{"id":40006,"date":"2016-10-05T23:29:42","date_gmt":"2016-10-06T04:29:42","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-espana-ceremonia-de-canonizacion-en-madrid-del-beato-enrique-de-osso-y-cervello-16-de-junio-de-1993\/"},"modified":"2016-10-05T23:29:42","modified_gmt":"2016-10-06T04:29:42","slug":"viaje-apostolico-a-espana-ceremonia-de-canonizacion-en-madrid-del-beato-enrique-de-osso-y-cervello-16-de-junio-de-1993","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-espana-ceremonia-de-canonizacion-en-madrid-del-beato-enrique-de-osso-y-cervello-16-de-junio-de-1993\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Espa\u00f1a: Ceremonia de canonizaci\u00f3n en Madrid del beato Enrique de Oss\u00f3 y Cervell\u00f3 (16 de junio de 1993)"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b>CANONIZACI&Oacute;N DE ENRIQUE DE OSS&Oacute; Y CERVELL&Oacute;<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b><i> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><i>Plaza de Col&oacute;n, Madrid<br \/>Mi&eacute;rcoles 16 de junio de 1993<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">\u201cVosotros sois la <i>sal de la tierra<\/i>&#8230; <br \/>Vosotros sois la <i>luz del mund<\/i>o\u201d (<i>Mt<\/i> 5, 13-14). <\/p>\n<p align=\"left\">1. Estas palabras del Se&ntilde;or resuenan con toda su fuerza y grandeza cada vez que la Iglesia se re&uacute;ne para celebrar el don de la santidad en uno de sus hijos. Resuenan hoy, de manera especial, en esta gran asamblea, que, junto con el Obispo de Roma, se congrega como \u201clinaje escogido, sacerdocio real, naci&oacute;n consagrada, pueblo adquirido por Dios para proclamar las obras del que os llam&oacute; de las tinieblas a su luz admirable\u201d (<i>1P<\/i> 2, 9). Aqu&iacute; est&aacute;, en efecto, el pueblo santo de Dios, llamado a ser, por la gracia divina, sal de la tierra y luz del mundo. <\/p>\n<p align=\"left\">Testigo de la luz divina fue el beato Enrique de Oss&oacute; y Cervell&oacute;, a quien la Iglesia eleva hoy a la gloria de la santidad y lo propone como modelo al pueblo cristiano. La Iglesia universal se alegra y se goza con este hijo suyo que, fiel a la llamada de Dios, entendi&oacute; que &laquo;la aportaci&oacute;n primera y fundamental a la edificaci&oacute;n de la misma Iglesia en cuanto \u201ccomuni&oacute;n de los santos\u201d&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a><\/i>, 17) era su propia santidad. La semilla de santidad que recibi&oacute; en el bautismo, madur&oacute;, dio fruto y fue devuelta a la Iglesia enriquecida con su carisma personal. <\/p>\n<p align=\"left\">2. Cu&aacute;l fue este carisma? Cu&aacute;l fue el don recibido de Dios que fructific&oacute; en la vida del nuevo santo? Las lecturas b&iacute;blicas que han sido proclamadas nos dan la respuesta justa a estas preguntas. Enrique de Oss&oacute; busc&oacute; y encontr&oacute; <i>la sabidur&iacute;a<\/i>; la prefiri&oacute; a los cetros, a los tronos y a la riqueza (<i>Sb<\/i> 7, 8). Desde su juventud, al abandonar la casa paterna, refugi&aacute;ndose en el monasterio de Montserrat, sinti&oacute; que Dios le llamaba para hacerle part&iacute;cipe de su amistad (cf. <i>ib&iacute;d<\/i>. 7, 14). Seducido por la luz que no tiene ocaso (cf. <i>ib&iacute;d<\/i>. 7, 10), encontr&oacute; \u201cel tesoro inagotable\u201d (cf. <i>ib&iacute;d<\/i>. 