{"id":39946,"date":"2016-10-05T23:21:38","date_gmt":"2016-10-06T04:21:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1989-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:21:38","modified_gmt":"2016-10-06T04:21:38","slug":"8-de-diciembre-de-1989-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1989-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-celebracion-eucaristica-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-2\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1989, Solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n &#8211; Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en la bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda la Mayor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA MAR&Iacute;A LA MAYOR<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">Solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a<br \/>Viernes 8 de diciembre de 1989<\/font><\/i><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p>l. &quot;Cantad al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo &#8230; <i>Su diestra le ha dado la victoria&quot; (Sal <\/i>97\/98, 1). <\/p>\n<p>&iexcl;Cantad al Se&ntilde;or! Venimos hoy a esta Bas&iacute;lica que las generaciones cristianas de los primeros siglos edificaron en honor de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima y que hoy los fieles de Roma y de todas las partes del mundo, con tanta generosidad y sensibilidad que merecen mi aplauso y mi aliento, contribuyen a volver a su antiguo esplendor sosteniendo los necesarios trabajos de restauraci&oacute;n. Venimos a &quot;cantar un c&aacute;ntico nuevo&quot;, <i>es decir, el c&aacute;ntico de la Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/i><\/p>\n<p>Y venimos para meditar la victoria que en la Virgen de Nazaret, elegida para ser la Madre del Redentor, consigui&oacute; Cristo, su Hijo. <\/p>\n<p>Venimos para alegramos juntamente con Mar&iacute;a por este <i>misterio que se inscribe en la historia del gran adviento de la humanidad; <\/i>y sobre el tel&oacute;n de fondo de esta historia Ella resplandece como la aurora en el cielo: cuando la noche deja paso al d&iacute;a, las tinieblas a la luz. <\/p>\n<p>2. <i>La liturgia <\/i>de hoy habla de victoria porque <i>habla de lucha. <\/i> <\/p>\n<p>&quot;Establezco hostilidades entre ti y la mujer, entre tu estirpe y la suya; ella te herir&aacute; en la cabeza cuando t&uacute; la hieras en el tal&oacute;n&quot; (<i>Gn <\/i>3, 15). <\/p>\n<p>Estas palabras del Libro del G&eacute;nesis pertenecen al <i>pasaje <\/i>que atestigua el origen del pecado en la historia del hombre: <i>el pecado &quot;original&quot;. <\/i> <\/p>\n<p>En este pecado &quot;el padre de la mentira&quot; (<i>Jn <\/i>8, 44) se enfrent&oacute; al Padre de la luz. Y logr&oacute; captar para su causa al hombre, a quien Dios hab&iacute;a creado var&oacute;n y mujer, y a quien hab&iacute;a dado la gracia de su amistad: la participaci&oacute;n en la vida misma de Dios. <\/p>\n<p><i>El Concilio Vaticano II ense&ntilde;a: <\/i>&quot;Creado por Dios en la justicia, <i>el hombre, <\/i>sin embargo, por instigaci&oacute;n del demonio, en el propio exordio de la historia, <i>abus&oacute; de su libertad, levant&aacute;ndose contra Dios <\/i>y pretendiendo alcanzar su propio fin al margen de Dios&quot; (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a>,<\/i> 13)<i>. <\/i><\/p>\n<p>Desde aquel momento &quot;el hombre &#8230; cuando examina su coraz&oacute;n, comprueba su inclinaci&oacute;n al mal&#8230; Es esto lo que explica la divisi&oacute;n intima del hombre. <i>Toda la vida humana, <\/i>la individual y la colectiva, <i>se presenta como lucha. <\/i>y por cierto dram&aacute;tica, entre el bien y el mal, entre la luz y las tinieblas&quot; (<i>ib. <\/i>13)<i>. <\/i><\/p>\n<p>3. La liturgia de hoy habla de esta lucha. Se remonta al exordio mismo de la historia del pecado en el g&eacute;nero humano. Pero al mismo tiempo habla de la victoria. <\/p>\n<p>Y esa <i>victoria <\/i>ya es <i>anunciada con las palabras <\/i>del Libro del G&eacute;nesis que aparecen en la primera lectura de esta solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a. <\/p>\n<p>Dichas palabras aluden a la &quot;estirpe de la mujer&quot;, que &quot;herir&aacute; la