{"id":39916,"date":"2016-10-05T23:19:00","date_gmt":"2016-10-06T04:19:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-abril-de-1987-misa-para-las-familias-en-el-aeropuerto-de-valparaiso\/"},"modified":"2016-10-05T23:19:00","modified_gmt":"2016-10-06T04:19:00","slug":"2-de-abril-de-1987-misa-para-las-familias-en-el-aeropuerto-de-valparaiso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-abril-de-1987-misa-para-las-familias-en-el-aeropuerto-de-valparaiso\/","title":{"rendered":"2 de abril de 1987, Misa para las familias en el aeropuerto de Valpara\u00edso"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">MISA PARA LAS FAMILIAS<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>Aeropuerto de Valpara&iacute;so<br \/>Jueves 2 de abril de 1987<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Amados hermanos en el Episcopado,<br \/>autoridades, <br \/>queridos hermanos y hermanas en Cristo:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &laquo;<i>Bendito eres, Dios de nuestros padres, <br \/>y bendito por los siglos tu nombre santo y glorioso<\/i>&raquo; (<i>Tb<\/i> 8, 5).<\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Bajo la mirada bondadosa y propicia de la Sagrada Familia de Nazaret saludo cordialmente, junto con el Pastor de esta Iglesia local, a todas las familias aqu&iacute; reunidas de Valpara&iacute;so, de Vi&ntilde;a del Mar, de Santiago y de tantas otras localidades de esta querida tierra chilena. Asimismo doy mi bienvenida a los dem&aacute;s obispos de las di&oacute;cesis vecinas, a los sacerdotes, religiosos y personas consagradas, laicos, gente del mar, de la ciudad y del campo.<\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Acabamos de escuchar las palabras que Tob&iacute;as y Sara su esposa dirigieron, en un trance particular de su vida, al Dios de sus padres, alab&aacute;ndolo y ador&aacute;ndolo. Dios quiera que este himno de adoraci&oacute;n y de gloria se siga cantando por siempre en vuestra patria y en vuestros hogares.<\/p>\n<p align=\"left\"> Hemos escuchado tambi&eacute;n c&oacute;mo aquella pareja de reci&eacute;n casados, Tob&iacute;as y Sara, reconoc&iacute;an gozosamente que Dios ha creado al hombre, var&oacute;n y mujer, Ad&aacute;n y Eva, para que fueran sustento y ayuda mutua en el amor y para que, gracias a su fecundidad se propagara el g&eacute;nero humano (cf <i>Tb<\/i> 8, 6). De este modo, todos los pueblos y naciones de la tierra son deudores a la instituci&oacute;n familiar. A la familia debe la sociedad su propia existencia. La familia es el ambiente fundamental del hombre, puesto que ella aparece unida al mismo Creador en el servicio de la vida y del amor. As&iacute; podemos comprender que &laquo;el futuro de la humanidad se fragua en la familia&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 86).<\/p>\n<p align=\"left\"> De nuevo, pues, y con los ojos puestos en la Sagrada Familia de Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;, doy la bienvenida a todas y a cada una de las familias reunidas en esta ciudad de Valpara&iacute;so, y a todas las familias de Chile, espiritualmente unidas a nuestra celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. Es para m&iacute; un motivo de inmensa alegr&iacute;a encontrarme con vosotros como testigo y Vicario de Cristo, para proclamar la extraordinaria y misteriosa riqueza de su <i>gozoso mensaje sobre el matrimonio y la familia<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">3. La lectura evang&eacute;lica nos narra la primera subida de Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n cuando ten&iacute;a doce a&ntilde;os, con Mar&iacute;a y Jos&eacute;, para celebrar la fiesta de la Pascua. Tal como nos cuenta San Lucas, los padres de Jes&uacute;s no se dieron cuenta de que &eacute;ste se hab&iacute;a quedado en Jerusal&eacute;n, terminada la fiesta; s&oacute;lo despu&eacute;s de una jornada de viaje se percataron de su ausencia; volvieron presurosos a la ciudad y hallaron a Jes&uacute;s en el templo en medio de los