{"id":40033,"date":"2016-10-05T23:32:16","date_gmt":"2016-10-06T04:32:16","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-1995-misa-para-los-delegados-del-foro-de-la-juventud-en-la-capilla-del-seminario-de-la-universidad-santo-tomas-de-manila\/"},"modified":"2016-10-05T23:32:16","modified_gmt":"2016-10-06T04:32:16","slug":"13-de-enero-de-1995-misa-para-los-delegados-del-foro-de-la-juventud-en-la-capilla-del-seminario-de-la-universidad-santo-tomas-de-manila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/13-de-enero-de-1995-misa-para-los-delegados-del-foro-de-la-juventud-en-la-capilla-del-seminario-de-la-universidad-santo-tomas-de-manila\/","title":{"rendered":"13 de enero de 1995, Misa para los delegados del Foro de la juventud en la Capilla del seminario de la Universidad Santo Tom\u00e1s de Manila"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\">X JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">MISA PARA LOS DELEGADOS DEL FORO DE LOS J<\/font><\/b><font color=\"#663300\"><b>&Oacute;VENES<\/b><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Viernes 13 de enero de 1995<\/font><\/i><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>&laquo;Maestro bueno, &iquest;qu&eacute; he de hacer para conseguir la vida eterna?&raquo;<\/i> (<i>Mc<\/i> 10, 17).<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Queridos amigos en Cristo: <\/i><\/p>\n<p align=\"left\"> 1. En cierta ocasi&oacute;n, un joven plante&oacute; a Jes&uacute;s esa pregunta. Como respuesta, Jes&uacute;s le record&oacute; los mandamientos de Dios. Y cuando el joven le dijo que los hab&iacute;a guardado desde su infancia, <i>Jes&uacute;s lo mir&oacute; con amor y le dijo<\/i>: &laquo;Una cosa te falta: anda, vende cuanto tienes y d&aacute;selo a los pobres y tendr&aacute;s un tesoro en el cielo; luego, ven y s&iacute;gueme&raquo; (<i>Mc<\/i> 10, 21).<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>&laquo;Ven y s&iacute;gueme&raquo;<\/i>. La llamada que el Se&ntilde;or dirigi&oacute; ese d&iacute;a al joven del evangelio resuena tambi&eacute;n en nuestro tiempo. La Iglesia la repite cuando el Papa, los obispos y todas las personas que trabajan en la pastoral juvenil los invitan a reunirse. Son diversas las ocasiones en que los j&oacute;venes se pueden reunir as&iacute;: en sus parroquias y di&oacute;cesis, y, en los &uacute;ltimos diez a&ntilde;os, durante <i>las jornadas mundiales de la juventud<\/i>. En Roma, luego en Buenos Aires (Argentina), y sucesivamente en Santiago de Compostela (Espa&ntilde;a), Jasna G&oacute;ra, Czestochowa (Polonia) y Denver (Estados Unidos). Hoy estamos aqu&iacute; en Manila, en Filipinas, en Extremo Oriente, en Asia. Aunque se hallan presentes delegaciones procedentes de la mayor parte de los pa&iacute;ses del mundo, debemos decir que se trata, de modo especial, de la Jornada mundial de la juventud de las Iglesias de Asia y Extremo Oriente.<\/p>\n<p align=\"left\"> 2. El V <i>Foro internacional de la juventud<\/i>, organizado por el Consejo pontificio para los laicos, cuyo presidente es el cardenal Eduardo Pironio, ha reunido aqu&iacute; a los delegados de las Conferencias episcopales, as&iacute; como de movimientos, asociaciones y grupos eclesiales internacionales, para compartir sus experiencias de apostolado en las diversas partes del mundo y para reflexionar en el tema de la Jornada mundial de la juventud.<\/p>\n<p align=\"left\"> El tema de este a&ntilde;o est&aacute; expresado con las palabras que Cristo dirigi&oacute; a los Ap&oacute;stoles despu&eacute;s de la Resurrecci&oacute;n: <i>&laquo;Como el Padre me envi&oacute;, tambi&eacute;n yo os env&iacute;o&raquo;<\/i> (<i>Jn<\/i> 20, 21). Hace dos mil a&ntilde;os estas palabras <i>pusieron en marcha la misi&oacute;n perenne de la Iglesia de proclamar el Evangelio de la salvaci&oacute;n hasta los confines de la tierra<\/i>. El Se&ntilde;or Jes&uacute;s dijo a los Ap&oacute;stoles: &laquo;Recibid el Esp&iacute;ritu Santo&raquo; (<i>Jn<\/i> 20, 22), y, por obediencia a esas palabras, comenz&oacute; la misi&oacute;n el d&iacute;a de Pentecost&eacute;s, cuando el Esp&iacute;ritu Santo descendi&oacute; sobre los Ap&oacute;stoles y esos hombres sencillos recibieron el poder divino que les capacit&oacute; para anunciar el Evangelio con valent&iacute;a, incluso hasta el derramamiento de su sangre.<\/p>\n<p align=\"left\"> 3. <i>&iquest;Qu&eacute; significan esas palabras hoy?