{"id":40051,"date":"2016-10-05T23:34:06","date_gmt":"2016-10-06T04:34:06","guid":{"rendered":"http:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-diciembre-de-1997-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-domenica-mazzarello-2\/"},"modified":"2016-10-05T23:34:06","modified_gmt":"2016-10-06T04:34:06","slug":"14-de-diciembre-de-1997-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-domenica-mazzarello-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-diciembre-de-1997-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-domenica-mazzarello-2\/","title":{"rendered":"14 de diciembre de 1997, Visita a la parroquia romana de Santa Mar\u00eda Dom\u00e9nica Mazzarello"},"content":{"rendered":"<p align=\"center\"><font color=\"#663300\">VISITA A LA PARROQUIA ROMANA <br \/>DE SANTA MAR&Iacute;A DOM&Eacute;NICA MAZZARELLO<\/font><\/p>\n<p align=\"center\"><font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\"><b><i> <font size=\"4\">HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE&nbsp; JUAN PABLO II<\/font><\/i><\/p>\n<p> <\/b> <i>Domingo14 de diciembre de 1997<\/i><\/font><\/p>\n<p align=\"left\">&nbsp;<\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">1. <i>&laquo;Regoc&iacute;jate, hija de Si&oacute;n&raquo; <\/i>(<i>So<\/i> 3,14). <i>&laquo;Estad siempre alegres en el Se&ntilde;or&raquo; <\/i>(<i>Ant&iacute;fona de entrada<\/i>). La insistente invitaci&oacute;n a la alegr&iacute;a es el hilo conductor de este tercer domingo de Adviento, indicado tradicionalmente con la primera palabra en lat&iacute;n de la ant&iacute;fona de la misa: <i>&laquo;Gaudete&raquo;<\/i>. El &laquo;tiempo fuerte&raquo; de Adviento, tiempo de vigilancia, de oraci&oacute;n y de solidaridad, tiende a suscitar en nuestro coraz&oacute;n sentimientos de alegr&iacute;a y paz, alimentados por el encuentro ya pr&oacute;ximo con el Se&ntilde;or. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">As&iacute; pues, nos alegramos por la fiesta de Navidad, cada vez m&aacute;s cercana, pero tambi&eacute;n por la luminosa perspectiva del jubileo del a&ntilde;o 2000. Habiendo iniciado ya el segundo a&ntilde;o de preparaci&oacute;n inmediata, dedicado a la reflexi&oacute;n sobre el Esp&iacute;ritu Santo, nos encaminamos decididamente hacia esa cita hist&oacute;rica. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">2.<i>&nbsp;&laquo;Regoc&iacute;jate, hija de Si&oacute;n (&#8230;); g&oacute;zate de todo coraz&oacute;n, Jerusal&eacute;n (&#8230;). El Se&ntilde;or, tu Dios, en medio de ti es un guerrero que salva&raquo; <\/i> (<i>So <\/i>3, 14.17). Con estas palabras, el profeta Sofon&iacute;as exhortaba a sus compatriotas a festejar la salvaci&oacute;n que Dios estaba a punto de procurar a su pueblo. La tradici&oacute;n cristiana ha visto en ese famoso texto prof&eacute;tico un anuncio de la alegr&iacute;a mesi&aacute;nica, con una referencia particular a la Virgen Mar&iacute;a. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">A este prop&oacute;sito, &iexcl;c&oacute;mo no recordar la solemnidad de la Inmaculada Concepci&oacute;n, celebrada precisamente hace pocos d&iacute;as! Mar&iacute;a es la &laquo;Hija de Si&oacute;n&raquo;, que exulta por la realizaci&oacute;n plena y definitiva de las promesas de salvaci&oacute;n, cumplidas por Dios en el misterio de la encarnaci&oacute;n del Verbo. La Virgen eleva al Se&ntilde;or un c&aacute;ntico de alabanza y de acci&oacute;n de gracias por los dones de gracia con los que fue colmada. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">3.&nbsp;Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, &laquo;estad siempre alegres en el Se&ntilde;or. Os lo repito: estad alegres&raquo; (<i>Flp <\/i>4, 4). <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Con estos sentimientos, saludo al cardenal vicario, al monse&ntilde;or vicegerente, a vuestro joven y activo p&aacute;rroco, don Stefano Tarducci, as&iacute; como al vicep&aacute;rroco y a los colaboradores y colaboradoras que ofrecen una importante contribuci&oacute;n en las diversas actividades parroquiales. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Os repito a todos: &laquo;Estad siempre alegres en el Se&ntilde;or&raquo;. Estad siempre alegres, en primer lugar, por el camino que ha realizado vuestra comunidad, que hoy cuenta con cerca de catorce mil personas. Mi pensamiento va al primer p&aacute;rroco, monse&ntilde;or Gino Retrosi, que comenz&oacute; el camino de esta parroquia. Entonces se trabajaba en condiciones precarias, y las instalaciones disponibles eran escasas. Por una parte, eso dificultaba el trabajo pastoral, precisamente por las reducidas posibilidades de brindar hospitalidad, acogida y formaci&oacute;n adecuadas; pero, por otra, casi favorec&iacute;a un clima m&aacute;s fraterno y una comprensi&oacute;n solidaria entre todos. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Gracias al entusiasmo de entonces, ha crecido en vuestra parroquia un fuerte esp&iacute;ritu misionero, que debe seguir animando a vuestra comunidad y a toda la di&oacute;cesis. Este es el objetivo de la gran <i>misi&oacute;n ciudadana<\/i>, que se est&aacute; llevando a cabo. Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, mientras os exhorto a proseguir por este camino, a fin de anunciar por doquier el Evangelio, deseo de coraz&oacute;n que la misi&oacute;n ciudadana, en la que particip&aacute;is activamente, produzca frutos de bien para cada uno de vosotros y para toda la ciudad de Roma. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">4.&nbsp;Queridos hermanos y hermanas de la parroquia de Santa Mar&iacute;a Dom&eacute;nica Mazzarello, vuestra comunidad parroquial dispone finalmente de un templo digno, inaugurado el pasado mes de marzo. Ahora pod&eacute;is celebrar la liturgia con mayor decoro, y acoger a los ni&ntilde;os, a los j&oacute;venes y a los adultos para las actividades de formaci&oacute;n cristiana y de evangelizaci&oacute;n. Vuestra parroquia, que recuerda a la gente del barrio los valores del esp&iacute;ritu, es un lugar acogedor. Quien se siente solo, puede encontrar aqu&iacute; una familia que lo recibe con los brazos abiertos; aqu&iacute; es posible encontrar a Cristo y experimentar la alegr&iacute;a de la fraternidad entre quienes creen en &eacute;l. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Los alentadores resultados que hab&eacute;is logrado durante estos a&ntilde;os con la gracia de Dios y con la buena voluntad de todos, lejos de disminuir vuestro esfuerzo, por haber alcanzado finalmente lo que deseabais desde hac&iacute;a tiempo, deben impulsaros a anunciar y testimoniar con m&aacute;s celo a&uacute;n el Evangelio. Se trata ahora de proseguir el esfuerzo misionero, a fin de comunicar el don de la fe a cuantos a&uacute;n no han encontrado personalmente a Dios, que nos ama y viene a nuestro encuentro con su misericordia. &iexcl;Cu&aacute;ntas personas y cu&aacute;ntas familias de este populoso barrio aguardan una palabra de esperanza! Incluso quien se declara no creyente busca un sentido aut&eacute;ntico para su vida. En el coraz&oacute;n de cada ser humano hay una necesidad innata de Dios, y los bautizados tienen la tarea de ofrecer a todos la posibilidad de encontrarlo a trav&eacute;s de su anuncio y su testimonio. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">Amad&iacute;simos hermanos y hermanas, para que pod&aacute;is ser esos intr&eacute;pidos ap&oacute;stoles del Evangelio, es preciso que crezc&aacute;is continuamente en la comuni&oacute;n con el Se&ntilde;or, mediante la oraci&oacute;n, la escucha de la Palabra, la vida sacramental y el testimonio de la caridad. Que la adoraci&oacute;n eucar&iacute;stica, que vuestra comunidad ya realiza plausiblemente cada semana, alimente y sostenga vuestra vida espiritual y las diferentes iniciativas apost&oacute;licas. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">5.