{"id":40003,"date":"2016-10-05T23:29:38","date_gmt":"2016-10-06T04:29:38","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-jamaica-mexico-y-denver-celebracion-de-la-palabra-para-los-fieles-de-denver-14-de-agosto-de-1993\/"},"modified":"2016-10-05T23:29:38","modified_gmt":"2016-10-06T04:29:38","slug":"viaje-apostolico-a-jamaica-mexico-y-denver-celebracion-de-la-palabra-para-los-fieles-de-denver-14-de-agosto-de-1993","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-jamaica-mexico-y-denver-celebracion-de-la-palabra-para-los-fieles-de-denver-14-de-agosto-de-1993\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Jamaica, M\u00e9xico y Denver: Celebraci\u00f3n de la Palabra para los fieles de Denver (14 de agosto de 1993)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A JAMAICA, M&Eacute;XICO Y DENVER<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II <br \/>DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA <br \/>PARA LOS FIELES DE DENVER <\/font><\/b> <\/font><\/i> <\/p>\n<p align=\"center\"><i><font color=\"#663300\">McNichols Sports Arena<br \/>S&aacute;bado 14 de agosto de 1993 <\/font><\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;El monte de la casa del Se&ntilde;or ser&aacute; asentado en la cima de los montes y se alzar&aacute; por encima de las colinas&raquo; (<i>Is<\/i> 2, 2).<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Queridos hermanos y hermanas en Cristo; <br \/>querido arzobispo, pastor de esta amada Iglesia de Denver:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. Al llegar a Denver dirig&iacute; la mirada hacia el esplendor de las Monta&ntilde;as Rocosas, cuya majestuosidad y poder recuerdan que toda nuestra ayuda procede del Se&ntilde;or, que hizo el cielo y la tierra (cf. <i>Sal<\/i> 121, 1). S&oacute;lo &eacute;l es la <i>roca de nuestra salvaci&oacute;n<\/i> (cf. <i>Sal<\/i> 89, 26). Dios me ha concedido la gracia de unir mi voz a la vuestra para <i>alabar y dar gracias al Padre celestial por las &laquo;maravillas&raquo; de Dio<\/i>s (<i>Hch<\/i> 2, 11), que ha realizado desde que se anunci&oacute; por vez primera el Evangelio en esta regi&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo hoy a todos los que Cristo \u2014<i>el pescador de hombres<\/i>, el pescador divino\u2014 ha recogido en la red de su Iglesia. &laquo;En el coraz&oacute;n de Cristo Jes&uacute;s&raquo; (<i>Flp<\/i> 1, 8), doy las gracias a <i>mons. Stafford, arzobispo de Denver; a mons. Hanifen, obispo de Colorado Springs; a mons. Tafoya, obispo de Pueblo; a mons. Hart, obispo de Cheyenne y a los dem&aacute;s cardenales y obispos presentes<\/i>; a los sacerdotes, los religiosos, las religiosas, y a cada uno de vosotros, por ser &laquo;sanos en la fe, en la caridad y en la paciencia&raquo; (<i>Tt<\/i> 2, 2).<\/p>\n<p align=\"left\">Saludo cordialmente al gobernador de Colorado, al alcalde de Denver y a los representantes de las dem&aacute;s Iglesias, comunidades eclesiales y organizaciones religiosas. Vuestra presencia nos anima a seguir luchando por una comprensi&oacute;n cada vez mayor entre todas las personas de buena voluntad y a trabajar juntos por <i>una nueva civilizaci&oacute;n de amor<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">2. La Jornada mundial de la juventud es una gran celebraci&oacute;n de <i>la vida: la vida como don divino y como misterio inefable<\/i>. Los j&oacute;venes de todo el mundo se re&uacute;nen para profesar la fe de la Iglesia por la que en Jesucristo podemos alcanzar la plena verdad acerca de nuestra condici&oacute;n humana y de nuestro destino eterno.<\/p>\n<p align=\"left\">S&oacute;lo <i>en Cristo<\/i> los hombres y mujeres pueden encontrar la respuesta a las cuestiones b&aacute;sicas que los afligen. S&oacute;lo <i>en Cristo<\/i> pueden comprender a fondo su dignidad como personas creadas y amadas por Dios. Jesucristo es el &laquo;Hijo &uacute;nico del Padre, lleno de gracia y de verdad&raquo; (<i>Jn<\/i> 1, 14).