{"id":39933,"date":"2016-10-05T23:20:20","date_gmt":"2016-10-06T04:20:20","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-mayo-de-1988-celebracion-eucaristica-de-clausura-del-5-congreso-eucaristico-y-mariano-de-los-paises-bolivarianos-en-el-campo-san-miguel-de-lima-peru\/"},"modified":"2016-10-05T23:20:20","modified_gmt":"2016-10-06T04:20:20","slug":"15-de-mayo-de-1988-celebracion-eucaristica-de-clausura-del-5-congreso-eucaristico-y-mariano-de-los-paises-bolivarianos-en-el-campo-san-miguel-de-lima-peru","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-mayo-de-1988-celebracion-eucaristica-de-clausura-del-5-congreso-eucaristico-y-mariano-de-los-paises-bolivarianos-en-el-campo-san-miguel-de-lima-peru\/","title":{"rendered":"15 de mayo de 1988, Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica de clausura del 5\u00b0 Congreso Eucar\u00edstico y Mariano de los Pa\u00edses bolivarianos en el Campo \u00abSan Miguel\u00bb de Lima (Per\u00fa)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, BOLIVIA, LIMA Y PARAGUAY<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA DE CLAUSURA <br \/>DEL 5&deg; CONGRESO EUCAR&Iacute;STICO Y MARIANO <br \/>DE LOS PA&Iacute;SES BOLIVARIANOS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Campo <font face=\"Times New Roman\"> &laquo;San Miguel&raquo; de <\/font>Lima<\/i><\/font><i><font color=\"#663300\"> (Per&uacute;) <br \/> Domingo 15 de mayo de 1988<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>1. \u201cEl mismo Jes&uacute;s que os ha dejado para subir al cielo, volver&aacute; como le hab&eacute;is visto marcharse\u201d (<i>Hch<\/i> 1, 11).&nbsp; Toda la Iglesia escucha hoy estas palabras que los Ap&oacute;stoles oyeron el d&iacute;a de la marcha de Cristo al Padre. <\/p>\n<p>\u201cSal&iacute; del Padre y he venido al mundo. <i>Ahora dejo el mando y me voy al Padre<\/i>\u201d (<i>Jn<\/i> 16, 28).&nbsp;Este anuncio se cumpli&oacute; a los cuarenta d&iacute;as de la resurrecci&oacute;n. \u201c<i>Jes&uacute;s&#8230; ascendi&oacute; al cielo<\/i>\u201d (<i>Hch<\/i> 1, 2; cf. <i>ib&iacute;d<\/i>. 1, 11).&nbsp; Subi&oacute; a los cielos. La liturgia de hoy nos hace presente este misterio de la fe. <\/p>\n<p>Leemos en los Hechos de los Ap&oacute;stoles: \u201cSe les present&oacute; despu&eacute;s de su pasi&oacute;n, d&aacute;ndoles numerosas pruebas de que estaba vivo y, apareci&eacute;ndoseles durante cuarenta d&iacute;as, les habl&oacute; del reino de Dios\u201d (<i>Hch<\/i> 1, 3).&nbsp;Ahora estos d&iacute;as han llegado a su fin. <i>Cristo ha concluido el tiempo de su misi&oacute;n terrena<\/i>; proclamando el reino de Dios ha revelado el misterio del Emmanuel, el misterio del Dios con nosotros. <\/p>\n<p>Jes&uacute;s deja esta tierra. Sin embargo, el misterio del Emmanuel \u2013Dios con nosotros\u2013 permanece. Cristo no vino a la tierra para luego abandonarnos volviendo al Padre. <i>El ha venido para quedarse<\/i> con nosotros para siempre. <\/p>\n<p>2. La Iglesia extendida por los pa&iacute;ses bolivarianos celebra solemnemente hoy, en la capital del Per&uacute;, <i>la clausura del V Congreso Eucar&iacute;stico y Mariano<\/i>. <\/p>\n<p>En esta ciudad de Lima, punto central de este encuentro continental en la fe, y antigua sede de los Concilios limenses, entre ellos, el tercero, uno de los convocados por Santo Toribio, se re&uacute;nen hoy obispos y representantes de diversas Iglesias locales en torno a la Eucarist&iacute;a y a la Madre del Se&ntilde;or. <\/p>\n<p>&iquest;Qu&eacute; es esto sino confirmar la verdad de que <i>Cristo, que se ha ido al Padre, contin&uacute;a estando presente entre nosotros?