{"id":40019,"date":"2016-10-05T23:30:49","date_gmt":"2016-10-06T04:30:49","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-octubre-de-1994-beatificacion-de-cinco-religiosos\/"},"modified":"2016-10-05T23:30:49","modified_gmt":"2016-10-06T04:30:49","slug":"16-de-octubre-de-1994-beatificacion-de-cinco-religiosos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/16-de-octubre-de-1994-beatificacion-de-cinco-religiosos\/","title":{"rendered":"16 de octubre de 1994, Beatificaci\u00f3n de cinco religiosos"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">BEATIFICACI&Oacute;N DE CINCO RELIGIOSOS<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><b><i><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/> <\/font><\/i><\/b><br \/><i>Domingo16 de octubre de 1994<\/i><\/font><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>1. &laquo;El Hijo del hombre ha venido para servir&raquo; (cf. <i>Mc<\/i> 10, 45).<\/p>\n<p>Con estas palabras, que hemos escuchado en el pasaje evang&eacute;lico de hoy, Jes&uacute;s responde a la petici&oacute;n de los hijos de Zebedeo: los ap&oacute;stoles Santiago y Juan. En la narraci&oacute;n del evangelista Marcos son ellos mismos quienes solicitan poder sentarse, en la gloria, uno a la derecha y otro a la izquierda de su maestro; en cambio, en el relato de san Mateo la pregunta la formula su madre (cf. <i>Mt<\/i> 20, 20).<\/p>\n<p>&laquo;No sab&eacute;is lo que ped&iacute;s&raquo; (<i>Mc<\/i> 10, 38), es la respuesta de Cristo. En efecto, le piden poder participar inmediatamente en la gloria del Reino de Dios, mientras que el camino que lleva a ella pasa necesariamente a trav&eacute;s del c&aacute;liz de la pasi&oacute;n, el c&aacute;liz que Jes&uacute;s deber&aacute; beber hasta las heces. El Se&ntilde;or pregunta a los ap&oacute;stoles: &laquo;&iquest;Pod&eacute;is beber el c&aacute;liz que yo voy a beber?&raquo;. Ellos responde: &laquo;Si podemos&raquo; (<i>Mc<\/i> 10, 38). Tal vez en ese momento no saben con precisi&oacute;n lo que implica su asentimiento. En cambio, el Maestro sabe muy bien que, cuando llegue su hora, participar&aacute;n del c&aacute;liz de su pasi&oacute;n (cf. <i>Mc<\/i> 10, 39), correspondiendo fielmente a la gracia del martirio.<\/p>\n<p>Hasta aqu&iacute; la primera parte de la respuesta de Jes&uacute;s. La segunda es a&uacute;n m&aacute;s importante. Explica a los dos hermanos que en su Reino la actitud de servicio es la medida de grandeza: &laquo;El que quiera llegar a ser grande entre vosotros, ser&aacute; esclavo de todos, que tampoco el Hijo del hombre ha venido a ser servido, sino a servir y a dar su vida como rescate por muchos&raquo; (<i>Mc<\/i> 10, 44-45).<\/p>\n<p>2. Tenemos ante nuestros ojos la escena que describe el evangelista y resuenan en lo m&aacute;s &iacute;ntimo de nuestro coraz&oacute;n las palabras del Maestro divino mientras, durante esta liturgia dominical, elevamos a la gloria de los altares a cinco nuevos Beatos, que gastaron su existencia en la consagraci&oacute;n generosa a Dios y en el servicio generoso a sus hermanos. Son los siguientes: Nicol&aacute;s Roland, sacerdote y Fundador de la Congregaci&oacute;n de las Religiosas del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s; Alberto Hurtado Cruchaga, Sacerdote de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s; Mar&iacute;a Rafols, Fundadora de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana; Petra de San Jos&eacute; Florido, Fundadora del Instituto de las Religiosas &quot;Madres de Desamparados y de San Jos&eacute; de la Monta&ntilde;a&quot;; Josefina Vannini, Fundadora de la Congregaci&oacute;n de las Hijas de San Camilo.