{"id":40038,"date":"2016-10-05T23:33:07","date_gmt":"2016-10-06T04:33:07","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-venezuela-10-de-febrero-de-1996-santuario-de-nuestra-senora-de-coromoto\/"},"modified":"2016-10-05T23:33:07","modified_gmt":"2016-10-06T04:33:07","slug":"viaje-apostolico-a-venezuela-10-de-febrero-de-1996-santuario-de-nuestra-senora-de-coromoto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-venezuela-10-de-febrero-de-1996-santuario-de-nuestra-senora-de-coromoto\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Venezuela: 10 de febrero de 1996, Santuario de Nuestra Se\u00f1ora de Coromoto"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A GUATEMALA, <br \/> NICARAGUA, EL SALVADOR Y VENEZUELA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">INAUGURACI&Oacute;N DEL NUEVO SANTUARIO <br \/>DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE COROMOTO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font color=\"#663300\"><i>Guanare, s&aacute;bado 10 de febrero de 1996 <\/i><\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;<i>Tu eres el orgullo de nuestro pueblo&raquo; <\/i> (<i>Jdt<\/i> 15, 9)<i>. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">1. En los numerosos santuarios marianos que se levantan en tantos lugares de la tierra, repetirnos estas palabras del Libro de Judit, para expresar nuestra alegr&iacute;a porque <i>la Madre de Dios ha establecido su morada en medio de su pueblo. <\/i>Hoy pronuncian estas mismas palabras los habitantes de Venezuela, que precisamente aqu&iacute;, en Coromoto, se re&uacute;nen para venerarla como <i>Patrona de su Patria. <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Yo expreso tambi&eacute;n la inmensa alegr&iacute;a que me concede la divina Providencia al poder inaugurar hoy este Santuario Nacional de la Virgen de Coromoto, cuya imagen coron&eacute; en mi anterior viaje, encomend&aacute;ndole los hijos e hijas de este noble Pa&iacute;s, los cuales le tributan una gran devoci&oacute;n gracias a la labor de tantos hombres y mujeres que la han propagado y entre los que destaca particularmente un religioso de las Escuelas Cristianas, el Hermano Nectario Mar&iacute;a. <\/p>\n<p align=\"left\">Desde el 8 de septiembre de 1652, Santa Mar&iacute;a de Coromoto acompa&ntilde;a la fe de los indios y los blancos, de los mestizos y los negros de la tierra venezolana. A Ella, la Madre tan amada, le digo una vez m&aacute;s: &laquo;T&uacute; que has entrado tan adentro en los corazones de los fieles a trav&eacute;s de la se&ntilde;al de tu presencia, &#8230; vive como en tu casa en estos corazones, tambi&eacute;n en el futuro&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1979\/documents\/hf_jp-ii_hom_19790127_messico-guadalupe.html\">Homil&iacute;a en la Bas&iacute;lica de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe<\/a><\/i>, 27 de enero de 1979). <\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Desde ahora me felicitar&aacute;n todas las generaciones&raquo; (<i>Lc<\/i> 1, 48), dijo Mar&iacute;a al visitar a su prima Isabel. Precisamente estas palabras se cumplen en tantos y tantos lugares de la tierra, y tambi&eacute;n aqu&iacute;, en vuestra Patria, y de forma particular en este Santuario mariano. <\/p>\n<p align=\"left\">Junto con los Cardenales que me acompa&ntilde;an, me complace saludar reverentemente al Se&ntilde;or Presidente de la Rep&uacute;blica y dem&aacute;s Autoridades