{"id":39922,"date":"2016-10-05T23:19:17","date_gmt":"2016-10-06T04:19:17","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-de-1987-santa-misa-en-corrientes-argentina\/"},"modified":"2016-10-05T23:19:17","modified_gmt":"2016-10-06T04:19:17","slug":"9-de-abril-de-1987-santa-misa-en-corrientes-argentina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-abril-de-1987-santa-misa-en-corrientes-argentina\/","title":{"rendered":"9 de abril de 1987, Santa Misa en Corrientes, Argentina"},"content":{"rendered":"<p><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <a><\/a> <\/p>\n<p align=\"center\"> <a><\/a> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA<\/font><\/p>\n<p><\/font> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">SANTA MISA EN CORRIENTES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>&nbsp;Jueves 9 de abril de 1987<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> 1. \u201c<i>Dios envi&oacute; a su Hijo, nacido de mujer<\/i>\u201d (<i>Ga<\/i> 4, 4). <\/p>\n<p align=\"left\"> Dentro de esta peregrinaci&oacute;n por tierras argentinas, el Papa celebra hoy el sacrificio eucar&iacute;stico con los fieles de Corrientes y de las di&oacute;cesis vecinas, y desea meditar con vosotros, sobre el misterio evocado por el Ap&oacute;stol de las Gentes en esta concisa frase de su carta a los G&aacute;latas. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>El misterio divino de la misi&oacute;n del Hijo, es al mismo tiempo el misterio de la Mujer<\/i>, elegida y predestinada por el Padre Eterno para ser Madre del Hijo de Dios. Iluminados por la liturgia de la Palabra, deseamos hoy <i>abarcar con la mirada de la fe<\/i>, aquello que, en los designios eternos del amor de Dios, ha sido puesto para nuestra salvaci&oacute;n. Es una mirada llena de agradecimiento a la Sant&iacute;sima Trinidad: Padre, Hijo y Esp&iacute;ritu Santo. Y al mismo tiempo, llena de admiraci&oacute;n hacia aquella Mujer en la cual el g&eacute;nero humano ha recibido tan excelsa elevaci&oacute;n: &iexcl;Hijo de Dios nacido de Mujer! <i>&iexcl;Jesucristo, Hijo de Mar&iacute;a siempre Virgen. Hijo del hombre! <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 2. En el nombre de este Hijo y de su Madre, <i>deseo saludar de nuevo<\/i> a la Iglesia, extendida por toda la tierra argentina, en particular en esta regi&oacute;n del Nordeste. <\/p>\n<p align=\"left\"> Saludo, en primer lugar, al Pastor de esta arquidi&oacute;cesis de Corrientes, a los dem&aacute;s obispos aqu&iacute; presentes, a los sacerdotes y seminaristas, a los religiosos y religiosas, a las autoridades; a todo el Pueblo santo de Dios reunido en torno a este altar y a quienes se asocian a nuestra celebraci&oacute;n a trav&eacute;s de la radio o de la televisi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Nos encontramos ante la imagen de la Inmaculada Concepci&oacute;n, venerada en el santuario de Itat&iacute;, fundado en el a&ntilde;o 1615, y centro de la honda tradici&oacute;n mariana de esta regi&oacute;n. Desde entonces, muchos miles de peregrinos han acudido ante esta imagen para honrar a Mar&iacute;a; para poner sus intenciones y sus vidas bajo su protecci&oacute;n e intercesi&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hoy queremos acudir tambi&eacute;n nosotros a la Virgen Mar&iacute;a, para atestiguar ese mismo amor y esa misma confianza en la que es Madre de Dios y Madre nuestra. Queremos ser buenos hijos que vienen a saludar a su Madre; hijos que se saben necesitados de su protecci&oacute;n maternal; hijos que quieren demostrarle sinceramente su afecto. