{"id":39967,"date":"2016-10-05T23:23:54","date_gmt":"2016-10-06T04:23:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-mayo-de-1990celebracion-eucaristica-para-los-fieles-de-la-diocesis-de-netzahualcoyotl-en-la-explanada-del-xico-de-chalco-ciudad-de-mexico\/"},"modified":"2016-10-05T23:23:54","modified_gmt":"2016-10-06T04:23:54","slug":"7-de-mayo-de-1990celebracion-eucaristica-para-los-fieles-de-la-diocesis-de-netzahualcoyotl-en-la-explanada-del-xico-de-chalco-ciudad-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-mayo-de-1990celebracion-eucaristica-para-los-fieles-de-la-diocesis-de-netzahualcoyotl-en-la-explanada-del-xico-de-chalco-ciudad-de-mexico\/","title":{"rendered":"7 de mayo de\u00a01990,Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica para los fieles de la di\u00f3cesis de Netzahualc\u00f3yotl en la explanada del\u00a0 Xico de Chalco, Ciudad de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A M&Eacute;XICO Y CURA<font face=\"Times New Roman\">&Ccedil;AO<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA PARA LOS FIELES DE LA DI&Oacute;CESIS <br \/> DE NETZAHUALC<font face=\"Times New Roman\">&Oacute;YOTL EN LA EXPLANADA XICO DE CHALCO<\/font><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><b><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">Ciudad de M&eacute;xico<br \/> Lunes 7 de mayo de 1990<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Amad&iacute;simos hermanos y hermanas: <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 1. Viniendo a Chalco y contemplando la muchedumbre de hombres y mujeres, de j&oacute;venes y ni&ntilde;os que han acudido deseosos de escuchar la palabra de Dios, viene a mi mente la exclamaci&oacute;n de Jes&uacute;s: \u201c&iexcl;Siento compasi&oacute;n de la gente porque hace ya tres d&iacute;as que me siguen y no tienen qu&eacute; comer. Y no quiero despedirlos en ayunas, no sea que desfallezcan en el camino!\u201d (<i>Mt<\/i> 15, 32). <\/p>\n<p align=\"left\"> Y Jes&uacute;s, sabi&eacute;ndose Pastor verdadero, s<i>aci&oacute; su hambre<\/i>, cur&oacute; sus enfermedades y se puso a ense&ntilde;arles la Buena Nueva del reino de Dios (cf. <i>Ib&iacute;d<\/i>., 9, 35-36; 15, 32). <\/p>\n<p align=\"left\"> &iexcl;Qu&eacute; maravilla de \u201c seducci&oacute;n \u201d emanaba la persona de Jes&uacute;s, que arrastraba tras de s&iacute; muchedumbres que incluso olvidaban el comer por estar cerca de El y escuchar su palabra! &iexcl;Qu&eacute; deseo irresistible de acercarse a la fuente de la Vida para satisfacer las ansias m&aacute;s profundas del coraz&oacute;n humano! &iexcl;Qu&eacute; sensibilidad y humanidad las de Jes&uacute;s, a quien la predicaci&oacute;n del reino de Dios no le hace olvidar la necesidad del sustento diario de quienes le siguen! <\/p>\n<p align=\"left\"> Hoy como ayer, Jes&uacute;s contin&uacute;a estando en medio de nosotros como Buen Pastor. Tambi&eacute;n hoy en Chalco Jes&uacute;s es el Buen Pastor de la grey cristiana, aqu&iacute; reunida en torno al Sucesor de Pedro, a quien Cristo confi&oacute; la tarea de apacentar sus ovejas y <i>confirmar la fe de sus hermanos<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Cristo sigue ofreci&eacute;ndonos a manos llenas el Pan de su Cuerpo y el Vino de su Sangre en la celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica, como alimento para andar el camino de nuestra vida cristiana. Y, junto con ello, nos da el Pan de la Palabra, el alegre anuncio del amor que Dios nos tiene al hacernos hijos suyos y herederos de las promesas de la felicidad futura. <\/p>\n<p align=\"left\"> 2. Acabamos de o&iacute;r las palabras del evangelio de san Juan: \u201cYo soy el Buen Pastor\u201d (<i>Jn<\/i> 10,11). Cristo se presenta a s&iacute; mismo bajo la imagen humilde y cercana del Buen Pastor. Una imagen que habla de cuidados y desvelos, una imagen que inspira confianza. La par&aacute;bola del Buen Pastor contin&uacute;a