{"id":40004,"date":"2016-10-05T23:29:40","date_gmt":"2016-10-06T04:29:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-jamaica-mexico-y-denver-santa-misa-para-los-delegados-del-forum-de-la-juventud-14-de-agosto-de-1993\/"},"modified":"2016-10-05T23:29:40","modified_gmt":"2016-10-06T04:29:40","slug":"viaje-apostolico-a-jamaica-mexico-y-denver-santa-misa-para-los-delegados-del-forum-de-la-juventud-14-de-agosto-de-1993","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-jamaica-mexico-y-denver-santa-misa-para-los-delegados-del-forum-de-la-juventud-14-de-agosto-de-1993\/","title":{"rendered":"Viaje apost\u00f3lico a Jamaica, M\u00e9xico y Denver: Santa Misa para los delegados del Forum de la juventud (14 de agosto de 1993)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SANTA MISA PARA LOS DELEGADOS DEL FORUM DE LOS J&Oacute;VENES<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Catedral de la Inmaculada Concepci&oacute;n de Denver<br \/>S&aacute;bado 14 de agosto de 1993<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;<i>Id por todo el mundo<\/i>&raquo; <i>(Mc<\/i> 16,15).<\/p>\n<p align=\"left\">1. Las &uacute;ltimas palabras de Cristo a sus Ap&oacute;stoles en el evangelio de san Marcos son estas: &laquo;Id por todo el mundo y proclamad la buena nueva a toda la creaci&oacute;n&raquo;. &Eacute;ste es el mandato misionero. Con este mandato empez&oacute; la gran expansi&oacute;n de la Iglesia desde el primer grupo de disc&iacute;pulos en Jerusal&eacute;n hasta la gran familia cristiana esparcida por todo el mundo. La Iglesia vive en todo pueblo y naci&oacute;n, como lo demuestra claramente vuestra presencia aqu&iacute;, j&oacute;venes representantes del <i>Forum internacional de la juventud<\/i>, que proced&eacute;is de casi todos los pa&iacute;ses del mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo dirigi&oacute; esas palabras de desaf&iacute;o a los Ap&oacute;stoles, a quienes ya hab&iacute;a dicho antes: &laquo;<i>Seguidme<\/i>&raquo; <i>(Mc<\/i> 1,17). A cada uno, individualmente, de modo personal le hab&iacute;a dicho:<i> S&iacute;gueme<\/i>. Y entre la <i>llamada<\/i> inicial y el <i>env&iacute;o<\/i> final a todo el mundo, cada uno de esos disc&iacute;pulos vivi&oacute; una experiencia, un proceso de crecimiento, que lo prepar&oacute; &iacute;ntimamente para el gran desaf&iacute;o y la gran aventura que representaba para ellos el ser enviados por Cristo.<\/p>\n<p align=\"left\">Cristo primero <i>invita<\/i>, luego se <i>autorrevela<\/i> m&aacute;s profundamente y, por &uacute;ltimo, env&iacute;a. A quienes desea enviar los invita a conocerle. Env&iacute;a a quienes han llegado a conocer el misterio de su persona y de su reino, pues <i>deben proclamar el Evangelio con la fuerza de su testimonio<\/i>. Y la fuerza de su testimonio depende del conocimiento y del amor de Jesucristo mismo. Todo ap&oacute;stol debe ser capaz de identificarse con lo que dice la primera carta de Juan: &laquo;Lo que exist&iacute;a desde el principio, lo que hemos o&iacute;do, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que contemplamos y tocaron nuestras manos acerca de la Palabra de vida&raquo; (<i>1Jn<\/i> 1,1).<\/p>\n<p align=\"left\">2. <i>La misma experiencia del Evangelio<\/i> penetra toda la <i>Jornada mundial de la juventud<\/i>. Los j&oacute;venes que se han reunido aqu&iacute; de todo el mundo, y sobre todo vosotros que particip&aacute;is en el <i>Forum internacional de la juventud<\/i>, est&aacute;is empe&ntilde;ados en ese proceso: en un momento determinado Cristo entr&oacute; en vuestra vida y os invit&oacute; a adquirir una mayor conciencia de vuestra consagraci&oacute;n bautismal; con la gracia de Dios y la ayuda de una comunidad creyente crecisteis en la comprensi&oacute;n de vuestra identidad cristiana y de vuestro papel en la Iglesia y la sociedad. Como cat&oacute;licos maduros, empezasteis a tomar parte activa en el apostolado.