{"id":39929,"date":"2016-10-05T23:20:15","date_gmt":"2016-10-06T04:20:15","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-mayo-de-1988-santa-misa-ante-el-santuario-mariano-de-caacupe-paraguay\/"},"modified":"2016-10-05T23:20:15","modified_gmt":"2016-10-06T04:20:15","slug":"18-de-mayo-de-1988-santa-misa-ante-el-santuario-mariano-de-caacupe-paraguay","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-mayo-de-1988-santa-misa-ante-el-santuario-mariano-de-caacupe-paraguay\/","title":{"rendered":"18 de mayo de 1988, Santa misa ante el Santuario mariano de Caacup\u00e9 (Paraguay)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, BOLIVIA, LIMA Y PARAGUAY<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA EN LA EXPLANADA DEL SANTUARIO MARIANO DE CAACUP&Eacute;<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A<\/i><\/b><\/font><i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\"> DE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Mi&eacute;rcoles 18 de mayo de 1988<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>\u201cAl&eacute;grate, llena de gracia, el Se&ntilde;or est&aacute; contigo\u201d (Lc <\/i>1, 28).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">1. &iexcl;Cu&aacute;ntas personas han saludado a Mar&iacute;a con estas venturosas palabras, pronunciadas par primera vez en Nazaret! &iexcl;En cu&aacute;ntas lenguas y escritos de la gran familia humana! <\/p>\n<p align=\"left\"><i>\u201cLlena de gracia\u201d<\/i>. As&iacute; se dirige el mensajero divino a la Virgen Mar&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">Estas palabras son un eco de la eterna bendici&oacute;n con que Dios ha vinculado la humanidad redimida a su Eterno Hijo: \u201cEl nos eligi&oacute; en la persona de Cristo antes de crear el mondo&#8230;, predestin&aacute;ndonos a ser sus hijos adoptivos\u201d (<i>Ef<\/i> 1, 4-5).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Al aceptar la Virgen el mensaje tra&iacute;do por el &aacute;ngel, la eterna bendici&oacute;n divina descendi&oacute; con la virtud del Alt&iacute;simo sobre Ella y la cubri&oacute; con su sombra: \u201cConcebir&aacute;s en tu vientre y dar&aacute;s a luz un hijo, y le pondr&aacute;s por nombre Jes&uacute;s.. Mar&iacute;a respondi&oacute;: Aqu&iacute; est&aacute; la esclava del Se&ntilde;or; h&aacute;gase en m&iacute; seg&uacute;n tu palabra\u201d (<i>Lc<\/i> 1, 31. 38).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Estamos viviendo en toda la Iglesia, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, <i>el A&ntilde;o Mariano<\/i>. En este a&ntilde;o dedicado a Mar&iacute;a, me es grato poder visitar el Pueblo de Dios que vive en esta tierra del Paraguay: un pa&iacute;s, podr&iacute;amos decir, eminentemente mariano, ya que en su geograf&iacute;a ha quedado claramente inscrito, en hermosa secuencia de nombres, el Evangelio de los misterios de Mar&iacute;a: Concepci&oacute;n, Encarnaci&oacute;n, Asunci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Che corazoit&eacute; g&uuml;iv&eacute;, po ma maite&iacute;; ha hiantet&eacute; cheve &Ntilde;andeyara ta pende rovas&aacute; ha to hykuav&oacute; pende apytepe i mborayh&uacute; ha i &ntilde;e\u2019e marangat&uacute;<\/i> (De todo coraz&oacute;n os saludo y deseo que Dios os bendiga y derrame entre vosotros su amor y su palabra santa) <\/p>\n<p align=\"left\">2. En este santuario nacional de Nuestra Se&ntilde;ora de los Milagros de Caacup&eacute; quiero abrazar, en mi saludo de fe y amor a la Virgen, al Pastor de la di&oacute;cesis, junto con todos los hermanos en el Episcopado que nos acompa&ntilde;an; asimismo saludo con afecto a los sacerdotes y seminaristas, a los religiosos y religiosas y a toda la Iglesia en el Paraguay que viene a este santuario como a su propio hogar, porque es la casa de la Madre com&uacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Contemplando