{"id":40040,"date":"2016-10-05T23:33:10","date_gmt":"2016-10-06T04:33:10","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-nicaragua-7-de-febrero-de-1996-misa-para-las-familias-en-managua\/"},"modified":"2016-10-05T23:33:10","modified_gmt":"2016-10-06T04:33:10","slug":"viaje-apostolico-a-nicaragua-7-de-febrero-de-1996-misa-para-las-familias-en-managua","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-nicaragua-7-de-febrero-de-1996-misa-para-las-familias-en-managua\/","title":{"rendered":"Viaje Apost\u00f3lico a Nicaragua: 7 de febrero de 1996, Misa para las familias en Managua"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA PASTORAL A GUATEMALA, <br \/> NICARAGUA, EL SALVADOR Y VENEZUELA<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <b><font color=\"#663300\">CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA PARA LAS FAMILIAS <br \/>EN EL PARQUE MALEC&Oacute;N<\/font><\/b><font color=\"#663300\"><b><\/p>\n<p><\/b><\/font><i><font color=\"#663300\"><b><font size=\"4\"> HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<br \/><\/font><\/b><br \/>Managua, mi&eacute;rcoles 7 de febrero de 1996 <\/font> <\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><i>Amados hermanos en el episcopado, <br \/>queridas familias de Nicaragua:<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">&laquo;Hubo una boda en Can&aacute; de Galilea, a la cual asisti&oacute; la madre de Jes&uacute;s. <i>Este y sus disc&iacute;pulos tambi&eacute;n fueron invitados&raquo; <\/i>(<i>Jn <\/i>2, 1-2).<\/p>\n<p align=\"left\">1. As&iacute; leemos en el Evangelio de san Juan sobre la &laquo;primera de sus se&ntilde;ales milagrosas&raquo;, que Jes&uacute;s de Nazaret hizo con ocasi&oacute;n de una boda.<\/p>\n<p align=\"left\">Quiero detenerme ahora en esta invitaci&oacute;n, porque <i>yo tambi&eacute;n he venido a Nicaragua, invitado <\/i>por las Autoridades supremas de vuestro pa&iacute;s y por los Pastores de la Iglesia cat&oacute;lica. Ha sido una invitaci&oacute;n particularmente c&aacute;lida y cordial, que agradezco profundamente. Esta visita se desarrolla <i>en circunstancias muy distintas <\/i>de la anterior. Quienes recuerdan la de hace 13 a&ntilde;os, saben que el Papa vino a Nicaragua y celebr&oacute; la Santa Misa, aunque no pudo encontrarse realmente con la gente. Desde entonces han cambiado muchas cosas en Nicaragua. Por eso, tanto vuestra naci&oacute;n como el Papa mismo deseaban vivamente tener la ocasi&oacute;n de una nueva visita pastoral, que fuera <i>un verdadero encuentro. <\/i>Para ello se han esforzado tanto la Presidente de la Rep&uacute;blica como el Cardenal Miguel Obando Bravo, junto con todo el Episcopado de Nicaragua. Por lo cual, <i>me es grato <\/i>poder corresponder hoy a vuestra invitaci&oacute;n y estar entre vosotros celebrando esta Eucarist&iacute;a en un clima positivamente cambiado.<\/p>\n<p align=\"left\">2. De mi visita anterior recuerdo un eslogan muy repetido: <i>&laquo;&iexcl;Queremos la paz!&raquo;<\/i>.<i> <\/i>Gracias a la Divina Providencia <i>la paz ha vuelto a vuestro pa&iacute;s. <\/i>S&iacute;, la paz ha vuelto a Nicaragua, y a toda Am&eacute;rica Central. Esto me ha movido a visitar de nuevo al menos algunos pa&iacute;ses de esta parte del Continente Americano, y en particular Nicaragua. <i>La paz ha vuelto. <\/i>Al mismo tiempo, han tenido lugar <i>profundas transformaciones <\/i>en Am&eacute;rica Central, como en todo el mundo. Los habitantes de Nicaragua pueden gozar ahora de una aut&eacute;ntica libertad religiosa. Al clamor de