presentes. Agradezco al Obispo Monse&ntilde;or Alejandro Figueroa Medina las palabras de bienvenida que me ha dirigido. Saludo al Presidente y Miembros de la Conferencia Episcopal, as&iacute; como a todos los sacerdotes, religiosos, religiosas y fieles que en tan gran n&uacute;mero hab&eacute;is venido a venerar conmigo, con amor y devoci&oacute;n, a la Madre y Virgen de Coromoto, Patrona de Venezuela. <\/p>\n<p align=\"left\">2. En la Carta a los G&aacute;latas san Pablo habla de la maternidad de Mar&iacute;a: &laquo;<i>Cuando se cumpli&oacute; el tiempo, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de una mujer&raquo; <\/i>(<i>Ga <\/i>4,4).<i> <\/i>El &laquo;cumplimiento del tiempo&raquo; indica lo que se expresa tan intensamente en el Adviento, es decir, que la venida del Hijo de Dios estuvo precedida por un per&iacute;odo de espera y preparaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Ese mismo tiempo de espera y preparaci&oacute;n se cumpli&oacute; aqu&iacute;, durante la primera siembra del Evangelio a cargo de los misioneros, cuya tarea, aunque dura y dif&iacute;cil, encontr&oacute; el terreno abonado en el coraz&oacute;n de los hombres y mujeres sedientos de trascendencia y de los valores superiores que dan sentido a la vida humana. En todo momento, la figura cercana y materna de Mar&iacute;a ha sido el mejor modelo a imitar y seguir. As&iacute;, a medida que sobre estas tierras se realizaba el mandato de Cristo, a medida que con la gracia del bautismo se multiplicaban por doquier los hijos de la adopci&oacute;n divina, aparece tambi&eacute;n la Madre (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/homilies\/1979\/documents\/hf_jp-ii_hom_19790127_messico-guadalupe.html\">Homil&iacute;a en la Bas&iacute;lica de Nuestra Se&ntilde;ora de Guadalupe<\/a><\/i>, 27 de enero de 1979). <\/p>\n<p align=\"left\">3.<i> Dios envi&oacute; a su Hijo nacido de Mujer. <\/i>Esto tuvo lugar en la noche de Navidad, como nos lo recuerda tambi&eacute;n el Evangelio de san Lucas que acabamos de escuchar. Ah&iacute; est&aacute;n los pastores que, en las cercan&iacute;as de Bel&eacute;n guardaban sus reba&ntilde;os, ven a medianoche una gran luz y oyen las palabras del anuncio del &aacute;ngel que les llama a acudir a aquella gruta. A continuaci&oacute;n se dirigen all&iacute; y encuentran a Mar&iacute;a con Jos&eacute; y el Ni&ntilde;o, colocado en un pesebre (cf. <i>Lc<\/i> 2, 8-17). Es &eacute;sta la descripci&oacute;n sint&eacute;tica del acontecimiento presentada por san Lucas. <\/p>\n<p align=\"left\">San Pablo en la Carta a los G&aacute;latas muestra una <i>dimensi&oacute;n m&aacute;s profunda de este acontecimiento. <\/i>&laquo;Dios envi&oacute; a su Hijo nacido de una mujer &#8230; para rescatar a los que estaban bajo la ley, para que recibi&eacute;ramos el ser hijos por adopci&oacute;n. Como sois hijos Dios envi&oacute; a vuestros corazones el Esp&iacute;ritu de su Hijo, que clama: &iexcl;Abb&aacute;! (Padre)&raquo; (<i>Ga<\/i> 4, 4-7). <i>La plena dimensi&oacute;n de este misterio no es s&oacute;lo de car&aacute;cter hist&oacute;rico. <\/i>Nos lo expresa san Juan en el Pr&oacute;logo de su Evangelio: &laquo;El Verbo se hizo carne y acamp&oacute; entre nosotros &#8230; Pero a cuantos la recibieron les da poder para ser hijos de Dios&raquo; (<i>Jn<\/i> 1, 14.12). Por eso el <i>Nacimiento del Se&ntilde;or <\/i>es al mismo tiempo <i>la fiesta mariana m&aacute;s grande. <\/i>Veneramos la divina maternidad de la Madre de Dios, mediante la cual el Verbo eterno se hizo hombre. La Sabidur&iacute;a de Dios &laquo;ha echado ra&iacute;ces en un pueblo glorioso&raquo; (cf. <i>Si<\/i> 24, 12), en el Pueblo de Dios y, por medio de &eacute;l, en todas la naciones que acogen la Buena Nueva de la salvaci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">4.