7, 14) y lo dej&oacute; todo por poseerlo (cf <i> Mt<\/i> 13, 44-46). Su padre quer&iacute;a que fuera comerciante; y &eacute;l, como el comerciante de la par&aacute;bola evang&eacute;lica, prefiri&oacute; la perla de gran valor, que es Jesucristo. <i>El amor a Jesucristo le condujo al sacerdocio<\/i>, y en el ministerio sacerdotal Enrique de Oss&oacute; encontr&oacute; la clave para vivir su identificaci&oacute;n con Cristo y su celo apost&oacute;lico. Como \u201cbuen soldado de Cristo Jes&uacute;s\u201d (<i>2Tm<\/i> 2, 3) tom&oacute; parte en los trabajos del evangelio y encontr&oacute; fuerzas en la gracia divina para comunicar a los dem&aacute;s la sabidur&iacute;a que hab&iacute;a recibido. Su vida fue, en todo momento, contacto &iacute;ntimo con Jes&uacute;s, abnegaci&oacute;n y sacrificio, generosa entrega apost&oacute;lica. <\/p>\n<p align=\"left\">3. Adem&aacute;s del sacerdocio supo desarrollar su gran vocaci&oacute;n a la ense&ntilde;anza. No s&oacute;lo hizo descubrir a otros la sabidur&iacute;a escondida en Cristo, sino que <i>sinti&oacute; la necesidad de formar personas<\/i> \u201ccapaces a su vez de ense&ntilde;ar a otros\u201d, seg&uacute;n la expresi&oacute;n de san Pablo a Timoteo (<i>2Tm<\/i> 2, 2). La <i>Compa&ntilde;&iacute;a de Santa Teresa de Jes&uacute;s<\/i>, fundada por &eacute;l, no tiene otro fin que conocer y amar a Cristo, y as&iacute; hacer que sea conocido y amado por los dem&aacute;s. El carisma de vuestro Fundador, amadas religiosas, sigue vivo en vosotras. La celebraci&oacute;n de hoy es una invitaci&oacute;n que el Se&ntilde;or os dirige para que continu&eacute;is vuestro fecundo servicio eclesial desde la santidad de vida y empe&ntilde;o apost&oacute;lico, sobre todo a trav&eacute;s de la ense&ntilde;anza y formaci&oacute;n de la juventud. <\/p>\n<p align=\"left\">De la mano de Teresa de Jes&uacute;s, Enrique de Oss&oacute; entiende que el <i>amor a Cristo<\/i> tiene que ser el <i>centro de su obra<\/i>. Un amor a Cristo que cautive y arrebate a los hombres gan&aacute;ndolos para el evangelio. Urgido por este amor, este ejemplar sacerdote, nacido en Catalu&ntilde;a, dirigir&aacute; su acci&oacute;n a los ni&ntilde;os m&aacute;s necesitados, a los j&oacute;venes labradores, a todos los hombres, sin distinci&oacute;n de edad o condici&oacute;n social; y, muy especialmente, dirigi&oacute; su quehacer apost&oacute;lico a la mujer, consciente de su capacidad para transformar la sociedad: \u201cEl mundo ha sido siempre \u2013dec&iacute;a\u2013 lo que le han hecho las mujeres. Un mundo hecho por vosotras, formadas seg&uacute;n el modelo de la Virgen Mar&iacute;a con las ense&ntilde;anzas de Teresa\u201d (Enrique de Oss&oacute; y Cervell&oacute;, <i> Escritos<\/i>, t. I, Barcelona, 1976, 207). Este ardiente deseo de que Jesucristo fuera conocido y amado por todo el mundo hizo que Enrique de Oss&oacute; centrase toda su actividad apost&oacute;lica en la <i>catequesis<\/i>. En la c&aacute;tedra del Seminario de Tortosa, o con los ni&ntilde;os y la gente sencilla del pueblo, el virtuoso sacerdote revela el rostro de Cristo Maestro que, compadecido de la gente, les ense&ntilde;aba el camino del cielo. <\/p>\n<p align=\"left\">Su esp&iacute;ritu est&aacute; marcado por la centralidad de la persona de Jesucristo. \u201cPensar, sentir, amar como Cristo Jes&uacute;s; obrar, conversar y hablar como &Eacute;l; conformar, en una palabra, toda nuestra vida con la de Cristo; revestirnos de Cristo Jes&uacute;s es nuestra ocupaci&oacute;n esencial\u201d (<i>Ib&iacute;d<\/i>., t. III, Barcelona, 1976, 456). Y junto a Cristo, profesaba una <i>piedad