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. El Ap&oacute;stol escribe: \u201cVino la plenitud del tiempo\u201d (<i>Ga<\/i> 4, 4). <i>Esa plenitud<\/i>, es, adem&aacute;s, <i>el cumplimiento de aquello que ya exist&iacute;a en la Sabidur&iacute;a de Dios<\/i>, como plan salv&iacute;fico para el hombre. Por esto, la liturgia se refiere en la primera lectura a esta Sabidur&iacute;a que existe en Dios \u201cantes que el mundo empezara a existir \u201d: antes de que fuera creada cosa alguna: \u201c cuando a&uacute;n no exist&iacute;an los oc&eacute;anos ni las fuentes m&aacute;s profundas del mar; antes que las monta&ntilde;as&#8230; antes que las colinas&#8230; antes que el Se&ntilde;or hiciera la tierra y el conjunto de los elementos del orbe&#8230; cuando dio una orden al mar, para que sus aguas no se desborden; cuando estableci&oacute; los s&oacute;lidos cimientos de la tierra\u201d (<i>Pr<\/i> 8, 24-29). <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>&iexcl;Esto dice la Sabidur&iacute;a! <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> <i>La Sabidur&iacute;a, siempre presente en la obra de Dios-Creador<\/i>. Esta Sabidur&iacute;a, en la que participan todas las obras de Dios, encuentra su <i>mayor motivo de gozo en el g&eacute;nero humano<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Antigua Alianza se abre aqu&iacute;, de modo particular hacia aquella Mujer, en cuyo seno se realiza el encuentro culminante y definitivo de la humanidad con Dios-Sabidur&iacute;a, precisamente <i>el misterio de la Encarnaci&oacute;n del Verbo<\/i>, en la plenitud de los tiempos. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Virgen de Nazaret \u2013Madre del Verbo Encarnado\u2013 tiene vinculaci&oacute;n <i>singular con esta Sabidur&iacute;a<\/i>, que est&aacute; tambi&eacute;n llena del eterno amor del Padre al hombre. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Cuando \u201c vino la plenitud del tiempo \u201d, cuando el Mensajero divino transmiti&oacute; a la Virgen de Nazaret la voluntad del Padre Eterno, cuando Mar&iacute;a respondi&oacute; \u201ch&aacute;gase\u201d (<i>f&iacute;at<\/i>); <i>entonces comenz&oacute; aquella particular peregrinaci&oacute;n<\/i>, que nace del coraz&oacute;n de la Mujer, bajo el soplo esponsal del Esp&iacute;ritu Santo. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cMar&iacute;a parti&oacute; y fue sin demora a un pueblo de la monta&ntilde;a de Jud&aacute;&#8230; a la casa de Zacar&iacute;as\u201d (<i>Lc<\/i> 1, 39). Fue all&aacute; para saludar a su prima Isabel, de m&aacute;s edad que Ella, que estaba esperando dar a luz a un hijo: Juan Bautista. <\/p>\n<p align=\"left\"> Por su parte, Isabel, al responder al saludo de Mar&iacute;a con aquellas palabras inspiradas, llenas de veneraci&oacute;n hacia la <i>Madre del Se&ntilde;or<\/i>, alaba la fe de la Virgen de Nazaret: \u201cDichosa la que ha cre&iacute;do que se cumplir&aacute; lo que le ha dicho de parte del Se&ntilde;or\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 1, 45) . <\/p>\n<p align=\"left\"> De este modo, la visita de Mar&iacute;a en Ain-Karim asume un significado realmente prof&eacute;tico. En efecto, vislumbramos en ella <i>la primera etapa de esta peregrinaci&oacute;n mediante la fe<\/i>, que tiene su inicio en el momento mismo de la Anunciaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Esta peregrinaci&oacute;n mediante la fe constituye la idea gu&iacute;a del A&ntilde;o Mariano, que anunci&eacute; el d&iacute;a 1 de enero pasado, y que se inaugurar&aacute; en la pr&oacute;xima solemnidad de Pentecost&eacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> Desde el<i> d&iacute;a de Pentecost&eacute;s<\/i>, cuando el Esp&iacute;ritu Santo vino sobre los Ap&oacute;stoles en el Cen&aacute;culo de Jerusal&eacute;n, <i>Mar&iacute;a<\/i> no s&oacute;lo participa en la peregrinaci&oacute;n mediante la fe de toda la Iglesia, sino que Ella misma \u201cavanza\u201d precediendo y <i>guiando maternalmente<\/i> a todo el Pueblo de Dios, a lo largo y ancho de la tierra. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cLa Madre de Jes&uacute;s, de la misma manera que, glorificada ya en los cielos en cuerpo y alma, es imagen y principio de la Iglesia que habr&aacute; de tener su cumplimiento en la vida futura, as&iacute; en la tierra precede con su luz al peregrinante Pueblo de Dios como signo de esperanza cierta de consuelo\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 68), Son palabras del Concilio Vaticano II que, por aludir a esta verdad, he querido desarrollar en la Enc&iacute;clica <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0039\/_INDEX.HTM\">Redemptoris Mater<\/a><\/i>, publicada, con ocasi&oacute;n del A&ntilde;o Mariano, en la reciente solemnidad de la Anunciaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. El punto de apoyo, en tierra argentina, de esta peregrinaci&oacute;n mediante la fe, lo constituyen todas las generaciones que han fijado y fijan su mirada en la Madre de Dios, como \u201cMadre del Se&ntilde;or\u201d y \u201cmodelo de la Iglesia\u201d. <\/p>\n<p align=\"left\"> La peregrinaci&oacute;n de la Iglesia y de cada cristiano hacia la casa del Padre, se manifiesta y realiza, de modo agradable a Dios, en las peregrinaciones de los cristianos a los santuarios marianos. Los santuarios son como hitos que orientan ese caminar de los hijos de Dios sobre la tierra, precedidos y acompa&ntilde;ados por la mirada afectuosa y alentadora de la Madre del Redentor. <\/p>\n<p align=\"left\"> Durante mi primer viaje a la Argentina tuve la dicha de acudir al santuario nacional de Luj&aacute;n, para encomendaros a Mar&iacute;a en momentos especialmente dif&iacute;ciles para vuestra querida naci&oacute;n. E1 pr&oacute;ximo Domingo de Ramos, en el marco de la Jornada mundial de la Juventud \u2013con la que culminar&aacute; esta segunda visita\u2013, la misma imagen de la Madre de Dios vendr&aacute;, desde Luj&aacute;n, al encuentro de los j&oacute;venes que peregrinan en la fe, en tantos otros lugares de la tierra. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hoy est&aacute; tambi&eacute;n entre nosotros la imagen de Mar&iacute;a, que ha llegado desde su santuario de Itat&iacute;, verdadero centro espiritual de todo el litoral. Mi &aacute;nimo se llena de gozo y de agradecimiento al Se&ntilde;or al considerar que, a lo largo de los siglos, los hijos de esta tierra han sabido hallar en la Virgen la gu&iacute;a y el modelo seguro para seguir a Jes&uacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. <i>Vuestra religiosidad popular<\/i>, tan rica y arraigada, muestra que, en lo m&aacute;s hondo de vuestra conciencia, se asienta la firme convicci&oacute;n de que nuestra vida s&oacute;lo tiene sentido si se orienta, radical y completamente, hacia Dios. La devoci&oacute;n a la Cruz de los Milagros \u2013Cruz fundacional de Corrientes\u2013, y a la Limpia Concepci&oacute;n de Itat&iacute;, ponen de manifiesto cu&aacute;les son vuestros grandes amores: el Se&ntilde;or Crucificado y su Madre Inmaculada, la criatura que m&aacute;s y mejor supo unirse al misterio redentor de su Hijo. Deb&eacute;is, por eso, <i>conservar y fomentar las variadas manifestaciones de vuestra piedad popular<\/i>, como cauce privilegiado para vuestra uni&oacute;n con Dios y con los dem&aacute;s. <\/p>\n<p align=\"left\"> Cuando el Nordeste argentino recibi&oacute; la luz de la fe, en la primera mitad del siglo XVI, el mensaje del Evangelio vivific&oacute; toda vuestra existencia, gracias al celo \u2013tantas veces heroico\u2013 de aquellos primeros sacerdotes y religiosos misioneros, entre los que destacaron los franciscanos y los jesuitas, con figuras se&ntilde;eras