{"id":40043,"date":"2016-10-05T23:33:59","date_gmt":"2016-10-06T04:33:59","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-1997-te-deum-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:33:59","modified_gmt":"2016-10-06T04:33:59","slug":"31-de-diciembre-de-1997-te-deum-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-1997-te-deum-2\/","title":{"rendered":"31 de diciembre de 1997, Te Deum"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"> <font color=\"#663300\"><font face=\"Times\">REZO DE <\/font><span lang=\"es\"><font face=\"Times New Roman\"> V&Iacute;SPERAS EN LA IGLESIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA<\/font><\/span><\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> <span lang=\"es\"> <font color=\"#663300\"><i><b><font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II<\/font><\/b><\/p>\n<p> Mi&eacute;rcoles 31 de diciembre de 1997<\/i><\/font><\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">1.&nbsp;&laquo;<i>Ubi venit plenitudo temporis, misit Deus Filium suum&#8230;<\/i>&raquo;. &laquo;Al llegar la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a los que se hallaban bajo la ley, y para que recibi&eacute;ramos la filiaci&oacute;n adoptiva&raquo; (<i>Ga<\/i> 4, 4-5).<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">La expresi&oacute;n latina <i>plenitudo temporis<\/i> indica que el misterio de la Encarnaci&oacute;n marca la plenitud del tiempo. El Hijo de Dios, al hacerse hombre, entr&oacute; en la dimensi&oacute;n temporal, y con su presencia la introdujo en la eternidad. Jesucristo, el Verbo, el Hijo de la misma naturaleza del Padre, Dios de Dios, pertenece de por s&iacute; a la dimensi&oacute;n divina de la eternidad, pero, al hacerse hombre, acogi&oacute; en s&iacute; mismo la del tiempo. As&iacute;, el nacimiento del Redentor en Bel&eacute;n dio inicio a un nuevo modo de contar los a&ntilde;os: en efecto, es costumbre decir &laquo;antes &raquo; y &laquo;despu&eacute;s&raquo; de Cristo. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">2.&nbsp;<i>Christus heri et hodie, principium et finis, alpha et omega. Ipsius sunt tempora et saecula. Ipsi gloria et imperium per universa aeternitatis saecula<\/i>. La liturgia nos invita a proclamar estas palabras durante la Vigilia pascual, mientras se marcan las cifras del a&ntilde;o en el Cirio pascual, s&iacute;mbolo de Cristo resucitado. El tiempo pertenece a Cristo. El Hijo de Dios, al hacerse hombre, acept&oacute; como medida de su existencia terrena el tiempo, que someti&oacute; a s&iacute;. Por &eacute;l, la historia del hombre y la salvaci&oacute;n se encuentran y se funden.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Hoy, &uacute;ltimo d&iacute;a del a&ntilde;o, queremos considerar los d&iacute;as, las semanas, los meses transcurridos, como un fragmento de la historia de la salvaci&oacute;n, que a todos nos ata&ntilde;e. En el clima espiritual que caracteriza este tiempo navide&ntilde;o, la di&oacute;cesis de Roma, en comuni&oacute;n con la cristiandad entera, extendida por todo el mundo, reflexiona esta tarde en el a&ntilde;o 1997, otro a&ntilde;o solar que dentro de poco ser&aacute; ya pasado. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, el a&ntilde;o que se concluye hoy, por lo que respecta a nuestra comunidad diocesana, est&aacute; vinculado, de manera destacada, a la <i>Misi&oacute;n ciudadana<\/i> en la que, despu&eacute;s de un per&iacute;odo de preparaci&oacute;n, han ido participando cada vez m&aacute;s las parroquias y todas las realidades eclesiales. Se trata de un esfuerzo de evangelizaci&oacute;n comunitario y permanente, que, con la gracia de Dios, est&aacute; resultando un camino particularmente eficaz para anunciar el Evangelio a los habitantes de nuestra ciudad. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Durante la pasada Cuaresma, cerca de doce mil misioneros, en su mayor parte laicos, visitaron las familias de la ciudad para darles como regalo el evangelio de san Marcos. El gesto de entrar con el evangelio en las casas y la buena acogida que, por lo general, se dispens&oacute; a los misioneros son de por s&iacute; muy significativos: los romanos, incluidos los que no frecuentan o frecuentan poco la iglesia, esperan encontrarse con el Se&ntilde;or. Lo confirma, asimismo, el notable inter&eacute;s y la gran participaci&oacute;n que han despertado los encuentros sobre el tema de la fe y de la b&uacute;squeda de Dios, que han tenido lugar en la bas&iacute;lica catedral de san Juan de Letr&aacute;n. En ellos se entabl&oacute; un di&aacute;logo sincero entre los que anuncian a Cristo y los que buscan respuestas satisfactorias a los interrogantes fundamentales de la vida. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">La <i>Misi&oacute;n<\/i> nos invita a mirar al futuro, a preparar el terreno para la evangelizaci&oacute;n de nuestra ciudad con vistas al tercer milenio. Para ello, en la &uacute;ltima parte del a&ntilde;o hemos dedicado especial atenci&oacute;n a los j&oacute;venes, a los que yo mismo me dirig&iacute; el 8 de septiembre, fiesta de la Natividad de Mar&iacute;a, con una carta, en la que los exhortaba a ser protagonistas en el anuncio y en el testimonio de Cristo a sus coet&aacute;neos. Espero que el celo por el Evangelio sea cada vez mayor en muchos j&oacute;venes romanos.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">4.&nbsp;Mientras, durante esta celebraci&oacute;n, pedimos en la oraci&oacute;n por toda la comunidad de la ciudad, quisiera dirigir un cordial saludo al querido cardenal Ruini, con sus obispos auxiliares y al padre Kolvenbach, prep&oacute;sito general de la Compa&ntilde;&iacute;a de Jes&uacute;s, a cuyos religiosos est&aacute; encomendada la iglesia que nos acoge. Mi saludo va tambi&eacute;n a todos los habitantes de la ciudad. En primer lugar, al alcalde, que tambi&eacute;n este a&ntilde;o ha querido estar presente en este rito para ofrecer, en nombre de la Administraci&oacute;n, el tradicional c&aacute;liz votivo. Saludo, asimismo, a los miembros de la Junta y del Consejo comunal, con quienes tendr&eacute; la alegr&iacute;a de reunirme el pr&oacute;ximo d&iacute;a 15 de enero, durante la visita al Capitolio. Saludo a los agentes sociales que est&aacute;n al servicio de la poblaci&oacute;n y a los voluntarios comprometidos en m&uacute;ltiples actividades. Un recuerdo particular va a cuantos atraviesan dificultades y pasan estos d&iacute;as de fiesta entre incomodidades y sufrimientos. A todos y a cada uno dirijo mi afectuoso saludo, apoyado con mi constante oraci&oacute;n. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Al concluir el a&ntilde;o 1997, surge espont&aacute;neamente una confiada petici&oacute;n al Se&ntilde;or, para que d&eacute; su Esp&iacute;ritu de sabidur&iacute;a y fortaleza a los heraldos del Evangelio y abra el coraz&oacute;n, la conciencia y la vida de cada uno a acoger, sin temores, a Cristo que viene.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Repasando el a&ntilde;o que concluye, quisiera dar gracias a Dios, que me ha concedido visitar otras comunidades parroquiales, hasta llegar al n&uacute;mero de 265 parroquias desde el comienzo de mi ministerio episcopal en Roma. A pesar de la variedad de condiciones sociales, he encontrado por doquier comunidades vivas, que anhelan crecer en la fe y en el testimonio activo de la caridad cristiana. <\/span> <\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Esta red de parroquias, que cubre todo el territorio de la di&oacute;cesis y se va completando tambi&eacute;n en sus estructuras con vistas al gran jubileo, representa para la misma ciudad de Roma un recurso de inestimable valor, pues favorece la consolidaci&oacute;n de relaciones sociales marcadas por el conocimiento rec&iacute;proco, la amistad y la solidaridad. Contribuye en gran medida a la educaci&oacute;n de los muchachos y de los j&oacute;venes, as&iacute; como a la vida moral de las familias, a la acogida de los marginados y al cuidado de las personas solas y de las que sufren.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">5.&nbsp;Para funcionar bien, cada comunidad parroquial, como cualquier forma espec&iacute;fica de pastoral diocesana, necesita el servicio generoso y fiel de los sacerdotes. Por tanto, doy gracias al Se&ntilde;or que me ha permitido ordenar, el pasado domingo 20 de abril, a treinta nuevos sacerdotes para nuestra di&oacute;cesis.