<\/i> <\/p>\n<p>Est&aacute; en medio de nosotros el mismo Cristo crucificado y resucitado. Est&aacute; con nosotros Aquel que en el Cen&aacute;culo &laquo;tom&oacute; el pan&#8230; y dijo: \u201cEsto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros&#8230;\u201d. Lo mismo hizo con el c&aacute;liz, despu&eacute;s de cenar, diciendo: \u201cEste es el c&aacute;liz de la nueva alianza sellada con mi sangre\u201d&raquo; (<i>1Co<\/i> 11, 23-25).&nbsp; El Cuerpo y la Sangre de Cristo. <i>Jes&uacute;s crucificado<\/i> que se ofrece en sacrificio por los pecados del mundo. Jes&uacute;s que, en la agon&iacute;a, entrega al Padre su esp&iacute;ritu (cf <i>Lc<\/i> 23, 46).&nbsp;Cristo, el gran Sacerdote, el Sacerdote del sacrificio de su propio Cuerpo y de su propia Sangre que ofrece al Padre. <\/p>\n<p>Cristo crucificado y <i>Cristo resucitado<\/i>. Tanto este Sacrificio como este Sacerdote son perennes. Perduran en este mundo a&uacute;n despu&eacute;s de la Ascensi&oacute;n del Se&ntilde;or. \u201cPor eso, cada vez que com&eacute;is de este pan y beb&eacute;is de este c&aacute;liz, proclam&aacute;is la muerte del Se&ntilde;or, hasta que vuelva\u201d (<i>1Co<\/i> 11, 26),&nbsp; nos recuerda el Ap&oacute;stol San Pablo. <\/p>\n<p>Proclam&aacute;is la muerte del Se&ntilde;or en todas partes, en todos los lugares de la tierra, <i>en todos los pa&iacute;ses bolivarianos<\/i>, en toda la Am&eacute;rica Latina. Y la muerte del Se&ntilde;or quiere decir precisamente esto: la verdad del Emmanuel. <i>Dios est&aacute; con nosotros mediante el sacrificio de su Hijo<\/i> hecho obediente hasta la muerte. El est&aacute; presente en medio de nosotros de modo salv&iacute;fico. Est&aacute; con nosotros como Redentor del mundo. <\/p>\n<p>Hab&eacute;is querido que este Congreso Eucar&iacute;stico fuera al mismo tiempo Mariano. &iquest;C&oacute;mo no ver en este deseo una manifestaci&oacute;n m&aacute;s de la estrecha uni&oacute;n entre Mar&iacute;a y el misterio del Emmanuel? En ella se cumple la profec&iacute;a de Isa&iacute;as&nbsp;(cf. <i>Is<\/i> 7, 14; <i>Mt<\/i> 1, 23) y se inicia la realizaci&oacute;n del designio redentor del Padre en Cristo. Dios se encarna en sus entra&ntilde;as; es Emmanuel, Dios con nosotros. Mar&iacute;a, para asombro de la naturaleza, genera a su Creador, como proclama la Iglesia (cf. Ant. &laquo;Alma Redemptoris Mater&raquo;).&nbsp;Se convierte as&iacute;, como ha sabido repetir la piedad popular, en \u201ctemplo y sagrario de la Sant&iacute;sima Trinidad\u201d. <\/p>\n<p>3. Mientras <i>estamos en presencia de Jes&uacute;s Sacramentado<\/i>, aqu&iacute; en Lima, la capital del Per&uacute;, reunimos en torno a Cristo-Eucarist&iacute;a todo este continente, las costas inmensas de los oc&eacute;anos, los nevados que se alzan al cielo, las selvas y los llanos tropicales, los r&iacute;os y los lagos, los altiplanos y las pampas. <\/p>\n<p><i>Dando voz a todas las criaturas, cantemos al Se&ntilde;or<\/i> el Salmo de la liturgia de la Ascensi&oacute;n: <\/p>\n<p>\u201cPorque Dios es el Rey del mundo&#8230; \/ Dios reina sobre las naciones, \/ Dios se sienta en su trono sagrado\u201d (<i>Sal<\/i> 47 [46], 8-9).