{"id":39957,"date":"2016-10-05T23:23:35","date_gmt":"2016-10-06T04:23:35","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-junio-de-1990-santa-misa-en-la-solemnidad-del-corpus-christi-en-la-basilica-de-san-juan-de-letran\/"},"modified":"2016-10-05T23:23:35","modified_gmt":"2016-10-06T04:23:35","slug":"14-de-junio-de-1990-santa-misa-en-la-solemnidad-del-corpus-christi-en-la-basilica-de-san-juan-de-letran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-junio-de-1990-santa-misa-en-la-solemnidad-del-corpus-christi-en-la-basilica-de-san-juan-de-letran\/","title":{"rendered":"14 de junio de 1990, Santa Misa en la solemnidad del \u00abCorpus Christi\u00bb, en la Bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA EN LA SOLEMNI<font face=\"Times New Roman\">DAD DEL &laquo;CORPUS CHRISTI&raquo;<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n<br \/> Jueves 14 de junio de 1990<\/font><\/i><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. El <i>desierto<\/i> es un espacio en el que al hombre le falta la comida y la bebida. <i>Es el espacio en el que la vida se halla en peligro<\/i>. En efecto, cuando falta la comida y la bebida, la persona humana est&aacute; amenazada por la muerte.<\/p>\n<p><i>El pueblo del Antiguo Testamento<\/i>, guiado por Mois&eacute;s, camina en el desierto. En este camino Dios lo conduce, durante cuarenta a&ntilde;os, desde Egipto hasta la Tierra Prometida. Lo conduce para ponerlo a prueba, para conocer lo que hay en su coraz&oacute;n (cf. <i>Dt<\/i> 8, 2).<\/p>\n<p><i>Dice Mois&eacute;s<\/i>: el Dios de la Alianza &quot;te hizo pasar hambre, despu&eacute;s te dio a comer el man&aacute;&#8230;, para mostrarte que <i>no s&oacute;lo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca de Yahveh&quot;<\/i> (<i>Dt<\/i> 8, 3).<\/p>\n<p>El desierto y el man&aacute; nos introducen en el misterio de la Eucarist&iacute;a.<\/p>\n<p>2. <i>De la boca de Dios proviene la Palabra, la Palabra de Vida que &quot;se hizo carne<\/i> y puso su morada entre nosotros&quot; (<i>Jn<\/i> 1, 14), la Palabra de Vida que ha entrado en todos los desiertos en los que el hombre camina: all&aacute; donde falta la comida y la bebida.<\/p>\n<p>Sin embargo, no vivimos s&oacute;lo de pan sino tambi&eacute;n de la Palabra de Dios. <i>Entonces el desierto est&aacute; en cualquier parte en que el hombre<\/i> \u2014aun estando en la m&aacute;s grande abundancia de pan y de todo tipo de bien temporal\u2014 <i>no se alimenta de la Palabra del Dios Viviente.<\/i><\/p>\n<p>El hombre, por tanto, puede convertirse en desierto y, seg&uacute;n sea lo que hay en &eacute;l, puede convertirse en desierto la familia, la sociedad. Tambi&eacute;n una ciudad e incluso un entero pa&iacute;s pueden transformarse en un desierto semejante.<\/p>\n<p>La liturgia de hoy en la solemnidad del <i>Corpus Domini<\/i> coloca delante de nuestros ojos la imagen del desierto <i>para que comprendamos mejor el sentido de nuestro camino en el mundo<\/i> y a trav&eacute;s de la historia; para que captemos mejor la responsabilidad de nuestra vida en nuestra ciudad.<\/p>\n<p>3. La Palabra, que proviene de Dios, alcanza su plenitud en El mismo.<\/p>\n<p><i>Es el Verbo de la misma sustancia del Padre, en la comuni&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo. Es la Palabra de Vida Eterna<\/i> porque Dios es la Vida y la Eternidad.<\/p>\n<p>El Verbo se hizo carne por nosotros, los hombres, que estamos en camino, a trav&eacute;s del desierto, de la morada de los esclavos a la Tierra de la Eterna Alianza.<\/p>\n<p><i>El Verbo, que se hizo Carne<\/i>, habla as&iacute;: &quot;En verdad, en verdad os digo: si no com&eacute;is la carne del Hijo del hombre, y no beb&eacute;is su sangre, no ten&eacute;is vida en vosotros&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 53).<\/p>\n<p>Esta vida, <i>esta vida terrenal<\/i> que pas&aacute;is aqu&iacute;, <i>se convertir&aacute; en desierto y fructificar&aacute; en vosotros con la muerte.<\/i><\/p>\n<p>Agrega Jesucristo: &quot;El que come mi carne y bebe mi sangre <i>tiene vida eterna<\/i> y yo le resucitar&eacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 54).<\/p>\n<p>Por lo tanto, la vida humana \u2014tambi&eacute;n en el desierto\u2014 puede ir m&aacute;s all&aacute; del horizonte de la muerte.<\/p>\n<p><i>El hombre puede tener su morada en la Palabra que da la vida eterna:<\/i> &quot;El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 56).<\/p>\n<p>&iexcl;Qu&eacute; vivificante es esa morada de Cristo, Palabra de Vida! Cristo es la Vida misma que <i>vence la muerte<\/i>, inevitable fruto del desierto. He aqu&iacute; que se abre en la Palabra de Vida, para cada uno de nosotros, l<i>a esperanza de la Vida, la certeza de la Vida.<\/i> Cristo, que ha pasado a trav&eacute;s de la muerte, proclama: &quot;yo lo resucitar&eacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a&quot; (<i>Jn<\/i> 6, 54). Lo proclama Aquel que es la &quot;resurrecci&oacute;n y la vida&quot; (cf. <i>Jn<\/i> 11, 25).<\/p>\n<p>4. <i>He aqu&iacute; &quot;el pan que baja del cielo&quot;<\/i> (cf. <i>Jn<\/i> 6, 50. 51. 58). En el desierto el man&aacute;, si bien no es este mismo pan, lo preanunciaba y lo prefiguraba. Nuestros padres se nutrieron con el man&aacute; y murieron (cf. <i>Jn<\/i> 6, 58), como perecen toda las generaciones humanas, incluso cuando est&aacute;n saciadas con el pan material y gozan de toda la abundancia de los bienes temporales.<\/p>\n<p align=\"left\"> Esta <i>abundancia, en efecto, no s&oacute;lo no logra por s&iacute; sola transformar el desierto del mundo en la tierra de la Eterna Alianza, sino que a veces incluso puede ensanchar el desierto, ampliando el espacio de la muerte espiritual<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"> Hoy la Iglesia que est&aacute; en Roma <i>desea mostrar esta Eucarist&iacute;a a todos:<\/i> a la Urbe y al Orbe.<\/p>\n<p align=\"left\"> Por esta raz&oacute;n, al concluir la misa, caminaremos en procesi&oacute;n eucar&iacute;stica por las calles de Roma.<\/p>\n<p align=\"left\"> &quot;Pange lingua gloriosi Corporis mysterium!&quot;.<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1990 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SANTA MISA EN LA SOLEMNIDAD DEL &laquo;CORPUS CHRISTI&raquo; HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n Jueves 14 de junio de 1990 &nbsp; 1. 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