la imagen bendita de Nuestra Se&ntilde;ora de Caacup&eacute;, parece como si se rehiciera la misteriosa trama de una historia secular, en la que coincide felizmente para esta naci&oacute;n la llegada del mensaje cristiano de salvaci&oacute;n y la presencia maternal de Mar&iacute;a en estas tierras. <\/p>\n<p align=\"left\">Se ha cumplido tambi&eacute;n aqu&iacute; lo que tantas veces hemos visto en otros lugares: con la llegada del Evangelio, anunciando a Cristo, se hace a la vez presente su Madre, que es tambi&eacute;n Madre de los disc&iacute;pulos de Jes&uacute;s y que congrega a todos sus hijos en la Iglesia, que es la familia de Dios. De este modo se realiza sin cesar el misterio de la comunidad eclesial, reunida en torno a Mar&iacute;a, como en el Cen&aacute;culo. <\/p>\n<p align=\"left\">Caacup&eacute; es el lugar que Mar&iacute;a misma quiso elegir \u2013como atestiguan los sencillos signos y testimonios que nos ha transmitido la historia de este santuario\u2013 para quedarse en medio de vosotros, para fijar en medio de estas monta&ntilde;as su morada, con un gesto exquisito de amor maternal y de fidelidad a su misi&oacute;n universal. <\/p>\n<p align=\"left\">Este santuario nacional, con su fuerza \u201catractiva y irradiadora\u201d, es lugar bendito donde encontrar&eacute;is siempre a la Madre que Cristo nos ha entregado en el testamento de amor de la cruz (cf <i>Jn<\/i> 19, 27) .&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Peregrinar a Caacup&eacute;, como sol&eacute;is hacer con tanto fervor en torno al 8 de diciembre, cuando desde los cuatro puntos cardinales del Paraguay ven&iacute;s para congregaros aqu&iacute;, es ir a ese encuentro con la Madre de Dios para consolidar la fe y la gracia de Dios en vosotros, y poder abrir de par en par los espacios de vuestro coraz&oacute;n a Cristo, el Redentor (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0039\/__P6.HTM\">Redemptoris Mater<\/a><\/i>, 28) <\/p>\n<p align=\"left\">Caacup&eacute; es el n&uacute;cleo de esa geograf&iacute;a mariana, tan pl&aacute;sticamente expresada en los nombres de vuestras ciudades, que perpet&uacute;an la memoria de los principales misterios de Mar&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">3. <i>\u201cAl&eacute;grate, llena de gracia\u201d<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Cuando escuchamos estas palabras, nuestro pensamiento se vuelve hacia ese misterio en el que la Iglesia venera a Aquella que fue predestinada a ser, por su Inmaculada Concepci&oacute;n, la Madre del Verbo Eterno de Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Concepci&oacute;n! <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia confiesa que este misterio se ha llevado a cabo en previsi&oacute;n de los m&eacute;ritos de Cristo. Aquella que iba a ser la Madre del Redentor, <i>fue la primera en ser redimida<\/i>. Fue redimida en el momento de su Concepci&oacute;n, ya que la herencia del pecado original no afect&oacute; para nada su ser humano. <\/p>\n<p align=\"left\">Por obra de su Hijo, Mar&iacute;a era ya <i>santa y inmaculada<\/i> ante Dios desde el primer momento de su concepci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Concepci&oacute;n! <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Nuestros corazones van, al mismo tiempo, <i>hacia la ciudad<\/i> que en vuestra tierra <i>lleva precisamente este mismo nombre<\/i>, mientras mi voz quiere hacerse cercana de modo particular a todos y cada uno de los hijos de aquella amada di&oacute;cesis. <\/p>\n<p align=\"left\">El misterio de la Concepci&oacute;n Inmaculada de la Virgen Mar&iacute;a expresa de manera plena la fidelidad de Dios a su plan de salvaci&oacute;n. Mar&iacute;a, la llena de gracia, la mujer nueva, ha sido \u201ccomo plasmada y hecha una nueva criatura por el Esp&iacute;ritu Santo\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 56). En Ella, Dios ha querido dejar bien grabadas las huellas del amor con que ha rodeado desde el primer instante a la que iba a ser la Madre del Verbo Encarnado. <\/p>\n<p align=\"left\">Ante nuestros ojos Mar&iacute;a da testimonio del amor infinito de Dios, de la gratuidad con que nos elige, de la santidad con que quiere adornar a todos sus hijos adoptivos, los que recibir&aacute;n, por medio de su Hijo, Jes&uacute;s, la bendici&oacute;n de lo alto para ser \u201csantos y irreprochables ante &eacute;l por el amor\u201d (<i>Ef<\/i> 1, 4).