{"id":39951,"date":"2016-10-05T23:22:13","date_gmt":"2016-10-06T04:22:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-1989-domingo-de-ramos-iv-jornada-mundial-de-la-juventud\/"},"modified":"2016-10-05T23:22:13","modified_gmt":"2016-10-06T04:22:13","slug":"19-de-marzo-de-1989-domingo-de-ramos-iv-jornada-mundial-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-1989-domingo-de-ramos-iv-jornada-mundial-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"19 de marzo de 1989, Domingo de Ramos &#8211; IV Jornada Mundial de la Juventud"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> &nbsp; <font color=\"#663300\">IV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p>Domingo de Ramos 19 de marzo de 1989 <\/font><\/i>  <\/p>\n<p align=\"left\"> <\/p>\n<p align=\"left\">1. <i>&laquo;Os digo que, si &eacute;stos callan, gritar&aacute;n las piedras&raquo;<\/i> (<i>Lc<\/i> 19, 40).<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute; respondi&oacute; Jes&uacute;s cuando se le pidi&oacute; que hiciera callar a sus disc&iacute;pulos, que hab&iacute;an ido con El a Jerusal&eacute;n: \u201c<i>Reprende a tus disc&iacute;pulos<\/i>\u201d (<i>Lc<\/i> 19, 39).<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s no los reprendi&oacute;.<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s, mientras bajaba del Monte de los Olivos, no impide a la multitud que lo salude aclamando: \u201c&iexcl;Hosanna!\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201c<i>&iexcl;Bendito el que viene como rey, en nombre del Se&ntilde;or! <\/i> Paz en el cielo y gloria en lo alto\u201d (<i>Lc<\/i> 19, 28).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>En otra ocasi&oacute;n<\/i> Jes&uacute;s se hab&iacute;a <i>alejado<\/i> entre la multitud, que quer&iacute;a proclamarlo rey. Esto sucedi&oacute; despu&eacute;s de la milagrosa multiplicaci&oacute;n de los panes, cerca de Cafarna&uacute;n. Esta vez los peregrinos pascuales \u201cse pusieron a alabar a Dios a gritos por todos los milagros que hab&iacute;an visto\u201d (cf. <i>Lc<\/i> 19, 37).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Ahora Jes&uacute;s no se aleja de ellos<\/i>. No hace prohibiciones. No hace callar a los que gritan. No impide que alfombren el camino con sus mantos. M&aacute;s a&uacute;n, replica a los fariseos: \u201cSi &eacute;stos callan, gritar&aacute;n las piedras\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Jes&uacute;s sabe que ha llegado el momento<\/i> de que se deje o&iacute;r este grito ante las puertas de Jerusal&eacute;n. Sabe que ya ha \u201cllegado su hora\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Esta hora \u2014<i>su hora<\/i>\u2014 est&aacute; inscrita eternamente en la historia de Israel. Y est&aacute; tambi&eacute;n inscrita en la historia de la humanidad, as&iacute; como Israel est&aacute; inscrito en esta historia: &iexcl;El pueblo elegido!<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cBendito el que viene como rey, en nombre del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Este pueblo ha fijado en su memoria el paso de Dios<\/i>. Dios ha entrado en su historia, comenzando por los patriarcas, por Abraham. Y despu&eacute;s a trav&eacute;s de Mois&eacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Dios ha entrado en la historia de Israel corno Aquel que \u201cEs\u201d<\/i> (cf. <i>Ex<\/i> 3, 14).<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cEs\u201d en medio de todo lo que pasa. Y \u201cEs\u201d con el hombre. \u201cEs\u201d con el pueblo que ha elegido.<\/p>\n<p align=\"left\">Yahv&eacute; \u2014Aquel que \u201cEs\u201d\u2014 <i>hizo salir a su pueblo de Egipto<\/i>, de la casa de esclavitud y de opresi&oacute;n. Mostr&oacute; de forma visible el invisible \u201cpoder de su derecha\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">No es s&oacute;lo el Dios lejano de majestad infinita, Creador y Se&ntilde;or de todas las cosas. <i>Se ha convertido en el Dios de la Alianza<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Los peregrinos que se dirigen a Jerusal&eacute;n \u2014y entre ellos Jes&uacute;s de Nazaret\u2014 van all&iacute; para las fiestas pascuales. Para alabar a Dios por el milagro de la noche pascual en Egipto. Por la noche del &eacute;xodo.