la tradici&oacute;n de los profetas del Antiguo Testamento, que llaman a Dios \u201c Pastor de Israel \u201d. En Cristo, enviado del Padre, se cumple plenamente lo anunciado por los profetas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Ante la muchedumbre que le sigue, Jes&uacute;s \u201csinti&oacute; compasi&oacute;n de ella, porque estaban vejados y abatidos como ovejas que no tienen pastor\u201d (<i>Mt<\/i> 9, 36). El Se&ntilde;or, a diferencia de los falsos l&iacute;deres del pueblo, que como mercenarios huyen en el momento de la prueba, se presenta como <i>el Pastor bueno y verdadero, porque est&aacute; dispuesto a dar la vida por sus ovejas<\/i>. El testimonio supremo y la prueba mayor de Cristo como Buen Pastor es el dar la vida pos sus ovejas: lo cual realiza <i>en la cruz,<\/i> en la que <i>ofrece el sacrificio de s&iacute; mismo por los pecados de todo el mundo<\/i>. Esta cruz y este sacrificio son el signo que distingue radical y transparentemente al Buen Pastor de quien no lo es, de quien s&oacute;lo es mercenario. <\/p>\n<p align=\"left\"> La cruz y el sacrificio, amad&iacute;simos hermanos y hermanas, nos permiten distinguir entre el Buen Pastor y los falsos pastores o mercenarios. A lo largo de la historia se han sucedido no pocos \u201cpastores\u201d <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>l&iacute;deres, caudillos, jefes, ide&oacute;logos y creadores de opini&oacute;n o corrientes de pensamiento<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> que han intentado \u201c pastorear \u201d y guiar al pueblo hacia para&iacute;sos artificiales y hacia tierras prometidas de libertad, de bienestar, de justicia de realizaci&oacute;n plena, queriendo prescindir de Dios y de su santa ley. Y uno tras otro, llegado el peligro llegada la hora de la verdad en la marcha inexorable de la historia, se han ido demostrando pastores falsos, servidores no de la verdad y del bien, sino de intereses particulares, de ideolog&iacute;as y sistemas que se volv&iacute;an contra el hombre.<\/p>\n<p align=\"left\"> Cristo, en cambio, <i>como Buen Pastor sale al encuentro de la cruz<\/i>, porque conoce a sus ovejas y sabe que el sacrificio de s&iacute; es necesario para la salvaci&oacute;n de ellas. Es necesario que El ofrezca su vida por las ovejas. S&iacute;. El Buen Pastor conoce sus ovejas y las ovejas le conocen a El. Le conocen como a su Redentor. <\/p>\n<p align=\"left\"> En esta hora de la historia, en la que asistimos a profundas transformaciones sociales y a una nueva configuraci&oacute;n de muchas regiones del planeta, es necesario proclamar que cuando pueblos enteros se ve&iacute;an sometidos a la opresi&oacute;n de ideolog&iacute;as y sistemas pol&iacute;ticos de rostro inhumano, la Iglesia, continuadora de la obra de Cristo, Buen Pastor,<i> levant&oacute; siempre su voz y actu&oacute; en defensa del hombre<\/i>, de cada hombre y del hombre entero, sobre todo de los m&aacute;s d&eacute;biles y desamparados. Defendi&oacute; toda la <i>verdad sobre el hombre<\/i>, pues, \u201cel hombre es el camino de la Iglesia\u201d, como ya dije al inicio de mi pontificado. <\/p>\n<p align=\"left\"> La defensa de la verdad sobre el hombre le ha acarreado a la Iglesia, como le sucedi&oacute; al Buen Pastor, <i>sufrimientos, persecuciones y muerte<\/i>. La Iglesia ha tenido que pagar en la persona de sus pastores, de sus sacerdotes, de sus religiosos y religiosas, de sus fieles laicos tambi&eacute;n en tiempos recientes un precio muy alto de persecuci&oacute;n, c&aacute;rcel y muerte. Ella lo ha aceptado en aras de su <i>fidelidad a su misi&oacute;n<\/i> y al seguimiento del Buen Pastor, consciente de que \u201cno es el disc&iacute;pulo mayor que su Maestro. Si a El lo han perseguido, tambi&eacute;n a ellos los perseguir&aacute;n\u201d (cf. <i>Jn<\/i> 15, 20). Cristo, Buen Pastor, obedeciendo al Padre, ofrece su vida libre y amorosamente por la redenci&oacute;n