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">De esta forma, como afirma el Concilio Vaticano II, la Virgen Mar&iacute;a es Estrella de la Evangelizaci&oacute;n, presencia evangelizadora con todos sus misterios, ya que \u201cpor su &iacute;ntima participaci&oacute;n en la historia de la salvaci&oacute;n re&uacute;ne en s&iacute; y refleja en cierto modo las supremas verdades de la fe, cuando es anunciada y venerada\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 65).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">4. <i>\u201cAl&eacute;grate, llena de gracia\u201d<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">En nuestro mundo y en nuestro tiempo, cuando tanto se insiste en el poder de la fuerza, del saber y de la t&eacute;cnica, parece como si no quedara lugar para los pobres, para los sencillos. Mas la Virgen Mar&iacute;a, en el misterio de su Concepci&oacute;n Inmaculada, proclama que el poder viene de Dios, que la sabidur&iacute;a verdadera tiene en El su origen. <\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; lo entienden tambi&eacute;n los sencillos, los limpios de coraz&oacute;n (cf. <i>Mt<\/i> 5, 8), a quienes el Padre revela sus secretos&nbsp; (cf. <i>Ib&iacute;d<\/i>., 11, 25).&nbsp;As&iacute; lo entend&eacute;is vosotros, paraguayos, que, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, peregrin&aacute;is a este santuario donde la Madre de Dios ha querido visitaros y quedarse entre vosotros para compartir vuestros sufrimientos y alegr&iacute;as, vuestras dificultades y esperanzas. <\/p>\n<p align=\"left\">De un modo particular se encomiendan a su protecci&oacute;n las familias campesinas del Paraguay que, guiadas por su fe sencilla, visitan llenas de confianza este santuario. <\/p>\n<p align=\"left\">A vosotros, queridos campesinos, que a base de sudor y esfuerzo cultiv&aacute;is la tierra, se dirige tambi&eacute;n mi palabra de aliento y esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\">Vosotros, con vuestro trabajo, ofrec&eacute;is a la sociedad unos bienes que son necesarios para su sustento. <\/p>\n<p align=\"left\">Apelo, por ello, al sentido de justicia y solidaridad de las personas responsables para que vuestros leg&iacute;timos derechos sean convenientemente tutelados, y que sean garantizadas las formas legales de acceso a la propiedad de la tierra, revisando aquellas situaciones objetivamente injustas a las que el campesino m&aacute;s pobre puede verse sometido&nbsp; (cf. <i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0037\/__PN.HTM\">Laborem Execerns<\/a><\/i>, 21).<\/p>\n<p align=\"left\">Sed, amados campesinos, mediante vuestro trabajo honrado y apoy&aacute;ndoos en adecuadas formas de asociaci&oacute;n para la defensa de vuestros derechos, los art&iacute;fices de vuestro propio desarrollo integral, marc&aacute;ndolo con el sello de vuestra connatural humanidad y de vuestra concepci&oacute;n cristiana de la vida. <\/p>\n<p align=\"left\">En Mar&iacute;a se cifran las esperanzas de los m&aacute;s pobres y olvidados. Ella, que es como la s&iacute;ntesis del Evangelio, \u201cnos muestra que es por la fe y en la fe, seg&uacute;n su ejemplo, como el Pueblo de Dios llega a ser capaz de expresar en palabras y de traducir en su vida el misterio del deseo de salvaci&oacute;n y sus dimensiones liberadoras en el plano de la existencia individual y social\u201d (Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe, <i>Libertatis Conscientia<\/i>, 97).