{"id":39971,"date":"2016-10-05T23:23:59","date_gmt":"2016-10-06T04:23:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-abril-de-1990-domingo-de-ramos-v-jornada-mundial-de-la-juventud\/"},"modified":"2016-10-05T23:23:59","modified_gmt":"2016-10-06T04:23:59","slug":"8-de-abril-de-1990-domingo-de-ramos-v-jornada-mundial-de-la-juventud","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-abril-de-1990-domingo-de-ramos-v-jornada-mundial-de-la-juventud\/","title":{"rendered":"8 de abril de 1990, Domingo de Ramos &#8211; V Jornada Mundial de la Juventud"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">V JORNADA MUNDIAL E LA JUVENTUD<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>Plaza de San Pedro<br \/> Domingo de Ramos, 8 de abril de 1990 <\/font><\/i>  <\/p>\n<p align=\"left\"> <\/p>\n<p align=\"left\"> 1. \u201c&iexcl;Viva el Hijo de David! &iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or!&#8230; Viva el Alt&iacute;simo\u201d (<i>Mt<\/i> 21, 9). <\/p>\n<p align=\"left\">Hoy <i>viene Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n<\/i>. Y hoy es el d&iacute;a que la liturgia recuerda una semana antes de la Pascua.<\/p>\n<p align=\"left\">Hoy es el d&iacute;a en el que <i>las multitudes rodean a Jes&uacute;s. Entre la muchedumbre est&aacute;n los j&oacute;venes<\/i>. <i>Este es en especial su d&iacute;a<\/i>. Este es vuestro d&iacute;a, querid&iacute;simos j&oacute;venes \u2014que est&aacute;is aqu&iacute; en la plaza de San Pedro, y al mismo tiempo en tantos otros lugares de la tierra donde la Iglesia celebra la liturgia del Domingo de Ramos\u2014 como vuestra fiesta particular.<\/p>\n<p align=\"left\">Este es vuestro d&iacute;a. <i>Como Obispo de Roma salgo junto con vosotros al encuentro de Cristo que viene<\/i>. \u201c&iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or!\u201d. Junto con vosotros aqu&iacute;, y junto con todos vuestros coet&aacute;neos en todas las partes del mundo. Me uno espiritualmente tambi&eacute;n a aquellos casos en los que la fiesta de la juventud se celebra en otro d&iacute;a del a&ntilde;o lit&uacute;rgico.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;He aqu&iacute; que la gran muchedumbre se extiende <i>a trav&eacute;s de las naciones y los continentes!<\/i> Esta muchedumbre est&aacute; en torno a Cristo, mientras entra en Jerusal&eacute;n, mientras va al encuentro de su \u201chora\u201d. Mientras se acerca a su misterio pascual.<\/p>\n<p align=\"left\">2. Jes&uacute;s de Nazaret hizo <i>s&oacute;lo una vez<\/i> su ingreso solemne <i>en Jerusal&eacute;n para la Pascua<\/i>. Y s&oacute;lo una vez se cumpli&oacute; lo que los pr&oacute;ximos d&iacute;as confirmar&aacute;n. Pero, al mismo tiempo, <i>El permanece en esta su venida<\/i>. Y ha escrito en la historia de la humanidad, <i>una vez para siempre<\/i>, lo que proclama san Pablo en la liturgia de hoy.<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cA pesar de su condici&oacute;n divina, no hizo alarde de su categor&iacute;a de Dios; al contrario, se despoj&oacute; de su rango, y tom&oacute; la condici&oacute;n de esclavo, pasando por uno de tantos. Y as&iacute;, actuando como un hombre cualquiera, <i>se rebaj&oacute;<\/i> hasta someterse incluso a la muerte, y una muerte de cruz. Por eso <i>Dios lo levant&oacute; sobre todo<\/i>\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 6-9).<\/p>\n<p align=\"left\">Jesucristo \u2014el Hijo de Dios de la misma sustancia del Padre\u2014 se humill&oacute; como hombre&#8230;, se despoj&oacute; de su rango, aceptando la muerte en la cruz, que, humanamente hablando, es el mayor oprobio.<\/p>\n<p align=\"left\">En ese despojo Jesucristo fue exaltado por encima de todo. Dios mismo lo exalt&oacute; <i>y uni&oacute; la exaltaci&oacute;n del Hijo a la de la historia del hombre y del mundo<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">En El la historia del hombre y del mundo tienen una medida divina. \u201cJesucristo es el Se&ntilde;or para gloria de Dios Padre\u201d (<i>Flp<\/i> 2, 11).<\/p>\n<p align=\"left\">3. Todos nosotros, que estamos aqu&iacute; presentes en la plaza de San Pedro o en cualquier otro lugar de la tierra, nosotros que entramos con Cristo en Jerusal&eacute;n, <i>profesamos, anunciamos y proclamamos<\/i> el misterio pascual de Cristo que perdura. Perdura en la Iglesia y, mediante la Iglesia, en la humanidad y en el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Profesamos, anunciamos y proclamamos <i>el misterio de esta humillaci&oacute;n, que exalta, y de este despojo, que da la vida eterna<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">En este misterio \u2014en el misterio pascual de Cristo\u2014 <i>Dios se ha revelado plenamente<\/i>. Dios que es amor.