{"id":39914,"date":"2016-10-05T23:18:57","date_gmt":"2016-10-06T04:18:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-para-los-fieles-de-la-zona-austral-de-chile\/"},"modified":"2016-10-05T23:18:57","modified_gmt":"2016-10-06T04:18:57","slug":"4-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-para-los-fieles-de-la-zona-austral-de-chile","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-para-los-fieles-de-la-zona-austral-de-chile\/","title":{"rendered":"4 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n de la Palabra para los fieles de la zona austral de Chile"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA PARA LOS FIELES <br \/>DE LA ZONA AUSTRAL DE CHILE<\/b><\/font><\/p>\n<p> <font face=\"Times New Roman\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <i>Estadio Fiscal de Punta Arenas<\/i><\/p>\n<p><\/font><br \/><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"><font color=\"#663300\"><i>S&aacute;bado 4 de abril de 1987<\/i><\/font> <\/font> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c<i>Te invoco, Se&ntilde;or, desde el conf&iacute;n de la tierra<\/i>\u201d (cf. <i>Sal<\/i> 61 [60], 3).<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos hermanos y hermanas: <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Alabado sea Jesucristo! <\/p>\n<p align=\"left\"> Alabado sea Jesucristo!, <i>en esta regi&oacute;n de los confines australes de la tierra<\/i>, en esta zona de hielos y glaciares de la Tierra del Fuego. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Alabado sea Jesucristo, en esta extrema regi&oacute;n del mundo! <\/p>\n<p align=\"left\"> Alabado sea Jesucristo, por aquellos misioneros de la entonces joven congregaci&oacute;n salesiana, que hace cien a&ntilde;os plantaron la Iglesia en Magallanes, iniciando la evangelizaci&oacute;n de esta regi&oacute;n. Doy gracias al Se&ntilde;or por la valiosa herencia que dejaron aqu&iacute; los hijos de San Juan Bosco, gran sacerdote y ap&oacute;stol de la juventud. Es necesario recordar con emocionada gratitud a monse&ntilde;or Jos&eacute; Fagnano, salesiano ilustre y primer prefecto apost&oacute;lico de estos territorios. <\/p>\n<p align=\"left\"> He venido como peregrino de la fe, como Sucesor de Pedro, al que Cristo dej&oacute; confiada la solicitud pastoral por la Iglesia universal. Resuenan en mi memoria aquellas palabras dichas por Jes&uacute;s a sus Ap&oacute;stoles antes de subir al cielo: \u201cMe servir&eacute;is de testigos en Jerusal&eacute;n, y en toda Judea, Samaria, y hasta el extremo del mundo\u201d (<i>Hch<\/i> 1, 8). <\/p>\n<p align=\"left\"> Al encontrarme hoy con gentes llegadas hasta estas tierras desde diversas partes del mundo, incluso desde los pueblos eslavos tan cercanos a mi coraz&oacute;n, quiero proclamar con vosotros nuestro amor a Jesucristo e invocarle desde el conf&iacute;n de la tierra (cf. <i>Sal<\/i> 61 [60], 3). <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Mi visita pastoral a Chile, y la que har&eacute; en breve a la Argentina, ha querido ser un servicio a la paz, a esa paz que el Se&ntilde;or nos ha dejado en herencia (cf <i>Jn<\/i> 14, 27). Este servicio asume hoy la forma de una acci&oacute;n de gracias y de un llamado universal. <\/p>\n<p align=\"left\"> En primer lugar <i>acci&oacute;n de gracias<\/i>; porque esta tierra, que hace unos a&ntilde;os pudo haber sido escenario de un conflicto sangriento entre naciones hermanas; ha sido testigo, por la gracia de Dios, de una paz fraterna y honrosa. <\/p>\n<p align=\"left\"> Un <i>llamado universal<\/i>, adem&aacute;s, porque al recordar el ejemplo que dieron al punto los gobernantes y los pueblos de Chile y Argentina, quiero hacer un nuevo llamado a la paz, desde este extremo del cono sur americano. <\/p>\n<p align=\"left\"> Os exhorto, pues, con todo mi coraz&oacute;n, a ser art&iacute;fices de la paz que es fruto de la justicia, pero que s&oacute;lo se afianza por el amor y el perd&oacute;n; pido a los hijos de esta gran naci&oacute;n, que, sin impaciencias pero sin dejaciones, sin prisas pero sin pausas, todos y cada uno, renov&eacute;is una vez m&aacute;s la voluntad de ser \u2014en la familia, en el trabajo, en la sociedad, en el mundo entero\u2014 constructores y sembradores de paz. Que adopt&eacute;is los procedimientos convenientes para erradicar <i>cualquier<\/i> tipo de violencia; que encontr&eacute;is los medios concretos para crear una verdadera cultura de paz y de concordia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Donde hay amor a la justicia, donde existe respeto a la dignidad de la