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a es signo inconfundible de que Dios se adelanta siempre a nosotros con su amor. Ella canta con todo su ser que <i>es gracias<\/i> cuanto recibimos de Dios. La Virgen es tambi&eacute;n nuestra verdadera educadora en el camino de la fe. En efecto, el que cree acoge la Palabra de Dios, la verdad y la vida en plenitud que nos ofrece por mediaci&oacute;n de su Hijo Jesucristo, en quien \u201cnos ha bendecido con toda clase de bienes espirituales y celestiales\u201d (<i>Ef<\/i> 1, 3).&nbsp; El hombre de fe se abandona completamente a Dios, que es Amor y que nos ha dejado en Mar&iacute;a el signo de su victoria sobre el pecado (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0039\/__P3.HTM\">Redemptoris Mater<\/a><\/i>, 11).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">5. <i>\u201cConcebir&aacute;s en tu vientre y dar&aacute;s a luz un hijo\u201d<\/i>, dice a Mar&iacute;a el &aacute;ngel. \u201cNo temas&#8230; porque has encontrado gracia ante Dios\u201d (<i>Lc<\/i> 31, 30).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Es posible pensar en algo m&aacute;s grande? &iquest;Puede haber una gracia, un don m&aacute;s excelso que &eacute;ste: ser Madre de Dios? &iquest;Puede existir una dignidad m&aacute;s grande? <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;El Verbo de Dios se encarn&oacute; en las entra&ntilde;as de la Virgen Mar&iacute;a! <\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Encarnaci&oacute;n!<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;El misterio de la Encarnaci&oacute;n! Mi recuerdo va tambi&eacute;n en estos momentos a la ciudad que lleva este nombre de entra&ntilde;able evocaci&oacute;n, con cuyos hijos tuve la dicha de encontrarme esta ma&ntilde;ana en una inolvidable celebraci&oacute;n de fe y amor. Desde este centro mariano insisto en el mensaje que tiene cumplimiento en el hecho hist&oacute;rico de la Encarnaci&oacute;n. &iexcl;Que Dios habite constantemente en medio de vosotros! &iexcl;Que sea el Emmanuel de las generaciones que se suceder&aacute;n a trav&eacute;s de los tiempos en vuestra tierra! Desde este santuario Mar&iacute;a, la Madre de Jes&uacute;s, sigue proclamando el misterio del Verbo hecho carne que ha puesto su tienda en medio de nosotros y por medio de su Esp&iacute;ritu nos ha hecho capaces de ser hijos de Dios (cf. <i>Jn<\/i> 1, 14).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a ha sido esa tierra virgen en la que el Esp&iacute;ritu ha hecho germinar el Verbo de vida para nuestra naturaleza humana. Ella nos anuncia y garantiza la verdad de la Encarnaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Encarnaci&oacute;n! <\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a, la Virgen de Nazaret, al habla con el mensajero de Dios que pide su consentimiento para entrar en la historia de los hombres, contin&uacute;a en la Iglesia de todos los tiempos esta misi&oacute;n singular: ofrecernos a Cristo, manifestarlo, indicarlo como &uacute;nico Salvador. Como hizo en Bel&eacute;n con los pastores, y m&aacute;s tarde con los Magos venidos de Oriente. <\/p>\n<p align=\"left\">Adem&aacute;s, precisamente porque Ella ha experimentado dentro de s&iacute;, como ninguna otra criatura, el amor de Dios hacia la humanidad, nos est&aacute; diciendo con su nombre dulce y suave, con su presencia sol&iacute;cita en medio del Pueblo de Dios, tambi&eacute;n en el Paraguay, que Jes&uacute;s es para siempre el Emmanuel, el Dios con nosotros; que el Evangelio se inserta felizmente en cada cultura y en cada naci&oacute;n, purificando y elevando todo lo que es aut&eacute;nticamente humano. <\/p>\n<p align=\"left\">6. Modelos eximios, que