<i> <\/i>&laquo;<i>Mar&iacute;a conservaba todas estas cosas medit&aacute;ndolas en su coraz&oacute;n&raquo;<\/i> (<i>Lc<\/i> 2, 19).<\/p>\n<p align=\"left\"> <i>Mar&iacute;a es un testigo singular del misterio divino de la Encarnaci&oacute;n y de la Redenci&oacute;n. <\/i>Lo es como Madre. Una madre experimenta de modo &uacute;nico y exclusivo lo que es el nacimiento de un hijo. A su vez sigue tambi&eacute;n muy de cerca toda la vida del hijo, empezando por los a&ntilde;os de la infancia. El Evangelio presenta, de modo sint&eacute;tico pero totalmente transparente, <i>el testimonio de esta experiencia materna de Mar&iacute;a, <\/i>el cual abarca no s&oacute;lo los a&ntilde;os de la infancia sino tambi&eacute;n el tiempo de su vida p&uacute;blica, su actividad mesi&aacute;nica en Israel y despu&eacute;s la pasi&oacute;n, muerte en cruz y resurrecci&oacute;n. <\/p>\n<p align=\"left\">Si a lo largo de los siglos se han multiplicado en tantos lugares de la tierra los santuarios marianos, si son tan numerosos en Am&eacute;rica Latina y tambi&eacute;n aqu&iacute; en Venezuela, entre los que destaca &eacute;ste de Coromoto donde nos reunimos hoy, es precisamente porque para la Iglesia, para todos nosotros, es muy importante el <i>testimonio materno de Mar&iacute;a sobre Cristo. <\/i> Con su solicitud acompa&ntilde;a la difusi&oacute;n del Evangelio en todas las naciones. Este testimonio de Mar&iacute;a tiene una importancia particular para el continuo crecimiento y expansi&oacute;n de la Iglesia. Mar&iacute;a es Madre de la Iglesia porque es la Madre de Cristo. <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Qu&eacute; profundas son pues las razones para que vuestra Naci&oacute;n cristiana repita en este Santuario: &laquo;<i>T&uacute; eres el orgullo de nuestro pueblo&raquo;! <\/i> (<i>Jdt<\/i> 15, 9).<i> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">5. <i>Mar&iacute;a est&aacute; presente en medio del Pueblo de Dios, <\/i>convocado por la voluntad del Padre en la Iglesia. &laquo;Esta presencia de Mar&iacute;a \u2014como escrib&iacute; en la Enc&iacute;clica &laquo;Redemptoris Mater&raquo;\u2014 encuentra m&uacute;ltiples medios de expresi&oacute;n en nuestros d&iacute;as al igual que a lo largo de la historia de la Iglesia. Posee tambi&eacute;n un amplio radio de acci&oacute;n: por medio de la fe y la piedad de los fieles, por medio de las tradiciones de las familias cristianas o &quot;iglesias dom&eacute;sticas&quot;, de las comunidades parroquiales y misioneras, de los institutos religiosos, de las di&oacute;cesis, por medio de la <i>fuerza atractiva e irradiadora de los grandes santuarios, <\/i>en los que no s&oacute;lo los individuos o grupos locales, sino a veces naciones enteras y continentes buscan el <i>encuentro con la Madre del Se&ntilde;or, <\/i>la que es bienaventurada porque ha cre&iacute;do (<i><a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/encyclicals\/documents\/hf_jp-ii_enc_25031987_redemptoris-mater.html\">Redemptoris Mater<\/a><\/i>, 28). <\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Mar&iacute;a, Templo de la