{"id":39985,"date":"2016-10-05T23:27:57","date_gmt":"2016-10-06T04:27:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-octubre-de-1992-santa-misa-en-el-santuario-de-nuestra-senora-de-la-altagracia\/"},"modified":"2016-10-05T23:27:57","modified_gmt":"2016-10-06T04:27:57","slug":"12-de-octubre-de-1992-santa-misa-en-el-santuario-de-nuestra-senora-de-la-altagracia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/12-de-octubre-de-1992-santa-misa-en-el-santuario-de-nuestra-senora-de-la-altagracia\/","title":{"rendered":"12 de octubre de 1992, Santa Misa en el Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de la Altagracia"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A SANTO DOMINGO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">SANTA MISA EN EL SANTUARIO DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE LA ALTAGRACIA<\/font><\/b><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><i><font face=\"Times New Roman\" size=\"4\" color=\"#663300\">HOMIL&Iacute;A<\/font><\/i><\/b><i><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><b><font size=\"4\"> DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>Hig&uuml;ey, Rep&uacute;blica Dominicana<br \/> Lunes 12 de octubre de 1992<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> <i>\u201cAl llegar la plenitud de los tiempos, Dios envi&oacute; a su Hijo, nacido de mujer\u201d<\/i> (<i>Ga<\/i> 4, 4). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 1. Estas palabras del ap&oacute;stol san Pablo, queridos hermanos y hermanas, nos introducen en el misterio de aquella Mujer, llena de gracia y de bondad, a quien, generaci&oacute;n tras generaci&oacute;n, los dominicanos han venido a honrar a esta Bas&iacute;lica donde hoy nos congregamos. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Desde el lejano 1514, la presencia vigilante y amorosa de Nuestra Se&ntilde;ora de la Altagracia ha acompa&ntilde;ado ininterrumpidamente a los queridos hijos de esta noble Naci&oacute;n, haciendo brotar en sus corazones, con la luz y la gracia de su divino Hijo, la inmensa riqueza de la vida cristiana. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> En mi peregrinaci&oacute;n a esta Bas&iacute;lica, quiero abrazar con el amor que irradia de nuestra Madre del cielo, a todos y cada uno de los aqu&iacute; presentes y a cuantos est&aacute;n unidos espiritualmente a nosotros a lo largo y a lo ancho del Pa&iacute;s. Mi saludo fraterno se dirige a todos mis Hermanos en el Episcopado que me acompa&ntilde;an y, en particular, a los queridos Obispos de la Rep&uacute;blica Dominicana, que con tanta dedicaci&oacute;n y premura han preparado mi visita pastoral. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Y desde esta Bas&iacute;lica mariana \u2013que es como el coraz&oacute;n espiritual de esta isla, a la que hace quinientos a&ntilde;os llegaron los predicadores del Evangelio\u2013 deseo expresar mi agradecimiento y afecto a los Pastores y fieles de cada una de las di&oacute;cesis de la Rep&uacute;blica, comenzando por la de Nuestra Se&ntilde;ora de la Altagracia en Hig&uuml;ey, donde nos hallamos. Mi reconocimiento, hecho plegaria, va igualmente a la Arquidi&oacute;cesis de Santo Domingo, a su Pastor y Obispos Auxiliares. Mi saludo entra&ntilde;able tambi&eacute;n a las di&oacute;cesis de Bani, Barahona, La Vega, Mao\u2013Monte Cristi con sus respectivos Obispos. Paz y bendici&oacute;n a los Pastores y fieles de San Francisco de Macor&iacute;s, Santiago de los Caballeros y San Juan de la Maguana. Un recuerdo particular, lleno de afecto y agradecimiento, va a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y dem&aacute;s agentes de pastoral que, con generosidad y sacrificio, dedican sus vidas a la obra de la nueva evangelizaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 2. Celebramos, amados hermanos y hermanas, <i>la llegada del mensaje de salvaci&oacute;n a este continente<\/i>. As&iacute; estaba predestinado en el designio del Padre que, al llegar la plenitud de los tiempos, nos envi&oacute; a su Hijo, nacido de mujer (cf. <i>Ga<\/i> 4, 4), como hemos o&iacute;do en la segunda lectura de la Santa Misa. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Dios est&aacute; fuera y por encima del tiempo, pues &Eacute;l es la eternidad misma en el misterio inefable de la Trinidad divina. Pero Dios, para hacerse cercano al hombre, ha querido entrar en el tiempo, en la historia humana; naciendo de una mujer se ha convertido en el Enmanuel, <i>Dios\u2013con\u2013nosotros<\/i>, como lo anunci&oacute; el profeta Isa&iacute;as. Y el ap&oacute;stol Pablo concluye que, con la venida del Salvador, el tiempo humano llega a su plenitud, pues en Cristo la historia adquiere su dimensi&oacute;n de eternidad. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Como profesamos en el Credo, la segunda persona de la Sant&iacute;sima Trinidad \u201cse encarn&oacute; por obra y gracia del Esp&iacute;ritu Santo\u201d. \u201cEl Esp&iacute;ritu Santo vendr&aacute; sobre ti \u2013dice el &aacute;ngel a Mar&iacute;a\u2013 y el poder del Alt&iacute;simo te cubrir&aacute; con su sombra\u201d (<i>Lc<\/i> 1, 35). Con el \u201cs&iacute;\u201d de la Virgen de Nazaret llega a su plenitud y cumplimiento la profec&iacute;a de Isa&iacute;as sobre el Enmanuel, el Dios\u2013con\u2013nosotros, el Salvador del mundo. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Junto con el &aacute;ngel Gabriel proclamamos a Mar&iacute;a llena de gracia en este Santuario de Hig&uuml;ey, que est&aacute; bajo la advocaci&oacute;n de la Altagracia, y que es el primer lugar de culto mariano conocido erigido en tierras de Am&eacute;rica. Todo cuanto se ve en el cuadro bendito que representa a nuestra Se&ntilde;ora de la Altagracia es expresi&oacute;n limpia y pura de lo que el Evangelio nos dice sobre el misterio de la encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> A la sombra de este templo se ha formado un pueblo en fusi&oacute;n de razas y culturas, de anhelos y esperanzas, de &eacute;xitos y de fracasos, de alegr&iacute;as y tristezas. El pueblo dominicano ha nacido bajo el signo de la Virgen Madre, que lo ha protegido a lo largo de su caminar en la historia. Como consta en los anales de esta Naci&oacute;n, a este lugar santo han acudido a buscar valor y fuerza los forjadores de la nacionalidad; inspiraci&oacute;n los poetas, los escritores y los sabios; aliento los hombres de trabajo; consuelo los afligidos, los enfermos, los abandonados; perd&oacute;n los arrepentidos; gracia y virtud los que sienten la urgencia de ser santos. Y todos ellos, bajo el manto de la Altagracia, la llena de gracia. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 3. Este Santuario, amad&iacute;simos dominicanos, es la casa donde la Sant&iacute;sima Virgen ha querido quedarse entre vosotros como madre llena de ternura, dispuesta siempre a compartir el dolor y el gozo de este pueblo. A su maternal protecci&oacute;n <i>encomiendo todas las familias de esta bendita tierra<\/i> para que reine el amor y la paz entre todos sus miembros. La grandeza y la responsabilidad de la familia est&aacute;n en ser la primera comunidad de vida y amor; el primer ambiente donde los j&oacute;venes aprenden a amar y a sentirse amados. Cada familia ha recibido de Dios la misi&oacute;n de ser \u201cla c&eacute;lula primera y vital de la sociedad\u201d (<i><a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_decree_19651118_apostolicam-actuositatem_sp.html\">Apostolicam actuositatem<\/a><\/i>, 11) y est&aacute; llamada a construir d&iacute;a a d&iacute;a su felicidad en la comuni&oacute;n. Como en todo tejido vivo, la salud y el vigor de la sociedad depende de c&oacute;mo sean las familias que la integran. Por ello, es tambi&eacute;n responsabilidad de los poderes p&uacute;blicos el favorecer la instituci&oacute;n familiar, reforzando su estabilidad y tutelando sus derechos. Vuestro pa&iacute;s no puede renunciar a su tradici&oacute;n de respeto y apoyo decidido a aquellos valores que, cultivados en el n&uacute;cleo familiar, son factor determinante en el desarrollo moral de sus relaciones sociales, y forman el tejido de una sociedad que pretende ser s&oacute;lidamente humana y cristiana. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Es responsabilidad vuestra, padres y madres cristianos, formar y mantener <i> hogares donde se cultiven y vivan los valores del Evangelio<\/i>. Pero, &iexcl;cu&aacute;ntos signos de muerte y desamor marcan a nuestra sociedad! &iexcl;Cu&aacute;ntos atentados a la fidelidad matrimonial y al misterio de la vida! No os dej&eacute;is seducir, esposos cristianos, por el f&aacute;cil recurso al divorcio. No permit&aacute;is que se ultraje la llama de la vida. El aut&eacute;ntico amor dentro de la comuni&oacute;n matrimonial se manifiesta necesariamente en una actitud positiva ante la vida. El anticoncepcionismo es una falsificaci&oacute;n del amor conyugal que convierte el don de participar en la acci&oacute;n creadora de Dios en una mera convergencia de ego&iacute;smos mezquinos (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 30 y 32). Y, &iquest;c&oacute;mo no repetir una vez m&aacute;s en esta circunstancia que si no se pueden poner obst&aacute;culos a la vida, menos a&uacute;n se puede eliminar impunemente a los a&uacute;n no nacidos, como se hace con el aborto? <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Por su parte, los esposos cristianos, en virtud de su bautismo y confirmaci&oacute;n y por la fuerza sacramental del matrimonio, tienen que <i>transmitir la fe y ser fermento de transformaci&oacute;n en la sociedad<\/i>. Vosotros, padres y madres de familia, hab&eacute;is de ser los primeros catequistas y educadores de vuestros hijos en el amor. Si no se aprende a amar y a orar en familia, dif&iacute;cilmente se podr&aacute; superar despu&eacute;s ese vac&iacute;o. &iexcl;Con cu&aacute;nto fervor imploro a Dios que las j&oacute;venes y los j&oacute;venes dominicanos encuentren en sus hogares el testimonio cristiano que avive su fe y les sostenga en los momentos de dificultad o de crisis! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 4. <i>&iexcl;J&oacute;venes dominicanos!<\/i>, pido a Nuestra Se&ntilde;ora de la Altagracia que os fortalezca en la fe, que os conduzca a Jesucristo porque s&oacute;lo en &Eacute;l encontrar&eacute;is respuesta a vuestras inquietudes y anhelos; s&oacute;lo &Eacute;l puede apagar la sed de vuestros corazones. La fe cristiana nos ense&ntilde;a que vale la pena trabajar por una sociedad m&aacute;s justa; que vale la pena defender al inocente, al oprimido y al pobre; que vale la pena sacrificarse para que triunfe la civilizaci&oacute;n del amor. <i>Sois los j&oacute;venes del continente de la esperanza<\/i>. Que las dificultades que os toca vivir no sean un obst&aacute;culo al amor, a la generosidad, sino m&aacute;s bien un desaf&iacute;o a vuestra voluntad de servicio. Hab&eacute;is de ser fuertes y valientes, l&uacute;cidos y perseverantes. No os dej&eacute;is seducir por el hedonismo, la evasi&oacute;n, la droga, la violencia y las mil razones que aparentan justificarlas. Sois los j&oacute;venes que caminan hacia el tercer milenio cristiano y deb&eacute;is prepararos para ser los hombres y mujeres del futuro, responsables y activos en las estructuras sociales, econ&oacute;micas, culturales, pol&iacute;ticas y eclesiales de vuestro pa&iacute;s para que, informadas por el esp&iacute;ritu de Cristo y por vuestro ingenio en conseguir soluciones originales, contribuy&aacute;is a alcanzar <i>un desarrollo cada vez m&aacute;s humano y m&aacute;s cristiano<\/i>. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 5. Encontr&aacute;ndome en esta zona rural de la Rep&uacute;blica, mi pensamiento se dirige de modo particular <i>a los hombres y mujeres del campo<\/i>. Vosotros, queridos campesinos, colabor&aacute;is en la obra de la creaci&oacute;n haciendo que la tierra produzca los frutos que servir&aacute;n de alimento a vuestras familias y a toda la comunidad. Con vuestro sudor y esfuerzo ofrec&eacute;is a la sociedad unos bienes que son necesarios para su sustento. Apelo, por ello, al sentido de justicia y solidaridad de las personas responsables para que pongan todos los medios a su alcance en orden a aliviar los problemas que hoy aquejan al sector rural, de tal manera que los hombres y las mujeres del campo y sus familias puedan vivir del modo digno que les corresponde a su condici&oacute;n de trabajadores e hijos de Dios. La devoci&oacute;n a la Sant&iacute;sima Virgen, tan arraigada en la religiosidad de los trabajadores del campo, marca sus vidas con el sello de una rica humanidad y una concepci&oacute;n cristiana de la existencia, pues en Mar&iacute;a se cifran las esperanzas de quienes ponen su confianza en Dios. Ella es como la s&iacute;ntesis del Evangelio y \u201cnos muestra que es por la fe y en la fe, seg&uacute;n su ejemplo, como el pueblo de Dios llega a ser capaz de expresar en palabras y de traducir en su vida el misterio del deseo de salvaci&oacute;n y sus dimensiones liberadoras en el plano de la existencia individual y social\u201d (Congr. pro Doctrina Fidei, Instructio <i> Libertatis conscientia<\/i>, 97). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 6. \u201c<i>Dios envi&oacute; a su Hijo, nacido de mujer\u201d<\/i> (<i>Ga<\/i> 4, 4). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Mar&iacute;a es la mujer que acogiendo con fe la palabra de Dios y uniendo indisolublemente su vida a la de su Hijo, se ha convertido en \u201cla primera y m&aacute;s perfecta disc&iacute;pula de Cristo\u201d (<i><a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_p-vi_exh_19740202_marialis-cultus.html\">Marialis cultus<\/a><\/i>, 35). Por ello, en unas circunstancias como las actuales, cuando el acoso secularizante tiende a sofocar la fe de los cristianos negando toda referencia a lo transcendente, la figura de Mar&iacute;a se yergue como ejemplo y est&iacute;mulo para el creyente de hoy y le recuerda la apremiante necesidad de que su aceptaci&oacute;n del Evangelio se traduzca en acciones concretas y eficaces en su vida familiar, profesional, social (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a><\/i>, 2). En efecto, el <i>laico dominicano est&aacute; llamado, como creyente, a hacer presente los valores evang&eacute;licos<\/i> en los diversos &aacute;mbitos de la vida y de la cultura de su pueblo. Su propia vocaci&oacute;n cristiana le compromete a vivir inmerso en las realidades temporales como constructores de paz y armon&iacute;a colaborando siempre al bien com&uacute;n de la Naci&oacute;n. Todos deben promover la justicia y la solidaridad en los diversos campos de sus responsabilidades sociales concretas: en el mundo econ&oacute;mico, en la acci&oacute;n sindical o pol&iacute;tica, en el campo cultural, en los medios de comunicaci&oacute;n social, en la labor asistencial y educativa. <i>Todos est&aacute;n llamados a colaborar en la gran tarea de la nueva evangelizaci&oacute;n<\/i>. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Hoy como ayer Mar&iacute;a ha de ser tambi&eacute;n la Estrella de esa nueva evangelizaci&oacute;n a la que la Iglesia universal se siente llamada, y especialmente la Iglesia en Am&eacute;rica Latina, que celebra sus quinientos a&ntilde;os de fe cristiana. En efecto, el anuncio del Evangelio en el Nuevo Mundo se llev&oacute; a cabo \u201cpresentando a la Virgen Mar&iacute;a como su realizaci&oacute;n m&aacute;s completa\u201d (<i>Puebla<\/i>, 282). Y a lo largo de estos cinco siglos la devoci&oacute;n mariana ha demostrado sobradamente ser un factor fundamental de evangelizaci&oacute;n, pues Mar&iacute;a es el evangelio hecho vida. Ella es la m&aacute;s alta y perfecta realizaci&oacute;n del mensaje cristiano, el modelo que todos deben seguir. Como afirmaron los Obispos latinoamericanos reunidos en Puebla de los &Aacute;ngeles, \u201csin Mar&iacute;a, el Evangelio se desencarna, se desfigura y se transforma en ideolog&iacute;a, en racionalismo espiritualista\u201d (<i>Puebla<\/i>, 301). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 7. \u201c<i>Porque ha hecho en m&iacute; maravillas el Poderoso\u201d<\/i> (<i>Lc<\/i> 1, 49). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> As&iacute; lo proclama Mar&iacute;a en el <i>Magn&iacute;ficat<\/i>. Ella, la Altagracia, nos entrega al Salvador del mundo y, como nueva Eva, viene a ser en verdad \u201cla madre de todos los vivientes\u201d (<i>Gn<\/i> 3, 20). En la Madre de Dios comienza a tener cumplimiento la \u201cplenitud de los tiempos\u201d en que \u201cDios envi&oacute; a su Hijo, nacido de mujer,&#8230; para que recibi&eacute;ramos <i>la filiaci&oacute;n adoptiva<\/i>\u201d (<i>Ga<\/i> 4, 4-5). El Enmanuel, Dios\u2013con\u2013nosotros, sigue siendo una nueva y maravillosa realidad que nos permite dirigirnos a Dios como Padre, pues Mar&iacute;a nos entrega a Aquel que nos hace hijos adoptivos de Dios: \u201chijos en el Hijo\u201d. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> \u201cLa prueba de que sois hijos \u2013escribe san Pablo\u2013 es que Dios ha enviado a nuestros corazones el Esp&iacute;ritu de su Hijo que clama: &iexcl;Abb&aacute;, Padre! De modo que ya no eres esclavo, sino hijo; y si hijo, tambi&eacute;n heredero por voluntad de Dios\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., 4, 6-7). &Eacute;sta es la gran verdad que nos proclama el Ap&oacute;stol en nuestra celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica: <i>la filiaci&oacute;n adoptiva al recibir la vida divina<\/i>. Por eso, nuestros labios pueden repetir las mismas palabras: \u201cPadre&#8230;, Padre nuestro\u201d, porque es el Esp&iacute;ritu Santo quien las inspira en nuestros corazones. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> 8. <i>&iexcl;Altagracia!<\/i> La gracia que sobrepuja al pecado, al mal, a la muerte. El gran don de Dios se expande entre los pueblos del Nuevo Mundo, que hace cinco siglos oyeron las palabras de vida y recibieron la gracia bautismal. Un don que est&aacute; destinado a todos sin excepci&oacute;n, por encima de razas, lengua o situaci&oacute;n social. Y si algunos hubieran de ser privilegiados por Dios, &eacute;stos son precisamente <i>los sencillos, los humildes, los pobres de esp&iacute;ritu<\/i>. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Todos estamos llamados a ser hijos adoptivos de Dios; pues \u201cpara ser libres nos libert&oacute; Cristo\u201d (<i>Ga<\/i> 5, 1): &iexcl;libres de la esclavitud del pecado! <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> &iexcl;Madre de Dios! &iexcl;Virgen de la Altagracia! Muestra los caminos del Enmanuel, nuestro Salvador, a todos tus hijos e hijas en el Continente de la esperanza para que, en este V Centenario de la Evangelizaci&oacute;n, la fe recibida se haga fecunda en obras de justicia, de paz y de amor. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font size=\"3\"> Am&eacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1992 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A SANTO DOMINGO SANTA MISA EN EL SANTUARIO DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE LA ALTAGRACIA HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIHig&uuml;ey, Rep&uacute;blica Dominicana Lunes 12 de octubre de 1992 &nbsp; \u201cAl llegar la plenitud de los tiempos, Dios envi&oacute; a su Hijo, nacido de mujer\u201d (Ga 4, 4). 1. 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