<\/p>\n<p>Son hijos e hijas de la Iglesia, llenos de santa osad&iacute;a, que eligieron el camino del servicio, siguiendo las huellas del Hijo del hombre, quien no vino para ser servido dando su vida como rescate por muchos (cf. <i>Mc<\/i> 10, 45).<\/p>\n<p>La santidad en la Iglesia tiene siempre su manantial en el misterio de la Redenci&oacute;n.<\/p>\n<p>3. La liturgia de hoy, queridos hermanos y hermanas, nos recuerda con insistencia el misterio de la Redenci&oacute;n. S&iacute;, tenemos &laquo;un sumo sacerdote que penetr&oacute; los cielos&raquo; (<i>Hb<\/i> 4, 14). Es Cristo Jes&uacute;s, el Se&ntilde;or crucificado, resucitado, que vive en la gloria. &Eacute;l fue el alma de la actividad de Nicol&aacute;s Roland.<\/p>\n<p>A lo largo de su vida, breve pero de gran densidad espiritual, permiti&oacute; siempre que el Redentor cumpliera su misi&oacute;n de sumo sacerdote a trav&eacute;s de &eacute;l. Configurado con Cristo, compart&iacute;a su amor a los que conduc&iacute;a hacia el sacerdocio &laquo;a fin de alcanzar misericordia&raquo; (<i>Hb<\/i> 4, 16) para ellos: &laquo;El amor inmenso que Jes&uacute;s os tiene \u2014les dec&iacute;a\u2014 es mucho m&aacute;s grande que vuestra infidelidad&raquo;.<\/p>\n<p>Esta fe y esta esperanza indefectibles en el amor misericordioso del Verbo encarnado lo llevaron a fundar la congregaci&oacute;n de las Religiosas del Ni&ntilde;o Jes&uacute;s, que se consagrar&iacute;an al apostolado de la educaci&oacute;n y de la evangelizaci&oacute;n de los ni&ntilde;os pobres. En efecto, de manera admirable, afirmaba: &laquo;Los hu&eacute;rfanos representan a Jesucristo en su infancia&raquo;.<\/p>\n<p>&iexcl;Bendito sea Dios que, mientras se est&aacute; celebrando el S&iacute;nodo de los Obispos sobre la vida consagrada, nos impulsa a reconocer en Nicol&aacute;s Rolan, quien promovi&oacute; la educaci&oacute;n de los m&aacute;s pobres, un vivo ejemplo para tantos religiosos y religiosas de nuestro tiempo!<\/p>\n<p>4. &laquo;El Hijo del hombre no ha venido para ser servido, sino para servir&raquo; (<i>Mc<\/i> 10, 45). El Beato Alberto Hurtado se hizo servidor para acercar los hombres a Dios. Su profunda vida interior dejaba en quienes le trataron la imagen imborrable de hombre de Dios siempre dispuesto a la ayuda generosa. Su figura de religioso ejemplar en el cumplimiento heroico de sus votos cobra especial realce precisamente en estos d&iacute;as en los que se est&aacute; celebrando el S&iacute;nodo de los Obispos dedicado a la vida consagrada.<\/p>\n<p>En su ministerio sacerdotal, marcado por vivo amor a la Iglesia, se distingui&oacute; como maestro en la direcci&oacute;n espiritual y como predicador incansable, transmitiendo a todos el fuego de Cristo que llevaba dentro, especialmente en el fomento de vocaciones sacerdotales y en la formaci&oacute;n de laicos comprometidos en la acci&oacute;n social.