{"id":39965,"date":"2016-10-05T23:23:51","date_gmt":"2016-10-06T04:23:51","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-mayo-de-1990santa-misa-para-los-jovenes-en-la-explanada-de-el-rosario-en-san-juan-de-los-lagos\/"},"modified":"2016-10-05T23:23:51","modified_gmt":"2016-10-06T04:23:51","slug":"8-de-mayo-de-1990santa-misa-para-los-jovenes-en-la-explanada-de-el-rosario-en-san-juan-de-los-lagos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-mayo-de-1990santa-misa-para-los-jovenes-en-la-explanada-de-el-rosario-en-san-juan-de-los-lagos\/","title":{"rendered":"8 de mayo de\u00a01990,Santa Misa para los j\u00f3venes en la explanada de \u00abEl Rosario\u00bb en San Juan de los Lagos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A M&Eacute;XICO Y CURA<font face=\"Times New Roman\">&Ccedil;AO<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>SANTA MISA PARA LOS J&Oacute;VENES EN LA EXPLANADA DE <font face=\"Times New Roman\">&laquo;EL ROSARIO&raquo;<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">San Juan de los Lagos, M&eacute;xico<br \/>Martes 8 de mayo de 1990<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos j&oacute;venes:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Ha llegado para m&iacute; uno de los momentos m&aacute;s esperados de mi viaje a M&eacute;xico: el encuentro con vosotros los j&oacute;venes. He sabido la ilusi&oacute;n que hab&eacute;is volcado en la preparaci&oacute;n de esta eucarist&iacute;a y de c&oacute;mo os hab&eacute;is ido preparando en vuestros grupos, parroquias y di&oacute;cesis mediante la reflexi&oacute;n y la puesta en pr&aacute;ctica de lo que hab&eacute;is llamado \u201cacciones prof&eacute;ticas\u201d. Me ha llenado de gozo ver, en las respuestas que hab&eacute;is dado a algunas encuestas preparatorias, vuestros deseos, sobre todo, de que el Papa venga como amigo. S&iacute;, queridos j&oacute;venes, muchachos y muchachas de M&eacute;xico, me siento vuestro amigo, porque Cristo es vuestro amigo.<\/p>\n<p align=\"left\"> En nombre de Cristo quiero, pues, sembrar entusiasmo y esperanza en vuestros corazones. Deseo ofreceros aliento y apoyo para la llamada exigente y comprometida que Cristo dirige a cada uno de vosotros. Pido a Dios que fortalezca vuestra fe y os haga experimentar m&aacute;s y m&aacute;s la ternura y protecci&oacute;n de nuestra Madre la Sant&iacute;sima Virgen.<\/p>\n<p align=\"left\"> El Papa se siente cercano a vosotros y os tiene muy dentro del coraz&oacute;n porque percibe vuestro afecto y cari&ntilde;o, pero sobre todo porque con vuestras ganas de vivir y luchar abr&iacute;s horizontes luminosos para la Iglesia de Cristo y para la sociedad actual. Llev&aacute;is en vuestras manos, como fr&aacute;gil tesoro, la esperanza del futuro. El Se&ntilde;or tiene su confianza en la savia nueva que late en cada joven, como promesa floreciente de vida. Por eso tambi&eacute;n deposita en vosotros una exigente responsabilidad en cuanto art&iacute;fices de una nueva civilizaci&oacute;n, <i>la civilizaci&oacute;n de la solidaridad y del amor entre los hombres<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. El Salmo que hemos recitado en esta celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica nos ayuda a descubrir el verdadero valor de lo que somos a los ojos de Dios. Su autor, meditando en la quietud de la noche, y como interpretando nuestro propio sentir, se queda anonadado por la profundidad del silencio y la belleza del cielo estrellado. En su interior nace esta reflexi&oacute;n: &iexcl;semejante espect&aacute;culo no es m&aacute;s que la huella de la hermosura y bondad del Creador! Admira la Gloria, la Belleza y la Omnipotencia de Dios, pero en vez de sentirse avergonzado por la insignificancia y peque&ntilde;ez de ser creatura, exclama: \u201c&iquest;Qu&eacute; es el hombre para que te acuerdes de &eacute;l?