Nueva Alianza y Morada de Dios entre los hombres, <i>est&aacute; presente! <\/i>La inauguraci&oacute;n de este Santuario Nacional, lugar de encuentro con Dios de manos de la Madre del Redentor, es una invitaci&oacute;n a revitalizar la fe; a amar a la Iglesia y a la humanidad con el mismo amor de Cristo; a llevar a cabo la nueva evangelizaci&oacute;n en la l&iacute;nea de las bienaventuranzas, con esp&iacute;ritu de pobreza, mansedumbre, aceptaci&oacute;n de los sufrimientos y persecuciones, trabajando por la justicia y la paz; a comprometerse en la edificaci&oacute;n de una sociedad m&aacute;s fraterna y solidaria; en definitiva, es una invitaci&oacute;n a la santidad, &laquo;presupuesto fundamental y condici&oacute;n insustituible para realizar la misi&oacute;n salv&iacute;fica de la Iglesia&raquo; (<i><a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/apost_exhortations\/documents\/hf_jp-ii_exh_30121988_christifideles-laici.html\">Christifideles laici<\/a><\/i>, 17). <\/p>\n<p align=\"left\">6. A los pies de Nuestra Se&ntilde;ora quiero depositar una vez m&aacute;s todas estas s&uacute;plicas: <\/p>\n<p align=\"left\">Virgen y Madre nuestra de Coromoto, <br \/>que siempre has preservado la fe del pueblo venezolano, <br \/>en tus manos pongo sus alegr&iacute;as y esperanzas, <br \/>las tristezas y sufrimientos de todos tus hijos. <\/p>\n<p align=\"left\">Implora sobre los Obispos y presb&iacute;teros los dones del Esp&iacute;ritu, <br \/>para que, fieles a sus promesas sacerdotales, <br \/>sean infatigables mensajeros de la Buena Nueva, <br \/>especialmente entre los m&aacute;s pobres y necesitados. <\/p>\n<p>Infunde en los religiosos y religiosas <br \/>el ejemplo de tu entrega total a Dios, <br \/>para que en el servicio abnegado a los hermanos <br \/>los acompa&ntilde;en en sus trabajos y necesidades. <\/p>\n<p>Madre de la Iglesia, alienta a los fieles laicos, <br \/>comprometidos en la Nueva Evangelizaci&oacute;n, <br \/>para que, con la promoci&oacute;n humana y <br \/> la evangelizaci&oacute;n de la cultura, <br \/>sean aut&eacute;nticos ap&oacute;stoles en el Tercer Milenio. <\/p>\n<p align=\"left\">Protege a todas las familias venezolanas <br \/>para que sean verdaderas iglesias dom&eacute;sticas, <br \/>donde se custodie el tesoro de la fe y de la vida, <br \/>se ense&ntilde;e y se practique siempre la caridad fraterna. <\/p>\n<p align=\"left\">Ayuda a los cat&oacute;licos a ser sal y luz para los dem&aacute;s, <br \/>como aut&eacute;nticos testigos de Cristo, presencia salvadora del Se&ntilde;or, <br \/>fuente de paz, de alegr&iacute;a y de esperanza. <\/p>\n<p align=\"left\">Reina y Madre Santa de Coromoto, <br \/>ilumina a quienes rigen los destinos de Venezuela, <br \/>para que trabajen por el progreso de todos, <br \/> salvaguardando los valores morales y sociales cristianos. <\/p>\n<p align=\"left\">Ayuda a todos y cada uno de tus hijos e hijas, <br \/>para que con Cristo, nuestro Se&ntilde;or y Hermano,<br \/>caminen juntos hacia el Padre <br \/>en la unidad del Esp&iacute;ritu Santo. <\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A GUATEMALA, NICARAGUA, EL SALVADOR Y VENEZUELA INAUGURACI&Oacute;N DEL NUEVO SANTUARIO DE NUESTRA SE&Ntilde;ORA DE COROMOTO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Guanare, s&aacute;bado 10 de febrero de 1996 &nbsp; &laquo;Tu eres el orgullo de nuestro pueblo&raquo; (Jdt 15, 9). 1. 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