{"id":39963,"date":"2016-10-05T23:23:48","date_gmt":"2016-10-06T04:23:48","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-1990celebracion-de-la-palabra-para-las-familias-en-chihuahua\/"},"modified":"2016-10-05T23:23:48","modified_gmt":"2016-10-06T04:23:48","slug":"10-de-mayo-de-1990celebracion-de-la-palabra-para-las-familias-en-chihuahua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-mayo-de-1990celebracion-de-la-palabra-para-las-familias-en-chihuahua\/","title":{"rendered":"10 de mayo de 1990,Celebraci\u00f3n de la Palabra para las familias en Chihuahua"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A M&Eacute;XICO Y CURA<font face=\"Times New Roman\">&Ccedil;AO<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA CON LAS FAMILIAS<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">Chihuahua, M&eacute;xico<br \/>Jueves 10 de mayo de1990<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>\u201cDichoso el seno que te llev&oacute; y los pechos que te criaron\u201d<\/i> (<i>Lc<\/i> 11, 27). <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Una mujer de la muchedumbre que segu&iacute;a a Jes&uacute;s de Nazaret, una de aquellas que escuchaban sus ense&ntilde;anzas, expres&oacute; con estas palabras su veneraci&oacute;n hacia el Maestro y su Madre. <\/p>\n<p align=\"left\"> No es posible separar al Hijo de la Madre ni a la Madre del Hijo. Tambi&eacute;n en las nuevas generaciones de disc&iacute;pulos seguidores de Cristo, van juntos el amor a El y la veneraci&oacute;n y amor a su Madre Sant&iacute;sima. Lo estamos viendo y comprobando en esta noble tierra, que tiene en el amor a Santa Mar&iacute;a de Guadalupe su centro espiritual, donde todos los mexicanos se sienten miembros de una gran familia. <\/p>\n<p align=\"left\"> Esta misma Madre, Mar&iacute;a, es la que ha tra&iacute;do al mundo a Cristo, el cual se hizo hombre para que nosotros <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>hijos e hijas del genero humano<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> recibi&eacute;semos la adopci&oacute;n de hijos de Dios. Por eso \u201cal llegar la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer&#8230;, para que recibi&eacute;ramos la filiaci&oacute;n adoptiva\u201d (<i>Ga<\/i> 4, 4.5). Ante este admirable e irrepetible acontecimiento, en verdad podemos repetir con el salmista: \u201cSe alegra mi coraz&oacute;n, el Se&ntilde;or es la parte de mi herencia\u201d (<i>Sal<\/i> 15, 9.5). <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Al nacer de mujer y en una familia, <i>el Hijo de Dios ha santificado la familia humana<\/i>. Por eso nosotros veneramos como santa a la Familia de Nazaret, en cuyo seno \u201cJes&uacute;s progresaba en sabidur&iacute;a, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres\u201d (<i>Lc<\/i> 2, 52). <\/p>\n<p align=\"left\"> Esta familia a la que veneramos y llamamos Sagrada Familia, permanecer&aacute; para siempre como modelo eximio para ser imitado por todas las familias cristianas, aqu&iacute; y en todas partes, pues el n&uacute;cleo familiar es aquel espacio en el que se despliega la abundante gracia de Dios, que nos hace renacer en el bautismo. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas: es para m&iacute; motivo de gran alegr&iacute;a celebrar esta liturgia de la Palabra con las familias de la comunidad cristiana de Chihuahua, junto con su arzobispo, monse&ntilde;or Adalberto Almeida Merino, su coadjutor, monse&ntilde;or Jos&eacute; Fern&aacute;ndez Arteaga, el presbiterio, los religiosos, religiosas y fieles todos. Mi cordial saludo se dirige igualmente a cuantos, junto con sus pastores, han venido aqu&iacute; desde las di&oacute;cesis vecinas: Ciudad Ju&aacute;rez, Torre&oacute;n, Ciudad Madera, Nuevo Casas Grandes, Tarahumara, Hermosillo, Tijuana y de otros lugares del norte del pa&iacute;s.