<i>&nbsp;&laquo;Que vuestra afabilidad la conozca todo el mundo&raquo; <\/i>(<i>Flp <\/i>4, 5). Esta afabilidad, con la que el cristiano est&aacute; llamado a tratar a todas las personas, constituye para los disc&iacute;pulos de Cristo una especie de &laquo;carta de presentaci&oacute;n&raquo;. Durante la misi&oacute;n ciudadana, al ir a las casas y a los diversos ambientes de vida y actividad de la metr&oacute;polis, os encontrar&eacute;is con hermanos y hermanas que esperan de vosotros gestos concretos de acogida, de comprensi&oacute;n y de amor. Dadles el testimonio de la caridad divina. Quiz&aacute; algunos de ellos, gracias a vosotros, puedan volver a vivir la fe m&aacute;s intensamente; otros podr&aacute;n acercarse a ella por primera vez de manera seria y convencida. Vuestra afabilidad, que nace de la certeza de que el Se&ntilde;or est&aacute; cerca, os permitir&aacute; entrar en contacto real con las personas, con los j&oacute;venes y con las familias, y transmitirles la Palabra que salva, el evangelio de la esperanza y de la alegr&iacute;a. Estoy seguro de que en esta misi&oacute;n apost&oacute;lica tan comprometedora os sostiene la intercesi&oacute;n de vuestra patrona, santa Mar&iacute;a Dom&eacute;nica Mazzarello, que, siguiendo las huellas de san Juan Bosco, se mantuvo siempre serena y llena de alegr&iacute;a, procurando guiar por el camino de la verdad y del bien a todos aquellos con quienes se encontraba. <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"><font face=\"Times New Roman\">6.<i>&nbsp;&laquo;Yo os bautizo con agua; pero viene el que puede m&aacute;s que yo (&#8230;). &Eacute;l os bautizar&aacute; con Esp&iacute;ritu Santo y fuego&raquo; <\/i>(<i>Lc <\/i>3, 16). Juan Bautista predicaba un bautismo de penitencia, para preparar los corazones a acoger dignamente la venida del Salvador. A quienes le preguntaban si &eacute;l era el Mes&iacute;as, les respondi&oacute; testimoniando que su misi&oacute;n consist&iacute;a en ser precursor, en preparar el camino a Cristo, quien los iba a bautizar con Esp&iacute;ritu Santo y fuego. Oremos para que el Se&ntilde;or env&iacute;e su Santo Esp&iacute;ritu sobre nosotros, a fin de poder proseguir nuestra misi&oacute;n al servicio del reino de Dios. Que el Esp&iacute;ritu nos ayude a alentar a los corazones tristes y extraviados, a liberar a quienes est&aacute;n bajo el yugo del mal y del pecado, para poder celebrar dignamente el a&ntilde;o de misericordia del Se&ntilde;or (cf. <i>Aleluya<\/i>; <i>Is <\/i>61, 1). Que Mar&iacute;a, a quien Dios colm&oacute; de su fuerza salvadora, nos obtenga a cada uno los dones del Esp&iacute;ritu Santo y la alegr&iacute;a de servir fielmente al Se&ntilde;or. Am&eacute;n. <\/font><\/p>\n<p align=\"center\"> &nbsp;<\/p>\n<p align=\"center\"> <font face=\"Times New Roman\" color=\"#663300\" size=\"3\">&copy; Copyright 1997 &#8211; Libreria Editrice Vaticana<\/font><font size=\"3\" color=\"#663300\"> <\/font> <\/p>\n<p align=\"left\"> <font color=\"#663300\">&nbsp; <\/font> <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>VISITA A LA PARROQUIA ROMANA DE SANTA MAR&Iacute;A DOM&Eacute;NICA MAZZARELLO HOMIL&Iacute;A DEL SANTO PADRE&nbsp; JUAN PABLO II Domingo14 de diciembre de 1997 &nbsp; 1. &laquo;Regoc&iacute;jate, hija de Si&oacute;n&raquo; (So 3,14). &laquo;Estad siempre alegres en el Se&ntilde;or&raquo; (Ant&iacute;fona de entrada). La insistente invitaci&oacute;n a la alegr&iacute;a es el hilo conductor de este tercer domingo de Adviento, &hellip; <a href=\"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/14-de-diciembre-de-1997-visita-a-la-parroquia-romana-de-santa-maria-domenica-mazzarello-2\/\" class=\"more-link\">Continuar leyendo<span class=\"screen-reader-text\"> \u00ab14 de diciembre de 1997, Visita a la parroquia romana de Santa Mar\u00eda Dom\u00e9nica Mazzarello\u00bb<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-40051","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40051","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=40051"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/40051\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=40051"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=40051"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.biblia.work\/sermones\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=40051"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}