{"id":39900,"date":"2016-10-05T23:18:38","date_gmt":"2016-10-06T04:18:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-santa-misa-del-domingo-de-ramos-y-segunda-jornada-mundial-de-la-juventud-en-buenos-aires-argentina\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:38","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:38","slug":"12-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-santa-misa-del-domingo-de-ramos-y-segunda-jornada-mundial-de-la-juventud-en-buenos-aires-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-santa-misa-del-domingo-de-ramos-y-segunda-jornada-mundial-de-la-juventud-en-buenos-aires-argentina\/","title":{"rendered":"12 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n de la Santa Misa del Domingo de Ramos y Segunda Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires, Argentina"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"> <a><\/a> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">SANTA MISA DEL DOMINGO DE RAMOS<br \/>Y SEGUNDA JORNADA MUNDIAL DE LA <\/font><\/b> <font color=\"#663300\"><b>JUVENTUD<\/b><\/font><\/p>\n<p> <\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\" size=\"4\" color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/p>\n<p> <\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i>Avenida 9 de Julio, Buenos Aires <br \/>Domingo 12 de abril de 1987<\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p> <\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c<i>Nosotros hemos reconocido y cre&iacute;do en el amor que Dios nos tiene<\/i>\u201d (<i>1Jn<\/i> 4, 16). <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. \u201c<i>&iexcl;Hosanna al Hijo de David!<\/i>\u201d (<i>Mt<\/i> 21, 9). <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia repite hoy en toda la tierra estas palabras con las que la multitud \u2013congregada en Jerusal&eacute;n para las fiestas pascuales\u2013 aclam&oacute; a Jes&uacute;s de Nazaret. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c&iexcl;Hosanna al Hijo de David! &iexcl;Bendito el que viene en el nombre del Se&ntilde;or! &iexcl;Hosanna en las alturas!\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>). <\/p>\n<p align=\"left\"> Jes&uacute;s, rodeado por sus disc&iacute;pulos, entra en la Ciudad Santa montado sobre un asno. Tambi&eacute;n en esta ocasi&oacute;n, como subraya el Evangelista,<i> se cumple en Jes&uacute;s lo anunciado por el Profeta<\/i>: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cDecid a la hija de Si&oacute;n: he aqu&iacute; que viene a ti tu Rey con mansedumbre, sentado sobre un asno, sobre un borrico, hijo de burra de carga\u201d (<i>Mt<\/i> 21, 5). <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia llama a este d&iacute;a Domingo de Ramos, en recuerdo de los ramos que extendieron los habitantes de Jerusal&eacute;n y los peregrinos, al pasar Jes&uacute;s, <i> saludado con todo entusiasmo<\/i> por la multitud. <\/p>\n<p align=\"left\"> Los cantos lit&uacute;rgicos de este domingo nos recuerdan que la <i>juventud<\/i> particip&oacute;, de modo particular, de aquel entusiasmo: son los \u201c<i>pueri Hebraeorum<\/i>\u201d \u2013los j&oacute;venes hebreos\u2013, que aparecen en esos cantos como protagonistas de la aclamaci&oacute;n popular al Hijo de David. <\/p>\n<p align=\"left\"> Parece como si los j&oacute;venes, presentes en aquella primera entrada jubilosa de Cristo en Jerusal&eacute;n, quisieran acompa&ntilde;arlo para siempre de manera especial, cada vez que la Iglesia celebra esta fiesta, singularmente vuestra. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. En el A&ntilde;o Santo de la Redenci&oacute;n 1983-1984, multitud de j&oacute;venes de distintos pa&iacute;ses y continentes acudieron en peregrinaci&oacute;n a Roma, el Domingo de Ramos, para celebrar aquel Jubileo conmigo. Fue una jornada maravillosa e inolvidable, que volvimos a revivir el a&ntilde;o siguiente, con ocasi&oacute;n del A&ntilde;o Internacional de la Juventud. Desde entonces el<i> Domingo de Ramos<\/i> ha sido proclamado como <i> Jornada de la Juventud para la Iglesia<\/i>, en todo el mundo. Este a&ntilde;o la vivimos juntos aqu&iacute;, en <i>Buenos Aires<\/i>. Con vosotros, j&oacute;venes de toda la Argentina, est&aacute;n los que han venido de los diversos pa&iacute;ses de Am&eacute;rica y de otras partes del mundo, entre los que se cuentan delegaciones de j&oacute;venes de Roma, que es la di&oacute;cesis del Papa, y de diversas asociaciones y movimientos internacionales. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Saludo afectuosamente a todos los que form&aacute;is parte de la gran comunidad juvenil de todo el mundo<\/i>. Al mismo tiempo, mi saludo se dirige a los Pastores de la Iglesia aqu&iacute; presentes: al cardenal Juan Carlos Aramburu, arzobispo de Buenos Aires; al cardenal Ra&uacute;l Francisco Primatesta, arzobispo de C&oacute;rdoba y Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina; al cardenal Eduardo Francisco Pironio, Presidente del Consejo Pontificio para los Laicos, organismo que prepara estas Jornadas mundiales. Saludo especialmente a los obispos, venidos de pa&iacute;ses pr&oacute;ximos y lejanos para acompa&ntilde;ar a los j&oacute;venes de sus di&oacute;cesis y celebrar junto al Papa esta Jornada de particular significado eclesial. Saludo tambi&eacute;n a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a todos aquellos que han acompa&ntilde;ado a los j&oacute;venes en esta peregrinaci&oacute;n. Gracias por vuestra presencia.<\/p>\n<p align=\"left\"> Desde la capital de la Rep&uacute;blica Argentina, nos unimos en esp&iacute;ritu con la bas&iacute;lica de San Pedro y con Roma, centro de la Iglesia universal, donde el Se&ntilde;or ha querido que naciera esta fiesta de la juventud: y tambi&eacute;n nos sentimos muy unidos a los j&oacute;venes de <i>todos los lugares de la tierra<\/i> que celebran, junto a sus Pastores, esta fiesta anual, ya sea el Domingo de Ramos, o bien cualquier otro d&iacute;a del a&ntilde;o, adecuado a la situaci&oacute;n y a las circunstancias locales. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Al unir la Jornada de la Juventud al Domingo de Ramos, se&ntilde;alando la presencia de los j&oacute;venes en el Hosanna gozoso que salud&oacute; a Cristo cuando entraba a la Ciudad Santa, la Iglesia no se fija solamente en el entusiasmo de la juventud de todos los tiempos; se fija, sobre todo, en el significado que aquella entrada tuvo en la vida de Cristo y. a trav&eacute;s de El, en la vida de cada hombre, de cada joven. <\/p>\n<p align=\"left\"> S&iacute;. La liturgia de hoy nos recuerda que la entrada solemne de Jesucristo en Jerusal&eacute;n fue el preludio o la introducci&oacute;n a <i>los sucesos de la Semana Santa<\/i>. Aquellos que al ver a Jes&uacute;s preguntaban: \u201c&iquest;<i>Qui&eacute;n es &eacute;ste<\/i>?\u201d, s&oacute;lo hallar&aacute;n una respuesta completa si siguen sus pasos durante los d&iacute;as decisivos de su muerte y resurrecci&oacute;n. Tambi&eacute;n vosotros, j&oacute;venes, alcanzar&eacute;is la comprensi&oacute;n plena del significado de vuestra vida, de vuestra vocaci&oacute;n, mirando a Cristo muerto y resucitado. A&ntilde;adid, pues, al natural atractivo que Cristo despierta en vuestros corazones \u2013y que aquellos j&oacute;venes de Jerusal&eacute;n expresaron con el entusiasmo de su Hosanna\u2013 la consideraci&oacute;n atenta y reposada de<i> los acontecimientos de la Semana Santa<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hoy hemos escuchado<i> la narraci&oacute;n, que de esos hechos hace San Mateo<\/i> en su Evangelio. Y, aunque sus palabras no sean nuevas, una vez m&aacute;s han suscitado un hondo sentimiento en nosotros. Cuando del texto emerge la figura del hijo del hombre sometido a interrogatorios y torturas,<i> las palabras del Profeta<\/i> propuestas por la liturgia de hoy, y que se remontan a muchos siglos antes de que los hechos