<\/p>\n<p align=\"left\">Teniendo presente la encarnaci&oacute;n del Verbo eterno, la Iglesia comprende con mayor profundidad su doble naturaleza: humana y divina. Es el cuerpo m&iacute;stico del Verbo hecho carne. Por esta raz&oacute;n <i>est&aacute; unida inseparablemente a su Se&ntilde;or y es santa de manera indefectible<\/i> (cf. <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a><\/i>, 39). La Iglesia tambi&eacute;n es el instrumento visible del que Dios se sirve para reconciliar consigo a la humanidad ca&iacute;da en el pecado, Es el pueblo de Dios que realiza su peregrinaci&oacute;n hacia la casa del Padre. En este sentido, tiene <i>necesidad constante de conversi&oacute;n y renovaci&oacute;n<\/i>, y sus miembros siempre deben sentirse impulsados &laquo;a la purificaci&oacute;n y renovaci&oacute;n, a fin de que la se&ntilde;al de Cristo resplandezca con m&aacute;s claridad sobre la faz de la Iglesia&raquo; (<i>ib<\/i>. 15). S&oacute;lo cuando la Iglesia produce obras de santidad aut&eacute;ntica y servicio humilde, se cumplen las palabras de Isa&iacute;as: &laquo;Confluir&aacute;n a &eacute;l todas las naciones&raquo; (<i>Is<\/i> 2, 2).<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia, unida a Cristo como comuni&oacute;n visible de personas, debe tener como modelo a la comunidad cristiana primitiva de Jerusal&eacute;n, que acud&iacute;a asiduamente &laquo;a la ense&ntilde;anza de los ap&oacute;stoles, a la comuni&oacute;n, a la fracci&oacute;n del pan y a las oraciones&raquo; (<i>Hch<\/i> 2, 42). Si la Iglesia debe ser signo cre&iacute;ble de reconciliaci&oacute;n ante el mundo, <i>todos los creyentes, independientemente del lugar en que se encuentren, deben tener &laquo;un solo coraz&oacute;n y una sola alma&raquo;<\/i> (<i>Hch<\/i> 4, 32). A trav&eacute;s de vuestra comuni&oacute;n fraterna, el mundo sabr&aacute; que sois disc&iacute;pulos de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">3. Los miembros de la Iglesia cat&oacute;lica deber&iacute;an cumplir siempre la exhortaci&oacute;n de san Pablo: &laquo;conservar la unidad del Esp&iacute;ritu con el v&iacute;nculo de la paz&raquo; (<i>Ef<\/i> 4, 3). Con nobleza de &aacute;nimo y paciencia, honrad a la Iglesia como la esposa amada de Cristo, siempre en la plenitud de su vigor y juventud. <i>Cuando la gente piensa en la Iglesia como &laquo;algo propio&raquo;, surgen muchos problemas. La Iglesia, de hecho, pertenece a Cristo<\/i>. Cristo y la Iglesia est&aacute;n unidos inseparablemente, como &laquo;una sola carne&raquo; (cf. <i>Ef<\/i> 5, 31). Nuestro amor a Cristo encuentra su expresi&oacute;n vital en nuestro amor a la Iglesia. La polarizaci&oacute;n y la cr&iacute;tica destructiva no caben entre los &laquo;hermanos en la fe&raquo; (<i>Ga<\/i> 6, 10).<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia en Estados Unidos es vital y din&aacute;mica, rica &laquo;en la fe, en la caridad y en la santidad&raquo; (<i>1Tm<\/i> 2, 15). Sin duda, la gran mayor&iacute;a de sus obispos, sacerdotes, religiosos, religiosas y laicos son seguidores fieles de Cristo y servidores generosos del mensaje evang&eacute;lico de amor. Sin embargo, en una &eacute;poca en la que todas las instituciones resultan sospechosas, la misma Iglesia no se ha salvado de reproches. Ya he escrito a los obispos estadounidenses acerca del dolor y el esc&aacute;ndalo causados por los pecados de algunos ministros del altar. Les he dicho que comparto su preocupaci&oacute;n, especialmente por las v&iacute;ctimas de esas malas acciones. Situaciones tristes como &eacute;sas nos renuevan la <i>invitaci&oacute;n a mirar el misterio de la Iglesia con ojos de fe<\/i>. Es necesario poner todos los medios humanos posibles para afrontar este mal, pero no podemos olvidar que el <i>medio principal y m&aacute;s importante es la oraci&oacute;n<\/i>: la oraci&oacute;n ardiente, humilde y confiada. Los Estados Unidos tienen mucha necesidad de oraci&oacute;n, si no quieren perder su propia alma (cf. <i>Carta a los obispos de Estados Unidos<\/i>, 11 de junio de 1993).<\/p>\n<p align=\"left\">4. Acerca de muchas cuestiones, especialmente de naturaleza moral, &laquo;la doctrina de la Iglesia se encuentra hoy en una situaci&oacute;n social y cultural que la hace a la vez m&aacute;s dif&iacute;cil de comprender y m&aacute;s urgente e insustituible para promover el verdadero bien del hombre y de la mujer&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 30). Esto es evidente sobre todo en las cuestiones referentes a la transmisi&oacute;n de la vida humana y al derecho inalienable a la vida del ni&ntilde;o no nacido a&uacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">Hace veinticinco a&ntilde;os, el Papa Pablo VI promulg&oacute; la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.html\">Humanae