de los hombres (cf. <i>Ib&iacute;d<\/i>., 10, 18). <\/p>\n<p align=\"left\"> 3. Jes&uacute;s contin&uacute;a diciendo en su par&aacute;bola: \u201cTengo, adem&aacute;s, otras ovejas que no son de este redil tambi&eacute;n a esas las tengo que traer y escuchar&aacute;n mi voz y habr&aacute; un s&oacute;lo reba&ntilde;o, un solo Pastor\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 10, 16). <\/p>\n<p align=\"left\"> A la luz de estas palabras se explica la actitud del Ap&oacute;stol san Pedro en el episodio de la conversi&oacute;n del centuri&oacute;n romano Cornelio, que hemos escuchado en la primera lectura de nuestra celebraci&oacute;n. Cristo, en efecto, tiene <i>otras ovejas<\/i>, que se encuentran esparcidas <i>por todas las partes del mundo<\/i>, por todas las naciones. Hace falta, pues, que El, Buen Pastor, las conduzca constantemente, por el ministerio de los Ap&oacute;stoles y sus sucesores, a la unidad del reba&ntilde;o de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\"> Misi&oacute;n de la Iglesia, continuadora de la misi&oacute;n de Cristo, es conducir a todas las ovejas <i>hacia el &uacute;nico redil de Cristo<\/i>, para alcanzar aquella unidad que El pidi&oacute; al Padre en la oraci&oacute;n de la Ultima Cena. Y una vez reunidas bajo un &uacute;nico cayado, mantener la comuni&oacute;n de ellas con Cristo, y de ellas entre s&iacute;. <\/p>\n<p align=\"left\"> La solicitud del Buen Pastor abarca a todos los hombres y a todas las naciones. Tambi&eacute;n a los habitantes del Valle de Chalco, este vasto asentamiento humano que, como ciudad sat&eacute;lite, surge hoy donde hasta hace unas d&eacute;cadas hab&iacute;a s&oacute;lo campos bald&iacute;os. Tambi&eacute;n a vosotros, habitantes del Valle de Chalco, de Netzahualc&oacute;yotl y zonas lim&iacute;trofes, se extiende la solicitud del Buen Pastor, su preocupaci&oacute;n <i>por vuestra fe cristiana y por vuestra promoci&oacute;n integral<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> En muchos de vosotros descubro el rostro de Cristo sufriente: rostros de ni&ntilde;os v&iacute;ctimas de la pobreza, ni&ntilde;os abandonados, sin escuela, sin ambiente familiar sano: rostros de j&oacute;venes desorientados por no encontrar su lugar en la sociedad, frustrados por falta de oportunidades de capacitaci&oacute;n y ocupaci&oacute;n; rostros de obreros frecuentemente mal retribuidos y con dificultades para organizarse y defender sus derechos; rostros de subempleados y desempleados, despedidos por las duras exigencias de crisis econ&oacute;micas; rostros de madres y padres de familia, angustiados por no tener los medios para sustentar y educar a sus hijos; rostros de marginados y hacinados urbanos, golpeados no s&oacute;lo por la carencia de bienes materiales, sino tambi&eacute;n por la degradaci&oacute;n y contaminaci&oacute;n del medio ambiente; rostros de ancianos desamparados y olvidados (cf. <i>Puebla<\/i>, 31-39). <\/p>\n<p align=\"left\"> Sobre este pueblo, que lleva en su rostro los rasgos dolientes de Cristo, se oyen las palabras del Buen Pastor: \u201cMisereor super turbam\u201d (<i>Mt<\/i> 15, 33). \u201cSiento compasi&oacute;n por la muchedumbre, porque est&aacute;n vejados y abatidos como ovejas sin pastor\u201d (cf <i>Ib&iacute;d<\/i>., 9, 36). La solicitud de Cristo es hoy la solicitud de la Iglesia, la solicitud del Papa y de los obispos. Con palabras del Concilio Vaticano II repetimos: \u201cLos gozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias de los hombres de nuestro tiempo, sobre todo de los pobres y de cuantos sufren, son a la vez los gozos y esperanzas, las tristezas y angustias de los disc&iacute;pulos de Cristo. Nada hay verdaderamente humano que no encuentre eco en su coraz&oacute;n\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 1). <\/p>\n<p align=\"left\"> Los obispos de Am&eacute;rica Latina, reunidos en Puebla hace diez a&ntilde;os para celebrar la