{"id":39901,"date":"2016-10-05T23:18:40","date_gmt":"2016-10-06T04:18:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1987-santa-misa-en-rosario-argentina\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:40","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:40","slug":"11-de-abril-de-1987-santa-misa-en-rosario-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1987-santa-misa-en-rosario-argentina\/","title":{"rendered":"11 de abril de 1987, Santa Misa en Rosario, Argentina"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"> <a><\/a> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/font><\/p>\n<p> <\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p> <\/font><br \/>\n<font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\">Parque Independencia de Rosario (Argentina) <br \/>&nbsp;S&aacute;bado 11 de abril de 1987<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>\u201cVosotros sois la sal de la sierra, &#8230; vosotros sois la luz del mundo\u201d <\/i>(<i>Mt <\/i> 5, 13-14). <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Sean estas palabras de Jes&uacute;s, apenas escuchadas en la lectura del Evangelio, portadoras de mi saludo a todos los aqu&iacute; reunidos. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Con cu&aacute;nta alegr&iacute;a, queridos hermanos y hermanas de esta noble ciudad de Rosario y de la zona del litoral argentino, vengo a vosotros en este pen&uacute;ltimo d&iacute;a de mi visita a vuestro amado pa&iacute;s! <\/p>\n<p align=\"left\"> No puedo ocultar que me embarga una gran emoci&oacute;n por hallarme en esta ciudad, dedicada a la Sant&iacute;sima Virgen del Rosario, venerada en este lugar desde hace m&aacute;s de dos siglos. Me conmueve esta advocaci&oacute;n de Santa Mar&iacute;a, que evoca en el &aacute;nimo de los fieles la oraci&oacute;n mariana por excelencia; esa oraci&oacute;n en la que, en cierto modo, Mar&iacute;a reza con nosotros, al igual que rezaba con los Ap&oacute;stoles en el Cen&aacute;culo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Me emociona, asimismo, encontrarme dentro de este hermoso ambiente geogr&aacute;fico, ba&ntilde;ado por el amplio R&iacute;o Paran&aacute;, junto al Monumento nacional a la Bandera, que enarbol&oacute; por primera vez el General Manuel Belgrano, d&aacute;ndole los colores del cielo: el color del manto sagrado de la Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Saludo muy cordialmente a mis queridos hermanos en el Episcopado, especialmente al se&ntilde;or arzobispo de Rosario con sus obispos auxiliares, a las autoridades aqu&iacute; presentes y a esta numerosa asamblea venida desde diversos lugares de esta regi&oacute;n argentina. Valgan para todos las palabras de San Pablo: \u201cEl Dios de la esperanza os colme de todo gozo y paz en vuestra fe, hasta rebosar de esperanza por la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo\u201d (<i>Rm<\/i> 15, 13). <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. \u201c<i>Vosotros sois la sal de la tierra, &#8230; vosotros sois la luz del mundo<\/i>\u201d (<i>Mt<\/i> 5, 13-14). Jes&uacute;s describe la misi&oacute;n de sus disc&iacute;pulos empleando la met&aacute;fora de la sal y de la luz. Sus palabras van dirigidas a los disc&iacute;pulos de todos los tiempos, pero en esta hora adquieren suma importancia para los laicos, que desarrollan su vocaci&oacute;n especifica en el &aacute;mbito de las realidades temporales, adonde son llamados y enviados por Cristo para que \u201ccontribuyan a la santificaci&oacute;n del mundo como desde dentro, a modo de fermento\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 31). <\/p>\n<p align=\"left\"> Esto me lleva a proponeros, para vuestra oraci&oacute;n y reflexi&oacute;n ulterior, un tema de singular importancia en nuestros d&iacute;as: la vocaci&oacute;n y la funci&oacute;n propia de los laicos en la Iglesia y en el mundo. De este mismo tema se ocupar&aacute; el S&iacute;nodo de