{"id":39924,"date":"2016-10-05T23:19:48","date_gmt":"2016-10-06T04:19:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1988-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-con-motivo-de-la-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-bienaventurada-virgen-maria\/"},"modified":"2016-10-05T23:19:48","modified_gmt":"2016-10-06T04:19:48","slug":"8-de-diciembre-de-1988-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-con-motivo-de-la-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-bienaventurada-virgen-maria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1988-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-con-motivo-de-la-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-bienaventurada-virgen-maria\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1988, Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda la Mayor con motivo de la solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Bienaventurada Virgen Mar\u00eda"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA MAR&Iacute;A LA MAYOR<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a<br \/><\/i><\/font><i><font color=\"#663300\">Jueves 8 de diciembre de 1988<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>1. <i>&quot;Al&eacute;grate, Mar&iacute;a, llena de gracia&quot; <\/i>(Aleluya del Evangelio, cf. <i>Lc <\/i>1, 28).<\/p>\n<p>La Virgen escucha en el pueblecito de Nazaret las palabras de saludo del &Aacute;ngel. Experimenta una profunda emoci&oacute;n: &quot;se turb&oacute;&quot;, y al <i>mismo <\/i>tiempo su mente se abre: &iquest;qu&eacute; sentido ten&iacute;an aquellas palabras? (cf. <i> Lc <\/i>1, 29). <\/p>\n<p>S&iacute;, <i>Dios le habla de su eterno misterio. <\/i>Dice que es Padre y, esta paternidad que es Dios mismo, se manifiesta admirablemente en el Hijo. El Hijo de la misma naturaleza que el Padre y El mismo, Dios. Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado no creado. <\/p>\n<p>&iexcl;S&iacute;! Engendrado, y continuamente generado desde la eternidad en la unidad de la Divinidad. En la unidad del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu-Amor. <\/p>\n<p>2. En el pueblecito de Galilea <i>Dios mismo visita, <\/i>mediante el Mensajero ang&eacute;lico, <i>a la Virgen, <\/i>y le habla de su eterno misterio. <\/p>\n<p><i>Comparte con Ella, <\/i>con una criatura, con su humilde esclava, <i>el Misterio de sus eternos designios. <\/i><\/p>\n<p>Son &eacute;stos los designios del Padre y del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo: en la unidad de la Divinidad que es Amor. <\/p>\n<p>Dios que es Amor, abraza a toda la creaci&oacute;n, visible e invisible. <\/p>\n<p><i>El Amor <\/i>que es el Existir de Dios, el &quot;Ser&quot; de la Trinidad &quot;ayer, hoy y siempre&quot; (cf. <i>Heb <\/i>13, 8), se concentra sobre el hombre. Desea hacer part&iacute;cipe gratuitamente al hombre de su vida, de su naturaleza, de la divinidad misma. <\/p>\n<p>Y he aqu&iacute;, <i>en la v&iacute;a de tal don se encuentra Ella: la llena de gracia. <\/i><\/p>\n<p>En Ella, el coraz&oacute;n de una criatura y la historia de un ser humano llegan a ser la primera morada del Emmanuel: <\/p>\n<p>&quot;El Se&ntilde;or est&aacute; contigo&quot; (<i>Lc <\/i>1,28). &quot;Bendita t&uacute; entre las mujeres&quot; (<i>Lc <\/i>1,42). <\/p>\n<p>3. Mar&iacute;a escucha las palabras del saludo del &Aacute;ngel. Y <i>junto a Mar&iacute;a escucha estas palabras toda la creaci&oacute;n. La humanidad entera. Precisamente en esas palabras, se trata de la causa del hombre. <\/i><\/p>\n<p>&quot;Concebir&aacute;s en tu vientre y dar&aacute;s a luz un hijo&quot; (<i>Lc <\/i>1, 31). <\/p>\n<p>De la mujer nace el hombre. Ella lo concibe; lo lleva bajo su coraz&oacute;n; lo da a luz. <\/p>\n<p>Mar&iacute;a, siendo virgen y permaneciendo virgen, debe realizar la misma experiencia: debe llegar a ser Madre. <\/p>\n<p>&quot;&iquest;C&oacute;mo ser&aacute; eso, pues no conozco var&oacute;n &#8230; ? El Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti&quot; (<i>Lc <\/i>1, 34-35). <\/p>\n<p>4. <i>El Esp&iacute;ritu Santo. <\/i><\/p>\n<p>Aquel que es el amor increado. <\/p>\n<p>Consubstancial al Padre y al Hijo. &iexcl;Precisamente El! <\/p>\n<p>Es propio de El, que es el Amor, realizar <i>el misterio del nacimiento humano del Hijo de Dios: <\/i>de Aquel que, siendo de la misma naturaleza del Padre, nace desde la eternidad, en la unidad de la Divinidad. <\/p>\n<p>T&uacute; preguntas, Mar&iacute;a, &quot;&iquest;c&oacute;mo ser&aacute; eso?