&nbsp; <\/p>\n<p>S&iacute;, todas las criaturas piden a Dios que est&eacute; con ellas como Creador y Se&ntilde;or. <\/p>\n<p>Y sin embargo <i>su trono sobre la tierra es la cruz <\/i>en el Calvario, donde su Cuerpo ha sido entregado a la muerte y su Sangre ha sido derramada por los pecados del mundo. <\/p>\n<p>Y <i>su trono es la Eucarist&iacute;a<\/i>: el pan y el vino como especies del sacrificio redentor de la presencia salv&iacute;fica del Emmanuel. <\/p>\n<p>4. Por eso, <i>estamos alrededor de este sacramento admirable<\/i>. <\/p>\n<p>Venimos a &eacute;l en esta gran peregrinaci&oacute;n de los pueblos bolivarianos. Traemos todo lo que forma parte de la vida de estos pueblos y de la Iglesia en toda Am&eacute;rica Latina. A la Eucarist&iacute;a hemos de asociar toda nuestra vida y la vida de los hombres del mundo entero. <\/p>\n<p>El pan, \u201cfruto de la tierra y del trabajo del hombre\u201d, y el vino, \u201cfruto de la vid y del trabajo del hombre\u201d, simbolizan que todo lo bueno que llevamos en nosotros mismos y todo nuestro trabajo pueden convertirse en ofrenda y en alabanza a Dios. <\/p>\n<p>De esta manera, la instauraci&oacute;n del reino de los cielos comienza a hacerse realidad ya en la tierra. <i>Dios quiere contar con nuestra colaboraci&oacute;n unida a estas ofrendas<\/i>. Mediante la Eucarist&iacute;a, Sacrificio del Cuerpo y de la Sangre del Se&ntilde;or, los bienes de esta tierra sirven para instaurar el reino definitivo. El pan y el vino \u201cson transformados misteriosa aunque real y sustancialmente, por obra del Esp&iacute;ritu Santo y de las palabras del ministro, en el Cuerpo y la Sangre del Se&ntilde;or Jesucristo, Hijo de Dios y Hijo de Mar&iacute;a\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0042\/__P8.HTM\">Sollicitudo rei socialis<\/a><\/i>, 48).&nbsp; El Se&ntilde;or asume en S&iacute; mismo todo lo que nosotros hemos aportado y se ofrece y nos ofrece al Padre \u201cen la renovaci&oacute;n de su &uacute;nico sacrificio, que anticipa el reino de Dios y anuncia su venida final\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>).&nbsp; <\/p>\n<p>5. <i>Cristo se queda en medio de vosotros<\/i>. No s&oacute;lo durante la Misa, sino tambi&eacute;n despu&eacute;s, bajo las especies <i>reservadas en el Sagrario<\/i>. Y el culto eucar&iacute;stico se extiende a todo el d&iacute;a, sin que se limite a la celebraci&oacute;n del Sacrificio. Es un Dios cercano, un Dios que nos espera, un Dios que ha querido permanecer con nosotros. Cuando se tiene fe en esa presencia real, <i>&iexcl;qu&eacute; f&aacute;cil resulta estar junto a El, adorando al Amor de los amores!<\/i>, &iexcl;qu&eacute; f&aacute;cil es comprender las expresiones de amor con que a lo largo de los siglos los cristianos han rodeado la Eucarist&iacute;a! <\/p>\n<p>El amor a la Eucarist&iacute;a ha sido ocasi&oacute;n para que se manifestara aqu&iacute; \u2013como en tantas partes del mundo\u2013, el genio de vuestro pueblo, dejando en las naciones bolivarianas un patrimonio eucar&iacute;stico singular, digno de ser conservado cuidadosamente (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19631204_sacrosanctum-concilium_sp.html\"> Sacrosanctum Concilium<\/a><\/i>, 22).&nbsp;El alivio de la miseria de los que sufren nunca podr&aacute; ser una disculpa para descuidar o incluso menospreciar a Jes&uacute;s en la Eucarist&iacute;a; pues no hay que olvidar que la dignidad y el decoro en los objetos de culto y en las ceremonias lit&uacute;rgicas, es una prueba de fe y de amor a Cristo en la Eucarist&iacute;a. <\/p>\n<p>6. Pero Jes&uacute;s no s&oacute;lo quiere permanecer con nosotros; quiere darnos la fuerza para entrar en su reino. \u201cNo todo el que me diga: \u201cSe&ntilde;or, Se&ntilde;or\u201d entrar&aacute; en el reino de los cielos, sino el que haga la voluntad de mi Padre celestial\u201d(<i>Mt<\/i> 7, 21).