doctores de la ley: &laquo;los escuchaba y les preguntaba&raquo; (<i>Lc<\/i> 2, 46). Podemos imaginarnos la preocupaci&oacute;n de Mar&iacute;a y de Jos&eacute; durante las interminables horas que precedieron al hallazgo de Jes&uacute;s. &iexcl;No encontraban a su hijo y desconoc&iacute;an las razones profundas de aquel &laquo; extrav&iacute;o &raquo;! <\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Por qu&eacute; no pensar que esta preocupaci&oacute;n de Mar&iacute;a y Jos&eacute; es semejante a tantas angustias e inquietudes de los padres y madres de todas las &eacute;pocas? Recordad, queridos padres, cu&aacute;ntas veces vosotros mismos hab&eacute;is vivido preocupaciones parecidas. Esta preocupaci&oacute;n nace del amor entra&ntilde;able de los padres por sus hijos, y hace madurar este mismo amor uniendo m&aacute;s profundamente a los esposos. En esa misma preocupaci&oacute;n se pone de manifiesto una <i>responsabilidad salv&iacute;fica<\/i> que confiere a todo amor esponsal y familiar una dignidad y sublimidad particulares. <\/p>\n<p align=\"left\">4. En la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, se renueva el don inefable del amor de Cristo y se hace presente, aqu&iacute; y ahora, en forma sacramental, el &uacute;nico sacrificio de la Nueva Alianza, <i>desposorio de Cristo con su Iglesia<\/i>, presentado por San Pablo como fuente inagotable que alimenta el amor conyugal de los cristianos (cf <i>Ef<\/i> 5, 25-32) . Vuestras leg&iacute;timas preocupaciones por los hijos, las alegr&iacute;as, dificultades y renuncias anejas a la convivencia, y en general a toda la vida de familia, encuentran en la Eucarist&iacute;a una <i> fuente de luz<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">En efecto, el misterio del amor esponsal de Cristo penetra m&aacute;s y m&aacute;s en cada persona que recibe asiduamente el sacramento de la Eucarist&iacute;a. Entre vosotros, esposos, y Cristo existe ya la comuni&oacute;n de amor indisoluble por medio del sacramento del matrimonio, con el que ha sido sellado vuestro hogar para convertirse en c&eacute;lula fundamental de la sociedad humana y cristiana. La celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, &laquo;fuente y cumbre de toda la vida cristiana &raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 11), os hace crecer en el amor de Cristo, incorpor&aacute;ndoos cada vez m&aacute;s a su Alianza &iacute;ntima, y os da fuerza para seguir recreando el amor y la vida nueva para la salvaci&oacute;n del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">El amor en el hogar ha de saber valorar a cada miembro de la familia <i>por lo que es<\/i> y por lo que hace, m&aacute;s que por lo que tiene. Y es as&iacute; como de la experiencia de este amor eminentemente personal y comunitario, nace a su vez la conciencia de la dignidad propia de cada persona. Esta misma experiencia, que va adquiriendo densidad en la familia, a medida que se va reforzando el amor mutuo y generoso, viene a ser tambi&eacute;n punto de partida para reconocer y respetar la dignidad de los dem&aacute;s y, por lo mismo, para ejercitarse en las dem&aacute;s actitudes y virtudes que capacitan al hombre para construir una sociedad solidaria y fraterna. He ah&iacute; que la familia se convierte en la &laquo; escuela de humanidad m&aacute;s completa y m&aacute;s rica &raquo;, (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 21) a la vez que &laquo;constituye el fundamento de la sociedad&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 52) <\/p>\n<p align=\"left\">5. Permitidme ahora repetir ese hermoso fragmento de la oraci&oacute;n que los j&oacute;venes esposos, Tob&iacute;as y Sara, elevaron al Se&ntilde;or el mismo d&iacute;a de sus bodas, y que nosotros acabamos de escuchar: &laquo;Dios de nuestros padres &#8230; T&uacute; hiciste a Ad&aacute;n del barro de la tierra y le diste a Eva como ayuda. Ahora, Se&ntilde;or, T&uacute; sabes: si yo me caso con esta hija de Israel no es para satisfacer mis pasiones, sino para fundar una familia en la que se bendiga tu nombre por siempre&raquo; (<i>Tb<\/i> 8, 5-8).