mariana<\/i> entra&ntilde;able y profunda, as&iacute; como una admiraci&oacute;n por el valor educativo de la persona y <i>la obra de Santa Teresa de Jes&uacute;<\/i>s. <\/p>\n<p align=\"left\">4. Avui &eacute;s un dia gran per a l\u2019Esgl&eacute;sia, arreu del m&oacute;n, per&ograve; a Espanya en primer lloc. Ho &eacute;s especialment per a vosaltres, els tortosins. <i>Un fill de l\u2019entranyable terra catalana &eacute;s proclamat sant<\/i>; queda incorporat d\u2019aquesta manera a la llarga corrua de sants i beats que s&oacute;n signe eloq&uuml;ent de la riquesa espiritual d\u2019aquest poble cristi&agrave;. <\/p>\n<p align=\"left\">Espanya pot gloriar\u2013se, certament, d\u2019una magn&iacute;fica hist&ograve;ria de santedat; &eacute;s cert per&ograve; igualment que, en els nostres dies, per afrontar amb decisi&oacute; i esperan&ccedil;a el repte del futur, <i>aquest pa&iacute;s necessita retornar a les seves arrels cristianes<\/i>. <\/p>\n<p align=\"left\">Avui m&eacute;s que mai es pot percebre la necessitat de D&eacute;u. A mesura que la visi&oacute; de la vida es secularitza, la societat es deshumanitza encara m&eacute;s, perqu&egrave; es perd la perspectiva justa de les relacions entre els homes; quan es debilita la dimensi&oacute; trascendent de l\u2019exist&egrave;ncia, s\u2019empetiteix el sentit de les relacions personals i de la hist&ograve;ria, i es posa en perill la dignitat i la llibertat de la persona humana, que nom&eacute;s t&eacute; D&eacute;u, el seu Creador, com a font i com a terme. <\/p>\n<p align=\"left\">5. Por ello, en esta celebraci&oacute;n lit&uacute;rgica, que ve reunidos a tan gran n&uacute;mero de personas de la Archidi&oacute;cesis de Madrid y de las di&oacute;cesis de Alcal&aacute; y Getafe, de la di&oacute;cesis de Tortosa, patria del nuevo santo, y de las dem&aacute;s di&oacute;cesis catalanas, as&iacute; como de otros muchos lugares de la querida Espa&ntilde;a, quiero dirigir un especial mensaje de aliento y esperanza a las familias espa&ntilde;olas. A ellas, que son los <i>santuarios del amor y de la vida <\/i>(<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_01051991_centesimus-annus.html\">Centesimus annus<\/a><\/i>, 39), las exhorto a ser verdaderas \u201c iglesias dom&eacute;sticas \u201d, lugar de encuentro con Dios, centro de irradiaci&oacute;n de la fe, escuela de vida cristiana. \u201cEl futuro de la humanidad se fragua en la familia; por consiguiente, es indispensable y urgente que todo hombre de buena voluntad se esfuerce por salvar y promover los valores y exigencias de la familia\u201d (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_19811122_familiaris-consortio.html\">Familiaris consortio<\/a><\/i>, 86). Son bien conocidos los problemas que en nuestros d&iacute;as asedian al matrimonio y a la instituci&oacute;n familiar; por eso, es necesario presentar con autenticidad el ideal de la <i>familia cristian<\/i>a, basado en la<i> unidad y fidelidad del matrimonio, abierto a la fecundidad<\/i>, guiado por el amor. Y c&oacute;mo no expresar vivo apoyo a los reiterados pronunciamientos del Episcopado espa&ntilde;ol en favor de la vida y sobre la ilicitud del aborto? Exhorto a todos a no desistir en la <i>defensa de la dignidad de toda vida humana<\/i>, en la indisolubilidad del matrimonio, en la fidelidad del amor conyugal, en la educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y de los j&oacute;venes siguiendo los principios cristianos, frente a ideolog&iacute;as