entonces: &laquo;<i>&iexcl;Queremos la paz! &raquo;, <\/i>quiero responder hoy con este nuevo clamor: <i>Mar&iacute;a, Reina de la paz, te damos gracias por la paz y la libertad <\/i>de que gozan los pa&iacute;ses de Am&eacute;rica Central. Desde aqu&iacute;, la capital de vuestro pa&iacute;s, <i>saludo a todos los pa&iacute;ses de esta &aacute;rea, <\/i>y auguro una paz duradera y un desarrollo progresivo para estas Naciones, as&iacute; como deseo para la Iglesia que desde hace siglos est&aacute; presente en ellas, que pueda seguir llevando a cabo m&aacute;s eficazmente su labor evangelizadora.<\/p>\n<p align=\"left\">3. Hoy clausuramos el <i>II Congreso Eucar&iacute;stico-Mariano Nacional. <\/i>En esta celebraci&oacute;n, el Se&ntilde;or, que siempre es fiel a su palabra, renueva su misterio, como un d&iacute;a hizo para la joven pareja, seg&uacute;n nos refiere el evangelio de hoy. &laquo;Oh Sacrum convivium in quo Christus sumitur&raquo;. Me complace saludar a la Se&ntilde;ora Presidenta de la Rep&uacute;blica, que participa en esta Celebraci&oacute;n. Agradezco al Se&ntilde;or Cardenal Miguel Obando Bravo las palabras que me ha dirigido. Saludo tambi&eacute;n a los dem&aacute;s miembros de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, as&iacute; como al Presidente del Celam, Monse&ntilde;or Oscar Rodr&iacute;guez y a los dem&aacute;s Obispos de Centroam&eacute;rica presentes. A todos los sacerdotes, religiosos y religiosas, y fieles, va mi gran afecto en el Se&ntilde;or. Con raz&oacute;n se ha visto en la boda de Can&aacute; una prefiguraci&oacute;n de la instituci&oacute;n de la Eucarist&iacute;a: el amor de los esposos refleja el supremo amor de Cristo que se entrega en rescate por todos; el agua transformada en vino en el ban&shy;quete nupcial prefigura el vino que se convertir&aacute; en la Sangre de Cristo en la Misa. El texto nos muestra tambi&eacute;n la valiosa intercesi&oacute;n de la Virgen Mar&iacute;a en favor nuestro.<\/p>\n<p align=\"left\">Con toda la Iglesia aclamamos y adoramos el misterio eucar&iacute;stico: &laquo;&iexcl;Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida; se celebra el memorial de su pasi&oacute;n; el alma se llena de gracia; y se nos da la prenda de la gloria futura!&raquo;.<\/p>\n<p align=\"left\">4. Recordamos que Jes&uacute;s, su Madre y sus disc&iacute;pulos fueron invitados a Can&aacute; de Galilea <i>un d&iacute;a de bodas. <\/i>Este hecho tiene una elocuencia particular: El Mes&iacute;as comenz&oacute; sus se&ntilde;ales milagrosas (cf. <i>Jn<\/i> 2, 11) en medio de la alegr&iacute;a por el inicio de una nueva familia. Adem&aacute;s, encontramos una clarificaci&oacute;n m&aacute;s profunda en las otras lecturas de la liturgia de hoy. Dirigi&eacute;ndose a las familias, san Pablo nos dice en su Carta a los Colosenses: &laquo;La palabra de Cristo habite en vosotros con toda su riqueza&raquo; (<i>Col<\/i> 3, 16). <i>Que sobre esta palabra de Dios se forme espiritualmente cada familia que tiene su inicio en las bodas, en el sacramento del matrimonio. <\/i>Que la palabra de Dios, al habitar en cada hogar, consolide la vida de fe de esta comunidad humana fundamental, de esta verdadera familia. El Ap&oacute;stol dice al respecto: &laquo;Sed compasivos, magn&aacute;nimos, humildes, afables y pacientes. Soportaos mutuamente y perdonaos cuando teng&aacute;is quejas contra otro, como el Se&ntilde;or os ha perdonado a vosotros. Y sobre todas estas virtudes, tened amor, que es el v&iacute;nculo de la perfecta uni&oacute;n. Que en vuestros corazones reine la paz de Cristo, esa paz a la que hab&eacute;is sido llamados &#8230; Finalmente, sed agradecidos&raquo; (<i>Ib.