<\/p>\n<p align=\"left\">Esa es la verdadera oraci&oacute;n de los esposos: una oraci&oacute;n impregnada de la presencia divina, que es tarea indicadora de la vocaci&oacute;n del hombre y de la mujer al matrimonio, y constructora de la vida familiar. Una plegaria semejante deber&iacute;a acompa&ntilde;ar toda vuestra vida, porque, como dice el Salmo interleccional que hemos cantado: &laquo;Si el Se&ntilde;or no construye la casa, en vano se cansan los alba&ntilde;iles&raquo; (<i>Sal<\/i> 127 (126), 1).<\/p>\n<p align=\"left\">Ese es precisamente vuestro objetivo: construir la casa como hogar de una comunidad humana que es la base y la c&eacute;lula de toda la sociedad. Incluso &laquo;la Iglesia encuentra su cuna en la familia, nacida del sacramento&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 15). Pero se trata de una casa y un hogar verdadero, donde mora el amor rec&iacute;proco de los esposos y de los hijos. De esta manera vuestra casa ser&aacute; tambi&eacute;n &laquo;la morada de Dios entre los hombres&raquo; (<i>Ap<\/i> 21, 3), la Iglesia dom&eacute;stica (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 11). <\/p>\n<p align=\"left\">6. He venido entre vosotros como peregrino y Pastor, para repetir a las familias chilenas un llamado urgente: &laquo;&iexcl;Familia, s&eacute; lo que eres!&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 17). &iexcl;Familia, descubre tu identidad de ser &laquo; &iacute;ntima comunidad de vida y de amor&raquo;, con &laquo;la misi&oacute;n de custodiar, revelar y comunicar el amor, como reflejo del amor de Dios y del amor de Cristo por la Iglesia su Esposa&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 17). He venido para deciros que la familia es el punto de apoyo que la Iglesia necesita hoy, tambi&eacute;n en Chile, para encaminar el mundo hacia Dios y para devolverle la esperanza que parece haberse difuminado ante sus ojos. En la familia cristiana se muestra claramente c&oacute;mo &laquo;la Iglesia es el coraz&oacute;n de la humanidad&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0035\/__PM.HTM\">Dominum et vivificantem<\/a><\/i>, 67) ,puesto que &laquo;el futuro del mundo y de la Iglesia pasa a trav&eacute;s de la familia&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 75) y se fragua en ella. Bien lo dec&iacute;a San Agust&iacute;n con su certera intuici&oacute;n: La familia es &laquo;el vivero de la ciudad&raquo; (San Agust&iacute;n<i> De Civitate Dei<\/i>, XV, 15: <i> PL <\/i>41, 459), quiere decirse la sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\">Es verdad que son muchos los problemas que hoy se plantean a esta instituci&oacute;n b&aacute;sica. Algunos son urgentes y muy delicados, ya que comportan la decidida aplicaci&oacute;n, en vuestro ambiente cultural y social, de la doctrina cristiana sobre el matrimonio. A este respecto no olvid&eacute;is que el punto de referencia ha de ser siempre la verdad revelada tal como la profesa la Iglesia, y su Magisterio la ense&ntilde;a. &laquo;Nadie puede edificar la caridad, si no es en la verdad. Este principio vale tanto para la vida de cada familia como para la vida y acci&oacute;n de los Pastores que se propongan servir a las familias &#8230; Las funciones de la familia cristiana, cuya esencia es la caridad, s&oacute;lo puede realizarse si se vive plenamente la verdad .. Es la verdad la que abre el camino hacia la santidad y la justicia&raquo; <i>Homil&iacute;a de la misa de clausura del V S&iacute;nodo de los obispos<\/i>, 25 de octubre de 1980). De esta verdad sale garante el Magisterio de la Iglesia, consciente de que se trata de un servicio primordial a la familia y a la sociedad misma. <\/p>\n<p align=\"left\">Hemos de descubrir en esa ense&ntilde;anza de la Iglesia algo m&aacute;s que unas normas externas, puesto que en ella se encierra el misterioso designio de Dios sobre los esposos, llamados a ser colabora-dores de su