{"id":39910,"date":"2016-10-05T23:18:52","date_gmt":"2016-10-06T04:18:52","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-con-los-campesinos-y-los-indigenas-en-temuco-chile\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:52","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:52","slug":"5-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-con-los-campesinos-y-los-indigenas-en-temuco-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/5-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-con-los-campesinos-y-los-indigenas-en-temuco-chile\/","title":{"rendered":"5 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n de la Palabra con los campesinos y los ind\u00edgenas en Temuco, Chile"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA CON LOS CAMPESINOS Y LOS IND&Iacute;GENAS<\/b><\/font><\/p>\n<p> <font face=\"Times New Roman\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><i>Temuco (Chile) &#8211; Domingo 5 de abril de 1987<\/i><\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Alabado sea Jesucristo! <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos hermanos y hermanas:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;1. Mi coraz&oacute;n se siente feliz al encontrarme hoy con los habitantes de La Frontera en esta ciudad de Temuco, y presidir esta celebraci&oacute;n de la Palabra junto a vuestros Pastores, el se&ntilde;or obispo de Temuco y el vicario apost&oacute;lico de la Araucan&iacute;a, con los otros hermanos en el Episcopado y con tantos sacerdotes que con generosa entrega ejercen su ministerio entre vosotros. En esta tierra de la Araucan&iacute;a, de la espiga y del copihue, es una gran dicha para m&iacute; compartir con los presentes esta celebraci&oacute;n de fe y de amor. En modo particular me alegro de saludar al pueblo mapuche, que cuenta con su lengua, su cultura propia y sus tradiciones peculiares como valores caracter&iacute;sticos dentro de la naci&oacute;n chilena.<\/p>\n<p align=\"left\"> Mi afecto y mi palabra quisiera abrazar en este d&iacute;a, de un modo especial, a todos los campesinos de Chile, que con su trabajo abnegado contribuyen al bien com&uacute;n de todos los chilenos y que encarnan en su vida tantos valores humanos y cristianos. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. El mensaje del Papa se dirige a todos, porque todos, por encima de cualquier diferencia &eacute;tnica o cultural, sois hijos de Dios; porque, como nos dice San Pablo, todos hab&eacute;is sido igualmente \u201celegidos de Dios\u201d (<i>Col<\/i> 3, 15) llamados a formar un solo Cuerpo, que es la Iglesia (cf. <i>ib&iacute;d<\/i>.). Como afirma el mismo Ap&oacute;stol, refiri&eacute;ndose a los pueblos y categor&iacute;as de su tiempo, en Cristo \u201cno hay griego y jud&iacute;o; circuncisi&oacute;n e incircuncisi&oacute;n; b&aacute;rbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todo y en todos\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>. 3, 11).<\/p>\n<p align=\"left\"> La fe, queridos hermanos y hermanas, supera las diferencias entre los hombres. La fe da vida a un nuevo pueblo: <i>el pueblo de los hijos de Dios<\/i>. Sin embargo, aun superando las diferencias, la fe no las destruye sino que las respeta. La unidad de todos nosotros en Cristo no significa, desde el punto de vista humano, uniformidad. Al contrario, la Iglesia, la familia de Dios, de la que todos enriquecida al acoger la m&uacute;ltiple diversidad y variedad de todos sus miembros. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso, el Papa, hoy desde Temuco, alienta a los mapuches a que conserven con sano orgullo la cultura de su pueblo: las tradiciones y costumbres, el idioma y los valores propios. El hombre es imagen y semejanza de Dios: por esto mismo, el amor de Cristo a los hombres alcanza tambi&eacute;n a todas las m&uacute;ltiples formas en las que el hombre se expresa conforme a esa imagen y semejanza. Al defender vuestra identidad, no s&oacute;lo ejerc&eacute;is un derecho, sino que cumpl&iacute;s tambi&eacute;n un deber: el deber de transmitir vuestra cultura a las generaciones venideras, enriqueciendo, de este modo, a toda la naci&oacute;n chilena, con vuestros valores bien conocidos: el amor a la tierra, el ind&oacute;mito amor a la libertad, la unidad de vuestras familias. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sed conscientes de las ancestrales riquezas de vuestro pueblo y hacedlas fructificar. Sed conscientes, sobre todo, del gran tesoro que, por la gracia de Dios, hab&eacute;is recibido: <i>vuestra fe cat&oacute;lica<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> A la luz de la fe en Cristo, lograr&eacute;is que vuestro pueblo, fiel a sus leg&iacute;timas tradiciones, crezca y progrese tanto en lo material como en lo espiritual, difundiendo as&iacute; los dones que Dios le ha otorgado. Iluminados siempre por la fe en Cristo, ver&eacute;is en los dem&aacute;s hombres, por encima de cualquier diferencia de raza o cultura, a hermanos vuestros, y los sabr&eacute;is comprender y querer. La fe agrandar&aacute; vuestro coraz&oacute;n para que quepan en &eacute;l todos los hombres, especialmente quienes forman parte con vosotros de la naci&oacute;n chilena; a su lado y en uni&oacute;n con ellos hab&eacute;is de trabajar s&oacute;lidamente en favor de la patria y del bien com&uacute;n. Y esa misma fe llevar&aacute; a todos los chilenos a amaros, a respetar vuestra idiosincrasia y a unirse con vosotros en la construcci&oacute;n de un futuro en el que todos sean parte activa y responsable, como corresponde a la dignidad humana y cristiana. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. En la lectura de la Carta a los Colosenses que hace poco hemos escuchado, el Ap&oacute;stol nos pide, en nombre de Cristo: \u201c<i>despojaos del hombre viejo<\/i> con sus obras\u201d (<i>Col<\/i> 3, 9), a la vez que nos manda: \u201c<i>revest&iacute;os del hombre nuevo<\/i>\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>. 3, 10). <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;Qui&eacute;nes son este hombre viejo y este hombre nuevo de los que nos habla San Pablo? <i>Hombre viejo<\/i> es el hombre que no ha sido renovado por Cristo, el que a&uacute;n se deja dominar por el pecado, por las pasiones y los vicios; el que vive seg&uacute;n la carne, no seg&uacute;n el esp&iacute;ritu (cf. <i>Rm<\/i> 8, 8).<i> Hombre nuevo<\/i>, en cambio, es aquel cuyas obras son agradables al Se&ntilde;or, porque son conformes a la condici&oacute;n de hijo de Dios; es decir, un hombre consciente de que en el bautismo ha nacido a una vida nueva y vive en la amistad con su Padre Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Viejo y nuevo<\/i> son dos modos de vida que dif&iacute;cilmente pueden convivir en una misma persona. Ya en el bautismo hemos abandonado ese hombre viejo, pero las consecuencias del pecado original y de los pecados personales se dejan sentir en nuestro ser y en nuestro actuar. Por ello, esforzaos <i>por eliminar de vuestras vidas<\/i> cuanto os aparte de Dios y de los hermanos. Rechazad el odio y el rencor, las divisiones y los enfrentamientos, el alcoholismo, la droga, el ocio, la pereza, los des&oacute;rdenes familiares, la infidelidad matrimonial, la falta de solidaridad con los problemas de los dem&aacute;s y todo cuanto se opone al gran mandamiento del amor a Dios y al pr&oacute;jimo. Por el contrario, revest&iacute;os de Cristo, esto es, \u201crevest&iacute;os de entra&ntilde;as de misericordia, de bondad, humildad, mansedumbre, paciencia, soport&aacute;ndoos unos a otros y perdon&aacute;ndoos mutuamente, si alguno tiene queja contra otro&#8230; y por encima de todo esto, <i>revest&iacute;os del amor, que es el v&iacute;nculo de la perfecci&oacute;n<\/i>\u201d (<i>Col<\/i> 3, 12-14).<\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Amados hermanos y hermanas, s&eacute; que en la vida de los campesinos chilenos, y en particular en la del querido pueblo mapuches existen muchas dificultades y problemas. No pocas veces hab&eacute;is sido objeto de injusticias y marginaciones. Recordad que en los tiempos lejanos de la conquista hubo sacerdotes, entre los que destaca la figura venerable de fray Diego de Medell&iacute;n, que elevaron su voz para hacer presente ante el Rey de Espa&ntilde;a los atropellos de que eran objeto los ind&iacute;genas. Tambi&eacute;n hoy la Iglesia os quiere decididamente apoyar en vuestras demandas de respeto a vuestros leg&iacute;timos derechos, sin dejar por ello de recordaros igualmente vuestros deberes. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por otra parte, no os dej&eacute;is seducir por quienes os ofrecen soluciones tentadoras e ilusorias a vuestros problemas, como son las del odio y la violencia, o la del abandono injustificado del campo y de sus valores propios, para encontraros a menudo con una vida a&uacute;n m&aacute;s precaria y dif&iacute;cil en las ciudades. En ocasiones, vosotros mismos hab&eacute;is denunciado que se pretende instrumentalizar pol&iacute;ticamente vuestra situaci&oacute;n, o que personas sin escr&uacute;pulos os hacen objeto de su af&aacute;n de lucro, olvidando vuestra dignidad y vuestros derechos. <\/p>\n<p align=\"left\"> No se me ocultan tampoco los problemas relacionados con la tenencia de la tierra, la seguridad social, el derecho de asociaci&oacute;n, la capacitaci&oacute;n agr&iacute;cola, la participaci&oacute;n de los hombres del campo en los diversos aspectos de la vida nacional, la formaci&oacute;n integral de vuestros hijos, la educaci&oacute;n, la salud, la vivienda y tantas otras cuestiones que os preocupan. <\/p>\n<p align=\"left\"> Algunos de estos problemas se hacen particularmente preocupantes en el pueblo mapuche, sobre todo los relacionados con las tierras de quienes se llaman precisamente \u201chombres de la tierra\u201d, y con la conservaci&oacute;n y promoci&oacute;n de su propio acervo cultural. <\/p>\n<p align=\"left\"> Mas, no os dej&eacute;is abatir ni os atemoric&eacute;is por las dificultades, queridos campesinos y mapuches. En primer lugar, <i>sed realistas<\/i>. Ver&eacute;is as&iacute; los muchos motivos de esperanza que tambi&eacute;n hay en el &aacute;rea rural chilena. Vuestros valores y actitudes de hombres del campo, como son la sabidur&iacute;a, caracter&iacute;stica de los que trabajan la tierra con sus manos y viven en contacto con la naturaleza, la capacidad de ser agradecidos y compartir con los dem&aacute;s, la sencillez de vuestras costumbres, la piedad popular con tantas manifestaciones antiguas y nuevas, el sentido de familia y tantas otras cualidades buenas que ten&eacute;is, son <i>un tesoro<\/i> que hab&eacute;is de conservar y hacer fructificar en bien de toda la comunidad nacional. Adem&aacute;s, no faltan las <i>iniciativas prometedoras<\/i> que, a todos los niveles, se esfuerzan por mejorar las condiciones de la vida rural.<\/p>\n<p align=\"left\"> Sin embargo, m&aacute;s all&aacute; de estos motivos que os permiten mirar confiadamente al futuro, <i>llenaos de la esperanza cristiana en Dios, nuestro Padre<\/i>. No se trata s&oacute;lo de la esperanza en el cielo, sino tambi&eacute;n en esta vida, que es camino para la eterna. No dud&eacute;is que a todos vosotros se dirigen las palabras de San Pablo: \u201cRevest&iacute;os, pues, como elegidos de Dios, santos y amados\u201d (<i>Col<\/i>, 3, 12). No olvid&eacute;is, pues, que cada persona, cada hombre y cada mujer, cada joven, cada ni&ntilde;o, cada anciano es un elegido de Dios, un ser al que Dios hace objeto de su amor infinito. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cY que la paz de Cristo presida vuestros corazones, pues a ella hab&eacute;is sido llamados formando un solo Cuerpo\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 3, 15). No permit&aacute;is que el temor, el desaliento, el rencor, la tristeza, se apoderen de vuestros corazones. \u201cComo el Se&ntilde;or os perdon&oacute;, perdonaos tambi&eacute;n vosotros\u201d (<i>Col<\/i> 3, 13), nos exhorta San Pablo. No dej&eacute;is que prevalezca en vosotros el hombre viejo; por el contrario, \u201crevest&iacute;os del amor\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 3, 14). Ese amor, que os llevar&aacute; a saber perdonar y que os dar&aacute; la fuerza para que cada uno se empe&ntilde;e seriamente en superarse y vencer los obst&aacute;culos. <\/p>\n<p align=\"left\"> A veces os puede asustar la idea de que el amor no es la soluci&oacute;n adecuada a vuestros problemas urgentes, y quiz&aacute; sint&aacute;is la tentaci&oacute;n del <i>conformismo pasivo<\/i>, dejando que otros resuelvan las dificultades que, seg&uacute;n os parece, superan vuestras fuerzas; o tambi&eacute;n del<i> inconformismo violento<\/i> como v&iacute;a para oponerse a las injusticias. Ante tales tentaciones, el Papa os repite que el <i>amor vence siempre<\/i>. Poned como fundamento de vuestras vidas el amor, la paz de Cristo. Un amor y una paz, insisto, que no pueden quedar inoperantes, que no son pasivos, sino que se manifestar&aacute;n en iniciativas, actividades, obras de solidaridad en favor de vuestro pueblo y de las justas reivindicaciones. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. \u201cLa palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza; instru&iacute;os y amonestaos con toda sabidur&iacute;a, cantad agradecidos a Dios en vuestros corazones con salmos, himnos y c&aacute;nticos inspirados\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 3, 16). Estas son las exhortaciones que San Pablo dirig&iacute;a a los cristianos de Colosas y que sintetizan el programa del cristiano como hombre nuevo. Os invito a cada uno a <i>conservar siempre la Palabra de Cristo<\/i>, <i>sus ense&ntilde;anzas y mandamientos, para que gu&iacute;en vuestras vidas<\/i>. Que la Palabra de Cristo \u201chabite en vosotros con toda su riqueza\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>), de modo que ilumine siempre vuestro actuar, tambi&eacute;n cuando se trata de buscar soluci&oacute;n a las cuestiones laborales y sociales. Descubrid la Palabra de Cristo en toda su riqueza. Para ello, \u201cinstru&iacute;os y amonestaos con toda sabidur&iacute;a\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>), acudiendo a los medios que la Iglesia y vuestros Pastores ponen a vuestro alcance: la catequesis para j&oacute;venes y adultos, la preparaci&oacute;n para la recepci&oacute;n de los sacramentos, las actividades apost&oacute;licas, los grupos de oraci&oacute;n y tantas otras iniciativas de promoci&oacute;n y vida cristiana. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cCantad agradecidos a Dios en vuestros corazones con salmos himnos y c&aacute;nticos inspirados\u201d (<i>Col<\/i> 3, 16). Participad, con &aacute;nimo agradecido a Dios, en las <i>celebraciones lit&uacute;rgicas <\/i>en vuestras parroquias y capillas, especialmente en el sacrificio de la Misa, para alabar a Dios Uno y Trino y confiarle las necesidades vuestras y de vuestras familias. Acercaos con frecuencia a la confesi&oacute;n, que es el sacramento del perd&oacute;n y de la misericordia de Dios. \u201cCantad agradecidos a Dios en vuestros corazones\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>), nos repite San Pablo. Practicad, bajo la gu&iacute;a de vuestros Pastores, las devociones cristianas que a lo largo del tiempo han venido a formar parte de la vida espiritual de vuestro pueblo, especialmente el rezo del Santo Rosario; de esta forma, agradar&eacute;is a Nuestro Se&ntilde;or, obtendr&eacute;is mucho bien para vuestras comunidades, y har&eacute;is que est&eacute;n siempre vivas y actuales las manifestaciones de <i>religiosidad popular<\/i> aprobadas por la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Quiero detenerme ahora en algunas consideraciones la actividad que principalmente os ocupa, la misma que realizan millones de hombres de todo el mundo y la mayor parte de los habitantes de la Araucan&iacute;a: <i>el trabajo del campo<\/i>. Vuestro trabajo, como he querido poner de relieve en otras ocasiones, es un quehacer noble y que ennoblece, pues os lleva a colaborar con Dios creador y a servir a los dem&aacute;s hombres. En efecto, con vuestra habilidad y esfuerzo continu&aacute;is la obra de la creaci&oacute;n, haciendo que la tierra produzca los frutos que servir&aacute;n de alimento a los hombres, a vuestras familias y a la comunidad. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sin embargo, no es infrecuente que la sociedad no haga patente su reconocimiento a la dignidad de vuestro esfuerzo, ya que, mientras privilegia otros tipos de actividad laboral, no remunera suficientemente la vuestra. Como he afirmado en mi Enc&iacute;clica sobre el trabajo, es preciso \u201cvolver a dar a la agricultura \u2013y a los hombres del campo\u2013 el justo valor <i>como base de una sana econom&iacute;a<\/i>, en el conjunto del desarrollo de la comunidad social\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0037\/__PN.HTM\">Laborem Exercens<\/a><\/i><a><\/a>, 21). Secundad vosotros este deseo del Papa, aunando vuestro esfuerzo solidario y pac&iacute;fico para que la sociedad reconozca vuestros leg&iacute;timos derechos. No ced&aacute;is ante las dificultades; al contrario, creceos ante ellas, buscando, entre todos, los medios leg&iacute;timos para vencerlas. Esto ciertamente exigir&aacute; de vuestra parte empe&ntilde;o y sacrificio; os llevar&aacute; a intensificar m&aacute;s vuestra formaci&oacute;n humana y profesional; os empujar&aacute; a