{"id":39948,"date":"2016-10-05T23:21:56","date_gmt":"2016-10-06T04:21:56","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-agosto-de-1989-visita-al-principado-de-asturias\/"},"modified":"2016-10-05T23:21:56","modified_gmt":"2016-10-06T04:21:56","slug":"20-de-agosto-de-1989-visita-al-principado-de-asturias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-agosto-de-1989-visita-al-principado-de-asturias\/","title":{"rendered":"20 de agosto de 1989, Visita al Principado de Asturias"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"> <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1989\/travels\/documents\/trav_wyd-santiago-spain.html\">VIAJE PASTORAL A SANTIAGO DE COMPOSTELA Y ASTURIAS<br \/>CON MOTIVO DE LA IV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<\/a><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b><i> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>PARA LOS FIELES DE ASTURIAS<\/font><\/i><\/p>\n<p><\/b><i>Aeroclub de Llanera &#8211; Principado de Asturias<br \/>Domingo 20 de agosto de 1989<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. \u201cBendito seas, Se&ntilde;or, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y <i>del trabajo del hombre<\/i>, que recibimos de tu generosidad&#8230;\u201d. <\/p>\n<p> La Iglesia repite cada d&iacute;a estas palabras en la celebraci&oacute;n de la Sant&iacute;sima Eucarist&iacute;a, en la ofrenda del pan. <\/p>\n<p> Amad&iacute;simos hermanos y hermanas aqu&iacute; presentes: <\/p>\n<p> Deseo meditar con vosotros esta bendici&oacute;n lit&uacute;rgica. <i>La verdad sobre la santificaci&oacute;n del trabajo humano<\/i> halla en esta bendici&oacute;n su expresi&oacute;n m&aacute;s sencilla y, a la vez, mas plena. <\/p>\n<p> S&iacute;, \u201cel trabajo del hombre\u201d forma parte del Sacrificio de Cristo. Encuentra su lugar all&iacute; donde est&aacute; la \u201cfuente de vida y de santidad\u201d. <\/p>\n<p> En esta Santa Misa que estoy celebrando en medio de vosotros, que sois Iglesia viva, santuario de Dios, no pod&iacute;a faltar mi saludo fraterno y afectuoso, que va dirigido cordialmente a todos y cada uno de los asturianos. Asimismo, correspondo a la visita que me hicisteis en Roma un grupo numeroso de fieles, acompa&ntilde;ados por vuestros Obispos y Autoridades del Principado, con motivo de la canonizaci&oacute;n de vuestro primer santo, San Melchor de Quir&oacute;s, lo cual ha constituido un momento de leg&iacute;timo gozo para esta Comunidad eclesial de Oviedo. <\/p>\n<p> Como Sucesor de Pedro, llego con la esperanza de ejercer entre vosotros la misi&oacute;n que Cristo me ha confiado de confirmar en la fe a los hermanos. Vengo deseoso de alentar vuestras tareas evangelizadoras y animar vuestra copiosa y fecunda labor misionera que ha impulsado a tantos hermanos y hermanas vuestros a proclamar la Buena Nueva de la salvaci&oacute;n en otros continentes, particularmente en &Aacute;frica y Am&eacute;rica. Deseo citar, a modo de ejemplo, la cooperaci&oacute;n generosa que dais a otras Iglesias hermanas necesitadas en Burundi, Guatemala, y desde hace poco tiempo en Ben&iacute;n. Todo esto habla en favor de la catolicidad de la Iglesia de Dios en Oviedo. <\/p>\n<p> Me es grato saludar asimismo a los Pastores y fieles de las di&oacute;cesis de Astorga, Le&oacute;n y Santander, que forman parte de esta provincia eclesi&aacute;stica, as&iacute; como a cuantos siguen esta liturgia a trav&eacute;s de la radio o la televisi&oacute;n. <\/p>\n<p>2. &iexcl;Se&ntilde;or, Dios del universo! Ante todo queremos meditar el misterio de la creaci&oacute;n, o sea, la verdad sobre tu paternal generosidad. Pues la creaci&oacute;n es