&nbsp;Cristo, que ha cumplido la voluntad de su Padre \u201chasta la muerte y muerte de cruz\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 8),&nbsp; nos hace part&iacute;cipes, de su fidelidad, mediante la Eucarist&iacute;a. A trav&eacute;s de ella nos da la fuerza que hace posible cumplir la voluntad de Dios, por la que entramos en el reino de los cielos. Cristo quiere ser nuestro alimento. \u201c<i>Tomad y comed, &eacute;ste es mi Cuerpo<\/i>\u201d (<i>Mt<\/i> 26, 26),&nbsp; nos dice a nosotros como dijo a sus disc&iacute;pulos el d&iacute;a de Jueves Santo. Es el misterio del amor, que exige de nuestra parte una respuesta de amor. Por eso <i>hemos de recibirlo siempre dignamente, con el alma en gracia<\/i>, habi&eacute;ndonos purificado antes, cuando lo necesitemos, mediante el sacramento de la penitencia. \u201cQuien como el Pan o beba el C&aacute;liz del Se&ntilde;or indignamente \u2013nos dice el Ap&oacute;stol San Pablo\u2013 ser&aacute; reo del Cuerpo y de la Sangre del Se&ntilde;or\u201d (<i>1Co<\/i> 11, 27).&nbsp; Y lo recibiremos con la mayor frecuencia posible como manifestaci&oacute;n de nuestro amor, de nuestro deseo de asemejarnos a El y ser verdaderos disc&iacute;pulos suyos en el servicio a nuestros hermanos. <\/p>\n<p>Emmanuel, Dios con nosotros, <i>Dios dentro de nosotros es como un anticipo de la uni&oacute;n con Dios que tendremos en el cielo<\/i>. Cuando lo recibimos con las debidas disposiciones se refuerza, por as&iacute; decir, la inhabitaci&oacute;n de la Trinidad en nuestra alma, la percibimos m&aacute;s &iacute;ntimamente. Al comulgar podemos escuchar de nuevo a Cristo que nos dice \u201cel reino de los cielos ya est&aacute; entre vosotros\u201d (<i>Lc<\/i> 17, 21).&nbsp; <\/p>\n<p>Recordamos, al mismo tiempo, que <i>su reino<\/i>, aunque ya incoado en el tiempo presente, <i>no es de este mundo <\/i>(cf.<i> Jn <\/i>18, 36).&nbsp;Su reino es el \u201creino de la verdad y la vida, el reino de la santidad y la gracia, el reino de la justicia, el amor y la paz\u201d (&laquo;Praefatio&raquo; in sollemnitate Domini Nostri Iesu Christi Universorum Regis).&nbsp;Es el reino a donde va a prepararnos un lugar y al que nos llevar&aacute; cuando nos lo haya preparado (cf. <i>Jn<\/i> 14, 2-3),&nbsp; si le hemos sido fieles. De esta manera, sabremos <i>rechazar la tentaci&oacute;n del mesianismo terreno<\/i>: la tentaci&oacute;n de reducir la misi&oacute;n salv&iacute;fica de la Iglesia a una liberaci&oacute;n exclusivamente temporal. \u201cLa Iglesia quiere el bien del hombre en todas sus dimensiones: en primer lugar como miembro de la ciudad de Dios y luego como miembro de la ciudad terrena\u201d (Congregaci&oacute;n para la Doctrina de la Fe, <i>Libertatis Conscientia<\/i>, 63).&nbsp; Por eso, ense&ntilde;a que \u201cla liberaci&oacute;n m&aacute;s radical, que es la liberaci&oacute;n del pecado y de la muerte, se ha cumplido por medio de la muerte y resurrecci&oacute;n de Cristo\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>. 22).&nbsp; <\/p>\n<p>7. \u201cCada vez que com&eacute;is de este Pan y beb&eacute;is de este c&aacute;liz, \u2013acabamos de escuchar en la liturgia\u2013 proclam&aacute;is la muerte del Se&ntilde;or, hasta que vuelva\u201d (<i>1Co<\/i> 11, 26).