{"id":39964,"date":"2016-10-05T23:23:49","date_gmt":"2016-10-06T04:23:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-mayo-de-1990-santa-misa-y-ordenaciones-sacerdotales-en-durango\/"},"modified":"2016-10-05T23:23:49","modified_gmt":"2016-10-06T04:23:49","slug":"9-de-mayo-de-1990-santa-misa-y-ordenaciones-sacerdotales-en-durango","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-mayo-de-1990-santa-misa-y-ordenaciones-sacerdotales-en-durango\/","title":{"rendered":"9 de mayo de\u00a01990, Santa Misa y ordenaciones sacerdotales en Durango"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A M&Eacute;XICO Y CURA<font face=\"Times New Roman\">&Ccedil;AO<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA Y ORDENACIONES SACERDOTALES <br \/>EN LA PLAZA DE LA SORIANA<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">Durango (M&eacute;xico) &#8211; Mi&eacute;rcoles 9 de mayo de 1990<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cNadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos\u201d (<i>Jn<\/i> 15, 13). <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Estas palabras que Cristo en la Ultima Cena dirigi&oacute; a sus Ap&oacute;stoles reci&eacute;n elegidos para renovar entre los hombres el sacrificio eucar&iacute;stico, me hacen sentir muy unido a vosotros, amad&iacute;simos ordenandos. Nuestra mirada de fe y nuestros corazones movidos por el amor quieren hacer propias estas palabras que el Se&ntilde;or, nuestro Maestro, pronunci&oacute; cuando instituy&oacute; la eucarist&iacute;a y el sacerdocio ministerial, la v&iacute;spera de su sacrificio en la cruz. <\/p>\n<p align=\"left\"> En esta ordenaci&oacute;n de sacerdotes, en la que estamos participando, vislumbro la emoci&oacute;n de todos los presentes. Confluyendo sobre cada uno de estos queridos candidatos al presbiterado adivino <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>cual insondables torrentes de gracia<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> las oraciones y los trabajos de tantos padres y madres, de tantos educadores, de tantas personas consagradas, de tantos enfermos, de tanta gente sencilla, de tantos bienhechores. Asimismo, no puedo dejar de recordar el m&eacute;rito <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>las m&aacute;s de las veces callado<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> de tantos sacerdotes que os precedieron, los cuales, con su vida santa y en ocasiones con su martirio, han hecho posible en el d&iacute;a de hoy esta ordenaci&oacute;n tan numerosa.<\/p>\n<p align=\"left\"> Me es grato saludar con sincero afecto a monse&ntilde;or Antonio L&oacute;pez Avi&ntilde;a, pastor de esta arquidi&oacute;cesis de Durango, as&iacute; como a los dem&aacute;s obispos de esta regi&oacute;n pastoral y de la vecina di&oacute;cesis de Torre&oacute;n. Mi cordial saludo igualmente a las autoridades civiles y militares que participan en este encuentro. <\/p>\n<p align=\"left\"> Sed bienvenidos, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, a esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica que llena de gozo a la Iglesia entera porque un grupo tan numeroso de hijos de M&eacute;xico van a ser ordenados sacerdotes para servir al pueblo de Dios. Con las palabras del salmista os invito a todos a expresar vuestra gratitud al Se&ntilde;or, pero especialmente los que vais a recibir el sacramento del orden. \u201c Cantar&eacute; eternamente las misericordias del Se&ntilde;or \u201d (<i>Sal<\/i> 88 [87], 2; cf. <i> Is<\/i> 63, 7). <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Amad&iacute;simos en el Se&ntilde;or, la vocaci&oacute;n sacerdotal es un don incomparable para toda la Iglesia, y vosotros hab&eacute;is sido elegidos para ser, en la comunidad eclesial, signo personal y sacramental de la presencia, de la acci&oacute;n salv&iacute;fica y del amor del Buen Pastor, \u201c para edificaci&oacute;n del Cuerpo de Cristo\u201d (<i>Ef<\/i> 4, 12). <\/p>\n<p align=\"left\"> Con palabras de san Pablo, tambi&eacute;n yo \u201cos exhorto a que viv&aacute;is de una manera digna de la vocaci&oacute;n con que hab&eacute;is sido llamados\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>. 