III Conferencia General sobre el presente y el futuro de la evangelizaci&oacute;n, reiteraron <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>siguiendo la Conferencia de Medell&iacute;n<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> la opci&oacute;n preferencial por los pobres del continente, como signo de la caridad evang&eacute;lica. Hoy, al prepararnos para celebrar en Santo Domingo la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano, quiero reafirmar que sigue estando en el coraz&oacute;n de la Iglesia la opci&oacute;n por los pobres, la cual, sin ser exclusiva, <font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font>pues el universalismo de la redenci&oacute;n ofrecida por Cristo abarca a todos los hombres sin distinci&oacute;n<font face=\"Times New Roman\">\u2014<\/font> s&iacute; es <i>signo inequ&iacute;voco de su fidelidad a El<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"> 4. \u201cCristo Jes&uacute;s, siendo rico, se hizo pobre por nosotros para enriquecernos mediante su pobreza\u201d (cf. <i>2Co<\/i> 8, 9). As&iacute; habla san Pablo sobre el misterio de la encarnaci&oacute;n del Hijo eterno, que vino a asumir la naturaleza humana mortal para salvar al hombre de la miseria en la que el pecado le hab&iacute;a sumido (<i>Libertatis Conscientia<\/i>, 66). Su pobreza nos muestra en qu&eacute; consiste la verdadera riqueza, que se ha de buscar en <i>la comuni&oacute;n de vida con Dios y en la capacidad de servir y darse a los dem&aacute;s<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> La pobreza que Jes&uacute;s declar&oacute; <i>bienaventurada<\/i> est&aacute; hecha de desprendimiento, de confianza en Dios, de sobriedad y disposici&oacute;n a compartir con los dem&aacute;s, de sentido de justicia, de hambre del reino de los cielos, de disponibilidad a escuchar la palabra de Dios y a guardarla en el coraz&oacute;n (cf. <i> Ib&iacute;d<\/i>.).<\/p>\n<p align=\"left\"> Distinta es la pobreza que oprime a multitud de hermanos nuestros en el mundo y les impide su desarrollo integral como personas. Ante esta pobreza, que <i>es carencia y privaci&oacute;n<\/i>, la Iglesia levanta su voz convocando y suscitando la solidaridad de todos para debelarla. <\/p>\n<p align=\"left\"> Vosotros, habitantes del Valle de Chalco, de gran parte de esta di&oacute;cesis de Netzahualc&oacute;yotl, y tantas otras personas y familias de los suburbios de la Ciudad de M&eacute;xico y de otras ciudades del pa&iacute;s, sab&eacute;is lo que es la carencia, la privaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Hoy como ayer<\/i>, la Iglesia, excluyendo opciones partidistas y de naturaleza conflictiva, quiere ser la voz de los que no tiene voz; quiere dar testimonio de la dignidad del hombre y ser su alivio y defensa. Mirando la historia de M&eacute;xico no podemos dejar de recordar a aquellos misioneros y evangelizadores de la primera hora, que fueron campeones de la promoci&oacute;n y defensa del ind&iacute;gena, del pobre: fray Toribio de Benavente, conocido como \u201c Motolin&iacute;a \u201d, el pobre; fray Juan de Zum&aacute;rraga, fray Bernardino de Sahag&uacute;n, don Vasco de Quiroga, llamado por el pueblo \u201cTata Vasco\u201d; fray Pedro de Gante, fray Bartolom&eacute; de las Casas y tantos otros, que dedicaron sus vidas a sembrar la buena semilla del evangelio en esta gran naci&oacute;n. Ellos, como los muchos que continuaron su obra durante estos cinco siglos, estaban convencidos de que \u201cel mejor servicio al hermano es la evangelizaci&oacute;n que lo dispone a realizarse como hijo de Dios, lo libera de las injusticias y lo promueve integralmente\u201d (<i>Puebla<\/i>, 1145). En esta ayuda al hermano necesitado, sobre todo al m&aacute;s d&eacute;bil, procura la Iglesia ejercitar <i>el mandamiento supremo de la ley<\/i>, que es amar a Dios de todo coraz&oacute;n y al pr&oacute;jimo como a s&iacute; mismo (cf. <i>Mt<\/i> 22, 