los Obispos en octubre de este a&ntilde;o y del que espero mucho fruto, tanto para la edificaci&oacute;n de la Iglesia, como para la construcci&oacute;n de la sociedad temporal seg&uacute;n el querer de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> En presencia de la imagen coronada de la Virgen del Rosario, el Papa quiere exhortar hoy a todos los laicos de esta arquidi&oacute;cesis y de todo el pa&iacute;s, a que sean fieles a su vocaci&oacute;n cristiana y a su apostolado eclesial especifico de trabajar por la extensi&oacute;n del reino de Dios en la ciudad temporal. &iexcl;El Papa conf&iacute;a en los laicos argentinos y espera grandes cosas de todos ellos para gloria de Dios y para el servicio del hombre! <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. La primera lectura de la liturgia de hoy <i>nos ha acercado a la vida de la Iglesia primitiva seg&uacute;n el testimonio de los Hechos de los Ap&oacute;stoles<\/i>: \u201c Perseveraban \u2013seg&uacute;n hemos o&iacute;do\u2013 en la doctrina de los Ap&oacute;stoles y en la uni&oacute;n fraterna, en la fracci&oacute;n del pan y en las oraciones\u201d (<i>Hch<\/i> 4, 22). \u201cY cuantos cre&iacute;an, estaban unidos y todo lo ten&iacute;an en com&uacute;n&#8230; alabando a Dios y gozando de la estima de todo el pueblo\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 2, 44. 47). <\/p>\n<p align=\"left\"> Sobre la base de esta concisa descripci&oacute;n se puede deducir que los miembros de aquella primitiva comunidad cristiana, reci&eacute;n formada en Jerusal&eacute;n alrededor de los Ap&oacute;stoles, <i>llevaban ya una propia vida interior, que era fundamento de su identidad <\/i>en medio de los hombres, y que se apoyaba sobre la Palabra de Dios contenida en la ense&ntilde;anza de los Ap&oacute;stoles, y \u201cen la fracci&oacute;n del pan\u201d, esto es, en la Eucarist&iacute;a, que el Se&ntilde;or ordena realizar \u201cen memoria suya\u201d (cf. <i>1Co<\/i> 11, 24). <\/p>\n<p align=\"left\"> Esta vida fue adem&aacute;s<i> algo nuevo<\/i> para el ambiente de Israel. Los cristianos no viv&iacute;an apartados de sus semejantes, pues \u201cperseverando\u201d con ellos \u201cfrecuentaban diariamente el templo\u201d (<i>Hch<\/i> 2, 46). A la vez, <i>daban testimonio<\/i> de Cristo en ese ambiente: y como su vida era digna \u2013devota e inocente\u2013, eran queridos por todo el pueblo (cf. <i>Ib&iacute;d<\/i>., 2, 47). <\/p>\n<p align=\"left\"> Abrazando este estilo de vida, la primera generaci&oacute;n de disc&iacute;pulos y confesores de Cristo intent&oacute; desde el comienzo ser <i>la sal de la tierra y la luz del mundo<\/i>, siguiendo la recomendaci&oacute;n del Maestro. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. La lectura de la <i>Carta a los Efesios<\/i>, por su parte, pone de relieve la importancia fundamental de la vocaci&oacute;n cristiana: \u201cOs exhorto \u2013escribe el Ap&oacute;stol\u2013 <i>a comportaros de una manera digna de la vocaci&oacute;n que hab&eacute;is recibido<\/i>\u201d (<i>Ef<\/i> 4, 1). <\/p>\n<p align=\"left\"> Esta \u201cmanera digna\u201d est&aacute; compuesta por las virtudes que hacen a cada uno semejante al <i>modelo, esto es, a Cristo<\/i>: \u201ccon toda humildad, mansedumbre y paciencia, ayud&aacute;ndoos mutuamente con amor\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 4, 2). <\/p>\n<p align=\"left\"> Igualmente, ese comportarse \u201cde manera digna\u201d significa \u201cconservar la unidad del Esp&iacute;ritu, mediante el vinculo de la paz\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 4, 3). Los fundamentos de esta unidad son s&oacute;lidos: \u201cUn solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que est&aacute; sobre todos, lo penetra todo y est&aacute; en todos\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 4, 5-6). La vocaci&oacute;n cristiana es \u2013leemos\u2013 \u201c<i>una misma esperanza, a la que hab&eacute;is sido llamados<\/i>\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 4, 4). Todos los que participan en esta esperanza tienen <i>un solo Esp&iacute;ritu <\/i>y constituyen un solo cuerpo en Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Veis, pues, c&oacute;mo la Carta a los Efesios tiene presentes a todos los cristianos, a todo el Pueblo de Dios: \u201c<i>Laos thou theou<\/i>\u201d. De esta expresi&oacute;n griega proviene precisamente el t&eacute;rmino \u201claicos\u201d utilizado en la actualidad. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. El Concilio Vaticano II se ocup&oacute; tambi&eacute;n de esta vocaci&oacute;n espec&iacute;fica, a saber, de <i>los cristianos laicos extendidos por todo el orbe para ser sal de la tierra y luz del mundo<\/i>; adem&aacute;s nos indic&oacute; en qu&eacute; consiste esa vocaci&oacute;n y c&oacute;mo deben comportarse para que su conducta sea \u201cdigna de la vocaci&oacute;n cristiana\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> La respuesta del Concilio \u2013esto es, todas sus ense&ntilde;anzas sobre los laicos y su apostolado\u2013 se debe entender naturalmente, <i>en continuidad homog&eacute;nea <\/i>con las ense&ntilde;anzas del Evangelio, de los Hechos y de las Cartas de los Ap&oacute;stoles. Simult&aacute;neamente, la respuesta conciliar tiene muy en cuenta la rica y m&uacute;ltiple realidad de la Iglesia en el mundo contempor&aacute;neo, de la Iglesia que vive en todos los continentes, en medio de muchos pueblos, lenguas y culturas, permaneciendo al mismo tiempo \u201c<i>in statu missionis<\/i>\u201d, en estado de misi&oacute;n. Dondequiera que se encuentre, la Iglesia es siempre \u201c misionera \u201d en sentido amplio, y esto determina la din&aacute;mica particular de la vocaci&oacute;n y del apostolado de los laicos. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. En efecto, el Concilio Vaticano II afirma que todos los cristianos participan de la &uacute;nica misi&oacute;n de la Iglesia: \u201cLa Iglesia ha nacido con el fin de que, por la propagaci&oacute;n del reino de Cristo en toda la tierra, para gloria de Dios Padre, haga a todos los hombres part&iacute;cipes de la redenci&oacute;n salvadora, y por medio de ellos se ordene realmente todo el mundo hacia Cristo. Toda la actividad del Cuerpo m&iacute;stico ordenada a este fin se llama apostolado, que la Iglesia ejercita mediante todos sus miembros, naturalmente de modos diversos; la vocaci&oacute;n cristiana es, por su misma naturaleza, vocaci&oacute;n al apostolado\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam Actuositatem<\/a><\/i>, 2). <\/p>\n<p align=\"left\"> El Concilio se&ntilde;ala tambi&eacute;n el modo espec&iacute;fico que tienen los fieles laicos de ejercer su apostolado: \u201cEl car&aacute;cter secular es propio y peculiar de los laicos&#8230; A los laicos corresponde, por su propia vocaci&oacute;n, tratar de obtener el reino de Dios gestionando los asuntos temporales y orden&aacute;ndolos seg&uacute;n Dios\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 31). No hay, por tanto, actividad humana temporal que sea ajena a esa tarea evangelizadora. As&iacute; lo afirm&oacute; mi venerado predecesor el Papa Pablo VI, en su Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>: \u201cEl camino propio de su actividad evangelizadora es el mundo vasto y complejo de la pol&iacute;tica, de la vida social, de la econom&iacute;a, y tambi&eacute;n de la cultura, de las ciencias, de las artes, de la vida internacional, de los medios de comunicaci&oacute;n social, as&iacute; como otras realidades abiertas a la evangelizaci&oacute;n, como el amor, la familia, la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes, el trabajo profesional, el sufrimiento..