{"id":39903,"date":"2016-10-05T23:18:42","date_gmt":"2016-10-06T04:18:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-en-salta-argentina\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:42","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:42","slug":"8-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-en-salta-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-en-salta-argentina\/","title":{"rendered":"8 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n de la Palabra en Salta, Argentina"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/font> <font face=\"Times New Roman\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <b>CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA EN SALTA<\/b><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>&nbsp;Mi&eacute;rcoles 8 de abril de 1987<\/i><\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c<i>Les prediqu&eacute; que era necesario arrepentirse y convertirse a Dios, manifestando su conversi&oacute;n en obras<\/i>\u201d (<i>Hch<\/i> 26, 20). <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Con estas palabras, recogidas en el libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles, el mismo San Pablo, el Ap&oacute;stol de las Gentes, compendia el contenido de su predicaci&oacute;n. El hab&iacute;a ido por el mundo para difundir el mensaje de Jes&uacute;s entre los hombres de su tiempo, repitiendo la invitaci&oacute;n apremiante del Maestro: \u201cSe ha cumplido ya el tiempo, y el reino de Dios est&aacute; cerca: haced penitencia, y creed la Buena Nueva\u201d (<i>Mc<\/i> 1, 15). <\/p>\n<p align=\"left\"> Toda la Iglesia, a lo largo de estos casi ya dos milenios de su peregrinaci&oacute;n por esta tierra, no cesa de anunciar a toda la humanidad ese mensaje de penitencia y conversi&oacute;n a Dios. Un mensaje que es divinamente eficaz, porque en la fuerza de la Palabra y los Sacramentos opera el poder de Cristo, el Hijo de Dios encarnado. A todas las generaciones de evangelizadores, que contin&uacute;an la misi&oacute;n del Se&ntilde;or, se dirige aquel mandato y aquella garant&iacute;a divina, con la que se cierra el Evangelio seg&uacute;n San Mateo: \u201cYo he recibido todo el poder en el cielo y en la tierra. Id y haced que todos los pueblos sean mis disc&iacute;pulos, bautiz&aacute;ndolos en el nombre del Padre} y del Hijo, y del Esp&iacute;ritu Santo, y ense&ntilde;&aacute;ndoles a cumplir todo lo que Yo os he mandado. Y Yo estar&eacute; siempre con vosotros hasta el fin del mundo\u201d (<i>Mt<\/i> 28, 18-20). <\/p>\n<p align=\"left\"> El mandato evangelizador abarca a \u201c<i>todos los pueblos<\/i>\u201d, y se extiende \u201c<i>hasta el fin del mundo<\/i>\u201d. Por eso, al aproximarse el V centenario del descubrimiento de Am&eacute;rica por Crist&oacute;bal Col&oacute;n en 1492, la Iglesia no pod&iacute;a dejar de hacer suya la celebraci&oacute;n de esta efem&eacute;rides, ya que ella, tambi&eacute;n durante estos quinientos a&ntilde;os, ha dado cumplimiento a ese mandato de Cristo en las inmensidades de este continente. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Providencia de Dios ha querido que esta visita a vuestra patria, se desarrollara precisamente durante la novena de a&ntilde;os que precede al 1992, constituyendo como un hito significativo de la preparaci&oacute;n del V centenario, que ser&aacute; \u2013as&iacute; se lo pedimos a Dios\u2013 un tiempo de gracia para toda Am&eacute;rica. En este marco, mi permanencia en la Argentina adquiere el sentido de una gozosa y agradecida celebraci&oacute;n cristiana y eclesial de este casi medio milenio de la evangelizaci&oacute;n en vuestras tierras. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. &iexcl;Gracias, Se&ntilde;or, por haberme permitido venir hasta esta querida Salta, que es tuya y de la Virgen del Milagro! &iexcl;Gracias por estas horas imborrables que paso en el Noroeste argentino! <\/p>\n<p align=\"left\"> Saludo afectuosa y fraternalmente al Pastor de esta querida arquidi&oacute;cesis, y a todos mis amados hermanos en el Episcopado de esta regi&oacute;n, que gu&iacute;an al Pueblo de Dios en Jujuy, Or&aacute;n, Cafayate y Humahuaca. Saludo asimismo a las autoridades civiles aqu&iacute; presentes. <\/p>\n<p align=\"left\"> Mi saludo quiere estrechar en un mismo abrazo a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, a todos los dem&aacute;s fieles, y a todos los que habitan en esta parte del Norte argentino. De modo particular doy la bienvenida a este encuentro y expreso mi afecto a los representantes de los m&aacute;s antiguos habitantes de estas tierras, los cuales est&aacute;n siempre muy cerca del coraz&oacute;n del Papa. Constituye para m&iacute; motivo de especial gozo saludaros como integrantes de los pueblos quechua, guaran&iacute;, mapuche y tantos otros, herederos de antiguas tradiciones y culturas. Amad los valores de vuestros pueblos y hacedlos fructificar; amad, sobre todo, la gran riqueza que por querer divino hab&eacute;is recibido: vuestra fe cristiana. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas que me escuch&aacute;is: <\/p>\n<p align=\"left\"> Mi agradecimiento a Dios por hallarme entre vosotros es, al mismo tiempo, agradecimiento por estos siglos de evangelizaci&oacute;n de la Argentina, que aqu&iacute; en Salta se hacen particularmente visibles en su continuidad con los or&iacute;genes. En los hombres y mujeres de esta tierra, en sus costumbres y estilo de vida, hasta en su arquitectura, se descubren los frutos de aquel encuentro de dos mundos, que tuvo lugar cuando llegaron los primeros espa&ntilde;oles y entraron en contacto con los pueblos ind&iacute;genas que viv&iacute;an en esta regi&oacute;n, y en particular con la cultura quechua-aimar&aacute;. <\/p>\n<p align=\"left\"> De este fruct&iacute;fero encuentro ha nacido vuestra cultura, vivificada por la fe cat&oacute;lica que desde el principio arraig&oacute; tan hondamente en estas tierras. La proximidad del V centenario de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica Latina es una gran ocasi&oacute;n para renovar nuestro agradecimiento a Dios por la herencia de fe y amor que hab&eacute;is recibido, y para llenaros del santo y ardiente deseo de que ese patrimonio sea muy fecundo en vuestras vidas y en las de vuestros hijos. &iexcl;La gracia de Dios, y la protecci&oacute;n de la Sant&iacute;sima Virgen, de los &Aacute;ngeles y de los Santos, no os faltar&aacute;n! <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Acabamos de escuchar a San Pablo que, tras narrar la historia de su conversi&oacute;n al Rey Agripa, agrega: \u201cDesde ese momento, Rey Agripa, nunca fui infiel a esta visi&oacute;n celestial\u201d (<i>Hch<\/i> 26, 19). La Iglesia, a pesar de las debilidades de algunos de sus hijos, siempre ser&aacute; fiel a Cristo y, apoyada en el poder de su Fundador y Cabeza \u2013quien estar&aacute; con sus disc&iacute;pulos hasta el fin del mundo\u2013 (cf. <i>Mt<\/i> 28, 20), seguir&aacute; proclamando el Evangelio y bautizando a los hombres en el nombre del Padre, y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo <\/p>\n<p align=\"left\"> Al contemplar c&oacute;mo el mandato de predicar y bautizar se ha hecho realidad en este continente, la Iglesia confiesa humildemente que ha recibido la misi&oacute;n y la autoridad de Cristo para continuar a trav&eacute;s de los siglos su obra redentora. Como dije en Santo Domingo, \u201cla Iglesia, en lo que a ella se refiere, quiere acercarse a celebrar este centenario con la humildad de la verdad, sin triunfalismos ni falsos pudores\u201d (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1984\/documents\/hf_jp-ii_hom_19841012_celebrazione-santo-domingo.html\">Homil&iacute;a en Santo Domingo<\/a><\/i>, 12 de octubre de 1984, n. 3). Esa verdad sobre el ser y el destino de Am&eacute;rica me hacen afirmar, con renovada convicci&oacute;n, que &eacute;ste es un <i>continente de esperanza<\/i>, no s&oacute;lo por la calidad de sus hombres y mujeres, y las posibilidades de su rica naturaleza, sino principalmente por su correspondencia a la Buena Nueva de Cristo. Por eso, cuando est&aacute; a punto de empezar el tercer milenio del cristianismo, Am&eacute;rica ha de sentirse llamada a hacerse presente en la Iglesia universal y en el mundo con una renovada acci&oacute;n evangelizadora, que muestre la potencia del amor de Cristo a todos los hombres, y siembre la esperanza cristiana en tantos corazones sedientos del Dios