<\/p>\n<p align=\"left\"> De modo especial, mi saludo y felicitaci&oacute;n en el D&iacute;a de las Madres se dirige a todas y a cada una de las madres mexicanas. La maternidad es un don sublime que la Iglesia exalta. &iquest;C&oacute;mo no habr&iacute;a de hacerlo si cree y reconoce el inicio de la salvaci&oacute;n, de su propia existencia, en la maternidad virginal de Mar&iacute;a Sant&iacute;sima, que engendr&oacute; a Cristo? <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Queremos contemplar ahora el profundo significado que asume la familia cristiana en los planes de Dios. A ello nos impulsa una vez m&aacute;s la preocupaci&oacute;n que sentimos todos en nuestra mente y en nuestro coraz&oacute;n por el mundo de hoy en el que, con frecuencia, la familia est&aacute; siendo atacada de mil formas diversas. Sabemos de sobra que a medida que se va debilitando el verdadero amor se oscurece tambi&eacute;n <i>la misma identidad del ser humano<\/i>. Por ello, siento personalmente la necesidad de repetir lo que ya dije con sincero convencimiento al comienzo de mi pontificado: \u201cel hombre no puede vivir sin amor. El permanece para s&iacute; mismo un ser incomprensible, su vida est&aacute; privada de sentido si no se le revela el amor, si no se encuentra con el amor, si no lo experimenta y lo hace propio, si no participa en &eacute;l vivamente\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0038\/__PB.HTM\">Redemptor hominis,<\/a><\/i> 10). <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>La grandeza y la responsabilidad de la familia<\/i> est&aacute; en ser la primera comunidad de vida y amor; el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no s&oacute;lo por otras personas, sino tambi&eacute;n y ante todo por Dios. Por ello, a los padres cristianos os toca formar y mantener un hogar en el que germine y madure la profunda identidad cristiana de vuestros hijos: <i>el ser hijos de Dios<\/i>. Pero vuestro amor de padres podr&aacute; hablar de Dios a vuestros hijos s&oacute;lo si antes vuestro amor de esposos es vivido, en la santidad y en la apertura a la fecundidad de la uni&oacute;n matrimonial. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. El amor existente entre los esposos cristianos es una realidad <i>santa y noble<\/i>. La acci&oacute;n del Esp&iacute;ritu Santo en vuestras personas cuando est&aacute;is en gracia os ayudar&aacute; a entregaros mutuamente, con aquella generosidad sin medida con que \u201cCristo am&oacute; a la Iglesia y se entreg&oacute; a s&iacute; mismo por ella\u201d (<i>Ef<\/i> 5, 25). <\/p>\n<p align=\"left\"> Al hablar hoy a las familias cat&oacute;licas de Chihuahua y de M&eacute;xico, en este \u201c D&iacute;a de las Madres \u201d deseo rendir homenaje a la madre, a las mujeres mexicanas y a las de toda Am&eacute;rica Latina. Con raz&oacute;n se ha dicho que la mujer ha desempe&ntilde;ado un papel providencial en la conservaci&oacute;n de la fe de este querido continente. <\/p>\n<p align=\"left\"> La experiencia diaria nos muestra que a una esposa cristiana corresponde de ordinario una familia en la que permanece vivo el amor a Dios, la pr&aacute;ctica de la vida sacramental y del amor del pr&oacute;jimo. Asimismo la armon&iacute;a, serenidad y alegr&iacute;a de la vida de familia dependen en gran medida de la mujer, esposa y madre quien, con su intuici&oacute;n, su tacto, su afecto, su paciencia, su generosidad, suaviza asperezas y tensiones. Ella levanta los &aacute;nimos deca&iacute;dos y ofrece un puerto acogedor en el cual refugiarse cuando afloran los problemas en cualquier edad de la vida. <\/p>\n<p align=\"left\"> No ignoro el papel a veces heroico que las esposas mexicanas han representado en la vida familiar. Por ello quiero recordar tambi&eacute;n a los esposos el grave deber que les incumbe de colaborar en las cargas del hogar con su trabajo, no dilapidando el salario, que es un bien para toda la familia, siendo al mismo tiempo fieles a su esposa con un amor &uacute;nico e indiviso, mostrando verdadero afecto y dedicaci&oacute;n en la educaci&oacute;n de los hijos. &iexcl;La familia se conserva y fortalece gracias al amor!