{"id":39944,"date":"2016-10-05T23:20:41","date_gmt":"2016-10-06T04:20:41","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-marzo-de-1988-domingo-de-ramos-iii-jornada-mundial-de-la-juventud\/"},"modified":"2016-10-05T23:20:41","modified_gmt":"2016-10-06T04:20:41","slug":"27-de-marzo-de-1988-domingo-de-ramos-iii-jornada-mundial-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-marzo-de-1988-domingo-de-ramos-iii-jornada-mundial-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"27 de marzo de 1988, Domingo de Ramos &#8211; III Jornada Mundial de la Juventud"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">III JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>Plaza de San Pedro<br \/> Domingo de Ramos, 27 de marzo de 1988 <\/i> <br \/> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. <i>&laquo;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n iremos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 68).<\/p>\n<p align=\"left\">Celebramos la liturgia del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro. Esta es tambi&eacute;n <i>la Jornada internacional de la Juventud.<\/i> <i>El Domingo de Ramos<\/i> re&uacute;ne todos los a&ntilde;os en esta plaza a muchos j&oacute;venes, que se sienten como llamados por el acontecimiento que se conmemora este d&iacute;a. Efectivamente, durante la entrada de Jes&uacute;s en Jerusal&eacute;n, entre los que gritaban \u201cHosana al Hijo de David\u201d, no faltaron los j&oacute;venes. El himno lit&uacute;rgico canta: \u201c<i>Pueri hebraeorum<\/i> portantes ramos olivarum obviaverunt Domino\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Pueri<\/i>: es decir, los j&oacute;venes hebreos. <i>Obviaverunt<\/i>: es decir, fueron al encuentro de Cristo. Cantaron \u201c<i>Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or<\/i>\u201d (<i>Mt<\/i> 21, 9). Cada a&ntilde;o, el Domingo de Ramos sucede lo mismo: Los j&oacute;venes van al encuentro de Cristo, enarbolan las palmas, cantan el himno mesi&aacute;nico, para saludar a Aquel que viene en el nombre del Se&ntilde;or. As&iacute; sucede aqu&iacute; en Roma, como en otros lugares del mundo. El a&ntilde;o pasado fue as&iacute; en Buenos Aires, donde pude celebrar la Jornada de la Juventud especialmente con los j&oacute;venes de Am&eacute;rica Latina.<\/p>\n<p align=\"left\">Todos vosotros, j&oacute;venes, <i>all&iacute; donde est&eacute;is<\/i> y cualquier d&iacute;a que os reun&aacute;is para celebrar vuestra fiesta, sentir&eacute;is la necesidad de repetir las palabras de Pedro: \u201cSe&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n iremos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna\u201d. S&oacute;lo T&uacute;.<\/p>\n<p align=\"left\">2. <i>Las \u201cpalabras de vida eterna\u201d nos describen hoy la pasi&oacute;n y la muerte de Cristo<\/i> seg&uacute;n el Evangelio de San Marcos.<\/p>\n<p align=\"left\">Hemos escuchado esta descripci&oacute;n. Hemos escuchado tambi&eacute;n <i>las palabras del Profeta Isa&iacute;as<\/i>, que desde las profundidades de los siglos preanuncia al Mes&iacute;as, como var&oacute;n de dolores: \u201cOfrec&iacute; la espalda a los que me golpeaban, la mejilla a los que mesaban mi barba. No ocult&eacute; el rostro a insultos y salivazos\u201d (<i>Is<\/i> 50, 6).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>De hecho fue precisamente as&iacute;<\/i>, como hab&iacute;a previsto el Profeta.<\/p>\n<p align=\"left\">Y, fue tambi&eacute;n as&iacute;, como hab&iacute;a proclamado el Salmista \u2014tambi&eacute;n &eacute;l desde la profundidad de los siglos\u2014: \u201cMe taladran las manos y los pies, puedo contar todos mis huesos&#8230; Se reparten mi ropa, echan a suerte mi t&uacute;nica\u201d (<i>Sal<\/i> 21\/22, 17-19).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>As&iacute; fue. Y a&uacute;n m&aacute;s<\/i>. Las palabras con que el Profeta (David) comienza su Salmo estuvieron en los labios de Cristo durante la agon&iacute;a en Getseman&iacute;: \u201cDios m&iacute;o; Dios m&iacute;o, &iquest;por qu&eacute; me has abandonado?\u201d (&iquest;El&iacute;, El&iacute;, lam&aacute; sabactan&iacute;?) (<i>Mt<\/i> 27, 46; <i>Sal<\/i> 21\/22, 2).