amor creador, a la vez que recorren un camino de santidad personal, de testimonio y evangelizaci&oacute;n para el mundo. El Concilio Vaticano II defini&oacute; a la familia como la &laquo;escuela del m&aacute;s rico humanismo&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 52). La familia es el lugar m&aacute;s sensible donde todos podemos poner el term&oacute;metro que nos indique cu&aacute;les son los valores y contravalores que animan o corroen la sociedad de un determinado pa&iacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\">En este contexto se comprende mejor c&oacute;mo &laquo;las familias, tanto solas como asociadas, pueden y deben dedicarse a obras de servicio social, especialmente en favor de los pobres&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 44). Por esto <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>como indicaba en la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i><font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>, &laquo;la funci&oacute;n social de las familias est&aacute; llamada a manifestarse tambi&eacute;n en la forma de &quot;intervenci&oacute;n pol&iacute;tica&quot;, es decir, las familias deben ser las primeras en procurar que las leyes y las instituciones del Estado no s&oacute;lo no ofendan, sino que sostengan y defiendan positivamente los derechos y los deberes de la familia. En este sentido las familias deben crecer en la conciencia de ser &quot;protagonistas&quot; de la llamada &quot;pol&iacute;tica familiar&quot;, y asumirse la responsabilidad de transformar la sociedad&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 44). <\/p>\n<p align=\"left\">He aqu&iacute; un motivo ulterior para que la familia adquiera conciencia de estar llamada a salvar y cultivar la esperanza a trav&eacute;s del amor, a formar hombres en ese mismo amor, de modo que est&eacute; abierto a la comunidad social y movido por un sentido de justicia y de respeto hacia los dem&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\">8. Queridos esposos y esposas de Chile: Vuestra misi&oacute;n en la sociedad y en la Iglesia es sublime. Por eso hab&eacute;is de ser creadores de hogares, de familias <i>unidas por el amor y formadas en la fe. <\/i>No os dej&eacute;is invadir por el contagioso c&aacute;ncer del divorcio que des-troza la familia, esteriliza el amor y destruye la acci&oacute;n educativa ele los padres cristianos. No separ&eacute;is lo que Dios ha unido. (cf <i>Mt<\/i> 19, 6). <\/p>\n<p align=\"left\">En la uni&oacute;n conyugal el amor debe ser genuino, es decir, &laquo;plenamente humano, total, exclusivo y abierto a una vida nueva&raquo; (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.html\">Humanae vitae<\/a><\/i>, 9, 11).&nbsp; En un mundo en que tantas veces vemos un amor falsificado y contrahecho de mil maneras, la Iglesia considera como uno de los deberes m&aacute;s apreciados y urgentes para la salvaci&oacute;n del mundo, el &laquo; testimonio de inestimable valor de la indisolubilidad y fidelidad matrimonial&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 20). El amor va unido intr&iacute;nsecamente a la vida, se orienta hacia la vida. Por esto la familia es &laquo; intima comunidad de vida y de amor&raquo; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 48; <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 17) .Cuando el amor conyugal es aut&eacute;ntico, se constituye en imitaci&oacute;n del amor de Cristo que &laquo;am&oacute; hasta el extremo&raquo; (<i>Jn<\/i> 13, 1).