el don primero y fundamental. Todo cuanto existe, existe gracias a Ti que, por ser &Uacute;nico, \u201ceres la Existencia\u201d. Gracias a Ti, cuyo nombre (como sabemos por el libro del &Eacute;xodo y el testimonio de Mois&eacute;s) es: <i>\u201cEl que es\u201d<\/i>. <\/p>\n<p> Por tanto, s&oacute;lo T&uacute;, \u201cEl que es\u201d, eres principio y fin. <\/p>\n<p> En Ti \u201cvivimos, nos movemos y existimos\u201d (<i>Hch<\/i> 17, 28). <\/p>\n<p> <i>La creaci&oacute;n del hombre es una d&aacute;diva singular<\/i>, ya que el ser humano \u2013el hombre y la mujer\u2013 ha sido creado a imagen y semejanza de Dios, su Creador. <\/p>\n<blockquote>\n<p> \u201cY los bendijo Dios y les dijo: <br \/>Creced, multiplicaos, <br \/>llenad la tierra y sometedla&#8230; <br \/>Y vio Dios todo lo que hab&iacute;a hecho: <br \/>y era muy bueno\u201d. <\/p>\n<\/blockquote>\n<p>3. As&iacute; pues, <i>el comienzo del trabajo humano est&aacute; dentro del misterio de la creaci&oacute;n<\/i>, aquel admirable \u201ctrabajo\u201d del mismo Creador. <\/p>\n<p> La narraci&oacute;n del Libro del G&eacute;nesis nos hace ver a Dios creador que, a semejanza del hombre, trabaja durante seis d&iacute;as para descansar el s&eacute;ptimo. <\/p>\n<p> <i>El trabajo humano conlleva dos elementos<\/i>. El primero es <i>el talento<\/i>; el segundo, <i>la fatiga<\/i>. El talento es lo que cada hombre recibe del Creador por medio de sus padres; y tambi&eacute;n directamente, por medio de los dem&aacute;s, del medio ambiente, de los educadores y los maestros. <\/p>\n<p> La par&aacute;bola de los talentos, que acabamos de leer, nos est&aacute; indicando que <i>el talento debe ser bien utilizado; no puede ser desperdiciado<\/i> (\u201cescondido en tierra\u201d). Para utilizar los talentos el hombre debe afrontar la fatiga del trabajo. <\/p>\n<p> Esta \u201cfatiga\u201d no es otra cosa que el esfuerzo de la inteligencia y de la voluntad de cada hombre para dominar el don que le es ofrecido gratuitamente por el Creador y el patrimonio transmitido por la cultura a la que pertenece. <\/p>\n<p> De este modo desarrolla los \u201ctalentos\u201d recibidos merced a su laboriosidad; los hace crecer; hace que correspondan cada vez m&aacute;s a las necesidades presentes y futuras. La historia del trabajo es, bajo esta perspectiva, el desarrollo creador de esta \u201cfatiga\u201d humana ante la conciencia continuamente renovada de las necesidades, incolmables por su naturaleza; as&iacute; como el desarrollo de las posibilidades que surgen del patrimonio de los \u201ctalentos\u201d, o sea, las cosas y los conocimientos acumulados en el pasado. <\/p>\n<p> Por lo tanto, el trabajo nunca es la aplicaci&oacute;n de una fuerza an&oacute;nima, sino una expresi&oacute;n din&aacute;mica de la cultura. Aqu&iacute; se inserta el sentido primordial y subjetivo de esta \u201cfatiga\u201d para dominar la tierra: es un acto de una persona \u201cimagen de Dios\u201d, es decir, un sujeto \u201ccapaz de decidir acerca de s&iacute; y que tiende a realizarse a s&iacute; mismo\u201d (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_14091981_laborem-exercens.html\">Laborem Exercens<\/a><\/i>, n. 6). El trabajo no debe limitarse a la producci&oacute;n eficiente de las cosas en el &aacute;mbito de la m&aacute;quina social, sino que debe ser, sobre todo, humanizaci&oacute;n de la naturaleza y crecimiento del hombre en su humanidad, elemento decisivo de la prueba de la verdad sobre el hombre. <\/p>\n<p> Esta base &eacute;tica del trabajo \u2013verificable seg&uacute;n tenga en cuenta la dignidad de las personas que trabajan y sus relaciones de libertad y solidaridad\u2013 juzga toda