\u201d (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>, 70). <\/p>\n<p align=\"left\"> Esto no quiere decir, sin embargo, que la transformaci&oacute;n del mundo est&eacute; confiada o pertenezca exclusivamente a los laicos, quedando para los cl&eacute;rigos, los religiosos y religiosas la edificaci&oacute;n interna de la Iglesia. Todo el Cuerpo m&iacute;stico es definido por el Concilio como \u201cSacramento universal de salvaci&oacute;n\u201d; por consiguiente, toda la Iglesia tiene la misi&oacute;n de salvar y transformar el mundo, en Cristo, por la fuerza del Evangelio. Pero cada uno llevando a cabo la <i>funci&oacute;n propia <\/i>a la que ha sido llamado por Dios: \u201cComo lo <i>propio<\/i> del estado laical es vivir en medio del mundo y de los negocios temporales. Dios llama a los seglares a que, con el fervor del esp&iacute;ritu cristiano, ejerzan su apostolado <i>en el mundo<\/i> a manera de fermento\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam Actuositatem<\/a><\/i>, 2). <\/p>\n<p align=\"left\"> A ese mundo hab&eacute;is de llevar, queridos laicos, hombres y mujeres, la presencia salv&iacute;fica de Cristo, el enviado del Padre. En &eacute;l hab&eacute;is de ser testigos de la resurrecci&oacute;n y de la vida del Se&ntilde;or Jes&uacute;s, y signos del Dios verdadero (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>, 38). Hab&eacute;is de ser \u201cheraldos y ap&oacute;stoles\u201d (cf. <i>1Tm<\/i> 2, 7) del Evangelio para el mundo de hoy. No teng&aacute;is miedo. El Se&ntilde;or ha querido que vuestra vida se despliegue en medio de las realidades temporales, para que renov&eacute;is \u2013con la libertad de los hijos de Dios\u2013 esa sociedad de la que form&aacute;is parte. <\/p>\n<p align=\"left\"> Como Pastor de la Iglesia universal, hoy, en esta ciudad de Rosario, quiero pediros a todos vosotros, los laicos cristianos argentinos, que asum&aacute;is decididamente vuestro apostolado espec&iacute;fico e irreemplazable: en vuestra vida profesional, familiar y social, en las parroquias, a trav&eacute;s de vuestras asociaciones, en particular en la Acci&oacute;n Cat&oacute;lica. <\/p>\n<p align=\"left\"> A ello os invitan adem&aacute;s, de manera apremiante, las necesidades de los tiempos recios que vivimos y os impulsa la acci&oacute;n fecunda e incesante del Esp&iacute;ritu Santo. En efecto, ten&eacute;is ante vosotros evidentes muestras de difusi&oacute;n del secularismo que pretende invadirlo todo; a la vez, est&aacute;is percibiendo con se&ntilde;ales muy claras la creciente hambre de Dios, que siente en sus entra&ntilde;as el hombre moderno, sobre todo la generaci&oacute;n m&aacute;s joven. Desafortunadamente nos siguen azotando los vientos de la violencia, del terrorismo, de la guerra; pero, gracias a Dios, se va reforzando m&aacute;s y m&aacute;s el ansia universal de paz, como lo ha demostrado el encuentro de oraci&oacute;n en As&iacute;s, hace pocos meses. En medio de esas realidades contrastantes, yo os pido con amor y confianza que sig&aacute;is siendo fieles a vuestra misi&oacute;n de ap&oacute;stoles y testigos, part&iacute;cipes en la &uacute;nica misi&oacute;n evangelizadora de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Entre los cometidos propios del apostolado de los seglares, quiero ahora subrayar algunos que, en general, resultan m&aacute;s apremiantes en la sociedad argentina del presente. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pienso, en primer lugar, en la necesidad de que los c&oacute;nyuges cristianos vivan plenamente su matrimonio como una participaci&oacute;n de la uni&oacute;n <i>fecunda e indisoluble<\/i> entre Cristo y la Iglesia; sinti&eacute;ndose responsables de la educaci&oacute;n integra, ante todo religiosa v moral, de sus hijos, para que ellos sepan discernir rectamente todo lo noble y bueno que hay en la creaci&oacute;n, m&aacute;xime dentro de s&iacute; mismos, distingui&eacute;ndolo del consumismo hedonista y del materialismo ateo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Veo tambi&eacute;n el reto que para el laico cristiano supone el <i>campo de la justicia<\/i> y de las instituciones ordenadas al bien