<\/i> &iquest;Qu&eacute; significan para vosotros, j&oacute;venes del Foro internacional de la juventud?<\/p>\n<p align=\"left\"> Cuando Jes&uacute;s dice: &laquo;<i>Como el Padre me envi&oacute;, tambi&eacute;n yo os env&iacute;o<\/i>&raquo;, sus palabras tienen hoy <i>el mismo<\/i> significado que tuvieron inmediatamente despu&eacute;s de la Resurrecci&oacute;n. Al mismo tiempo, <i>tienen un significado siempre nuevo<\/i>. La Jornada mundial de la juventud, y sobre todo el Foro, tienen como objetivo descubrir ese significado, que es a la vez eterno y actual. De alguna manera, <i>vuestro cometido consiste en invitar al Esp&iacute;ritu Santo a este cen&aacute;culo filipino<\/i>, donde las palabras de Jes&uacute;s pueden transformarse una vez m&aacute;s <i>en misi&oacute;n, en un env&iacute;o de ap&oacute;stoles<\/i>.<\/p>\n<p align=\"left\"> 4. Siempre es Cristo quien env&iacute;a. <i>Pero &iquest;a qui&eacute;n env&iacute;a?<\/i> A vosotros, los j&oacute;venes, os mira con amor. Cristo, que dice <i>s&iacute;gueme<\/i>, quiere que viv&aacute;is vuestra vida con un sentido de <i>vocaci&oacute;n<\/i>. Quiere que vuestra vida tenga un significado y una dignidad precisos. La mayor parte de vosotros est&aacute;is llamados al matrimonio y a la vida familiar, pero algunos recibir&aacute;n la vocaci&oacute;n al sacerdocio o a la vida religiosa.<\/p>\n<p align=\"left\"> En efecto, en esta misa se halla presente un grupo representativo de <i>seminaristas, novicios y religiosos j&oacute;venes<\/i>. Saludo a cada uno y os exhorto a responder con decisi&oacute;n a la llamada a un amor total y abnegado al Se&ntilde;or. Son muchas las exigencias del Se&ntilde;or. Os pedir&aacute; la plena entrega de todo vuestro ser para difundir el Evangelio y servir a su pueblo. <i>Pero &iexcl;no teng&aacute;is miedo!<\/i> Sus exigencias son tambi&eacute;n la medida del amor personal que os tiene a cada uno.<\/p>\n<p align=\"left\"> 5. &iquest;Qu&eacute; pide Cristo a los j&oacute;venes? El concilio Vaticano II nos ha ayudado a tomar mayor conciencia del hecho que existen muchos modos de construir la Iglesia. Toda forma de apostolado es v&aacute;lida y fecunda si se realiza <i>en<\/i> la Iglesia, <i>por<\/i> la Iglesia y <i>para<\/i> la Iglesia, el cuerpo m&iacute;stico de Cristo, del que nos habla san Pablo.<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>La Jornada mundial de la juventud puede brindaros a todos una ocasi&oacute;n para descubrir vuestra llamada<\/i>, para discernir el camino particular que Cristo os presenta. La b&uacute;squeda y el descubrimiento de la voluntad de Dios para vosotros es una experiencia profunda y fascinante. Exige de vosotros la actitud de confianza que manifiestan las palabras del salmo de la liturgia de hoy: &laquo;Me ense&ntilde;ar&aacute;s el sendero de la vida, me saciar&aacute;s de gozo en tu presencia, de alegr&iacute;a perpetua a tu derecha&raquo; (<i>Sal<\/i> 15, 1). Al fin de cuentas, toda vocaci&oacute;n, todo camino al que Cristo nos llama, lleva a la realizaci&oacute;n y a la felicidad, pues conduce a Dios, a compartir la misma vida divina.<\/p>\n<p align=\"left\"> Veo que el pueblo de Filipinas es alegre. &iquest;Por qu&eacute; tiene tanta alegr&iacute;a? Estoy convencido de que es porque ha recibido la buena nueva. Los que han recibido la buena nueva viven alegres y radiantes, y adem&aacute;s trasmiten esa alegr&iacute;a a los dem&aacute;s. Hoy esa alegr&iacute;a es concedida al Papa, a los cardenales, a los obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros. Yo personalmente, y todos nosotros, nos sentimos muy agradecidos con el pueblo filipino por esta alegre hospitalidad.<\/p>\n<p align=\"left\"> 6. Volviendo al texto, no vacil&eacute;is en responder a la llamada del Se&ntilde;or. Del pasaje del libro del &Eacute;xodo que hemos le&iacute;do en esta misa podemos aprender c&oacute;mo act&uacute;a el Se&ntilde;or en toda vocaci&oacute;n (cf. <i>Ex<\/i> 3, 1-6. 