cabeza de la serpiente&quot;. <\/p>\n<p>Luego hemos escuchado en el Evangelio las palabras dirigidas por el &aacute;ngel de la Anunciaci&oacute;n a Mar&iacute;a de Nazaret: &quot;Concebir&aacute;s en tu vientre y dar&aacute;s a luz un hijo y le <i>pondr&aacute;s por nombre Jes&uacute;s &#8230; <\/i>El Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti, y la fuerza del Alt&iacute;simo te cubrir&aacute; con su sombra: <i>por eso el santo que va a nacer <\/i>se llamar&aacute; <i>Hijo de Dios&#8230; <\/i>Su reino no tendr&aacute; fin&quot; (<i>Lc <\/i>1, 31.35.33). <\/p>\n<p>4. El nombre Jes&uacute;s significa &quot;Dios salva&quot; (Dios es el Salvador).<i> <\/i>&quot;Salva&quot;. es decir, libra del mal. <i>&quot;Salva&quot;, <\/i>es decir, <i>&quot;vence el mal&quot;. <\/i>Es esto precisamente lo que en el lenguaje metaf&oacute;rico del Libro del G&eacute;nesis significan las palabras &quot;herir&aacute; en la cabeza la serpiente&quot;. <\/p>\n<p>Sin embargo, ya aquel primer anuncio habla <i>del precio que pagar&aacute; el Salvador, <\/i>Hijo de una Mujer. <\/p>\n<p>Sabemos qu&eacute; precio ha pagado Jes&uacute;s, Hijo de Mar&iacute;a, nuestro Salvador. Sabemos que &quot;hemos sido comprados a un caro precio&quot; ( cf. <i>1 <\/i>Co 6, 20). <i>La Cruz de Cristo est&aacute; <\/i>en el centro de la historia de la salvaci&oacute;n, en el centro de la historia del hombre. <\/p>\n<p>Mar&iacute;a estar&aacute; bajo la Cruz. <\/p>\n<p>Precisamente <i>sobre la Cruz se conseguir&aacute; la victoria. <\/i>Precisamente a trav&eacute;s de la Cruz &quot;su reino no tendr&aacute; fin&quot;.<\/p>\n<p>Es &quot;la diestra&quot; del Hijo, clavado en la Cruz, la que ha conseguido esta victoria sobre el pecado. <\/p>\n<p>5. Esa victoria es lo que celebra hoy la liturgia de la Iglesia. <\/p>\n<p><i>Aqu&iacute; tiene su punto de partida la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a. <\/i><\/p>\n<p>El Hijo ha obtenido esta victoria en su Madre y por su Madre preserv&aacute;ndola de la herencia del pecado de Ad&aacute;n desde el primer momento de su existencia, ya en el momento mismo de la concepci&oacute;n. <\/p>\n<p>Ella, como todos los hombres, ten&iacute;a necesidad de redenci&oacute;n. Y <i>fue redimida gracias al precio del Sacrificio de la Cruz de su Hijo. <\/i>Fue redimida gracias a este Sacrificio. <\/p>\n<p>Fue redimida de un modo particular. <\/p>\n<p>La Iglesia profesa esta singular y excepcional redenci&oacute;n de la Madre de Cristo celebrando la Inmaculada Concepci&oacute;n de Mar&iacute;a. <\/p>\n<p>6. Hoy, juntamente con el Ap&oacute;stol, <i>la Iglesia bendice a Dios, el Padre de nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. <\/i><\/p>\n<p>En efecto, <i>&quot;en la persona de Cristo <\/i>(el Padre) <i>nos eligi&oacute; <\/i>\u2014antes de crear el mundo\u2014 para que fu&eacute;semos santos e <i>irreprochables <\/i>ante &eacute;l&#8230; para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya&quot; (<i>Ef <\/i>1, 4.6). <\/p>\n<p>Esta <i>bendici&oacute;n <\/i>se refiere a todos los hombres redimidos por Cristo. <\/p>\n<p><i>De modo particular <\/i>y <i>excepcional <\/i>se refiere a Mar&iacute;a .. A aquella a la que el &aacute;ngel Gabriel dijo en la Anunciaci&oacute;n: <\/p>\n<p>&quot;Al&eacute;grate, llena de gracia, el Se&ntilde;or est&aacute; contigo&quot;; y a la que Isabel exclam&oacute;: <i>&quot;bendita t&uacute; entre las mujeres&quot; <\/i>(<i>Lc <\/i>1, 28.42). <\/p>\n<p><i>&iexcl;Cantemos al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo! <\/i><\/p>\n<p>El d&iacute;a de la solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Bienaventurada Virgen Mar&iacute;a el Adviento se transforma en &quot;un c&aacute;ntico nuevo&quot; con que la Iglesia canta a su Se&ntilde;or y Redentor. <\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1989 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA BAS&Iacute;LICA DE SANTA MAR&Iacute;A LA MAYOR HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;aViernes 8 de diciembre de 1989 &nbsp; l. &quot;Cantad al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico nuevo &#8230; Su diestra le ha dado la victoria&quot; (Sal 97\/98, 1). &iexcl;Cantad al Se&ntilde;or! 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