com&uacute;n. Es en &eacute;ste donde con frecuencia se toman las decisiones m&aacute;s delicadas, aquellas que afectan a los problemas de la vida, de la sociedad, de la econom&iacute;a, y. por tanto, de la dignidad y de los derechos del hombre y de la convivencia pacifica en la sociedad. Guiados por las ense&ntilde;anzas luminosas de la Iglesia, y sin necesidad de seguir una f&oacute;rmula pol&iacute;tica un&iacute;voca, hab&eacute;is de esforzaros denodadamente en buscar una soluci&oacute;n digna y justa a las diversas situaciones que se plantean en la vida civil de vuestra naci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pienso, finalmente, en el <i>campo de la educaci&oacute;n y de la cultura<\/i>. El laico cat&oacute;lico, dedic&aacute;ndose seriamente a su tarea de intelectual, de cient&iacute;fico, de educador, ha de promover y difundir con todas sus fuerzas una cultura de la verdad y del bien, que pueda contribuir a una colaboraci&oacute;n fecunda entre la ciencia y la fe. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. \u201c&iexcl;Vosotros sois la sal de la tierra! Vosotros sois la luz del mundo!\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> Estas palabras de Cristo quieren se&ntilde;alar con trazos bien precisos la impronta m&aacute;s adecuada de la vocaci&oacute;n cristiana <i>en toda &eacute;poca<\/i>, y dan bien a entender que ning&uacute;n cristiano puede eximirse de la responsabilidad evangelizadora, y que cada uno ha de ser consciente del compromiso personal con Cristo contra&iacute;do en el bautismo y en la confirmaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas: Para no perder el \u201csabor\u201d de la sal salv&iacute;fica, ten&eacute;is que estar profundamente impregnados de la <i>verdad del Evangelio de Cristo<\/i> y reforzados interiormente <i>con la potencia de su gracia<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> La sal, a la que se refiere la met&aacute;fora evang&eacute;lica, sirve tambi&eacute;n para preservar de la corrupci&oacute;n los alimentos. De esta manera, vosotros, laicos cristianos, os librar&eacute;is de la descomposici&oacute;n corruptora de los influjos mundanos, contrarios al Evangelio y a la vida en Cristo; <i>de lo que descompone las energ&iacute;as salv&iacute;ficas de una vida cristiana plenamente asumida<\/i>. No pod&eacute;is \u201chaceros semejantes a este mundo\u201d bajo el influjo del secularismo, esto es, de un modo de vida en el que se deja de lado la ordenaci&oacute;n del mundo a Dios. Eso no significa odiar o despreciar el mundo, sino al contrario, <i>amar verdaderamente <\/i>a este mundo, al hombre, a todos los hombres. &iexcl;El amor se demuestra en el hecho <i>de difundir el verdadero bien<\/i>, con el fin de transformar el mundo seg&uacute;n el esp&iacute;ritu salv&iacute;fico del Evangelio y preparar su plena realizaci&oacute;n en el reino futuro! <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>No sois llamados<\/i> para vivir en la segregaci&oacute;n, en el aislamiento. Sois padres y madres de familia, trabajadores, intelectuales, profesionales o estudiantes como todos. La llamada de Dios no mira al apartamiento, sino a que se&aacute;is <i>luz<\/i> y <i>sal<\/i> all&iacute; mismo donde os encontr&aacute;is. Cristo quiere que se&aacute;is \u201cluz del mundo\u201d; y. por tanto, est&aacute;is colocados como \u201cuna ciudad situada en la cima de una monta&ntilde;a\u201d, ya que \u201cno se enciende una l&aacute;mpara para esconderla, sino que se la pone en el candelero para que ilumine&#8230;\u201d (<i>Mt<\/i> 5, 14-15). <\/p>\n<p align=\"left\"> Vuestra tarea es la \u201c<i>renovaci&oacute;n de la realidad humana<\/i>\u201d \u2013renovaci&oacute;n m&uacute;ltiple y variada\u2013 en el esp&iacute;ritu del Evangelio y en la perspectiva del reino de Dios, procurando tambi&eacute;n que todas las realidades de la tierra se configuren de acuerdo con <i>el valor propio, que Dios les ha dado<\/i> (cf.