\u201d (<i>Sal<\/i> 8, 5). El salmista comienza a saborear la ternura gratuita de Dios porque ha comprendido que el objeto de su predilecci&oacute;n no es el firmamento <i>sino el hombre en su peque&ntilde;ez<\/i>. Cada uno de vosotros, j&oacute;venes amigos, sois los predilectos de la creaci&oacute;n de Dios. Por ello hab&eacute;is sido capacitados por Dios para inundar la tierra de su gloria, de su amor, justicia, vida y verdad. \u201c&iquest;Qu&eacute; es el ser humano para que le dieses poder?\u201d (<i>Ib&iacute;d.<\/i>). Dios se ha complacido en revestirnos y coronarnos de su misma dignidad y gloria. Pero su gloria, que es tambi&eacute;n la gloria del Hijo, <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>\u201cPadre, ha llegado la hora, glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti\u201d<font face=\"Times New Roman\">\u2014 (<i>Jn<\/i> 7, 1)<\/font>, est&aacute; en que deis la vida hasta el extremo, en que sep&aacute;is compartir los dones que ha sembrado en vosotros, para hacer presente su reino en medio del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\"> J&oacute;venes de M&eacute;xico, no destruy&aacute;is vuestras cualidades y valores poni&eacute;ndoos al servicio de los poderes del mal que existen en el mundo. &iquest;Os dejar&eacute;is enga&ntilde;ar por estos poderes que pretenden convertiros en t&iacute;teres e instrumentos f&aacute;cilmente manipulables al servicio de una cultura insolidaria y sin horizontes? &iquest;Caer&eacute;is en la tentaci&oacute;n de alienar el precioso don de vuestra vida con el poder de la droga destructora y asesina, la fuerza cegadora del hedonismo o la prepotencia irracional de la violencia? <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. El Papa sabe que la fuerza de Cristo resucitado, el empuje y lozan&iacute;a de su Esp&iacute;ritu vivificador no van a desvanecerse en los corazones de los j&oacute;venes mexicanos, protagonistas del tercer milenio ya pronto para amanecer. Con Cristo sois fuertes. Por eso pod&eacute;is decir siempre con san Pablo: \u201cTodo lo puedo en Aquel que me conforta\u201d (<i>Flp<\/i> 4, 13). Si pon&eacute;is los cimientos de vuestra fe en la Roca que es Cristo, ninguna tentaci&oacute;n de este mundo podr&aacute; apartaros del camino que os muestra el Se&ntilde;or. El es nuestra piedra angular (cf. <i>1P<\/i> 2, 4-9). En El se fundamenta para todos ese nuevo estilo de vida que nos lleva a la plenitud y nos hace crecer en la entrega y amor a los hombres para <i>la construcci&oacute;n de un cielo nuevo y de una tierra nueva<\/i> (cf. <i>2P<\/i> 3, 13).<\/p>\n<p align=\"left\"> Pero vosotros, j&oacute;venes de M&eacute;xico, sab&eacute;is muy bien que muchos coet&aacute;neos vuestros viven en este mundo como <i>heridos por la desesperanza<\/i>. El aguij&oacute;n de la desilusi&oacute;n se ha clavado en ellos. Creen que ya nada ni nadie podr&aacute; cambiar el rostro dolorido y sufriente del mundo en que vivimos. Piensan que la marcha de los acontecimientos de la historia es como un barco cuyo &uacute;nico tim&oacute;n est&aacute; en manos del poder del dinero y en los intereses pol&iacute;ticos de unos pocos. Sus vidas se sumergen y se dejan arrastrar por lo que hoy se denomina la crisis de las utop&iacute;as. La sombra del tedio, del vac&iacute;o y del desencanto han dejado sus huellas en