<\/p>\n<p>La vida del nuevo Beato nos recuerda que el amor a Cristo no se agota en la sola persona del Verbo encarnado. Amar a Cristo es servir a todo su Cuerpo, especialmente a los m&aacute;s pobres: fue &eacute;sta una gracia singular que el Beato Alberto Hurtado recibi&oacute; y que nosotros hemos de pedir incesantemente a Dios. Impactado por la situaci&oacute;n de los pobres y movido por su fidelidad a la doctrina social de la Iglesia, trabaj&oacute; por remediar los males de su tiempo, ense&ntilde;ando a los j&oacute;venes que &laquo;ser cat&oacute;licos equivale a ser sociales&raquo;. Hijo glorioso del continente americano, el Beato Alberto Hurtado aparece hoy como signo preclaro de la nueva evangelizaci&oacute;n, &laquo;una visita de Dios a la patria chilena&raquo;.<\/p>\n<p>5. En la Beata Mar&iacute;a Rafols contemplamos la acci&oacute;n de Dios que hace &quot;Hero&iacute;na de la caridad&quot; a la humilde joven que dej&oacute; su casa en Villafranca del Pened&eacute;s (Barcelona) y, en compa&ntilde;&iacute;a de un sacerdote y otras once muchachas, comienza un camino de servicio a los enfermos, siguiendo a Cristo y dando, como &Eacute;l, &laquo;su vida en rescate por muchos&raquo; (<i>Mc<\/i> 10, 45).<\/p>\n<p>Contemplativa en la acci&oacute;n: &eacute;ste es el estilo y el mensaje que nos deja Mar&iacute;a Rafols. Las horas de silencio y oraci&oacute;n en la tribuna de la capilla del Hospital de Gracia de Zaragoza, conocida como &quot;Domus infirmorum urbis et orbis&quot;, se prolongan despu&eacute;s en el servicio generoso a todos los desvalidos que all&iacute; se daban cita: enfermos, dementes, mujeres abandonadas a su suerte y ni&ntilde;os. De este modo manifiesta que la caridad, la verdadera caridad, tiene su origen en Dios, que es amor (1 Jn 4, 8).<\/p>\n<p>Despu&eacute;s de gastar gran parte de su vida en el mortificado y escondido servicio de la &quot;Inclusa&quot;, derrochando amor, abnegaci&oacute;n y ternura, abrazada a la cruz consuma su entrega definitiva al Se&ntilde;or, dejando a la Iglesia, y en especial a sus Hijas, la gran ense&ntilde;anza de que la caridad no muere, no pasa jam&aacute;s, la gran lecci&oacute;n de una caridad sin fronteras, vivida en la entrega de cada d&iacute;a. Todos los consagrados podr&aacute;n ver en ella una expresi&oacute;n de la perfecci&oacute;n de la caridad a la que est&aacute;n llamados, y cuya profunda vivencia quiere contribuir a la celebraci&oacute;n de la presente Asamblea sinodal.<\/p>\n<p>6. &laquo;El que quiera ser el primero, sea el siervo de todos&raquo; (<i>Mc<\/i> 10, 44). La Beata Petra de San Jos&eacute; es ejemplo de mujer consagrada que, en medio de innumerables dificultades, acoge con fe el carisma que el Esp&iacute;ritu le otorga al servicio de todos.<\/p>\n<p>Hu&eacute;rfana desde muy ni&ntilde;a tom&oacute; por madre a la Virgen. Esta experiencia marc&oacute; toda su vida, descubriendo que su quehacer deb&iacute;a consistir en ser madre para ni&ntilde;os, j&oacute;venes o ancianos que carec&iacute;an del cari&ntilde;o y afecto familiar. As&iacute; madre Petra manifiesta c&oacute;mo la virginidad de los religiosos y religiosas se convierte en una fecunda maternidad espiritual, encauzada y llevada a plenitud a trav&eacute;s del amor esponsal a Jesucristo, y realizada en la disponibilidad total y abierta a los desamparados.<\/p>\n<p>Sinti&eacute;ndose amada por Dios y respondiendo a ese amor, incluso en medio de las pruebas, nos ofrece un modelo luminoso de oraci&oacute;n, de sacrificio por los hermanos y de servicio a los pobres, manifestaciones de la vida religiosa sobre la que reflexionan ahora los Padre Sinodales.