{"id":39906,"date":"2016-10-05T23:18:46","date_gmt":"2016-10-06T04:18:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-1987-misa-para-la-gente-del-campo-en-bahia-blanca-argentina\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:46","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:46","slug":"7-de-abril-de-1987-misa-para-la-gente-del-campo-en-bahia-blanca-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-1987-misa-para-la-gente-del-campo-en-bahia-blanca-argentina\/","title":{"rendered":"7 de abril de 1987, Misa para la gente del campo, en Bah\u00eda Blanca, Argentina"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b> <font color=\"#663300\">MISA PARA LA EVANGELIZACI&Oacute;N DEL MUNDO<\/font><\/b><font color=\"#663300\"><b> RURAL<\/b><\/font><\/p>\n<p> <font face=\"Times New Roman\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><i>Bah&iacute;a Blanca (Argentina) <br \/>Lunes 6 de abril de 1987<\/i><\/font><\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> 1. \u201c<i>El reino de Dios se parece a un hombre que arroya la semilla en la Tierra<\/i>\u201d (<i>Mc<\/i> 4, 26). <\/p>\n<p align=\"left\"> Iluminados por la Palabra de Dios, proclamada en la liturgia de hoy, deseamos celebrar \u2013por Cristo, con Cristo y en Cristo\u2013 este <i>Sant&iacute;simo Sacrificio eucar&iacute;stico de toda la Iglesia. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> Como Pastor de la Iglesia universal, es para m&iacute; motivo de gran gozo ejercer \u2013en este Sacrificio\u2013 el ministerio sacerdotal en tierra argentina, aqu&iacute; en Bah&iacute;a Blanca, unido a<i> mis hermanos en el Episcopado y en el sacerdocio. <\/i>Mi alegr&iacute;a queda colmada con vuestra presencia y participaci&oacute;n, viendo que ven&iacute;s de diversos lugares de la Pampa Argentina. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;No sab&eacute;is cu&aacute;nto he deseado este encuentro! Os saludo a todos con inmenso afecto, en especial a cuantos en esta celebraci&oacute;n represent&aacute;is el mundo rural. Los textos b&iacute;blicos de la liturgia de hoy son en verdad muy apropiados, ya que la gran mayor&iacute;a de vosotros, amados hermanos y hermanas, <i>un&iacute;s vuestra vocaci&oacute;n cristiana con el cultivo de la tierra<\/i>. Pero mis palabras quieren llegar al coraz&oacute;n de todos, porque de todos dice el Ap&oacute;stol que somos \u201cagricultura de Dios\u201d (<i>1Co<\/i> 3, 9). <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. En uni&oacute;n de sentimientos <i>bendigamos al Se&ntilde;or con el Salmista<\/i>: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c&iexcl;Se&ntilde;or, Dios m&iacute;o, qu&eacute; grande eres! &#8230; \/ Haces crecer el pasto para el ganado, \/ y las plantas que el hombre cultiva, \/ para sacar de la tierra el pan \/ y el vino que alegra el coraz&oacute;n del hombre; \/ para que el aceite haga brillar su rostro \/ y el alimento conserve su vigor\u201d (<i>Sal<\/i> 104 [103], 2. 14-15). <\/p>\n<p align=\"left\"> Bendigamos a <i>Dios Creador<\/i> quien, desde el principio, ha dotado a la tierra de tan variadas e incalculables riquezas. