1, 42). <\/p>\n<p>Isabel saluda a Mar&iacute;a como &laquo;Madre de su Se&ntilde;or&raquo; (cf. <i>Lc <\/i>1, 43) Y al final alaba a Dios por aquella fe que ha permitido a la Virgen de Nazaret acoger <i>la palabra de la anunciaci&oacute;n: <\/i>una verdad humanamente inconcebible e inescrutable. <\/p>\n<p>Dice, pues: &laquo;&iexcl;Dichosa t&uacute; que has cre&iacute;do!, porque lo que te ha dicho el Se&ntilde;or se cumplir&aacute;&raquo; <i>(Lc <\/i>1, 45). <\/p>\n<p>2. En la solemnidad de Pentecost&eacute;s <i>hemos inaugurado el A&ntilde;o Mariano, <\/i>durante el cual nos referimos de modo particular precisamente a estas palabras. Hacemos referencia a la fe de la Madre de Dios, as&iacute; como lo ha hecho el Concilio Vaticano II. <\/p>\n<p>Leemos justamente en la Constituci&oacute;n <i>Lumen gentium: <\/i>&laquo; &#8230; <i>avanz&oacute; tambi&eacute;n la Sant&iacute;sima Virgen en la peregrinaci&oacute;n de la fe, <\/i>y mantuvo fielmente su uni&oacute;n con el Hijo hasta la cruz, junto a la cual, no sin designio divino, se mantuvo erguida&raquo; <i>(<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>, <\/i>58).<i> <\/i><\/p>\n<p>Acogiendo la palabra de la anunciaci&oacute;n, pronunciando su &laquo;fiat&raquo; (= h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra), Mar&iacute;a aceptaba tambi&eacute;n <i>la participaci&oacute;n en la cruz <\/i>del Hijo del hombre. <\/p>\n<p>La Enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031987_redemptoris-mater.html\">Redemptoris Mater<\/a><\/i>, ligada al A&ntilde;o Mariano, intenta poner de relieve todo este camino de fe, <i> esta peregrinaci&oacute;n en la fe, <\/i>de la que nos hablan las ense&ntilde;anzas del Concilio. En esta peregrinaci&oacute;n, Mar&iacute;a &laquo;avanzaba del modo m&aacute;s perfecto y especial&raquo;, llegando a ser para todo el pueblo de Dios, <i>para toda la Iglesia &laquo;el modelo&raquo; <\/i>como Virgen y como Madre. <\/p>\n<p>Por este motivo el A&ntilde;o Mariano es <i>una invitaci&oacute;n y una exhortaci&oacute;n, <\/i>dirigida a toda la Iglesia, a cada comunidad y a cada cristiano, a acercarse a la Madre de Cristo, exactamente en esta peregrinaci&oacute;n en la fe, para renovar \u2014hacia el final del segundo milenio\u2014 <i>esta fe, <\/i>que en el coraz&oacute;n y en la vida de Mar&iacute;a ha llegado a ser el inicio del camino de la Iglesia a trav&eacute;s de los siglos y los milenios. <\/p>\n<p>Esta invitaci&oacute;n y esta exhortaci&oacute;n est&aacute;, queridos hermanos y hermanas, <i>tambi&eacute;n <\/i>dirigida a <i>vuestra parroquia <\/i>de Castelgandolfo, donde nos encontramos con ocasi&oacute;n de la solemnidad de hoy. <\/p>\n<p>3. Al visitar a Isabel, la Virgen de Nazaret responde al saludo de su pariente con las palabras del &laquo;Magnificat&raquo;: <i>&laquo;El Poderoso ha hecho obras grandes por m&iacute;; <\/i>su nombre es santo&raquo; <i>(Lc <\/i>1,49). <\/p>\n<p>La fe de Mar&iacute;a se expresa en estas palabras \u2014m&aacute;s a&uacute;n, se expresa en todo el &laquo;Magnificat&raquo;\u2014, pero en estas palabras de modo especial. Ellas, por tanto, deben ser <i>estudiadas y meditadas <\/i>por nosotros de una manera particular, si queremos penetrar en el misterio de la Madre de Dios. Si queremos seguir a Mar&iacute;a en el camino de su fe. <\/p>\n<p><i>La <\/i>fe, en efecto, no es <i>s&oacute;lo una convicci&oacute;n abstracta <\/i>de Dios como Ser infinitamente perfecto, pero tambi&eacute;n infinitamente lejano. La fe es asimismo el convencimiento de que <i>&laquo;el Poderoso ha hecho obras grandes&raquo;. <\/i>Y estas &laquo;obras grandes&raquo;, sea en el orden de la creaci&oacute;n, sea, a&uacute;n m&aacute;s, en el orden de la redenci&oacute;n, hablan de El como de la primera fuente del don. <i>Esta fuente <\/i>se <i>llama &laquo;Amor&raquo;. &laquo;Dios <\/i>es <i>amor&raquo; <\/i>(<i>1 Jn <\/i>4, 8). <\/p>\n<p>Precisamente como amor \u2014y por amor\u2014 &laquo;se hizo