&nbsp; <\/p>\n<p>Cada vez que participamos de la Eucarist&iacute;a <i>nos unimos m&aacute;s a Cristo y, en El, a todos los hombres<\/i>, con un vinculo m&aacute;s perfecto que toda uni&oacute;n natural. Y, unidos, nos env&iacute;a al mundo entero para dar testimonio del amor de Dios mediante la fe y las obras de servicio a los dem&aacute;s, preparando la venida de su reino y anticip&aacute;ndolo en las sombras del tiempo presente. Descubrimos, tambi&eacute;n, el sentido profundo de nuestra acci&oacute;n en el mundo a favor del desarrollo y de la paz, y recibimos de El las energ&iacute;as para empe&ntilde;arnos en esa misi&oacute;n cada vez con m&aacute;s generosidad (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0042\/__P8.HTM\">Sollicitudo rei socialis<\/a><\/i>, 48).&nbsp; Construimos as&iacute; una nueva civilizaci&oacute;n: la civilizaci&oacute;n del amor. Una civilizaci&oacute;n que, aqu&iacute; en el Per&uacute;, han contribuido a forjar almas escogidas como Santo Toribio de Mogrovejo, Santa Rosa de Lima, San Mart&iacute;n de Porres, San Francisco Solano, San Juan Mac&iacute;as, la beata Ana de los &Aacute;ngeles y tantos otros cristianos ejemplares, que mediante el testimonio de sus vidas y con sus obras de caridad nos han dejado un camino luminoso de aut&eacute;ntico amor preferencial a los pobres desde el Evangelio. <i>Una civilizaci&oacute;n que, sobre esa base de amor a la persona que est&aacute; cerca de nosotros \u2013nuestro pr&oacute;jimo\u2013, transformar&aacute; las estructuras y el mundo entero<\/i>. <\/p>\n<p>8. <i>&iexcl;Iglesia de esta tierra peruana!<\/i> &iexcl;Iglesia en los pa&iacute;ses bolivarianos! &iexcl;Iglesia en todo este continente que se prepara a celebrar los 500 a&ntilde;os de su evangelizaci&oacute;n! Este es el d&iacute;a en que Cristo, antes de subir al cielo, manda a los Ap&oacute;stoles por todo el mundo. <\/p>\n<p>Precisamente hoy \u2013antes de ir de este mundo al Padre\u2013, Jes&uacute;s les dice: \u201cId al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creaci&oacute;n\u201d (<i>Mc<\/i> 16, 15).&nbsp; <\/p>\n<p>Pero, &iquest;qu&eacute; representa un reducido n&uacute;mero de Doce para ir a todo el mundo, para predicar a toda criatura? <\/p>\n<p>Los mismos Ap&oacute;stoles podr&iacute;an haberse hecho esta pregunta: &iquest;Qui&eacute;nes somos nosotros? &iquest;C&oacute;mo podremos hacer frente a esta misi&oacute;n? &iquest;C&oacute;mo conseguiremos cambiar esta civilizaci&oacute;n de muerte en una civilizaci&oacute;n de amor y de vida? Son preguntas que tambi&eacute;n hoy nosotros nos hacemos; interrogantes que pueden asaltarnos ante la magnitud de la tarea que nos aguarda. <\/p>\n<p>Y es el mismo Se&ntilde;or el que contesta. Jes&uacute;s dice a sus disc&iacute;pulos y, en ellos, a nosotros: \u201c<i>Cuando el Esp&iacute;ritu Santo descienda sobre vosotros, recibir&eacute;is fuerza para ser mis testigos<\/i> en Jerusal&eacute;n, en toda Judea, en Samar&iacute;a y <i>hasta los confines de la tierra<\/i>\u201d (<i>Hch<\/i> 1, 8).&nbsp; <\/p>\n<p><i>&iexcl;Los confines de la tierra!<\/i> Ya entonces hab&iacute;a sido previsto el tiempo en que, a estos \u201cconfines de la tierra\u201d, desconocidos, entre el Oc&eacute;ano Atl&aacute;ntico y el Pac&iacute;fico, vendr&iacute;an los Ap&oacute;stoles de la Buena Nueva en la persona de sus lejanos sucesores y continuadores. <\/p>\n<p>9. &iexcl;Iglesia del Per&uacute;! &iexcl;Iglesia de los pa&iacute;ses bolivarianos! &iexcl;Iglesia de Am&eacute;rica Latina! <i>Cristo te habla con las mismas palabras con las que habl&oacute; entonces<\/i> y te env&iacute;a a predicar la Buena Nueva a toda creatura lo mismo que envi&oacute; a los