4, 1). Esta elecci&oacute;n es para siempre. Es una opci&oacute;n de amor, fuente de vuestra alegr&iacute;a y de vuestra santidad. Me uno, pues, a vuestro gozo, que es tambi&eacute;n el gozo de todo el pueblo de Dios, porque sois amados y elegidos para siempre. <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. <i>El don del sacerdocio es una opci&oacute;n por el amor:<\/i> \u201cComo el Padre me am&oacute;, yo tambi&eacute;n os he amado a vosotros\u201d (<i>Jn<\/i> 15, 9), dice el Se&ntilde;or. El amor que os tiene Cristo arranca del amor eterno entre el Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo. Por eso se manifiesta con una m&aacute;xima expresi&oacute;n: \u201c Nadie tienen mayor amor que el que da la vida por sus amigos\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>, 15, 13). <\/p>\n<p align=\"left\"> Jesucristo es el Hijo amado del Padre enviado al mundo, \u201cen la plenitud de los tiempos, nacido de mujer\u201d (<i>Ga<\/i> 4, 4), para amar y salvar al mundo. El sacerdocio mesi&aacute;nico de Cristo nace de este amor y voluntad salv&iacute;fica de Dios. Cristo es el Sacerdote eterno y de su sacerdocio participamos todos. El ofreci&oacute; el &uacute;nico sacerdocio, el de la cruz, que se perpet&uacute;a entre nosotros por medio de la eucarist&iacute;a. De este sacerdocio y sacrificio, como donaci&oacute;n total, habla Jes&uacute;s a los Ap&oacute;stoles en el Cen&aacute;culo: \u201c<i>Nadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos<\/i>\u201d (<i>Jn<\/i> 15, 13). <\/p>\n<p align=\"left\"> Nosotros nos hemos reunido aqu&iacute; para contemplar con los ojos de la fe este amor tan grande. No obstante nuestra debilidad humana nos unimos al sacrificio de Cristo Sacerdote eterno. Y nos unimos a El con humildad y confianza, puesto que hemos sido llamados a participar de modo especial en este sacerdocio y a ofrecer este sacrificio de la Nueva Alianza <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>bajo las especies de pan y de vino, a semejanza del sacrificio de Melquisedec<font face=\"Times New Roman\">\u2014 (cf. <i>Sal<\/i> 110 [109]<\/font>, 4; cf. <i>Hb<\/i>, 5, 5-6) que Cristo dej&oacute; como testamento de amor a su Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Para cada uno de vosotros, queridos hijos y hermanos, ha llegado ya el momento en el que os vais a convertir en \u201c sacerdotes del Se&ntilde;or \u201d, puesto que, como presb&iacute;teros, \u201c ser&eacute;is llamados ministros de nuestro Dios \u201d (<i>Is<\/i> 61, 6). <\/p>\n<p align=\"left\"> Las palabras que Jes&uacute;s pronunci&oacute; en la Ultima Cena se cumplen tambi&eacute;n ahora mismo entre nosotros. Porque es el mismo Jes&uacute;s quien os dice con amor: \u201cVosotros sois mis amigos, si hac&eacute;is lo que yo os mando\u201d (<i>Jn<\/i> 15, 14). <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cVosotros sois mis amigos&#8230; A vosotros os he llamado amigos, porque todo lo que he o&iacute;do a mi Padre os lo he dado a conocer\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 15, 14.15). <i>Acoged<\/i>, pues, queridos hijos y hermanos, <i>esta llamada<\/i>, que es una declaraci&oacute;n de amistad profunda y eterna. Sois sus amigos, confidentes suyos, hechos part&iacute;cipes de su misterio, con el fin de prolongar en su nombre, \u201cin persona Christi\u201d, su misma misi&oacute;n. Por esto se os puede llamar a cada uno, en cierto modo, \u201calter Christus\u201d. No olvid&eacute;is nunca el origen de este amor, de donde procede la llamada y la misma existencia sacerdotal, que es vocaci&oacute;n para servir a ejemplo de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. <i>El don del sacerdocio es iniciativa del Se&ntilde;or<\/i>. \u201cNo me hab&eacute;is elegido vosotros a m&iacute;, sino que yo os he elegido a vosotros\u201d (<i>Jn<\/i> 15, 16). Efectivamente, Jes&uacute;s \u201cllam&oacute; a los que &eacute;l quiso\u201d (<i>Mc<\/i> 3, 13); y &eacute;l sabe muy bien a qui&eacute;nes y por qu&eacute; los ha elegido (cf. <i>Jn<\/i> 13, 18). Si la vocaci&oacute;n, la consagraci&oacute;n y la misi&oacute;n sacerdotal, en todos sus grados, son un don suyo, ello significa que hay que pedir y recibir el don tal como es. &iquest;Y c&oacute;mo es el don que el Se&ntilde;or os ofrece a vosotros? <\/p>\n<p align=\"left\"> Por