como las de fray Luis de Bola&ntilde;os, el Beato Roque Gonz&aacute;lez de Santa Cruz y tantos otros. <\/p>\n<p align=\"left\"> Las misiones o \u201cdoctrinas\u201d de los jesuitas constituyen, sin duda, uno de los logros m&aacute;s acabados del encuentro entre los mundos hispano-lusitano y el aut&oacute;ctono. En ellas se puso en pr&aacute;ctica un admirable m&eacute;todo evangelizador y humanizador, que supo hacer realidad los fuertes lazos que existen entre evangelizaci&oacute;n y promoci&oacute;n humana. (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19751208_evangelii-nuntiandi.html\">Evangelii Nuntiandi<\/a><\/i>, 31) <\/p>\n<p align=\"left\"> Los emigrantes de los dos &uacute;ltimos siglos, que han venido a sumarse a los \u201ccriollos\u201d, han aportado sus propios valores culturales, su trabajo y, en la mayor parte de los casos, su fe cat&oacute;lica, contribuyendo as&iacute; a formar vuestra sociedad, firmemente enraizada en la misma fe que la vio nacer en los or&iacute;genes del Nuevo Mundo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. La Iglesia atraviesa un momento particularmente prometedor en esta regi&oacute;n. Tras la organizaci&oacute;n diocesana, y con las numerosas y fecundas iniciativas pastorales de las &uacute;ltimas d&eacute;cadas, se abren perspectivas que permiten mirar al futuro con una esperanza renovada. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pido al Se&ntilde;or que os env&iacute;e muchos sacerdotes, llenos de vida interior, e impulso evangelizador, que con gran celo apost&oacute;lico sean fieles dispensadores de la Palabra divina y de las fuentes de la gracia que son los sacramentos. Miro con particular inter&eacute;s al reciente seminario interdiocesano de Resistencia, del que espero muchos frutos para bien de la Iglesia en esta regi&oacute;n pastoral. <\/p>\n<p align=\"left\"> Todos los fieles cristianos est&aacute;n llamados a participar en la misi&oacute;n de Cristo, cada uno seg&uacute;n la propia vocaci&oacute;n en el Pueblo de Dios. La cercan&iacute;a del pr&oacute;ximo S&iacute;nodo de los Obispos, dedicado a la vocaci&oacute;n y misi&oacute;n de los laicos en la Iglesia y en el mundo, me lleva a pensar sobre todo en vosotros, queridos laicos del Nordeste argentino. <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia y la sociedad civil esperan mucho de vuestro compromiso cristiano y de vuestra responsabilidad apost&oacute;lica, sobre todo en la tarea que es espec&iacute;fica de los laicos: impregnar todas las estructuras temporales de sentido cristiano. Al <i>ahondar en las riquezas de esa herencia de fe que hab&eacute;is recibido<\/i>, deb&eacute;is ser cada vez m&aacute;s conscientes de que la fe debe vivirse en todas las circunstancias personales y de trabajo en las que la Providencia divina os haya puesto. <\/p>\n<p align=\"left\"> De este modo, la profunda transformaci&oacute;n econ&oacute;mica a la que se encamina la Mesopotamia \u2013sobre todo a trav&eacute;s del aprovechamiento de su potencial hidroel&eacute;ctrico\u2013, ir&aacute; acompa&ntilde;ada por una constante mejora interior, que os conduzca por caminos de aut&eacute;ntico progreso integral: humano y cristiano. En ese desarrollo, con el que Dios os muestra tambi&eacute;n su amor, no olvid&eacute;is nunca a vuestros hermanos m&aacute;s necesitados. La justicia y la caridad cristiana os mover&aacute;n a procurar que todos participen en los beneficios materiales y espirituales de esa nueva etapa que se vislumbra. <\/p>\n<p align=\"left\"> La familia debe seguir siendo la primera escuela de fe y de vida cristiana, la transmisora de esa herencia de religiosidad popular, que es parte del alma de este pueblo. A los padres cristianos compete un grave deber en este sentido: formar