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>El hombre<\/i> \u201carroja la semilla en la tierra\u201d (<i>Mc<\/i> 4, 26), seguidamente \u201cla tierra \u2013el don de Dios\u2013 produce la hierba, luego la espiga y al fin, la espiga se carga de trigo\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 4, 28). <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cY cuando el fruto est&aacute; maduro&#8230; \u2013el hombre, el agricultor\u2013 <i>aplica la hoz<\/i>, porque es el tiempo de la cosecha\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 4, 29). <\/p>\n<p align=\"left\"> Estas palabras salen de los labios del mismo Cristo, quien en su Evangelio, se refiere frecuentemente al trabajo de los agricultores. <\/p>\n<p align=\"left\"> Cuando \u201ces el tiempo de la cosecha\u201d se cumple tambi&eacute;n lo que proclama el Salmista: \u201cTodos esperan de ti, que les des la comida a su tiempo. Se la das y ellos la recogen; abres tu mano y quedan saciados\u201d (<i>Sal<\/i> 104 [103], 27-28). El don de Dios \u2013 la tierra \u2013 y el trabajo del agricultor se funden &iacute;ntimamente. Es dif&iacute;cil encontrar una actividad en la que el hombre se sienta <i>tan fuertemente unido a la obra divina del Creador. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Las lecturas lit&uacute;rgicas de la Santa Misa nos lo recuerdan, haciendo referencia en primer lugar a la historia del pueblo de Israel en la Antigua Alianza En efecto, este pueblo peregrin&oacute; en el desierto, durante cuarenta a&ntilde;os caminando hacia la tierra que Dios le hab&iacute;a prometido, \u201cuna tierra de trigo y cebada, de vi&ntilde;edos, de higueras y granados, de olivares, de aceite y miel; un pa&iacute;s \u2013contin&uacute;a el Deuteronomio\u2013 donde comer&aacute;s pan en abundancia y donde nada te faltar&aacute;, donde las piedras son de hierro y de cuyas monta&ntilde;as extraer&aacute;s cobre\u201d (<i>Dt<\/i> 8, 8-9). <\/p>\n<p align=\"left\"> All&iacute; \u2013nos dice el Libro Sagrado\u2013 te construir&aacute;s casas confortables para vivir, se multiplicar&aacute;n tus vacas y tus ovejas, tendr&aacute;s plata y oro en abundancia (cf. <i>ib&iacute;d<\/i>., 8, 12-13). <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;No os parece &eacute;sta una descripci&oacute;n de vuestra tierra? Queridos hijos de Bah&iacute;a Blanca: s&eacute; que ten&eacute;is merecida fama de trabajadores. Basta ver c&oacute;mo el trabajo de la tierra, realizado con abnegaci&oacute;n y sacrificio, se armoniza al mismo tiempo con otras fuentes de producci&oacute;n: la pesca, el comercio y la industria. <\/p>\n<p align=\"left\"> Como todo, es importante que, precisamente porque disfrut&aacute;is de una generosa fecundidad de la tierra, no olvid&eacute;is nunca la exhortaci&oacute;n b&iacute;blica: cuando \u201cse acrecientan todas tus riquezas, no te vuelvas arrogante, no olvides al Se&ntilde;or, tu Dios,&#8230; No olvides al Se&ntilde;or tu Dios, no dejes de cumplir sus mandamientos, sus leyes y sus preceptos\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 8, 14 y 11). <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Como veis, la liturgia de este d&iacute;a resplandece en las lecturas de la <i>verdad sobre el Creador y la verdad sobre el hombre.<\/i> Es Dios quien da vida a todas las criaturas, las mantiene sin cesar en su existencia, y las pone constantemente en condiciones de obrar. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>El hombre<\/i>, desde el comienzo, ha sido llamado por Dios para \u201csometer la tierra y dominarla\u201d (<i>Gn<\/i> 1, 28). Ha recibido del Se&ntilde;or esa tierra, <i>como don y corno tarea<\/i>. Creado a su imagen y semejanza, el hombre tiene una particular dignidad. Es due&ntilde;o y se&ntilde;or de los bienes depositados por el Creador en sus criaturas. <i>Es colaborador de su Creador<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso mismo no deber&aacute; olvidar el hombre que todos los bienes, de los cuales est&aacute; lleno el mundo creado, son <i>don del Creador<\/i>. As&iacute; se recomienda en el Libro Sagrado: \u201cNo pienses entonces: mi propia fuerza y el poder de mi brazo me ha alcanzado esta prosperidad. Acu&eacute;rdate del Se&ntilde;or, tu Dios, porque <i>El te da la fuerza necesaria para que alcances esa prosperidad<\/i>, a fin de confirmar la alianza que jur&oacute; a tus padres\u201d (<i>Dt<\/i> 8, 17-18). <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;<i>Qu&eacute; oportuna ha sido esta recomendaci&oacute;n<\/i> a lo largo de la historia humana! &iexcl;Qu&eacute; oportuna resulta <i>especialmente<\/i> en la &eacute;poca actual a causa del <i>progreso de la ciencia y de la t&eacute;cnica!