el Evangelio sabemos que Cristo llam&oacute; a sus Ap&oacute;stoles \u201cpara que estuvieran con &eacute;l, y para enviarlos a predicar\u201d (<i>Mc<\/i> 3, 14). El don del sacerdocio nos hace part&iacute;cipes del mismo ser o consagraci&oacute;n, de la misma misi&oacute;n y de la misma vida de Cristo Sacerdote y Buen Pastor. <\/p>\n<p align=\"left\"> Cuando Jes&uacute;s se present&oacute; en la sinagoga de Nazaret ley&oacute; y se aplic&oacute; a s&iacute; mismo el texto de Isa&iacute;as, que tambi&eacute;n nosotros hemos escuchado hoy: \u201cEl Esp&iacute;ritu del Se&ntilde;or est&aacute; sobre m&iacute;, porque me ha ungido. Me ha enviado a anunciar a los pobres la Buena Nueva\u201d (<i>Lc<\/i> 4, 18; cf. <i>Is<\/i> 61, 1). Jes&uacute;s es, pues, el consagrado y el enviado. De esta consagraci&oacute;n y misi&oacute;n hace part&iacute;cipes a sus Ap&oacute;stoles y a cuantos en el decurso de la historia de la Iglesia habr&aacute;n de recibir, como vosotros, la imposici&oacute;n de las manos (cf. <i>2Tm<\/i>, 1, 6). <\/p>\n<p align=\"left\"> Asimismo el don que recib&iacute;s es exigente, como lo es el amor con que Cristo os lo concede. En la entrega sacerdotal no puede haber regateos ni ahorro de esfuerzos. Est&aacute;is llamados a la santidad y al apostolado con el ardor y dedicaci&oacute;n de los mismos Ap&oacute;stoles. <\/p>\n<p align=\"left\"> La gracia y el car&aacute;cter que se reciben con el sacramento del Orden no solamente exigen santidad y entrega, sino que la hacen posible. Si se participa en el ser y en la misi&oacute;n de Cristo, es para participar tambi&eacute;n en su estilo de vida. <\/p>\n<p align=\"left\"> El don del sacerdocio se recibe para vivir en sinton&iacute;a con Cristo, cumpliendo como El el encargo o mandato salv&iacute;fico del Padre (cf. <i>Jn<\/i> 15, 10; 10, 18). <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. <i>El don del sacerdocio se reaviva continuamente en la caridad del Buen Pastor:<\/i> \u201cPermaneced en mi amor\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 15, 9). Y &iquest;c&oacute;mo es este amor de Cristo? \u201cHasta dar la vida por sus amigos\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 15, 13). As&iacute; lo hab&iacute;a dicho el Se&ntilde;or cuando se present&oacute; como Buen Pastor: \u201cYo doy mi vida por mis ovejas\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 10, 15). <\/p>\n<p align=\"left\"> Por eso el sacerdote debe ser siempre \u201cel hombre de la caridad\u201d. \u201cComo pastor de la grey de Cristo, &eacute;l no puede olvidar que su Maestro ha llegado a dar la propia vida por amor. A la luz de este ejemplo, el sacerdote sabe que ya no es due&ntilde;o de s&iacute; mismo, sino que se debe dar todo a todos, aceptando cualquier sacrificio vinculado con el Amor\u201d (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/angelus\/1990\/documents\/hf_jp-ii_ang_19900218.html\">&Aacute;ngelus<\/a><\/i>, 18 de febrero de 1990).<\/p>\n<p align=\"left\"> Este aspecto esencial del sacerdote tiene valor permanente. Por el hecho de ser signo del Buen Pastor, para prolongar su palabra, su sacrificio, su acci&oacute;n salv&iacute;fica, es una llamada a vivir en sinton&iacute;a con el sentir y el actuar de Cristo. Por esto, la espiritualidad espec&iacute;fica del sacerdote es \u201cla ascesis propia del pastor de almas\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a><\/i>, 13). S&oacute;lo as&iacute; ser&aacute; un \u201cinstrumento vivo de Cristo Sacerdote\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 12). <\/p>\n<p align=\"left\"> Toda la vida del sacerdote ha de ser un testimonio de c&oacute;mo amaba el Buen Pastor, el cual vivi&oacute; pobre para manifestar que se daba a s&iacute; mismo; fue obediente a los planes salv&iacute;ficos del Padre porque no se pertenec&iacute;a a s&iacute; mismo; fue casto porque quiso compartir esponsalmente nuestra existencia para hacer de toda la humanidad una familia de hermanos y una ofrenda a Dios. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. <i>El don del sacerdocio se vive en la perseverancia:<\/i> \u201cOs he destinado para que vay&aacute;is y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca\u201d (<i>Jn<\/i> 15, 16).