<\/p>\n<p align=\"left\">Y en este misterio \u2014en el misterio pascual de Cristo\u2014 <i>el hombre ha sido revelado plenamente<\/i>. Cristo ha revelado basta el fondo el hombre al hombre, y le ha dado a conocer su alt&iacute;sima vocaci&oacute;n (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19651207_gaudium-et-spes_sp.html\">Gaudium et spes<\/a><\/i>, 22).<\/p>\n<p align=\"left\">Efectivamente, <i>el hombre existe entre el limite de la humillaci&oacute;n y del despojo a trav&eacute;s de la muerte y el del insuprimible deseo de la exaltaci&oacute;n, de la dignidad y de la gloria<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Esa es <i>la medida del ser humano<\/i>. Esa es la dimensi&oacute;n de sus exigencias terrenas. Ese es el sentido de su irrenunciable dignidad y el fundamento de todos sus derechos.<\/p>\n<p align=\"left\">En el misterio pascual <i>Cristo entra en esta medida <\/i>del ser humano. Abraza toda esta dimensi&oacute;n de la existencia humana. La toma toda en s&iacute;. La confirma. Y al mismo tiempo la supera.<\/p>\n<p align=\"left\">Cuando entra en Jerusal&eacute;n, El va al encuentro del propio <i>sufrimiento<\/i> \u2014y al mismo tiempo, va al encuentro del sufrimiento de todos los hombres\u2014 para revelar no tanto la miseria de ese sufrimiento cuanto m&aacute;s bien su poder redentor.<\/p>\n<p align=\"left\">Cuando entra en Jerusal&eacute;n, El va al encuentro <i>de la exaltaci&oacute;n<\/i> que, en El, el Padre ofrece a todos los hombres. \u201cYo soy la resurrecci&oacute;n y la vida; el que cree en m&iacute;, aunque muera, vivir&aacute;\u201d (<i>Jn<\/i> 11, 25).<\/p>\n<p align=\"left\">4. As&iacute;, pues, entramos con Cristo, en Jerusal&eacute;n. \u201cBendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Caminando junto con El, somos la Iglesia<\/i> que habla con las lenguas de tantos pueblos, naciones, culturas y generaciones. En efecto, ella anuncia en todas las lenguas el mismo misterio de Jesucristo: el misterio pascual. En este misterio se encierra de modo especial la medida del hombre. En este misterio <i>la medida del hombre resulta penetrada por el poder divino<\/i>, por el poder m&aacute;s grande <i>que es el amor<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">Todos llevamos en nosotros a Cristo, que es \u201cla vid\u201d (cf. <i>Jn<\/i> 15, 5), de la que germina la historia del hombre y del mundo. A Cristo, que es la perenne levadura de la nueva vida en Dios&#8230;<\/p>\n<p align=\"left\">Bendito el que viene&#8230; <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Hosanna!<\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>Anuncio a los j&oacute;venes reunidos en la plaza de San Pedro<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">Sigue todav&iacute;a vivo en todos nosotros el recuerdo del gran encuentro en Santiago de Compostela el verano pasado y, mientras hoy se celebra la V Jornada mundial de la Juventud en todas las di&oacute;cesis del mundo, nuestros ojos miran ya a la pr&oacute;xima etapa de esta peregrinaci&oacute;n espiritual hacia el tercer milenio. Por tanto, invito a vosotros, j&oacute;venes de todos los continentes, a reunirnos todos juntos, en agosto del a&ntilde;o 1991, en el santuario de la Virgen de Czestochowa, que desde hace m&aacute;s de 600 a&ntilde;os constituye el coraz&oacute;n de la historia del pueblo polaco, para celebrar juntos la VI Jornada mundial de la Juventud.<\/p>\n<p align=\"left\">El tema para este encuentro lo constituir&aacute;n las palabras de san Pablo a los Romanos: &quot;Recibisteis un esp&iacute;ritu de hijos&quot; (<i>Rm <\/i>8, 15).<\/p>\n<p align=\"left\">En la &eacute;poca que estamos viviendo, marcada por profundos cambios sociales, este esp&iacute;ritu de hijos de Dios constituye el verdadero elemento propulsor de la historia de los pueblos y de la vida de las personas, porque revela las ra&iacute;ces profundas de la dignidad del hombre y la grandeza de su vocaci&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Que os ense&ntilde;e Mar&iacute;a a vivir como verdaderos hijos de Dios Padre!