<\/i> El hombre, en efecto, fijando la mirada en las obras de su ingenio, de su mente y de sus manos, <i>parece olvidarse<\/i> cada vez m&aacute;s de<i> Aqu&eacute;l que es el principio<\/i> de todas esas obras y de todos esos bienes que encierra la tierra y el mundo creado. <\/p>\n<p align=\"left\"> Cuanto <i>m&aacute;s somete la tierra y la domina<\/i>, tanto m&aacute;s parece olvidarse de Aquel <i>que le ha dado la tierra y todos los bienes<\/i> que contiene. <\/p>\n<p align=\"left\"> Uniendo mi voz a la del Salmista, quiero recordar en este d&iacute;a venturoso para Bah&iacute;a Blanca, que la criatura sin el Creador pierde su sentido; que cuando el hombre intenta elevarse prescindiendo de Dios, cae en los mayores abismos de inhumanidad. Por el contrario, la fidelidad a Dios, la fe, la caridad&#8230; son el tesoro que permite alcanzar la verdadera vida (cf <i>1Tm<\/i> 6, 11. 19): nunca es m&aacute;s grande el hombre que cuando reconoce la plena Soberan&iacute;a de Dios y trabaja la tierra <i>co-laborando<\/i> con el Creador. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso, si quer&eacute;is que vuestros trabajos y tareas, adquieran una dimensi&oacute;n aut&eacute;nticamente humana e incluso trascendente, habr&eacute;is de realizarlos con la mirada puesta en Dios y viendo en ellos una contribuci&oacute;n a la obra creadora, un acto de adoraci&oacute;n y de acci&oacute;n de gracias al Todopoderoso. &iquest;No es significativo que el pan y el vino, \u201cfrutos de la tierra y del trabajo del hombre\u201d que ofrecemos en la Eucarist&iacute;a, se conviertan en el Cuerpo y en la Sangre del Se&ntilde;or? <\/p>\n<p align=\"left\"> Ojal&aacute; que todas vuestras tareas, se conviertan por medio de Cristo en \u201chostias vivas\u201d, en trabajo redentor y santificador. De esta manera, dar&eacute;is una mano tambi&eacute;n vosotros, los hombres del campo, a consolidar las bases de un aut&eacute;ntico humanismo cristiano y de una liberadora teolog&iacute;a del trabajo. <\/p>\n<p align=\"left\"> En este sentido, recordad la advertencia de Jes&uacute;s: \u201c&iquest;De qu&eacute; sirve al hombre ganar el mundo entero si se pierde a s&iacute; mismo?\u201d (<i>Lc<\/i> 9, 25). He ah&iacute; por qu&eacute; hab&eacute;is de estar atentos a que vuestros <i>afanes no os lleven a \u201colvidar al Se&ntilde;or\u201d<\/i>. Pensad pues en la <i>dignidad que<\/i>, como hombres y como cristianos merece vuestro trabajo y que <i>deben llevar impresos todos vuestros progresos<\/i>. No permit&aacute;is que ese mismo trabajo os degrade a cambio de sus logros. Buscad, m&aacute;s bien, vivirlo con entereza cristiana, seg&uacute;n la palabra de Dios y las ense&ntilde;anzas de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Rechazad<\/i>, por tanto, <i>todo tipo de materialismo<\/i> que es fuente de esclavitud: esclavitud respecto a los bienes materiales, que impiden al hombre la verdadera libertad de sentirse hijo de Dios y hermano de nuestro pr&oacute;jimo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. El hombre ser&aacute; siempre mucho m&aacute;s importante que su trabajo; su dignidad sobrepasa las propias