{"id":40013,"date":"2016-10-05T23:29:57","date_gmt":"2016-10-06T04:29:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-junio-de-1993-solemnidad-de-corpus-christi-basilica-de-san-juan-de-letran\/"},"modified":"2016-10-05T23:29:57","modified_gmt":"2016-10-06T04:29:57","slug":"10-de-junio-de-1993-solemnidad-de-corpus-christi-basilica-de-san-juan-de-letran","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-junio-de-1993-solemnidad-de-corpus-christi-basilica-de-san-juan-de-letran\/","title":{"rendered":"10 de junio de 1993, Solemnidad de \u00abCorpus Christi\u00bb, Bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">SOLEMNIDAD DE<font face=\"Times New Roman\"> &laquo;CORPUS CHRISTI&raquo;<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font size=\"4\" color=\"#663300\"><b><i>HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/i><\/b><\/font><br \/> <font color=\"#663300\"><i><br \/> Atrio de la Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n<br \/> Jueves 10 de junio de 1993 <\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1.&laquo;<i>Acu&eacute;rdate de todo el camino que el Se&ntilde;or tu Dios te ha hecho andar&raquo;<\/i> (<i>Dt<\/i> 8, 2).<\/p>\n<p>Hoy nos reunimos para tomar parte en una liturgia del camino. La Eucarist&iacute;a que celebramos debe convertirse en el camino que la Iglesia que est&aacute; en Roma ha de recorrer d&iacute;a a d&iacute;a, tal como lo ha recorrido desde los tiempos de los ap&oacute;stoles. Este camino constituye el <i>recuerdo de todos los caminos<\/i> por los que Dios conduc&iacute;a a su pueblo en el desierto.<\/p>\n<p>&laquo;Que tu coraz&oacute;n no se engr&iacute;a de forma que olvides al Se&ntilde;or tu Dios que te sac&oacute; del pa&iacute;s de Egipto&#8230; <i>Te hizo pasar hambre, te dio a comer &eacute;l man&aacute;<\/i> que ni t&uacute; ni tus padres hab&iacute;ais conocido, para mostrarte que no s&oacute;lo de pan vive el hombre, sino que el hombre vive de todo lo que sale de la boca del Se&ntilde;or&raquo; (<i>Dt<\/i> 8, 14. 3).<\/p>\n<p><i>La procesi&oacute;n del Corpus Christi, nuestra liturgia del camino,<\/i> debe ser un recuerdo de esos caminos. Esos cuarenta a&ntilde;os de viaje por el desierto hicieron que aquellos caminos quedaran vinculados al recuerdo del man&aacute;, el <i>alimento que Dios enviaba<\/i> cada d&iacute;a a los hijos e hijas de Israel.<\/p>\n<p>La comida y la bebida son indispensables para el hombre en todos los caminos de su existencia terrena.<\/p>\n<p>2. &laquo;<i>Vuestros padres comieron el man&aacute; en el desierto y murieron&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 49).<\/p>\n<p>Aquel pan-man&aacute;, alimento cotidiano de los peregrinos, era solamente un anuncio. Confirmaba la verdad de que &laquo;<i>no s&oacute;lo de pan vive el hombre,<\/i> sino de toda palabra que sale de la boca de Dios&raquo;.<\/p>\n<p>De la boca de Dios sale la Palabra. <i>La Palabra eterna,<\/i> consustancial al Padre, <i>se hizo carne<\/i> (cf. <i>Jn<\/i> 1, 14). En ella alcanz&oacute; su &aacute;pice la verdad acerca del hombre. En ella tambi&eacute;n se revel&oacute; la verdad divina acerca del Pan de la vida eterna, acerca del alimento y la bebida que la Palabra de Dios destin&oacute; al hombre peregrino por los caminos de la historia y por los desiertos del mundo.<\/p>\n<p>Cristo dijo: &laquo;<i>Yo soy el pan vivo,<\/i> bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivir&aacute; para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 51).<\/p>\n<p>3. Caminando por las calles de la Ciudad Eterna, <i>conservamos vivo el recuerdo de aquellos caminos<\/i> por los que el Dios de la alianza conduc&iacute;a a su pueble a trav&eacute;s del desierto. Conservamos vivo el recuerdo de cuanto el Se&ntilde;or realiz&oacute; y contin&uacute;a realizando en nuestra di&oacute;cesis, que hace algunos d&iacute;as concluy&oacute; su asamblea sinodal. Nuestra vocaci&oacute;n de creyentes es <i>comuni&oacute;n en la fe.<\/i> Estamos llamados a caminar en la comuni&oacute;n testimoniando, ante todo, a Cristo. Ser testigos de Jesucristo, de la Palabra que se hizo carne. Testigos de Jesucristo, que en su carne acept&oacute; la muerte y, despu&eacute;s de haber hecho morir a la muerte, vive.<\/p>\n<p>4. Os saludo a todos con afecto, queridos hermanos y hermanas. Saludo al cardenal vicario y a los dem&aacute;s cardenales presentes, a los obispos auxiliares y a los dem&aacute;s obispos que se encuentran aqu&iacute;, a los sacerdotes, a los religiosos y religiosas, y a los representantes de las parroquias, de las asociaciones y de los movimientos apost&oacute;licos. Os saludo a todos vosotros, que con vuestra presencia hab&eacute;is querido rendir homenaje al sacramento del Cuerpo y de la Sangre de Cristo, tesoro inestimable que la Iglesia custodia con gratitud siempre nueva y amor ardiente.