37-40). <\/p>\n<p align=\"left\"> La Iglesia practica la caridad a trav&eacute;s de m&uacute;ltiples obras de misericordia corporal y espiritual, que son otros tantos modos de servir al hombre que padece necesidad. M&aacute;s a&uacute;n, traduce el cumplimiento del mandamiento del amor en una praxis cristiana, que es la <i>moral social cristiana<\/i>, fundada en el Evangelio y en la tradici&oacute;n viva de la Iglesia, y presentada por su magisterio. Los grandes retos de nuestra &eacute;poca, como la situaci&oacute;n en que se encuentran los habitantes del Valle de Chalco y de otras muchas zonas parecidas de M&eacute;xico y de Am&eacute;rica Latina, constituyen una llamada urgente a poner en pr&aacute;ctica la doctrina social de la Iglesia. <\/p>\n<p align=\"left\"> 5. Cercana ya la conmemoraci&oacute;n del primer centenario de la Enc&iacute;clica \u201c <a href=\"\/content\/leo-xiii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_l-xiii_enc_15051891_rerum-novarum.html\">Rerum Novarum<\/a> \u201d, del Papa Le&oacute;n XIII, no podemos dejar de evocar su enorme caudal de doctrina. La dimensi&oacute;n social \u201cperteneci&oacute; desde el principio a la ense&ntilde;anza de la Iglesia misma, a su concepci&oacute;n del hombre y de la vida social, y especialmente a la moral social elaborada seg&uacute;n las necesidades de las distintas &eacute;pocas\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/edocs\/ESL0037\/__P5.HTM\">Laborem exercens<\/a><\/i>, 3). Ese patrimonio tradicional, y el esfuerzo de tantos hijos de la Iglesia por practicar la caridad social, son recogidos por el Magisterio Pontificio (cf. <i> Ib&iacute;d<\/i>.) y van constituyendo un corpus doctrinal que sirve de orientaci&oacute;n segura para cuantos tienen la responsabilidad sobre las realidades terrenas. <\/p>\n<p align=\"left\"> Aliento pues a todos a profundizar en el pensamiento social cat&oacute;lico, que tiene su fuente m&aacute;s profunda en la revelaci&oacute;n. Escuchad la ense&ntilde;anza social de la Iglesia, adher&iacute;os vitalmente a ella, dejando que ilumine vuestra conducta y convirti&eacute;ndoos en propagadores incansables de los principios de juicio y de acci&oacute;n que os ofrece el magisterio, haciendo llegar sus contenidos a todos los hombres y mujeres de M&eacute;xico. El Valle de Chalco podr&aacute; convertirse as&iacute; en un ejemplo elocuente de lo que es capaz de producir la virtud cristiana de la solidaridad cuando ha calado en la conciencia, en el coraz&oacute;n y en la pr&aacute;ctica de un pueblo cristiano la doctrina social de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"left\"> Invito pues a los cristianos y a todos los hombres de buena voluntad de M&eacute;xico a <i>despertar la conciencia social solidaria:<\/i> no podemos vivir y dormir tranquilos mientras miles de hermanos nuestros, muy cerca de nosotros, carecen de lo m&aacute;s indispensable para llevar una vida humana digna. <\/p>\n<p align=\"left\"> Tambi&eacute;n a los habitantes del Valle de Chalco y Netzahualc&oacute;yotl quiero hacer una invitaci&oacute;n paterna, para que sean ellos los primeros y principales art&iacute;fices de su promoci&oacute;n mediante el trabajo personal, la econom&iacute;a dom&eacute;stica y la educaci&oacute;n de sus hijos. La participaci&oacute;n activa en las parroquias y en las comunidades eclesiales dar&aacute; abundantes frutos de caridad, solidaridad y compromiso por la justicia, como exigencia de una intensa vida cristiana que se nutre de la Eucarist&iacute;a y en la escucha de la Palabra de Dios. Vuestra asidua relaci&oacute;n con Dios se traducir&aacute; tambi&eacute;n en una m&aacute;s s&oacute;lida formaci&oacute;n en las verdades de nuestra fe cat&oacute;lica, para as&iacute; hacer frente a las <i>solicitaciones de las sectas y grupos<\/i> que intentan apartaros del verdadero redil del Buen Pastor.