persona, donde no se busca la propia utilidad, sino al servicio a Dios y a los hombres, donde no hay lugar para el rencor y la venganza, donde se perdonan las ofensas, all&iacute; puede dar sus frutos la paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. \u201c<i>La paz os dejo, mi paz os doy<\/i>; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro coraz&oacute;n ni se acobarde\u201d (<i>Jn<\/i> 14, 27). <\/p>\n<p align=\"left\"> Son palabras de Jes&uacute;s a los Ap&oacute;stoles, cuando era ya inminente su pasi&oacute;n y su muerte en la cruz. La fe nos confirma que no cabe pensar en lograr un orden arm&oacute;nico de la convivencia si no es construido sobre el fundamento de la ley moral, del orden &eacute;tico querido por Dios, porque: <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 es El quien ha dado la tierra a los hombres, para que la dominen en armon&iacute;a; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 es El quien ha inscrito en sus conciencias el deber de respetar los derechos del pr&oacute;jimo; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 es El quien no cesa de llamarlos a ser constructores de paz; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 es El quien les ayuda interiormente en esa tarea, mediante la gracia del Esp&iacute;ritu Santo (cf <i>Ga<\/i> 5, 22). <\/p>\n<p align=\"left\"> Excluir a Dios cuando se quieren consolidar los valores de la convivencia y de la concordia, significa cerrarse a toda posibilidad de eficacia. Querer implantar la tranquilidad social de un modo casi mec&aacute;nico, sin resolver previamente el problema de los valores que la fundamentan, conduce al fracaso. Hablar de paz con un lenguaje puramente terreno, que olvide la relaci&oacute;n del hombre con su Creador, resulta insuficiente y fr&aacute;gil. <\/p>\n<p align=\"left\"> Esta es la lecci&oacute;n de la memorable Jornada de oraci&oacute;n por la paz en As&iacute;s: el encuentro de tantos representantes de diversas religiones fue un signo y una invitaci&oacute;n a todos los hombres de nuestro mundo, a recordar que existe una dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda de la paz y un modo m&aacute;s eficaz para promoverla, que consiste en la plegaria. Por eso entender&eacute;is que os diga que, sin olvidar otras medidas, el medio principal para construir la paz es la oraci&oacute;n intensa, humilde y confiada. Vosotros, queridos chilenos, vosotros, queridos argentinos aqu&iacute; presentes, deb&eacute;is estar entre los que, a diario, rezan y ense&ntilde;an a rezar por la paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> Una oraci&oacute;n que, al exigir la serenidad interior y exterior, os urgir&aacute; a cada uno a buscarla eficazmente: contemplando la armon&iacute;a querida por Dios en la creaci&oacute;n, fomentando la solidaridad entre los hombres hechos a imagen del Creador, desarrollando los valores espirituales y trascendentes, luchando por apagar las pasiones que incitan a la violencia, perdonando de coraz&oacute;n a quienes hayan podido ofenderos. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Ese compromiso con la paz, que ahora os pide el Papa, es un empe&ntilde;o que brota de lo profundo de la conciencia y del coraz&oacute;n humano; un coraz&oacute;n rebosante de paz puede dar, de esa abundancia, a quienes le rodean, comenzando por los m&aacute;s cercanos: parientes, amigos, compa&ntilde;eros, conocidos. La concordia nace de la conversi&oacute;n personal, y s&oacute;lo desde ese punto de arranque, en el que cada uno est&aacute; dispuesto a vivir y a transmitir la paz, puede aspirarse a una consolidaci&oacute;n institucional segura; es in&uacute;til clamar por el sosiego exterior si no hay tranquilidad en las conciencias. <\/p>\n<p align=\"left\"> Para ello no basta un gen&eacute;rico anhelo interior. Hace falta la voluntad de guardar la Palabra de Dios y colaborar denodadamente en la pr&aacute;ctica de la justicia, de la fraternidad solidaria y del bienestar equitativamente difundido. <\/p>\n<p align=\"left\"> No es, por tanto, una paz est&aacute;tica que se conforma con lo ya logrado, sino din&aacute;mica, que busca una m&aacute;s <i>activa promoci&oacute;n de la verdad, la justicia, la solidaridad y la libertad<\/i>. Y \u201csi los actuales sistemas generados por el <i> coraz&oacute;n<\/i> del hombre se revelan incapaces de asegurar la paz, es el <i>coraz&oacute;n<\/i> del hombre el que debemos renovar, para renovar los sistemas, las instituciones y los m&eacute;todos\u201d (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19831208_xvii-world-day-for-peace.html\">Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1984<\/a><\/i><a><\/a>, n. 3); porque tanto la paz como la guerra est&aacute;n dentro de nosotros. \u201cLa paz del coraz&oacute;n es el coraz&oacute;n de la paz\u201d (<i>Homil&iacute;a en el Athletic Park de Wellington<\/i>, n. 6, 23 de noviembre de 1986). <\/p>\n<p align=\"left\"> En nombre de Cristo os dejo una consigna: <i>llenar de paz el propio coraz&oacute;n<\/i>, para optar por la concordia y contra la violencia en cada momento de la vida. El Papa os pide que practiqu&eacute;is y difund&aacute;is esta consigna entre los hombres y las mujeres de Chile, de Argentina, de Am&eacute;rica Latina y del mundo. La paz es una labor abierta a todos, no s&oacute;lo a especialistas, a pol&iacute;ticos, a gobernantes. La paz es una responsabilidad universal: se construye en las mil peque&ntilde;as incidencias de la vida cotidiana. En las acciones m&aacute;s corrientes de la jornada podemos optar a favor o en contra de la armon&iacute;a y de la paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Oponeos a <i>aquellas pasiones<\/i> humanas que corrompen el coraz&oacute;n: el orgullo, los prejuicios, la envidia, el inmoderado deseo de riqueza y de poder, la soberbia que incapacita para reconocer los propios errores. Todo ello conduce a la injusticia y provoca tensiones y conflictos. Para conseguir la paz hay que librar cada d&iacute;a un combate interior, dentro de nosotros mismos, contra estos enemigos de la paz. <\/p>\n<p align=\"left\"> No emprend&aacute;is jam&aacute;s <i>la v&iacute;a de la violencia<\/i>, que deriva de la ceguera de esp&iacute;ritu y del desorden interior. Una vez m&aacute;s ruego a los que usan la violencia y el terrorismo, que desistan de esos m&eacute;todos inhumanos que cuestan tantas v&iacute;ctimas inocentes: la senda de la violencia no lleva a la verdadera justicia, ni para s&iacute; ni para los dem&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> No admit&aacute;is soluciones a problemas que quieran basarse en <i>el armamentismo<\/i>, pues adem&aacute;s de poner en entredicho la paz, es escandaloso para tantas personas que se debaten en la pobreza. Ojal&aacute; se ampl&iacute;en cada vez m&aacute;s los esfuerzos en Am&eacute;rica Latina por detener la carrera de armamentos, que de ning&uacute;n modo contribuye a la convivencia pac&iacute;fica entre pueblos hermanos y que absorbe importantes recursos que podr&iacute;an destinarse a satisfacer necesidades urgentes de vastos sectores de las poblaciones del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Oponed la mayor resistencia a los llamados de las ideolog&iacute;as que predican la violencia y que con su carga agresiva mutilan los ideales de paz, reduci&eacute;ndolos a simples momentos de equilibrio en el juego rec&iacute;proco de las fuerzas de destrucci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sab&eacute;is que para realizar la justicia, que es fuente de la aut&eacute;ntica concordia social, es necesario respetar la plena dignidad de toda persona. El Concilio Vaticano II, en la Constituci&oacute;n <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et Spes<\/a><\/i><a><\/a> enumera todas aquellas violaciones que atentan contra la vida o la integridad de la persona humana. En particular, denuncia la pr&aacute;ctica de las torturas morales o f&iacute;sicas y las califica como \u201cinfamantes en s&iacute; mismas, que degradan la civilizaci&oacute;n humana, deshonran m&aacute;s a sus autores que a sus v&iacute;ctimas y son totalmente contrarias al honor debido al Creador\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et Spes<\/a><\/i><a><\/a>, 27). <\/p>\n<p align=\"left\"> Empe&ntilde;aos en la superaci&oacute;n de las <i>injusticias<\/i>, en el respeto de los leg&iacute;timos derechos de la persona humana, en una mejor y m&aacute;s justa distribuci&oacute;n de las riquezas, en la difusi&oacute;n de la cultura y de los bienes; todo lo cual har&aacute; m&aacute;s digna y esperanzada la vida de tantos chilenos y tantos argentinos que hoy miran hacia el futuro con incertidumbre y angustia. De esta manera contribuir&eacute;is a implantar la justicia en sentido pleno, que es la fuente de la aut&eacute;ntica paz de la sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Queridos hermanos y hermanas: Quiero recordaros tambi&eacute;n el llamado que hice a <i>la solidaridad<\/i> en mi <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/messages\/peace\/documents\/hf_jp-ii_mes_19861208_xx-world-day-for-peace.html\">Mensaje<\/a><a><\/a> del presente