se cumplieran, <i>adquieren plena realidad y elocuencia<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Isa&iacute;as escrib&iacute;a del futuro Mes&iacute;as: \u201cDi mi cuerpo a los que me her&iacute;an, y mis mejillas a los que mesaban mi barba; no retir&eacute; mi rostro de los que me injuriaban y me escup&iacute;an\u201d (<i>Is<\/i> 50, 6). <\/p>\n<p align=\"left\"> Comparando sus palabras con los tr&aacute;gicos sucesos entre la noche del jueves y la ma&ntilde;ana del viernes, la semejanza es asombrosa; <i>el Profeta escribe como si fuera testigo de aquellas escenas<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Con igual precisi&oacute;n, <i>el Salmo de la liturgia de hoy <\/i>preanuncia los sufrimientos de Cristo: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c Todos los que me ve&iacute;an, hicieron burla de m&iacute;, \/ tuercen los labios y mueven la cabeza: \/ Esper&oacute; en el Se&ntilde;or, l&iacute;brele, \/ s&aacute;lvele, puesto que le ama \u201d (<i>Sal<\/i> 22 [21], 8-9). <\/p>\n<p align=\"left\"> Son palabras que<i> el texto evang&eacute;lico<\/i> confirmar&aacute;, hasta casi en los menores detalles, al narrar la crucifixi&oacute;n de Jes&uacute;s en el G&oacute;lgota. Entonces se cumplir&aacute;n tambi&eacute;n las palabras del Salmista que describen las llagas de Cristo \u2013\u201c<i>Horadaron mis manos y mis pies<\/i>, pueden contar todos mis huesos\u201d(<i>Ib&iacute;d<\/i>., 17-18)\u2013 y la divisi&oacute;n de sus vestiduras \u2013\u201c<i> Se repartieron mis vestiduras<\/i> y sobre mi t&uacute;nica echaron suertes\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 19)\u2013. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. El relato de la pasi&oacute;n del Se&ntilde;or nos acompa&ntilde;a hoy hasta el momento en que el cuerpo de Jes&uacute;s, muerto en la cruz, queda puesto en un sepulcro de piedra. Y, sin embargo, la liturgia de hoy quiere <i>introducirnos m&aacute;s profundamente en el misterio pascual de Jesucristo<\/i>. Por eso, el texto conciso de la segunda lectura, tomado de la Carta de San Pablo a los Filipenses, es clave para descubrir, en el trasfondo de los acontecimientos de la Semana Santa, la <i> plena dimensi&oacute;n <\/i>del misterio divino. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;<i>Qui&eacute;n es Jesucristo<\/i>? podr&iacute;amos preguntarnos de nuevo, como aquellos que lo vieron entrar en Jerusal&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> Jesucristo, \u201csiendo de naturaleza divina, no consider&oacute; como presa codiciada el ser igual a Dios. Por el contrario, se anonad&oacute; a S&iacute; mismo tomando la forma de siervo, haci&eacute;ndose semejante a los hombres\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 6-7).<\/p>\n<p align=\"left\"> Jesucristo es por tanto <i>verdadero Dios, Hijo de Dios<\/i>, el cual, habiendo asumido la naturaleza humana, <i>se hizo hombre<\/i>. Vivi&oacute; sobre esta tierra como Hijo del hombre. Y en El, precisamente en cuanto Hijo del hombre, tuvo cumplimiento la figura del <i>Siervo de Yav&eacute;<\/i>, anunciado por Isa&iacute;as. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Mientras Jes&uacute;s hace su entrada en Jerusal&eacute;n montado sobre un borrico, nosotros nos seguimos preguntando, como lo har&iacute;a seguramente aquella muchedumbre que le rodeaba: &iquest;<i>Qu&eacute; ha hecho Jesucristo<\/i> en su vida? <\/p>\n<p align=\"left\"> Vienen entonces a nuestra memoria aquellas s&iacute;ntesis de su actividad misionera, densas en su brevedad, que nos ofrecen los textos inspirados: \u201cHac&iacute;a y ense&ntilde;aba\u201d (cf. <i>Hch<\/i> 1, 1); \u201cPas&oacute; haciendo el bien&#8230; a todos&#8230;\u201d (cf. <i>Ib&iacute;d.<\/i>, 10, 38); \u201c&iexcl;Jam&aacute;s un hombre ha hablado como habla este hombre!