<\/i> 3, 12-15).<\/p>\n<p align=\"left\">5. Escuchemos atentamente lo que el Ap&oacute;stol escribe a los destinatarios de su carta y lo que nos quiere decir hoy a nosotros, a todas las familias de Nicaragua. El Ap&oacute;stol se&ntilde;ala <i>la necesidad de crear una atm&oacute;sfera de amor y de paz, <\/i>en la que los hombres puedan desenvolverse felizmente y educar a sus propios hijos.<\/p>\n<p align=\"left\"><i>La palabra de Cristo es fuente de sabidur&iacute;a. <\/i>A este respecto recomienda san Pablo: &laquo;Ense&ntilde;aos y aconsejaos unos a otros lo mejor que sep&aacute;is. Con el coraz&oacute;n lleno de gratitud, alabad a Dios con salmos, himnos y c&aacute;nticos espirituales; y todo lo que dig&aacute;is y todo lo que hag&aacute;is, hacedlo en el nombre del Se&ntilde;or Jes&uacute;s, d&aacute;ndole gracias a Dios Pa&shy;dre, por medio de Cristo&raquo; (<i>Col<\/i> 3, 16-17). En efecto, la familia es el primer ambiente humano en el que se forma cada persona. Este ambiente educa al hombre, lo modela seg&uacute;n el esp&iacute;ritu de la propia cultura. <i>El futuro de las naciones y de las culturas pasa ante todo por la familia.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\"><i>6. <\/i>Las lecturas de la liturgia de hoy manifiestan tambi&eacute;n el <i>significado fundamental del cuarto mandamiento: &laquo;&iexcl;Honrar&aacute;s a tu padre y a tu madre!&raquo;<\/i>.<i> <\/i>El padre y la madre son aquellos que, como los esposos de Can&aacute; de Galilea, contrajeron matrimonio y fundaron una familia. El Ap&oacute;stol se dirige a los maridos y a las mujeres. Dice a los maridos: &laquo;Amad a vuestras esposas y no se&aacute;is rudos con ellas&raquo; (<i>Ib<\/i>. 3, 19); y a las mujeres: &laquo;Respetad la autoridad de vuestros maridos, como lo quiere el Se&ntilde;or&raquo; (<i>Ib<\/i>. 3, 18). No se trata aqu&iacute;, naturalmente, de una dependencia unilateral de la mujer respecto al marido, <i>sino de una com&uacute;n dependencia de los c&oacute;nyuges respecto a Cristo.<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">San Pablo expresa tambi&eacute;n este mismo pensamiento en el conocido pasaje de la Carta a los Efesios (cf. <i>Ef.<\/i> 5, 21-33). Como padres, los esposos deben obedecer a Dios y sus mandamientos para poder exigir as&iacute; la obediencia de sus hijos. El Autor de la Carta a los Colosenses escribe: &laquo;Hijos, obedeced en todo a vuestros padres, porque esto es grato a Dios&raquo; (<i>Col<\/i> 3, 20). Y a&ntilde;ade: &laquo;Padres, no exasper&eacute;is a vuestros hijos, no sea que se vuelvan apocados&raquo; (<i>Ib<\/i> 3, 21). &Eacute;ste es el gran principio del cuarto mandamiento: los <i>padres <\/i>no deben solamente exigir la obediencia de sus hijos, sino que, en cierto modo, <i>deben merecer esa obediencia <\/i>con su propio comportamiento.<\/p>\n<p align=\"left\">7. La lectura del Libro del Eclesi&aacute;stico se refiere precisamente al problema de esta obediencia. En cierto sentido, est&aacute; impregnada del <i>esp&iacute;ritu del cuarto mandamiento. <\/i>&laquo;El que honra a su padre queda libre de pecado; y acumula tesoros, el que respeta a su madre. Quien honra a su padre, encontrar&aacute; alegr&iacute;a en los hijos y su oraci&oacute;n ser&aacute; escuchada; el que enaltece a su padre, tendr&aacute; larga vida y el que obedece al Se&ntilde;or, es consuelo de su madre&raquo; (<i>Si<\/i> 3, 3-6). La obediencia que Dios pide a los hijos e hijas es <i>expresi&oacute;n fundamental de agradecimiento por la vida. <\/i>Por ello, el autor del Libro del Eclesi&aacute;stico a&ntilde;ade: &laquo;El bien hecho al padre no quedar&aacute; en el olvido&raquo;. En cambio, &laquo;como blasfemo es el que abandona a su padre, maldito del Se&ntilde;or quien irrita a su madre&raquo; (<i>Ib<\/i>. 