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Denver es la suma de innumerables experiencias de ese tipo<\/i>. En vuestras familias, parroquias, escuelas, asociaciones y movimientos cat&oacute;licos se plant&oacute; la semilla de una fe aut&eacute;ntica, que creci&oacute; hasta que o&iacute;steis en vuestro coraz&oacute;n el eco de aquellas palabras originales: &laquo;Ven y s&iacute;gueme&raquo; <i>(Lc<\/i> 18,22). Cada uno de vosotros ha seguido un camino diferente, pero no hab&eacute;is estado solos en este viaje. En cada etapa la Iglesia os ha acompa&ntilde;ado y alentado por medio de sus ministros, sus religiosos y muchos miembros activos del laicado. El camino os condujo finalmente al Forum internacional de la juventud. Y ahora, aqu&iacute; en Denver, os encontr&aacute;is frente al desaf&iacute;o de aceptar todas las consecuencias de las palabras del Se&ntilde;or: &laquo;Id por todo el mundo y proclamad la buena nueva a toda la creaci&oacute;n&raquo; <i>(Mc<\/i> 16,15).<\/p>\n<p align=\"left\">S&iacute;, Cristo, el Se&ntilde;or, es el centro mismo de la Jornada mundial de la juventud, y <i>contin&uacute;a invitando a muchos j&oacute;venes a unirse a &eacute;l en la tarea sublime de difundir su reino<\/i>. &Eacute;l est&aacute; aqu&iacute; porque la Iglesia est&aacute; aqu&iacute;. Est&aacute; aqu&iacute; en la Eucarist&iacute;a y mediante el ministerio de sus sacerdotes y sus obispos en uni&oacute;n con el Sucesor de Pedro. Cristo est&aacute; aqu&iacute; mediante la fe y el amor de tantos j&oacute;venes que se han preparado espiritualmente para este encuentro, han trabajado mucho y han hecho sacrificios para poder realizar esta peregrinaci&oacute;n de esperanza y compromiso.<\/p>\n<p align=\"left\">3. En cierto sentido el Forum internacional de la juventud representa el n&uacute;cleo de la Jornada mundial de la juventud. No s&oacute;lo est&aacute;is orando y reflexionando sobre el tema de la vida en abundancia que Cristo vino a darnos (cf. <i>Jn<\/i> 10,10), sino que tambi&eacute;n est&aacute;is comparando experiencias de apostolado realizadas en diferentes partes del mundo, a fin de aprender unos de otros y ser confirmados en el liderazgo cristiano que est&aacute;is llamados a ejercer entre vuestros coet&aacute;neos. S&oacute;lo <i>un gran amor a Cristo y a la Iglesia<\/i> os sostendr&aacute; en el apostolado que os espera cuando volv&aacute;is a casa.<\/p>\n<p align=\"left\">Como l&iacute;deres en el campo del apostolado juvenil, vuestra labor consistir&aacute; en ayudar a vuestras parroquias, di&oacute;cesis, asociaciones y movimientos a estar abiertos verdaderamente a las necesidades personales, sociales y espirituales de los j&oacute;venes. Tendr&eacute;is que hallar la manera de hacer participar a los j&oacute;venes en proyectos y actividades de formaci&oacute;n, espiritualidad y servicio, haci&eacute;ndolos responsables de s&iacute; mismos y de sus obras, y preocup&aacute;ndoos por no aislarlos a ellos y su apostolado del resto de la comunidad eclesial. Los j&oacute;venes necesitan poder ver la importancia pr&aacute;ctica de sus esfuerzos para salir al paso de las necesidades reales del pueblo, especialmente de los pobres y marginados. Deber&iacute;an poder ver tambi&eacute;n que su apostolado forma parte plenamente de la misi&oacute;n de la Iglesia en el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;No teng&aacute;is miedo! Denver, como las anteriores Jornadas mundiales de la juventud, es un tiempo de gracia: <i>una gran asamblea de j&oacute;venes<\/i>, que hablan lenguas diferentes, pero todos unidos a la hora de proclamar el misterio de Cristo y de la vida nueva que &eacute;l nos da. Esto es especialmente evidente en las catequesis que est&aacute;n imparti&eacute;ndose estos d&iacute;as en diversas lenguas. En la oraci&oacute;n y el canto, muchas lenguas alaban a Dios. Todo esto hace de <i>Denver un reflejo de lo que aconteci&oacute; en Jerusal&eacute;n durante Pentecost&eacute;s<\/i> (cf. <i>Hch<\/i> 2,1-4). Por encima de toda la variedad de los j&oacute;venes congregados aqu&iacute; \u2014variedad de origen, raza y lengua\u2014 <i>el Esp&iacute;ritu de verdad crear&aacute; la unidad profunda y duradera<\/i> del compromiso por la nueva evangelizaci&oacute;n, en la que la defensa de la vida humana, la promoci&oacute;n de los derechos humanos y la construcci&oacute;n de una civilizaci&oacute;n de amor son tareas urgentes.