pobre \u2026 para que vosotros fueseis ricos&raquo; (<i>2 Cor <\/i>8, 9). La Virgen de Nazaret tiene un profundo convencimiento de esta verdad y la expresa en el &laquo;Magnificat&raquo;. Ella misma es la primera entre estos &laquo;pobres&raquo;, a los que <i>el Dios vivo, como don, <\/i>se ha acercado con la mayor plenitud. <\/p>\n<p>4. La liturgia de la solemnidad de la Asunci&oacute;n de la Sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a nos presenta \u2014con las palabras del Apocalipsis\u2014 <i>una Mujer que lucha contra un Drag&oacute;n. <\/i>De esta manera, el &uacute;ltimo libro de la Sagrada Escritura hace referencia al primero: al libro del G&eacute;nesis. Mar&iacute;a, que ha cre&iacute;do de la manera m&aacute;s radical en el Dios-Amor, se encuentra, en el curso de la historia del hombre y de la Iglesia, en cierto sentido, <i>en el mismo centro de esta lucha contra el mal, <\/i>una lucha que el pr&iacute;ncipe de las tinieblas, &laquo;la antigua serpiente&raquo; <i>(Ap <\/i>12, 9) (la del libro del G&eacute;nesis) dirige contra Dios y contra todo el orden divino del amor, de la gracia, del don y de la santidad. <\/p>\n<p>Participar en la fe de la Sant&iacute;sima Virgen quiere decir <i>participar <\/i> tambi&eacute;n <i>en esta lucha: <\/i>en s&iacute; mismos, en el &aacute;mbito de la propia vida y de las responsabilidades cotidianas. <\/p>\n<p>En este combate, <i>Ella obtiene la victoria mediante la fe. <\/i>&laquo;Y esta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe&raquo; (<i>1 Jn <\/i>5, 4) como ha escrito San Juan. La solemnidad de hoy es la fiesta de la &uacute;ltima victoria de aquella que Isabel ha llamado <i>&laquo;dichosa t&uacute; que has cre&iacute;do&raquo;. <\/i><\/p>\n<p>5. &laquo;El Poderoso ha hecho obras grandes por m&iacute;&raquo;: estas palabras pronunciadas en la visitaci&oacute;n obtienen <i>la confirmaci&oacute;n definitiva en el misterio de la Asunci&oacute;n de Mar&iacute;a al cielo. <\/i>&laquo;Desde ahora me felicitar&aacute;n todas las generaciones&raquo; <i>(Lc <\/i>1, 48). <\/p>\n<p><i>El Concilio <\/i>se expresa con las siguientes palabras: &laquo;Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada inmune de toda mancha de culpa original, terminado el decurso de su vida terrena, fue asunta en cuerpo y alma a la gloria celestial y fue ensalzada por el Se&ntilde;or como Reina universal con el fin de que se asemejase de forma m&aacute;s plena a su Hijo, Se&ntilde;or de se&ntilde;ores (cfr. <i>Ap. <\/i>19,16) Y vencedor del pecado y de la muerte&raquo; <i>(<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>, <\/i> 59). <\/p>\n<p>&laquo;Mientras la Iglesia ha alcanzado en la Sant&iacute;sima Virgen la perfecci&oacute;n, &#8230; los fieles luchan todav&iacute;a por crecer en santidad, venciendo enteramente al pecado, y por eso levantan sus ojos a Mar&iacute;a, que resplandece como modelo de virtudes para toda la comunidad de los elegidos&raquo; <i> (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>,<\/i> 65). <\/p>\n<p>Mar&iacute;a, modelo de virtudes; pero, sobre todo, modelo de fe. Al contemplarla hoy Asunta al Cielo, en el cumplimiento final de su itinerario de fe, nosotros le pedimos que nos preceda <i>en nuestro camino de fe; <\/i>que nos oriente; que nos sostenga. <i>Levantamos nuestros ojos <\/i>a <i>Ella <\/i>para pedirle que nos obtenga siempre el don de la fe, la fuerza de la fe, la alegr&iacute;a de la fe; que nos haga <i>crecer en la santidad, venciendo enteramente el pecado. <\/i><\/p>\n<p>Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211;&nbsp; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Solemnidad de la Asunci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a &nbsp;Iglesia de Santo Tom&aacute;s de Villanueva, Castel Gandolf &nbsp;S&aacute;bado 15 de agosto de 1987 &nbsp; 1. &laquo;Dichosa t&uacute; que has cre&iacute;do&raquo; (Lc 1, 45). 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