{"id":40046,"date":"2016-10-05T23:34:02","date_gmt":"2016-10-06T04:34:02","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-diciembre-de-1997-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-bartolome-apostol\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:02","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:02","slug":"21-de-diciembre-de-1997-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-bartolome-apostol","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/21-de-diciembre-de-1997-visita-a-la-parroquia-romana-de-san-bartolome-apostol\/","title":{"rendered":"21 de diciembre de 1997, Visita a la parroquia romana de San Bartolom\u00e9 Ap\u00f3stol"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN BARTOLOM&Eacute; AP&Oacute;STOL<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><b><i> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/p>\n<p> <\/b> <i>Domingo 21 de diciembre de 1977<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">1.&nbsp;&laquo;&iexcl;Bienaventurada t&uacute;, que has cre&iacute;do! &raquo; (<i>Lc <\/i>1, 45). La primera bienaventuranza que se menciona en los evangelios est&aacute; reservada a la Virgen Mar&iacute;a. Es proclamada bienaventurada por su actitud de total entrega a Dios y de plena adhesi&oacute;n a su voluntad, que se manifiesta con el &laquo;s&iacute;&raquo; pronunciado en el momento de la Anunciaci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Al proclamarse &laquo;la esclava del Se&ntilde;or&raquo; (<i>Aleluya<\/i>; cf. <i>Lc <\/i>1, 38), Mar&iacute;a expresa la fe de Israel. En ella termina el largo camino de la espera de la salvaci&oacute;n que, partiendo del jard&iacute;n del Ed&eacute;n, pasa a trav&eacute;s de los patriarcas y la historia de Israel, para llegar a la &laquo;ciudad de Galilea, llamada Nazaret&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 26). Gracias a la fe de Abraham, comienza a manifestarse la gran obra de la salvaci&oacute;n; gracias a la fe de Mar&iacute;a, se inauguran los tiempos nuevos de la Redenci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">En el pasaje evang&eacute;lico de hoy hemos escuchado la narraci&oacute;n de la visita de la Madre de Dios a su anciana prima Isabel. A trav&eacute;s del saludo de las respectivas madres, se realiza el primer encuentro entre Juan Bautista y Jes&uacute;s. San Lucas recuerda que Mar&iacute;a &laquo;fue aprisa&raquo; (cf. <i>Lc <\/i>1, 39) a casa de Isabel. Esta prisa por ir a casa de su prima indica su voluntad de ayudarle durante el embarazo; pero, sobre todo, su deseo de compartir con ella la alegr&iacute;a por la llegada de los tiempos de la salvaci&oacute;n. En presencia de Mar&iacute;a y del Verbo encarnado, Juan salta de alegr&iacute;a e Isabel se llena del Esp&iacute;ritu Santo (cf. <i>Lc <\/i>1, 41). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">2.&nbsp;En la Visitaci&oacute;n de Mar&iacute;a encontramos reflejadas las esperanzas y las expectativas de la gente humilde y temerosa de Dios, que esperaba la realizaci&oacute;n de las promesas prof&eacute;ticas. La primera lectura, tomada del libro del profetas Miqueas, anuncia la venida de un nuevo rey seg&uacute;n el coraz&oacute;n de Dios. Se trata de un rey que no buscar&aacute; manifestaciones de grandeza y de poder, sino que surgir&aacute; de or&iacute;genes humildes, como David, y, como &eacute;l, ser&aacute; sabio y fiel al Se&ntilde;or. &laquo;Y t&uacute;, Bel&eacute;n, (&#8230;) peque&ntilde;a, (&#8230;) de ti saldr&aacute; el jefe&raquo; (<i>Mi <\/i>5, 1). Este rey prometido proteger&aacute; a su pueblo con la fuerza misma de Dios y llevar&aacute; paz y seguridad hasta los confines de la tierra (cf. <i>Mi <\/i>5, 3). En el Ni&ntilde;o de Bel&eacute;n se cumplir&aacute;n todas estas promesas antiguas. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas de la parroquia de San Bartolom&eacute; Ap&oacute;stol, me alegra celebrar junto con vosotros la eucarist&iacute;a en este IV domingo de Adviento, mientras nos encontramos ya cerca de la santa Navidad. Os saludo a todos con afecto. Saludo al cardenal vicario de Roma, al obispo auxiliar del sector, a vuestro p&aacute;rroco, don Alfonso Carlos Urrechua L&iacute;bano, y a sus m&aacute;s directos colaboradores. Dirijo un saludo particular a los miembros del instituto de los Misioneros y las Misioneras Identes, al que pertenece el p&aacute;rroco. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Como acabo de recordar, el evangelio de hoy nos presenta el episodio &laquo;misionero &raquo; de la visita de Mar&iacute;a a Isabel. Acogiendo la voluntad divina, Mar&iacute;a ofreci&oacute; su colaboraci&oacute;n activa para que Dios pudiera hacerse hombre en su seno materno. Llev&oacute; en su interior al Verbo divino, yendo a casa de su anciana prima que, a su vez, esperaba el nacimiento del Bautista. En este gesto de solidaridad humana, Mar&iacute;a testimoni&oacute; la aut&eacute;ntica caridad que crece en nosotros cuando Cristo est&aacute; presente.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;Amad&iacute;simos parroquianos de San Bartolom&eacute; Ap&oacute;stol, &iexcl;que toda la acci&oacute;n de vuestra comunidad se inspire siempre en este mensaje evang&eacute;lico! Conozco bien con cu&aacute;nto empe&ntilde;o procur&aacute;is difundir el Evangelio en vuestro barrio, y conozco los desaf&iacute;os y las dificultades que encontr&aacute;is. Son desaf&iacute;os espirituales, pero no faltan los sociales y econ&oacute;micos. Pienso, en particular, en el flagelo de la droga que, por desgracia, acecha a muchos j&oacute;venes de este barrio, as&iacute; como a los de otras zonas de la ciudad. Pienso en la falta de centros capaces de ofrecer una sana diversi&oacute;n y ocasiones de crecimiento cultural a los adolescentes y a los adultos. Pienso en la situaci&oacute;n de aislamiento, a veces incluso f&iacute;sico, que muchos viven aqu&iacute;. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Frente a esas situaciones, no permanec&eacute;is inactivos. Por el contrario, vuestra comunidad, animada por el celo apost&oacute;lico y misionero, no deja de testimoniar la esperanza que el Evangelio da a quien lo acoge y lo convierte en norma de su existencia. Os aliento, queridos hermanos y hermanas, a proseguir por este camino. El que participa activamente en la vida parroquial no puede menos de sentir la llamada bautismal a hacerse pr&oacute;jimo de quien est&aacute; necesitado y sufre. Llevad a cada uno el anuncio t&iacute;pico de la Navidad: &iexcl;No teng&aacute;is miedo, Cristo ha nacido por vosotros! Difundid este anuncio por doquier en este tiempo, en el que est&aacute;is comprometidos en la misi&oacute;n ciudadana. Id a donde la gente vive y estad dispuestos a ayudarle, en la medida de vuestras posibilidades, a salir de toda forma de aislamiento. A todos y a cada uno anunciad y testimoniad a Cristo y la alegr&iacute;a del Evangelio. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Esta misi&oacute;n es para vosotras, queridas familias: la Iglesia os llama a movilizaros para transmitir la fe y, sobre todo, a vivirla intensamente vosotras mismas. Os corresponde a vosotras, en primer lugar, construir una nueva solidaridad, que facilite la prevenci&oacute;n y la recuperaci&oacute;n de cuantos, lamentablemente, caen en las redes de la drogadicci&oacute;n. A las familias afectadas por este triste fen&oacute;meno deseo asegurarles que la Iglesia est&aacute; cerca de ellas y las invita a no sufrir pasivamente, sino a reaccionar con valent&iacute;a y decisi&oacute;n, contando con la ayuda divina y con el apoyo activo de sus hermanos, contra esta plaga de nuestro tiempo, que no cesa de arruinar el cuerpo y el alma de numerosos muchachos y muchachas. Sin embargo, la Iglesia, convencida de que no bastan las intervenciones de tipo social o m&eacute;dico, invita a un testimonio cada vez m&aacute;s convincente de los valores humanos y cristianos en la sociedad y a una aut&eacute;ntica solidaridad con las personas, especialmente si son d&eacute;biles y est&aacute;n solas. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">&iexcl;Ojal&aacute; que la celebraci&oacute;n de hoy, en la perspectiva de la Navidad, suscite en cada persona el entusiasmo por amar la vida, defenderla y promoverla con todos los medios leg&iacute;timos! Este es el mejor modo de celebrar la Navidad, compartiendo con todas las personas de buena voluntad la alegr&iacute;a de la salvaci&oacute;n, que el Verbo encarnado trajo al mundo.<\/font><\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Deseo, adem&aacute;s, que el tiempo navide&ntilde;o y el comienzo del nuevo a&ntilde;o renueven en cada uno un fuerte impulso misionero. Que renazca en esta comunidad, como en toda la di&oacute;cesis, el fervor original de la antigua comunidad cristiana de Roma descrito en los <i>Hechos de los Ap&oacute;stoles <\/i>(cf. <i>Hch <\/i>28, 15.30). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">5.&nbsp;&laquo;Aqu&iacute; estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad&raquo; (<i>Hb <\/i>10, 7). Al presentar el misterio de la Encarnaci&oacute;n, la <i>carta a los Hebreos <\/i>describe las disposiciones con las que el Verbo divino entra en el mundo: &laquo;T&uacute; no quieres sacrificios ni ofrendas; pero me has preparado un cuerpo&raquo; (<i>Hb <\/i>10, 5). El verdadero y perfecto sacrificio, ofrecido por Jes&uacute;s al Padre, es el de su plena adhesi&oacute;n al plan salv&iacute;fico. Su obediencia total al Padre, que ya desde el primer instante caracteriza la historia terrena de Jes&uacute;s, encontrar&aacute; su cumplimiento definitivo en el misterio de la Pascua. Por eso, ya en la Navidad se halla presente la perspectiva pascual. Este es el comienzo de la redenci&oacute;n de Jes&uacute;s, que se cumplir&aacute; totalmente con su muerte y resurrecci&oacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Mar&iacute;a, modelo de fe para todos los creyentes, nos ayude a prepararnos a acoger dignamente al Se&ntilde;or que viene. Con Isabel reconozcamos las maravillas que el Se&ntilde;or hizo en ella. &laquo;&iexcl;Bendita t&uacute; entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre!&raquo; (<i>Lc <\/i>1, 42). Jes&uacute;s, fruto bendito del seno de la Virgen Mar&iacute;a, bendiga a vuestras familias, a los j&oacute;venes, a los ancianos, a los enfermos y a las personas solas. &Eacute;l, que se hizo ni&ntilde;o para salvar a la humanidad, traiga a todos luz, esperanza y alegr&iacute;a. Am&eacute;n. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SAN BARTOLOM&Eacute; AP&Oacute;STOL HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE JUAN PABLO II Domingo 21 de diciembre de 1977 &nbsp; 1.&nbsp;&laquo;&iexcl;Bienaventurada t&uacute;, que has cre&iacute;do! &raquo; (Lc 1, 45). La primera bienaventuranza que se menciona en los evangelios est&aacute; reservada a la Virgen Mar&iacute;a. 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