ciegas que niegan la transcendencia y a las que la historia reciente ha descalificado al mostrar su verdadero rostro. <\/p>\n<p align=\"left\">6. Que en el seno de los hogares cristianos, <i>los j&oacute;venes<\/i>, que son la gran fuerza y esperanza de un pueblo, puedan descubrir ideales altos y nobles que satisfagan las ansias de sus corazones y les aparte de la tentaci&oacute;n de una cultura insolidaria y sin horizontes que conduce irremediablemente al vac&iacute;o y al desaliento. La <i>educaci&oacute;n de los ni&ntilde;os y j&oacute;venes<\/i>, queridos hermanos y hermanas, sigue teniendo una importancia fundamental para la misi&oacute;n de la Iglesia y para la misma sociedad civil. Por eso es preciso que los padres y madres cristianos sigan afirmando y sosteniendo el <i>derecho a una escuela cat&oacute;lica<\/i>, aut&eacute;nticamente libre, en la que se imparta una verdadera educaci&oacute;n religiosa y en la que los derechos de la familia sean convenientemente atendidos y tutelados. Todo ello redundar&aacute; en beneficio del bien com&uacute;n, ya que la instrucci&oacute;n religiosa contribuye a preparar ciudadanos dispuestos a construir una sociedad que sea cada vez m&aacute;s justa, fraterna y solidaria. <\/p>\n<p align=\"left\">J&oacute;venes que me escuch&aacute;is: dejadme repetiros lo que ya os dije en Santiago de Compostela, en la Jornada Mundial de la Juventud: \u201c&iexcl;No teng&aacute;is miedo a ser santos!\u201d. <i>Seguid a Jesucristo, que es fuente de libertad y de vid<\/i>a. Abr&iacute;os al Se&ntilde;or para que &Eacute;l ilumine todos vuestros pasos. Que &Eacute;l sea vuestro tesoro m&aacute;s querido; y si os llamara a una intimidad mayor en la vida sacerdotal o religiosa, no cerr&eacute;is vuestro coraz&oacute;n. La docilidad a su llamada no mermar&aacute; en nada la plenitud de vuestra vida: al contrario, la multiplicar&aacute;, la ensanchar&aacute; hasta abrazar con vuestro amor los confines del mundo. <i> &iexcl;Dejaos amar y salvar por Cristo<\/i>, dejaos iluminar por su poderosa luz! As&iacute; ser&eacute;is luz de vida y de esperanza en medio de esta sociedad. <\/p>\n<p align=\"left\">7. Estamos celebrando esta Eucarist&iacute;a en la Plaza dedicada a <i>Col&oacute;n<\/i>, <i>el descubridor de Am&eacute;rica<\/i>. Los monumentos que nos rodean recuerdan aquel encuentro de dos mundos, en el que jug&oacute; un papel tan decisivo la fe cat&oacute;lica. En el marco de la conmemoraci&oacute;n del V Centenario de la Evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, el 12 de octubre pasado, en Santo Domingo, y junto con todo el Episcopado Latinoamericano, quise dar gracias a Dios una vez m&aacute;s por \u201cla llegada de la luz que ha alumbrado de vida y esperanza el caminar de los pueblos que, hace ahora quinientos a&ntilde;os, nacieron a la fe cristiana\u201d (<i>Homil&iacute;a de la misa para la conmemoraci&oacute;n del V Centenario de la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica<\/i>, n. 3, 11 de octubre de 1992). Aquel descubrimiento, que cambi&oacute; la historia del mundo, fue una apremiante llamada del Esp&iacute;ritu a la Iglesia, y especialmente a la Iglesia espa&ntilde;ola, que supo responder generosamente con ferviente ardor misionero. Tambi&eacute;n hoy se hace apremiante la nueva evangelizaci&oacute;n, para renovar la riqueza y vitalidad de los valores cristianos en una sociedad que da muestras de desorientaci&oacute;n y desencanto. Es necesario, pues, una