han sabido encarnar el mensaje cristiano en las culturas, siguen siendo San Roque Gonz&aacute;lez de Santa Cruz y compa&ntilde;eros m&aacute;rtires, a quienes he tenido el gozo de canonizar en Asunci&oacute;n, en nombre de toda la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\">Al igual que aquellos evangelizadores del pueblo guaran&iacute;, tambi&eacute;n el Papa, postrado a los pies de la Sant&iacute;sima Virgen de los Milagros, aqu&iacute; en Caacup&eacute;, desea expresar el respeto y aprecio que le merecen los valores que informan y dan vigor a vuestras culturas aut&oacute;ctonas. <\/p>\n<p align=\"left\">Por ello, os aliento a conservar con sano orgullo las mejores tradiciones y costumbres de vuestro pueblo, a cultivar el idioma, las expresiones art&iacute;sticas y, sobre todo, a afianzar m&aacute;s y m&aacute;s el profundo sentimiento religioso. Defendiendo vuestra identidad, adem&aacute;s de prestar un servicio, cumpl&iacute;s un deber: el deber de transmitir vuestra cultura y vuestros valores a las generaciones venideras. De este modo, la naci&oacute;n entera se sentir&aacute; enriquecida, al mismo tiempo que la com&uacute;n fe cat&oacute;lica impulsar&aacute; a todos a abrir el coraz&oacute;n a los hermanos, sin excluir a nadie, en un esfuerzo solidario por trabajar con tes&oacute;n en favor de la patria y del bien com&uacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Es bien sabido, amados hermanos y hermanas, que tanto en la vida de los nativos como de los campesinos no faltan dificultades y problemas. No pocas veces han sido objeto de marginaci&oacute;n y olvido. La Iglesia de hoy, como hizo la Iglesia del pasado con figuras como San Roque Gonz&aacute;lez, fray Luis Bola&ntilde;os y tantos otros misioneros, quiere apoyar decididamente las demandas de respeto a sus leg&iacute;timos derechos, sin por ello dejar de recordarles sus deberes. <\/p>\n<p align=\"left\">Este caminar solidario con los hermanos, potenciando sus valores y animando desde dentro su cultura, ocupa una parte sustancial en la perspectiva y en la realidad cumplida por el misterio de la Encarnaci&oacute;n. Misterio de una presencia de Dios entre nosotros, de una comuni&oacute;n de Dios con nosotros, de la unidad indisoluble entre el amor a Dios y el amor a los hermanos, porque con su Encarnaci&oacute;n el Hijo de Dios \u201cse ha unido en cierto modo con cada hombre\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 22).&nbsp; <\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;No proclama la Virgen con su c&aacute;ntico del <i>Magn&iacute;ficat<\/i> que la verdad sobre Dios que salva no puede separarse de la manifestaci&oacute;n de su amor por los pobres y humildes? Esta es la verdad salvadora que nos propone Mar&iacute;a con el misterio de la Encarnaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">7. Como pod&eacute;is ver, la misma geograf&iacute;a de vuestra patria nos orienta hacia la peregrinaci&oacute;n de fe en la que Mar&iacute;a, presente en el misterio de Cristo y de la Iglesia, precede al Pueblo de Dios, lo evangeliza y lo alienta en sus dificultades. <\/p>\n<p align=\"left\">Los paraguayos han experimentado en lo &iacute;ntimo la presencia continua de la Madre de Dios en este paraje, sereno y de singular belleza, casi oculto entre montes y cerros. Y han comprobado la eficacia de su mediaci&oacute;n por los frutos de gracia y de santidad que desde aqu&iacute; ha derramado sin cesar sobre su pueblo querido. En las horas dif&iacute;ciles de la historia de la naci&oacute;n, en los momentos de tribulaci&oacute;n y de dolor, los paraguayos han dirigido su mirada hacia Caacup&eacute;, faro luminoso de su fe, en el cual han encontrado energ&iacute;as suficientes para motivar el hero&iacute;smo, la generosidad, la esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\">La mirada retrospectiva hacia el