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Comprometerse en la nueva evangelizaci&oacute;n significa que estamos convencidos de que tenemos algo valioso que ofrecer a la familia humana en el alba del nuevo milenio. Todos los que hemos venido aqu&iacute; \u2014los j&oacute;venes y sus pastores, los obispos y el Papa\u2014 debemos ser conscientes de que no basta ofrecer &laquo;una sabidur&iacute;a meramente humana, casi como una ciencia del vivir bien&raquo; <i>(<a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_07121990_redemptoris-missio.html\">Redemptoris missio<\/a><\/i>, 11). Debemos estar convencidos de qu&eacute; tenemos &laquo;una perla de gran valor&raquo; (cf. <i>Mt<\/i> 13,46), un gran &laquo;tesoro&raquo; (cf. <i>Mt<\/i> 13,44), que es fundamental para la existencia terrena y la salvaci&oacute;n eterna de todo miembro de la raza humana.<\/p>\n<p align=\"left\">La llamada del profeta Isa&iacute;as, narrada en la primera lectura de esta misa, puede comenzar a revelarnos el misterio. Cuando Dios se da a conocer a un ser humano, la esencia de esa comunicaci&oacute;n es <i>una revelaci&oacute;n de su propia santidad<\/i>: &laquo;Al Rey, al Se&ntilde;or de los ej&eacute;rcitos, han visto mis ojos [&#8230;]. Santo santo, santo, el Se&ntilde;or de los ej&eacute;rcitos&raquo; (<i>Is<\/i> 6,5.3). Y nuestra respuesta no puede ser m&aacute;s que una apertura gozosa a esa gloria divina y la aceptaci&oacute;n de sus consecuencias para el significado y la finalidad de nuestra vida.<\/p>\n<p align=\"left\">La experiencia inefable de la <i>santidad de Dios sigue viviendo en la Iglesia<\/i>. Cada d&iacute;a, en el mismo centro de la liturgia eucar&iacute;stica, repetimos las palabras &laquo;<i>Santo, santo, santo es el Se&ntilde;or, Dios del universo<\/i>. Llenos est&aacute;n el cielo y la tierra de tu gloria&raquo; (cf. <i>Is<\/i> 6,3).<\/p>\n<p align=\"left\">Este tesoro sigue viviendo en la Iglesia porque la <i>santidad de Dios se revela en toda su plenitud en Jesucristo<\/i>: &laquo;Pues el mismo Dios que dijo: &laquo;De las tinieblas brille la luz&raquo;, ha hecho brillar la luz en nuestros corazones, para irradiar el conocimiento de la gloria de Dios que est&aacute; en la faz de Cristo&raquo; <i>(2Co<\/i> 4,6).<\/p>\n<p align=\"left\">La santidad de Dios resplandece en Cristo, el Emmanuel, Dios con nosotros. Mirad, &laquo;la Palabra se hizo carne, y puso su morada entre nosotros, y hemos contemplado su gloria, gloria que recibe del Padre como Hijo &uacute;nico&raquo; (<i>Jn<\/i> 1,14). Y nosotros lo hemos visto, lo hemos o&iacute;do y lo hemos tocado: junto al lago de Galilea, en la monta&ntilde;a de las bienaventuranzas, en el monte Tabor, en el G&oacute;lgota, a lo largo del camino de Ema&uacute;s, en la Eucarist&iacute;a, en la oraci&oacute;n, en la experiencia tangible de toda <i>vocaci&oacute;n<\/i>, especialmente cuando el Se&ntilde;or llama a algunas personas a seguirlo m&aacute;s &iacute;ntimamente por el camino de la consagraci&oacute;n religiosa o del ministerio sacerdotal. Sabemos que Cristo no abandona nunca a su Iglesia. En una &eacute;poca como &eacute;sta, en que muchos est&aacute;n confundidos acerca de las verdades y los valores fundamentales sobre los que deben construir su vida y buscar la salvaci&oacute;n eterna; en que muchos cat&oacute;licos corren peligro de perder su fe, la perla de gran valor; en que no hay bastantes sacerdotes, religiosas y religiosos para apoyar y guiar, y tampoco bastantes religiosos de vida contemplativa para presentar a la gente el sentido de la supremac&iacute;a absoluta de Dios, <i>debemos estar convencidos de que Cristo llama a la puerta de muchos corazones<\/i> y busca j&oacute;venes como vosotros para enviarlos a la vi&ntilde;a, donde les espera una mies abundante.<\/p>\n<p align=\"left\">5. &laquo;Pero \u2014nosotros los seres humanos\u2014 llevamos este <i>tesoro<\/i> en <i>recipientes de barro<\/i>&raquo; <i>(2Co<\/i> 4,7). Por esto, a menudo tenemos miedo de las exigencias del amor del Redentor. Podemos intentar tranquilizar nuestra conciencia d&aacute;ndonos a nosotros mismos, pero de modo parcial y limitado, o de alg&uacute;n modo que nos agrade a nosotros, no siempre como el Se&ntilde;or nos sugiere. Con todo, el hecho de que llevemos ese tesoro en recipientes de barro sirve para hacer patente que &laquo;<i>una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no de nosotros<\/i>&raquo; <i>(2Co<\/i> 