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>El Se&ntilde;or pas&oacute; por Egipto<\/i> e Israel sali&oacute; de la casa de la esclavitud. <i>Este es el Dios que libera<\/i>, el Dios-Salvador.<\/p>\n<p align=\"left\">3. \u201cBendito el rey que viene en el nombre del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Estas palabras las pronuncian los labios de los hijos y de las hijas de Israel! <i>Este pueblo espera una nueva venida de Dios, una nueva liberaci&oacute;n<\/i>. Este pueblo espera al <i>Mes&iacute;as<\/i>, al Ungido de Dios, en quien est&aacute; la plenitud del reino de Dios entre los hombres. Este reino lo hab&iacute;an representado en la historia los reyes terrenos de Israel y de Jud&aacute;, el mayor de los cuales fue David: el rey-profeta.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>El Mes&iacute;as ten&iacute;a que significar la plenitud del reino de Dios entre los hombres<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">&iquest;Y acaso tambi&eacute;n el reino terreno? &iquest;Y acaso tambi&eacute;n la liberaci&oacute;n de la esclavitud de Roma?<\/p>\n<p align=\"left\">Los hombres que cantan: \u201cBendito el que viene como rey, en nombre del Se&ntilde;or\u201d, <i>dan testimonio de la verdad. &iquest;Acaso no viene de Dios Aquel <\/i>que ha manifestado en medio de ellos tantos signos del poder de Dios? &iquest;Aquel que tinos d&iacute;as antes resucit&eacute; a L&aacute;zaro?<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Bendito!<\/p>\n<p align=\"left\">Dan testimonio de la verdad. <i>No pod&iacute;a faltar este testimonio<\/i>. Si &eacute;stos callasen, entonces gritar&iacute;an las piedras.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Jes&uacute;s entra en Jerusal&eacute;n al son de este testimonio. Va hacia su \u201chora\u201d, en la que <i>se revela la plenitud del reino de Dios en la historia del hombre<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>El mismo lleva dentro de S&iacute; esta plenitud<\/i>. Es comienzo del reino de Dios en la tierra. El mismo Padre le dio este signo. Ese reino debe crecer por El y para El entre los hombres, debe permanecer y crecer en toda la familia humana.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Jes&uacute;s conoce bien el camino que conduce a El<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">El sabe que, \u201ca pesar de su condici&oacute;n divina\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 6), ten&iacute;a que \u201c<i>despojarse de su rango, tomando la condici&oacute;n de esclavo, pasando por uno de tantos<\/i>\u201d (cf. <i>Flp<\/i> 2, 7).<\/p>\n<p align=\"left\">Sabe que El \u2014Hijo de la misma substancia del Padre, \u201cDios de Dios, Luz de Luz\u201d, y al mismo tiempo verdadero hombre \u201cy actuando como un hombre cualquiera\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 7)\u2014 debe \u201c<i>rebajarse hasta someterse incluso a la muerte y una muerte de cruz\u201d<\/i> (cf. <i>Flp<\/i> 2, 8).<\/p>\n<p align=\"left\">Jes&uacute;s sabe que &eacute;sta es precisamente su \u201chora\u201d. Que esta \u201chora\u201d ya est&aacute; cerca. En efecto, precisamente para ella \u2014para esa \u201chora\u201d\u2014 El ha \u201cvenido al mundo\u201d (cf. <i>Jn<\/i> 12, 27).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>En su humillaci&oacute;n, en su cruz<\/i>, en su muerte oprobiosa, Dios, \u2014\u201cAquel que es\u201d\u2014 <i>pasar&aacute; por la historia del hombre<\/i>. Pasar&aacute; mucho m&aacute;s de cuanto haya pasado la noche del &eacute;xodo de la esclavitud de Egipto.<\/p>\n<p align=\"left\">Y, mejor a&uacute;n: liberar&aacute;.<\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente por medio de <i>esa obediencia filial hasta la muerte: liberar&aacute;<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Esta ser&aacute; la liberaci&oacute;n del mal fundamental que, a partir de la \u201cdesobediencia\u201d originaria, pesa sobre el hombre <i>como pecado y como muerte<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Por lo tanto, los labios de los hombres anuncian la verdad; las voces de los j&oacute;venes dan testimonio de <i>la verdad<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cBendito el que viene como rey, en nombre del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Esto suceder&aacute; \u2014dentro de unos d&iacute;as\u2014 <i>cuando el Rey ser&aacute; coronado de espinas<\/i> y lo ver&aacute;n agonizando en la cruz, que lleva la inscripci&oacute;n: \u201cEste es Jes&uacute;s, el rey de los jud&iacute;os\u201d (cf. <i>Mt<\/i> 27, 37). <\/p>\n<p align=\"left\">Precisamente <i>a trav&eacute;s de este escarnio<\/i>, a trav&eacute;s de este oprobio, pasar&aacute; <i>Aquel que es<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Pasar&aacute; mucho m&aacute;s, de modo a&uacute;n m&aacute;s definitivo que la noche de la primera pascua en Egipto.