{"id":39913,"date":"2016-10-05T23:18:56","date_gmt":"2016-10-06T04:18:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-abril-de-1987-celebracion-eucaristica-en-puerto-montt-chile\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:56","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:56","slug":"4-de-abril-de-1987-celebracion-eucaristica-en-puerto-montt-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-abril-de-1987-celebracion-eucaristica-en-puerto-montt-chile\/","title":{"rendered":"4 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en Puerto Montt, Chile"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p> <font face=\"Times New Roman\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><b>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA PARA LA EVANGELIZACI&Oacute;N<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PAOLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><i>Avenida Costanera de Puerto Montt (Chile)<br \/>S&aacute;bado 4 de abril de 1987<\/i><\/font><\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> 1. \u201c<i>Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios<\/i>\u201d (<i>Sal<\/i> 98 [97], 3). <\/p>\n<p align=\"left\"> Aqu&iacute;, en esta regi&oacute;n sure&ntilde;a del continente americano, entre las cumbres de los Andes y las innumerables islas del litoral Pac&iacute;fico, resuena hoy este vers&iacute;culo del Salmo en toda su majestuosa elocuencia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Doy gracias a Dios nuestro Se&ntilde;or porque durante mi peregrinaci&oacute;n a lo largo de vuestra patria, me ha permitido venir a Puerto Montt, desde donde mi voz quiere hacerse eco de esa victoria divina lograda para siempre por la Redenci&oacute;n de Cristo. Saludo con particular afecto al Pastor de esta arquidi&oacute;cesis y a los otros hermanos en el Episcopado aqu&iacute; presentes, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, a todos los amad&iacute;simos fieles, y a todos los habitantes de esta tierra tan hermosa del Sur de Chile, donde se han fundido los aportes de diversas razas y culturas. Un saludo particular lo dirijo en esta ocasi&oacute;n a los hombres del mar aqu&iacute; presentes y a todas las personas que faenan a lo largo del litoral chileno. Tras la lectura b&iacute;blica de la pesca milagrosa, tambi&eacute;n yo, como Sucesor de Pedro, el pescador ap&oacute;stol, me dispongo a lanzar una vez m&aacute;s la red del Evangelio. Est&aacute;n tambi&eacute;n presentes en mi afecto y en mi coraz&oacute;n de Pastor todos los diocesanos de Ays&eacute;n, a quienes las dificultades en las comunicaciones no les han permitido venir a este encuentro. El Se&ntilde;or me ha enviado a predicar su mensaje para que todos los hombres lo aclamen.<\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c&iexcl;Aclamad al Se&ntilde;or tierra entera; gritad, vitoread, tocad!\u201d (<i>Sal<\/i> 98 [97], 4), hemos cantado en el Salmo responsorial. La Iglesia en Chile, la Iglesia en toda Am&eacute;rica Latina quiere seguir escuchando y hacer propia la invitaci&oacute;n del Salmista. As&iacute; lo puse ya de manifiesto, en coincidencia con mi viaje apost&oacute;lico a Santo Domingo en 1984, cuando se dio inicio a la novena de a&ntilde;os con la que ella se prepara para conmemorar, con un renovado prop&oacute;sito evangelizador, el primer anuncio del mensaje cristiano en tierras americanas. <\/p>\n<p align=\"left\"> El comienzo de tal epopeya va unido a aquel venturoso d&iacute;a 12 de octubre de 1492, cuando ante los ojos de los navegantes espa&ntilde;oles se desvelaron \u201clos confines de la tierra\u201d, antes desconocidos para ellos. Y en el coraz&oacute;n de la Iglesia misionera naci&oacute; un ferviente deseo de que estos \u201cconfines de la tierra\u201d, apenas descubiertos, \u201ccontemplasen la victoria de nuestro Dios\u201d: la salvaci&oacute;n que ofrecen el Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo a todos los hombres y pueblos, en Jesucristo. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iquest;No fue el mismo Jesucristo quien, al final de su misi&oacute;n mesi&aacute;nica en la tierra, dijo a los Ap&oacute;stoles: \u201cId por todo el mundo (<i>Mc<\/i> 16, 15), id pues y haced disc&iacute;pulos de entre todas las gentes\u201d? (<i>Mt<\/i> 28, 19) <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Ahora que se est&aacute; acercando el Jubileo de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, \u2014con el pensamiento puesto en el contexto actual de vuestro pa&iacute;s\u2014 <i>volvemos con la memoria <\/i>a los diversos momentos en que se fue preparando la misi&oacute;n universal confiada por Cristo a sus Ap&oacute;stoles. <\/p>\n<p align=\"left\"> El fragmento del Evangelio seg&uacute;n San Lucas, que hemos proclamado en la liturgia de nuestro encuentro de hoy en Puerto Montt, contiene en s&iacute; el <i>preanuncio de esta misi&oacute;n<\/i>. Los Ap&oacute;stoles hab&iacute;an pasado toda la noche faenando, en el lago de Genesaret, sin lograr pescar nada. Estaban cansados, presa del des&aacute;nimo. El Se&ntilde;or les dice que echen las redes; y se produce el gran milagro: capturan gran cantidad de peces. Ante el <i>signo ins&oacute;lito<\/i>, ante el milagro, se comprende el estupor de aquellos hombres. Sim&oacute;n Pedro se arroj&oacute; a los pies de Jes&uacute;s, y exclam&oacute;: \u201cAp&aacute;rtate de m&iacute;, Se&ntilde;or, que soy un pecador\u201d (<i>Lc<\/i> 5, 8); con estas palabras confiesa humildemente su indignidad humana y. a la vez, la <i>potencia divina<\/i> demostrada por la persona del Maestro, quien contra toda esperanza les hab&iacute;a ordenado echar las redes. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es entonces cuando Jes&uacute;s se vuelve a Pedro para decirle: \u201cNo temas: <i>desde ahora ser&aacute;s pescador de hombres\u201d <\/i>(<i>Ib&iacute;d<\/i>., 5, 10). <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Desde aquel momento unos sencillos pescadores de Galilea quedar&aacute;n transformados en disc&iacute;pulos y colaboradores del Maestro. Recordemos tambi&eacute;n que entre Getseman&iacute; y el G&oacute;lgota sus esperanzas se vieron sometidas a una dura prueba; pero al tercer d&iacute;a Cristo resucit&oacute; y se les apareci&oacute; en persona; y as&iacute;, cuando el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s recibieron el poder del Esp&iacute;ritu Santo, aquellos pescadores de Galilea fueron enviados por todo el mundo para proclamar a todos los pueblos a Cristo crucificado. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cNosotros \u2014escribir&aacute; San Pablo m&aacute;s tarde\u2014 predicamos a Cristo crucificado: esc&aacute;ndalo para los jud&iacute;os, necedad para los griegos\u201d (<i>1Co<\/i> 1, 23). <i>Pero para nosotros El es fuerza y sabidur&iacute;a de Dios<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Y lo es para todos: \u201cPara los llamados\u201d (a la fe), ya sean \u201cjud&iacute;os como griegos\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 1, 24). <\/p>\n<p align=\"left\"> S&iacute;, tambi&eacute;n nosotros predicamos a Cristo. \u201c<i>Ning&uacute;n otro nombre hay<\/i> bajo el cielo dado a los hombres,<i> por el que podamos salvarnos<\/i>\u201d (<i>Hch<\/i> 4, 12). <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Hermanos m&iacute;os de Chile, en estos a&ntilde;os de preparaci&oacute;n para el V centenario de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, el Se&ntilde;or os repite a cada uno el llamado que hizo a Pedro en Genesaret: Jes&uacute;s desea que todos se&aacute;is pescadores de hombres, ap&oacute;stoles suyos. <\/p>\n<p align=\"left\"> En la ant&iacute;fona del Salmo responsorial hemos cantado: <i>&iexcl;Oh Cristo! T&uacute; reinar&aacute;s. &iexcl;Oh Cruz!, T&uacute; nos salvar&aacute;s!<\/i> La Cruz es el signo de la victoria de Cristo sobre el pecado: \u201cla victoria de nuestro Dios, que los confines de la tierra han contemplado\u201d (<i>Sal<\/i> 98 [97], 3). Por esto mismo los representantes de los Episcopados latinoamericanos, reunidos en octubre de 1984 en Santo Domingo, recibieron cada uno de mis manos una cruz, como signo de la evangelizaci&oacute;n. No s&oacute;lo de aquella iniciada en Am&eacute;rica hace casi 500 a&ntilde;os, sino tambi&eacute;n de la que se est&aacute; llevando a cabo en el presente. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. <i>La evangelizaci&oacute;n<\/i>, como afirma el documento de Puebla de los &Aacute;ngeles, \u201cest&aacute; en los or&iacute;genes de este Nuevo Mundo que es Am&eacute;rica Latina. La Iglesia se hace presente en las ra&iacute;ces y en la actualidad del continente\u201d (<i>Puebla<\/i>, 4). Prueba de ello es la propia evangelizaci&oacute;n de Chile. Mirando a su historia, nuestra ferviente acci&oacute;n de gracias se eleva al Se&ntilde;or por las maravillas que \u201cel mensaje de la Cruz\u201d (<i>1Co<\/i> 1, 18) ha obrado en esta tierra bendita; porque el poder de Dios brilla y sobrepuja las inevitables limitaciones de los hombres; porque su luz disipa las tinieblas. <\/p>\n<p align=\"left\"> La semilla de la fe cristiana fue tra&iacute;da a Chile por la expedici&oacute;n de Magallanes, m&aacute;s tarde por la de Almagro, y ech&oacute; ra&iacute;ces en estos territorios del Nuevo Mundo merced al tes&oacute;n de Pedro de Valdivia v de los misioneros que le acompa&ntilde;aban. Agradecemos al Se&ntilde;or esa herencia de la fe que, por providencia divina, empez&oacute; a dar fruto en estas tierras gracias al gran impulso evangelizador de los hijos de Espa&ntilde;a. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es emocionante leer los relatos y testimonios de aquellas gestas heroicas. En ellas \u2014y por encima de las debilidades humanas y del comprensible af&aacute;n de conquista\u2014 prevalece ciertamente y de manera admirable la voluntad de transmitir al Nuevo Mundo la Buena Nueva del mensaje cristiano, y de hacer confluir la cultura europea, en particular hisp&aacute;nica, con las culturas de los primitivos habitantes de esta tierra. Don Pedro de Valdivia, en una carta al Emperador Carlos V, testimoniaba su voluntad sincera de \u201cno hacer agravio a nadie\u201d y de contar con cuatro sacerdotes que se \u201centienden en la conversi&oacute;n de los indios y nos administran los sacramentos y usan muy bien su oficio de sacerdocio\u201d (Don Pedro de Valdivia, <i>Carta desde La Serena<\/i>, 4 de septiembre de 1545). <\/p>\n<p align=\"left\"> Aquellos cuatro misioneros ser&iacute;an los primeros de una interminable serie de sacerdotes, religiosos y religiosas, que a trav&eacute;s de los siglos vendr&iacute;an a vuestra patria para consumir sus vidas en la implantaci&oacute;n de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> No faltar&iacute;an celosos misioneros que, en nombre del Evangelio, tomaran en&eacute;rgicamente la defensa de los ind&iacute;genas contra los abusos a que, a veces, se ve&iacute;an sometidos. Poco a poco ir&iacute;an llegando mercedarios, dominicos, franciscanos, jesuitas, agustinos y otras familias religiosas masculinas y femeninas. Desde los albores de la evangelizaci&oacute;n habr&aacute; tambi&eacute;n religiosas de clausura que recordar&aacute;n a todos que, junto a la acci&oacute;n sacrificada, es indispensable la fuerza de la oraci&oacute;n constante para convertir los corazones a Cristo. Quiero recordar tambi&eacute;n c&oacute;mo los misioneros supieron hacer participar a tantos laicos en las tareas evangelizadoras, especialmente para asegurar la vida cristiana en aquellos lugares a los que ellos no pod&iacute;an acudir con frecuencia. Buen testimonio de esta colaboraci&oacute;n de los laicos es la instituci&oacute;n de los <i> fiscales<\/i>, a&uacute;n viva en las islas de Chilo&eacute;. <\/p>\n<p align=\"left\"> La progresiva maduraci&oacute;n de la sociedad chilena, durante el per&iacute;odo colonial, tuvo lugar dentro de un ambiente en el que las instituciones educativas y de beneficencia, la religiosidad y todas las manifestaciones de la cultura fueron incorporando y dej&aacute;ndose fertilizar, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, por los valores del Evangelio. Con la creaci&oacute;n de las dos primeras di&oacute;cesis de Santiago e Imperial \u2014luego trasladada a Concepci&oacute;n\u2014, la misma Iglesia, guiada por prelados ilustres, celosos y sacrificados, mediante s&iacute;nodos diocesanos y actividad catequ&eacute;tica, fue consolid&aacute;ndose progresivamente. <\/p>\n<p align=\"left\"> Contempor&aacute;neamente a ese creciente impulso evangelizador, surgieron en algunos momentos problemas, e incluso se crearon situaciones dif&iacute;ciles, sobre todo al sur de Concepci&oacute;n, que plantear&iacute;an graves cuestiones a la conciencia cristiana. Las misiones de franciscanos y jesuitas entre los araucanos constituyen ciertamente una p&aacute;gina gloriosa en la historia de la cristianizaci&oacute;n de Chile. <\/p>\n<p align=\"left\"> El camino de la evangelizaci&oacute;n sigui&oacute; adelante con el mismo empuje, despu&eacute;s que Chile alcanzara su autonom&iacute;a como naci&oacute;n. De ello da testimonio la incorporaci&oacute;n de otras familias religiosas a la obra de la evangelizaci&oacute;n el siglo pasado. Mencionamos en particular a los capuchinos por su abnegada labor en Araucania y a los salesianos en el extremo austral chileno. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Es suficiente este breve panorama de la evangelizaci&oacute;n en Chile, para sentirse uno impulsado a dar gracias al Se&ntilde;or porque el poder de su amor ha resplandecido en este pueblo cristiano, y porque la Sant&iacute;sima Virgen del Carmen, su Patrona, nunca ha dejado de confirmar las esperanzas que en Ella han depositado sus hijos chilenos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pero pasadas glorias no han de ser sino estimulo de nuevas empresas. Por ello, no podemos olvidar que la salvaci&oacute;n se tiene que ir labrando d&iacute;a tras d&iacute;a y que, hoy como ayer, hemos de vencer obst&aacute;culos y dificultades para continuar en Chile la misi&oacute;n redentora de Cristo y de su Iglesia. Los medios a nuestro alcance para desplegar esta tarea son los mismos de Pedro y los dem&aacute;s Ap&oacute;stoles: la Palabra de Dios y los Sacramentos. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso, ante los retos a que se enfrenta la nueva evangelizaci&oacute;n en el presente, quiero dirigir a vuestra patria el mismo mensaje que lanc&eacute; a toda Am&eacute;rica Latina desde Santo Domingo, en la apertura de este novenario. &iexcl;A ti, Chile querid&iacute;simo, va mi mensaje de esperanza contra quienes pretenden arrebatarte la esperanza; un mensaje de paz y amor que te confirme como naci&oacute;n marcada por la fe cat&oacute;lica! <\/p>\n<p align=\"left\"> Oh Chile, consciente cada vez m&aacute;s de las exigencias de tu fidelidad a Cristo, no dudes un momento en resistir: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 a &laquo;la tentaci&oacute;n de quienes quieren olvidar tu innegable vocaci&oacute;n cristiana y los valores que la plasman, para buscar modelos sociales que prescinden de ella o la contradicen; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 a la tentaci&oacute;n de lo que puede debilitar la comuni&oacute;n en la Iglesia como sacramento de unidad y salvaci&oacute;n; sea de quienes ideologizan la fe o pretenden construir una &quot;Iglesia popular&quot; que no es la de Cristo, sea de quienes promueven la difusi&oacute;n de sectas religiosas que poco tienen que ver con los verdaderos contenidos de la fe; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 a la tentaci&oacute;n anticristiana de los violentos que desesperan del di&aacute;logo y de la reconciliaci&oacute;n, y que sustituyen las soluciones pol&iacute;ticas por el poder de las armas, o de la opresi&oacute;n ideol&oacute;gica; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 a la seducci&oacute;n de las ideolog&iacute;as que pretenden sustituir la visi&oacute;n cristiana con los Idolos del poder y la violencia, de la riqueza y del placer; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 a la corrupci&oacute;n de la vida p&uacute;blica o de los mercantes de droga y de pornograf&iacute;a, que van carcomiendo la fibra moral, la resistencia y esperanza de los pueblos; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 a la acci&oacute;n de los agentes del neomaltusianismo que quieren imponer un nuevo colonialismo a los pueblos latinoamericanos; ahogando su potencia de vida con las pr&aacute;cticas contraceptivas, la esterilizaci&oacute;n, la liberalizaci&oacute;n del aborto, y disgregando la unidad, estabilidad y fecundidad de la familia; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 al ego&iacute;smo de los &quot;satisfechos&quot; que se aferran a un presente privilegiado de minor&iacute;as opulentas, mientras vastos sectores populares soportan dif&iacute;ciles y hasta dram&aacute;ticas condiciones de vida, en situaciones de miseria, de marginaci&oacute;n, de opresi&oacute;n; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 a las interferencias de potencias extranjeras, que siguen sus propios intereses econ&oacute;micos, de bloque o ideol&oacute;gicos, y reducen los pueblos a campo de maniobras al servicio de