{"id":40027,"date":"2016-10-05T23:31:47","date_gmt":"2016-10-06T04:31:47","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1995-celebracion-eucaristica-en-la-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:31:47","modified_gmt":"2016-10-06T04:31:47","slug":"8-de-diciembre-de-1995-celebracion-eucaristica-en-la-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1995-celebracion-eucaristica-en-la-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-2\/","title":{"rendered":"8 de diciembre de 1995, Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en la solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda en la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda la Mayor"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA SOLEMNI<font face=\"Times New Roman\">DAD DE L<\/font>A INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><b><font color=\"#663300\" size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\">Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor<br \/> Viernes 8 de diciembre de 1995<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <\/font> <\/p>\n<p>1.<i> &laquo;Alma Redemptoris Mater, quae pervia caeli porta manes &#8230; <\/i>&raquo;. <\/p>\n<p>&laquo;Madre del Redentor, Virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella del mar, ven a librar al pueblo que cae y se quiere levantar. Ante el asombro de cielo y tierra, engendraste a tu santo Creador y permaneces siempre virgen. Recibe el saludo del &aacute;ngel Gabriel y ten piedad de nosotros, pecadores&raquo;. <\/p>\n<p>2. Es la ant&iacute;fona mariana del Adviento. La Iglesia seguir&aacute; cant&aacute;ndola en la liturgia incluso durante el per&iacute;odo de la Navidad del Se&ntilde;or. No s&oacute;lo las palabras aluden al misterio del Adviento. Tambi&eacute;n la melod&iacute;a gregoriana refleja su esp&iacute;ritu, interpretando con admirable arte musical el valor y el sentido del texto latino. <\/p>\n<p><i>&laquo;Natura mirante &#8230; <\/i>&raquo;: &laquo;Ante el asombro de toda la creaci&oacute;n&#8230; &raquo;. Las palabras de la ant&iacute;fona expresan <i>el asombro de la fe, <\/i>que acoge la noticia del misterio de Mar&iacute;a, llamada a ser Madre de Dios. Ese asombro ha encontrado su expresi&oacute;n est&aacute;tica y exaltante en los himnos, en la m&uacute;sica, en el arte figurativo y en los templos. <i>Esta bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor, en Roma, &iquest;no <\/i>es <i>en s&iacute; misma una gran expresi&oacute;n del asombro de la fe <\/i>ante el misterio de la Maternidad divina y ante el misterio de la Inmaculada Concepci&oacute;n? <\/p>\n<p>De este asombro trat&eacute; en la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031987_redemptoris-mater.html\"> Redemptoris Mater<\/a>, <\/i>con ocasi&oacute;n del A&ntilde;o mariano de 1987 (cf. n. 51). Se trata, ante todo, <i>del asombro frente al misterio de Dios, <\/i>que colm&oacute; el abismo de la distancia infinita que separa al Creador de su criatura: <i>&laquo;Tu quae genuisti, natura mirante, tuum sanctum Genitorem&raquo;. <\/i><\/p>\n<p> El asombro ante el misterio del Verbo encarnado es, a la vez,<br \/>\n<i>asombro ante el misterio de la Maternidad de Mar&iacute;a <\/i>y<br \/>\n<i>de su Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/i> &laquo;Porque tanto am&oacute; Dios al mundo que dio a su Hijo &uacute;nico&raquo;<br \/>\n<i>(Jn <\/i>3, 16). Lo dio en el misterio de la Encarnaci&oacute;n, confi&aacute;ndolo a la Virgen inmaculada de Nazaret. <\/p>\n<p>&laquo;Engendraste a tu santo Creador&raquo;: <i>la maternidad virginal de Mar&iacute;a, en cierto sentido, encierra en s&iacute; el motivo de la Inmaculada Concepci&oacute;n. <\/i>Para ser digna Madre del Verbo eterno, Mar&iacute;a no pod&iacute;a estar sometida, ni siquiera por un instante, a la herencia del pecado original. &laquo;El pecado de Ad&aacute;n no tiene lugar en ti&raquo;, como cantamos en el <i>Oficio parvo de la sant&iacute;sima Virgen <\/i>en lengua polaca. <\/p>\n<p>3. &Eacute;ste es el misterio que hoy la Iglesia proyecta en la perspectiva del Adviento. Precisamente en el &aacute;mbito del Adviento resuena, adem&aacute;s, con especial fuerza esta invocaci&oacute;n dirigida a Mar&iacute;a Inmaculada: <i>&laquo;Succurre cadenti, surgere qui curat, populo!