vitae<\/a><\/i>. Vuestros obispos, en una Declaraci&oacute;n que publicaron recientemente para celebrar ese aniversario, invitan a todos &laquo;a escuchar la sabidur&iacute;a de la <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.html\">Humanae vitae<\/a><\/i> y a hacer de la ense&ntilde;anza de la Iglesia el fundamento de una comprensi&oacute;n renovada del matrimonio y de la vida familiar&raquo; (Conferencia nacional de los obispos cat&oacute;licos, <i>Sexualidad humana desde la perspectiva de Dios: La &laquo;Humanae vitae&raquo; 25 a&ntilde;os despu&eacute;s<\/i>, conclusi&oacute;n). La Iglesia invita a las parejas casadas a una procreaci&oacute;n responsable, obrando como <i>ministros<\/i>, y no como <i>&aacute;rbitros<\/i> del plan salv&iacute;fico de Dios. Desde la publicaci&oacute;n de la <i> <a href=\"\/content\/paul-vi\/es\/encyclicals\/documents\/hf_p-vi_enc_25071968_humanae-vitae.html\">Humanae vitae<\/a><\/i>, se han dado pasos significativos para promover los m&eacute;todos naturales de planificaci&oacute;n familiar entre quienes desean vivir su amor conyugal en armon&iacute;a completa con esta verdad. Sin embargo, deben realizarse nuevos esfuerzos para <i>educar las conciencias de las parejas en esta forma de castidad conyugal<\/i>, fundada en el &laquo;di&aacute;logo, el respeto rec&iacute;proco, la responsabilidad com&uacute;n y el dominio de s&iacute; mismo&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 32). Hago un llamamiento de manera particular a los j&oacute;venes, para que descubran la riqueza de sabidur&iacute;a, la integridad de conciencia y la profunda alegr&iacute;a interior que brotan del respeto a la sexualidad humana entendida como gran don de Dios y vivida seg&uacute;n la verdad del significado nupcial del cuerpo.<\/p>\n<p align=\"left\">5. Del mismo modo, la construcci&oacute;n de una aut&eacute;ntica civilizaci&oacute;n del amor debe incluir un gran esfuerzo para <i>educar las conciencias en las verdades morales que sostienen el respeto a la vida frente a cualquier amenaza<\/i>. La Iglesia cat&oacute;lica, en su incansable solicitud en favor de los derechos humanos y la justicia, est&aacute; firmemente comprometida en proteger y amar toda vida humana, incluyendo la de la persona no nacida a&uacute;n. Habiendo sido enviada por Cristo a servir a los d&eacute;biles, a los desheredados y a los indefensos, la Iglesia tiene el deber de hablar en nombre de aquellos que tienen m&aacute;s necesidad de protecci&oacute;n. Es de gran consuelo el hecho de que esta posici&oacute;n sea aceptada por personas de muchas confesiones. Quien respeta la vida debe acompa&ntilde;ar su propia ense&ntilde;anza acerca del valor de toda vida humana con actos concretos y eficaces de solidaridad con respecto a quienes se encuentran en situaciones dif&iacute;ciles. <i>Sin caridad, la lucha por la defensa de la vida carecer&iacute;a del elemento esencial de la &eacute;tica cristiana<\/i>; como escribe san Pablo: &laquo;No te dejes vencer por el mal; antes bien, vence al mal con el bien&raquo; (<i>Rm<\/i> 12, 21).<\/p>\n<p align=\"left\">Mons. Stafford me ha hablado de la preocupaci&oacute;n profunda de muchos estadounidenses por la violencia urbana, que consideran un <i>signo de los tiempos<\/i> negativo, que debe ser interpretado a la luz del Evangelio. La violencia es siempre una falta de respeto a la imagen y semejanza de Dios (cf. <i>Gn<\/i> 1, 26-27) en nuestro pr&oacute;jimo, en toda persona humana, sin excepci&oacute;n alguna. La violencia, en cualquiera de sus formas, es una negaci&oacute;n de la dignidad humana. Lo que hay que preguntarse es: &iquest;qui&eacute;n es el responsable? Las personas tienen su responsabilidad por lo que est&aacute; acaeciendo. Las familias tienen su responsabilidad, la sociedad tiene tambi&eacute;n una gran responsabilidad. Todo el mundo ha de aceptar su parte de responsabilidad, incluidos los medios de comunicaci&oacute;n social.<\/p>\n<p align=\"left\">As&iacute;, &iexcl;el Papa est&aacute; hablando contra la televisi&oacute;n, que lo presenta! Lo repito una vez m&aacute;s: incluidos los medios de comunicaci&oacute;n social, que cada vez parecen tomar m&aacute;s conciencia del efecto que pueden producir en su audiencia. Cabe preguntarse: &iquest;Qui&eacute;n es el responsable de esos medios? &iquest;Qui&eacute;n es el responsable?