{"id":39898,"date":"2016-10-05T23:18:21","date_gmt":"2016-10-06T04:18:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-junio-de-1987-misa-en-la-solemnidad-del-corpus-christi\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:21","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:21","slug":"18-de-junio-de-1987-misa-en-la-solemnidad-del-corpus-christi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-junio-de-1987-misa-en-la-solemnidad-del-corpus-christi\/","title":{"rendered":"18 de junio de 1987, Misa en la solemnidad del \u00abCorpus Christi\u00bb"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">SOLEMNI<font face=\"Times New Roman\">DAD DEL &laquo;CORPUS CHRISTI&raquo;<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Atrio de la Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n<br \/> Jueves 18 de junio de&nbsp; 1987<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &laquo;No&#8230; te olvides del Se&ntilde;or tu Dios&#8230; <i>que te aliment&oacute; en el desierto con un man&aacute;&raquo;<\/i> (<i>Dt<\/i> 8, 14. 16).<\/p>\n<p>Hoy, mientras caminamos por las calles de Roma en procesi&oacute;n, desde la bas&iacute;lica de Letr&aacute;n hasta la que se alza sobre el Esquilino, intentemos tener ante los ojos <i>tambi&eacute;n aquel camino:<\/i><\/p>\n<p>&laquo;No&#8230; te olvides del Se&ntilde;or tu Dios que te sac&oacute; de Egipto, de la esclavitud&raquo; (<i>Dt<\/i> 8, 14). Dice Mois&eacute;s: &laquo;Recuerda el camino que el Se&ntilde;or tu Dios te ha hecho recorrer&#8230; para ponerte a prueba y conocer tus intenciones&raquo; (<i>Dt<\/i> 8, 2).<\/p>\n<p>Es el camino del pueblo de la Antigua Alianza <i>a trav&eacute;s del desierto, hacia la tierra prometida.<\/i><\/p>\n<p>Mientras atravesamos las calles de Roma en procesi&oacute;n eucar&iacute;stica, nos manifestamos ante el mundo como pueblo &laquo;en camino&raquo;, <i>que Dios mismo alimenta con el Pan de Vida,<\/i> as&iacute; como en el desierto alimentaba <i>con man&aacute;<\/i> a los hijos e hijas de Israel. El desierto no permite encontrar alimento, Dios mismo alimentaba a su pueblo.<\/p>\n<p>No olvidemos aquel camino y aquel alimento que era preanuncio del Alimento eucar&iacute;stico.<\/p>\n<p><i>Cristo<\/i>&nbsp;mismo alude a esta figura, contenida en la historia del pueblo de la Antigua Alianza, mientras anunciaba la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a. <i>Habla<\/i> a aquellos que lo escuchan en las cercan&iacute;as de Cafarna&uacute;n <i>del pan que ha bajado del cielo<\/i> (cfr. <i>Jn<\/i> 6, 51). Tambi&eacute;n el man&aacute; en el desierto bajaba del cielo. Era el pan que Dios ofrec&iacute;a a Israel: &laquo;<i>Vuestros padre comieron del man&aacute;<\/i> \u2014dice Jes&uacute;s\u2014 &#8230;<i>y murieron&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 49). El pan que Dios ofrec&iacute;a en el desierto saciaba el hambre del cuerpo, pero no preservaba de la muerte.<\/p>\n<p>Cristo anuncia a sus disc&iacute;pulos un Pan, distinto: &laquo;<i>El que come de este pan vivir&aacute; para siempre&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 58).<\/p>\n<p>As&iacute;, pues, junto con la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a, entramos en el centro mismo del drama del hombre: <i>&iquest;La vida orientada hacia la muerte, o, por el contrario, la vida abierta hacia la eternidad?<\/i><\/p>\n<p>Mientras marchamos en procesi&oacute;n eucar&iacute;stica, recogidos en torno al Pan bajado del cielo, junto con el Verbo Encarnado, anunciamos la verdad de la vida eterna. A nuestro alrededor palpita la vida de la gran ciudad y, sin embargo, esta vida pasa. Esta ciudad, Roma, como cualquier otra ciudad del globo terrestre, es un lugar de paso. <i>Palpita de vida hasta umbral de la muerte.<\/i> Y en su historia, en el curso de las generaciones y de los siglos, ella ha vivido profundamente la realidad de la muerte humana.<\/p>\n<p>2. As&iacute;, pues, lo que Cristo dijo en los alrededores de Cafarna&uacute;n <i>adquiere<\/i> siempre de nuevo <i>actualidad.<\/i> Tambi&eacute;n hoy. Tambi&eacute;n aqu&iacute;, en Roma: &laquo;Os aseguro que si no com&eacute;is la carne del Hijo del Hombre y no beb&eacute;is su sangre <i> no tendr&eacute;is vida en vosotros&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 53).<\/p>\n<p>Para anunciar la Eucarist&iacute;a, Cristo parte <i>de la realidad de la muerte,<\/i> que es la herencia de todo hombre sobre la tierra, as&iacute; como fue la herencia de todos los que comieron el man&aacute; en el desierto.<\/p>\n<p>Nos encontramos as&iacute; <i>en el centro mismo del eterno problema del hombre,<\/i> de su historia, de su misterio.