<\/p>\n<p>Su profunda devoci&oacute;n y su confianza ilimitada en San Jos&eacute; caracterizaron toda su vida y su obra, siendo llamada &quot;ap&oacute;stol josefino del siglo XIX&quot;. En los &uacute;ltimo momento de su existencia terrena afloran a sus labios los nombres de Jes&uacute;s, Mar&iacute;a y Jos&eacute;: La Sagrada Familia de Nazaret, en cuya escuela de amor, oraci&oacute;n y misericordia forj&oacute; su espiritualidad, conduciendo a sus Hijas por este camino de santidad.<\/p>\n<p>7. Servir a los que sufren; &eacute;ste es el carisma especial de Josefina Vannini, fundadora de la Congregaci&oacute;n de las Hijas de San Camilo. Ser totalmente de Dios, amado y venerado en quien pasa necesidad, fue su preocupaci&oacute;n constante, traducida en una caridad diaria sin fronteras al lado de los enfermos, siguiendo las huellas de San Camilo de Lellis, el gran ap&oacute;stol de los enfermos.<\/p>\n<p>&laquo;Ved siempre en los enfermos la imagen de Jes&uacute;s que sufre&raquo;, repet&iacute;a la Madre Vannini, invitando a sus hermanas a meditar en el Salvador crucificado, a quien el profeta Isa&iacute;as presenta como &laquo;Despreciable y desecho de hombres, var&oacute;n de dolores y sabedor de dolencias&raquo; (<i>Is<\/i> 53, 3). Y es precisamente aqu&iacute;, en la contemplaci&oacute;n de Cristo en la cruz, donde se encuentra la clave de lectura de la vida y de la actividad de la nueva Beata, que hoy se presenta ante todo el pueblo cristiano como ejemplo luminoso que imitar.<\/p>\n<p>&iexcl;Cu&aacute;n actuales son su testimonio y mensaje! Madre Vannini dirige una apremiante invitaci&oacute;n tambi&eacute;n a los j&oacute;venes de hoy, a menudo vacilantes a la hora de asumir compromisos totales y definitivos. Exhorta a corresponder con generosidad tanto a los que han sido llamados a la vida consagrada, como a los que realizan su vocaci&oacute;n en la vida familiar: Dios tiene para todos un plan de santidad.<\/p>\n<p>8. Hace una semana, en la plaza de San Pedro, se congregaron numerosas familias procedentes de todo el mundo, para celebrar un encuentro especial en el marco del A&ntilde;o de la Familia. En esa ocasi&oacute;n, meditamos en el hecho de que la &quot;communio personarum&quot;, que se act&uacute;a en la familia, abre la perspectiva hacia la &quot;communio personarum&quot; de la que habla el S&iacute;nodo apost&oacute;lico. Es una profesi&oacute;n de fe que constituye, a la vez, un compromiso y un programa que es preciso realizar en la vida. La vocaci&oacute;n a la santidad es, en efecto, la vocaci&oacute;n esencial de todos los miembros del pueblo cristiano.<\/p>\n<p>Hoy damos gracias por todos los que, como las personas que acabamos de inscribir en el cat&aacute;logo de los Beatos, toman parte en su infinita y perfecta santidad. Al mismo tiempo, queremos orar por todas las familias del mundo, para que, construidas sobre el fundamento del &quot;gran sacramento&quot; del matrimonio (cf. Ef 5, 32), se conviertan, ya en la tierra, en el inicio de la &quot;comuni&oacute;n de los santos&quot; que se realizar&aacute; en plenitud en el cielo.<\/p>\n<p>Bendito sea Dios en sus santos, y Santo en todas sus obras. Am&eacute;n. <\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 199<\/font><font color=\"#663300\">4<\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"> &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>BEATIFICACI&Oacute;N DE CINCO RELIGIOSOS HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo16 de octubre de 1994 &nbsp; 1. &laquo;El Hijo del hombre ha venido para servir&raquo; (cf. Mc 10, 45). 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