<\/p>\n<p align=\"left\"> 5. En una sociedad tantas veces marcada por signos de muerte y desamor como la violencia, el aborto, la eutanasia, la marginaci&oacute;n de minusv&aacute;lidos y personas pobres y no &uacute;tiles, la mujer est&aacute; llamada a mantener viva la llama de la vida, el respecto al misterio de toda nueva vida. Por esto he querido poner de relieve, en la Carta Apost&oacute;lica \u201cMulieris Dignitatem\u201d, que a la mujer \u201cDios le conf&iacute;a de un modo especial el hombre, es decir, el ser humano\u201d; en virtud de su vocaci&oacute;n al amor, \u201cla mujer no puede encontrarse a s&iacute; misma si no es dando amor a los dem&aacute;s\u201d (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_letters\/documents\/hf_jp-ii_apl_15081988_mulieris-dignitatem.html\">Mulieris Dignitatem<\/a><\/i>, 30).<\/p>\n<p align=\"left\"> Esta perspectiva adquiere m&aacute;s amplias dimensiones a la luz de la primera lectura b&iacute;blica que hemos escuchado y que alude a aquella mujer, Mar&iacute;a, de la cual naci&oacute; Jes&uacute;s (cf. <i>Ga<\/i> 4, 4). En efecto, \u201cla figura de Mar&iacute;a de Nazaret proyecta luz sobre la mujer en cuanto tal por el hecho mismo de que Dios, en el sublime acontecimiento de la encarnaci&oacute;n del Hijo, se ha entregado al ministerio libre y activo de una mujer. Por tanto, se puede afirmar que la mujer, al mirar a Mar&iacute;a, encuentra en ella el secreto para vivir dignamente su femineidad y para llevar a cabo su verdadera promoci&oacute;n\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0039\/__PA.HTM\">Redemptoris Mater<\/a><\/i>, 46). <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Aunque rico en bienes y promesas, el matrimonio cristiano es una realidad exigente. Requiere, sobre todo, fidelidad en el amor, generosidad y abnegaci&oacute;n. Al mismo tiempo, debe haber siempre una <i>apertura al don de la vida<\/i>. En este sentido, queridos esposos y esposas que me escuch&aacute;is, hab&eacute;is de pensar que si en la uni&oacute;n conyugal se elimina artificialmente la posibilidad de concebir el hijo, los esposos se cierran a Dios y se oponen a su voluntad. Adem&aacute;s, el esposo y la esposa se cierran el uno al otro, ya que rechazan la mutua entrega en la paternidad y la maternidad, reduciendo la uni&oacute;n conyugal en ocasi&oacute;n de satisfacer el ego&iacute;smo de cada uno. <\/p>\n<p align=\"left\"> Los hijos, en efecto, mantienen vivo el sentido de vuestra uni&oacute;n matrimonial; rejuvenecen a la vez el matrimonio y el amor mutuo de los padres. El hijo, en la familia, es una bendici&oacute;n de Dios. As&iacute; lo entiende la sana tradici&oacute;n de vuestras familias, que se abren generosamente al don de la vida. A este respecto, deseo recordar tambi&eacute;n a los padres, el deber moral que tienen de cuidar y velar por sus hijos, sobre todo cuando son peque&ntilde;os y d&eacute;biles. <\/p>\n<p align=\"left\"> La sociedad es cada d&iacute;a m&aacute;s sensible sobre los derechos del ni&ntilde;o. Incluso se ha elaborado una <i>Carta de los Derechos del Ni&ntilde;o<\/i>. Sin embargo, el ni&ntilde;o est&aacute; expuesto todav&iacute;a a no pocos males: el ego&iacute;smo de una parte de la sociedad que atenta contra su vida antes de nacer, con la pr&aacute;ctica del aborto; la insuficiente alimentaci&oacute;n, que puede afectar todo su futuro desarrollo; la falta de afecto, los malos tratos con diversas formas de violencia; cuando no el delito de abuso de menores y el crimen de introducirlos en la espiral de la droga. A quienes se comportan as&iacute; va dirigida la advertencia de Cristo: \u201c El que reciba a un ni&ntilde;o como &eacute;ste en mi nombre, a m&iacute; me recibe. Pero al