<\/p>\n<p align=\"left\">La pasi&oacute;n y la muerte de Cristo emergen de los textos del Antiguo Testamento para confirmarse como la realidad <i>decisiva de la Nueva y Eterna Alianza de Dios con la humanidad<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Hemos escuchado finalmente <i>las palabras impresionantes del Ap&oacute;stol Pablo en la Carta a los Filipenses<\/i>. Son una s&iacute;ntesis del misterio pascual. El texto es conciso, pero al mismo tiempo tiene un contenido insondable, como lo es el misterio. San Pablo nos lleva al l&iacute;mite mismo de lo que en la historia de la creaci&oacute;n comenz&oacute; a suceder entre Dios y el hombre, y que encontr&oacute; su<i> culmen y su plenitud en Jesucristo<\/i>. En definitiva, en la cruz y resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Jesucristo \u201ca pesar de su condici&oacute;n divina, no hizo alarde de su categor&iacute;a de Dios; al contrario, se despoj&oacute; de su rango, y tom&oacute; la condici&oacute;n de esclavo, pasando por uno de tantos. Y as&iacute;, actuando como un hombre cualquiera, se rebaj&oacute; <i>hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso Dios lo levant&oacute;<\/i>&#8230;\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 6-9).<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; \u201clas palabras de vida eterna\u201d fueron pronunciadas por medio de la cruz y de la muerte. No eran s&oacute;lo teor&iacute;a. Fueron una realidad tremenda entre Aquel que \u201cEs\u201d <i>ab aeterno<\/i>, que no pasa, y aquel que pasa, para el que est&aacute; establecido que debe morir una sola vez. Al mismo tiempo <i>el hombre<\/i>, como ser creado a imagen y semejanza de Dios, <i>espera las palabras de vida eterna<\/i>. Las encuentra en el Evangelio de Cristo. Se confirman de forma definitiva en su muerte y resurrecci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;A qui&eacute;n iremos?<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo es Aquel que \u201cen la misma revelaci&oacute;n del misterio del Padre y de su amor\u201d, no cesa de <i>manifestar \u201cplenamente el hombre al propio hombre<\/i> y le descubre la sublimidad de su vocaci&oacute;n, revelando el misterio del Padre y de su amor\u201d. Esto dice el Concilio Vaticano II en la Constituci&oacute;n pastoral <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i> (22a).<\/p>\n<p align=\"left\">4. &iquest;Por qu&eacute;, pues, precisamente este d&iacute;a, Domingo de Ramos, se ha convertido en la Iglesia desde hace algunos a&ntilde;os en la \u201cfiesta de los j&oacute;venes\u201d?: Jornada de los j&oacute;venes. Es cierto que esta jornada de la juventud se celebra en cada pa&iacute;s y en ambientes y per&iacute;odos diversos, pero el Domingo de Ramos queda siempre para ella como un punto central de referencia.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Por qu&eacute;? <i>Parece que los mismos j&oacute;venes dan a esta pregunta una respuesta espont&aacute;nea<\/i>. Una respuesta as&iacute; la dais todos vosotros, que desde hace a&ntilde;os peregrin&aacute;is a Roma precisamente para celebrar este d&iacute;a (y esto se realiz&oacute; especialmente el A&ntilde;o de la Redenci&oacute;n y el A&ntilde;o dedicado a la juventud).<\/p>\n<p align=\"left\">Con este hecho, &iquest;acaso no quer&aacute;is hacer ver vosotros mismos que busc&aacute;is a <i>Cristo en el centro de su misterio?<\/i> Lo busc&aacute;is en la plenitud de esa verdad que es El mismo en la historia del hombre: \u201cPara esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad\u201d (<i>Jn<\/i> 18, 37). Vosotros busc&aacute;is a Cristo en la palabra definitiva del Evangelio, como lo hizo el Ap&oacute;stol Pablo: En la cruz, que es \u201c<i>fuerza de Dios y sabidur&iacute;a de Dios\u201d<\/i> (<i>1Co<\/i> 1, 24), como confirm&oacute; la resurrecci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">En Cristo \u2014crucificado y resucitado\u2014 busc&aacute;is precisamente esa fuerza y esa sabidur&iacute;a.