hombres y mujeres que aprendan en su familia las virtudes humanas y cristianas; y que vean hecho vida el valor del matrimonio indisoluble y del aut&eacute;ntico amor conyugal que, en medio de las dificultades de esta vida, sale siempre fortalecido y rejuvenecido. <\/p>\n<p align=\"left\"> 9. Queridos hermanos e hermanas. A todos os quiero recordar que ser miembros vivos del Pueblo de Dios significa, en primer lugar, <i>acoger a Cristo<\/i>, darle cabida en nuestro coraz&oacute;n, en nuestras vidas. Significa imitar a Mar&iacute;a en su disponibilidad y en su prontitud para aceptar y poner por obra lo que conoce como voluntad de Dios. Ella, despu&eacute;s de haber recibido el anuncio del &Aacute;ngel, camina apresuradamente hacia la monta&ntilde;a de Jud&aacute;. Se pone en marcha, llevando en su seno al Hijo de Dios, sin reparar en las dificultades que ese camino pudiera traer consigo. Mar&iacute;a sabe superar las dificultades de esta peregrinaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> La principal dificultad, el mayor obst&aacute;culo que nos impide seguir a nuestra Madre, es el pecado. E1 pecado nos incapacita para recibir al Se&ntilde;or; cuando el alma est&aacute; en pecado no puede nacer en ella el Hijo de Dios, all&iacute; no puede estar Jes&uacute;s; no hay lugar para El. La peregrinaci&oacute;n mediante la fe exige que apartemos el obst&aacute;culo del pecado, y acojamos la venida del Hijo de Dios a nuestras almas, haci&eacute;ndonos part&iacute;cipes de su filiaci&oacute;n divina. <\/p>\n<p align=\"left\"> 10. \u201cCuando vino la plenitud de los tiempos, <i>Dios envi&oacute; a su Hijo<\/i>, nacido de mujer&#8230; <i>para hacernos hijos adoptivos<\/i>\u201d (<i>Ga<\/i> 4, 4-5). <\/p>\n<p align=\"left\"> Esta es la primera dimensi&oacute;n del misterio divino. <\/p>\n<p align=\"left\"> La secunda dimensi&oacute;n, estrechamente relacionada con &eacute;sta, consiste en la filiaci&oacute;n de la adopci&oacute;n divina, de la que participan los hijos de los hombres. Todos nosotros hemos sido concebidos y hemos nacido de nuestras madres; <i>en el Hijo de Mar&iacute;a<\/i> recibimos, sin embargo, la filiaci&oacute;n adoptiva de Dios. Llegamos a ser <i>hijos en el Hijo de Dios<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cY si somos hijos \u201d \u2013dice el Ap&oacute;stol\u2013 \u201c tambi&eacute;n somos herederos por la voluntad de Dios\u201d (cf. <i>Ga<\/i> 4, 6-7). Hemos sido llamados a <i>participar en la vida de Dios a semejanza del Hijo<\/i>. Recibimos, por obra suya, el <i>Esp&iacute;ritu Santo<\/i> \u201c que clama: &iexcl;Abb&aacute;, Padre!\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 4,6). <\/p>\n<p align=\"left\"> Hemos sido <i>llamados a la libertad de los hijos de Dios<\/i>: \u201cya no eres m&aacute;s esclavo, sino hijo\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 4,7); es la libertad que Cristo nos ha conseguido mediante su cruz y su resurrecci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> En la perspectiva de los pr&oacute;ximos d&iacute;as de la Semana Santa y de la Pascua, estas palabras adquieren una intensidad particular. Fijando nuestra mirada en la <i>Madre del Se&ntilde;or<\/i>, meditamos los inescrutables misterios de la Sabidur&iacute;a divina, de los que Ella ha sido testimonio en la plenitud de los tiempos. &iexcl;Esta es la plenitud de los tiempos que perdura para siempre!<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1987 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, CHILE Y ARGENTINA SANTA MISA EN CORRIENTES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II &nbsp;Jueves 9 de abril de 1987 &nbsp; 1. \u201cDios envi&oacute; a su Hijo, nacido de mujer\u201d (Ga 4, 4). 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