<\/p>\n<p align=\"left\">Frente a una &laquo;mentalidad contra la vida&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 30), que quiere conculcarla desde sus albores, en el seno materno, vosotros, esposos y esposas cristianos, promoved siempre la vida, defendedla contra toda insidia, respetadla y hacedla respetar en todo momento. S&oacute;lo de este respeto a la vida en la intimidad familiar, se podr&aacute; pasar a la construcci&oacute;n de una sociedad inspirada en el amor y basada en la justicia y en la paz entre todos los pueblos. <\/p>\n<p align=\"left\">9. Volvamos nuevamente al texto evang&eacute;lico que ha sido proclamado durante esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. En &eacute;l encontramos unas palabras maravillosas y concisas que resumen la vida de la Sagrada Familia en Nazaret, las cuales indican el estilo de vida escondida que llevaba el Hijo de Dios, como Hijo del hombre, junto a Mar&iacute;a y a Jos&eacute;: &laquo;Baj&oacute; con ellos y vino a Nazaret, y les estaba sujeto, y su madre conservaba todo esto en su coraz&oacute;n. Jes&uacute;s crec&iacute;a en sabidur&iacute;a y edad y gracia ante Dios y ante los hombres&raquo; (<i>Lc<\/i> 2, 51-52). <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Qu&eacute; denso contenido el de estas breves frases del Evangelio de San Lucas! &iexcl;Sagrada Familia de Nazaret! &#8216;Haz que la vida de todas las familias chilenas se parezca a ti. Que adquiera profunda madurez humana y cristiana; que se deje penetrar por aquella hermosura espiritual que nace del amor y que se expresa en la solicitud, servicio, ayuda al pr&oacute;jimo. <\/p>\n<p align=\"left\">Considerando, pues, la misi&oacute;n de la Iglesia en el mundo de hoy, se percibe la extraordinaria importancia de la familia y la urgencia de actualizar una <i>pastoral familiar <\/i>que ilumine y acompa&ntilde;e a los j&oacute;venes esposos y tambi&eacute;n a las novios durante su preparaci&oacute;n al matrimonio. Por esto, deseo felicitar al Episcopado chileno, por su fecundo ministerio, particularmente durante los &uacute;ltimos a&ntilde;os, en el terreno de la pastoral familiar. Desde la creaci&oacute;n de la Comisi&oacute;n nacional de Pastoral familiar en 1979, se ha promovido la creaci&oacute;n de comisiones diocesanas en todo el pa&iacute;s, y se han organizado numerosos encuentros nacionales, cursos y &laquo;Semanas de la Familia&raquo;. Por otra parte, la familia ha sido colocada entre las principales prioridades de la actividad pastoral en Chile. Quiero tambi&eacute;n agradecer vivamente a los sacerdotes y a todos los catequistas, formadores v responsables de movimientos dedicados al cultivo de la espiritualidad matrimonial, as&iacute; como a las llamadas &laquo; catequesis familiares &raquo;, el valioso aporte que prestan en el difundir la gozosa vivencia de las verdades sobre la familia y la vida cristiana en general. <\/p>\n<p align=\"left\">\n<p align=\"left\">10. Permitidme que resalte todav&iacute;a un punto b&aacute;sico de la vida familiar, que se refiere <i>a la educaci&oacute;n de los hijos <\/i>para que sepan descubrir su propia vocaci&oacute;n. El mismo texto evang&eacute;lico de San Lucas, que hemos escuchado, nos ayudar&aacute; a la reflexi&oacute;n. Efectivamente, antes de que Mar&iacute;a y Jos&eacute; regresaran a Nazaret, en el preciso momento del encuentro con Jes&uacute;s en el templo de Jerusal&eacute;n, su Madre le pregunt&oacute; con cierta angustia: &laquo;Hijo, &iquest;por qu&eacute; has obrado as&iacute; con nosotros? Mira que tu padre y yo, apenados, and&aacute;bamos busc&aacute;ndote. Y El les dijo: &iquest;Por qu&eacute; me buscabais? &iquest;No sab&iacute;ais que es preciso que me ocupe de las cosas de mi Padre?&raquo; (<i>Lc<\/i> 2, 48-49). <\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s hablaba de su Padre del cielo. S&oacute;lo Jesucristo pod&iacute;a dar una respuesta semejante, puesto que toda su vida estaba marcada icor la conciencia de la misi&oacute;n mesi&aacute;nica recibida del Padre, que era misi&oacute;n de redimir el mundo, amando a todos los hombres sin excepci&oacute;n hasta dar la vida en sacrificio por cada uno de ellos. <\/p>\n<p align=\"left\">Se puede decir que todo hijo e hija, con el correr del tiempo, llega al <i>discernimiento de su propia vocaci&oacute;n, <\/i>que vendr&aacute; a ser el camino de su vida, como encargo o misi&oacute;n recibida de Dios para transformar la propia existencia en una donaci&oacute;n a Dios y a los hermanos. El camino de