\u201d (<i>Jn<\/i> 7, 46). Y no obstante, todas nuestras respuestas sobre Jes&uacute;s ser&iacute;an incompletas, si no habl&aacute;ramos de su muerte en la cruz. En la cruz la vida de Cristo cobra todo su sentido: la muerte es <i>el acto fundamental <\/i>de la vida de Cristo. Por eso, el texto de San Pablo responde bien a la pregunta antes formulada: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cMostr&aacute;ndose igual que los dem&aacute;s hombres, <i>se humill&oacute; a S&iacute; mismo, haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte<\/i> y muerte <i>de cruz<\/i>\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 7-8). <\/p>\n<p align=\"left\"> El centro de toda la vida de Cristo es su muerte en la cruz: &eacute;se es el acto fundamental y definitivo de su misi&oacute;n mesi&aacute;nica. <i>En esta muerte<\/i> se cumple \u201csu hora\u201d (cf. <i>Jn<\/i> 18, 37). Cristo toma nuestra carne, nace y vive entre los hombres, para morir por nosotros. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es importante subrayar la afirmaci&oacute;n paulina: Cristo \u201cse humill&oacute; a S&iacute; mismo haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte\u201d. No es l&iacute;cito medir la muerte de Cristo con la medida corriente de la debilidad y limitaci&oacute;n humanas. Debe mirarse con la verdadera <i>medida de la obediencia salv&iacute;fica.<\/i> Su muerte <i>no es s&oacute;lo el t&eacute;rmino de la vida<\/i>. Cristo se hace libremente obediente hasta la muerte de cruz, para dar con su muerte <i>un nuevo inicio a la vida<\/i>: \u201cYa que as&iacute; como la muerte vino por un hombre, tambi&eacute;n por un hombre debe venir la resurrecci&oacute;n de los muertos. Y as&iacute; como en Ad&aacute;n mueren todos, as&iacute; tambi&eacute;n todos ser&aacute;n vivificados en Cristo\u201d (<i>1Co<\/i> 15, 21-22). <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Junto al <i>infinito anonadamiento de Cristo<\/i>, Hijo consubstancial del Padre \u2013como hombre, como Siervo de Yav&eacute;, como Var&oacute;n de dolores\u2013, el Ap&oacute;stol proclama al mismo tiempo su <i>exaltaci&oacute;n<\/i>. Al misterio pascual pertenecen tanto la muerte como la resurrecci&oacute;n gloriosa de Cristo, su exaltaci&oacute;n. Y su exaltaci&oacute;n comienza ya en la cruz, que es no s&oacute;lo el pat&iacute;bulo, sino tambi&eacute;n el trono glorioso de Dios hecho hombre; en la cruz, Cristo muerto nos obtiene la verdadera vida: en la cruz, Cristo vence el pecado y la muerte. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso <i>Dios exalta a Cristo<\/i>, que se ha entregado a S&iacute; mismo por nosotros en la cruz. Lo exalta en el horizonte de toda la historia del hombre sometido a la muerte, y esta exaltaci&oacute;n es de dimensi&oacute;n c&oacute;smica. <\/p>\n<p align=\"left\"> San Pablo escribe: \u201cPor eso Dios lo ha exaltado y le ha dado <i>un nombre que est&aacute; sobre todo nombre<\/i>; para que al nombre de Jes&uacute;s toda rodilla se doble en los cielos, en la tierra y en los abismos, y toda lengua confiese: &iexcl;Jesucristo es el Se&ntilde;or!, para la gloria de Dios Padre\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 9-11). <\/p>\n<p align=\"left\"> S&iacute;, <i>Jesucristo es el Se&ntilde;or<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Creemos en Jesucristo nuestro Se&ntilde;or. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Queridos j&oacute;venes amigos: &iquest;Por qu&eacute; este d&iacute;a, Domingo de Ramos, se ha convertido en vuestra Jornada? <\/p>\n<p align=\"left\"> Esto ha ocurrido poco a poco: desde hace tiempo, este d&iacute;a atra&iacute;a y reun&iacute;a, sobre todo en Roma, a muchos j&oacute;venes peregrinos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Quiz&aacute; de este modo hab&eacute;is querido sumaros a los j&oacute;venes y a las j&oacute;venes de Jerusal&eacute;n, \u201cpueri hebraeorum\u201d, que asistieron a la llegada de Jes&uacute;s para las fiestas. Hab&eacute;is querido asumir su entusiasmo, que se expresaba <i>en las palabras &iexcl;Hosanna<\/i>! &iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or! <\/p>\n<p align=\"left\"> Sin embargo, el entusiasmo dura poco. Puede acabarse en un solo d&iacute;a. En cambio, el Domingo de Ramos nos introduce en todos los sucesos de la Semana Santa, en el misterio total de Jesucristo: en su entrega hasta la muerte en la cruz por obediencia al Padre, en el anonadamiento del Hijo que, siendo igual al Padre, ha asumido la condici&oacute;n de siervo hasta sus &uacute;ltimas consecuencias. <\/p>\n<p align=\"left\"> Se podr&iacute;a decir que los j&oacute;venes hab&eacute;is sido atra&iacute;dos por la cruz de Cristo; que vuestro entusiasmo, precedido por los \u201cpueri hebraeorum\u201d y expresado tambi&eacute;n con el \u201c&iexcl;<i>Hosanna<\/i>&#8230; Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or!\u201d, adquiere ante el misterio pascual todo su significado. Alabando al Profeta de Galilea, Jes&uacute;s de Nazaret, proclam&aacute;is a la vez vuestra fe en Jesucristo Dios y Hombre, Redentor del hombre y del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. S&iacute;. <i>El Domingo de Ramos nos introduce en el misterio total de Jesucristo<\/i>, es decir, en <i>el misterio<\/i> pascual, en el que todas las cosas alcanzan su culminaci&oacute;n, y en el que se reconfirma plenamente la verdad de las palabras y de las obras de Jes&uacute;s de Nazaret. En este misterio se revela tambi&eacute;n hasta qu&eacute; punto \u201c<i>Dios es amor<\/i>\u201d (cf. <i>1Jn<\/i> 4, 8); y a la vez, adquirimos conciencia de la verdadera dignidad del hombre, rescatado con el precio de la Sangre del Hijo de Dios, y destinado a vivir eternamente con El en su amor.<\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c<i>Nosotros hemos reconocido y cre&iacute;do en el amor que Dios nos tiene<\/i>\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 4, 16). As&iacute; se expresa San Juan en el texto que meditaremos como lema de esta Jornada mundial de la Juventud. Queridos j&oacute;venes: Celebrad siempre en vuestra vida el misterio pascual de Jes&uacute;s, acogiendo en vuestros corazones el don del amor de Dios: \u201c<i>Me ha amado y se ha entregado por mi<\/i>\u201d (<i>Ga<\/i> 2, 20). Empapados por la fuerza divina del amor, comprometed vuestras energ&iacute;as juveniles en la construcci&oacute;n de la civilizaci&oacute;n del amor. <\/p>\n<p align=\"left\"> Guiados por el \u201csentido de la fe\u201d seguid, al mismo tiempo, la voz de aquello que en el coraz&oacute;n humano y en la conciencia es lo m&aacute;s profundo y lo m&aacute;s noble, de aquello que corresponde a <i>la verdad interior del hombre<\/i> y de su dignidad. As&iacute; ser&eacute;is capaces de entender la l&oacute;gica divina, capaces de superar las pobres razones humanas, y penetrar&eacute;is en la dimensi&oacute;n nueva del amor que Cristo nos ha manifestado. <\/p>\n<p align=\"left\"> Esta es la verdadera raz&oacute;n por la que ven&iacute;s a celebrar este d&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Venid, j&oacute;venes! &iexcl;Acercaos a Cristo, Redentor del hombre! Ese es el sentido que tiene vuestra presencia en la plaza de San Pedro en Roma, y hoy en esta gran avenida de la capital argentina. Es Cristo quien os atrae, es El quien os llama. Y junto a Jesucristo, nuestra Madre Santa Mar&iacute;a, que ha venido desde su <i> santuario de Luj&aacute;n <\/i>para estar con nosotros. A Ella os encomiendo al final de esta celebraci&oacute;n. S&eacute; muy bien todo lo que Nuestra Se&ntilde;ora de Luj&aacute;n significa para vosotros, j&oacute;venes argentinos, como meta de vuestras peregrinaciones anuales, a las que concurr&iacute;s en gran n&uacute;mero, llenos de devoci&oacute;n a la Madre de Dios, con manifiesta generosidad y esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\"> Veo en vosotros a todos vuestros coet&aacute;neos: a los j&oacute;venes y a las j&oacute;venes con los que he tenido la dicha de reunirme en tantas partes del mundo, y tambi&eacute;n