pasado de una maravillosa historia de fe, no nos exime del deber de una confrontaci&oacute;n con los problemas presentes y con el futuro de la Iglesia y de la naci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a, la mujer nueva, desde Caacup&eacute;, con su presencia eclesial, con su mediaci&oacute;n materna, a la que con tanta hondura religiosa se encomiendan todos los paraguayos, os est&aacute; diciendo que no se puede construir el futuro sin la luz del Evangelio. <\/p>\n<p align=\"left\">8. La Virgen Madre, tras su Asunci&oacute;n a los cielos, vive en la gloria de la Majestad de Dios para dar testimonio del destino de todos los hombres. <\/p>\n<p align=\"left\">Vive en presencia de Dios <i>para interceder por nosotros<\/i>. Su misi&oacute;n es, en efecto, la de hacer presente y acercar cada vez m&aacute;s los misterios de Cristo, el Emmanuel: <i>Acercar Dios a los hombres y acercar los hombres a Dios<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">S&iacute;. Los hombres&#8230; y todas las naciones. <\/p>\n<p align=\"left\">Que Dios realice esto <i>en vuestra tierra paraguaya<\/i>; en medio de todos los ciudadanos y de todos los grupos sociales. Que sea una realidad en vuestro pa&iacute;s la <i>justicia de Dios en favor de los pobres<\/i>, como cantamos en el <i>Magn&iacute;ficat<\/i> de Mar&iacute;a; entre pobres y ricos, entre los que gobiernan y los que son gobernados. Que madure en todas estas dimensiones la <i>justicia divina<\/i> y al mismo tiempo la <i>justicia humana<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Tupas&yacute; Caacup&eacute;, remimb&iacute;va ko cerro p&acirc;\u2019um&eacute;, ayerur&eacute; ndeve che coraz&ocirc;ite guiv&eacute;, re hovas&aacute; hagu&aacute; ha re&ntilde;angarek&oacute; hagu&aacute; opa ara ko Paraguay ret&acirc; rehe<\/i>. (Virgen de Caacup&eacute;, que irradias luz desde esta serran&iacute;a, te pido de todo coraz&oacute;n que bendigas y que cuides en todo tiempo a esta naci&oacute;n paraguaya). <\/p>\n<p align=\"left\">Madre de Dios, T&uacute; que eres la \u201cfigura\u201d de la Iglesia, haz que ella, siempre fiel a su divino Fundador, cumpla su misi&oacute;n evangelizadora en esta tierra, en donde los mismos nombres de las ciudades proclaman \u201clas grandes obras de Dios\u201d (Cf. <i>Hch<\/i> 2, 11),&nbsp;los acontecimientos de la salvaci&oacute;n que Dios mismo ha vinculado a Ti en la historia de la humanidad: Concepci&oacute;n &#8211; Encarnaci&oacute;n -Asunci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"><i>\u201cAl&eacute;grate, llena de gracia, el Se&ntilde;or est&aacute; contigo\u201d<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1988 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, BOLIVIA, LIMA Y PARAGUAY SANTA MISA EN LA EXPLANADA DEL SANTUARIO MARIANO DE CAACUP&Eacute; HOMIL&Iacute;A DE JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles 18 de mayo de 1988 &nbsp; \u201cAl&eacute;grate, llena de gracia, el Se&ntilde;or est&aacute; contigo\u201d (Lc 1, 28).&nbsp; 1. &iexcl;Cu&aacute;ntas personas han saludado a Mar&iacute;a con estas venturosas palabras, pronunciadas par primera &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/18-de-mayo-de-1988-santa-misa-ante-el-santuario-mariano-de-caacupe-paraguay\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab18 de mayo de 1988, Santa misa ante el Santuario mariano de Caacup\u00e9 (Paraguay)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39929","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39929","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39929"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39929\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39929"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39929"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39929"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}