{"id":39902,"date":"2016-10-05T23:18:41","date_gmt":"2016-10-06T04:18:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-en-parana-sobre-el-tema-de-la-inmigracion\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:41","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:41","slug":"9-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-en-parana-sobre-el-tema-de-la-inmigracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-en-parana-sobre-el-tema-de-la-inmigracion\/","title":{"rendered":"9 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n de la Palabra en Paran\u00e1 sobre el tema de la inmigraci\u00f3n"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA SOBRE EL TEMA DE LA INMIGRACI&Oacute;N<\/font><\/b><\/p>\n<p> <font face=\"Times New Roman\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Aeropuerto de Paran&aacute; (Argentina)<br \/>&nbsp;Jueves 9 de abril de 1987<\/i><\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c<i>Nuestros antepasados . . . reconociendo que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra . . . buscaban una patria<\/i>\u201d (<i>Hb<\/i> 1, 13-14). <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. <i>Amados hermanos en el Episcopado, <br \/>querid&iacute;simos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> Nos encontramos, reunidos en esta ciudad de Paran&aacute;, en las m&aacute;rgenes del r&iacute;o del mismo nombre, para escuchar la Palabra de Dios y dejarnos interpelar por ella. <\/p>\n<p align=\"left\"> Las palabras que acabamos de escuchar, tomadas de la Carta a los Hebreos, se aplican con particular realismo a esta noble naci&oacute;n argentina, un pa&iacute;s de inmigraci&oacute;n, <i>hospitalario y amigo<\/i> para los inmigrantes, en el pasado y en el presente. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es para m&iacute; motivo de gran alegr&iacute;a celebrar, junto a vosotros, esta liturgia de <i>oraci&oacute;n por los inmigrantes<\/i>. Saludo a las autoridades, a mis amados hermanos en el Episcopado, en particular al Pastor de esta arquidi&oacute;cesis, a los sacerdotes, religiosas y religiosos, y a todos los dem&aacute;s fieles que, con su presencia o a trav&eacute;s de los medios de comunicaci&oacute;n, desean unirse a nosotros para \u201cdar gracias al Se&ntilde;or porque es bueno . . . y aclamarlo en la asamblea del pueblo\u201d (<i>Sal<\/i> 107 [106], 1-2). <\/p>\n<p align=\"left\"> La Argentina de hoy, se puede dar, es un pa&iacute;s <i>hecho<\/i>, en buena medida, por inmigrantes; por hombres y mujeres que han venido a \u201chabitar en el suelo argentino\u201d como reza el pre&aacute;mbulo de vuestra Constituci&oacute;n. Vuestra naci&oacute;n ha sabido acoger a los que ven&iacute;an, y &eacute;stos, a su vez, han encontrado una nueva patria a la que han aportado la herencia de sus lugares de origen. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ante esta gozosa realidad, vienen a mis labios las palabras del Salmo: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cDad gracias al Se&ntilde;or, porque es bueno, \/ porque es eterno su amor. \/ Que lo digan los redimidos del Se&ntilde;or &#8230; \/ los que ha reunido de entre los pa&iacute;ses, \/ de oriente y de poniente, del norte y del mediod&iacute;a &#8230; \/ El los libr&oacute; de sus angustias, \/ los condujo por camino recto \/ hasta llegar a una ciudad habitable\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 1-3. 6-7). <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Se ha proclamado hoy el Evangelio de la huida de la Sagrada Familia a Egipto y de su posterior retorno a Israel. &laquo;Un &Aacute;ngel del Se&ntilde;or se apareci&oacute; en sue&ntilde;os a Jos&eacute; y le dijo: \u201cLev&aacute;ntate, toma al Ni&ntilde;o y a su Madre, huye a Egipto y permanece all&iacute; hasta que yo te avise\u201d&#8230; cuando muri&oacute; Herodes, el &Aacute;ngel del Se&ntilde;or se apareci&oacute; en sue&ntilde;os a Jos&eacute;, que estaba en Egipto y le dijo: \u201cLev&aacute;ntate, toma al Ni&ntilde;o y a su Madre, y regresa a la tierra de Israel\u201d&raquo; (<i>Mt<\/i> 2, 13. 