3, 14.16). Todas estas lecturas b&iacute;blicas se refieren a la vida familiar.<\/p>\n<p align=\"left\">Como recordar&eacute;is, con ocasi&oacute;n del A&ntilde;o de la Familia celebrado en la Iglesia, he publicado la <i> <a href=\"\/content\/john-paul-ii\/es\/letters\/documents\/hf_jp-ii_let_02021994_families.html\">Carta a las Familias<\/a>. <\/i>Lo que estoy diciendo hoy pertenece en gran parte a su contenido. Con esta <i>Carta <\/i>he querido hacer comprender la grandeza de la vocaci&oacute;n de la familia cristiana y su misi&oacute;n en la Iglesia y en el mundo.<\/p>\n<p align=\"left\">Al mismo tiempo, al tomar en consideraci&oacute;n lo que la liturgia de hoy dice de la familia, podemos aplicarlo, en sentido amplio, <i>a la naci&oacute;n. <\/i>Quiero, pues, desear a vuestra Patria y a todas las naciones de Am&eacute;rica Central, &laquo;que la palabra de Cristo habite en ellas con toda su riqueza&raquo; (cf <i>Col<\/i> 3, 16); quiero desear &laquo;que en vuestros corazones reine la paz de Cristo&raquo; (<i>Ib.. <\/i> 3, 15); que os revist&aacute;is \u2014como dice el Ap&oacute;stol\u2014 de todo lo que favorece la paz, soport&aacute;ndoos y perdon&aacute;ndoos mutuamente. Es preciso que <i>no s&oacute;lo cada familia, sino toda vuestra familia nacional de Nicaragua, <\/i>halle en la liturgia de hoy luz para un comportamiento adecuado en esta etapa de su historia.<\/p>\n<p align=\"left\">8. Volvamos de nuevo a Can&aacute; de Galilea. All&iacute; Cristo cambi&oacute; el agua en vino y, con esta <i>admirable transformaci&oacute;n, <\/i>sorprendi&oacute; en cierto modo a los responsables del banquete de bodas y a los esposos mismos, como lo describe san Juan: &laquo;Esto que Jes&uacute;s hizo en Can&aacute; de Galilea fue la primera de sus se&ntilde;ales milagrosas. As&iacute; mostr&oacute; su gloria y sus disc&iacute;pulos creyeron en &Eacute;l&raquo; (<i>Jn<\/i> 2, 11).<\/p>\n<p align=\"left\">Este milagro tiene adem&aacute;s otro significado, al que se refiere la <i>liturgia eucar&iacute;stica en el ofertorio. <\/i>En efecto, el sacerdote, al preparar los dones que ser&aacute;n ofrecidos, echa el vino en el c&aacute;liz y despu&eacute;s a&ntilde;ade unas gotas de agua diciendo: &laquo;<i>El agua unida al vino sea signo de nuestra participaci&oacute;n en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condici&oacute;n humana&raquo;. <\/i>As&iacute; pues, la acci&oacute;n lit&uacute;rgica de mezclar el vino con el agua es s&iacute;mbolo de la uni&oacute;n en Cristo de la naturaleza divina y humana. Esta acci&oacute;n, que se realiza en el ofertorio de la Misa, es preparaci&oacute;n para el sacrificio eucar&iacute;stico que, mediante el ministerio del sacerdote, ser&aacute; ofrecido por Cristo, Dios-Hombre, para darnos, por medio de la comuni&oacute;n eucar&iacute;stica, la participaci&oacute;n en la vida divina.