pretensi&oacute;n de no dar responsabilidad al hombre reducido a simple engranaje de una m&aacute;quina que se mueve seg&uacute;n presuntas leyes inexorables de las cosas. Toda la sabidur&iacute;a encerrada en la admirable m&aacute;xima \u201cora et labora\u201d \u2013reza y trabaja\u2013 se basa en la correlaci&oacute;n entre \u201ctalentos\u201d y \u201cfatiga\u201d, entre iniciativa soberana de Dios y colaboraci&oacute;n libre del hombre. Se enriquecen mutuamente la contemplaci&oacute;n del don y la laboriosidad responsable. &iexcl;Que el trabajo sea una experiencia de s&iacute;ntesis entre la belleza, la verdad y el bien para una vida cada vez m&aacute;s humana! <\/p>\n<p>4. Esto mismo lo indica tambi&eacute;n el <i>Salmo de la liturgia de hoy<\/i>. Mientras la par&aacute;bola del Evangelio de Mateo habla de la necesidad de la fatiga, para que el trabajo humano pueda dar los frutos adecuados, el Salmo indica la ayuda y la cooperaci&oacute;n de Dios mismo, sin las cuales el trabajo puede llegar a ser in&uacute;til. <\/p>\n<p> \u201cSi el Se&ntilde;or no construye la casa, en vano se cansan los alba&ntilde;iles\u201d (<i>Sal<\/i> 127 [126], 1). <\/p>\n<p> Todos sabemos bien que una casa no se construye sin el trabajo humano. Sin embargo el Salmista indica, al mismo tiempo, un aspecto fundamental para toda la \u201cespiritualidad\u201d del trabajo humano. <\/p>\n<p> En efecto, <i>mediante el trabajo el hombre construye constantemente sobre lo que ya ha sido creado<\/i>. La obra del Creador est&aacute; siempre al principio. <\/p>\n<p>5. Son ciertamente extraordinarios y admirables los progresos cient&iacute;ficos y tecnol&oacute;gicos que han disminuido la \u201cfatiga\u201d de los hombres, perfeccionando su trabajo y multiplicando los bienes disponibles para satisfacer sus necesidades. &iquest;C&oacute;mo no ver en ello el cumplimiento, por parte del hombre, del mandato de Dios de someter y dominar la tierra? Y, no obstante, la referencia a Dios como creador y principio ha sido ofuscada en el hombre de nuestra civilizaci&oacute;n urbano-industrial. Las grandes \u201cconquistas\u201d cegaron a los hombres, sometidos a la tentaci&oacute;n del G&eacute;nesis. La ruptura de su pertenencia como creatura corresponde al desatarse de su voluntad de poder. <\/p>\n<p> De ah&iacute; la radical ambivalencia del progreso obtenido, donde el dominio cada vez mayor sobre las cosas va acompa&ntilde;ado por la desorientaci&oacute;n sobre el sentido de la vida del hombre, donde el gran desarrollo t&eacute;cnico del trabajo no consigue realizar los principios esenciales de dignidad y solidaridad, provocando consecuentemente una mayor masificaci&oacute;n, desinter&eacute;s y explotaci&oacute;n; donde el hombre pasa de ser dominador de la naturaleza a ser su destructor. El mandatario libre y responsable en la obra de la creaci&oacute;n quiere ser ahora el \u201cdue&ntilde;o\u201d. Se reconoce autosuficiente; no cree tener necesidad de la \u201chip&oacute;tesis Dios\u201d. Separa el \u201cora\u201d y el \u201clabora\u201d. Se abandona a su voluntad de poder. Y termina as&iacute; por toparse con el hecho de que toda sociedad que se construye sin Dios se vuelve posteriormente contra el mismo hombre, constructor de \u201ctorres de Babel\u201d. &iquest;No est&aacute; a la vista de todos el fracaso de las sociedades del materialismo ateo con su organizaci&oacute;n colectivista-burocr&aacute;tica del trabajo humano? Pero no tiene ciertamente menores problemas la sociedad neocapitalista, preocupada a menudo por los beneficios, lo cual puede alterar el justo equilibrio del mundo laboral; sociedad afectada tambi&eacute;n por una creciente cultura