4, 7). Dondequiera que los j&oacute;venes permiten que la gracia de Dios act&uacute;e en ellos y produzca una vida nueva, la fuerza extraordinaria del amor divino se libera dentro de su vida y dentro de la vida de la comunidad. Esa fuerza transforma su actitud y su comportamiento, e impulsa inevitablemente a los dem&aacute;s a seguir el mismo camino aventurado. <i> Esa fuerza viene de Dios y no de nosotros<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\">El que os ha invitado a Denver y puede llamaros en cualquier etapa de vuestra peregrinaci&oacute;n por la vida, quiere que pose&aacute;is el tesoro de <i> conocerlo m&aacute;s profundamente<\/i>. Quiere ocupar el lugar central en vuestro coraz&oacute;n y, por ello, purifica vuestro amor y prueba vuestra valent&iacute;a. La conciencia de su presencia, escondida pero cierta act&uacute;a como <i>una brasa que toca vuestros labios<\/i> (cf. <i>Is<\/i> 6,7) y os hace capaces de repetir el &laquo;si&raquo; eterno del Hijo, como dice la carta a los Hebreos: &laquo;Entonces dije: &quot;&iexcl;He aqu&iacute; que vengo \u2014pues de mi est&aacute; escrito en el rollo del libro\u2014 a hacer, oh Dios, tu voluntad!&quot;&raquo; (<i>Hb<\/i>10,7). Ese &laquo;s&iacute;&raquo; gui&oacute; todos los pasos del Hijo del hombre: &laquo;Jes&uacute;s pues, tomando la palabra, les dec&iacute;a: &quot;En verdad en verdad os digo: el Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre: lo que hace &eacute;l, eso tambi&eacute;n lo hace igualmente el Hijo&quot;&raquo; <i>(Jn<\/i> 5,19). Y Mar&iacute;a pronunci&oacute; el mismo &laquo;si&raquo; al plan de Dios para su vida: &laquo;<i>H&aacute;gase en mi seg&uacute;n tu palabra<\/i>&raquo; <i>(Lc<\/i> 1,38).<\/p>\n<p align=\"left\">6. <i>Cristo pregunta a los j&oacute;venes de la Jornada mundial de la juventud: &laquo;&iquest;A qui&eacute;n enviar&eacute;?&raquo;<\/i> <i>(Is<\/i> 6,8). Y cada uno ha de responder con fervor: &laquo;<i>Heme aqu&iacute;: env&iacute;ame<\/i>&raquo; (<i>Is<\/i> 6,8).<\/p>\n<p align=\"left\">No os olvid&eacute;is de las necesidades de vuestros pa&iacute;ses. Escuchad el grito de los pobres y los oprimidos en los pa&iacute;ses y los continentes de los que ven&iacute;s. Estad seguros de que el Evangelio es el &uacute;nico camino de liberaci&oacute;n y salvaci&oacute;n aut&eacute;nticas para los pueblos del mundo: &laquo;<i>Tu salvaci&oacute;n, oh Se&ntilde;or, es para todos los pueblos&raquo;<\/i> <i>(Salmo responsorial,<\/i> <i>Sal<\/i> 95).<\/p>\n<p align=\"left\">Todos los que, en respuesta a la invitaci&oacute;n de Cristo, han venido a Denver para tomar parte en la Jornada mundial de la juventud, deben escuchar sus palabras: &laquo;Id [&#8230;] y proclamad la buena nueva&raquo; <i>(Mc<\/i> 16,15).<\/p>\n<p align=\"left\">Oremos con fervor al Se&ntilde;or de la mies, a fin de que los j&oacute;venes del mundo no duden en responder: &laquo;<i>&iexcl;Heme aqu&iacute;: env&iacute;ame!&raquo;. &laquo;&iexcl;Env&iacute;anos!<\/i>&raquo;. Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIII JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD SANTA MISA PARA LOS DELEGADOS DEL FORUM DE LOS J&Oacute;VENES HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Catedral de la Inmaculada Concepci&oacute;n de DenverS&aacute;bado 14 de agosto de 1993 &nbsp; &laquo;Id por todo el mundo&raquo; (Mc 16,15). 1. Las &uacute;ltimas palabras de Cristo a sus Ap&oacute;stoles en el evangelio &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-jamaica-mexico-y-denver-santa-misa-para-los-delegados-del-forum-de-la-juventud-14-de-agosto-de-1993\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje apost\u00f3lico a Jamaica, M\u00e9xico y Denver: Santa Misa para los delegados del Forum de la juventud (14 de agosto de 1993)\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40004","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40004","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40004"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40004\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40004"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40004"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40004"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}