<\/p>\n<p align=\"left\">Y &iquest;qu&eacute; es preciso hacer? Cada uno debe tratar de promover un profundo sentido del valor de la vida y la dignidad de la persona humana. Toda la sociedad debe esforzarse por cambiar las estructuras y las condiciones que llevan a las personas, y especialmente a los j&oacute;venes, a perder esa visi&oacute;n, a la falta de estima hacia s&iacute; mismos y hacia los dem&aacute;s que lleva a la violencia. Pero dado que l<i>a ra&iacute;z de la violencia se halla en el coraz&oacute;n humano<\/i>, la sociedad humana se ver&aacute; obligada a seguirla causando, a seguirla alimentando e incluso a glorificarla, a no ser que reafirme las verdades morales y religiosas, &uacute;nicas que constituyen barreras efectivas contra la ilegalidad y la violencia, pues s&oacute;lo esas verdades son capaces de iluminar y fortalecer las conciencias. Esa es nuestra responsabilidad, En &uacute;ltimo t&eacute;rmino, es la victoria de la gracia sobre el pecado, que lleva a la armon&iacute;a fraterna y a la reconciliaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">6. Hermanos y hermanas en Cristo, os da exhorto a renovar vuestra confianza en la riqueza de la misericordia del Padre (cf. <i>Ef<\/i> 2, 4), en la encarnaci&oacute;n y en la redenci&oacute;n llevada a cabo por su amado Hijo, y en la presencia vivificante del Esp&iacute;ritu Santo en vuestro coraz&oacute;n. Este inmenso misterio de amor se nos hace presente a trav&eacute;s de <i>los sacramentos de la santa Iglesia, as&iacute; como a trav&eacute;s de su ense&ntilde;anza y su solidaridad con la humanidad peregrina<\/i>. La Iglesia, a trav&eacute;s de vuestros obispos y los dem&aacute;s ministros, en vuestras parroquias, asociaciones y movimientos, tiene necesidad de <i>vuestro amor<\/i> y <i>vuestro apoyo<\/i> activo para defender el derecho inviolable a la vida y a la integridad de la familia, para promover los principios cristianos en la vida privada y p&uacute;blica, para servir a los pobres y d&eacute;biles, y para vencer todo tipo de mal con el bien. <\/p>\n<p align=\"left\">Mar&iacute;a, l<i>lena de gracia<\/i>, interceda por la comunidad cat&oacute;lica de Colorado y de Estados Unidos. Que su ejemplo de disc&iacute;pula fiel genere en cada uno de vosotros un amor cada vez m&aacute;s personal a su Hijo, nuestro Se&ntilde;or Jesucristo. Ella, que es Madre de la Iglesia, os ense&ntilde;e a amar y servir a la Iglesia como am&oacute; y sirvi&oacute; a la primera comunidad de seguidores de Cristo (cf. <i>Hch<\/i> 1, 14). <\/p>\n<p align=\"left\"><i>Quiera Dios que a trav&eacute;s de la Iglesia permanezc&aacute;is en Cristo, el Pr&iacute;ncipe de la paz y el Se&ntilde;or de nuestra vida<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">El Papa no ha hablado contra la libertad, especialmente contra la libertad americana. Al contrario; ha hablado en favor de la libertad, en favor del buen uso de la libertad. S&oacute;lo el buen uso de la libertad es verdadera libertad. Y el Papa no ha hablado contra la civilizaci&oacute;n americana, contra la televisi&oacute;n americana. Al contrario, ha hablado en favor de una aut&eacute;ntica la promoci&oacute;n de la civilizaci&oacute;n, de la cultura y de la dignidad humana.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A JAMAICA, M&Eacute;XICO Y DENVER HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II DURANTE LA CELEBRACI&Oacute;N DE LA PALABRA PARA LOS FIELES DE DENVER McNichols Sports ArenaS&aacute;bado 14 de agosto de 1993 &nbsp; &laquo;El monte de la casa del Se&ntilde;or ser&aacute; asentado en la cima de los montes y se alzar&aacute; por encima de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-jamaica-mexico-y-denver-celebracion-de-la-palabra-para-los-fieles-de-denver-14-de-agosto-de-1993\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico a Jamaica, M\u00e9xico y Denver: Celebraci\u00f3n de la Palabra para los fieles de Denver (14 de agosto de 1993)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40003","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40003","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40003"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40003\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40003"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40003"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40003"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}