a aquellos otros con los que nunca he podido estar. A todos ellos <i>nos unimos en esp&iacute;ritu<\/i>, para invitarles a acercarse a Cristo en este d&iacute;a santo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 9. A todos me dirijo y a todos os digo: <i>Dejaos abrazar por el misterio del Hijo del hombre<\/i>, por el misterio de Cristo muerto y resucitado. &iexcl;Dejaos abrazar <i>por el misterio pascual<\/i>! <\/p>\n<p align=\"left\"> Dejad que este misterio penetre, hasta el fondo, en vuestras vidas, <i>en vuestra conciencia<\/i>, en vuestra sensibilidad, en vuestros corazones, de modo que d&eacute; el verdadero sentido a toda vuestra conducta. <\/p>\n<p align=\"left\"> El misterio pascual es misterio salv&iacute;fico, creador. S&oacute;lo desde el misterio de Cristo <i>puede entenderse plenamente al hombre<\/i>; s&oacute;lo desde Cristo muerto y resucitado puede el hombre comprender su vocaci&oacute;n divina y alcanzar su destino &uacute;ltimo y definitivo. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Dejad, pues, que el misterio pascual act&uacute;e en vosotros<\/i>. Para el hombre, y especialmente para el joven, es esencial conocerse a s&iacute; mismo, saber cu&aacute;l es su valor, su verdadero valor, cu&aacute;l es el significado de su existencia, de su vida, saber cu&aacute;l es su vocaci&oacute;n. S&oacute;lo as&iacute; puede <i>definir el sentido de su propia vida<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> 10. S&oacute;lo acogiendo el misterio pascual en vuestras vidas podr&eacute;is \u201cresponder a cualquiera que os pida raz&oacute;n de la esperanza que est&aacute; en vosotros\u201d (<i>1P<\/i> 3, 15). S&oacute;lo acogiendo a Cristo, muerto y resucitado, podr&eacute;is responder a los grandes y nobles anhelos de vuestro coraz&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;J&oacute;venes: <i>Cristo, la Iglesia, el mundo esperan el testimonio de vuestras vidas<\/i>, fundadas en la verdad que Cristo nos ha revelado! <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;J&oacute;venes: El Papa os agradece vuestro testimonio, y os anima a que se&aacute;is siempre testigos del amor de Dios, sembradores de esperanza y constructores de paz! <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cSe&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n iremos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna\u201d (<i>Jn<\/i> 6, 68). <\/p>\n<p align=\"left\"> Aquel que se entreg&oacute; a S&iacute; mismo haci&eacute;ndose obediente hasta la muerte de cruz, El solo tiene palabras de vida eterna. <\/p>\n<p align=\"left\"> Acoged sus palabras. Aprendedlas. Edificad vuestras vidas teniendo siempre presentes las palabras y la vida de Cristo. M&aacute;s a&uacute;n: <i>aprended a ser Cristo mismo<\/i>, identificados con El en todo.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA SANTA MISA DEL DOMINGO DE RAMOSY SEGUNDA JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Avenida 9 de Julio, Buenos Aires Domingo 12 de abril de 1987 &nbsp; \u201cNosotros hemos reconocido y cre&iacute;do en el amor que Dios nos tiene\u201d (1Jn 4, 16). 1. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-santa-misa-del-domingo-de-ramos-y-segunda-jornada-mundial-de-la-juventud-en-buenos-aires-argentina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab12 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n de la Santa Misa del Domingo de Ramos y Segunda Jornada Mundial de la Juventud en Buenos Aires, Argentina\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39900","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39900","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39900"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39900\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39900"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39900"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39900"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}