acci&oacute;n evangelizadora que fomente las actitudes cristianas de mayor autenticidad personal y social, y en la que participen todos los miembros de las comunidades eclesiales. En esta solemne ceremonia de canonizaci&oacute;n del sacerdote Enrique de Oss&oacute;, hay que resaltar que la nueva evangelizaci&oacute;n a la que estamos llamados ha de tener como primer objetivo el hacer vida entre los fieles el <i>ideal de santidad<\/i>. Una santidad que se manifieste en el testimonio de la propia fe, en la caridad sin l&iacute;mites, en el amor vivido y ejercido en las actividades de cada d&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">8. Por ello, con la fuerza del amor que irradia de los santos y la esperanza cristiana que nos llena de gozo, dirijo mi llamada a la Iglesia de Espa&ntilde;a: Renueva en ti la gracia del bautismo, &aacute;brete de nuevo a la luz. Es la hora de Dios, no la dejes pasar. No permitas que la sal se vuelva ins&iacute;pida, pues entonces, como dice el Se&ntilde;or, \u201cno sirve para nada, sino para que la pisen los hombres\u201d (<i>Mt<\/i> 5, 13). &iexcl;S&eacute;, tambi&eacute;n hoy, una Iglesia, que en virtud del testimonio de sus santos, muestre a todos el camino de la salvaci&oacute;n! <i> Abrid vuestras vidas a la luz de Jesucristo<\/i>; buscadle donde &Eacute;l est&aacute; vivo: en la fe y en la vida de la Iglesia, en el rostro de los santos. Que, a imitaci&oacute;n y ejemplo de san Enrique de Oss&oacute;, se&aacute;is sal de la tierra y luz del mundo, para que los hombres \u201cvean vuestras buenas obras y den gloria a vuestro Padre que est&aacute; en los cielos\u201d (<i>Mt<\/i> 5, 16). <br \/> Am&eacute;n.  <\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"75%\" size=\"1\" \/>\n<p align=\"left\"><i>(Al final de la Celebraci&oacute;n eucar&iacute;stica el Santo Padre si dirige uan vez m&aacute;s a los numerosos fieles presentes en la Plaza de Col&oacute;n con estas palabras.)<\/i> <\/p>\n<p align=\"left\">Madrile&ntilde;os y espa&ntilde;oles, un gran agradecimiento, un gran agradecimiento a Dios por todas las riquezas de vuestra historia humana y cristiana, por todas. <\/p>\n<p align=\"left\">Un agradecimiento especial por este Congreso Eucar&iacute;stico Internacional que se celebr&oacute; en Sevilla. <br \/> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">ucarist&iacute;a y Evangelizaci&oacute;n, un agradecimiento despu&eacute;s de 500 a&ntilde;os por la evangelizaci&oacute;n de Am&eacute;rica, un agradecimiento a Dios, a Cristo Jes&uacute;s, al Esp&iacute;ritu Santo, por vuestros Santos y Beatos a trav&eacute;s de Santa Teresa de Jes&uacute;s, San Juan de la Cruz, y hoy San Enrique de Oss&oacute;. <\/p>\n<p align=\"left\">Un agradecimiento por vuestra acogida cordial al Papa. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Muchas gracias! Hasta la pr&oacute;xima vez, hasta la pr&oacute;xima vez en los caminos de la nueva evangelizaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">En el nombre del Padre, del Hijo y del Esp&iacute;ritu Santo. <\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VIAJE APOST&Oacute;LICO A ESPA&Ntilde;A CANONIZACI&Oacute;N DE ENRIQUE DE OSS&Oacute; Y CERVELL&Oacute; HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Plaza de Col&oacute;n, MadridMi&eacute;rcoles 16 de junio de 1993 &nbsp; \u201cVosotros sois la sal de la tierra&#8230; Vosotros sois la luz del mundo\u201d (Mt 5, 13-14). 1. 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