cada uno es irrepetible. Nadie puede suplir a los dem&aacute;s en la misi&oacute;n que cada uno ha recibido de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Padres y madres! A veces esta vocaci&oacute;n es de una total y exclusiva donaci&oacute;n al ministerio eclesial o a la consagraci&oacute;n en la vida religiosa. Sabed discernir esa vocaci&oacute;n, respetadla y colaborad a su realizaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Ojal&aacute; que vuestros hogares sean una aut&eacute;ntica escuela de fe, un lugar de oraci&oacute;n, una comunidad que participa gozosa en las celebraciones lit&uacute;rgicas y sacramentales, de suerte que, por el hecho de compartir esas experiencias de Cristo, se convierta en un peque&ntilde;o Cen&aacute;culo con Mar&iacute;a desde donde parten ap&oacute;stoles del Evangelio y servidores de las necesidades de los hermanos. <\/p>\n<p align=\"left\">Durante la preparaci&oacute;n a esta visita pastoral, centenares de miles de hogares chilenos, acogieron en sus casas el &laquo; altar familiar &raquo; como un medio para revitalizar la oraci&oacute;n en familia. Que esa hermosa pr&aacute;ctica contin&uacute;e y que se recupere el rezo del santo Rosario en familia, como fue costumbre en los hogares de vuestros mayores. <\/p>\n<p align=\"left\">11. Dentro de pocos momentos, vais a renovar vuestras promesas matrimoniales. Seguidamente ofrecer&eacute;is algunos dones que simbolizan la vida familiar, entre los que no va a faltar una imagen de la Virgen, venerada en el santuario de Lo V&aacute;squez. Y precisamente esa imagen va a ser presentada por dos j&oacute;venes que representan a todos vuestros hijos. Que todo ello sea prenda de una renovaci&oacute;n de la vida familiar. <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Si el Se&ntilde;or no construye la casa, en vano se cansan los alba&ntilde;iles&raquo; (<i>Sal<\/i> (127 (126), 1).<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Familia chilena! <\/p>\n<p align=\"left\">Gracias porque tambi&eacute;n t&uacute; quieres ser mensajera de vida. Gracias por tu compromiso cristiano manifestado en la &laquo;Campa&ntilde;a del altar familiar&raquo;. <\/p>\n<p align=\"left\">Cree siempre en el amor y defiende la vida. <\/p>\n<p align=\"left\">No cedas a las tentaciones del ego&iacute;smo o de la violencia. Abre de par en par las puertas de tu casa a Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">A la Virgen Mar&iacute;a, presente en todos los corazones y en todos los hogares chilenos, encomiendo vuestros prop&oacute;sitos de fidelidad y de renovaci&oacute;n. Ella os acompa&ntilde;ar&aacute; para hacer de cada hogar un templo donde reine Dios Amor. <\/p>\n<p align=\"left\">Con esta esperanza imparto m&iacute; Bendici&oacute;n Apost&oacute;lica a todas las familias de Valpara&iacute;so y de Chile, especialmente a los ni&ntilde;os, a los ancianos y a los enfermos.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA MISA PARA LAS FAMILIAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIAeropuerto de Valpara&iacute;soJueves 2 de abril de 1987 &nbsp; Amados hermanos en el Episcopado,autoridades, queridos hermanos y hermanas en Cristo: &laquo;Bendito eres, Dios de nuestros padres, y bendito por los siglos tu nombre santo y glorioso&raquo; (Tb 8, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/2-de-abril-de-1987-misa-para-las-familias-en-el-aeropuerto-de-valparaiso\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab2 de abril de 1987, Misa para las familias en el aeropuerto de Valpara\u00edso\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39916","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39916","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39916"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39916\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39916"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39916"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39916"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}