obras, que son s&oacute;lo fruto de su actividad. Como ya comprender&eacute;is, se hace urgente cada vez m&aacute;s tambi&eacute;n en el mundo agr&iacute;cola y ganadero que la<i> primac&iacute;a de los valores espirituales<\/i> prevalezca como fermento de salvaci&oacute;n y de aut&eacute;ntico progreso humano. Para ello ser&aacute; bueno que quede grabado en lo hondo de la conciencia un decidido prop&oacute;sito a poner todo el empe&ntilde;o para que el peso de la materia no apague la llama del esp&iacute;ritu. <\/p>\n<p align=\"left\"> En consecuencia, no os dej&eacute;is fascinar por esa efigie moderna de la avaricia que es <i>el consumismo<\/i>, el cual <i>os llevar&iacute;a a perder vuestras sanas costumbres humanas y familiares<\/i>, y esa hermosa virtud de los hombres del campo que es <i>la solidaridad<\/i>. Pienso en las dificultades, a veces imprevisibles, que afectan a las gentes del agro; pienso, sobre todo, en las graves inundaciones que se han abatido sobre vuestros cultivos y viviendas, particularmente en esta provincia. Tales contratiempos han sido sin duda una ocasi&oacute;n propicia para testimoniar vuestra solidaridad con los m&aacute;s afectados, para mostrar vuestro desprendimiento y voluntad de compartir. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Queridos hermanos y hermanas del mundo agr&iacute;cola argentino, vosotros que con dedicaci&oacute;n y honestidad cultiv&aacute;is la tierra, hab&eacute;is de cultivar con la misma intensidad la vida espiritual. El alma, como la tierra buena, necesita tambi&eacute;n un vigilante cuidado. Primeramente hay que acoger en ella la semilla de la Palabra de Dios y luego escucharla y seguirla para que produzca una <i>cosecha de vida eterna<\/i>. Por eso quiero recordaros hoy que, precisamente porque sois imagen de Dios, sois tambi&eacute;n capaces de amarlo. La apertura al Creador,<i> la relaci&oacute;n con El est&aacute; grabada en lo m&aacute;s &iacute;ntimo <\/i>de vuestro ser; ojal&aacute; que todos los que trabajan el campo sean conscientes de esa especial vocaci&oacute;n, que les lleva a ser colaboradores estrech&iacute;simos de la obra creadora. No dej&eacute;is que se pierda ese tradicional sentimiento religioso y cristiano, que penetra &iacute;ntimamente las ra&iacute;ces de vuestra cultura. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia necesita, hoy m&aacute;s que nunca, de fieles que experimenten personalmente y transmitan a toda la comunidad, ese mensaje luminoso de la vida de Jes&uacute;s: la labor diaria debe <i>insertarse en el plan divino de salvaci&oacute;n<\/i>, el trabajo es una bendici&oacute;n de Dios, y forma parte de la vocaci&oacute;n inicial del hombre. <\/p>\n<p align=\"left\"> Con la mirada puesta en Dios \u2013repito\u2013 pod&eacute;is y deb&eacute;is santificaros <i>sin apartaros de vuestras ocupaciones diarias<\/i>, en el campo, en la familia, en el trato de amistad, en las diversiones, en el descanso. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pero, para que el trabajo humano sea realmente co-laboraci&oacute;n con Dios, es preciso tambi&eacute;n, amados hombres y mujeres de esta noble tierra, que en vuestra vida teng&aacute;is trato asiduo con Dios, que cumpl&aacute;is sus leyes y sus preceptos. Consiguientemente hab&eacute;is de conceder un espacio de tiempo al <i>culto divino<\/i>, participando en la Santa Misa los domingos y d&iacute;as de fiesta, como expresi&oacute;n de vuestra vida cristiana y del sentido religioso que os distingue. Acercaos al sacramento de la reconciliaci&oacute;n, que os ayudar&aacute; a mantener limpia y transparente vuestra conducta moral y recibid con frecuencia al Se&ntilde;or Jes&uacute;s realmente presente en la Eucarist&iacute;a. Escuchad la palabra de Dios y acudid a los sacramentos instituidos por Cristo, como medio indispensable para todos: hombres y mujeres, j&oacute;venes y adultos. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>No pod&eacute;is conformaros<\/i> con haber recibido el bautismo y la primera comuni&oacute;n y frecuentar, de tarde en tarde, la iglesia. Sab&eacute;is muy bien que al campo, para dar su fruto, no le basta un trabajo descuidado y cansino; hay que remover la tierra con vigor, hay que abonarla y cuidarla para que d&eacute; una cosecha abundante. De igual modo, cultivad tambi&eacute;n vosotros la tierra buena de vuestra alma: leed y meditad asiduamente la Sagrada Escritura, recurrid filialmente a Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, comprometeos activamente en la vida de la Iglesia, secundad las directrices de vuestros Pastores, dedicad tiempo y poned empe&ntilde;o en formaros cristianamente. <\/p>\n<p align=\"left\"> De la vida agr&iacute;cola y ganadera manan, como de una fuente inagotable, costumbres de gran valor humano: la amistad generosa, la prontitud en compartir, la solidaridad con los necesitados, el amor a la familia y a la paz, el sentido trascendente de la vida. Son virtudes humanas y cristianas que <i>deb&eacute;is mantener y acrecentar<\/i>, porque son pilares de la vida familiar y social en el presente y en el futuro de la Argentina. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Por &uacute;ltimo, quisiera poner de relieve algunas exigencias de aquella solidaridad a que hemos aludido, que es fundamento de la convivencia pac&iacute;fica, condici&oacute;n, a su vez, indispensable de todo verdadero progreso. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ciertamente, hay que superar de una vez para siempre las condiciones de inferioridad que sufren ciertos sectores del mundo rural, lo cual les lleva a la convicci&oacute;n de sentirse socialmente marginados. Al mismo tiempo tienen que desaparecer la discriminaci&oacute;n y los desequilibrios entre la ciudad y el campo, causa frecuente de desamor al trabajo de la tierra, y que produce masivas fugas hacia la ciudad donde, muchas veces, las condiciones de vida son a&uacute;n peores. Y, por supuesto, es urgente que el desarrollo de la industria y el comercio no grave injustamente sobre el mundo agr&iacute;cola. Urge, sobretodo, formar de un modo pleno a la juventud rural, con una adecuada preparaci&oacute;n en el terreno profesional, humano y cristiano para que se pueda dar una v&aacute;lida respuesta a las exigencias de la moderna sociedad argentina. <\/p>\n<p align=\"left\"> Recoged el desaf&iacute;o propio de nuestro tiempo, para organizar en el agro una <i>asistencia t&eacute;cnica y cultural que sea eficaz<\/i>: que la profesionalidad del agricultor le devuelva su amor a la tierra; que pueda disfrutar de una aut&eacute;ntica tutela legal, &eacute;l y su familia, en caso de enfermedad, vejez o cesant&iacute;a; que los salarios se rijan por la dignidad del hombre que trabaja y sus necesidades personales y familiares, y no por la fr&iacute;a y. a veces, inhumana ley del mercado. En una palabra: que las condiciones de vida rural sean aut&eacute;nticamente humanas y dignas de los ciudadanos de la misma patria y dignas de los hijos de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> La tierra es un don del Creador <i>a todos los hombres<\/i>. Sus riquezas \u2013 agr&iacute;colas, ganaderas, mineras, etc. \u2013 no pueden repartirse entre un limitado n&uacute;mero de sectores o categor&iacute;as de personas, mientras otros quedan excluidos de sus