9-12). En primer lugar, despierta una nueva conciencia de su presencia: la zarza que estaba ardiendo. Cuando comenzamos a mostrar inter&eacute;s, <i>nos llama por nuestro nombre<\/i>. Cuando nuestra respuesta se hace m&aacute;s espec&iacute;fica y, como Mois&eacute;s, decimos: &laquo;Heme aqu&iacute;&raquo; (v. 4), se nos revela m&aacute;s claramente a s&iacute; mismo y nos manifiesta el amor misericordioso que siente hacia su pueblo necesitado. Poco a poco nos lleva a descubrir el modo pr&aacute;ctico en que debemos servirle: &laquo;<i>Yo te env&iacute;o<\/i>&raquo;. De ordinario, en ese momento hacen su aparici&oacute;n los temores y las vacilaciones, que nos turban y nos hacen m&aacute;s dif&iacute;cil la decisi&oacute;n. Entonces tenemos necesidad de escuchar la garant&iacute;a del Se&ntilde;or: &laquo;<i>Yo estar&eacute; contigo<\/i>&raquo; (<i>Ex<\/i> 3, 12). Toda vocaci&oacute;n es una profunda experiencia personal de la verdad de estas palabras: &laquo;<i>Yo estar&eacute; contigo<\/i>&raquo;. Confiero a estas palabras mi convicci&oacute;n personal. Para m&iacute; ha sido muy importante escucharlas. &laquo;Yo estar&eacute; contigo. No tengas miedo&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\"> As&iacute; pues, vemos que toda vocaci&oacute;n al apostolado nace de la familiaridad con la palabra de Dios e implica el ser enviados a transmitir esa palabra a los dem&aacute;s. Esos <i>dem&aacute;s<\/i> pueden ser personas que ya conocen el lenguaje de la palabra revelada. Pero pueden ser tambi&eacute;n personas que a&uacute;n no conocen ese lenguaje, como acontece en el caso de la vocaci&oacute;n misionera. Algunos desconocen la palabra de Dios porque <i>todav&iacute;a no la han escuchado<\/i>. Otros la han <i>olvidado<\/i> y han <i>abandonado<\/i> lo que antes hab&iacute;an escuchado. Cualesquiera que sean las dificultades, el ap&oacute;stol sabe que no est&aacute; nunca solo: &laquo;<i>Yo estar&eacute; siempre contigo<\/i>&raquo;. Pido a Dios todos los d&iacute;as para que los j&oacute;venes cat&oacute;licos del mundo entero escuchen la llamada de Cristo, y su respuesta sea lo que dice el salmo responsorial: &laquo;El Se&ntilde;or es el lote de mi heredad&#8230; Tengo siempre presente al Se&ntilde;or, <i>con &eacute;l a mi derecha no vacilar&eacute;<\/i>&raquo; (<i>Sal<\/i> 15, 5. 8).<\/p>\n<p align=\"left\"> 7. Los j&oacute;venes del mundo deben afrontar <i>grandes compromisos<\/i>; sobre todo los j&oacute;venes cat&oacute;licos de Filipinas, de Asia y de Extremo Oriente, en los umbrales del tercer milenio. <i>La mayor tierra de misi&oacute;n del mundo<\/i> tiene necesidad de obreros y la Iglesia pide constantemente al Se&ntilde;or de la mies que los env&iacute;e, que nos env&iacute;e, que os env&iacute;e.<\/p>\n<p align=\"left\"> Al subir al altar, deseo ofrecer, bajo las especies de pan y vino, junto con los obispos y los sacerdotes presentes hoy aqu&iacute;, todo lo que vosotros, j&oacute;venes, chicos y chicas, llev&aacute;is en vuestro coraz&oacute;n. El pan y el vino, en la Eucarist&iacute;a, se convertir&aacute;n en el cuerpo y la sangre de Cristo. Cuando lo recib&aacute;is en la sagrada Comuni&oacute;n, tened el valor de escuchar su llamada. Permitidme que os manifieste esta llamada con las palabras de un canto que me ense&ntilde;aron algunos j&oacute;venes cuando a&uacute;n me encontraba en mi pa&iacute;s: &laquo;<i>Ven conmigo a salvar el mundo, pues estamos ya en el siglo XX<\/i>&raquo;. Ahora, el siglo XX ya se acerca incluso a su fin. Por eso, Cristo dice: &laquo;<i>Ven conmigo al tercer milenio a salvar el mundo<\/i>&raquo;. Espero vivamente saludar a cada uno de vosotros, que habl&aacute;is lenguas tan diferentes y proven&iacute;s de tantos pa&iacute;ses y naciones del mundo. Anhelo vivamente veros y salir a vuestro encuentro, apoy&aacute;ndome en este bast&oacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>&laquo;Como el Padre me envi&oacute;, tambi&eacute;n yo os env&iacute;o&raquo;<\/i>. Am&eacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" size=\"3\"> <font color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 199<\/font><font color=\"#663300\">5<\/font><font face=\"Times New Roman\" size=\"3\" color=\"#663300\"> &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><\/font><\/p>\n<p align=\"left\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\">&nbsp; <\/font><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>X JORNADA MUNDIAL DE LA JUVENTUD MISA PARA LOS DELEGADOS DEL FORO DE LOS J&Oacute;VENES HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Viernes 13 de enero de 1995 &nbsp; &laquo;Maestro bueno, &iquest;qu&eacute; he de hacer para conseguir la vida eterna?&raquo; (Mc 10, 17). Queridos amigos en Cristo: 1. 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