trabajar m&aacute;s y mejor; os har&aacute; ser cada vez m&aacute;s solidarios entre vosotros y con todos los sectores laborales de la naci&oacute;n. As&iacute; lograr&eacute;is, para vosotros y para vuestros hijos, un futuro m&aacute;s digno, y sobre todo imitar&eacute;is la vida de trabajo de Jes&uacute;s, el \u201chijo del artesano\u201d (<i>Mt<\/i> 13, 55). <\/p>\n<p align=\"left\"> Por todo ello, deseo dirigirme a las instancias responsables en el &aacute;mbito de la agricultura chilena, para invitarles a poner todos los medios a su alcance en orden a aliviar los problemas que hoy aquejan al sector rural, de tal manera que los hombres y las mujeres del campo y sus familias puedan vivir del modo digno que corresponde a su condici&oacute;n de trabajadores agr&iacute;colas y de hijos de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> A los empresarios agr&iacute;colas, quiero manifestarles mi aprecio por la tarea que desempe&ntilde;an y. a la vez, pedirles encarecidamente un renovado esfuerzo, aun a costa de sacrificios, en la promoci&oacute;n humana y cristiana de la vida en el campo chileno. Haced lo posible para que todos los que trabajan con vosotros se sientan \u201cen lo propio\u201d, buscando formas de participaci&oacute;n que les abran un futuro mejor, de acceso progresivo a la propiedad, de mayor formaci&oacute;n t&eacute;cnica y cultural, y que les permitan transmitir a sus hijos un patrimonio material, y sobre todo espiritual, que sea la base de su futuro mejor seg&uacute;n los principios de la justicia. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. No puedo terminar este encuentro sin antes dirigirme a mis hermanos obispos, sacerdotes, di&aacute;conos, religiosas y religiosos, a los fieles laicos, a cuantos colabor&aacute;is en la evangelizaci&oacute;n de la Araucan&iacute;a y en la pastoral rural. El Papa, en nombre de Cristo y de la Iglesia, quiere agradeceros vuestra labor como sembradores de la buena semilla del Evangelio en el alma noble del campesino, del mapuche. A todos os dirijo la recomendaci&oacute;n de San Pablo: \u201cY por encima de todo esto, revest&iacute;os del amor, que es el v&iacute;nculo de la perfecci&oacute;n\u201d (Col 3, 14). Que vuestro trabajo apost&oacute;lico tenga siempre como fundamento a Cristo, fuente del amor que debe llenar nuestra vida. Revest&iacute;os de sentimientos de caridad para comunicar a los hombres, vuestros hermanos, el amor. Seguid los ejemplos preclaros de tantos evangelizadores abnegados que os han precedido, en particular en este obispado de Temuco y en el vicariato apost&oacute;lico de la Araucan&iacute;a, confiado al celo infatigable y bondadoso de los padres capuchinos. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cY todo cuanto hag&aacute;is, de palabra o de obra, hacedlo todo en el nombre del Se&ntilde;or Jes&uacute;s, dando gracias por su medio a Dios Padre\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 3, 17). En nombre de Jesucristo sabr&eacute;is perseverar en vuestra labor de llevar el Evangelio a todos los habitantes de esta tierra. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos campesinos y mapuches, tambi&eacute;n a vosotros os digo: \u201crevest&iacute;os del amor\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 3, 14), Que las palabras de San Pablo resuenen siempre en vuestros corazones y se manifiesten en vuestras vidas. Esta es la petici&oacute;n que os invito a dirigir conmigo a Dios, repitiendo la Colecta de la Misa de este V Domingo de Cuaresma: \u201cSe&ntilde;or, Dios nuestro, te pedimos nos concedas vivir el mismo amor que llev&oacute; a tu Hijo a entregarse a la muerte por la salvaci&oacute;n del mundo\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por la intercesi&oacute;n de Nuestra Madre, Santa Mar&iacute;a \u2013 tan querida y venerada por vosotros \u2013 &iexcl;quiera Dios que en el campo chileno se <i>abran surcos renovados para sembrar esperanzas de vida eterna!<\/i>, y &iexcl;que <i>el amor y la paz de Cristo presidan siempre vuestras vidas!<\/i> Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n<p> <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA CON LOS CAMPESINOS Y LOS IND&Iacute;GENAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Temuco (Chile) &#8211; Domingo 5 de abril de 1987 &nbsp; Alabado sea Jesucristo! 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