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">El Seminario romano, al igual que los dem&aacute;s seminarios en los que se prepara el clero de nuestra di&oacute;cesis, por gracia del Se&ntilde;or, ofrece un cualificado itinerario de formaci&oacute;n, en el que la seriedad de los estudios va unida a una intensa vida de oraci&oacute;n y al compromiso de una aut&eacute;ntica comuni&oacute;n fraterna. Mientras aliento a los responsables de la formaci&oacute;n a proseguir su meritoria labor, mi pensamiento se dirige ante todo al cardenal Ugo Poletti, a quien el Se&ntilde;or llam&oacute; a s&iacute; el 25 de febrero de este a&ntilde;o. Lo recordamos hoy, renovando nuestra gratitud a Dios por el bien que ha realizado a trav&eacute;s de &eacute;l en esta Iglesia y en esta ciudad. Y, junto con el cardenal Poletti, encomendamos al Se&ntilde;or a los dem&aacute;s sacerdotes que han fallecido durante el a&ntilde;o, entre ellos al querid&iacute;simo monse&ntilde;or Luigi Di Liegro. El testimonio y la obra de sacerdotes que han dedicado la vida a Dios y a sus hermanos representan una herencia y un ejemplo valioso para el clero y para toda la comunidad diocesana.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Otro motivo de profunda gratitud al Se&ntilde;or es el sensible aumento de las vocaciones sacerdotales, que permite augurar un futuro prometedor para nuestra comunidad. Expreso aqu&iacute; mi deseo de que tambi&eacute;n crezca el n&uacute;mero de las vocaciones a la vida consagrada, y especialmente a la vida religiosa femenina, lo cual producir&iacute;a frutos apost&oacute;licos para todos. Y estoy seguro de que ese aumento se lograr&aacute; si los sacerdotes y las comunidades parroquiales apoyan generosamente la labor que en este sentido realizan los institutos de vida consagrada.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">5.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, hemos considerado algunos aspectos de lo que Dios ha realizado este a&ntilde;o en nuestra di&oacute;cesis. Dirigiendo la mirada a los meses transcurridos, brota naturalmente el deseo de pedir perd&oacute;n y de dar gracias a Dios: pedir perd&oacute;n por las culpas cometidas y las faltas y carencias registradas, confiando todo a la misericordia divina; y dar gracias por lo que Dios nos ha dado cada d&iacute;a.<\/span><\/p>\n<p align=\"left\"> <span lang=\"es\">Por esto cantamos el Te Deum: te alabamos, oh Dios, y te damos gracias por el bien que nos has concedido y que ha marcado los diversos momentos del a&ntilde;o que est&aacute; a punto de terminar:<br \/><i>Salvum fac populum tuum, Domine, <br \/>et benedic hereditati tuae&#8230; <br \/>Per singulos dies benedicimus te; <br \/>et laudamus nomen tuum in saeculum, <br \/>et in saeculum saeculi. <br \/>Amen.<\/i><\/span><\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\">&nbsp; <\/font> <font color=\"#663300\" size=\"3\" face=\"Times New Roman\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana <\/font> <\/p>\n<p align=\"justify\"> &nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>REZO DE V&Iacute;SPERAS EN LA IGLESIA DE SAN IGNACIO DE LOYOLA HOMIL&Iacute;A DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II Mi&eacute;rcoles 31 de diciembre de 1997 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;Ubi venit plenitudo temporis, misit Deus Filium suum&#8230;&raquo;. &laquo;Al llegar la plenitud de los tiempos, envi&oacute; Dios a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley, para rescatar a &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/31-de-diciembre-de-1997-te-deum-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab31 de diciembre de 1997, Te Deum\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40043","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40043","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40043"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40043\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40043"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40043"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40043"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}