j&oacute;venes vidas, que deber&iacute;an ser ilusi&oacute;n y promesa del futuro. Y os pregunt&aacute;is: &iquest;C&oacute;mo es posible que muchos j&oacute;venes compa&ntilde;eros y amigos nuestros est&eacute;n cansados y aburridos de la vida antes de empezar a vivirla? &iquest;C&oacute;mo entender que est&eacute;n ya de vuelta sin haber llegado todav&iacute;a a ninguna parte? <\/p>\n<p align=\"left\"> El mundo de hoy necesita no s&oacute;lo de la juventud como realidad sociol&oacute;gica, sino de la juventud del Esp&iacute;ritu de Cristo que habita en vosotros. Se necesita escuchar la voz l&iacute;mpida de los j&oacute;venes que han experimentado c&oacute;mo el fuego del amor de Cristo ard&iacute;a en sus corazones. &iexcl;J&oacute;venes, ayudad a vuestros amigos a salir de la c&aacute;rcel de la indiferencia y la desesperanza! &iexcl;Cristo os llama a resucitar en otros j&oacute;venes la ilusi&oacute;n por la vida! <\/p>\n<p align=\"left\"> 4. En este tiempo pascual, en que resplandece el fulgor de Cristo resucitado, la Iglesia presenta a nuestra meditaci&oacute;n <i>el episodio de Ema&uacute;s<\/i>. La noche y la tiniebla de la muerte hab&iacute;an ocultado la figura del Maestro a los ojos de los disc&iacute;pulos, que comenzaron a dispersarse con angustiosa sensaci&oacute;n de miedo y fracaso. El Resucitado no se hab&iacute;a manifestado a&uacute;n a los suyos, cuando seguimos la pista de dos de ellos, por qu&eacute; no j&oacute;venes, que caminan hacia Ema&uacute;s. El camino hacia Ema&uacute;s es el camino del desencanto, de la desilusi&oacute;n, del vac&iacute;o. <\/p>\n<p align=\"left\"> Hoy son incontables los que van por el camino de Ema&uacute;s. Ema&uacute;s es hoy la evasi&oacute;n, el olvido, el hedonismo, la discoteca, la droga, la indiferencia, el pesimismo, los para&iacute;sos artificiales en que tantos se refugian. <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201cNosotros esper&aacute;bamos&#8230;\u201d (<i>Lc<\/i> 24, 21) que se lograr&iacute;a un mundo m&aacute;s justo; que la democracia de hecho se convertir&iacute;a en basti&oacute;n de derechos humanos; que el desarrollo econ&oacute;mico no se har&iacute;a a costa de los m&aacute;s peque&ntilde;os y d&eacute;biles; que el progreso t&eacute;cnico y cient&iacute;fico nos har&iacute;a m&aacute;s felices. Esper&aacute;bamos tantas cosas, pero todo sigue igual. Por esto es preferible encerrarse en el propio mundo, desentenderse de los dem&aacute;s y que cada uno se las arregle como pueda. <\/p>\n<p align=\"left\"> Pero Jesucristo resucitado se hace el encontradizo con los j&oacute;venes para pronunciar en el interior de ellos palabras que vuelvan a despertar la ilusi&oacute;n y el entusiasmo que paraliza el miedo. Seg&uacute;n hablaba el Maestro la mente de los disc&iacute;pulos de Ema&uacute;s se iba encendiendo de esperanza y un fuego irresistible revolucionaba sus corazones. <\/p>\n<p align=\"left\"> J&oacute;venes, no perd&aacute;is la esperanza, sois <i>peregrinos de esperanza<\/i>, como reza el lema de este encuentro. Pues esta esperanza se fundamenta en la victoria de Jesucristo sobre el pecado y la muerte. Dejad que vuestro coraz&oacute;n se embriague de la Vida que os ofrece Jes&uacute;s; en El est&aacute; vuestra aut&eacute;ntica juventud. El nos ense&ntilde;a a renacer a una vida nueva: \u201cEl que no nazca de agua y de Esp&iacute;ritu no puede entrar en el Reino de Dios\u201d (<i>Jn<\/i> 3, 5), le dice a Nicodemo. Cristo es el Se&ntilde;or de la Vida y ha venido \u201cpara que tengamos vida en abundancia\u201d (c. <i>Ib&iacute;d.