materialista. <\/p>\n<p>6. La tarea de los cristianos hoy, para el bien de todos los hombres, es pues testimoniar con las obras de su trabajo una aut&eacute;ntica humanizaci&oacute;n de la naturaleza, dejando en ella una huella de justicia y belleza, manifestando el verdadero sentido humano del trabajo y rindiendo de este modo obediencia y gloria al Creador. Ante todo, se trata de reconstruir en el mundo del trabajo y de la econom&iacute;a un sujeto nuevo, portador de una nueva cultura del trabajo. No es suficiente que cada uno ejerza bien el papel de empresario, sindicalista o pol&iacute;tico, consumidor o economista, que le ha sido asignado por la estructura social; es preciso realizar hechos nuevos, intentar obras nuevas, nuevas iniciativas, nuevas formas de solidaridad y organizaci&oacute;n del trabajo basadas en esta cultura. <\/p>\n<p> El impulso para emprender tales obras puede derivar s&oacute;lo del sentido de \u201cgratuidad\u201d que nace, antes que cualquier c&aacute;lculo de conveniencia, de la conciencia de pertenecer a un destino com&uacute;n de liberaci&oacute;n inscrito en la econom&iacute;a de la creaci&oacute;n y de la redenci&oacute;n. Precisamente por esto, las obras del trabajo del hombre ser&aacute;n juzgadas sobre todo por las mismas palabras del evangelio de hoy: \u201cMuy bien&#8230; empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te dar&eacute; un cargo importante; pasa al banquete de tu Se&ntilde;or\u201d (<i>Mt<\/i> 25,21.23). <\/p>\n<p>7. Dado que el trabajo tiene esta dimensi&oacute;n definitiva, es menester, por consiguiente, practicar lo que dice San Pablo en la Carta a los Colosenses: \u201cLo que hac&eacute;is, hacedlo con toda el alma, como para servir al Se&ntilde;or&#8230; <i>en nombre del Se&ntilde;or Jes&uacute;s<\/i>, dando gracias a Dios Padre por medio de &eacute;l\u201d (<i>Col<\/i> 3, 23. 17). <\/p>\n<p> Y por &uacute;ltimo: <\/p>\n<p> \u201cPor encima de todo, el amor, que es el ce&ntilde;idor de la unidad consumada\u201d (<i>ib.<\/i> 3, 14). Porque la medida fundamental y definitiva del valor del trabajo humano es la caridad. <\/p>\n<p> Trabajad \u201ccon amor\u201d, no solamente con las manos y la mente, sino unidos a Cristo. <\/p>\n<p>8. \u201cBendito seas, Se&ntilde;or, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad\u201d. <\/p>\n<p> \u201cSabiendo <i>que recibir&eacute;is del Se&ntilde;or en recompensa la herencia<\/i>\u201d (<i>Col<\/i> 3, 24). Con esta herencia se mide, definitivamente, el valor, el valor intransferible y eterno de todo trabajo humano. <\/p>\n<p> La caridad es la clave de esta herencia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE PASTORAL A SANTIAGO DE COMPOSTELA Y ASTURIASCON MOTIVO DE LA IV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II PARA LOS FIELES DE ASTURIAS Aeroclub de Llanera &#8211; Principado de AsturiasDomingo 20 de agosto de 1989 &nbsp; 1. \u201cBendito seas, Se&ntilde;or, Dios del universo, por este pan, fruto de la &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/20-de-agosto-de-1989-visita-al-principado-de-asturias\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab20 de agosto de 1989, Visita al Principado de Asturias\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39948","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39948","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39948"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39948\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39948"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39948"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39948"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}