<\/p>\n<p align=\"left\">El primer <i>milagro en Can&aacute; de Galilea nos orienta de alg&uacute;n modo hacia este &laquo;maravilloso intercambio&raquo; \u2014admirabile commercium\u2014 <\/i> hacia esta elevaci&oacute;n del hombre a la dignidad de la filiaci&oacute;n divina, gracias al misterio de la Encarnaci&oacute;n del Hijo de Dios. Aquel, que se ofreci&oacute; por nosotros en el sacrificio de la cruz, era verdadero Dios y verdadero hombre. Y la Iglesia ha recibido de Cristo la Eucarist&iacute;a como el sa&shy;crificio del Hijo de Dios, en el cual se verifica constantemente, en cierto modo, el mismo <i>milagro de la transformaci&oacute;n del agua en vino, <\/i>obra-do por Cristo en Can&aacute;. Al recibir a Cristo en la Eucarist&iacute;a nos hacemos part&iacute;cipes de la vida de Dios.<\/p>\n<p align=\"left\">La Iglesia realiza en todo el mundo el santo Sacrificio de la Misa. Que la Iglesia en vuestro pa&iacute;s, al hacerlo cada d&iacute;a, permanezca siempre fiel a este misterio de nuestra fe. Que todos vosotros, como miembros de la comunidad eclesial, tom&eacute;is parte en este &laquo;maravilloso intercambio&raquo; y llegu&eacute;is as&iacute; a participar de la vida divina, que supera los l&iacute;mites de nuestra existencia terrena y es para todos nosotros <i>prenda de inmortalidad. <\/i>As&iacute; sea.<\/p>\n<p align=\"left\">Am&eacute;n.<\/p>\n<p align=\"left\">&iexcl;Alabado sea Jesucristo!<\/p>\n<hr color=\"#C0C0C0\" width=\"50%\" size=\"1\" \/>\n<p align=\"left\"><i>Palabras del Santo Padre al final de la misa<\/i><\/p>\n<p align=\"left\">Hace trece&nbsp; a&ntilde;os parec&iacute;a que t&uacute;, Nicaragua, t&uacute;, Am&eacute;rica Central, eras solamente un campo, un pol&iacute;gono de las superpotencias; hoy se ve que t&uacute; eres el sujeto de tu propia soberan&iacute;a humana, cristiana, nicarag&uuml;ense. <a href=\"http:\/\/w2.vatican.va\/content\/john-paul-ii\/es\/travels\/1983\/travels\/documents\/trav_america-centrale.html\">Recuerdo la celebraci&oacute;n de hace trece a&ntilde;os<\/a>; ten&iacute;a lugar en tinieblas, en una gran noche oscura. Hoy se ha tenido la misma Celebraci&oacute;n Eucar&iacute;stica al sol; se ve que la divina Providencia est&aacute; actuando sus designios en la historia de las naciones de toda la humanidad. <\/p>\n<p align=\"left\">Quiero anunciar tambi&eacute;n que se eleva al rango de Bas&iacute;lica el templo de la Inmaculada Concepci&oacute;n de El Viejo. All&iacute; venerar&eacute;is con amor a Mar&iacute;a, a la Pur&iacute;sima Inmaculada; que sea siempre Mar&iacute;a de Nicaragua. Y rezad tambi&eacute;n por el Papa. Muchas gracias.<\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA PASTORAL A GUATEMALA, NICARAGUA, EL SALVADOR Y VENEZUELA CELEBRACI&Oacute;N EUCAR&Iacute;STICA PARA LAS FAMILIAS EN EL PARQUE MALEC&Oacute;N HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO IIManagua, mi&eacute;rcoles 7 de febrero de 1996 &nbsp; Amados hermanos en el episcopado, queridas familias de Nicaragua: &laquo;Hubo una boda en Can&aacute; de Galilea, a la cual asisti&oacute; la madre de &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/viaje-apostolico-a-nicaragua-7-de-febrero-de-1996-misa-para-las-familias-en-managua\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00abViaje Apost\u00f3lico a Nicaragua: 7 de febrero de 1996, Misa para las familias en Managua\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40040","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40040","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40040"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40040\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40040"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40040"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40040"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}