Ap&oacute;stoles el d&iacute;a de la Ascensi&oacute;n. <\/p>\n<p>La Eucarist&iacute;a es el sacramento de esta misi&oacute;n. <i>En la Eucarist&iacute;a se perpet&uacute;a la muerte y resurrecci&oacute;n del Se&ntilde;or<\/i>. En ella se hace presente <i>la potencia del Esp&iacute;ritu Santo<\/i> que nos impulsa a ser testigos de Cristo para anunciar su mensaje salvador a todas las naciones. <\/p>\n<p>La Eucarist&iacute;a que hoy celebramos aqu&iacute; <i>es sacramento de la misi&oacute;n, del env&iacute;o<\/i>. De ella nace la misi&oacute;n de todos: de los obispos, de los sacerdotes, de los religiosos y de las religiosas, de los laicos, de todo el Pueblo de Dios. <\/p>\n<p><i>&iexcl;Caminad<\/i>, por tanto, alimentados y sostenidos por la Eucarist&iacute;a! <i>&iexcl;Caminad con Mar&iacute;a<\/i>, la Madre de Jes&uacute;s! Permaneced con Ella en oraci&oacute;n perseverante (cf <i>Hch<\/i> 1, 14).&nbsp; Ella es la Madre de la Iglesia naciente y, despu&eacute;s de la Ascensi&oacute;n del Hijo, su condici&oacute;n maternal permanece en la Iglesia para sostenernos con su amor (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0039\/__P9.HTM\">Redemptoris Mater<\/a><\/i>, 40).&nbsp; &iexcl;Caminad!, y que no os falte coraje ni paciencia, que no os falte humanidad y constancia. &iexcl;Que no os falte la caridad! <\/p>\n<p>Hijos y hijas de Am&eacute;rica Latina: Tambi&eacute;n yo os repito estas palabras que hemos escuchado del libro de los Hechos de los Ap&oacute;stoles: \u201c&iquest;Qu&eacute; hac&eacute;is ah&iacute; plantados mirando al cielo? El mismo Jes&uacute;s que os ha dejado para subir al cielo, volver&aacute; como le hab&eacute;is visto marcharse\u201d (<i>Hch<\/i> 1, 11).&nbsp; <\/p>\n<p>Todos nosotros estamos en este mundo, en medio de las realidades terrenas, pero con nuestra mirada puesta en lo alto, sabiendo que el Se&ntilde;or ha de venir de nuevo. <\/p>\n<p>Con gran amor y confianza estamos \u201cen la espera de tu venida\u201d. <\/p>\n<p><i>Maran&agrave; tha<\/i>. &iexcl;Ven Se&ntilde;or Jes&uacute;s! <\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1988 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A URUGUAY, BOLIVIA, LIMA Y PARAGUAY CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA DE CLAUSURA DEL 5&deg; CONGRESO EUCAR&Iacute;STICO Y MARIANO DE LOS PA&Iacute;SES BOLIVARIANOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Campo &laquo;San Miguel&raquo; de Lima (Per&uacute;) Domingo 15 de mayo de 1988 &nbsp; 1. \u201cEl mismo Jes&uacute;s que os ha dejado para subir al cielo, volver&aacute; &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/15-de-mayo-de-1988-celebracion-eucaristica-de-clausura-del-5-congreso-eucaristico-y-mariano-de-los-paises-bolivarianos-en-el-campo-san-miguel-de-lima-peru\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab15 de mayo de 1988, Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica de clausura del 5\u00b0 Congreso Eucar\u00edstico y Mariano de los Pa\u00edses bolivarianos en el Campo \u00abSan Miguel\u00bb de Lima (Per\u00fa)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39933","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39933","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39933"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39933\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39933"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39933"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39933"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}