<\/p>\n<p>El patriarca de la Iglesia de Etiop&iacute;a, Su Santidad Abuna Paulos, se ha unido a nuestra celebraci&oacute;n. Su participaci&oacute;n manifiesta la fe com&uacute;n de nuestras Iglesias en la Eucarist&iacute;a, como presencia viva de Jesucristo en medio de sus disc&iacute;pulos.<\/p>\n<p>En nuestra oraci&oacute;n al Se&ntilde;or com&uacute;n incluyamos al Patriarca y a toda su Iglesia. Invoquemos con fervor a Jesucristo, presente en el Sacramento del altar, a fin de que nos sostenga a todos, cat&oacute;licos y ortodoxos, en el camino hacia la unidad plena.<\/p>\n<p>Esta celebraci&oacute;n tiene un significado especial para la di&oacute;cesis de Roma, pues con la santa misa y la procesi&oacute;n del <i>Corpus Christi<\/i> se concluye el itinerario de preparaci&oacute;n a la <i>VIII Jornada mundial de la juventud,<\/i> que se celebrar&aacute; en <i>Denver<\/i> el pr&oacute;ximo mes de agosto.<\/p>\n<p>A vosotros, j&oacute;venes, que tendr&eacute;is la alegr&iacute;a de participar en esa cita eclesial tan importante, <i>os conf&iacute;o el &laquo;mandato&raquo; de dar testimonio con alegr&iacute;a de vuestra fe ante cuantos encontr&eacute;is en vuestro camino<\/i>.<\/p>\n<p>El s&iacute;mbolo eucar&iacute;stico del pel&iacute;cano, distintivo que ostentar&eacute;is en Denver, y que dentro de poco ser&aacute; llevado al altar durante la procesi&oacute;n de las ofertas, expresa el sentido de este testimonio evang&eacute;lico que se os pide. En efecto, alude muy bien al tema de la Jornada mundial de la juventud, que para nuestra di&oacute;cesis es tambi&eacute;n el tema del d&iacute;a del <i>Corpus Christi:<\/i> &laquo;Yo he venido para que tengan vida y la tengan en abundancia&raquo; (<i>Jn<\/i> 10, 10). Queridos j&oacute;venes, con la palabra y el ejemplo sed testigos de la vida nueva que Cristo trajo al mundo.<\/p>\n<p>5. El misterio de la Eucarist&iacute;a, el mensaje eucar&iacute;stico es verdad de vida: &laquo;<i>Si uno come de este pan, vivir&aacute; para siempre&raquo;<\/i>.<\/p>\n<p>Todos debemos ser testigos ante el mundo: tanto nosotros, los que participamos en la Eucarist&iacute;a y que en esta solemnidad caminamos en la procesi&oacute;n del <i>Corpus Christi,<\/i> como vosotros, los j&oacute;venes que ir&eacute;is a Denver.<\/p>\n<p><i>Testigos de la vida,<\/i> que est&aacute; en nosotros mediante Cristo: en el poder de ese Cuerpo que entreg&oacute; en la cruz para la vida del mundo, y en el poder de esa sangre, que derram&oacute; para el perd&oacute;n de los pecados.<\/p>\n<p>Seamos testigos de Cristo.<\/p>\n<p>6. <i>A trav&eacute;s de nosotros Cristo quiere proclamar hoy:<\/i> &laquo;El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en m&iacute;, y yo en &eacute;l&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 56).<\/p>\n<p>Por medio de nosotros Cristo repite a nuestra generaci&oacute;n: &laquo;El que come mi carne y bebe mi sangre, <i>tiene vida eterna,<\/i> y yo lo resucitar&eacute; el &uacute;ltimo d&iacute;a&raquo; (<i>Jn<\/i> 6, 54).<\/p>\n<p>Todo el misterio de la vida se expresa aqu&iacute; hasta el fin, hasta la plenitud escatol&oacute;gica: el hombre se hace part&iacute;cipe de la vida eterna <i>mediante el Cuerpo y la Sangre de Cristo. <\/i>Vida eterna significa la vida de Cristo en nosotros, nuestra vida por Cristo en Dios.<\/p>\n<p>&laquo;Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, tambi&eacute;n <i>el que me coma vivir&aacute; por m&iacute;&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 6, 57).<\/p>\n<p>Somos testigos: <i>Theo-fori, Christo-fori, Pneumato-fori.<\/i><\/p>\n<p>Nuestra boca humana pronuncia palabras de alabanza, <i>expresa la fe de la Iglesia,<\/i> da testimonio <i>de la Palabra que se hizo carne<\/i> &laquo;para que tengan vida y la tengan en abundancia&raquo; (<i>Jn<\/i> 10, 10).<\/p>\n<p><i>Verbum caro, vita in aeternum!<\/i><\/p>\n<p>Am&eacute;n<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1993 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>SOLEMNIDAD DE &laquo;CORPUS CHRISTI&raquo; HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Atrio de la Bas&iacute;lica de San Juan de Letr&aacute;n Jueves 10 de junio de 1993 &nbsp; 1.&laquo;Acu&eacute;rdate de todo el camino que el Se&ntilde;or tu Dios te ha hecho andar&raquo; (Dt 8, 2). Hoy nos reunimos para tomar parte en una liturgia del camino. &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/10-de-junio-de-1993-solemnidad-de-corpus-christi-basilica-de-san-juan-de-letran\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab10 de junio de 1993, Solemnidad de \u00abCorpus Christi\u00bb, Bas\u00edlica de San Juan de Letr\u00e1n\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40013","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40013","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40013"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40013\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40013"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40013"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40013"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}