vivo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. As&iacute;, mirar hacia el pasado de la evangelizaci&oacute;n en esta bendita naci&oacute;n argentina, no es una muestra de sentimentalismo nost&aacute;lgico, ni un llamado al inmovilismo. Por el contrario, es reconsiderar la presencia permanente de Cristo en vuestro pueblo, y profundizar en esta vital conexi&oacute;n con la perenne novedad del Evangelio, que fue sembrado en esta<i> terra argentea<\/i> a los pocos a&ntilde;os del descubrimiento de Am&eacute;rica, con las expediciones de Magallanes, Caboto, Mendoza, Almagro, N&uacute;&ntilde;ez del Prado y otros. <\/p>\n<p align=\"left\"> Desde entonces, y gracias al tes&oacute;n de los primeros evangelizadores, la Palabra y los Sacramentos de Cristo no han cesado de edificar la Iglesia en Argentina. Los descendientes de los naturales de estas tierras se fueron convirtiendo y bautizando en gran n&uacute;mero y se unieron a los hijos de Espa&ntilde;a, que han dejado en herencia las hondas ra&iacute;ces cristianas de su cultura. <\/p>\n<p align=\"left\"> Muestra original&iacute;sima de las potencialidades humanas y cristianas de este proceso de creaci&oacute;n de un \u201c Nuevo Mundo \u201d, fueron las justamente c&eacute;lebres misiones guaran&iacute;ticas. Desde el principio, la evangelizaci&oacute;n fue de la mano con la promoci&oacute;n humana en todos los terrenos: cultural, laboral, asistencial. Y ha de seguir as&iacute;, especialmente en la evangelizaci&oacute;n de los m&aacute;s necesitados, entre los que no pocas veces se encuentran los descendientes de los primeros habitantes de estas tierras. Es necesario hacer llegar a ellos el mensaje cristiano de modo que vivifique eficazmente sus propios valores tradicionales. <\/p>\n<p align=\"left\"> A lo largo del per&iacute;odo colonial, la Iglesia se fue asentando, no sin dificultades, en las diversas regiones de vuestra vasta geograf&iacute;a. Al ver los edificios religiosos y civiles de Salta, sus patios de laja y su maciza rejer&iacute;a, parece como si nos traslad&aacute;semos a aquellos siglos, en los que tantos celosos misioneros trabajaron heroicamente en la obra del Evangelio. No puedo dejar de mencionar la vida sencilla, alegre, llena de amor por los ind&iacute;genas de San Francisco Solano, y de ese gran modelo de acci&oacute;n apost&oacute;lica que fue el Beato Roque Gonz&aacute;lez de Santa Cruz, que sell&oacute; con su sangre la fidelidad a Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\"> En los casi dos siglos de vida nacional independiente, la evangelizaci&oacute;n ha seguido avanzando, tanto en extensi&oacute;n territorial \u2013hasta abarcar todo el pa&iacute;s, desde el extremo norte hasta la Patagonia\u2013, como en organizaci&oacute;n eclesi&aacute;stica y, sobre todo, en intensificaci&oacute;n de la vida cristiana. Las grandes corrientes migratorias, al paso que daban una fisonom&iacute;a cosmopolita a esta gran naci&oacute;n y la conectaban singularmente con Europa, confirmaron la identidad cristiana del pa&iacute;s, siempre unido en torno a la fe bautismal de la mayor&iacute;a de los que han venido a habitar el suelo argentino. Ciertamente no han faltado obst&aacute;culos en la tarea evangelizadora, sobre todo por las m&uacute;ltiples manifestaciones de esa mentalidad que pretende prescindir de los valores cristianos en la configuraci&oacute;n humana e institucional de vuestra patria. Sin embargo, esa misma dificultad se ha convertido en fuente de madurez y en est&iacute;mulo constructivo para los cristianos argentinos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Quisiera evocar, como momento clave de la historia de la Iglesia en Argentina durante este siglo, y como llamado a renovar vuestra confianza en Dios de cara al futuro, aquel gran Congreso Eucar&iacute;stico Internacional, al que vino como Legado Pontificio el cardenal Pacelli, futuro Papa P&iacute;o XII, de venerada memoria. En este memorable evento, se puso de manifiesto, una vez m&aacute;s, que el centro de toda la vida de la Iglesia es la Sant&iacute;sima Eucarist&iacute;a, que no ha dejado de venerarse desde aquellas primeras Misas en las costas patag&oacute;nicas en 1519, durante el viaje de Magallanes. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Este proceso de progresiva maduraci&oacute;n en la fe bautismal, que se ha llevado a cabo en la evangelizaci&oacute;n de Argentina, debe madurar tambi&eacute;n en la vida de cada cristiano. Para esto debemos actualizar la memoria del propio bautismo. Ello nos dar&aacute; ocasi&oacute;n de renovar nuestra fidelidad personal a la vocaci&oacute;n cristiana que nace de ese sacramento. <\/p>\n<p align=\"left\"> Durante este tiempo de Cuaresma, nuestra Madre la Iglesia nos anima a \u201canhelar&#8230;, con el gozo de habernos purificado, la solemnidad de la Pascua, para que&#8230; <i>por la participaci&oacute;n en los misterios que nos dieron nueva vida, alcancemos la gracia de ser con plenitud hijos de Dios<\/i>\u201d (<i>Missale Romanum<\/i>, Praefatio Quadragesimae, I). La liturgia nos llama a crecer en esa nueva vida que recibimos en el momento del bautismo, participando en los misterios de la muerte y resurrecci&oacute;n de nuestro Salvador. <\/p>\n<p align=\"left\"> Estos cuarenta d&iacute;as de penitencia y conversi&oacute;n que preceden cada a&ntilde;o a la Pascua, recuerdan, con particular intensidad, que para vivir como cristianos no basta haber recibido la gracia primera del bautismo, sino que es preciso crecer continuamente en esa gracia. Adem&aacute;s, ante la realidad del pecado, a&uacute;n presente cada d&iacute;a en la existencia humana, resulta necesario <i>arrepentirse y convertirse<\/i> <i>a Dios<\/i>, manifestando la conversi&oacute;n con obras (cf. <i>Hch<\/i> 26, 20). <\/p>\n<p align=\"left\"> Es lo que San Pablo hacia presente en su defensa ante Agripa, cuando contaba c&oacute;mo Jes&uacute;s le mostr&oacute; los horizontes de su apostolado: \u201cTe env&iacute;o para que les abras los ojos, y se conviertan de las tinieblas a la luz y del imperio de Satan&aacute;s al verdadero Dios, y por la fe en M&iacute;, obtengan el perd&oacute;n de los pecados y su parte en la herencia de los santos\u201d (<i>Hch<\/i> 26, 17-18). Ese paso de las tinieblas a la luz, del pecado a la gracia, de la esclavitud del demonio a la amistad con Dios, tuvo lugar en las aguas de nuestro bautismo, y se vuelve a realizar cada vez que se recupera la gracia mediante el sacramento de la penitencia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas: &iexcl;Vale la pena volver al Padre para ser perdonados! <\/p>\n<p align=\"left\"> El camino de regreso hacia la casa del Padre, comporta arrepentimiento, hacer prop&oacute;sitos de nueva vida, confesarnos ante el ministro de Cristo y reparar por nuestros pecados mediante las obras de penitencia; es un camino que cuesta recorrerlo, pero que nos conduce a una alegr&iacute;a y a una paz que son la alegr&iacute;a y la paz del mismo Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. El futuro de la evangelizaci&oacute;n en Argentina requiere una continua conversi&oacute;n a Cristo de todos los hijos de Dios, que forman parte de esta naci&oacute;n. Ser&aacute; posible afrontar los grandes retos de la hora presente si todos luchamos por participar cada vez m&aacute;s hondamente en los misterios de Cristo, muerto y resucitado por la salvaci&oacute;n de los hombres. <\/p>\n<p align=\"left\"> La ense&ntilde;anza de San Pablo que hemos o&iacute;do en la lectura b&iacute;blica es siempre actual: hemos de <i>manifestar nuestra conversi&oacute;n en obras <\/i>(cf. <i>ib&iacute;d<\/i>., 26, 20). Obras propias de la nueva vida de los hijos de Dios en Cristo, en las que se ejercen las tres virtudes teologales, que son como el entramado de la existencia cristiana: la fe, la esperanza y la caridad. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cTe env&iacute;o para que les <i>abras los ojos<\/i>, y se conviertan de las tinieblas a la luz\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 26, 17-18). Vuestros obispos han querido subrayar que he venido a la Argentina como mensajero de fe, para confirmar a mis hermanos argentinos en la fe de quien es &uacute;nico Maestro, el mismo Cristo (cf. <i>Mt<\/i> 23, 8). Con los ojos de la fe descubrir&eacute;is el sentido divino de vuestra nueva vida, y ver&eacute;is que ninguna noble realidad humana queda al margen de los designios salv&iacute;ficos de Dios. El Papa os exhorta a que crezc&aacute;is en vuestro conocimiento del dep&oacute;sito