<\/p>\n<p>Cristo nos pone ante la alternativa de &laquo;tener la vida&raquo; o &laquo;no tener vida en nosotros&raquo;.<\/p>\n<p>3. Nos encontramos aqu&iacute; con <i>el n&uacute;cleo mismo de la Buena Noticia<\/i>. Es el c&eacute;nit de la esperanza que va m&aacute;s all&aacute; de la necesidad de morir: &laquo;El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitar&eacute; en el &uacute;ltimo d&iacute;a&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 54).<\/p>\n<p>El Evangelio \u2014la Buena Noticia\u2014 conduce <i>de la<\/i> muerte temporal <i>a la Vida eterna.<\/i> Y, sin embargo, los que escuchaban dir&aacute;n: &laquo;Duro es este lenguaje; &iquest;qui&eacute;n puede entenderlo?&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 60). As&iacute; reaccionaron los oyentes de entonces, en las cercan&iacute;as de Cafarna&uacute;n, &iquest;Y los oyentes de hoy?<\/p>\n<p>Hasta <i>los Ap&oacute;stoles<\/i> fueron sometidos a prueba. Al final, sin embargo, <i> venci&oacute; la fe:<\/i> &laquo;Se&ntilde;or, &iquest;a d&oacute;nde iremos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 68).<\/p>\n<p>Mientras celebramos hoy la Eucarist&iacute;a en medio de la ciudad de Roma, mientras hacemos la procesi&oacute;n del <i>Corpus Christi,<\/i> intentemos tener ante los ojos <i>aquel episodio en las cercan&iacute;as de Cafarna&uacute;n.<\/i> As&iacute; como tenemos en la memoria el camino de Israel a trav&eacute;s del desierto y el &laquo;man&aacute;&raquo;. La liturgia nos hace seguir estas huellas.<\/p>\n<p>4. <i>&iquest;Qui&eacute;nes somos hoy?<\/i><\/p>\n<p>Somos los herederos. <i>Somos herederos<\/i> en el gran misterio de la fe, que gradualmente se hac&iacute;a camino en la historia del pueblo elegido de Dios.<\/p>\n<p>Somos <i>los herederos de esta fe,<\/i> que, <i>durante la &uacute;ltima Cena,<\/i> tom&oacute; definitivamente forma en las almas de los Ap&oacute;stoles.<\/p>\n<p>Entonces, las palabras del anuncio hecho en las cercan&iacute;as de Cafarna&uacute;n llegaron a ser instituci&oacute;n: &laquo;Mi <i>carne<\/i> es verdadera <i>comida<\/i> y mi <i>sangre<\/i> es verdadera <i>bebida.<\/i> El que come mi carne y bebe mi sangre habita en m&iacute; y yo en &eacute;l&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 55-56).<\/p>\n<p>Somos, pues, los &laquo;<i>Christo-foros<\/i>&raquo;. Llevamos a Cristo en nosotros. Su Cuerpo y su Sangre. Su muerte y resurrecci&oacute;n. La victoria de la vida sobre la muerte.<\/p>\n<p>&laquo;Christo-foros&raquo;: esto somos <i>constantemente, cada d&iacute;a<\/i>. Hoy <i>deseamos darle una expresi&oacute;n<\/i> particular, <i>p&uacute;blica.<\/i><\/p>\n<p>&laquo;Christo-foros&raquo;: los que viven &laquo;<i>por medio de Cristo<\/i>&raquo;. As&iacute; como El vive &laquo;por medio del Padre&raquo;.<\/p>\n<p>He aqu&iacute; el misterio que llevamos en nosotros. Misterio de vida eterna en Dios. Por medio de Cristo. &laquo;El pan que yo os dar&eacute; es mi carne para la vida del mundo&raquo; (<i>Jn<\/i> 6. 51).<\/p>\n<p>5. <i>Intentemos crecer d&iacute;a tras d&iacute;a en el misterio pascual de Cristo.<\/i> Y crezcamos, sobre todo, en una particular manifestaci&oacute;n suya, la de la unidad: &laquo;El pan es uno \u2014escribe el Ap&oacute;stol\u2014, y as&iacute; nosotros, aunque somos muchos, <i> formamos un solo cuerpo,<\/i> porque comemos todos del mismo pan&raquo; (<i>1 Cor<\/i> 10, 17).<\/p>\n<p>La Eucarist&iacute;a nos engendra en la comunidad <i>como Iglesia,<\/i> en <i>el Cuerpo de Cristo.<\/i><\/p>\n<p>A trav&eacute;s de todos los continentes del globo terrestre camina el pueblo mesi&aacute;nico, el pueblo de la Nueva Alianza, la Iglesia que se alimenta de la Eucarist&iacute;a y, mediante la Eucarist&iacute;a, como <i>Cuerpo de Cristo participa en la realidad de la vida eterna:<\/i> la lleva en s&iacute; gracias a esta divina comida y bebida: el Cuerpo y la Sangre de Cristo. &iexcl;He aqu&iacute; el gran misterio de la fe!<\/p>\n<p>Acoj&aacute;moslo con alegr&iacute;a y gratitud renovadas. En la Eucarist&iacute;a est&aacute; la prenda de nuestra esperanza. Digamos, pues, tambi&eacute;n nosotros con el Ap&oacute;stol Pedro:<\/p>\n<p>&laquo;T&uacute; solo tienes palabras de vida eterna&raquo;.<\/p>\n<p>&iexcl;T&uacute; solo, Se&ntilde;or! Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp; <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DEL &laquo;CORPUS CHRISTI&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Atrio de la Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n Jueves 18 de junio de&nbsp; 1987 &nbsp; 1. &laquo;No&#8230; te olvides del Se&ntilde;or tu Dios&#8230; que te aliment&oacute; en el desierto con un man&aacute;&raquo; (Dt 8, 14. 16). 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