&raquo;. <\/i>Se escucha en esta oraci&oacute;n casi como <i>la voz de innumerables generaciones humanas <\/i>que, despu&eacute;s del pecado original, esperaban la venida del Mes&iacute;as. La mirada del pueblo de Dios, siguiendo las palabras del libro del G&eacute;nesis, se dirig&iacute;a hacia la mujer que deb&iacute;a engendrar al Mes&iacute;as, hacia la Madre del Emmanuel. <\/p>\n<p>Aquel <i>&laquo;succurre cadenti&raquo;, <\/i>aquel <i>&laquo;ven a librar&raquo; <\/i>dirigido a Mar&iacute;a, &iquest;no es, a la vez, la revelaci&oacute;n de su particular mediaci&oacute;n en relaci&oacute;n con su Hijo? El ser&aacute; <i>el que viene, <\/i>el que se hace hombre para librar al hombre. La fe de la Iglesia, por tanto, y la misma inconsciente espera de la humanidad, <i> vinculan esta &laquo;obra de liberaci&oacute;n&raquo; tambi&eacute;n a Mar&iacute;a, la Madre del Redentor. <\/i> <\/p>\n<p>De muchas maneras expresa la Iglesia esta fe y esta esperanza: todos los d&iacute;as repite el <i>saludo del &aacute;ngel, <\/i>al que a&ntilde;ade sus propias s&uacute;plicas: &laquo;Santa Mar&iacute;a, Madre de Dios, ruega por nosotros, pecadores&raquo;. Estas palabras &iquest;no expresan lo mismo que dice la ant&iacute;fona: <i>&laquo;Succurre cadenti&raquo;? <\/i>Ruega por nosotros cuando pecamos, cuando caemos, cuando morimos: &laquo;Ahora y en la hora de nuestra muerte&raquo;. <\/p>\n<p>4. A este respecto, en la enc&iacute;clica <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031987_redemptoris-mater.html\"> Redemptoris Mater<\/a> <\/i>se habla de un <i>gran &laquo;cambio espiritual&raquo; <\/i>cf. n. 52): el cambio entre el caer y el levantarse, entre la muerte y la vida. Este cambio es un constante <i>desaf&iacute;o a las conciencias humanas: <\/i>el desaf&iacute;o a toda conciencia hist&oacute;rica del hombre, invitada a seguir el camino del <i>no caer, <\/i>y del levantarse, si ha ca&iacute;do. <\/p>\n<p><i>&laquo;Succurre cadenti, surgere qui curat, populo&raquo;: <\/i>una oraci&oacute;n que exhorta impl&iacute;citamente a no permanecer en la ca&iacute;da. El hombre se quiere levantar. La humanidad que desea levantarse confirma as&iacute; su esperanza con gran optimismo, y constata por la fe que no ha quedado<i> destruida hasta el fondo <\/i>por el pecado original, sino s&oacute;lo debilitada. Precisamente el hombre, dotado de esa naturaleza, eleva con esta espera los ojos hacia la Inmaculada, como un navegante en un mar borrascoso mira hacia la estrella que le orienta en su traves&iacute;a. <\/p>\n<p>5. Y Mar&iacute;a, Madre de la Iglesia, no deja nunca de guiar al pueblo de Dios, precedi&eacute;ndolo en la peregrinaci&oacute;n de la fe y de la esperanza. Al aproximarse el fin del segundo milenio, el Esp&iacute;ritu Santo ha ofrecido a la Iglesia una maravillosa primavera, d&aacute;ndole el <i>concilio Vaticano II. <\/i>Precisamente hace treinta a&ntilde;os, el <i>8 de diciembre de 1965<\/i>, el Papa Pablo VI conclu&iacute;a, con una solemne concelebraci&oacute;n en la plaza de San Pedro, aquel gran acontecimiento eclesial que, con el soplo del Esp&iacute;ritu, dio un fuerte impulso a la barca de la Iglesia y sigue empuj&aacute;ndola tambi&eacute;n hoy en el vasto mar de la historia. <\/p>\n<p>Como hice mediante algunas recientes catequesis, invito a todos <i>a reanudar la rica meditaci&oacute;n del Concilio<u> <\/u><\/i>sobre la sant&iacute;sima Virgen Mar&iacute;a, Madre de Dios en el misterio de Cristo y de la Iglesia, que se halla en el cap&iacute;tulo octavo de la constituci&oacute;n <i> <a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>. <\/i>En efecto, &laquo;la Iglesia, meditando piadosamente sobre ella y contempl&aacute;ndola a la luz del Verbo hecho hombre, llena de reverencia, entra m&aacute;s a fondo en el soberano misterio de la encarnaci&oacute;n y se asemeja cada dia m&aacute;s a su Esposo&raquo; <i> (<a href=\"http:\/\/www.vatican.va\/archive\/hist_councils\/ii_vatican_council\/documents\/vat-ii_const_19641121_lumen-gentium_sp.html\">Lumen gentium<\/a>, <\/i> 65)<i>. <\/i> <\/p>\n<p>Mientras celebramos el sacrificio eucar&iacute;stico, oremos para que la Iglesia, sostenida por la oraci&oacute;n del Virgen sant&iacute;sima como en el cen&aacute;culo el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, sea siempre fiel a la ruta que le ha marcado Cristo y, reflejando la imagen de su rostro, lleve su luz has-ta los &uacute;ltimos confines de la tierra. <\/p>\n<p><i>&laquo;Succurre cadenti, surgere qui curat, populo&raquo;. <\/i>Am&eacute;n. <\/p>\n<p> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1995 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA EN LA SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCI&Oacute;N DE LA VIRGEN MAR&Iacute;A HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Bas&iacute;lica de Santa Mar&iacute;a la Mayor Viernes 8 de diciembre de 1995 1. &laquo;Alma Redemptoris Mater, quae pervia caeli porta manes &#8230; &raquo;. &laquo;Madre del Redentor, Virgen fecunda, puerta del cielo siempre abierta, estrella del &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/8-de-diciembre-de-1995-celebracion-eucaristica-en-la-solemnidad-de-la-inmaculada-concepcion-de-la-virgen-maria-en-la-basilica-de-santa-maria-la-mayor-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab8 de diciembre de 1995, Celebraci\u00f3n eucar\u00edstica en la solemnidad de la Inmaculada Concepci\u00f3n de la Virgen Mar\u00eda en la Bas\u00edlica de Santa Mar\u00eda la Mayor\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40027","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40027"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40027\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}