&quot;. <\/p>\n<p>Esto no puede realizarse de otro modo \u2014&quot;ni de amor carnal, ni de amor humano&quot;\u2014 sino de Dios. <\/p>\n<p><i>S&oacute;lo de Dios puede nacer <\/i>Aquel que ser&aacute; &quot;Santo y llamado Hijo de Dios&quot; (cf. <i>Lc <\/i>1, 35). &quot;El Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti, y la fuerza del Alt&iacute;simo te cubrir&aacute; con su sombra&quot;. Solamente <i>de esta potencia, que es Amor, <\/i>puede nacer Aquel que, siendo Dios, ser&aacute; tambi&eacute;n hombre; Aquel que, siendo hombre, ser&aacute; tambi&eacute;n Hijo de Dios. <\/p>\n<p>&iexcl;Hijo tuyo, Mar&iacute;a! &iexcl;No temas! <\/p>\n<p>5. La Iglesia <i>escucha <\/i>incesantemente <i>estas palabras <\/i>junto con la Virgen de Nazaret y <i>junto con Ella las medita: <\/i>&quot;qu&eacute; saludo era aqu&eacute;l&quot;. <\/p>\n<p>Y, meditando, sigue las palabras que escuch&oacute; Mar&iacute;a y penetra \u2014en la medida de la capacidad humana\u2014 <i>en las profundidades inefables del Misterio que es Dios. <\/i><\/p>\n<p>Dios y sus designios salv&iacute;ficos con respecto al hombre. <\/p>\n<p>Y por esto, meditando las palabras del saludo de Nazaret, la Iglesia <i>mira a trav&eacute;s de ellas a la historia del hombre en toda su extensi&oacute;n, hasta los mismos or&iacute;genes. <\/i><\/p>\n<p>Por esto leemos del Libro del G&eacute;nesis en la liturgia de hoy; el texto que habla de la verdad del pecado original. <\/p>\n<p>Y leemos este texto para retornar a Aquella que el Mensajero proclam&oacute;: <i>llena de gracia. <\/i><\/p>\n<p>&iquest;No era tal vez necesario que s&oacute;lo Ella no participase en el pecado del &quot;origen&quot; humano? &iquest;Que estuviese libre de tal herencia? &iquest; Que en Ella, elegida para ser la Madre del Redentor, se realizase toda la plenitud de la redenci&oacute;n? <\/p>\n<p>&iquest;Que Ella fuese la <i>Inmaculada Concepci&oacute;n? <\/i><\/p>\n<p>6. Hoy, viviendo el Adviento del a&ntilde;o del Se&ntilde;or de 1988, <i>la Iglesia desea agradecer todo lo que ha sido el don del &quot;A&ntilde;o Mariano&quot; <\/i>para todos y para cada uno. Para las personas y para las comunidades del Pueblo de Dios en todo el mundo. <\/p>\n<p>Para la relectura del mensaje del Concilio Vaticano II sobre la presencia de la Madre de Dios en la misi&oacute;n de Cristo y de la Iglesia. <\/p>\n<p>Para la renovaci&oacute;n y la conversi&oacute;n de los corazones humanos. <\/p>\n<p>Para el fortalecimiento de la fe y de la esperanza. <\/p>\n<p>Para <i>el recuerdo de las grandes acciones de Dios <\/i>en la historia de cada una de las naciones. <\/p>\n<p>Para <i>la relectura de la verdad sobre la dignidad <\/i>y <i>vocaci&oacute;n de la mujer. <\/i><\/p>\n<p>Por la alegr&iacute;a de la maternidad espiritual que Cristo extendi&oacute; a todo ser humano en su testamento de la redenci&oacute;n. <\/p>\n<p>7. Centrados en el misterio de Mar&iacute;a, que lleva el nombre de &quot;Inmaculada Concepci&oacute;n&quot;. entramos en el Adviento. No solamente en el Adviento de este a&ntilde;o lit&uacute;rgico., sino tambi&eacute;n <i>en el adviento del pr&oacute;ximo milenio, <\/i> <\/p>\n<p>Caminamos hacia la noche de Navidad y hacia la noche pascual de la lucha entre la muerte y la vida que est&aacute; en Cristo. <\/p>\n<p><i>En El, el Padre eterno eligi&oacute; a la Virgen de Nazaret. <\/i><\/p>\n<p> En El nos<br \/>\n<i>eligi&oacute; a cada uno de nosotros <\/i>&quot;antes de crear el mundo, para que fu&eacute;semos santos e irreprochables ante El por el amor&quot;<br \/>\n<i>(Ef <\/i>1, 4), para que fu&eacute;semos alabanza de su gloria, nosotros que, junto con Mar&iacute;a, esperamos en Cristo (cf.<br \/>\n<i>Ef <\/i>1, 12). <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1988 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA MAR&Iacute;A LA MAYOR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;aJueves 8 de diciembre de 1988 &nbsp; 1. &quot;Al&eacute;grate, Mar&iacute;a, llena de gracia&quot; (Aleluya del Evangelio, cf. 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