<\/p>\n<p align=\"left\"> S&iacute;, queridos hermanos, el don del sacerdocio ser&aacute; garant&iacute;a de vuestra perseverancia si sab&eacute;is \u201cavivarlo\u201d continuamente (cf. <i>2Tm<\/i> 1, 6), siguiendo las indicaciones y medios concretos que han recordado el Concilio Vaticano II, as&iacute; como los documentos postconciliares. Porque vais a ser <i>predicadores de la palabra de Dios<\/i>, necesit&aacute;is profundizar continuamente esta palabra en momentos fuertes de oraci&oacute;n personal y de estudio. Porque vais a <i>celebrar los misterios del Se&ntilde;or<\/i>, necesit&aacute;is vivirlos vosotros mismos, especialmente en la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, en la liturgia de las horas y en el sacramento de la reconciliaci&oacute;n. Porque ten&eacute;is que <i>guiar a la comunidad cristiana<\/i> y a cada creyente por el camino de la santidad, necesit&aacute;is vosotros mismos aspirar ardientemente a ella. <\/p>\n<p align=\"left\"> 8. <i>El don del sacerdocio se vive en una intensa comuni&oacute;n eclesial:<\/i> \u201cLo que os mando es que os am&eacute;is los unos a los otros\u201d. (<i>Jn<\/i> 15, 17) La unidad que Jes&uacute;s quiere para toda su Iglesia, y de modo particular para los sacerdotes, est&aacute; basada en el mandato del amor, como reflejo de la unidad entre el Padre, el Hijo y el Esp&iacute;ritu Santo. Por esto el Se&ntilde;or pide intensamente al Padre un claro testimonio de unidad en sus disc&iacute;pulos: \u201cQue sean uno como nosotros somos: yo en ellos y t&uacute; en m&iacute;, para que sean perfectamente uno, y el mundo conozca que t&uacute; me has enviado\u201d (<i>Jn<\/i> 17, 22-23). <\/p>\n<p align=\"left\"> El sacerdote, juntamente con su obispo y con los dem&aacute;s sacerdotes del presbiterio, ser&aacute; agente de unidad en la comunidad eclesial en la medida en que &eacute;l mismo viva esta comuni&oacute;n. Como enfatiza el Concilio Vaticano II: \u201cLa fidelidad a Cristo no puede separarse de la fidelidad a la Iglesia\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651207_presbyterorum-ordinis_sp.html\">Presbyterorum ordinis<\/a><\/i>, 14). En efecto, en la medida en que el sacerdote viva la realidad de la Iglesia como <i>comuni&oacute;n<\/i>, har&aacute; efectiva la <i>misi&oacute;n<\/i> de la Iglesia y descubrir&aacute; tambi&eacute;n la realidad de la misma Iglesia como <i>misterio<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;C&oacute;mo me gustar&iacute;a seguir reflexionando con vosotros sobre estas facetas maravillosas del don del sacerdocio que hoy recib&iacute;s! En mis cartas con ocasi&oacute;n del Jueves Santo, desde el inicio de mi Pontificado, he ido exponiendo la doctrina sacerdotal que se encuentra en los documentos conciliares y especialmente en la Escritura y en la tradici&oacute;n de la Iglesia. El misterio de Cristo Sacerdote, que se prolonga en nosotros, es inabarcable; por ello nuestras reflexiones y meditaciones son s&oacute;lo un destello de lo que el Se&ntilde;or mismo os ir&aacute; comunicando si sois fieles. En efecto, a Cristo lo encontrar&eacute;is en la medida en que lo am&eacute;is. As&iacute; nos lo ha dicho El mismo: \u201cSi alguno me ama, yo me manifestar&eacute; a &eacute;l\u201d (<i>Jn<\/i> 14, 21). <\/p>\n<p align=\"left\"> 9. Hermanos e hijos queridos: &iexcl;Vosotros sois los sacerdotes de la &uacute;ltima d&eacute;cada del segundo milenio! &iexcl;Vosotros sois los sacerdotes de una nueva etapa de esperanza para M&eacute;xico! Sed siempre testigos de la verdad, de la justicia, del amor, especialmente hacia los m&aacute;s necesitados. Vuestra vida sacerdotal es una exigente vocaci&oacute;n de servicio, de entrega, de dedicaci&oacute;n plena a la obra de la nueva evangelizaci&oacute;n de M&eacute;xico. <\/p>\n<p align=\"left\"> Una sociedad, como la nuestra, que tiende al materialismo de la vida, mientras por otra parte siente ansia de Dios, necesita <i>testigos del misterio<\/i>. Una sociedad que est&aacute; dividida, sintiendo al mismo tiempo las ansias de unidad y solidaridad, necesita <i>servidores de la unidad<\/i>. Una sociedad que olvida frecuentemente los aut&eacute;nticos valores, mientras pide autenticidad y coherencia, necesita <i>signos vivos del evangelio<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Me