<\/i>, 10, 10). <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Modelo de confianza y docilidad a la promesa de vida del Resucitado es para nosotros la comunidad de los Ap&oacute;stoles reunida en el cen&aacute;culo con Mar&iacute;a, la Madre de Jes&uacute;s. \u201cTodos ellos perseveraban en la oraci&oacute;n con un mismo esp&iacute;ritu en compa&ntilde;&iacute;a de algunas mujeres, de Mar&iacute;a, la madre de Jes&uacute;s, y de sus hermanos\u201d (<i>Hch<\/i> 1, 14), hemos escuchado en la primera lectura de nuestra celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica. <\/p>\n<p align=\"left\"> Mar&iacute;a estaba presente en aquellos momentos cruciales de la historia de la salvaci&oacute;n y se preparaba para un nuevo y definitivo nacimiento: la venida del Esp&iacute;ritu Santo. El d&iacute;a de Pentecost&eacute;s nace la Iglesia, Cuerpo de Cristo, y en ella nosotros, sus miembros, tenemos como Madre a Mar&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\"> El significado profundo de esta maternidad espiritual de la Virgen hace que Ella est&eacute; tambi&eacute;n presente en nuestra vida cuando queremos llevar la luz de Cristo a las realidades que nos rodean, a los hermanos y hermanas que esperan nuestra ayuda. Si abr&iacute;s bien los ojos y mir&aacute;is a vuestro alrededor ver&eacute;is mucha tiniebla, mucho dolor y sufrimiento entre vuestros hermanos mexicanos. S&eacute; que el resultado de vuestros an&aacute;lisis, como preparaci&oacute;n a este encuentro, os ha hecho descubrir que en vuestro pueblo existen innumerables problemas: el hambre y la desnutrici&oacute;n, el analfabetismo, el desempleo, la desintegraci&oacute;n familiar, la injusticia social, la corrupci&oacute;n pol&iacute;tica y econ&oacute;mica, salarios insuficientes, concentraci&oacute;n de la riqueza en manos de pocos, inflaci&oacute;n y crisis econ&oacute;mica, el poder del narcotr&aacute;fico que atenta gravemente a la salud y la vida de las personas, el desamparo de los emigrantes ilegales e indocumentados a los que tristemente se les llama \u201cespaldas mojadas\u201d, ataques continuos a los valores sagrados de la vida, la familia y la libertad. Ante este panorama de dolor y sufrimiento &iquest;pod&eacute;is vosotros permanecer indiferentes, j&oacute;venes mexicanos? <\/p>\n<p align=\"left\"> 6. En esta hora decisiva de la historia, vosotros, queridos amigos y amigas, est&aacute;is llamados a ser <i>protagonistas de la nueva evangelizaci&oacute;n<\/i>, para construir en Cristo una sociedad justa, libre y reconciliada. Los hombres de hoy est&aacute;n cansados de palabras y discursos vac&iacute;os de contenido, que no se cumplen. El mundo se resiste a creer las palabras que no van acompa&ntilde;adas de un testimonio de vida. Ser&eacute;is verdaderos testigos cuando vuestra vida se transforme en interrogante para los que os contemplen: &iquest;por qu&eacute; act&uacute;a as&iacute; este joven? &iquest;por qu&eacute; se le ve tan feliz? &iquest;por qu&eacute; procede con tanta seguridad y libertad? Si viv&iacute;s as&iacute;, obligar&eacute;is a los dem&aacute;s a confesar que Cristo est&aacute; vivo y presente. Ser&eacute;is testimonio y prueba de que aceptar a Cristo como camino, verdad y vida (cf. <i> Jn<\/i> 14, 6) llena las m&aacute;s altas aspiraciones del coraz&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos j&oacute;venes: Sent&iacute;os enviados a la urgente tarea de <i>anunciar el evangelio a cuantos os rodean<\/i>. Cristo conoce vuestra fragilidad y limitaciones, pero al mismo tiempo os dice: &iexcl;Animo, no tem&aacute;is! \u201c Yo estoy con vosotros todos los d&iacute;as