<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam Actuositatem<\/a><\/i>, 7). Es &eacute;ste el amplio horizonte al que debe llegar toda la obra de la redenci&oacute;n de Cristo (cf. <i>Ib&iacute;d<\/i>., 5); y vosotros, los laicos, os insert&aacute;is operativamente en ella ofreciendo a Dios vuestro trabajo diario (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\"> Gaudium et spes<\/a><\/i>, 67). <\/p>\n<p align=\"left\"> Para iluminar a todos los hombres, hab&eacute;is de ser testigos de la Verdad y para ello adquirir una honda formaci&oacute;n religiosa, que os lleve a conocer cada vez mejor la doctrina de Cristo transmitida por la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Tened siempre presente que vuestro testimonio ser&iacute;a ineficaz \u2013la sal perder&iacute;a su sabor\u2013 si los dem&aacute;s no vieran en vosotros las obras propias de un cristiano. Porque es sobre todo vuestra conducta diaria la que debe iluminar a los dem&aacute;s. Os lo dice Cristo mismo: \u201cAs&iacute; debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en vosotros, a fin de que ellos vean las buenas obras que vosotros hac&eacute;is y glorifiquen al Padre que est&aacute; en los cielos\u201d (<i>Mt<\/i> 5, 16). El Concilio Vaticano II se inspir&oacute; en este texto evang&eacute;lico al describir la eficacia sobrenatural del apostolado de los laicos (cf.<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam Actuositatem<\/a><\/i>, 6). <\/p>\n<p align=\"left\"> 9. Todos nosotros estamos dispuestos ahora a perseverar en la ense&ntilde;anza de los Ap&oacute;stoles, en la fracci&oacute;n del pan y en la oraci&oacute;n. De esta manera, vamos a poner sobre el altar, aqu&iacute; en tierra argentina, <i>todo lo que forma parte de vuestra vocaci&oacute;n humana<\/i> y cristiana: \u201c&iexcl;Venid, cantemos con j&uacute;bilo al Se&ntilde;or, aclamemos a la Roca que nos salva!\u201d (<i>Sal<\/i> 95 [94], 6). <\/p>\n<p align=\"left\"> Se repite una vez m&aacute;s el misterio eucar&iacute;stico del Cen&aacute;culo. <i>Cristo<\/i>, que en la v&iacute;spera de su pasi&oacute;n realiz&oacute; la transubstanciaci&oacute;n del pan y del vino en el Cuerpo y en la Sangre de su sacrificio redentor, <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2013 <i>acepte de vuestras manos<\/i>, en este pan y vino, todas las inquietudes y aspiraciones que acompa&ntilde;an a diario vuestra vocaci&oacute;n cristiana y la misi&oacute;n del Pueblo de Dios en tierra argentina; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2013 <i>siga imprimiendo en todo vuestro apostolado el sello de la Divina Eucarist&iacute;a<\/i>, mediante la cual entramos con El en el <i>eterno reino de la verdad y de la justicia, del amor y de la paz<\/i>, como pueblo unido con la misma unidad del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Nos ayude siempre la protecci&oacute;n maternal de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, Virgen del Rosario, la primera seguidora de Jes&uacute;s, modelo perfecto de los laicos que viven, en lo cotidiano de la historia, su vocaci&oacute;n de santidad y su misi&oacute;n de ap&oacute;stoles y testigos del Se&ntilde;or Resucitado. As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Parque Independencia de Rosario (Argentina) &nbsp;S&aacute;bado 11 de abril de 1987 &nbsp; \u201cVosotros sois la sal de la sierra, &#8230; vosotros sois la luz del mundo\u201d (Mt 5, 13-14). 1. Sean estas palabras de Jes&uacute;s, apenas escuchadas en la lectura del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/11-de-abril-de-1987-santa-misa-en-rosario-argentina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab11 de abril de 1987, Santa Misa en Rosario, Argentina\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39901","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39901"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39901\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}