sus propias estrategias&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1984\/documents\/hf_jp-ii_hom_19841012_celebrazione-santo-domingo.html\">Homil&iacute;a en Santo Domingo<\/a><\/i><a><\/a>, III, n. 2, 12 de octubre de 1984). <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Lleno de esperanza y confianza en Jes&uacute;s, <i>bendigo de todo coraz&oacute;n esa nueva evangelizaci&oacute;n de Chile<\/i>, destinada a dar, con la gracia de Dios, muchos frutos, en vuestra patria, en Am&eacute;rica Latina y en el mundo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Durante estos nueve a&ntilde;os toda la Iglesia en Latinoam&eacute;rica eleva a Mar&iacute;a, Madre de Dios y Reina de Am&eacute;rica, <i>Madre y Reina de Chile<\/i>, esta oraci&oacute;n filial: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cMadre nuestra Sant&iacute;sima, \/ en esta hora de nueva evangelizaci&oacute;n, \/ ruega por nosotros al Redentor del hombre; \/ que El nos rescate del pecado \/ y de cuanto nos esclaviza: \/ que nos una con el vinculo de la fidelidad \/ a la Iglesia y a los Pastores que la gu&iacute;an. \/ Muestra tu amor de Madre a los pobres, \/ a los que sufren y a cuantos buscan el reino de tu Hijo. \/ Alienta nuestros esfuerzos por construir \/ el continente de la esperanza solidaria \/ en la verdad, la justicia y el amor\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. \u201c<i>Rema mar adentro<\/i>\u201d \u2014dice Cristo a Sim&oacute;n Pedro\u2014 \u201cy echad las redes para pescar (<i>Lc<\/i> 5, 4)\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> Entonces, para Pedro ese \u201cmar adentro\u201d, era s&oacute;lo las aguas del lago de Genesaret. M&aacute;s tarde, poco a poco, se va desvelando a los ojos de los pescadores-ap&oacute;stoles un horizonte ampl&iacute;simo que abarca hasta los confines del mundo, que llega a ese oc&eacute;ano infinito <i>de los misterios divinos<\/i> y a ese mar <i>de las almas<\/i> que esperan de Dios la salvaci&oacute;n. Son los hombres y mujeres de coraz&oacute;n sencillo que ponen su confianza en el Se&ntilde;or; que navegan por los, a veces procelosos mares de la vida buscando un faro que los gu&iacute;e, una esperanza que d&eacute; sentido a su caminar. <\/p>\n<p align=\"left\"> Cristo, que daba gracias al Padre porque revel&oacute; los misterios del reino \u201ca la gente sencilla\u201d (<i>Mt<\/i> 11, 25), nos llama a abrir nuestro coraz&oacute;n a su mensaje, pues \u201clo necio de Dios es m&aacute;s sabio que los hombres; y lo d&eacute;bil de Dios es m&aacute;s fuerte que los hombres\u201d (<i>1Co<\/i> 1, 25). <\/p>\n<p align=\"left\"> A la misma inescrutable sabidur&iacute;a y fuerza divina, se dirigen, <i>de generaci&oacute;n en generaci&oacute;n<\/i>, <i>los sucesores de los pescadores-ap&oacute;stoles<\/i>. Aquellos que por primera vez trajeron la luz del Evangelio a vuestra tierra, y aquellos que la traen hoy. Y la traen <i>en la comunidad de todo el Pueblo de Dios<\/i>, que en la Cruz y en la Resurrecci&oacute;n encuentra su sabidur&iacute;a y su fuerza. <\/p>\n<p align=\"left\"> Cuando hoy Dios ha concedido al Sucesor de Pedro poder dar gracias en tierra chilena junto a vosotros, por el 500 aniversario del comienzo de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, quiero <i>abrazar en mi coraz&oacute;n con la plegaria a todos aquellos <\/i>que participaron en esta obra salv&iacute;fica. Que la semilla que ellos plantaron en la tierra f&eacute;rtil del alma chilena contin&uacute;e dando el ciento por uno en frutos de amor, verdad, libertad y justicia para que en esta tierra bendita reine la paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Queridos hermanos y hermanas! <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Bendigamos al Se&ntilde;or que en la Cruz ha manifestado su salvaci&oacute;n! &iexcl;Bendigamos al Se&ntilde;or porque \u201clos confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios\u201d! <\/p>\n<p align=\"left\"> As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA PARA LA EVANGELIZACI&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PAOLO II Avenida Costanera de Puerto Montt (Chile)S&aacute;bado 4 de abril de 1987 &nbsp; 1. \u201cLos confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios\u201d (Sal 98 [97], 3). 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