hasta el fin del mundo\u201d (<i>Mt<\/i> 28, 20). <\/p>\n<p align=\"left\"> Y m&aacute;s a&uacute;n, queridos j&oacute;venes, Cristo en el momento m&aacute;s sagrado y solemne de su vida nos hizo el m&aacute;s precioso regalo. Era su &uacute;ltima voluntad, su tesoro m&aacute;s querido: Mar&iacute;a, su Madre. Estas fueron sus palabras, que acabamos de escuchar hace unos momentos. Es el \u201ctestamento de la cruz\u201d: \u201cJes&uacute;s, viendo a su madre y junto a ella al disc&iacute;pulo a quien tanto amaba, dice a su madre: &quot; Mujer, ah&iacute; tienes a tu hijo &quot;. Luego dice al disc&iacute;pulo: &quot;Ah&iacute; tienes a tu madre&quot; \u201d (<i>Jn<\/i> 19, 26-27).<\/p>\n<p align=\"left\"> Con este encargo Jes&uacute;s entrega a Mar&iacute;a por Madre a toda la humanidad en la persona de Juan, el joven disc&iacute;pulo amado. Jesucristo convierte as&iacute; a todos los redimidos en hijos de Mar&iacute;a. A partir de este momento nadie en el mundo estar&aacute; realmente solo y abandonado, en la traves&iacute;a de la vida. &iexcl;J&oacute;venes, Mar&iacute;a camina con vosotros! Ella tambi&eacute;n nos repite junto a su Hijo: \u201c No tem&aacute;is, yo estoy con vosotros hasta el fin de los tiempos \u201d. Cristo nos ha hecho el mejor de los regalos: seguir presente entre nosotros por medio de la solicitud y la protecci&oacute;n materna de Mar&iacute;a de Nazaret. <\/p>\n<p align=\"left\"> 7. J&oacute;venes que me escuch&aacute;is: en los momentos en que os asalte la duda, la dificultad, el desconsuelo, sabed que la Virgen Mar&iacute;a es para vosotros consolaci&oacute;n y paz. Mar&iacute;a os pide vuestro s&iacute;. Os pide la entrega radical a Cristo. Os pide que os atrev&aacute;is a seguirle poniendo vuestras vidas en las manos de Dios, para que os convierta en instrumentos de un mundo mejor que &eacute;ste en que vivimos. Mar&iacute;a espera de vosotros que respond&aacute;is generosamente a la llamada de su Hijo si El os lo pide todo. No teng&aacute;is miedo si el Se&ntilde;or os llama para una vocaci&oacute;n de consagraci&oacute;n especial. Ciertamente, Cristo pide la vida entera, una entrega radical y sin l&iacute;mites. <\/p>\n<p align=\"left\"> Imploro a Mar&iacute;a, nuestra Madre de Tepeyac, que acompa&ntilde;e y bendiga en vosotros a todos los j&oacute;venes de M&eacute;xico.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1990 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A M&Eacute;XICO Y CURA&Ccedil;AO SANTA MISA PARA LOS J&Oacute;VENES EN LA EXPLANADA DE &laquo;EL ROSARIO&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II San Juan de los Lagos, M&eacute;xicoMartes 8 de mayo de 1990 &nbsp; Queridos j&oacute;venes: 1. Ha llegado para m&iacute; uno de los momentos m&aacute;s esperados de mi viaje a M&eacute;xico: el &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-mayo-de-1990santa-misa-para-los-jovenes-en-la-explanada-de-el-rosario-en-san-juan-de-los-lagos\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab8 de mayo de\u00a01990,Santa Misa para los j\u00f3venes en la explanada de \u00abEl Rosario\u00bb en San Juan de los Lagos\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39965","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39965","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39965"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39965\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39965"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39965"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39965"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}