<\/p>\n<p align=\"left\"> <\/p>\n<p align=\"center\">* * *<\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b>Saludos al final de la Misa<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">A los numerosos j&oacute;venes de Espa&ntilde;a y Am&eacute;rica Latina deseo agradecer su ferviente presencia en esta V Jornada mundial de la Juventud. Como recuerdo de este encuentro, llevad a vuestras familias y a vuestros coet&aacute;neos el afectuoso saludo del Papa. Decid sobre todo a los alejados o indiferentes que Cristo, en quien est&aacute; injertada la nueva humanidad, les invita a seguirlo; El siempre est&aacute; presente en el camino de la vida. <\/p>\n<p align=\"left\">De coraz&oacute;n os imparto la bendici&oacute;n apost&oacute;lica, que extiendo complacido a vuestros seres queridos y a todos vuestros compa&ntilde;eros. <\/p>\n<p align=\"left\">Un saludo muy cordial a todos los j&oacute;venes de lengua alemana que han venido a Roma con ocasi&oacute;n de la Jornada mundial de la Juventud. Un saludo particular a los numerosos peregrinos alemanes que se encuentran estos d&iacute;as en la Ciudad Eterna. Que la participaci&oacute;n espiritual en la Semana Santa y en la resurrecci&oacute;n de nuestro Se&ntilde;or os d&eacute; esperanza para la verdadera vida aqu&iacute; y en la eternidad. &iexcl;Os imparto mi bendici&oacute;n dese&aacute;ndoos una bendita Pascua, llena da gracia! <\/p>\n<p align=\"left\">Queridos j&oacute;venes de lengua francesa, os saludo muy cordialmente. Cada uno de vosotros puede y debe tener su lugar en la Iglesia. Cada uno de vosotros recibe de Dios su vida y puede corresponderle entreg&aacute;ndose a El. &iexcl;Que el Se&ntilde;or os acompa&ntilde;e en vuestro camino! <\/p>\n<p align=\"left\">Doy una cordial bienvenida a todos los j&oacute;venes del mundo que se han reunido en Roma para celebrar la Jornada mundial de la Juventud con el Papa. Queridos amigos: os animo a seguir el camino del Se&ntilde;or Jes&uacute;s con alegr&iacute;a y a compartir su amistad con todos los que os encontr&aacute;is. &iexcl;Que Dios os bendiga a vosotros y a vuestras familias y os mantenga siempre unidos a El!<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo cordialmente a los j&oacute;venes de lengua portuguesa: &iexcl;Os deseo todo bien! Que la venida a Roma os proporcione gran alegr&iacute;a y os haga crecer en la fe, conscientes de vuestra importante misi&oacute;n en la Iglesia. Que cada uno se convierta en mensaje vivo para sus coet&aacute;neos y familiares de la satisfacci&oacute;n de ser Iglesia, en la amistad con Cristo, que es la Vida. Con mi bendici&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">\u201cYo soy la vid, vosotros los sarmientos\u201d.<\/p>\n<p align=\"left\">Repito estas palabras a todos los j&oacute;venes aqu&iacute; presentes y a todos los j&oacute;venes polacos que me escuchan a trav&eacute;s de la radio y la televisi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Al concluir esta solemne ceremonia, deseo dirigir a todos los j&oacute;venes de lengua italiana, sobre todo a los de mi di&oacute;cesis de Roma, un saludo especialmente afectuoso.<\/p>\n<p align=\"left\">Queridos j&oacute;venes, os doy las gracias por vuestra participaci&oacute;n, aqu&iacute; en la plaza de San Pedro, en la V Jornada mundial de la Juventud y os manifiesto mi aprecio por vuestro vivo testimonio de fe. Os digo: estad unidos a Cristo como los sarmientos a la vid. S&oacute;lo as&iacute; dar&eacute;is frutos abundantes para la expansi&oacute;n del Reino de Dios y para la edificaci&oacute;n de un mundo nuevo. <\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp;<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times\" size=\"3\"> &nbsp;<\/font><font size=\"3\"><\/font><font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1990 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>V JORNADA MUNDIAL E LA JUVENTUD HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIPlaza de San Pedro Domingo de Ramos, 8 de abril de 1990 1. \u201c&iexcl;Viva el Hijo de David! &iexcl;Bendito el que viene en nombre del Se&ntilde;or!&#8230; Viva el Alt&iacute;simo\u201d (Mt 21, 9). Hoy viene Jes&uacute;s a Jerusal&eacute;n. Y hoy es el d&iacute;a que &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-abril-de-1990-domingo-de-ramos-v-jornada-mundial-de-la-juventud\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab8 de abril de 1990, Domingo de Ramos &#8211; V Jornada Mundial de la Juventud\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-39971","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39971","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=39971"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/39971\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=39971"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=39971"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=39971"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}