a&ntilde;o para la celebraci&oacute;n de la Jornada mundial de la Paz. Son muchos m&aacute;s, y de mayor importancia, los lazos que unen a los hombres, que aquellos que podr&iacute;an separarlos. Hace muchos siglos dec&iacute;a un predecesor m&iacute;o, el Papa San Le&oacute;n Magno: \u201cCon el nombre de pr&oacute;jimo no hemos de considerar s&oacute;lo a los que se unen a nosotros con lazos de amistad o de parentesco, sino a todos los hombres con los que tenemos una com&uacute;n naturaleza&#8230; Un solo Creador nos ha hecho, un solo Creador nos ha dado el alma. Todos gozamos del mismo cielo, de los mismos d&iacute;as y de las mismas noches y. aunque unos son buenos y otros son malos, unos justos y otros injustos, Dios, sin embargo, es generoso y benigno con todos\u201d (San Le&oacute;n Magno, <i>Sermo XII<\/i>, 2: <i>PL<\/i> 54, 170). Y los hijos de Dios deben ser igualmente generosos y benignos: nada de lo que acontece a otro hombre \u2014nuestro hermano, nuestra hermana\u2014 puede resultar indiferente para ninguno de vosotros. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es para m&iacute; un deber insoslayable, como Pastor de la Iglesia, apremiaros a que viv&aacute;is ese amor universal \u2014 incluso a los enemigos \u2014 que Cristo se&ntilde;al&oacute; como distintivo de sus verdaderos disc&iacute;pulos (cf. <i>Jn<\/i> 13, 35; <i>Lc<\/i> 6, 35). <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 Buscad, siempre y en todo, <i>pensar bien<\/i> de los dem&aacute;s; porque es en el coraz&oacute;n y en la mente donde anidan las obras de paz o de violencia; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 buscad, siempre y en todo, <i>hablar bien<\/i> de los dem&aacute;s, como hijos de Dios y hermanos nuestros; que vuestras palabras sean de concordia y no de divisi&oacute;n; <\/p>\n<p align=\"left\"> \u2014 buscad siempre y en todo lugar, <i>hacer el bien<\/i> a los dem&aacute;s; que nadie sufra nunca injustamente por vuestra causa, en las relaciones familiares, sociales, econ&oacute;micas, pol&iacute;ticas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ese amor solidario os llevar&aacute;, amados hermanos chilenos, a compartir tanto los bienes espirituales como los corporales. De esta manera, el desarrollo se transformar&aacute; en ofrecimiento fraterno que, al ser compartido, enriquece mutuamente <\/p>\n<p align=\"left\"> Amor solidario que se abre al di&aacute;logo, que intenta construir en vez de destruir, que procura comprender, disculpar y convivir con todos, sin crear divisiones ni barreras. Esp&iacute;ritu de di&aacute;logo que se esfuerza por encontrar elementos de convergencia e instrumentos de negociaci&oacute;n y arbitraje, sea en el &aacute;mbito nacional \u2014entre las diversas categor&iacute;as sociales y laborales, entre los distintos grupos &eacute;tnicos, entre las variadas opciones temporales\u2014, sea en el &aacute;mbito internacional. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Quiero, en fin, referirme a otra preocupaci&oacute;n, en cierto modo relacionada con<i> la paz: la paz del hombre con la naturaleza<\/i>. Como sab&eacute;is, en no pocas regiones del mundo nos encontramos ante peligros y amenazas a la ecolog&iacute;a, que no s&oacute;lo causan grav&iacute;simos da&ntilde;os al esplendor de la naturaleza, sino que afectan gravemente al mismo hombre, al atentar contra su equilibrio vital y su futuro. <\/p>\n<p align=\"left\"> Mi predecesor el Papa Pablo VI hizo presente ya esta preocupaci&oacute;n al decir: \u201cBruscamente el hombre adquiere conciencia de ello: debido a una explotaci&oacute;n inconsiderada de la naturaleza, corre el riesgo de destruirla y de ser a su vez v&iacute;ctima de esta degradaci&oacute;n\u201d (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_letters\/documents\/hf_p-vi_apl_19710514_octogesima-adveniens.html\">Octogesima Adveniens<\/a><\/i><a><\/a>, 21). <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia no est&aacute; contra el progreso cient&iacute;fico y t&eacute;cnico: \u201cLa t&eacute;cnica es indudablemente una aliada del hombre. Ella le facilita el trabajo, lo perfecciona, lo acelera y lo multiplica\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0037\/__P7.HTM\">Laborem Exercens<\/a><\/i><a><\/a>, 5). Pero el progreso t&eacute;cnico no debe asumir el car&aacute;cter de dominio sobre el hombre y de destrucci&oacute;n de la naturaleza. La t&eacute;cnica, en el sentido querido por Dios, debe servir al hombre, y el hombre debe entrar en contacto con la naturaleza como custodio inteligente y noble, y no como explotador sin reparo (cf. <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PG.HTM\">Redemptor Hominis<\/a><\/i><a><\/a>, 15). Eso solamente ser&aacute; posible si el progreso cient&iacute;fico y t&eacute;cnico va acompa&ntilde;ado de un crecimiento en los valores &eacute;ticos y morales. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ante este grave problema de la humanidad de hoy, desde este cono sur del continente americano y frente a los ilimitados espacios de la Ant&aacute;rtida, lanzo un llamado a todos los responsables de nuestro planeta para proteger y conservar la naturaleza creada por Dios: no permitamos que nuestro mundo sea una tierra cada vez m&aacute;s degradada y degradante; empe&ntilde;&eacute;monos todos en conservarla y perfeccionarla para gloria de Dios y bien del hombre. Hago votos para que el esp&iacute;ritu de solidaridad que reina hoy en los territorios ant&aacute;rticos \u2014dentro del marco de las normas internacionales vigentes\u2014 inspire tambi&eacute;n en el futuro las iniciativas del hombre en el sexto continente. <\/p>\n<p align=\"left\"> En esta hora feliz en que ha sido levantada de nuevo la majestuosa Cruz de los Mares en el Cabo Froward, elevo mi plegaria al Se&ntilde;or para que ese signo cristiano por excelencia sea compromiso y llamada a la alabanza al Creador por la belleza de sus tierras y de sus mares. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. Hoy, queridos hijos, en los umbrales del V centenario de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, la Iglesia os pide un particular empe&ntilde;o en la obra de reconciliaci&oacute;n y pacificaci&oacute;n: con Dios, con el hermano, con la naturaleza entera; que los cristianos y todos los hombres de buena voluntad se pregunten en lo &iacute;ntimo de sus conciencias, si tratan a los dem&aacute;s como les gustar&iacute;a ser tratados por ellos; si alejan de su coraz&oacute;n y de su mente toda tentaci&oacute;n de agresividad y violencia; si han acogido como programa de vida la comprensi&oacute;n hacia el que yerra, el compartir con el necesitado, la actitud de servicio que genera unidad y esp&iacute;ritu de familia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Todos &eacute;stos son valores evang&eacute;licos, principios cristianos que, si arraigan en la sociedad y en los individuos, son capaces de transformarlos y dar como fruto maduro la ansiada paz y concordia entre todos los chilenos, los argentinos, los latinoamericanos. <\/p>\n<p align=\"left\"> En la Palabra de Cristo, que es Palabra del Padre que lo ha enviado (cf. <i>Jn<\/i> 14, 24), y que resuena constantemente en nuestros corazones por la fuerza del Esp&iacute;ritu Santo, tenemos el mensaje salvador: \u201cLa paz os dejo; mi paz os doy\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 14, 27). <\/p>\n<p align=\"left\"> Mis queridos chilenos y chilenas, cat&oacute;licos de la Patagonia: Mar&iacute;a Auxiliadora, cuya imagen vamos a coronar, es la Virgen Santa Mar&iacute;a, es la Madre y Reina de este noble pueblo; es la Madre de todos los hombres y la Reina del mundo. A Ella confiamos nuestros prop&oacute;sitos de paz y de concordia. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Santa Mar&iacute;a, Reina de la Paz: alc&aacute;nzanos de tu Hijo Jes&uacute;s una paz duradera para todos los hombres!<\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Te lo pedimos desde el conf&iacute;n de la tierra! &iexcl;Escucha, Se&ntilde;or, nuestra oraci&oacute;n! Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA PARA LOS FIELES DE LA ZONA AUSTRAL DE CHILE HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Estadio Fiscal de Punta Arenas S&aacute;bado 4 de abril de 1987 &nbsp; \u201cTe invoco, Se&ntilde;or, desde el conf&iacute;n de la tierra\u201d (cf. Sal 61 [60], 3). Queridos hermanos &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/4-de-abril-de-1987-celebracion-de-la-palabra-para-los-fieles-de-la-zona-austral-de-chile\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab4 de abril de 1987, Celebraci\u00f3n de la Palabra para los fieles de la zona austral de Chile\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39914","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39914","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39914"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39914\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39914"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39914"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39914"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}