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Cristo revela plenamente el propio hombre al hombre \u2014cada uno de nosotros\u2014. &iquest;<i>Podr&iacute;a revelarlo \u201cplenamente\u201d si no hubiera pasado<\/i> tambi&eacute;n este sufrimiento, y este despojo sin l&iacute;mites? &iquest;Si no hubiera finalmente gritado en la cruz: \u201cPor qu&eacute; me has abandonado?\u201d (cf. <i>Mt<\/i> 27, 46).<\/p>\n<p align=\"left\">El campo de la experiencia del hombre es limitado. Inefable es tambi&eacute;n el c&uacute;mulo de sus sufrimientos. El que tiene <i>\u201cpalabras de vida eterna\u201d<\/i>, no dud&oacute; en fijar esta palabra <i>en todas las dimensiones de la temporalidad humana.<\/i>..<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cPor eso Dios lo levant&oacute;\u201d. Por eso, \u201cJesucristo es el Se&ntilde;or, para gloria de Dios Padre\u201d (cf. <i>Flp<\/i> 2, 9. II). Y de este modo da testimonio de \u201cla sublimidad de su vocaci&oacute;n\u201d (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 22): <i>ninguna dificultad<\/i>, ning&uacute;n sufrimiento o despojo, <i>pueden separarnos del amor de Dios<\/i> (cf. <i>Rm<\/i> 8, 35): De ese amor que est&aacute; en Jesucristo.<\/p>\n<p align=\"left\">6. As&iacute;, pues, esta \u201cJornada para los j&oacute;venes\u201d queda en la Iglesia como <i>un momento elocuente de vuestra \u201cperegrinaci&oacute;n a trav&eacute;s de la fe\u201d<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Este a&ntilde;o dirigimos nuestra mirada a la Madre de Dios presente en el misterio de Cristo y de la Iglesia, presente tambi&eacute;n en la agon&iacute;a del G&oacute;lgota. All&iacute; precisamente se encuentra <i>el punto culminante de la peregrinaci&oacute;n de Mar&iacute;a<\/i>, de la que el Concilio, siguiendo las iniciativas de la Tradici&oacute;n, nos ense&ntilde;a que nos precede a todos en el camino: Va delante en la peregrinaci&oacute;n \u201cde la fe, de la caridad y de la uni&oacute;n perfecta con Cristo\u201d (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 63).<\/p>\n<p align=\"left\">En este A&ntilde;o mariano <i>deseo a todos los j&oacute;venes<\/i> que, mirando a Mar&iacute;a como \u201cmodelo\u201d, <i>descubran todas las profundidades<\/i> escondidas en el misterio de Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Ya que Cristo dice siempre de nuevo a los j&oacute;venes, como dijo en el Evangelio: \u201cS&iacute;gueme\u201d (<i>Lc<\/i> 18, 22). El an&aacute;lisis de esta llamada se encuentra en la <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_31031985_dilecti-amici.html\">Carta enviada a los j&oacute;venes y a las j&oacute;venes del mundo en el a&ntilde;o 1985<\/a>.<\/p>\n<p align=\"left\">Es necesario que sint&aacute;is esta llamada. Y es necesario que la <i>madur&eacute;is<\/i> constantemente para <i>darle vuestra respuesta.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">\u201cSe&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n iremos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna. <\/p>\n<p align=\"center\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1988 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>III JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIPlaza de San Pedro Domingo de Ramos, 27 de marzo de 1988 1. &laquo;Se&ntilde;or, &iquest;a qui&eacute;n iremos? T&uacute; tienes palabras de vida eterna&raquo; (Jn 6, 68). Celebramos la liturgia del Domingo de Ramos en la plaza de San Pedro. Esta es tambi&eacute;n la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/27-de-marzo-de-1988-domingo-de-ramos-iii-jornada-mundial-de-la-juventud\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab27 de marzo de 1988, Domingo de Ramos &#8211; III Jornada Mundial de la Juventud\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39944","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39944","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39944"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39944\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39944"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39944"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39944"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}