<\/p>\n<p align=\"left\">Pasar&aacute; <i>por la tumba<\/i>, en la que depositar&aacute;n al Crucificado. Y se revelar&aacute; en el signo m&aacute;s grande: <i>en el signo de la muerte vencida por la Vida<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Realmente en este signo se encierra la misma plenitud divina de su reinado. Cristo sigue su \u201chora\u201d. <i>Es la hora de la exaltaci&oacute;n<\/i>:<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Por eso Dios lo levant&oacute;&#8230; y le concedi&oacute; el \u201cNombre-sobre-todo-nombre\u201d&raquo; (<i>Flp<\/i> 2, 9).<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cBendito el que viene&#8230; en nombre del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">6. Desde entonces, desde su Resurrecci&oacute;n <i>Cristo vive<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Y, con su misterio pascual, \u201c<i>viene<\/i> en el nombre del Se&ntilde;or\u201d a las <i>generaciones humanas siempre nuevas<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">En El permanece, hasta el fin del mundo, la venida de Dios: de <i>Aquel que es<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Todos vosotros que est&aacute;is reunidos en la Pascua de la Nueva y Eterna Alianza \u2014<i>sobre todo vosotros, j&oacute;venes<\/i>\u2014 estad junto a Jesucristo a lo largo de la Semana Santa. A lo largo de estos pr&oacute;ximos d&iacute;as que contienen dentro de s&iacute; una especial memoria de \u201csu hora\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Es bueno que est&eacute;is aqu&iacute; <\/i>para \u201calabar a Dios\u201d en el misterio de su paso pascual a trav&eacute;s de la historia del hombre.<\/p>\n<p align=\"left\">Es bueno que se deje o&iacute;r vuestra voz.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Realmente, si vosotros call&aacute;is, gritar&aacute;n las piedras!<\/p>\n<p align=\"left\">Vuestra voz, hoy, aqu&iacute; en Roma, ser&aacute; tambi&eacute;n un anuncio de la que quer&eacute;is o&iacute;r \u2014estoy seguro\u2014 el pr&oacute;ximo mes de agosto, con ocasi&oacute;n de la Jornada mundial de la Juventud, en el santuario de Santiago de Compostela, donde nos volveremos a encontrar juntos para ese importante acontecimiento eclesial. As&iacute;, hoy empezar&aacute;, en cierto modo, ese \u201ccamino de Santiago\u201d que habr&aacute; de convertiros a vosotros, queridos j&oacute;venes, en otros peregrinos de la fe cristiana.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>&iexcl;Aquel que Es, Dios, el Dios Vivo, espera vuestra voz, la voz de los hombres vivos, la voz de los j&oacute;venes!<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> <\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">&copy; Copyright 1989 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; IV JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo de Ramos 19 de marzo de 1989 1. &laquo;Os digo que, si &eacute;stos callan, gritar&aacute;n las piedras&raquo; (Lc 19, 40). As&iacute; respondi&oacute; Jes&uacute;s cuando se le pidi&oacute; que hiciera callar a sus disc&iacute;pulos, que hab&iacute;an ido con El a Jerusal&eacute;n: &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/19-de-marzo-de-1989-domingo-de-ramos-iv-jornada-mundial-de-la-juventud\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab19 de marzo de 1989, Domingo de Ramos &#8211; IV Jornada Mundial de la Juventud\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39951","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39951","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39951"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39951\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39951"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39951"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39951"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}