de la Verdad revelada; y que vuestra fe se muestre siempre con obras (cf. <i>St<\/i> 2, 14-19), como claro testimonio del Evangelio que debe iluminar todos los instantes de vuestra existencia cotidiana y tambi&eacute;n vuestra actitud ante las grandes opciones que plantea el presente y el futuro de la naci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cTe env&iacute;o para que&#8230; obtengan&#8230;<i> su parte en la herencia de los santos<\/i>\u201d (<i>Hch<\/i> 26, 17-18). El mensaje del Evangelio transmite la &uacute;nica esperanza capaz de colmar las ansias de bien y de felicidad a todo ser humano: la esperanza de participar en la herencia de los santos, que hemos recibido como germen en nuestro bautismo. Y esa herencia es Dios mismo, al que, si somos fieles en esta vida, conoceremos cara a cara y amaremos por toda la eternidad en el cielo. Sin embargo, ya durante nuestro caminar terreno participamos de esa herencia, y gozamos de un anticipo de las realidades celestiales. De ah&iacute; que nuestra esperanza tambi&eacute;n se extienda al presente, en el que estamos ciertos que jam&aacute;s nos faltar&aacute; la protecci&oacute;n y la ayuda amorosa y paternal del Alt&iacute;simo, para peregrinar gozosamente hasta nuestro destino final. Dios es nuestro Padre, y quiere que reluzca su potencia en esta amada naci&oacute;n. Este es el mensaje de esperanza que os deja el Papa. <\/p>\n<p align=\"left\"> El mismo San Pablo, en su primera Carta a los Corintios, ense&ntilde;a que, por encima de la fe y de la esperanza y de todo otro don divino, se encuentra la virtud de la caridad, del amor a Dios y al pr&oacute;jimo. La caridad jam&aacute;s se acaba, y sin ella las dem&aacute;s virtudes carecen de valor. El amor cristiano ha sido, queridos hermanos, el alma de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica y de la Argentina; la caridad apost&oacute;lica ha sido la fuerza divina que ha movido a los misioneros y evangelizadores, y que ha de seguir impulsando el crecimiento de la obra de Cristo entre vosotros, en la que todos los fieles est&aacute;is llamados a participar en virtud de vuestra vocaci&oacute;n bautismal al apostolado. <\/p>\n<p align=\"left\"> Este amor a Dios, y a los dem&aacute;s por Dios, os llevar&aacute; a permanecer siempre unidos al Se&ntilde;or y a vuestros hermanos. Con la caridad de Cristo combatir&eacute;is el pecado, que es el gran obst&aacute;culo para esa uni&oacute;n, y llevar&eacute;is a cabo una honda y s&oacute;lida reconciliaci&oacute;n entre todos los argentinos, basada en la reconciliaci&oacute;n de cada uno con su Padre Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. \u201c<i>Yo he recibido todo poder en el cielo y en la tierra<\/i>\u201d (<i>Mt<\/i> 28, 18): son palabras de Jes&uacute;s, con las que muestra el fundamento de toda la misi&oacute;n de la Iglesia. Ante esas palabras se disipa cualquier duda o temor que, a la vista de las dificultades de la vida presente pudiera anidarse en nuestro coraz&oacute;n. El Se&ntilde;or nos acompa&ntilde;a; El est&aacute; siempre presente con su Palabra y con los Sacramentos, que aseguran <i>su acci&oacute;n salv&iacute;fica en medio de nosotros hasta el fin de los tiempos <\/i>(cf. <i>ib&iacute;d.<\/i>, 28, 20). <\/p>\n<p align=\"left\"> Reunidos aqu&iacute;, en Salta, para dar gracias a Dios por los cinco siglos de evangelizaci&oacute;n en el continente americano, elevamos nuestra plegaria de alabanza al Padre, al Hijo y al Esp&iacute;ritu Santo, porque las promesas de Jes&uacute;s se han cumplido abundantemente en estas tierras. Y, por la intercesi&oacute;n de la Madre de Dios, pedimos al Se&ntilde;or de la historia una renovada conversi&oacute;n de la Argentina y de toda Am&eacute;rica al Evangelio de Nuestro Se&ntilde;or Jesucristo, y que <i>su conversi&oacute;n se manifieste en obras<\/i>. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA EN SALTA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &nbsp;Mi&eacute;rcoles 8 de abril de 1987 &nbsp; \u201cLes prediqu&eacute; que era necesario arrepentirse y convertirse a Dios, manifestando su conversi&oacute;n en obras\u201d (Hch 26, 20). Amad&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. 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