<\/p>\n<p align=\"left\"> 6. \u201c<i>Mi alma tiene sed de ti, Dios m&iacute;o\u201d<\/i> (<i>Sal<\/i> 42 [41], 2). En nuestra liturgia de hoy resuena este grito: &iexcl;Sed de Dios! Es un grito eterno y universal que repiten tantos corazones. Es un grito que tambi&eacute;n resuena hoy aqu&iacute;, en medio de esta comunidad del Valle de Chalco y de Netzahualc&oacute;yotl.<\/p>\n<p align=\"left\"> Existen ciertamente tantas carencias humanas que se dejan sentir en la vida de la gran ciudad, y particularmente en esta regi&oacute;n. Sin embargo, por encima de todas estas necesidades, de todos estos deseos, tantas veces no satisfechos, se siente insistentemente la sed de Dios, que san Agust&iacute;n expres&oacute; con aquellas memorables palabras: \u201cNos has hecho Se&ntilde;or, para ti y nuestro coraz&oacute;n est&aacute; inquieto hasta que descanse en ti\u201d (S. Agust&iacute;n, <i>Confessiones<\/i>, 1, 1). <i> &iexcl;Nuestro coraz&oacute;n<\/i>, queridos hermanos y hermanas, tiene sed del Dios vivo! <\/p>\n<p align=\"left\"> <i>El Buen Pastor sale al encuentro de este anhelo<\/i>: El conoce el interior del hombre y rescat&oacute; el <i>deseo que &eacute;ste siente de Dios<\/i> ofreciendo en la cruz su vida por sus ovejas (cf. <i> Jn<\/i> 10, 11). <\/p>\n<p align=\"left\"> \u201c&iexcl;Mi alma tiene sed de ti, Dios m&iacute;o!\u201d. Cuando el hombre suspira por el Dios vivo <i>s&oacute;lo el Buen Pastor <\/i>conoce la profundidad de su deseo, pues, <i>solamente el Hijo conoce al Padre<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\"> Queridos hermanos y hermanas, pido a Dios que las ense&ntilde;anzas del Buen Pastor arraiguen en vuestros corazones y penetren en la vida de vuestras comunidades cristianas. &iexcl;Que el Buen Pastor conduzca a todos aquellos por quienes ha ofrecido la propia vida a la plenitud que El mismo desea para nosotros!: \u201c&iexcl;Para que tengan vida y la tengan en abundancia!\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 10, 10). <\/p>\n<p align=\"left\"> A La Virgen Sant&iacute;sima, Santa Mar&iacute;a de Guadalupe, encomiendo la comunidad del Valle de Chalco y de toda la di&oacute;cesis de Netzahualc&oacute;yotl. Que Ella, que es la Madre del Buen Pastor, os acompa&ntilde;e con especial amor y ternura, y os repita hoy lo que en la colina del Tepeyac dijo al indio Juan Diego: \u201c Hijo m&iacute;o, Juan Diego, el m&aacute;s peque&ntilde;o de mis hijos, &iquest;qu&eacute; temes? &iquest;No estoy yo aqu&iacute; que soy tu Madre? \u201d (<i>Nic&aacute;n Mopohua<\/i>). As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1990 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A M&Eacute;XICO Y CURA&Ccedil;AO CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA PARA LOS FIELES DE LA DI&Oacute;CESIS DE NETZAHUALC&Oacute;YOTL EN LA EXPLANADA XICO DE CHALCO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Ciudad de M&eacute;xico Lunes 7 de mayo de 1990 &nbsp; Amad&iacute;simos hermanos y hermanas: 1. Viniendo a Chalco y contemplando la muchedumbre de hombres y mujeres, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/7-de-mayo-de-1990celebracion-eucaristica-para-los-fieles-de-la-diocesis-de-netzahualcoyotl-en-la-explanada-del-xico-de-chalco-ciudad-de-mexico\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab7 de mayo de\u00a01990,Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica para los fieles de la di\u00f3cesis de Netzahualc\u00f3yotl en la explanada del\u00a0 Xico de Chalco, Ciudad de M\u00e9xico\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39967","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39967","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39967"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39967\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39967"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39967"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39967"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}