beneficios. <\/p>\n<p align=\"left\"> Vienen a mi mente, queridos argentinos, tantos hombres y mujeres que habiendo nacido en otras tierras, en tiempos a&uacute;n recientes, han venido a trabajar entre vosotros, consider&aacute;ndose ya hijos de esta noble naci&oacute;n. Como se&ntilde;alaba en mi Enc&iacute;clica <i>Laborem Exercens<\/i>: \u201cLa emigraci&oacute;n por motivos de trabajo no puede convertirse de ninguna manera en ocasi&oacute;n de explotaci&oacute;n financiera y social. En lo referente a la relaci&oacute;n del trabajo con el trabajador inmigrado deben valer los mismos criterios que sirven para cualquier otro trabajador en aquella sociedad\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0037\/__PP.HTM\">Laborem Exercens<\/a><\/i><a><\/a>, 23). <\/p>\n<p align=\"left\"> Ciertamente, en determinadas circunstancias, puede suponer un esfuerzo heroico este modo de comportarse, pero no olvidemos las palabras del Ap&oacute;stol: \u201cA los ricos de este mundo, recomi&eacute;ndales&#8230; que practiquen el bien, que sean ricos en buenas obras, que den con generosidad y sepan compartir sus riquezas\u201d (<i>1Tm<\/i> 6, 17-18). <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hombres y mujeres que trabaj&aacute;is en el campo:<i> &iexcl;Ten&eacute;is derecho<\/i> a ser tratados como merece vuestra dignidad de personas e hijos de Dios! Pero, al mismo tiempo, <i>&iexcl;ten&eacute;is el deber<\/i> de tratar a los dem&aacute;s de igual modo! <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. \u201cEl reino de Dios se parece al hombre que arroja la semilla en la tierra\u201d (<i>Mc<\/i> 4, 26). <\/p>\n<p align=\"left\"> Y si el reino de Dios, en Jesucristo, <i>es entregado como don y como tarea<\/i> a todos los hombres, a vosotros es entregado en modo particular: a vosotros, hijos e hijas de esta tierra que cultiv&aacute;is \u201c con el sudor de la frente \u201d y con m&uacute;ltiples fatigas. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>&iexcl;Sed conscientes de esta verdad <\/i>sobre el reino de Dios! &iexcl;Sed conscientes de vuestra vocaci&oacute;n, a la vez humana y cristiana! <\/p>\n<p align=\"left\"> Est&aacute;is llamados en modo particular a cumplir esa Alianza que Dios \u2013Creador y Padre\u2013 ha pactado con el hombre, desde los comienzos, mand&aacute;ndole someter y dominar la tierra. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hijos e hijas de esta tierra argentina: \u201cSe ha complacido el Padre en daros el reino\u201d (<i>Lc<\/i> 12, 32). <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;No lo olvid&eacute;is jam&aacute;s! As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA MISA PARA LA EVANGELIZACI&Oacute;N DEL MUNDO RURAL HOMIL&Iacute;A DEL PAPA JUAN PABLO II Bah&iacute;a Blanca (Argentina) Lunes 6 de abril de 1987 &nbsp; 1. \u201cEl reino de Dios se parece a un hombre que arroya la semilla en la Tierra\u201d (Mc 4, 26). Iluminados por la Palabra de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-abril-de-1987-misa-para-la-gente-del-campo-en-bahia-blanca-argentina\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de abril de 1987, Misa para la gente del campo, en Bah\u00eda Blanca, Argentina\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39906","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39906","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39906"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39906\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39906"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39906"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39906"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}