dirijo ahora a todos los sacerdotes de esta regi&oacute;n pastoral y de todo M&eacute;xico, que se han unido a nosotros en esta solemne celebraci&oacute;n. El Papa, que tanto os ama, os llama hoy a renovar vuestro entusiasmo, vuestra esperanza, vuestro empe&ntilde;o apost&oacute;lico y ministerial para bien de la Iglesia en esta gran naci&oacute;n. Cristo nos ha prometido que nunca abandonar&aacute; a su Iglesia. El Se&ntilde;or es nuestra fuerza en la adversidad, en el desaliento; El bendice hoy a vuestras comunidades con el maravilloso fruto de nuevos sacerdotes que ser&aacute;n un nuevo aliento en la vida sacerdotal mexicana. Acogedlos como hermanos querid&iacute;simos; acompa&ntilde;adlos con vuestro saber y experiencia; continuad promoviendo incansablemente vocaciones a la vida sacerdotal y religiosa. De esta manera la fuerza salvadora del evangelio se har&aacute; cada vez m&aacute;s presente en la vida de los individuos, de la familia, de la sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\"> 10. &iexcl;Queridos hermanos aqu&iacute; presentes! Ante esta magn&iacute;fica floraci&oacute;n de sacerdotes, no podemos menos que cantar las misericordias de Dios, como nos sugiere la liturgia de hoy. S&eacute; que entre vosotros es frecuente orar por los sacerdotes. <\/p>\n<p align=\"left\"> Es una larga tradici&oacute;n de M&eacute;xico, muy querida por el Papa. Hay entre vosotros muchas almas y muchas instituciones sacerdotales y contemplativas, que mantienen este fervor, el cual es fuente no s&oacute;lo de vocaciones sacerdotales, sino tambi&eacute;n de vocaciones consagradas y de especial compromiso laical. Os pido que continu&eacute;is esta hermosa tradici&oacute;n heredada de personas santas del pasado. <\/p>\n<p align=\"left\"> Con vosotros, pues, canto ahora en esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica y \u201ccantar&eacute; eternamente las misericordias del Se&ntilde;or\u201d (<i>Sal<\/i> 88 [87], 2, porque el Se&ntilde;or os ha concedido estas vocaciones sacerdotales, que ser&aacute;n en medio de la comunidad como un signo personal del Buen Pastor. Toda la Iglesia se alegra con vosotros, puesto que los dones recibidos por una Iglesia particular o local, son igualmente para el bien de la Iglesia universal. Gracias pues a las familias mexicanas, gracias a las madres y a los padres de M&eacute;xico que generosamente ofrecen sus hijos para que sean continuadores del sacerdocio de Cristo, como mensajeros de fe, amor y esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;M&eacute;xico necesita sacerdotes santos! &iexcl;M&eacute;xico necesita hombres de Dios que sepan servir a sus hermanos en las cosas de Dios! &iquest;Ser&eacute;is vosotros de esos hombres? El Papa, que os ama entra&ntilde;ablemente, as&iacute; lo espera. &iexcl;Sed los santos sacerdotes que necesitan los mexicanos y que anhela la Iglesia! &iexcl;Que Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe os acompa&ntilde;e siempre por los caminos de la nueva evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica! As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1990 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A M&Eacute;XICO Y CURA&Ccedil;AO SANTA MISA Y ORDENACIONES SACERDOTALES EN LA PLAZA DE LA SORIANA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Durango (M&eacute;xico) &#8211; Mi&eacute;rcoles 9 de mayo de 1990 &nbsp; \u201cNadie tiene mayor amor que el que da la vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos\u201d (Jn 15, 13). 1. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/9-de-mayo-de-1990-santa-misa-y-ordenaciones-sacerdotales-en-durango\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab9 de mayo de\u00a01990, Santa Misa y ordenaciones sacerdotales en Durango\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39964","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39964","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39964"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39964\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39964"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39964"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39964"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}