19.20). <\/p>\n<p align=\"left\"> El Se&ntilde;or, que por su gran misericordia se hizo semejante en todo a sus hermanos los hombres, menos en el pecado (cf. <i>Hb<\/i> 2, 17), quiso tambi&eacute;n asumir, con su Madre Sant&iacute;sima y San Jos&eacute;, esa <i>condici&oacute;n de emigrante<\/i>, ya al principio de su camino en este mundo. Poco despu&eacute;s de su nacimiento en Bel&eacute;n, la Sagrada Familia se vio obligada a emprender la v&iacute;a del exilio. Quiz&aacute; nos parece que la distancia a Egipto no es demasiado considerable; sin embargo, lo improvisado de la huida, la traves&iacute;a del desierto con los precarios medios disponibles, y el encuentro con una cultura distinta, ponen de relieve suficientemente hasta qu&eacute; punto Jes&uacute;s ha querido compartir esta realidad, que no pocas veces acompa&ntilde;a la vida del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Cu&aacute;ntos emigrantes de hoy y de siempre, pueden ver reflejada su situaci&oacute;n en la de Jes&uacute;s, que debe alejarse de su pa&iacute;s para poder sobrevivir! De todos modos, lo que debemos considerar en esta etapa de la vida de Cristo es, sobre todo, <i>el significado que tuvo en el designio salv&iacute;fico del Padre<\/i>. Esa huida y permanencia en Egipto durante alg&uacute;n tiempo, contribuyeron a que el Sacrificio de Cristo tuviera lugar a su hora (cf. <i>Jn<\/i> 13, 1), y en Jerusal&eacute;n (cf. <i>Mt<\/i> 20, 17-19). De modo an&aacute;logo, toda situaci&oacute;n de emigraci&oacute;n se halla &iacute;ntimamente vinculada a los planes de Dios. He ah&iacute;, pues, la perspectiva m&aacute;s profunda en que ha de considerarse el fen&oacute;meno de la emigraci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Los emigrantes ven&iacute;an aqu&iacute; sobre todo a buscar trabajo, cuando &eacute;ste escaseaba ya en su tierra de origen. Con la voluntad de trabajar y de contribuir al bien com&uacute;n del pa&iacute;s que los recib&iacute;a generosamente, tra&iacute;an tambi&eacute;n consigo todo el bagaje hist&oacute;rico, cultural, religioso de sus respectivos pa&iacute;ses. Para la Argentina hispana de entonces, las corrientes migratorias posteriores de la misma Espa&ntilde;a, de Italia, Alemania, Francia, Suiza, Polonia, Ucrania, Yugoslavia, Armenia, el L&iacute;bano, Siria, Turqu&iacute;a y de las comunidades hebreas del Este y Centro de Europa, han sido no s&oacute;lo una <i>fuente de riqueza<\/i>, econ&oacute;mica y cultural, sino tambi&eacute;n el <i>componente b&aacute;sico<\/i> de la poblaci&oacute;n actual. <\/p>\n<p align=\"left\"> Muchos de estos inmigrantes han <i>tra&iacute;do<\/i> consigo, junto con su pobreza, <i>la gran riqueza de la fe cat&oacute;lica<\/i>; otros muchos, han encontrado ese gran tesoro en vuestro pa&iacute;s. Quisiera recordar ahora, en esta novena de a&ntilde;os que prepara ya de cerca la celebraci&oacute;n del V centenario de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, la importancia que en esta evangelizaci&oacute;n han tenido muchos de los inmigrantes europeos llegados, incluso recientemente, a estas tierras: han aportado una fe sincera y una viva conciencia de su pertenencia a la Iglesia cat&oacute;lica, y tambi&eacute;n su propio tesoro de devociones populares. Ellos han<i> fijado definitivamente la actual fisonom&iacute;a religiosa<\/i> de este pa&iacute;s \u2013y de tantos otros pa&iacute;ses hermanos\u2013, en admirable simbiosis con las tradiciones locales. <\/p>\n<p align=\"left\"> Otros inmigrantes han venido tambi&eacute;n, trayendo sus propias tradiciones religiosas. Pienso en primer lugar, en los pertenecientes a las diversas confesiones cristianas de Oriente y de Occidente. Tambi&eacute;n quisiera recordar, especialmente en esta provincia de Entre R&iacute;os, a la inmigraci&oacute;n hebrea, tan apreciable en sus aportes culturales. <\/p>\n<p align=\"left\"> Si las corrientes migratorias desde Europa ya no tienen la amplitud de otros tiempos, nuevos desplazamientos, de pa&iacute;ses vecinos esta vez, han venido a reemplazarlas. Ahora son oriundos de regiones lim&iacute;trofes los que vienen a \u201chabitar este suelo\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> No quisiera olvidar tampoco el fen&oacute;meno de las migraciones internas. En Argentina, como en todos los pa&iacute;ses, hay regiones m&aacute;s o menos favorecidas, y est&aacute; tambi&eacute;n la atracci&oacute;n, que es a menudo solamente espejismo, de los grandes centros urbanos. <\/p>\n<p align=\"left\"> No obstante tanta diversidad de procedencias, culturas y religiones, es muy honroso comprobar que en la Argentina no se han dado las divisiones o los conflictos raciales o religiosos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Tambi&eacute;n por esto, proclamamos: \u201cDad gracias al Se&ntilde;or porque es bueno, porque es eterno su amor\u201d (<i>Sal<\/i> 107 [106], 1). Agradeced a Dios y al pa&iacute;s argentino, la generosidad y apertura que manifest&oacute; en vuestros padres, comport&aacute;ndoos del mismo modo con vuestros hermanos menos favorecidos. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Un pa&iacute;s abierto a la inmigraci&oacute;n es un pa&iacute;s hospitalario y generosos que se <i>mantiene siempre joven<\/i> porque, sin perder su identidad, es capaz de renovarse al acoger sucesivas migraciones: esa renovaci&oacute;n en la tradici&oacute;n es precisamente se&ntilde;al de vigor, de lozan&iacute;a y de un futuro prometedor. La Argentina no ha sido as&iacute; solamente en el pasado: lo es todav&iacute;a, y <i>siempre lo debe ser<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Muy en contraste con estos sentimientos, tan en consonancia con el esp&iacute;ritu cristiano, y a pesar de los muchos signos positivos que se vislumbran por todas partes, en algunos lugares a&uacute;n se nota la persistencia de un prejuicio ante el inmigrante, de miedo a que el hombre venido de fuera \u2013aunque admitido para determinados tipos de prestaciones laborales\u2013, acabe por introducir un desequilibrio en la sociedad que lo recibe; y esto se traduce, de modo m&aacute;s o menos consciente, en actitudes de falta de afecto o, incluso, de hostilidad. Os dais cuenta de que ese miedo y ese prejuicio no tienen otro fundamento que <i>el propio ego&iacute;smo. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso, se hace particularmente importante que foment&eacute;is a&uacute;n m&aacute;s el esp&iacute;ritu evang&eacute;lico <i>de caridad y de acogida<\/i> hacia todos. Os recuerdo las palabras de la Ep&iacute;stola a los Hebreos: \u201cPerseverad en el amor fraterno. No olvid&eacute;is la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los &aacute;ngeles\u201d (<i>Hb<\/i> 12, 12). Existe un arte y un sentido de la hospitalidad que es imposible codificar en normas y leyes, pero que debe estar escrito <i>en cada coraz&oacute;n cristiano.<\/i> El coraz&oacute;n de los argentinos no debe cambiar: si antes acog&iacute;ais emigrantes del Viejo Mundo, recibid ahora, como ya lo hac&eacute;is, a vuestros vecinos menos favorecidos, para que encuentren aqu&iacute; un hogar, al igual que vuestros antepasados lo encontraron en estas riberas. <i>No haya<\/i> en este pa&iacute;s, como nunca lo ha habido, <i>ciudadanos de segunda clase<\/i>: que sea una tierra abierta a todos los hombres de buena voluntad. <\/p>\n<p align=\"left\"> Deb&eacute;is procurar que los inmigrantes arraiguen vitalmente en la naci&oacute;n que los recibe, en la comunidad eclesial que como hermanos los acoge. Esto supone conjugar, con extrema delicadeza, la valoraci&oacute;n del patrimonio espiritual que los inmigrantes traen consigo, con el fomento de su integraci&oacute;n en el ambiente al que llegan. Esa sol&iacute;cita actitud evita tensiones y conflictos, y facilita el mutuo enriquecimiento humano y espiritual. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Queridos inmigrantes cat&oacute;licos, deb&eacute;is sentiros \u2013porque lo sois\u2013<i> miembros vivos<\/i> de la Iglesia, no s&oacute;lo receptores de ayuda material y espiritual, sino tambi&eacute;n verdaderos promotores de la evangelizaci&oacute;n. Dios os ha bendecido con una nueva patria, pero sobre todo os ha bendecido con la fe cristiana, \u201cgarant&iacute;a de los bienes que se esperan, plena certeza de las realidades que no se ven\u201d (<i>Hb<\/i> 11, 1). <i>Deb&eacute;is extender esa fe<\/i> como levadura evang&eacute;lica en la patria que os ha acogido. No os atrincher&eacute;is en vuestra situaci&oacute;n, quiz&aacute; precaria: Dios quiere que se&aacute;is colaboradores en la tarea de santificaci&oacute;n del hombre y de todas las realidades humanas. <\/p>\n<p align=\"left\"> La vocaci&oacute;n cristiana, sea cual vuestra peculiar situaci&oacute;n, es, por su propia naturaleza, vocaci&oacute;n al apostolado (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\"> Apostolicam Actuositatem<\/a><\/i>, 2); la gran misi&oacute;n que hemos recibido en el bautismo es dar testimonio de la nueva vida recibida; no cabe la actitud de<i> permanecer pasivos<\/i>. La extensi&oacute;n del reino de Dios no es s&oacute;lo tarea de obispos, sacerdotes y religiosos, porque todos \u2013seg&uacute;n vuestras peculiares circunstancias\u2013 ten&eacute;is el mandato concreto de dar testimonio de vida y de anunciar a Cristo. Vuestra conducta debe ser tal que los dem&aacute;s puedan decir al veros: &eacute;ste es cristiano, porque no es signo de divisi&oacute;n, porque sabe comprender, porque no es fan&aacute;tico, porque sabe sobreponerse a los bajos instintos, porque es trabajador y sacrificado, porque manifiesta sentimientos de paz, porque ama, porque reza. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hemos o&iacute;do al salmista: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cSembraron campos y plantaron vi&ntilde;as, \/ que produjeron frutos en las cosechas; \/ El los bendijo y se multiplicaron\u201d (<i>Sal<\/i> 107 [106], 37-38)<\/p>\n<p align=\"left\"> Tratemos de aplicarnos espiritualmente este pasaje: el que no labra los campos de Dios, el que no es fiel a la misi&oacute;n divina de dar a conocer a Cristo, dif&iacute;cilmente recibir&aacute; la bendici&oacute;n del Se&ntilde;or, y no podr&aacute; llegar &eacute;l misma a la patria definitiva. El Papa quiere animaros \u2013y dentro de unos momentos lo pediremos a Dios en la oraci&oacute;n de los fieles\u2013 a que os compromet&aacute;is en una nueva evangelizaci&oacute;n que transcienda las fronteras y se realice <i>en<\/i> la Argentina y <i>desde<\/i> la Argentina. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. El fen&oacute;meno de la migraci&oacute;n es tan antiguo como el hombre; quiz&aacute; deba verse en &eacute;l un signo donde se vislumbra que nuestra vida en este mundo es un camino hacia la morada eterna. Nuestros padres en la fe reconocieron \u201cque eran extranjeros y peregrinos en la tierra\u201d (<i>Hb<\/i> 11, 3). Los cuarenta a&ntilde;os de marcha por el desierto del pueblo elegido, debe considerarse como don de Dios y parte de su pedagog&iacute;a, para que quedara por siempre grabado en sus vidas \u201cque no tenemos aqu&iacute; ciudad permanente, sino que buscamos la venidera\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 13, 14). Y San Pedro nos recuerda que somos \u201cforasteros y peregrinos\u201d (<i>1P<\/i> 2, 11) dondequiera que nos hallemos, para as&iacute; poner la esperanza en Dios y no en las cosas de esta tierra, para que nuestro deseo est&eacute; siempre pendiente de los deseos del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p align=\"left\"> Esto no significa que deb&aacute;is despreciar el mundo, o desentenderos de las actividades terrenas, o que no deb&aacute;is amar la patria donde vuestros padres o vosotros hab&eacute;is encontrado arraigo. Sino que el Se&ntilde;or os llama insistentemente a <i>mirar m&aacute;s all&aacute;<\/i>, hacia el destino definitivo de vuestras vidas, y de la vida de la Iglesia: \u201cla casa del Padre\u201d (<i>Jn<\/i> 14, 2). Debemos permanecer en constante vigilancia, puesto que \u201cno tenemos aqu&iacute; ciudad permanente\u201d y no sabemos el d&iacute;a ni la hora (cf <i>Mt<\/i> 25, 13) en que seremos llamados a la \u201cciudad venidera \u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia de Cristo en este mundo es una Iglesia peregrina, una Iglesia en camino hacia la eternidad. Si vivimos, arraigados en el pa&iacute;s donde nos encontramos y preocupados por su bien, y a la vez, siempre conscientes de nuestro destino eterno, realizaremos nuestro peregrinar desde esta patria hasta <i>la tierra prometida<\/i>, y se cumplir&aacute;n las palabras del salmo: <\/p>\n<p align=\"left\"> El Se&ntilde;or \u201cconvirti&oacute; el desierto en un lago, \/ y la tierra reseca en un oasis: \/ all&iacute; puso a los hambrientos, \/ y ellos fundaron una ciudad habitable\u201d (<i>Sal<\/i> 107 [106], 25-36. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;La Ciudad permanente! &iexcl;La Jerusal&eacute;n celestial! Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA SOBRE EL TEMA DE LA INMIGRACI&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II Aeropuerto de Paran&aacute; (Argentina)&nbsp;Jueves 9 de abril de 1987 &nbsp; \u201cNuestros antepasados . . . reconociendo que eran extranjeros y peregrinos sobre la tierra . . . buscaban una patria\u201d (Hb 1, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-en-parana-sobre-el-tema-de-la-inmigracion\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab9 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n de la Palabra en Paran\u00e1 sobre el tema de la inmigraci\u00f3n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39902","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39902","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39902"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39902\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39902"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39902"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39902"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}