que escandalice a uno de estos peque&ntilde;os que creen en m&iacute;, m&aacute;s le vale que le cuelguen al cuello una de esas piedras de molino, y lo hundan en lo profundo del mar\u201d (<i>Mt<\/i> 18, 5-6). <\/p>\n<p align=\"left\"> Cuando la Iglesia os recuerda a vosotros, padres y madres de familia, as&iacute; como a los responsables de la sociedad, los deberes morales respecto al ni&ntilde;o, est&aacute; aplicando el precepto del maestro: \u201cDejad que los ni&ntilde;os vengan a m&iacute;, y no se lo impid&aacute;is porque de los que son como &eacute;stos es el Reino de los cielos\u201d (<i>Mt<\/i> 16, 14-15). <\/p>\n<p align=\"left\"> La misma Iglesia os recuerda en tantas ocasiones el deber que ten&eacute;is de educar a vuestros hijos, no s&oacute;lo en lo cultural y social, sino tambi&eacute;n en la fe y en la vida cristiana, en las virtudes humanas y c&iacute;vicas (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\"> Lumen gentium<\/a><\/i>, 35 y 41). <\/p>\n<p align=\"left\"> Es cierto que en la educaci&oacute;n de los hijos cont&aacute;is con la colaboraci&oacute;n de otras personas: los maestros en las escuelas, los sacerdotes de vuestras parroquias, los catequistas. Pero no olvid&eacute;is nunca que vuestros hijos dependen primordialmente de vosotros. No olvid&eacute;is que su felicidad temporal, y no pocas veces, hasta su felicidad eterna, depender&aacute;n de vuestro ejemplo y de vuestras ense&ntilde;anzas. Rezando con vuestros hijos, meditando con ellos la Palabra de Dios, acompa&ntilde;&aacute;ndolos en la Eucarist&iacute;a y en los dem&aacute;s sacramentos, llegar&eacute;is a ser plenamente padres: habr&eacute;is conseguido engendrarles no s&oacute;lo a la vida corporal, sino tambi&eacute;n a la vida eterna en Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. La familia ha de ser tambi&eacute;n el &aacute;mbito donde los j&oacute;venes sean educados en <i>la virtud de la castidad<\/i>. Ella ha de ser la primera escuela de vida para los hijos, prepar&aacute;ndolos para la responsabilidad personal en todos sus aspectos, incluidos los que se refieren a los problemas de la sexualidad. La educaci&oacute;n para el amor, como don de s&iacute; mismo, es premisa indispensable para una educaci&oacute;n sexual clara y delicada que los padres est&aacute;n llamados a realizar.<\/p>\n<p align=\"left\"> Dios ha querido que el don de la vida surja en esa comunidad de amor que es el matrimonio, y quiere que los hijos conozcan la naturaleza de ese don en el clima del amor familiar. Los padres cristianos tienen el derecho y el deber de formar a sus hijos tambi&eacute;n en este aspecto. Es l&oacute;gico que, incluso en este campo, reciban la ayuda de otras personas. Pero la Iglesia recuerda la ley de la subsidiariedad, que la escuela o cualquier otra entidad debe observar tambi&eacute;n cuando coopera con los padres en la educaci&oacute;n sexual de modo que sea impartida de acuerdo con el esp&iacute;ritu querido por los padres (cf. <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\"> Familiaris Consortio<\/a><\/i>, 37). <\/p>\n<p align=\"left\"> Como se&ntilde;ala la Exhortaci&oacute;n Apost&oacute;lica \u201c Familiaris Consortio \u201d: \u201cEn este contexto es del todo irrenunciable la educaci&oacute;n para la castidad, como virtud que desarrolla la aut&eacute;ntica madurez de la persona y la hace capaz de respetar y promover el &quot; significado esponsal &quot; del cuerpo\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>). Una informaci&oacute;n sexual que prescindiera de los valores morales constituir&iacute;a un empobrecimiento de la persona y contribuir&iacute;a a oscurecer su dignidad. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. La familia ha recibido de Dios la misi&oacute;n de ser \u201cla c&eacute;lula primaria y vital de la sociedad\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam actuositatem<\/a><\/i>, 11 ). Como en un tejido vivo, la salud y la fuerza de la sociedad depende de la salud y fuerza de las familias que la integran. Por ello, la defensa y promoci&oacute;n de la familia es tambi&eacute;n defensa y promoci&oacute;n de la sociedad misma. Consiguientemente, ha de ser &eacute;sta la primera interesada en el desarrollo de <i>una cultura que tenga como base la familia<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"> Son muchos los campos en que la sociedad civil puede favorecer la instituci&oacute;n familiar, reforzando su estabilidad y tutelando sus derechos. En particular, desear&iacute;a referirme al derecho de los padres a educar libremente a sus hijos, de acuerdo con sus propias convicciones y a poder contar con escuelas en que se imparta esa educaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> En contraste con este derecho humano natural <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>reconocido en la Declaraci&oacute;n Universal de los Derechos Humanos<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> en la legislaci&oacute;n de algunos pa&iacute;ses todav&iacute;a existen serios l&iacute;mites a su ejercicio y aplicaci&oacute;n. Frente a situaciones de este tipo, los padres de familia pueden pedir individualmente, e incluso asociadamente exigir a las autoridades, el respeto y la actuaci&oacute;n de los propios derechos, como primeros y fundamentales responsables de la educaci&oacute;n de sus hijos. No se trata de obtener privilegios; es algo debido en estricta justicia y que se debe reflejar en la legislaci&oacute;n del pa&iacute;s. Por tanto, es leg&iacute;tima la acci&oacute;n de las asociaciones de padres de familia que operan, a nivel nacional o internacional, cuando reclaman, dentro del orden establecido y en un di&aacute;logo respetuoso con las autoridades de la naci&oacute;n, el derecho a educar libremente a los hijos, seg&uacute;n su propio credo religioso; a crear escuelas que correspondan a este derecho y a que las leyes del pa&iacute;s reconozcan expl&iacute;citamente tal derecho. Las familias cristianas ser&aacute;n as&iacute; un potente loco de cultura c&iacute;vica para los hijos y la comunidad nacional. <\/p>\n<p align=\"left\"> 9. \u201cDichosos m&aacute;s bien los que oyen la Palabra de Dios y la guardan\u201d (<i>Lc<\/i> 11, 28) dice Jes&uacute;s en el evangelio que se ha proclamado. Una bendici&oacute;n semejante pedimos para todas las familias mexicanas. Para los padres, madres, hijos e hijas. Encomendemos todas las generaciones mexicanas a la Sagrada Familia de Nazaret. <\/p>\n<p align=\"left\"> Que cada familia llegue a ser \u201c la iglesia dom&eacute;stica \u201d en la cual, mediante el amor, maduren los nuevos hombres y mujeres en su dignidad de hijos por la adopci&oacute;n divina. Que en cada familia se verifique lo que el Ap&oacute;stol Pablo dice en su Carta a los G&aacute;latas: \u201c La prueba de que sois hijos es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Esp&iacute;ritu de su Hijo que clama: &iexcl;Abb&aacute;, Padre! \u201d (<i>Ga<\/i> 4, 6). <\/p>\n<p align=\"left\"> Que cada familia de esta hermosa tierra est&eacute; abierta para acoger este Esp&iacute;ritu: el Esp&iacute;ritu de Cristo que es autor de la santificaci&oacute;n del hombre, de los matrimonios y de las familias. <\/p>\n<p align=\"left\"> Que todos nosotros, junto con Cristo, podamos gritar con este Esp&iacute;ritu: &iexcl;Abb&aacute;, Padre! Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1990 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A M&Eacute;XICO Y CURA&Ccedil;AO CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA CON LAS FAMILIAS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Chihuahua, M&eacute;xicoJueves 10 de mayo de1990 &nbsp; \u201cDichoso el seno que te llev&oacute; y los pechos que te criaron\u201d (Lc 11, 27). 1. 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